Cristo, verdadero rey-pastor de todos los pueblos


Cristo, verdadero rey-pastor de todos los pueblos
HOMILIAS 1979

16º Domingo del Tiempo Ordinario.

22 de Julio de 1979


Lecturas:

Jeremías: 23, 1-6

Efesios: 2, 13-18

Marcos: 6, 30-34


Queridos hermanos:

Introducción: a) Saludo a Nicaragua... oración- solidaridad.

Yo creo que interpreto el sentir de todos ustedes si nuestro primer saludo de esta mañana es para nuestra hermana república de Nicaragua. ¡La saludo con sentido de oración fraternal y de solidaridad porque hoy, más que nunca, necesita ese apoyo espiritual! La alegría que nos dá el inicio de su liberación nos hace también preocuparnos para que ese alborear de libertad no vaya a ser una frustración, sino que el Señor, que ha sido bondadoso, siga siendo la inspiración de ese pueblo nicaragüense. Necesita, también, en esa inspiración cristiana, tener en cuenta lo costoso de este momento. Más de 25.000 muertos no son un juguete para desperdiciar un regalo de Dios ofreciéndose en este momento.

-Su imagen evoca la dispersión del rebaño y la figura de Cristo, Rey Pastor.

Por eso, también, creo que su figura de Nicaragua- representa como el mejor trasfondo para nuestra meditación de Cristo, Rey-Pastor, tal como nos lo ofrece el evangelio de hoy. Porque aunque es cierto que ya terminó la guerra civil, las consecuencias serán muy largas y muy profundas. Se puede decir de ese querido pueblo lo que hoy nos dice el evangelio de los sentimientos de Cristo en medio de su pueblo: “Sentía lástima, tuvo misericordia, porque parecía un pueblo disperso como un rebaño sin pastor”.

-Nuestro país también evoca el rebaño disperso
Esa misma figura la trasladamos también a nosotros, donde también nuestro pueblo dá esa impresión; pero como un rebaño que busca la unidad, la solución de su problema, encuentra en el mensaje evangélico de hoy la respuesta de Dios a sus esperanzas.

-La palabra hoy nos ofrece la solución: Cristo
Quiera Dios que tanto Nicaragua como nuestro país y todos los países del mundo que se encuentran en problemas, en momentos críticos, miren hacia el Buen Pastor, el Pastor-Rey prometido por la profecía de hoy en la primera lectura y realizado en el evangelio tal como lo hemos leído hoy.

b) Conexión:

-Domingo anterior: Cristo profeta, pueblo participante
Conectamos, entonces, nuestro pensamiento con la homilía del domingo pasado y el anterior. ¡Miren como la reflexión dominical va haciendo a los cristianos conocer cada vez más a fondo el personaje central que seguimos y amamos! No olvidemos que el personaje central en el cual hemos puesto no sólo como cristianos sino también como patriotas nuestra ilusión, nuestra esperanza, la seguridad de salvación. Es el Hijo de Dios que se hizo hombre: Jesucristo, que bajo diversos matices se nos va perfilando en el alma y en nuestra oración. Ojalá que hoy, así como los domingos pasados, lo consideremos como el Profeta, el Profeta grande que trae una revelación de Dios. Decíamos también que esa misión de traer un mensaje la ha confiado a su pueblo que no sólo desde su jerarquía: el Papa, los obispos, los sacerdotes, sino también desde el pueblo bautizado quiere cumplir esa misión. Decíamos que ustedes, también, son un pueblo profético, participante de la gran misión profética de Jesucristo, el Gran Profeta.

-Hoy: Cristo Rey-Pastor que participa su poder a gobernantes, pastores, pueblo
Hoy, la figura de Cristo se nos presenta como el Rey-Pastor. Rey y Pastor de todos los pueblos del mundo, de toda la historia. El tiene la clave de la solución de la historia y de los momentos críticos de los pueblos. Los pueblos sólo mirándolo a él podrán encontrar solución. Si volvemos la espalda a Cristo, seguiremos viviendo en este absurdo “del rebaño disperso”. Pero no sólo Cristo, si lo grandioso es que Cristo quiso identificarse con su pueblo de bautizados de todos los tiempos para realizar también su misión regia, su misión de rey; y a nosotros, jerarquía y pueblo, nos toca proclamar la realeza eterna, única, universal de Cristo y hacer que todos los pueblos, las familias, los hombres se le sometan. No es un dominio despótico, es un dominio de amor, es la meta de nuestra libertad, como decía San Pablo: “ser libres para amar en Cristo Jesús”.

CRISTO, VERDADERO REY-PASTOR DE TODOS LOS PUEBLOS

1.    Penuria de los pueblos mal gobernados
2.    Buenos y malos pastores del pueblo
3.    Cristo Rey-Pastor

1.    PENURIA DE LOS PUEBLOS MAL GOBERNADOS

a) El Profeta Jeremías y su tiempo (cautiverio de Israel)

-Jeremías se dirige a los reyes...
Las lecturas de hoy nos invitan a ver la penuria, la calamidad, la miseria de los pueblos cuando tienen malos gobernantes y malos pastores. Quiero recordar que el profeta Jeremías se está dirigiendo, en la primera lectura de hoy, a los gobernantes, a los reyes de Judá. Al pobre profeta Jeremías- quizás el profeta de alma más delicada, al profeta que por temperamento no quería conflictos-, lo llamó Dios para ser un profeta conflictivo. Joven, todavía, se llenó de ilusiones cuando el rey Josías emprendió una restauración nacional, una renovación religiosa a base de la palabra de Dios; todo iba bien, pero mataron a Josías alla en Meguiddo y entonces comenzó la calamidad de reyes incompetentes buscando alianzas, realizando acciones políticas muy equivocadas.

-Jeremías tuvo que anunciar la dispersión del pueblo
El profeta Jeremías tuvo que anunciar cosas muy desagradables. Tuvo que anunciar hasta la deportación del pueblo cuando nadie pensaba que el pueblo podía sufrir una humillación tan grande como era la de ser cautivo y llevado al destierro. Por esto cayó mal, era más fácil halagar y decir a los gobernantes: “Todo está bien, sigan por allí!”, pero el profeta, en nombre de Dios, tuvo que decir: “¡Eso no está bien!, ¡eso es un error!” y denunció los pecados de su tiempo. Este profeta tuvo que ver como se iba despeñando, cada vez más, bajo su propio país.

Entonces, describe con palabras que sólo por mandato de Dios tuvo que ir a decir a los gobernantes de Israel: “¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño!”

-Dispersión
Si hacemos una síntesis de las calamidades de un pueblo mal gobernado encontramos en la profecía de hoy la dispersión. La autoridad que debe de ser una fuerza moral para unir, por sus errores se convierte en fuerza de dispersión, rebaño sin pastor.

La expulsión, también condena Jeremías ese pecado. Los gobernantes que en vez de atraer a las ovejas a un solo redil, expulsan, reprimen, ahuyentan, no las cuidan.

-El temor... espanto
Denuncia también el profeta: el amor, el espanto. Un rebaño asustado, un pueblo bajo el terror, un pueblo amedrentado. Lo he vivido ayer allá por los pueblitos de Chalatenango. ¡Qué miedo se siente en las gentes! Como hay hombres que no llegan a sus casas, tienen que estar en las montañas, ¡verdaderamente ovejas dispersas, temerosas!

-Perderse...
Por último- dice el profeta-, las ovejas que se pierden. ¿No les parece oír aquí el eco de los desaparecidos? Las ovejas que debían ser cuidadas en el redil con cariño de pastor son perseguidas, son desaparecidas, son marginadas.

b) Lástima de Jesús porque ve a la multitud como rebaño sin pastor...

Salta bien el cuadro que nos presenta el evangelio de los tiempos de Cristo. Cristo quiere buscar un momento de reposo, pero la gente lo necesita y va allá y lo encuentra. Es una muchedumbre, una muchedumbre que el evangelio describe con la palabra inigualable: “Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima porque andaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles con calma”. No había prisa, ya no había cansancio; las ovejas lo requieren. Este sí que es buen pastor.

-Pueblo sin unidad, sin identidad...
Pero lo que el pobre Jesús encuentra es un pueblo que ha perdido su unidad, su mística, que busca en sólo soluciones de la tierra la solución política de su tiempo; se ha olvidado de Dios y no hay quien lo oriente a esa búsqueda. El se pone a enseñar, a enseñar que la única salvación viene de Dios, que Dios nos ama, que Dios no nos ha desamparado, que nos amemos, que no nos dispersemos. Tal sería la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo.

-Pueblo judío: odio, orgullo...
También San Pablo, en su segunda lectura, en su carta a los Efesios, tomando un versículo antes del que hoy se ha leído, nos presenta a la humanidad dividida entre los judíos, que precisamente por ese privilegio de tener la promesa y la revelación se ha hecho un pueblo orgulloso y egoísta, ha levantado un muro en el propio templo para que no pasen los gentiles. Los gentiles es la otra parte de la humanidad a la que los judíos consideran como perros, enemigos; y aquellos gentiles les tienen odio.

-Sin esperanza y sin Dios en el mundo...
Así era la situación, no había paz, faltaba unidad. Este es el pueblo del que San Pablo nos dice hoy: “excluidos de la ciudadanía de Dios, extraños a la alianza y a la promesa, sin esperanza y sin Dios”. ¡Qué triste!. sin esperanza y sin Dios en el mundo. No hay cosa más horrible que cuando un pueblo ha perdido la figura de Dios, la orientación de Dios. Por eso, a mí me llena de esperanza una Iglesia encarnándose en el mundo, aunque la critiquen.

Encontrando eco en ustedes, queridos hermanos que llenan la Catedral, las ermitas y lugares donde se hace la reflexión cristiana esta mañana, reflexionemos sobre nuestro pueblo.

ESTE ES EL PUEBLO MAL GOBERNADO

Aplicado este mismo trasfondo yo quisiera que nos fijáramos precisamente en el ejemplo que nos dá hoy Nicaragua. Costó más de 25.000 vidas humanas un descontento. Un pueblo que no era escuchado y que para escucharlo fue necesario llegar hasta este baño de sangre. Lo que es absolutizar el poder, ¡endiosar el poder! Un tirano se piensa indispensable y no le importa que se mate todo su pueblo. La experiencia de Nicaragua nos hace pensar, también, que un poder no se puede mantener con la represión ni con la corrupción de sus funciones. Llega un momento en que el pueblo se cansa de ser explotado y oprimido. Una magnífica lección para quienes creen... en esa fuerza que no puede mantenerse.

Pero como algo que debemos de tener en cuenta, ustedes vieron publicada una reflexión del embajador de los Estados Unidos. Sería un error, absolutamente imperdonable, cerrar los ojos a esta dramática lección de los trágicos eventos en el país vecino. Un sentido de prudencia simplemente nos debe hacer reflexionar.

También para nuestra Iglesia es una lección. En el conflicto de Nicaragua no sólo el Arzobispado, sino toda la conferencia episcopal se supo unir y denunciar juntos las injusticias y apoyar e iluminar al pueblo. Sin identificarse con los sandinistas la Iglesia jugó un papel muy importante por que se mantuvo cerca y fiel al pueblo. Por eso, ahora los Sandinistas confían en la Iglesia, no la consideran aliada con Somoza ni aliada tampoco con unas fuerzas revolucionarias, sino que la consideran la Iglesia madre que supo comprender y que en este momento de reconstrucción saben que cuentan con su iluminación cristiana.

Es muy triste pensar también- es otra reflexión- que la gran alegría, entusiasmo y esperanza que ha despertado en nuestro pueblo salvadoreño esa alborada de liberación  de nuestro hermano país, Nicaragua, nuestro gobierno y las clases dominantes aún no quieren compartir ese gozo de liberación nicaragüense. Pero cabe a la Iglesia la alegría y la satisfacción de haber sido solidaria con el pensamiento de la Iglesia de Nicaragua y sentirse muy cerca, ahora también, de su alegría y compartir sus responsabilidades desde la oración y desde la iluminación evangélica.

Nos llena de gran esperanza- y como quien respira aires nuevos- cuando se suplica el ideario de la nueva Junta de Gobierno donde, entre otras cosas, dice: “Se promulgará la legislación necesaria para la organización de un régimen de democracia efectiva, de justicia y progreso social . Se asegurará que el poder judicial tenga exclusividad de jurisdicción, funcione con la requerida idoneidad e independencia de criterio de sus miembros, restablezca la correcta aplicación de la justicia y garantice el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos".

Nos ha llenado también de honda satisfacción la garantía que se ofrece a la plena vigencia de los Derechos Humanos concretándose precisamente aquellas cosas en que Nicaragua sufría la penuria de un pueblo mal gobernado, por ejemplo: la libertad de información y difusión del pensamiento: “Se derogarán todas las leyes que reprimen la libre emisión y difusión del pensamiento y la libertad de información. Libertad de culto: se garantiza el pleno ejercicio de la libertad de cultos, la libre organización sindical, gremial y popular. Se promulgará la legislación y se adoptarán las acciones que garanticen y promuevan la libre organización sindical, gremial y popular, tanto en la ciudad como en el campo”. ¡Bendito sea Dios que en nuestra América Central hay siquiera un lugar donde se respete el derecho del hombre a organizarse, aunque ese hombre sea un humilde campesino!...

Siempre en el cumplimiento de los Derechos Humanos: “Se derogarán todas las leyes represivas, especialmente aquellas que atentan contra la dignidad e integridad de las personas, terminándose con los asesinatos, las desapariciones, las torturas, las capturas ilegales y los allanamientos de hogares...”

“Se abolirán todas las instituciones represivas como la oficina de Seguridad Nacional y el Servicio de Inteligencia Militar, que ha servido para la represión política del pueblo y de sus organizaciones”. Traduciríamos aquí, en ciertas organizaciones de todos conocidas.

Erradicación de los vicios de la dictadura: “Se erradicará la corrupción que ha caracterizado esta dictadura: apropiación fraudulenta de bienes, contrabandos, exenciones y dispensas ilícitas de impuestos, fraudes en las licitaciones, ventajas dolosas en los negocios de tierras, malversación de fondos del Estado, etc. etc.”

La aplicación de la justicia: “Se llevará ante los tribunales de justicia a los militares y civiles involucrados en los crímenes contra el pueblo...”

Cuando habla del nuevo ejército de Nicaragua, dice: “En este nuevo ejército nacional, no tendrán cabida los militares corruptos y culpables de crímenes contra el pueblo...”

Podrían citarse muchas otras cosas pero me llena también de alegría esto: “Se impulsará una política de repatriación de los nicaragüenses radicados en el extranjero, con el propósito de que pongan sus conocimientos y experiencias al servicio del país y participen activamente en las tareas de una reconstrucción y desarrollo”.

Ojalá, hermanos, estos bienes, que no son ningún favor sino simplemente los derechos de la persona humana, entre nosotros no sea necesario acudir a un baño de sangre. Todavía es tiempo de que los podamos reconquistar por los medios racionales toda vez que haya buena voluntad para que el gobierno sea lo que dice la Biblia hoy: “el pastor comprensivo del pueblo”.

Quiero saludar, también, a los hermanos nicaragüenses que se encuentran entre nosotros. Naturalmente yo distingo dos clases de refugiados en nuestro país: los que se sienten felices en esta hora en que alborea la libertad de su pueblo, y a ellos les exhorto a que vayan con el propósito de construir una patria más justa y humana que nos haga más presente el Reino de Dios entre nosotros. Pero hay otra clase de los que han venido huyendo, derrotados de la caída de su líder; con ellos también El Salvador se muestra hospitalario, pero les advierto, al darles una bienvenida, que no se vayan a ser cooperadores, que acreciente o perfeccione la represión en nuestro pueblo... Los sentiremos en casa toda vez que, como nosotros, traten de convertirse de la injusticia, del atropello, del desorden hacia ese mundo nuevo que queremos inspirar en nuestro Pastor y Rey Jesucristo.

Por otra parte, queremos informarles que Cáritas está cumpliendo una misión de Iglesia para con la Iglesia de Nicaragua. Ya se están enviando las cantidades recogidas que son: 80 quintales de maíz, 38 quintales de frijol, 12 quintales de azúcar, 32 quintales de arroz y cantidad también en efectivo de la cual informaremos más detalladamente. Queda abierta la mano para seguir recogiendo la ayuda que ustedes quieran dar al querido pueblo de Nicaragua. Y hago una exhortación para que todos seamos un pueblo hospitalario mientras la hermana república asi lo necesite. Allí vemos ya, el reflejo de nuestra situación. También de nuestro pueblo podemos decir lo del evangelio de hoy: un rebaño disperso, buscando una unidad, una salida de este callejón.

Siguen las amenazas. Se amenaza a los centros del Consejo Salvadoreño de Menores y nos solidarizamos con su angustioso llamamiento para que cesen estas amenazas a unos centros donde sólo se hace el bien. Hay una larga lista de escuelas, de asilos, de centros de orientación en el territorio de nuestro país. Tanto del Estado como de la Iglesia en este campo de la infancia y de la juventud; se hace mucha obra buena. Ojalá que estas amenazas irracionales no prosigan con esta clase de instituciones y de obras que más bien necesitan el apoyo de nuestro pueblo.

Los maestros, que han sufrido tantas humillaciones en el mes pasado, continuaban esta semana una nueva fase de la huelga. Se trataba de un pliego de peticiones, una plataforma reivindicativa. Nuestra radioemisora, YSAX, hizo un comentario que me parece muy atinado. Sería lo correcto, antes que abusar de la huelga, el recurso al diálogo que tiene siempre una fuerte importancia en el país. ANDES debe hacer todo lo posible para el diálogo. Pensamos que la huelga o el paro programado para esta semana en vez de favorecer ese diálogo puede dificultarlo y que es mejor que ANDES haga alianza con diversas instituciones educacionales especialmente la Federación de Colegios Católicos, que sé que está bien dispuesta para apoyar presiones ante el gobierno en favor de sus justas reivindicaciones. ANDES tiene que aprender a hacer alianza dentro de los que trabajan en el campo educativo y no arrogarse la pretensión de que ellos sólo se preocupan por el Magisterio Nacional. Otras fuerzas educativas lograron exigir para los maestros en el último Congreso de Reforma Educativa sustanciales propuestas en su favor. ¿No sería también posible que esas otras fuerzas distintas de ANDES, en solidaridad con ANDES, lucharan por los medios racionales del diálogo?

Lo mismo quisiera decir a todos esos conflictos laborales que aún quedan en pie. Me alegró mucho la noticia en El Mundo de cinco conflictos laborales resueltos en el Ministerio de Trabajo. Ese es el ministerio del Ministerio de Trabajo. Dice- el periódico- que quedan todavía unos 253 conflictos que implican revisión, firma o reformas a los contratos colectivos de trabajo y que en estas diligencias está trabajando todo el departamento de la Dirección General de Trabajo. Quisiera decirles a los queridos obreros, con quienes la Iglesia siempre ha estado solidaria, que sepan distinguir el campo laboral, su problema de la fábrica de otros sentidos de solidaridad que también son válidos, pero que muchas veces pueden sobrepasar la capacidad de un conjunto obrero-patronal. Mucho cuidado, también con la politización de la huelga, cuando ya también traspasa los límites laborales. En una palabra, que sepamos dejarnos guiar de la racionalidad y no del capricho y de la prepotencia.

Este pueblo disperso sigue lamentando las múltiples capturas arbitrarias y muchas, ya con visos de desaparecimiento. María Josefina García y Francisco Martínez Canizález, en el Cantón Las Ventanas de El Paisnal; María Josefina apareció después asesinada. Luis Abel Corbera Romero y Antonio Corbera Romero, hermanos, también ellos ya no se sabe dónde están, su padre Esteban y una niñita de 4 años, Marcela, fueron también golpeados, aunque ya están en libertad. Miguel Angel Terezón Ramos, estudiante, cuando entraba a su impresora, Offset Atlántida, fue capturado; por su causa FAPU ha ocupado la Iglesia El Calvario reclamando su libertad y la familia pide también que se respeten los bienes de su tipografía. Salvador Flores Benítez, tiene 23 días de desaparecido. David Eleoneo Ponce, capturado allá por el parque de Pasaquina, sus padres me envían un angustioso llamamiento de ayuda, preocupados y angustiados dicen: “Por nuestro hijo nos dirigimos a usted para que haga públicamente la petición de libertad de nuestro hijo. Queremos que nos lo entreguen vivo, Dios quiera que no lo hayan matado como ha sucedido con muchos capturados en el país”. He sido testigo de la aflición de esta madre; como cualquier madre  aquí  lo  puede comprender, andar buscando por diversos centros de seguridad y encontrar a su propio hijo y no encontrar razón de su paradero.

Sé que ha sido amenazado de muerte por la UGB el Dr. Rogelio Monterrosa Sicilia, abogado de Santiago de María. Quiera el Señor que no progresen estas amenazas, sino que se oiga la voz de la conciencia que clama claramente con el quinto mandamiento “no matarás”.

Quiero hacerme eso de los habitantes de una porción de la colonia 10 de Septiembre, la cual ha sido amenazada de desalojo para construcciones modernas. Sería bueno tener en cuenta que es gente pobre y que si el progreso del país es deseable, no debe ser sobre base de injusticia y de atropellos, sobre todo a los pobres.

Quiero referirme al incendio de La Crónica del Pueblo. Cuando salíamos de Catedral el domingo pasado, una persona me dejó estas líneas con ¢ 5.00 diciéndome: “Para que en esta trágica hora demos una mano al prestigiado periodista y que pueda nuevamente salir a luz tan valiente periódico. Lo mismo haríamos con los medios de comunicación social del Arzobispado, por que están al lado del pueblo sufrido...” Si encuentra eco este llamamiento yo quisiera reforzarlo con unos gestos muy simpáticos que ha encontrado ese periódico; por ejemplo: cuando sus voceadores espontáneamente se ofrecieron a ir a arreglar el desorden que dejó un incendio, y cuando sé que varios obreros están levantando cuotas para ayudarle a su restauración. He hablado con el director del periódico, el Dr. González, el cual agradece estos gestos. Si se tiene la buena voluntad de ayudarle, él quiere proceder también con toda limpieza; con sus ayudas primeras que han llegado ha abierto una cuenta en el Banco Cuscatlán, a donde los que quieran ayudarle pueden enviar sus colaboraciones. La cuenta del Banco Cuscatlán es bajo el número 05771.

Saludamos la aparición de un nuevo esfuerzo periodístico y es la agencia periodística Independiente, API, ya sale su 13 número y siente también allí los visos de la libertad de expresión. Lo saludo y apoyo ese gesto que ojalá se mantenga siempre como una voz de la verdad.

2. BUENOS Y MALOS PASTORES DEL PUEBLO

Todo ésto nos hace pensar que la realización de un pueblo está en proporción de sus gobiernos, de sus pastores. Así se entiende entonces lo que diré ahora como segunda reflexión del tema de esta homilía que es Cristo, verdadero Pastor de todos los pueblos. Lo que se destaca en las lecturas de hoy es que este Rey Pastor necesita la colaboración de los hombres, así participamos también de su dominio para poner las cosas bajo el dominio de la moral y de la Ley de Dios, los cristianos y todos aquellos aún no cristianos, pero que tiene una responsabilidad como gobierno de los pueblos, como pastores de los pueblos.

a) Malos pastores

-Jeremías se refiere a los reyes de Judea aplicable a gobernantes y pastores de Iglesia.

Tanto el aspecto cívico como religioso es el que se enfoca desde el profeta Jeremías, esta mañana, cuando el profeta dice: “Ay de los pastores que no cuidan al rebaño”. Se está refiriendo a gobernantes y pastores también de Iglesia, juntos los que participamos en esa tremenda responsabilidad tenemos que analizar cuales son las características del mal pastor y cuáles las del buen pastor.

-Dispersan en vez de unir
Reprende Jeremías a los falsos pastores diciéndoles: “¡Ay de los pastores que disperan al pueblo! A los pastores que pastorean a mi pueblo. Vosotros dispersasteis mis ovejas, la expulsasteis, no las guardasteis. Pues, yo os tomaré cuentas por la maldad de vuestras acciones”. Pensemos esto, que por encima de la bondad o de la maldad de gobierno, e inspira las acciones buenas de los hombres que colaboran con él, pero es un Dios justiciero que amenaza tomar cuenta con todo rigor de las malas acciones que se han hecho en este sublime papel del gobierno.

Multitud sin autoridad, eso parecía aquel pueblo que encontró Cristo, una muchedumbre sin pastor. Yo tomaré cuenta por la maldad de sus acciones. Debe ser terrible caer en las manos de Dios cuando se ha endiosado tanto el poder. Tener que dar cuenta a alguien que está por encima de todos los poderes.

A pesar de los malos pastores, Dios cuida
Dios cuida a su pueblo, dice en la primera lectura también y esto nos llena de mucho consuelo: “Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países a donde las expulsé y las volveré a traer a sus dehesas para  que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen, ya no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá”. ¡Esto es hermoso!

No todo está perdido, vendrán días mejores, el Señor suscitará, inspirará orientaciones mejores para nuestro pueblo que no sea un rebaño sin pastor, sino que haya verdadero amor que gobierne.

b) Origen y sentido de la autoridad
A este propósito, yo quiero remontarme- ya que remontamos la autoridad hacia Dios- en el Concilio Vaticano II cuando habla como tuvieron origen las comunidades políticas, como nacieron los países, dice: “Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la comunidad civil son conscientes de su propia insuficiencia para lograr una vida plenamente humana y perciben la necesidad de una comunidad más amplia, en la cual todos conjuguen a diario sus energías en orden a una mejor procuración del bien común. Por ello, forman comunidad política según tipos institucionales varios”. La comunidad política nace, pues, para buscar el bien común, en el que encuentra su justificación plena y su sentido y del que deriva su legitimidad primigenia y propia. El bien común etc...

Pero son muchos y diferentes los hombres que se encuentran en una comunidad política, y pueden con todo derecho inclinarse hacia soluciones diferentes. A fin de que, por la pluralidad de pareceres, no perezca la comunidad política, es indispensable una autoridad que dirija la acción de todos hacia el bien común no mecánica o despóticamente, sino obrando principalmente como una fuerza moral, que se basa en la libertad y en el sentido de responsabilidad de cada uno.

Es, pues, evidente que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios, aún cuando la determinación del régimen político y la designación de los gobernantes se dejen a la libre determinación de los ciudadanos.

Síguese- de allí-... que el ejercicio de la autoridad política, así en la comunidad en cuanto tal como en las instituciones representativas, debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral para procurar el bien común... Según el orden jurídico legítimamente establecido o por establecer. Es entonces cuando los ciudadanos están obligados en conciencia a obedecer. De todo lo cual se deducen la responsabilidad, la dignidad y la importancia de los gobernantes.

Pero cuando la autoridad pública, rebasando su competencia, oprime  a los ciudadanos, éstos no deben rehuir las exigencias objetivas del bien común; les es lícito, sin embargo, defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de tal autoridad, guardando los límites que señala la ley natural y evangélica”. (GS. 74).

-El gobernante mandatario de Dios...
Perdonen la cita, pero viene a decirnos esto que muchas veces es un equívoco: “Toda potestad viene de Dios”; es cierto, nadie puede gobernar si Dios no le dá un poder. Pero así también Cristo le dijo a Poncio Pilato- cuando Pilato queriendo jactarse de su poder, de darle la vida o la muerte-: “No tuvieras potestad sobre mí si no te fuera dada de arriba”. Es decir, un gobernante será representante del Pastor y Rey mientras interprete el pensamiento y el amor de ese Dios que le dá base a las leyes justas, pero cuando alguien absolutiza su poder y se erige ídolo del poder y se vuelve contra las leyes de Dios, contra los derechos humanos, el atropello del pueblo, entonces no podemos decir que esa autoridad viene de Dios. Si no se orienta legítimamente como Dios quiere, el pueblo, por amor al bien común objetivo que le ha dado razón de ser a la nación, tiene que obedecer hasta cierto límite, pero le cabe siempre el derecho de sus justas reivindicaciones. El ejemplo está muy cerca, pues, y ojalá que - decíamos a tiempo- volvamos hacia la fuente de toda autoridad que es nuestro Señor.

-Venid a un sitio tranquilo: descansad...
Por eso, el gesto del evangelio de hoy me parece una parte indispensable de nuestra reflexión cuando Cristo les dice a su apóstoles ya escogidos para pastores para representar el Divino Pastor entre los hombres: “Vengan y descansemos un poco”.

Este descanso de Cristo tiene su sentido profundo en la oración. La oración el acercamiento a Dios, el cotejar nuestra autoridad con la de Dios, eso tiene que ser oficio de todo aquel que gobierna sea en lo civil como también en lo eclesiástico. Si un pastor, si un gobernante se aparta de Dios, no une con Dios su poder, entonces más que una fuerza unitiva, como nos ha dicho el Concilio, se convierte en una fuerza de dispersión, y entonces, en vez del bien, se hace el mal.

Es necesario entonces aquí un llamamiento a todo el pueblo de Dios, que desde el bautismo participa en esa prerrogativa de Cristo Rey, para hacer que las estructuras de la tierra, las conciencias de los hombres, la familia, todo lo que es el mundo, la sociedad, la orientemos para ponerlo bajo el imperio de Dios; la misma política, para que no se desvíe de su verdadero objetivo sino para que oriente hacia Dios el gran papel de los cristianos. Atender a Cristo, que los llama a reflexión frecuente para ver por dónde camina su responsabilidad y su vida, para hacer de nuestra vida un compromiso que sea verdadera colaboración del reinado de Cristo en el mundo y no al revés: de apartarle a Cristo el imperio y someterlo al imperio del pecado, al ídolo del dinero, al ídolo de abuso; sino que el verdadero Dios que pedirá cuenta de esta participación que nos ha hecho de su poder divino, se satisfaga y goce en que hay hijo que uniéndose íntimamente con él, gobiernan o procuran que la creación se orienta hacia Dios.

3.    CRISTO, REY Y PASTOR

a) El prometido. Cualidades: justicia y derecho
En la primera lectura de hoy se ofrece como una promesa bendita del Señor, que hará surgir un rey justo: “Mirad que llegan días en que suscitaré a David un vástago legítimo, reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra, en sus días se salvará Judá; Israel habitará seguro y lo llamarán: el Señor nuestra Justicia”.

b) La gran obra: unificar dos pueblos- paz- hombre nuevo reconciliación
La segunda lectura de San Pablo nos presenta a Cristo precisamente como el rey Pastor que une los dos pueblos divididos. “Aquel muro que significaba en el templo de Jerusalén la separación de los gentiles y de los judíos- dice San Pablo- quedó abolido, lo rompió él con su propio cuerpo muriendo en la cruz”. Allí quedó clavado el odio, allí deshizo también las divisiones de los hombres. El es nuestra paz. No olvidemos esta hermosa frase de la lectura de hoy: “Cristo es nuestra paz. El reconcilió con Dios a los hombres y dio muerte al odio, vino y trajo la noticia de la paz. Paz a los de lejos, paz, también, a los de cerca. Unos y otros podemos ya acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Esta es la función del pueblo de Dios. Yo siempre he querido

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