Cristo, vida y riqueza del hombre


Cristo, vida y riqueza del hombre
HOMILIAS 1979

13º Domingo del Tiempo Ordinario

1o. de julio de 1979

Lecturas:

Sabiduría 1,13-15; 2, 23-25

II Corintios 8, 7-9. 13-15

Marcos 5, 21-43

Queridos hermanos:

Año Litúrgico
- Vuelven los domingos del Tiempo Ordinario
En este momento del año litúrgico se siente la impresión del que ha caminado por las cumbres y ya después baja otra vez a la llanura para continuar por un camino más ordinario; y asi se llaman estos domingos que siguen a la celebración de la Pascua: los domingos el Tiempo Ordinario. Hoy nos encontramos en el domingo 13, porque comenzaron antes de Cuaresma y se interrumpieron para celebrar el misterio de nuestra redención: la Cuaresma, la Semana Santa y la Pascua.

Sentido de estos domingos del Tiempo Ordinario
Ahora, volvemos a esos domingos ordinarios en que vivimos una vieja tradición que se remonta hasta los tiempos en que la Iglesia primitiva conmemoraba, cada ocho días, la redención cristiana: la pasión, la resurrección y la glorificación de Cristo. El misterio pascual, el misterio de la salvación.

-Cada domingo “celebra” el misterio de la salvación íntegramente
“Cada domingo -dice el Concilio Vaticano II- los fieles se reúnen para alimentarse de la palabra de Dios, para participar en la eucaristía y celebrar asi el misterio de su redención, para darle gracias a Dios, que lo hizo renace en la viva esperanza por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”. Cada domingo es Pascua, cada domingo debe avivar en nosotros la esperanza de que seguimos a un Cristo vivo que no morirá más y que tiene la fuerza de darnos la salvación.

-Cada domingo anuncia la necesidad de encarnar el misterio de Cristo y denunciar lo que se opone a su realización
Por eso, el año litúrgico, celebrando estos misterios eternos, trata de aplicarlos a la situación concreta por donde va pasando la historia de cada pueblo. No es lo mismo predicar este domingo 13 en Roma, o en Polonia, o en Africa, o en Argentina, o en Nicaragua, que aqui en El Salvador. La palabra de Dios que hoy se acaba de proclamar es para nosotros los salvadoreños de este domingo 1o. de julio de 1979; tenemos que mirarlo desde esta perspectiva: el misterio de nuestra salvación; porque la historia de cada pueblo y de cada hombre, de cada familia, es como el instrumento de Dios para salvar a ese hombre, a ese pueblo, a esa familia. Por eso, puede parecer muchas veces que la predicación toca cosas muy peligrosas y que sea más fácil callar; pero, entonces, no cumpliría la palabra evangélica su misión: de iluminar en el misterio de Cristo la realidad del pueblo.

CRISTO, VIDA Y RIQUEZA DEL HOMBRE

1. Cristo, poder divino que dá la vida

2. Cristo, justicia y amor que iguala las diferencias sociales

3. Una fe auténtica en Cristo, única solución de nuestros problemas

1. CRISTO, PODER DIVINO QUE DA LA VIDA

-Resucitando… curando
En primer lugar, miremos a Cristo como un poder que dá la vida: el evangelio de hoy presentándonos a Cristo frente a la niña muerta, tomándola de la mano y devolviéndola a la vida. O también dándole la salud a una mujer que padecía una enfermedad incurable desde hacía 12 años. Es la imagen más bella del poder de la vida en medio de la muerte y de la enfermedad. Junto a esa niña muerta miremos a tantos jóvenes y tantas jóvenes, a tantos hombres, niños muertos. El imperio de la muerte se pasea sobre la tierra y, sobre todo, en nuestro país donde la muerte violenta ya casi se hizo aire que respiramos; los hospitales con heridos a consecuencia de las violencias o enfermedades naturales, los cementerios llenándose cada vez más de muerte, pero en medio de todo este marco negro: la luz del poder que dá la vida: Jesucristo.

a) Por el Verbo, Dios creó la vida
Este Cristo, frente a la niña muerta, la hija de Jairo, es el Dios eterno que se hizo hombre pero antes de hacerse hombre -nos cuenta el evangelio sublime de San Juan- era la Palabra que estaba junto a Dios y por esa palabra se hicieron todas las cosas.

Esa Palabra es la vida y la vida era la luz de los hombres. Cristo es la plenitud de donde ha derivado toda esta vida que está aqui en Catedral y toda la vida que anima la vida de nuestra patria. No hay vida en el mundo si no viene de Dios, poder que dá la vida.

-Aspectos positivos
La primera lectura nos remonta, en esta meditación, al Dios de la vida. Dios no hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera. Las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas veneno de muerte. Dios creó al hombre incorruptible, lo hizo imagen de su misma naturaleza; el Dios que no muere quiso tener también un hijo en la tierra que no muriera. Queda claro en la palabra de Dios hoy esta proclamación que nos debe llenar de un sublime respeto a la vida. Dios no ha hecho la muerte. Dios hizo la vida y quiere que subsista y no muera. ¡Hijos del Inmortal, tenemos que ser también nosotros inmortales! Entonces, ¿por qué hay muerte en el mundo?

b) El pecado destruyó la vida
-Dios no hizo la muerte

La primera lectura de hoy es de la que sin duda tomó San Pablo en su carta a los Romanos el sublime pensamiento de que “por un hombre que pecó, entró la muerte”.

-La muerte es el fruto del pecado
Según el plan primitivo de Dios -según la lectura de hoy- en el mundo no hay veneno de muerte ni imperio del abismo. El abismo que llamaban el “Seol” los hebreos es como una figura de la muerte, del poder del infierno; el “Ades” lo llamaban también los griegos. La muerte que nosotros representamos con una figura huesuda y un instrumento para cortar la vida -la guadaña- eso aparece en la Sagrada Escritura como un poder extraño. Lo dice hoy la Palabra: “Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan los que le pertenecen”. Es una triste condición de tener que pagar tributo al diablo. La muerte es un tributo al poder que destruye la vida. Dios no quería la muerte; si se implantó la muerte es porque un hombre le abrió la puerta al pecado. Por la desobediencia de Adán -el primer hombre, padre de todos los hombres- entró la muerte y se pasea por toda la humanidad. Es un poder extraño; por eso San Pablo nos habla de una desobediencia, de algo que gime, de algo que no es normal, de algo que es enemigo -“inimica mors”-; la muerte que es enemiga seguirá paseando.

-Provocar la muerte es multiplicar la presencia del pecado
Sobre todo, la muerte es signo de pecado cuando la produce el pecado tan directamente como entre nosotros: la violencia, el asesinato, la tortura donde se quedan tantos muertos, el machetear y tirar al mar, el botar gente, todo ésto es el imperio del infierno. Son del diablo los que hacen la muerte. La experimentan los que le pertenecen al diablo. Colaboradores, agentes del demonio; impostores de algo extraño que no cabe en el plan de Dios. Por eso la Iglesia no se cansará de denunciar todo aquello que produce muerte. La muerte, aún la muerte natural, es producto y consecuencia del pecado.

HECHOS DE LA REALIDAD NACIONAL DE ESTA SEMANA

Es aquí por eso que yo los invito a reflexionar en nuestra realidad, donde hay que ver esta triste situación de pecado. Esto es doloroso; si la muerte es índice de pecado, en el Salvador se nos está denunciando como uno de los países donde se ha entronizado la manera más absurda y loca el pecado, los poderes del infierno.

Por lo menos 24 personas fueron asesinadas esta semana por motivos políticos. Siguen matando maestros. Continúan apareciendo cadáveres no identificados en distintas partes del país. Son tantos los que han muerto asi, que ya se hace difícil hasta mencionar sus nombres o la vertiente política a la que pertenecen. Pero todos denuncian una danza macabra de venganza, de una violencia institucionalizada, pues unos mueren asi directamente víctimas de la represión y otros mueren precisamente por servir a esa represión. Podemos decir que nuestro sistema es como aquel dios Moloc, insaciable en cobrarse víctimas, ya sea los que están contra él, ya sea también los que le sirven. Asi paga el diablo. Por eso, cuando se me dice que yo sólo me fijo en una clase de muertos y no en otros, yo digo: ¡la muerte me duele tanto en cualquier hombre que sea! En esta semana han muerto tres policías y quizá quisiera decir que dá más lástima porque mueren precisamente por servir al dios Moloc, porque asi mueren precisamente. ¿Será por la fuerza, será porque les han lavado el cerebro y son auténticamente enemigos del pueblo? O ¿será por ganarse la vida? Es triste, pero esta es la verdad, los asesinatos de una y de otra vertiente, en esta danza macabra de la muerte por venganza política, son el mejor índice, espantoso índice, de lo injusto de nuestro sistema, que se cobra ya sea por la represión directa, ya sea por la indirecta represión de servir al poder que reprime. Lo más doloroso es que no se está haciendo ningún esfuerzo eficaz por parte del Gobierno para frenar estos crímenes injustos que están bañando de sangre a El Salvador.

Desde el punto de vista cristiano, no se justifica ninguno de estos crímenes, aunque digan que los hacen para salvar a la patria del terrorismo. El Papa Juan Pablo II acaba de decir una palabra muy luminosa ante las exigencias de un movimiento neo-facista italiano, que quiere que el gobierno de ese país implemente medidas estrictas antiterroristas, estableciendo entre otras cosas, la pena de muerte. Esta es la voz de la extrema derecha. Como que no tiene otras armas para defenderse que incitar a la represión; y el Papa advirtió que “la Iglesia Católica busca liberar a las buenas almas de la terrible tentación que podría conducir hacia reacciones provocadoras y opresivas”. La Iglesia no es partidaria de esas voces de venganza. Insistimos una vez más: que el gobierno tiene capacidad para frenar muchos de estos crímenes, ¡por lo que le pedimos formalmente que lo haga! La represión violenta no es el camino eficaz para pacificar el país y restablecer la justicia. Hoy dará su informe presidencial el General Romero; quisiéramos oír una palabra nueva en el mensaje. Una palabra que reconquiste la credibilidad y la confianza perdida. Una palabra que sea la respuesta que hace tiempo espera el pueblo: ¿Dónde están los desaparecidos?… ¿Cuándo vuelven a la patria los exiliados?… ¿Cuándo cesa la tortura y la captura arbitraria?… ¿Cuándo se dará auténtica libertad y confianza a la Iglesia?…

En este mismo plano de violencia tenemos que denunciar -y ¿cómo no lo vamos a hacer?- la represión a nuestros campesinos que llega hasta el asesinato. En el caserío La Pita, del cantón El Puente de San Vicente, un operativo de 300 agentes de seguridad y ORDEN catearon y asesinaron a dos campesinas: Pilar González, de 40 años; Adelina Carranza de Martínez, de 50 años; y a su hijo, Pastor Martínez Carranza. Quiero recordar con cariño a la Señora Carranza de Martínez; era madre de un campesino, Carlos Martínez Carranza, quien el 17 de mayo del año pasado fue capturado en Zacatecoluca, y que hace poco me escribió una carta lamentando esa triste situación y ayudando con su pobre ofrenda de ¢10.00 para nuestra Catedral. ¡Que el Señor tenga en cuenta esa fe y ese amor!

Posteriormente se trasladaron al cantón el Campanario, donde capturaron otros dos campesinos, cuyos nombres se desconocen. Y en otro cantón Salvador Montano y Jorge López, del cantón San Benito, también fueron capturados. Se captura también a Francisco Laureano Lemus en San Marco Lempa; a Ricardo Iván Lemus y a José Antonio Rivas y a María Amada Galán de Rivera, la que van a sacar a su propia casa. Todos éstos han exhibido ya el recurso del habeas corpus que nuestra Constitución garantiza para todo el que es privado de su libertad. Esperamos que la Corte Suprema de Justicia ya no se ría tanto de esta legalización, de la libertad de tanta gente capturada y de la que no se vuelve a saber muchas veces nada.

En esta ola de secuestros, hemos de seguir lamentando a los secuestrados. A los banqueros ingleses de los cuales no se ha vuelto a saber, pero quisiéramos que si están con vida se facilite pronto la negociación y su libertad. Fueron liberados ya el Señor William Rocha y el Señor Miguel Armando Miguel. Quiera el Señor que esta voz, que no tiene otra intención que ser la voz de la justicia y del amor, de la verdad y de la fraternidad, encuentre eco en aquellos que pueden traer un poco de felicidad a las familias que están angustiadas.

Un gesto muy significativo de los maestros que fueron condecorados por el Ministerio de Educación los llevó a devolver las medallas en protesta por todos los asesinatos y amenazas que están sufriendo sus colegas, los maestros.

También en el campo laboral, la violencia sigue paseando su bandera. Continúa sin resolverse la huelga de los médicos residentes e internos que iniciaron el 11 de junio. El Consejo Superior Universitario considera que las demandas planteadas por ellos son justas; por lo que ha decidido apoyarlos y excitar a las autoridades del ramo de Salud a dialogar con ellos y solucionar racionalmente el problema.

El Sindicato de Trabajadores del Seguro Social decidió también irse al paro a nivel nacional, el 29 de junio.

Han denunciado abusos patronales los trabajadores de MIES, La Gabriel, en San Miguel, etc.

Quiero transmitirles la aflicción de una madre que ha perdido desde el 28 de junio en Quezaltepeque a su niña, Imelda López. Una menorcita de cuatro años y medio. Las señales son: morena; pelito largo, negro, ondulado; gordita. Ellos viven angustiados y suplican a quienes puedan darle razón que si la encuentran, que avisen a la YSAX o a ellos directamente, que viven en la calle del Cementerio de Quezaltepeque No. 46. La mamá se llama María López.

También hay una denuncia de una amenaza que me llega a último momento y dice que desde hace como tres semanas en el Liceo Tecleño, donde el Señor Rafael Góchez Sosa trabaja, le pusieron la mano blanca de la UGB. Y anoche le ametrallaron su casa, situada en la 3a. Calle Oriente 4-12, en Santa Tecla, desde las 11:30 p.m. hasta las 2:30 de la mañana de este día, domingo. El reside con toda su familia en esa casa, y que por la gracia de Dios no les ha pasado nada, aunque pasaban ametrallando a cada rato con un intervalo de media hora. ¡Como que vivimos en la selva! Espero que el Señor nos haga más humanos y que pensemos -como he meditado hoy- que Dios no quiere la muerte, que Dios ha creado a la vida para que seamos vivientes e inmortales.

c) Cristo restaura la vida que el pecado mata y enferma
Vendrá un día en que Cristo restituirá esa inmortalidad. Ya pagó Cristo el impuesto de la muerte.

-Los dos milagros
Cristo, ante la hija de Jairo, es la imagen del poder de la vida que restituye la vida ya muerta. ¡Qué amor el de Dios, que pudiendo dejarnos a la consecuencia del pecado, que es la muerte, no tenía él obligación de venir a restituirnos, ha querido hacerse solidario hasta con nuestra muerte y, muriendo en una cruz, destruir la muerte y, resucitando, restaurar la vida! Cristo restituye la vida, la que él nos dio sin proyecto de muerte y la que nosotros matamos por el pecado. La restituye del pecado y la hace dos veces don, dos veces vida. La vida que hoy tenemos, la esperanza de una vida eterna, la alegría de vivir redimidos, es una doble vida: es la vida que en su origen nos dio el Verbo; en él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres que mató el pecado y que la redención de Cristo recuperó.

-Signos de la redención de la muerte y de la enfermedad. Dice el Concilio: “La fe cristiana enseña que la muerte corporal, que entró en la historia a consecuencia del pecado, será vencida cuando el omnipotente y misericordioso Salvador restituya al hombre en la salvación perdida por el pecado”. Aqui Cristo, el Dios que hizo la vida en los orígenes y que no quería la muerte, cuando vio que el imperio de la muerte se implantó en el mundo, viene a recuperar la vida.

Si la Iglesia está en el mundo para continuar la misión de Cristo, es decir, arrancar el pecado que es la causa de tanta muerte, podríamos preguntarnos: ¿Y por qué, si Cristo nos redimió del pecado, los hombres, aún los que se arrepienten del pecado, siguen muriendo? Tiene respuesta muy hermosa cuando San Pablo dice: Ya Cristo con su muerte y resurrección nos dio el germen de la vida; y si en el cuerpo todavía prevalece el germen de muerte -enfermamos, envejecemos, morimos, se matan los hombres, germen de muerte-, sin embargo, en el espíritu llevamos ya el germen de vida, y aquel espíritu que pudo resucitar a Cristo resucitará también a los muertos de cualquier muerte que hayan sido. Entonces es cuando Pablo dice: “Es asumida en la victoria la muerte. Y desde las alturas de la victoria, la vida le grita a la muerte: ¡Oh muerte!, ¿dónde está tu victoria?”. Y dice esa preciosa frase de esperanza: “La última enemiga en ser vencida, será la muerte”. Quiere decir, que ya en el mundo de hoy los cristianos, los que por la fe y el vivir en santidad llevan el Espíritu de Dios, llevan el germen de vida aunque los maten.

¡Nada le han hecho al Padre Palacios! Murio en gracia de Dios. Su cuerpo tiene que podrirse en una tumba; paga el tributo de la muerte por el pecado de Adán; pero su espíritu, que ya llevaba la unción de la inmortalidad, está en el cielo y está reclamando este cuerpo que un día resucitará. Aquel día de la resurrección universal será el desenlace de la historia. ¡No es la muerte la que ha vencido! No es matando a los hombres como los hombres pueden triunfar. No son sistemas sólidos y consistentes lo que se sustentan sobre muerte. Debían de saberlo los tiranos, los que se aferran al poder como en nuestra vecina Nicaragua, que no es así como se sostiene un poder. ¡Tanto muerto!, si llevan gérmenes de vida, ya están reclamando la inmortalidad y diciendo la denuncia más elocuente contra el que ha provocado tanta muerte. Y lo mismo, trasladémoslo a todas las situaciones de todos los países, de todos los sistemas políticos.

Vemos todo ésto, hermanos, en el marco de la violencia, de la muerte, en la cual encontramos hoy a Cristo, salvando a una jovencita muerta pero que él, el autor de la vida, puede devolverle la vida.

2. CRISTO, JUSTICIA Y AMOR QUE IGUALA LAS DIFERENCIAS SOCIALES

Explicación de la colecta. Tema de la doctrina social… “no se trata de aliviar…”

Miremos entonces con confianza al Señor en otro aspecto del evangelio de hoy. La segunda lectura es de San Pablo a los Corintios y a propósito de una colecta, que en Corinto ha promovido el apóstol para ayudar a los cristianos pobres de Jerusalén; les dice la doctrina social de la Iglesia, germen de lo que ha de ser ese tesoro de nuestro tiempo: las encíclicas desde Rerum Novarum de León XIII, hasta Populorum Progressio, Mater et Magistra, Pacem in Terris, el Concilio, Medellín Puebla; una luz encendida sobre el ambiente injusto de nuestra América y del mundo. San Pablo dice a los de Corinto: “No se trata de aliviar a otros pasando vosotros estrecheces, se trata de nivelar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día la abundancia de ellos remediará vuestra falta; asi  habrá nivelación”.

Es lo que dice la Escritura y recuerda aqui un episodio pintoresco del pueblo de Israel cuando atravesaba el desierto y comía maná, que había de recoger nada más que lo necesario para el día y algunos querían coger más y a otros les quedaba menos, pero dice la Biblia: “Al que recogía mucho, no le sobraba y al que recogía poco no le faltaba”. Dios que es el que nos da los dones, el que nos dá las cosechas, el que hace florecer y colorear el café de nuestras fincas -hoy verdadera mina de oro rojo-, es el Dios que quiere la felicidad de todos sus hijos. San Pablo dice: “Se trata no de que unos den para quedarse sin nada, sino que comparta, que se nivele”.

b) El gran tema de América Latina
A este propósito yo quiero invitarlos hoy a que miremos cómo el documento del episcopado Latinoamericano en Puebla enfoca esta pastoral que llama “opción preferencial por los pobres”. El documento hace, al ver la realidad de América, un análisis certero de nuestra impresionante injusticia social.

-Constataciones
Dicen los obispos en Puebla: “Vemos, a la luz de la fe, como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres. El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas. Esto es contrario al plan del Creador y al honor que se le debe. En esta angustia y dolor, la Iglesia discierne una situación de pecado social. Así como decíamos de la muerte que es el índice de pecado, podemos decir también: La desigualdad social es índice de pecado”. Explícitamente lo dice el episcopado latinoamericano en Puebla -de gravedad tanto mayor por darse en países que se llaman católicos y que tienen la capacidad de cambiar-. Y citando palabras de Juan Pablo II en Oaxaca, en México, dicen: “que se le quiten barreras de explotación… contra las que se estrellan sus mejores esfuerzos de promoción” (No. 28).

El documento continúa constatando: “Comprobamos, pues, como el más devastador y humillante flagelo, la situación inhumana de pobreza en que viven millones de latinoamericanos expresada, por ejemplo, en mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problema de salud, salarios de hambre, desempleo y subempleo, desnutrición, inestabilidad laboral, migraciones masivas forzadas y desamparadas, etc.” (No. 29).

“Al analizar más a fondo tal situación, descubrimos que esta pobreza no es una etapa casual, sino el producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas, aunque haya también otras causas de la miseria. No vamos a negar que también hay otras causas de la miseria, que hay pobres que lo son por su propia culpa, por su vicio, pero eso no quita que haya unas estructuras brutales, horrorosas, donde es imposible hacer progreso, aún al más bien intencionado. Estado interno de nuestros países que encuentra en muchos casos su origen y apoyo en mecanismos que por encontrarse impregnados, no de auténtico humanismo, sino de materialismo, producen a nivel internacional, ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres. Esta realidad exige, pues, conversión personal y cambios profundos de las estructuras que responden a las legítimas aspiraciones del pueblo hacia una verdadera justicia social, cambios que no se han dado o han sido demasiado lentos en la experiencia de América Latina”. (No. 30).

-De Medellín a Puebla: necesidad de conversión
Y cuando estas constataciones de Puebla llevan a la reflexión Episcopal a tomar medidas pastorales, dicen claramente los obispos: “Volvemos a tomar, con renovada esperanza en  la fuerza vivificante del Espíritu, la posición de la II Conferencia, de Medellín,… de una opción preferencial y solidaria por los pobres… Afirmamos la necesidad de conversión de toda la Iglesia para una opción preferencial por los pobres, con miras a una liberación integral… (No. 1134).

Y más claro sobre la Iglesia dice: “No todos en la Iglesia de América Latina nos hemos comprometido suficientemente con los pobres; no siempre nos preocupamos por ellos y somos solidarios con ellos. Su servicio exige, en efecto, una conversión y purificación constantes, en todos los cristianos, para el logro de una identificación cada día más plena con Cristo pobre y con los pobres” (No. 1140). Aqui está un llamamiento, hermanos, que desde el obispo hasta el último fiel, pasando por sacerdotes y religiosas e instituciones católicas, está reclamando una revisión; es un escándalo en nuestro ambiente que refleja la realidad descrita por Puebla, que haya personas o instituciones en la Iglesia que se despreocupen del pobre y que viven a gusto, es necesario pues un esfuerzo de conversión.

-Persecución
Y ya, en la práctica, Puebla hace una constatación de lo que ha costado estos diez años por haber sido fiel a esa proclama en Medellín. Dice  que “la denuncia profética de la Iglesia y sus compromisos  concretos con el pobre le han traído, en no pocos casos, persecuciones y vejaciones de diversa índole. Los mismos pobres han sido las primeras víctimas  de dichas vejaciones”.

A este propósito, quiero aprovechar la noticia que se me dio al entrar a Catedral, que  precisamente este día está  cumpliendo un año de  haber sido asesinado en Guatemala el Padre Hermógenes López de San Pedro  Pinula,  precisamente por  haberse solidarizado con los pobres. (También nuestros  sacerdotes asesinados en la Diócesis son gloria de esta opción preferencial  por  los pobres). No pudo tolerar su voz el egoísmo de aquellos que no  quieren que se cambie  nada, de aquellos  que son  capaces de pagar  con  su   dinero  manos  que asesinen para que se callen las voces  que gritan la justicia  de los  que  no tienen  justicia para ellos. Esto es, entonces  la conversión  que se pide a todos , porque la Iglesia no es una demagogia que pide el cambio solamente de estructuras. Tengámoslo  muy   en cuenta: lo que la Iglesia pide,  ante todo, es la conversión del corazón.

Por eso, a las organizaciones políticas populares que luchan por las justas reivindicaciones del pueblo, tenemos que recordarles que mientras no incorporen esa lucha y ese esfuerzo en la santidad y en la amplitud de la liberación en Cristo a partir del pecado  y que promueve hasta la santidad, no son más que liberaciones parciales y muchas veces mutiladas por el pecado: mañana se convertirán en estructuras nuevas pero también violentas contra el pobre, serán los nuevos ricos nada más. Solamente se quisiera que los que de veras trabajan por un   mundo más justo, al constatar la injusticia en que vivimos, comenzáramos por cambiar en el fondo del corazón. Y decirles, también, a los que Dios ha favorecido con grandes bienes: ¡conviértanse!.

-Comunidades eclesiales de base, potencial de los pobres
Al recordarnos Puebla entre las realidades de América Latina, dice que en las comunidades ecleciales de base encontramos tesoros. Son éstas sus palabras: “ El compromiso con los pobres y los oprimidos y el surgimiento de comunidades  de base han ayudado a la Iglesia -en América Latina _ a descubrir el potencial evangelizador de los pobres, en cuanto la interpelan constantemente, llamándola a la conversión y por    cuanto muchos de ellos  realizan en su vida los valores evangélicos de solidaridad, servicio, sencillez  y disponibilidad para acoger  el don de Dios “. (1147). Aquí está una receta maravillosa  que, gracias a Dios, nuestra diócesis está tratando de poner en practica: las comunidades eclesiales de base.

Esos grupos de reflexión cristiana ! no son subversivos!; son reflexiones donde el hombre aprende  esta virtud  evangélica  de la pobreza  indispensable en el rico y en el poder. Yo hago aqui un llamamiento a todos los queridos párrocos y a todos los agentes de pastoral, a las religiosas  que trabajan en los pueblos:   los felicito porque ya contamos con muchas  comunidades  eclesiales de base. Pero allí donde todavía no se tiene confianza, recuerden  que la escuela eficaz para descubrir estos valores de nuestros pobres, de nuestros campesinos, el tesoro escondido en tantos corazones, es  en la comunidad eclesial de base.

c) Cuál es la verdadera pobreza. Clave: Mensaje de Puebla
Hay una frase en el saludo de Puebla a los pueblos de América Latina que me parece que dá la pauta para aquellos que creen que cuando la Iglesia se proclama Iglesia de los pobres, como que se parcializa y desprecia a los ricos. ¡De ninguna manera! El mensaje es universal. Dios quiere salvar a los ricos también, pero precisamente porque los quiere salvar les dice que no se pueden salvar mientras no se conviertan al Cristo que vive precisamente entre los pobres; y, entonces, el Mensaje de Puebla dice que en ésto cosiste el ser pobre: “…aceptar y asumir la causa de los pobres, como si estuviesen aceptando y asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo”. “Todo lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos, por humildes que sean, a mí me lo hicisteis”.

- Al pobre no le basta una pobreza real si no la anima de verdadero  espíritu evangélico
El secreto, hermanos, no está, como San Pablo lo ha recordado hoy, en que se desprendan materialmente de las cosas y se queden sin nada. No basta el no tener. Y quiero decirles a los pobres que no tienen, que no basta no tener; si no le ponen espíritu evangélico a esa pobreza, no es la pobreza que Cristo quiere.

- Al rico no le basta un falso espíritu si no lo encarna en una pobreza real
Y a los ricos les quiero decir también, que no basta una pobreza espiritual, una especie de deseo pero sin eficacia; a ellos les digo: mientras no encarnen esos deseos de pobreza evangélica en realizaciones que se interesen como en su propia causa por los pobres, como si se tratara de Cristo, seguirán siendo llamados los ricos “los que Dios desprecia”, porque ponen más su confianza en su dinero y se distinguen entre ellos de los otros que creen hombres de segunda clase.

Mientras no lleguemos, los pobres y los ricos, a tener espíritu evangélico de pobreza, no en utopía y en teoría sino en realidad que se interese, que haga obras, “que comparta como Cristo -dice Pablo en la segunda lectura de hoy- que siendo rico, se hizo pobre para enriquecer con su pobreza a los hombres”, no seremos pobres. Esta es la dieléctica de la pobreza evangélica, por eso Pablo les dice a los Corintios: “Ustedes van a dar a los Jerusalén que no tienen, pero no crean que con un sentido paternalista; Jerusalén también les dará de lo mucho que tiene. Tiene mucha pobreza evangélica, tiene mucho sentido de santidad”. Esto quisiera decir yo: que no debemos de socorrer a nadie con sentido de superioridad, que el que dá materialmente, recibe espiritualmente. Hay un intercambio de bienes que solamente lo comprende un verdadero espíritu de pobreza que hace sentirse al rico muy hermano del pobre y al pobre no sentirse inferior al rico sino en una igualdad de intercambio: dar y dar, “nivelar”, como dice San Pablo.

¡Qué hermoso será el día en que comprendamos esta bella doctrina evangélica de la pobreza! Hombres que, como Cristo, confían solamente en el Padre; hombres que, como la Virgen, sepan ser los pobres de Yahvé con la santa libertad de reclamar contra el pecado donde quiera que se encuentre. La pobreza de la Iglesia será más auténtica y eficaz cuando de veras no dependa ni busque el socorro de los poderosos, “el amparo de los poderes”,  no haga consistir la evangelización en tener poder, sino en ser evangélica y santa. En apoyarse en el pobre que con su pobreza enriquece, Cristo; por eso lo hemos llamado en nuestra homilía de hoy “el amor y la justicia que iguala las situaciones sociales”.

HECHOS ECLESIALES DE LA SEMANA

Ayer, la Catedral me parecía un congreso de comunidades eclesiales de base. Pocas veces se vive una misa como la que vivimos ayer, la misa única por el Padre Rafael Palacios. Participaban todos, todos nos sentíamos hermanos; mutuamente nos comunicábamos una esperanza, un contagio de alegría. ¡Esta es la floración de la pobreza!, en la comunidad eclesial de base. Por eso esta Iglesia que ayer dio ese bello espectáculo es la que ahora quiere informarles también de su vida, invitándoles a que cada día vivamos más la comunión de nuestra comunidad. Esta Iglesia, por tanto, siente agradecimiento a las condolencias y a la solidaridad que han llegado de diversas partes con motivo de la muerte del Padre Palacios. Sin duda que Dios premia a este sacerdote escondido, que trabajó precisamente en ésto. Tenía la idea clara de la comunidad de base y trabajó silenciosamente; y ayer la Iglesia le dio una respuesta. Yo esto quiero hacerlo también como un llamamiento a secundar esa iniciativa de los sacerdotes clarividentes de la hora actual.

Muchos novenarios, en diversas partes de la república, se hicieron por el Padre Rafael. En El Calvario de San Vicente habrá una misa el martes 3, pasado mañana, a las 9 de la mañana. De allá me encargaron invitar a los amigos del Padre Palacios o simplemente a lo

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