Dios trae la alegría de su liberación para todos los hombres. convirtámonos a El


Dios trae la alegría de su liberación para todos los hombres. convirtámonos a El
HOMILIAS 1979 Homilía del Tercer Domingo de Adviento
16 de diciembre de 1979

Lecturas:
Sofonías: 3, 14-18a
Filipenses: 4, 4-7
Lucas: 3, 10-18

Queridos hermanos:

Introducción: Domingo Gaudete = Alegraos. Es una liturgia de alegría y esperanza

En el año litúrgico este domingo toma un nombre que es signo de alegría. Comenzaba el Introito -tomando la palabra de San Pablo- “gaudéte”. Y así se llamaba: el Domingo Gaudéte, que quiere decir: “alegraos!” Es una liturgia de alegría y de esperanza la de este domingo. La oración que se ha cantado al principio de la misa pide a Dios poder llegar a los gozos de la gran salvación y celebrarla con fervorosa alegría.

- Se diría que es una anticipada felicitación de Navidad

Podía decirse, en este ambiente en que ya circulan las tarjetas de felicitación de Navidad, la Iglesia también nos dá su felicitación. Pero no en una forma superficial, de conveniencia, de relación social; sino un mensaje que nos lleva a profundizar el por que de esta alegría y que aún aquellos que sin creer en Cristo ven acercarse la Navidad sienten que algo alegre se acerca al mundo.

-Alegría de ser sujeto-objeto de la historia de salvación

La alegría es la que estamos celebrando por la venida de Dios a la historia. Alegría de haber sido los confidentes del señor que nos hace conocer su proyecto de salvación para todos los hombres. Y nos hace a nosotros los hombres objeto y sujeto de ese proyecto; y nos llama a nosotros los hombres a colaborar con él en la salvación del mundo.

-Juan Bautista, símbolo del hombre con que cuenta Dios para esa historia

Por eso, el domingo pasado ya les anticipaba el tema de este domingo bajo el mimo signo de Juan Bautista, a quien el domingo pasado presentábamos como el Precursor y el modelo de todos los hombres que Dios necesita para hacer presente en el mundo su Buena Noticia de salvación. La Iglesia, la comunidad cristiana, todos seguimos siendo en el mundo Precursores de la venida del Señor a salvar al mundo.

El predicador de las exigencias morales que nos dispone a ser receptores de la venida de Dios

Pero hoy Juan Bautista se presenta como el educador, el moralista, el predicador que nos va a decir las exigencias morales que requiere en el hombre la aceptación de esa salvación que Dios trae. Es un mensaje de austeridad pero al mismo tiempo como condición para una profunda alegría.

DIOS TRAE LA ALEGRIA DE SU LIBERACION PARA
TODOS LOS HOMBRES CONVIRTAMONOS A EL

1o) Dios ha venido a nuestra historia
2o) Liberación bajo el signo de la alegría
3o) Conversación a Dios, único camino de la alegre Liberación

1o.- DIOS HA VENIDO A NUESTRA HISTORIA

Ante todo, ratifiquemos esta idea que viene siendo la que se celebra durante todo el Adviento preparatorio de la Navidad: la presencia de Dios en la Historia.

-Esa venida es el objeto de la celebración de Adviento

El título de esta temporada “Adviento” celebra, precisamente, el advenimiento: el Dios que viene a los hombres. Era el anuncio de los profetas que culmina en aquel nombre que Isaías le dá al Dios  que viene a salvarnos: “Enmanuel”, Dios con nosotros.

-Esa noticia es el mensaje de Juan Bautista en el Evangelio de hoy

El evangelio presenta precisamente, a Juan en un momento histórico: “…Siendo emperador Tiberio, siendo Procurador de Palestina, Poncio Pilato”. Mencionando a los cuatro Tetrarcas y a los pontífices del tiempo. En ese marco histórico-religioso el Espíritu Santo hizo oír la voz a Juan hijo de Zacarías que se crecía en el desierto y de ahí salió por toda la región del Jordán anunciando la venida de Dios: “El Reino de Dios ha llegado ya. En medio de vosotros está alguien a quien vosotros no conocéis, él es  grande…” Es la Buena Nueva que nos ha mencionado el evangelio hoy en boca de Juan Bautista. El anuncia la gran noticia: ¡que Dios ha venido! Y esta sigue siendo la gran noticia de los cristianos. El cristiano que no sienta con alegría esa cercanía de Dios en la historia no ha comprendido la esencia de su fe.

a-) Ya desde el Antiguo testamento; Idea de la presencia de Dios

-No es una idea abstracta, estática, metafísica de Dios

Esta es la convicción que nos quiere, también, afianzar la primera lectura. Uno de los profetas nos anuncia ese Dios que viene, que existe no como algo estático, metafísico, un concepto catequístico de Dios. Sino que es un Dios vivo, un Dios que se anuncia en la primera lectura de hoy como Rey de Israel: “…en medio de tí, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero que salva”.

-Es un Dios viviente, que acompaña la historia…

La idea de Dios en el Antiguo Testamento. Es bueno que en nuestro tiempo -y gracias a Dios así está sucediendo- va liberando una idea estática de Dios; y nos va ofreciendo un Dios dinámico, un Dios que camina con su pueblo, un Dios que actúa y que inspira a los hombres en sus esfuerzos liberadores, un Dios que no mira con indiferencia el clamor de los que sufren, que como en Egipto escucha la esclavitud, el latigazo, la marginación, la humillación. Y está dispuesto en su momento a enviar un guía, un redentor; está en medio de nosotros. Esta es la gran noticia que Juan Bautista nos comunica.

b-) En el Nuevo Testamento Cristo es el Dios visible en la historia

-Concilio Vaticano II

En nuestro tiempo. El Concilio Vaticano II después de hablarnos cómo Dios se revela en su creación, por medio de una naturaleza tan elocuente de la presencia de Dios entre nosotros, envió a su propio Hijo para darnos una revelación más íntima, sobrenatural. Y en Cristo tampoco vino en una forma estática -sólo a contemplar-, sino que vino a meterse en la historia, a salvar la historia, a poner el germen de salvación en las historias de todos los pueblos y sembrar su esperanza y su fe en el corazón de todas las razas. Ese Cristo es la plenitud de la revelación, es el signo de que Dios está en medio de nosotros amándonos, comprendiéndonos, haciendo suya toda la vivencia de los hombres en cualquier sentido, menos en el pecado del cual, precisamente, trata de liberarnos para que seamos lo que tenemos que ser.

“Dios está con nosotros -dice el Concilio- a través de Cristo para librarnos de las tinieblas del pecado y la muerte, y hacernos resucitar a una vida eterna”. (D.V.4)

-Juan lo anuncia dinámico, salvador

Juan Bautista predicaba tanto esta presencia de Cristo que nos cuenta el evangelio: “…muchos pensaban: ¿si no será El mismo, el Mesías que ha de venir?” Y Juan Bautista supo identificarse: “No, yo no soy. Yo no soy más que la voz que lo anuncia. Yo no soy digno ni siquiera de soltarle la correa de su sandalia. Yo apenas anuncio penitencia para que se preparen a recibirlo; y por eso bautizo pero con agua -despertando una disposición moral en el corazón-. Pero viene alguien que no sólo bautiza con agua sino que va a poner un germen de vida eterna. El bautiza en fuego y en Espíritu Santo y ya está en medido de nosotros”.

-San Pablo: “El Señor está cerca”

La segunda lectura de donde toma su nombre este domingo nos exhorta, precisamente, a la alegría porque: “El Señor está cerca”. ¿Ven, queridos hermanos, como la presencia de Dios en la historia es una tesis sustancial de la Biblia, de la revelación de Dios? Ningún cristiano debe sentirse sólo en su caminar, ninguna familia tiene que sentirse desamparada, ningún pueblo debe ser pesimista aún en medio de las crisis que parecen más insolubles como la de nuestro país, Dios está en medio de nosotros.

Tengamos fe en esta verdad central de la sagrada revelación. Dios está presente, no duerme, está activo, observa, ayuda y a su tiempo actúa oportunamente. Por eso la presencia de Dios despierta en el corazón la verdadera alegría: “Alegraos en el Señor!; de nuevo os repito: ¡alegraos porque Dios está cerca!” Es el gran llamado de este domingo hecho por San Pablo no sólo a la comunidad de los Filipenses, sino a los cristianos de todos los tiempos: Dios está cerca, fuente de alegría.

2o.) LIBERACION BAJO EL SIGNO DE LA ALEGRIA

a-) “Estad siempre alegres…”

Es la nota típica de este domingo: que Dios ofrece la liberación bajo el signo de la alegría. Como quisiera yo, queridos hermanos, y todos los que a través de la radio están en este momento de reflexión en la Palabra de Dios conmigo, que sacáramos este domingo el sentimiento optimista de la alegría verdadera: “Estad siempre alegres en el Señor!”

-Base: “El Señor está cerca…”

¿En qué se basa? En la cercanía de Dios. Dios es alegría, Dios no quiere la tristeza, Dios es optimista, Dios es posibilidad de todo lo bueno, Dios es omnipotencia para hacer el bien y el amor. ¿Quién puede estar triste con la presencia de un Dios que lo llena todo?

-Se expresa en que”…

Nada os preocupe -dice San Pablo-. Manifestad esa alegría en oración, acción de gracias, petición de lo que necesitamos, reconocimiento de nuestras limitaciones pero sabiendo que alguien puede llenar lo que a mí me falta”.

-Equivale: a la paz de Dios…

En las crisis de los pueblos saber que Dios tiene la clave de la historia en su mano y sabrá sacar a flote toda esa tremenda situación de la Patria, equivale esta alegría, a la Paz de Dios que sobrepasa todo juicio. Y así dice San Pablo: “que ella custodie vuestros corazones, y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

b-) Calidad de esta alegría.

-No es una alegría de mundo.

De placeres, las falsas alegrías que los hombres llaman felicidad y que no son más que amargura, zozobra, asquerosidad.

Es la alegría que produce paz de Dios en el corazón.

Alegría que se puede tener aún medio de las tribulaciones porque es una alegría que dimana de la redención. Y la redención se ha hecho con cruz, el dolor del hombre es cruz y que como cruz trae redención, y debe de dar paz, alegría de pascua, esperanza de resurrección. No es conformismo porque el conformismo tampoco es alegría. El conformismo es un hombre pesimista, un hombre determinista que cree que todo le viene impuesto de arriba y que él no tiene acción alguna. Ese es un concepto falso, diría yo: “blasfemo!”, de la  voluntad de Dios. El que no quiere salir de su situación de oprimido, de su situación de marginación creyendo que esa es voluntad de Dios, está ofendiendo a Dios. Dios no quiere la injusticia social!…

La alegría debe dar ánimo y debe de ser impulso de acción en el hombre

Y cuanto más necesitado, y más marginado, y más oprimido, tiene que responder no con odio, ni resentimiento, sino con la alegría santa de quien confía en el omnipotente, como cuando María perteneciente a un pueblo oprimido bajo el imperio Romano decía con santo optimismo y con santa alegría: “El llena de bienes a los humildes y a los pobres, y despide vacíos a los auto-suficientes. El, si es necesario, derribará del trono a los poderosos y ensalzará a los humildes”. Esta es la santa alegría, la de María, la de la Virgen, la de los verdaderos felices aún estando junto a la cruz. Sepamos distinguir, pues, esta gran fuerza de Dios que nos dá la alegría.

-Esta alegría debe de ser testimonio frente a toda la humanidad. San Pablo dice: “Que vuestra mesura sea conocida por todo el mundo…” Queridos cristianos, nuestra actitud cristiana frente a las situaciones y coyunturas de los pueblos no tiene que confundirse con actitudes revolucionarias que no creen en Dios. Tiene que ser la alegría de la esperanza que trabaja aún unido a aquellos que no tienen fe ni esperanza, pero poniéndole un elemento nuevo: No dejándose subordinar, sino impulsando con nuevas motivaciones la lucha de la tierra; que no será eficaz mientras no cuente con esta trascendencia del que dá optimismo y alegría, y les puede comunicar fermento y fuerza a todas las luchas de la tierra.

Es triste que los cristianos, en vez de ser fermento de las organizaciones políticas populares, fermentos de cristianismo, impulsos de alegría y de lo sobrenatural, sean tan cobardes que se dejen manipular y pierdan su fe, cuando ellos debían de dar fe a las fuerzas liberadoras del mundo.

Yo quiero, hermanos, con este mensaje de este domingo que de veras recobremos nuestro orgullo santo de ser cristianos y de confiar con optimismo en el Señor y en nuestra fe. Y que desde esa fe sepamos incorporar a la gran liberación de Cristo la lucha de nuestro pueblo. No estamos contra la lucha prolongada, la tenemos más prolongada nosotros desde hace veinte siglos en que venimos luchando contra todas las tiranías y contra todas las esclavitudes, pero en nombre de Aquel que no se conforma con ningún proyecto concreto de la tierra porque está dispuesto a criticar siempre para dar mejores horizontes a los hombres que de veras quieren a la humanidad y quieren siempre un mundo mejor. Esto lo encontrarán siempre en una fe optimista y alegre como la que profesa nuestro cristianismo.

c-) Descripción de la transfiguración de un estado de pecado a una fiesta de la amistad con Dios…

La primera lectura de hoy es típica para cantar la verdadera alegría del que cree en Dios. El profeta en todo ese capítulo tercero -que yo les recomiendo que lo lean íntegro y no sólo el pasaje que se ha leído hoy- describe la tristeza de un pueblo que ha caído en el pecado, y ha sido deportado al destierro, y está humillado pero no pierde su optimismo. Y comprende que es castigo de Dios lo que está sufriendo y le pide perdón a Dios y se convierte.

Conversión que constituirá el resto de Israel y el espíritu de pobreza

Hay en esta conversión una promesa de salvación cuando el Profeta anuncia el gran día del Señor. Dice: “ese día no tendrás que avergonzarte de todas esas veces en que me traicionaste. Pues de en medio de tí yo arrancaré a aquellos que se jactan de su orgullo y tu no seguirás vanagloriándote en mi monte santo. Dejaré subsistir dentro de ti a un pueblo humilde y pobre que buscará su consuelo y su fuerza sólo en Dios. Aquellos que queden de Israel no se portarán injustamente, ni dirán más mentiras, ni se hallarán en su boca palabras engañosas”.

Por primera vez en la Biblia el Profeta Sofonías nos dice en que consiste el espíritu de pobreza. Es ese pueblo humilde y sencillo que ha puesto en Dios solo su esperanza, es ese pueblo en el cual ya no están incrustados los orgullosos, los vanidosos, todos aquellos que hacían despreciables al pueblo. Es el pueblo seleccionado por el dolor y el sufrimiento que se ha convertido a Dios y que en medio del pueblo de Israel constituye ese resto de esperanza.

Queridas comunidades cristianas, ahí está el retrato de lo que tenemos que ser. Unas comunidades en las cuales pongamos toda nuestra confianza en Dios. Y de nosotros no participen en el falso orgullo aquellos que creen poner sus fuerzas en las cosas de la tierra. La verdadera pobreza es preocuparse preferencialmente por los pobres como si fuera nuestra propia causa. Y por eso, también, sentir que uno es pobre y que necesita de Dios la fuerza en todas las situaciones.

De modo que las lecturas de hoy nos esclarecen y esto es un tema que en la Biblia lo podemos encontrar abundante, los salmos, los evangelios-: “Alegraos que vuestra recompensa será grande en el cielo. En esta tierra tendréis muchas tristezas, pero alegraos porque vuestra alegría nadie os lo podrá quitar”. Como quisiera, hermanos, sí, de veras este sería el deseo más grande de mi mensaje de esta mañana, de alegría y de esperanza: que decayera de todo corazón el pesimismo, la depresión. Y que, en cambio, cuanto más oscuro se presente la perspectiva sintamos más clara nuestra confianza en aquel que todo lo puede.

3o. CONVERSION A DIOS, UNICO CAMINO DE LA ALEGRE LIBERACION

-Señalo ahora el camino por donde podemos adquirir esa alegre liberación que debe disfrutar ya todo cristiano

Porque quiero decir esto: que el que tiene esta alegría y está liberado interiormente de todas esas depresiones ya es un hombre promovido y está más dispuesto que nadie a trabajar la promoción de todos lo demás. Mientras haya un corazón deprimido por el odio, por la venganza, por la violencia esos no son auténticos instrumentos de la liberación que Dios quiere. Son Uds. Queridos cristianos, purificados en su pecado, optimistas en la espera, confiados en su pobreza, apoyados en la cruz los que están ofreciendo al país y al mundo la verdadera salvación. Y ya la disfrutan, ya son libres, nadie es tan libre como aquel que no está amarrado a las pasiones y al pecado. Cuanto más grave, cuanto más injusto, cuanto más constituye las estructuras injustas de nuestro pueblo, todos esos encadenados a las coyunturas es la hora de que por encima de toda la fuerza liberadora vendrá de aquí del Señor.

El camino no es otro que la conversión. Conversión hacia Dios

Recuerdan el domingo pasado cuando decía en aquel marco histórico de Palestina el Espíritu del Señor inspira a Juan Bautista que salga del desierto y vaya a predicar. Y decía él que, él era la voz del profeta que clama en el desierto: “preparad los caminos, todo cerro sea allanado, toda hondonada sea terraplenada, todo camino torcido, enderécese”. Son imágenes orientales para expresar situaciones morales.

-Decía Juan a las multitudes…

Por eso, el evangelio dice a continuación allí: “Decía pues, a las multitudes que venían a él de todas partes para que los bautizara: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que evitarán el castigo que se acerca? Muestren los frutos de una sincera conversión en vez de pensar: Nosotros somos hijos de Abraham. Porque yo les aseguro que de esas piedras Dios puede sacar hijos de Abraham. Ya llega el hacha a la raíz de los árboles y todo árbol que no de fruto va a ser cortado y hechado al fuego”.

-Conversión-Bautismo
-“Qué hacemos?”

Y allí encaja la perícopa que se ha leído en el evangelio de hoy: “Entonces le preguntaba la gente “¿Qué hacemos?” Y él contestó: “El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene y el que tenga comida, haga lo mismo”.

-Se le acercan de todos los ambientes. Juan a nadie rechaza

Vinieron también unos publicanos -eran los cobradores de impuestos que cometían muchas injusticias-… Y a éstos les decía Juan: “No exijáis más de lo establecido”. La corrupción gubernamental, ¡Corríjase! Caminos tortuosos… -Unos militares le preguntaron: “¿Qué hacemos nosotros?” él les contestó: “No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos  con la paga”.

Y así iba señalando Juan a cada categoría sus propios deberes, la conversión. Y después al hombre que de veras se convertía sólo a esos los llevaba a las aguas del Jordán y los bautizaba. Era un signo de purificación pero que expresaba una actitud interior. Si un hombre no quería dejar sus  malos caminos no podía bautizarse. Juan Bautista, pues, predicaba y bautizaba, daba un signo de conversión.

-Todos buscaban la redención

Fíjense en esta lectura que hemos hecho: “Todos buscaban la redención”. La redención es universal, Dios viene a la historia ofreciendo salvación a todos los hombres. Preciosa aquella plegaria de nuestra misa, la cuarta oración eucarística que dice: “Dios tiene su mano para que la encuentre todo el que la busca con sincero corazón”. No es necesario, a veces, haber conocido el cristianismo. Los que no lo pudieron conocer pero en sus religiones paganas buscan con sincero corazón la honradez, el servicio al Dios entendido a su modo. Dios los está salvando. Quien sabe si dentro de nuestra Iglesia no existe la fe y la búsqueda de Dios como existe, tal vez, fuera de los límites de nuestra Iglesia. ¡Gracias a Dios tenemos gente muy santa en nuestra Iglesia!

Cuando yo rezo en la eucaristía: “No te fijes en mis pecados, sino en la fe de tu Iglesia”, pienso en tantos corazones anónimos, pobrecitos, sencillos que son la fuerza de nuestra Iglesia.

Pero esta mañana estamos comprendiendo como a Juan, signo de la predicación de la Iglesia, se le busca de todas partes, de todos los ambientes llegaban a él. Y se han mencionado dos ambientes bien difíciles cuando se tiene en cuenta la historia de Israel: los publicanos y los militares.

Los publicanos eran hombres despreciables, en otro aspecto, igual que las prostitutas, gente de la cual no se tenía como honor acercarse a ellos, al contrario. Y a estos seres marginados moralmente, Juan les enseña que también para ellos hay caminos de salvación. Y Cristo decía un día: “…pueda ser que los publicanos y las prostitutas entren al reino de los cielo y no vosotros, fariseos hipócritas que hacéis consistir la religión en apariencias; y en vista de que sois los buenos despreciáis a los demás que son los malos” ¡Quién sabe quien es más malo y más bueno ante la presencia de Dios!.

También para los soldados hay llamamientos a conversión. Cuántos dicen hoy: “Nada bueno se puede esperar de los militares”. Yo creo que aquí está un reto en el evangelio de hoy para saber que no hay hombre condenado en vida y que todo hombre por más malo que haya sido, y por más lastre que haya llevado, existe un llamamiento de Dios llamándolo a conversión. Y es una esperanza cuando surge de la misma podredumbre un brote de buena voluntad. Y es señal de que un pueblo no ha sido perdido del todo cuando hay siquiera una chispita de salvación en medio de las crisis más oscuras del pueblo.

Por eso, hermanos, y ésto no está siendo apoyo a ninguna opción política sino simplemente el llamamiento de Juan que deja acercarse también a los soldados para decirles lo que tienen que hacer, si de veras quieren entrar en el Reino de Dios. Juan no se vende a nadie, la Iglesia no se vende a nadie, la Iglesia está comprometida sólo con el Reino de Dios y exige las exigencias del Reino de Dios a todo a aquel que se le acerca. No debe de rechazar a nadie si la buscan con sincero corazón.

-Llama Juan a todos y les exigía un compromiso personal de justicia

La conversión es algo personal. Así como también el pecado es algo personal y sólo tiene que purificarse un hombre cuando el hombre mismo se arrepiente y busca los caminos de la justicia.

No bastan mensajes y proclamas de buena voluntad. Juan sólo bautizaba a los hombres que de verdad habían roto con el pasado.

Y de aquel pasado del que rompía la conversión exigida por Juan Bautista, se encontraron muchos en el grupo de los apóstoles del Señor. La Iglesia ha nacido de pecadores, no lo olvidemos, queridos cristianos. La Iglesia es santa porque lleva el espíritu de Dios que la anima pero es pecadora y está necesitada de conversión porque la componemos nosotros los hombres mal inclinados y, a veces con un pasado que tal vez nos avergüenza pero que una vez que nos hemos convertido tratamos!, ¡tratamos! de seguir al Señor. No es que ya lo sigamos con perfección pero el esfuerzo de seguirlo hace el verdadero discípulo de nuestro Señor Jesucristo.

-Esta es la pauta de la Iglesia: que quiere que la gente se libere de las cosas irresponsables de su propio ambiente

Pablo escribía a los romanos: “…el que mentía, ya diga la verdad; el que robaba, póngase a trabajar…” Como podíamos continuar estas frases de San Pablo: El que era malo, puede comenzar a ser bueno; y será feliz con la felicidad que no encontró robando, ni extorsionando, ni haciendo el mal torturando; todo ese pasado no podía dar felicidad, ni podía ser solución de la Patria. ¡Conviértase! Y encuentra que la felicidad es colaborar con amor por el bien de todos.

La conversión lleva a compartir:

El que tenga dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene que comer, participe aunque sea de lo poquito que tiene.

Esto es una sociedad solidaria, es la que la Iglesia promueve preocupada por dar a todos lo necesario y no aceptar ciegamente la diferencia nacida del dinero o de la fuerza. “No abusen de la gente” -decía Juan Bautista- y la Iglesia repite: “No abusen”. No hay hombres de dos categorías. No hay unos que han nacido para tenerlo todo y dejar sin nada a los demás. Y una mayoría que no tiene nada y que no puede disfrutar la felicidad que Dios ha creado para todos. Esta es la sociedad cristiana que Dios quiere en que compartamos el bien que Dios ha dado para todos.

*¿Creen Uds., hermanos, que es cristiana la actitud de algo que me llegó cuando venía hoy a misa, un telegrama: “Ruégale en homilía domingo como defensor de la justicia ataque el pecado de usura según el evangelio; a un matrimonio empleado público por trescientos colones un abogado les ha embargado en cuatro años, a pesar de haber descontado ¢2.574.00 y no quiere atender a las súplicas de retirar el embargo”. ¡Esto es infernal, cuánta conversión se necesita en todo ésto…!

-La conversión será duradera y profunda si somos capaces de criticar nuestra falsa manera de ver el mundo y a los hombres

Quiero insistir en ésto, hermanos, porque yo creo que lo que hoy más necesita un salvadoreño madura es sentido crítico. No estén esperando hacia dónde se inclina el obispo, o que dicen otros, o que dice la organización. Cada uno debe ser un hombre, una mujer crítica: “por sus frutos se conoce el árbol”. Miren que produce y critiquen de acuerdo con las obras: al gobierno, a la organización política popular, al partido político, al grupo tal. No se dejen llevar, no se dejen manipular. Son Uds., el pueblo, el que tiene que dar la sentencia de justicia a lo que el pueblo necesita…

Por eso cada uno tiene que ver al mundo con sus propios ojos. Y tiene que prescindir del ambiente en que se encuentra. Yo pienso: ¡Cuántas pobres empleadas tienen que pensar como piensan sus señoras! No tiene que ser así, tienen que pensar libremente. Y así se manipulan muchedumbres porque se les tiene cogido del hambre a mucha gente.

Hay que saber criticar y ver al mundo y a los hombres con criterios propios y un cristiano tiene que aprender a afinar sus criterios cristianos.

*El rico tiene que criticar en su propio ambiente de rico: el por qué de su riqueza, y por qué a su lado hay tanta gente pobre. Si es un rico cristiano ahí encontrará el principio de su conversión, en una crítica personal: ¿Por qué yo rico y por qué a mi alrededor tantos hambrientos?…

* El esposo infiel se convertirá y será un esposo modelo cuando tome consecuencia de su machismo y por que no es capaz de tener con su esposa unas relaciones de adulto maduro cristiano…

Lo que yo quiero decir con todo ésto es que no vivamos de lo que dicen los otros, que no vivamos del ambiente. La conversión que Juan Bautista pide era a cada hombre: “¿De dónde vienes?, ¿del ejército? Pues, si quieres entrar en el Reino de Dios tú piensa en eso y conviértete al Señor. ¿De qué grupo viene? ¿De los publicanos?, ¿de las rameras? No importa, comienza a ver al mundo con tus ojos de hijo de Dios y no sigas haciendo lo que estas haciendo”.

Hermanos, ¡a cuántos está perdiendo el pecado del ambiente que está privando a los hombres de su propio criterio! ¡A cuántos está llevando a sospechar de otros, hasta del obispo, porque quieren que piense como ellos o ellos pensar como el otro! ¡No!, yo les ofrezco aquí unas reflexiones a la Palabra de Dios con el fin de que cada uno de Uds., asimile y desde su propia personalidad actúe como cristiano si de verdad quiere hacer honor a la fe que profesa y no ser víctima del manipuleo ni del ambiente.

-Otra característica de la conversión de Juan que no sólo es personal sino que va buscando una renovación social

No basta la conversión de un publicano, de un soldado, de un borracho. Hay que descubrir la red de complicidades que permite el hecho de la prostitución a gran escala. ¡Si es que ya se ha hecho un sistema! Y cuando se dice quienes son los dueños de ciertos moteles y de ciertas casas de prostitución se queda uno horrorizado. A veces, los mismos puritanos que condenan la inmortalidad del pueblo están formando parte de ese sistema: de corromper al pueblo en borracheras y prostituciones…!

*La conversión que Juan pide es -traducida a términos modernos- que cada hombre descubra el circuito económico que nace del alcoholismo. Que vergüenza que hasta el mismo Estado tiene que ser cantinero, vende-guaro para poderse sostener…!

En esta hora de revisiones los encargados de la economía del país debían de sanear las fuentes de nuestra economía y no permitir que el pobre pueblo, para aportar a  la economía del país tenga que envenenarse comparando guaro mientras se deja sin impuesto otras cosas que podían venir a sustituir esas fuentes ya podridas de ingreso al país…

* Una verdadera conversión cristiana hoy, tiene que descubrir los mecanismos sociales que hace del obrero o del campesino personas marginadas.

¿Por qué sólo hay ingreso para el pobre campesino en la temporada del café, y del algodón, y de la caña? ¿Por qué esta sociedad necesita tener campesinos sin trabajo, obreros mal pagados, gente sin salario justo? Estos mecanismos se deben descubrir no como quien estudia sociología o economía, sino como cristianos para no ser cómplices de esa maquinaria que está haciendo cada vez gente más pobre, marginados, indigentes…

Sólo por este camino de conversión se podrá encontrar la verdadera paz en la justicia. Por eso, la figura de Juan Bautista en pleno Adviento es la figura de la Iglesia y la figura de la comunidad cristiana, que lejos de andar buscando soluciones por proyectos de venganzas y violencias, busca en la raíz el verdadero mal de nuestra sociedad: en el pecado. Y busca una conversión que redunde también en conversión del pueblo, no de cada individuo solamente.

Y Juan Bautista, cuando al predicar todo ésto se preguntaban: “¿Será él el Mesías?”, decía: “No, yo no más que un simple precursor. Yo bautizo en agua”. Es un rito nada más para expresar la interioridad del hombre. Pero así como el agua una vez que se escurra deja seco y como antes al hombre, también esta actitud moral si no es perseverante sólo será conveniencia y a veces oportunismo: como hoy las cosas políticas van por ese lado son los más morales de la población. Pero si después cambian las cosas volverán a cambiar ellos.

Ahí tiene los medios de comunicación social prestándose al manipuleo y al sostenimiento de un pecado de injusticia social que no se puede defender con nada…

Por eso la Iglesia apoya todo aquello que fomenta el cambio estructural. No se queda ahí, naturalmente, porque la Iglesia ha dicho en la voz de Pablo VI: “cambiar estructuras sin cambiar los corazones de los hombres es simplemente poner las nuevas estructuras al servicio de nuevos pecados”. “Lo que se necesita es el hombre nuevo -decía Medellín-. Y para tener un continente nuevo no basta cambio de estructuras sino cambio de corazones”.

¡Esta es la pretensión que yo tengo, queridos hermanos, como Pastor! Yo no estoy defendiendo aquí en una u otra coyuntura el estar bien, o el estar bien con el gobierno o con tal o cual categoría. Lo que estoy tratando es de iluminar cualquier coyuntura que sea con la Palabra de justicia del Señor y exigir a todos los sistemas, a todos los partidos, a todas las organizaciones, a todos aquellos que de veras aman el bien del país: ¡qué se conviertan! Y desde la perspectiva de una conversión evangélica sepan dar al pueblo la medicina que este pueblo necesita…

HECHOS DE LA SEMANA

En este ambiente, pues, este mensaje del evangelio de hoy cuyos tres pensamientos he desarrollado a mi manera -espero con la comprensión de todos Uds., veamos la vida de nuestra Iglesia para ver si verdad va por esos caminos del Precursor anunciando el Reino de Dios y alegrarnos. O si hemos desviado el sentido de nuestra comunidad, mi pensamiento cristiano se habrá, tal vez, mezclado con ideas de la tierra no sólo para

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