El Divino Salvador, carne para la vida del mundo


El Divino Salvador, carne para la vida del mundo
HOMILIAS 1979

19º Domingo del Tiempo Ordinario

12 de agosto de 1979


Lecturas:

I Reyes 19,4-8

Efesios 4,3;5,2

Juan 6,41-52

Queridos hermanos:

A. La comunidad que reflexiona tiene a la vista tres hechos sobresalientes

La semana que venimos a agradecerle a nuestro Dios, para ponernos en marcha hacia la nueva semana, está marcada -este domingo- por tres acontecimientos:

1o. Hoy es el día del sacerdote, el segundo domingo de agosto aunque es poco conocido. No se trata de una autoalabanza, sino de decir la necesidad que el sacerdote tiene de oración y comprensión de parte del pueblo de Dios, al que él está destinado. Por eso, yo aprovecho para expresar la solidaridad del obispo con todos los sacerdotes de la diócesis y pedir para todos ellos, de parte del pueblo de Dios, de sus parroquias, de sus capellanías y de todos sus trabajos, para que sepan demostrarles, sobre todo, con oraciones y con algún apoyo moral de solidaridad en esta hora tan difícil para ser sacerdote, que es una misión indispensable a pesar de lo difícil que es. Y que lo difícil  debe ser precisamente el estímulo más grande para ser hoy, más que nunca, los sacerdotes según el evangelio.

2o. Entierro del Padre Macías, víctima de la persecución

El segundo hecho está unido a éste. En esta semana enterramos al Padre Alirio Napoleón Macías, asesinado, como ustedes saben en su propia Iglesia parroquial de San Esteban Catarina. Como dijo Monseñor Rivera en la homilía de su entierro: “Cayó como caen los profetas: entre el vestíbulo y el altar”. A propósito de esta muerte, ayer y los días anteriores han sido de mucha reflexión por parte de obispos, sacerdotes, religiosas y seminaristas.

3o. Celebración de nuestra fiesta patronal

Pero la luz que ilumina esta reflexión es el tercer hecho que hemos celebrado el lunes de esta semana: la fiesta patronal del Divino Salvador del Mundo. Y que tanto las lecturas de hoy, como todos estos acontecimientos de la semana, nos invitan a iluminar con la luz de Cristo Redentor y Salvador del Mundo nuestras realidades de Iglesia y del país.

REFLEXIONES POR LA MUERTE DEL P. MACIAS

Nuncio, Obispo

La primera realidad que reflexionamos es la muerte del Padre Alirio. Ha habido ayer una reflexión de los obispos en la Nunciatura donde se acordó presentar una denuncia oficial para que se investigue este crimen y se sancione, según la justicia, a sus hechores. El señor Nuncio también ofreció su apoyo ante el mismo Presidente de la República.

Clero, Religiosos, Seminaristas

Los sacerdotes y las religiosas -110 sacerdotes, 130 religiosas-, varios seminaristas y laicos, se reunieron en el templo de San José de la Montaña ayer. De esa reunión tenemos un boletín breve. El objetivo de la reunión fue tomar algunas  medidas para lograr la unión de nuestra Iglesia para que juntos, obispos, sacerdotes y fieles, defendamos a los sacerdotes y pidamos el cese de la represión en general. Los resultados de esta reunión fueron: 1º) Se envió una carta al Santo Padre en la que se le informa de la creciente represión en contra del pueblo y de la Iglesia y se le hacen peticiones concretas al respecto; 2º) Se envió otra carta a la Conferencia Episcopal en la que se le pide, entre otras cosas, se unan para defender los derechos fundamentales de los ciudadanos y el respeto a la vida de los sacerdotes, se pronuncie ante el gobierno y el pueblo en general contra tanto asesinato, pidiendo cese la represión contra el pueblo y la Iglesia; 3º) Enviar otra carta a los gobiernos de América interesados en defender los Derechos Humanos, para que urjan al gobierno salvadoreño lleve a la práctica las recomendaciones de la Comisión de los Derechos Humanos de la OEA. Entre estas recomendaciones están, para nosotros muy útil, el reconocimiento de que existe en El Salvador una persecución sistemática a la Iglesia. Otra recomendación: Que se revise y, si es necesario, se suprima esa fatídica ORDEN. ¡En nuestro campo hace tanto mal! Son declaraciones oficiales desde la OEA y, por tanto, no pueden criticarse como parciales de la Iglesia.

Otra cosa que hicieron ayer en su reunión: publicar un comunicado del clero nacional, protestando por la muerte del Padre Alirio Napoleón Macías y la creciente represión en contra del pueblo y de la Iglesia. Todo ésto fue firmado casi por unanimidad: 118 religiosas, 108 sacerdotes.

Pronunciamientos:

Obispos, clero. Cuatro diócesis

También es de consuelo que en esta circunstancia se publicó un manifiesto de parte de los obispos. “Los obispos de Santa Ana, San Salvador, San Miguel y Santiago de María y sus respectivos cleros protestan enérgicamente ante el pueblo salvadoreño por el horroroso y sacrílego asesinato perpetrado en el Presbíterio Alirio Napoleón Macías, párroco de San Esteban Catarina, diócesis de San Vicente. Y al presentar sus condolencias a la diócesis hermana, piden:

1o. A las autoridades civiles, militares y judiciales, que investiguen exhaustivamente este asesinato, como también los otros alevosamente cometidos y velen porque se cumplan las leyes vigentes en el país, que expresamente defienden la vida de todos los salvadoreños.

2o. Al excelentísimo Señor Nuncio Apostólico, que intervenga inmediatamente con la urgencia que el caso amerita para poner coto a esta ola de asesinatos de sacerdotes, a fin de que no quede impune como los cinco anteriores.

3o. Además se pide una eficaz protección a todos los sacerdotes y que ante cualquier conflicto individual que aparezca, se acuda inmediatamente a la autoridad eclesiástica competente. Es decir, que no se tomen medidas contra los sacerdotes sólo por ser autoridades civiles, sino que tengan en cuenta que existe una autoridad competente para el sacerdote. Ante esa autoridad tiene que denunciar la autoridad civil y no arrogarse el criterio para castigar a nuestros sacerdotes, mucho menos para dejar impunes los crímenes cometidos contra ellos.

4o. Se hace un llamado a todas las fuerzas vivas de la patria para que, con la ayuda del Divino Salvador del Mundo, patrono de la República, trabajen para que ya cese toda esta ola de crímenes que está ensangrentando nuestra amada patria salvadoreña”.

Monseñor Aparicio

Como no estaba Monseñor Aparicio y más bien era una condolencia de las otras diócesis a San Vicente, él, por su parte, al regresar al país escribió lo siguiente:

“Me he enterado con honda pena e indignación de los detalles del asesinato del Padre Alirio Napoleón Macías, sacerdote de mi diócesis de San Vicente, perpetrado a malsalva y a sangre fría en el mismo presbiterio de la Iglesia parroquial de San Esteban Catarina por tres asesinos, conocidos de vista por bastantes habitantes de la localidad.

Este sacrílego asesinato nos habla claramente del momento histórico que vivimos de inseguridad, aún en el interior de los templos, de zozobra y de miedo, que denuncian una sociedad en descomposición.

El irrespeto del derecho a la vida en el Padre Macías y la actitud horrorosa de quienes dieron órdenes a los asesinos para que, como lo interpretaron ellos, cumpliesen su malvada misión aún frente al Santísimo Sacramento del Altar, profanando de esta manera el templo, nos obliga una vez más, a condenar la muerte violenta en el Padre Macías y en cualquier otro ciudadano como medio para resolver los problemas del país, o como solución para quitar de enmedio a aquellas personas que son obstáculos para la toma, para la conservación del poder político.

Siendo tan claro el caso del asesinato del Padre Alirio Napoleón Macías, por las circunstancias del lugar y de las personas que lo pueden testimoniar, urgimos, de acuerdo con las leyes del país, a las autoridades del poder judicial y a las autoridades  militares, que se esclarezca el asesinato del Padre Macías y que se castigue a las autores físicos e intelectuales del mismo.

Como muestra de repudio a la violencia, y, en concreto,  a la muerte alevosa del Padre Macías, se ha cerrado al culto el templo parroquial de San Esteban Catarina, profanado por dicho asesinato, hasta que se haga la conveniente reparación religiosa, ordenada por el código de derecho canónico. Y la Conferencia Episcopal de El Salvador retira de la participación al Diálogo Nacional sus dos delegados”.

Retiro del Foro

De modo que también ésto quede muy bien marcado como un repudio: que del diálogo, al que la conferencia había mandado dos representantes en señal de buena voluntad, los retira porque no encuentra buena voluntad en los que han invitado... Ha sido la perenne posición de nuestra Arquidiócesis y me alegro que toda la conferencia, y ustedes con este aplauso, se solidaricen. Señal que Dios va guiando nuestra Iglesia.

Agradecimiento por solidaridad: embajador de Estados Unidos

También por su solidaridad con este acontecimiento sangriento, quiero agradecer muy cordialmente las manifestaciones del Señor Embajador de Estados Unidos, que ustedes leyeron cuando dice: “La noticia del asesinato del Padre Alirio Napoleón Macías, párroco de San Esteban Catarina, causó en mí estupor y tristeza. Todo acto de violencia es en si lamentable y deplorable, pues la violencia, venga ya sea de derecha o de la izquierda, nunca podrá ayudar a la causa de la paz.

Esta muerte ha sido no sólo un suceso trágico para la Iglesia sino también para el País.

Choca de manera especial y nos hace estremecer el hecho de que el sacerdote haya sido muerto dentro de su propia Iglesia a donde había sido llamado para oficiar un responso. Esto añade al crimen, el desprecio y la burla a los actos religiosos.

Todas las personas de buena voluntad repudian este sacrilegio y condenan este asesinato brutal”.

¡Gracias, al Señor Embajador de Estados Unidos, por unas palabras tan sabias y tan consoladoras para la Iglesia!

Partido Demócrata Cristiano

También de parte del Partido Demócrata Cristiano, hubo una solidaridad para la Iglesia y un repudio para estos actos criminales. Por respeto al tiempo no la leo entera.

Comisión de Derechos Humanos

Tampoco puedo leer la preciosa manifestación de solidaridad de la  Comisión de Derechos Humanos de El Salvador ante la conciencia nacional e internacional, denunciando y considerando lo que significa este tremendo hecho. Solamente al final, las disposiciones: Exige una verdadera y objetiva investigación del crimen y que se sancione conforme a la ley a los culpables intelectuales y materiales. El cese efectivo de la persecución a la Iglesia, pueblo de Dios y sus pastores, y de la represión generalizada en todos los rincones de la patria. Que el gobierno ordene a todos los niveles, el respeto efectivo de los derechos y garantías individuales y colectivos, garantizados por la Constitución Política y los pactos y tratados internacionales sobre Derechos Humanos, de los que nuestro país es signatario. Termina presentando su condolencia al presbiterio y a la diócesis de San Vicente y a toda la Iglesia de El Salvador.

OTROS HECHOS DE LA COMUNIDAD ARQUIDIOCESANA

- Toma de Catedral por el BPR

Queremos también, con este motivo de que estamos recordando hechos de nuestra comunidad vividos en la semana, dirigirnos a los que han ocupado la Catedral, razón por la cual nos encontramos aqui pidiendo de nuevo la hospitalidad de nuestros buenos hermanos los padres Dominicos en su Iglesia de El Rosario. Al fin es un hogar, la madre del Salvador está aqui, Nuestra Señora del Rosario, y ante ella queremos recordar que la Iglesia en sus templos es una zona de libertad y de verdad, pero que no se debe abusar de la hospitalidad. Una semana antes, las Ligas Populares 28 de Febrero ocupan Catedral -por suerte que nos respetaron las fiestas patronales, fueron caballeros en eso-, pero apenas se estaba terminando la fiesta, el BPR, amparando sindicatos en huelga, ocupa la Catedral nuevamente y estorba nuestro culto de la Catedral.

Si la verdad es que la Iglesia es un signo de libertad y desde allí se está predicando la justicia por parte de ella, sería muy consecuente con las reivindicaciones populares, que se respete el lenguaje propio de la Iglesia y que se dejen los templos únicamente para lo que la Iglesia los ha construido, precisamente al servicio del pueblo. No por un culto muerto, sino como lo está viviendo hoy: con una denuncia viva de las realidades del país. Si de veras interesa el componer esta situación del país, sería bueno respetar ese lenguaje propio de la Iglesia y no interferirlo con otros abusos del asilo de los templos. No se debe de impedir a la Iglesia que realice su misión específica de predicación liberadora desde el evangelio, su lucha por la justicia y la promoción de los hombres. Asi, cuanto más limpio suene el lenguaje de la Iglesia, se está presentando mejor servicio aún a todas las reivindicaciones de otros grupos salvadoreños. Les ruego que reconsideren ésto y que respeten ya más los templos, tanto más que “La ocupación de Catedral -como dice vulgarmente el pueblo- ya está muy choteada, ya no tiene fuerza”.

Lo que allí se está ventilando hoy es el conflicto laboral de las empresas IMES, Pan Lido y Fabril de Aceites de San Miguel. En cuanto a IMES, una industria norteamericana que allá tiene su parte patronal y no manda la respuesta a las soluciones sino a través de unos abogados con poderes muy limitados. Sería bueno que la patronal de IMES se hiciera presente y no se estuviera tan aislada allá en los Estados Unidos, y viniera a ver que es lo que está pasando en su fábrica, donde se han despedido 360 obreras y no se trata de buscar una solución.

En cuanto a Fabril de Aceite y Pan Lido, no han negociado el Contrato Colectivo. Entonces la ocupación de Catedral no es culpa de las autoridades de la Iglesia. Ministerio de Trabajo, fábrica Pan Lido, IMES, Fabril de Aceites, son éstas, precisamente, las que tienen que resolver el problema para que nos dejen libre también el templo. Lo justo, la Iglesia siempre lo ha apoyado.

Queremos mencionar con cariño la visita que hicimos ayer a San Antonio Los Ranchos. Ante aquella gente sencilla que nos dice que comprende bien la palabra que se predica desde nuestras homilías, ¡cómo queda ridícula la incomprensión de los que no quieren oír, del orgullo, de la soberbia! Como decía Cristo: “Te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a los sencillos y a  los humildes y en cambio no las revelas a los soberbios y orgullosos”. Que llegan hasta a decir que las homilías de la Catedral son precisamente la causa de todos los males del país, cuando nuestro pueblo humilde comprende que la palabra del evangelio que consuela y alienta es cabalmente ésta que predica la Iglesia; desde el sacerdote más humilde, hasta el Papa, siempre es la misma línea de derechos humanos, de respeto a la ley de Dios, de paz, de amor. Eso es siempre, de modo que en la comunidad de San Antonio Los Ranchos, donde asistieron también otras comunidades, tuve el consuelo de encontrar este eco generoso a la palabra del Señor. Yo quiero felicitar a los párrocos y a las religiosas de la Asunción que trabajan en aquel sector, y a todos los catequistas que colaboran.

Murió una religiosa del Buen Pastor; le damos nuestra condolencia a la Congregación.

El miércoles de esta semana que viene es la fiesta de la Asunción. El Tránsito  de María en cuerpo y alma al cielo encuentra también lugares de celebración muy hermosos entre nosotros, principalmente la parroquia de Mejicanos, donde es patrona, y la parroquia Flor Blanca, donde también es patrona. Varios institutos religiosos la tienen también por patrona.

Yo quiero agradecer a los seminaristas que han organizado esta fiesta de la Asunción el próximo miércoles 15, a las 7 de la noche, en la Iglesia de San José de la Montaña, porque han querido unirla con una fiesta personal mía.

El viernes 17, San Jacinto. La parroquia de San Jacinto está de fiesta. El miércoles a las 7 de la noche, tendremos allá la misa.

Esta es la comunidad con estos acontecimientos propios nuestros, y los he querido mencionar al principio para que miren que el objeto de la predicación del Obispo es tener en cuenta estas realidades de su diócesis, de sus parroquias, de sus religiosos, de sus sacerdotes; su relación también con otras diócesis se ilumina con la luz de la fe y no con otras luces. No es una finalidad política, ni sociológica, ni económica, no estamos nosotros enviados a esos campos más que para iluminarlos con la misión propia nuestra que es del evangelio. Entonces, buscamos en la palabra de Dios, sobre todo en el domingo, lo que el Señor nos quiere decir.

B. La palabra de Dios hoy ilumina la figura de nuestro Divino Salvador. Cap. VI de S. Juan culmina hoy: “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.

Yo me alegro -ya les anuncié desde hace tres domingos- que la Iglesia en liturgia ha hecho un paréntesis al evangelio del año, que es San Marcos, para presentarnos durante cuatro domingos un capítulo precioso del evangelio de San Juan. El capítulo sexto es donde Juan nos dice todo su pensamiento acerca de Cristo y de su presencia en la eucaristía. Al analizar ésto, conocemos mejor lo que  significa la fiesta patronal de El Salvador, el Divino Salvador del Mundo. Les decía yo que era el hecho de esta semana para agradecer a las comunidades  que asistieron a la misa comunitaria frente a Catedral. Un acontecimiento inolvidable por la participación de sus cantos y el fervor de sus plegarias: y a través  de la  radio, también la nación unida a la plegaria. ¿Por que confiamos en el Divino Salvador? Porque él, en este capítulo sexto de San Juan, nos revela la razón de ser suya.

¿Qué es Cristo para la humanidad? Ya en los dos domingos anteriores hemos hecho la homilía sobre el capítulo sexto y hoy llegamos al culmen de la revelación, cuando Cristo les dice a sus críticos: “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”. De allí tomo el título de la homilía de este domingo:

EL DIVINO SALVADOR, CARNE PARA LA VIDA DEL MUNDO

1.    La Carne en el hombre sin Cristo

2.    La carne en Cristo: vida de Dios en carne humana

3.    La carne del hombre sólo se libera y se promueve por la Carne de Cristo que dá vida al mundo

Ojalá que quede claro mi mensaje y vean, queridos hermanos, que ante todo, lo que yo quiero en mi predicación es dejar al alcance de todos, hasta del más sencillo, el gran mensaje del evangelio, al cual yo sirvo con todo mi corazón y no quisiera que se distorsionara, que lo que se sacará de la predicación fuera no la crónica de la semana, no la crítica al gobierno, no la denuncia del pecado; eso viene por añadidura, eso viene como la iluminación del evangelio que tropieza con esas realidades. Pero lo principal que yo quisiera que se llevaran de mi predicación es la luz del evangelio, con la cual ustedes mismos podrán iluminar no los hechos que yo señalo, sino los hechos concretos de ustedes, de  su familia, de su vida, de sus amistades, de su empleo; porque para eso se predica, para que cada cristiano que reflexiona el evangelio, ilumine en su vida y desde su vida las realidades que lo rodean con criterios de Cristo. Y el gran criterio que Cristo nos dá hoy es bajo ese título: la carne.

1. LA CARNE EN EL HOMBRE SIN CRISTO: VIDA SIN FE

a) ¿Qué es la carne en la Biblia

Que importante es ésto, porque en primer lugar yo quiero preguntar ¿qué es la carne? Y no a ustedes que me podrían dar tantas opiniones de lo que ustedes creen, y de verdad juicios muy certeros. ¿Qué es la carne? La carne según la Biblia, quiero presentarla yo.

- Vida

Según la Biblia esta palabra carne parece como expresión de vida. Toda carne verá la salvación de Dios -dice la Biblia- todo hombre, todo viviente.

- Cuerpo

Significa también el cuerpo en cuanto contraposición a lo espiritual. El hombre es un compuesto de alma y cuerpo. El cuerpo se llama en la  Biblia, la carne, pero no la distinción filosófica que vino mucho después de los considerandos bíblicos, sino que cuerpo y alma la Biblia los toma muchas veces como carne. Carne es, pues el cuerpo del hombre animado por una vida.

- Persona

No seamos tan estrictos cuando leamos la Biblia en separar el cuerpo del alma con los criterios posteriores de la Filosofía griega, sino que veamos con sencillez la Biblia; y es el cuerpo animado por el espíritu, es la persona. La Biblia llama carne a la persona. La carne de fulano de tal, fulano de tal  es la persona. Esta persona, esta vida tiene dos vertientes porque fue creada por Dios en santidad original, hija de Dios, en gracia de Dios, en amistad con Dios; la carne de Adán, carne de hombre, carne de humanidad, sin pecado.

- En Adán perdió la justicia original. Concupiscencia... fragilidad... mala inclinación. “Hombre viejo”, carnal.

Pero una vez cometida la desobediencia del pecado, se convierte en carne de pecado, carne inclinada al mal. La carne, entonces, la Biblia la considera como el hombre en sus malas inclinaciones, el hombre carnal, el hombre egoísta, el hombre hipócrita, mentiroso, ambicioso. Todo eso malo que llevamos en nosotros, lo llamamos el hombre carnal. La carne ya toma un sentido peyorativo un sentido de maldad, de inclinación, de concupiscencia.

- En Cristo recupera la justicia perdida: vida según el Espíritu- “Hombre nuevo” obra del Espíritu

Frente a esa vertiente del hombre malo, inclinado al mal, está la vertiente del hombre espiritual, la carne según el espíritu. Es lo que San Pablo llama carne en Cristo. Cristo, el segundo Adán, vino a redimir la carne del pecado, pagó los pecados de la carne y también curó las malas inclinaciones del hombre. Por eso, el hombre redimido es la carne, es el hombre pero ya inserto en Cristo, que a pesar de sentir las tentaciones y las inclinaciones del mal, siente también la fuerza de Dios que lo salva. La carne, pues, tiene dos sentidos: carne, la tendencia al mal; y carne redimida, mal pero con tendencia hacia el bien.

b) La carne en las lecturas de hoy

Teniendo en cuenta estos conceptos, las lecturas de hoy nos presentan la carne del hombre sin Cristo; es decir, la carne tal como la traemos de Adán y Eva, la carne que nace del hombre y de la mujer. Lo que nace de la carne es carne. Un niño, una niña recién nacidos han nacido de la carne. La carne con sus concupiscencias de la que Cristo dice: “La carne no aprovecha para nada”. La carne es pecado o tendencia al pecado. A ésto me refiero, cuando en las lecturas de hoy, busco al hombre, la carne sin Cristo.

- El conflicto entre Elías y Jezabel, mujer del rey Ajab

Jezabel es la mujer del rey Ajab. Mujer mala, que cuando vio que Elías luchaba por los derechos de Dios contra los falsos profetas, le mandó un recado como los que manda la UGB hoy: “Mañana a estas horas, tú estarás también con los falsos profetas, muerto”. Elías tuvo miedo. ¿Quién no siente miedo ante una amenaza de muerte? Y Elías emprendió la huida porque la UGB le había amenazado, Jezabel, la perversa mujer de Ajab.

- Figuras de la carne sin Cristo: Jezabel vengativa, Elías desanimado

Yo encuentro tanto en Jezabel como en Elías, la carne sin Cristo. Jezabel, con sus tendencias criminales, vengativas, es la carne sin Cristo. Elías también se olvida un momento de la protección de Dios y huye: la carne miedosa, el cobarde, el que se esconde, el que huye; también esa es carne sin Cristo, el hombre cobarde.

- Oposición al Espíritu

San Pablo habla: “No se opongan al Espíritu”. Los hombres que se oponen al espíritu, son carne sin Cristo. Toda la oposición a la Iglesia es carne sin Cristo. Todo el crimen para matar la vida es abuso, es carne, es crimen de hombres sin Cristo.

- Actitudes de amargura, ira, enfado, insultos

Y en la segunda lectura, también, San Pablo nos dice que no nos dejemos llevar por la amargura, por la ira, por los enfados, por los insultos. Todo eso también es carne sin Cristo. Analicemos nuestra propia pobre carne cuando se deja llevar de las amarguras, de la ira, del odio, del rencor; estamos haciendo honor a la carne del pecado, a la carne sin Cristo.

- “Los judíos”... cuando se pierde la fe, se pierde la dimensión divina de Cristo y se ve sólo su carne “el hijo de José”... La murmuración sustituye a la fe.

Esto me interesa mucho en este primer pensamiento mío, lo que Cristo dice de la carne sin él. Cuando Cristo habla de la vida eterna, el pan que ha bajado del cielo que es él, que trae la vida eterna, le critican los judíos. Cuando San Juan usa este término “los judíos”, generalmente quiere entender los enemigos de Cristo, las autoridades rebeldes a Cristo en el tiempo de los judíos. Porque si es cierto que toda autoridad viene de Dios, los hombres quieren endiosarse con esa autoridad y se creen más que Dios. Y quisieron juzgar a Cristo  y le dijeron y criticaron porque decía: “Yo soy el pan bajado del cielo”. Y decían: “¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?”

Este episodio es bien interesante, hermanos, para comprender la crítica contra la Iglesia. La crítica contra Dios sólo puede proceder cuando se ha perdido la fe. Cuando el pueblo de Israel caminaba con Moisés por el desierto, mientras creía, iba bien, pero cuando comenzó a dudar de Dios, cuando comenzó a murmurar y a criticar, fue necesario que vinieran los castigos de Dios para hacerlos creer otra vez. También Cristo sintió esa tentación; le criticaron su misión: “¿Cómo va a venir del cielo éste que ha nacido de José y de María? ¿Cómo va a traer sabiduría de vida eterna si aqui ha vivido entre nosotros?” ¿Ven?, el hombre carnal; la carne, aún la carne de Cristo, el hijo de María Inmaculada y del Padre Eterno, Dios y Hombre cuando lo miramos sólo con ojos de carne sin Cristo, sólo descubrimos en él, al hombre, hombre como nosotros; y lo criticamos porque lo podemos sentar en el banquillo de los acusados. Mucho más a su pobre Iglesia, a sus obispos y sacerdotes, los llamados con mucha facilidad: “marxistas”, “subversivos”, “criminales”; “Ustedes tienen la culpa de todo el mal que  está pasando”. Esta es la voz del hombre sin Cristo, porque hasta el mismo Cristo, cuando se pierde la perspectiva de la fe divina, aparece como un hombre vulgar, criminal, también que hay que sentenciarlo a muerte. ¡Hasta Cristo perece cuando se ha perdido la fe!

Por eso, Cristo, que ve la vulgaridad de esta opinión, no le hace caso; está muy por encima de todo eso y lo que hace es ratificar su afirmación: “Yo soy el pan que ha bajado del cielo. Si ustedes no lo quieren creer, es porque han perdido la fe. Carne sin Cristo se han hecho, porque yo les estoy ofreciendo el pan de vida eterna y ustedes no lo quieren”. Es la carne sin trascendencia.

c) Carne sin Cristo entre nosotros

- Cuando Cristo deja de ser él “absoluto, se “absolutizan” otros valores. En mi carta pastoral, tres absolutizaciones que explican la trágica “polarización” de nuestro país

En la cuarta carta pastoral, que está por salir ya, yo denuncio en nuestro ambiente, tres absolutizaciones. Llamo asi, absolutización, la actitud de un hombre que considera absoluto lo que él opina y ya lo demás le sale sobrando. Cuando ese absoluto no es Dios ni es Cristo, como los judíos nos hacemos muchos absolutos. Y si es cierto que en El Salvador hoy hay lo que se llama ya mucho la “polarización”, entonces lo podemos llamar también “absolutización”.

Absolutización de la riqueza y de la propiedad privada

Yo denuncio, sobre todo, la absolutización de la riqueza. Este es el gran mal de El Salvador: la riqueza, la propiedad privada como un absoluto intocable y ¡ay del que toque ese alambre de alta tensión, se quema...!

Se olvidan éstos carnes sin Cristo que la riqueza no es Cristo ni es Dios. Que la absolutización de la riqueza y de la propiedad privada es un gran error. “La propiedad privada la respetamos -dice el Papa- pero no tienen que olvidar, que sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social”. ¿Qué quiere decir el Papa? Tomando palabras de la tradición, la propiedad privada no es un absoluto, tiene una condición que nuestra Constitución política de El Salvador lo reconoce cuando dice: “... la propiedad privada en función social”. Lo que se tiene no es sólo para uno, lo que se tiene es como don de Dios para que lo administren al servicio del bien común. No es justo que unos pocos tengan todo y lo absoluticen de tal manera que nadie lo pueda tocar, y la mayoría marginada se esté muriendo de hambre...

- Absolutización del poder

Otra absolutización de los hombres que han perdido la fe en Cristo: la absolutización del poder. Se llega hasta la filosofía de la seguridad nacional, en donde todo se permite por el dios poder. “Y resulta ridículo -digo en mi carta pastoral- que en nombre de la seguridad nacional, se ha instalado una gran inseguridad en el pueblo”. Esta absolutización del poder es mala, porque el poder no es Dios; el poder no es Cristo, y si todo se subordina al poder, toda opinión, toda expresión que quiera criticar y componer mejor las cosas será reprimida. Y esta es la represión que está pasando en nuestro país: la absolutización del poder.

- Absolutización de la política

Pero hay otra tercera absolutización que está  en esta línea del evangelio que estamos meditando. Es la absolutización de la política. Cuando mi opción política, lo que yo pienso que es la solución política, mi partido, mi organización, la creo como lo absoluto; y yo no debo de dialogar con nadie porque yo tengo la llave de la solución, que vengan a mí, yo no voy a nadie. Entonces tenemos también un fanatismo, un sectarismo que es ridículo; y que en esta hora en que el país sufre, es también un crimen la absolutización de las organizaciones políticas. Y resulta que los servidores de la absolutización de la derecha, que hoy aquí en El Salvador es la riqueza, la propiedad privada, el poder político, servidores de ese frente de ultraderecha, las organizaciones fantasmas o reales que amenazan a muerte, que acribillan a balazos, que amenazan, que secuestran, todo eso es el servicio al falso dios. Eso es también idolatría horrorosa de dioses que se están cobrando vidas humanas. Servidores del dios Moloc. También las organizaciones armadas de la ultraizquierda; son crímenes de absolutización, son idolatrías, son pecados, unos y otros están pecando en sus polarizaciones contra el mandamiento de la ley de Dios. A Dios hay que obedecer...

APLICACION A LOS HECHOS DE LA SEMANA

Es aquí donde yo quisiera hoy, mencionar el otro aspecto de la semana. El primer aspecto era nuestra comunidad. Ahora fíjense como, desde la comunidad cristiana, nosotros iluminamos con el Evangelio la realidad que nos rodea: realidad social, realidad política, realidad económica. Y tenemos obligación de hacerlo, hermanos. Hacerlo no es meterse en política es llevar la lámpara de la fe y cumplir la misión que Dios ha puesto al hombre en el mundo, de organizar al mundo según Dios. Y el Pueblo de Dios, nosotros la Iglesia, si de veras venimos a la Iglesia a iluminar nuestro cerebro, nuestro corazón con la palabra de Dios, tenemos capacidad para criticar lo malo y lo bueno que hay a nuestro alrededor.

Como no va a criticar la Iglesia en esta semana, las capturas de: Kelvin Archila, obrero, en las instalaciones de la Fábrica IMES, por 12 policías de Hacienda; se encuentra detenido en las cárceles de la Policía Nacional. José Adolfo Cartagena, Simón Brizuela, Fidel Arias, todos campesinos del cantón Las Minas de Chalatenango, capturados el 5 de agosto por un contingente de Guardias Nacionales y soldados que invadieron todos los cantones aledaños y  los condujeron con rumbo desconocido. Me interesa mucho este caso porque alla, en Las Minas, se preguntaba mucho por el Padre Fabián Amaya: ¿A qué horas llegaba? ¿A qué llegaba? Quiero denunciarlo con tiempo, porque si le pasa algo, tengan en cuenta este detalle.

Rafael Hu

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