Misión de la Iglesia en medio de la crisis del país Imprimir
HOMILIAS 1979

Fiesta Patronal

del Divino Salvador del Mundo

6 de agosto de 1979

En medio de este presbiterio que ha venido a expresar su profundo sentido de comunión eclesial, yo quiero sentir la presencia de un sacerdote muy querido y que ahora se encuentra tendido, como muerto prematuramente por el asesinato, allá en su parroquia de San Esteban Catarina: el Padre Alirio Napoleón Macías. Está presente entre nosotros, como lo estuvo muchas veces...

Queridos hermanos:

- Nuestro legado histórico y religioso más preciado y la motivación más eficaz de nuestras grandes esperanzas salvadoreñas.

Llamarnos la República de El Salvador y celebrar cada año como fiesta titular el misterio de la Transfiguración de Señor es para los salvadoreños un verdadero privilegio. No fue sólo la piedad del Capitán don Pedro de Alvarado el que tan altamente nos bautizó; nos recordaba asi el Papa Pío XII en su brillante saludo a nuestro Congreso Eucarístico Nacional de 1942. Nos bautizó, así: San Salvador, la providencia de Dios que dá a cada pueblo su nombre, su sitio y su misión. Y oír cada año, el 6 de agosto, como lo acabamos de oír hoy, la voz del Padre que a través de la liturgia de nuestra Iglesia proclama que nuestro patrón es el mismo Hijo de sus complacencias y que nuestro deber como pueblo suyo es escucharlo, constituye nuestro legado histórico y religioso más preciado y la motivación más eficaz de nuestras grandes esperanzas salvadoreñas.

- Presentación de la cuarta carta pastoral:

“Misión de la Iglesia en medio de la Crisis del País”.

Por eso, el pastor siente como un deber primordial actualizar en este día, ese legado, refrescar esas motivaciones según los contornos nuevos de cada 6 de agosto. Esto es el principio de la cuarta carta pastoral, cuyas primicias traigo aqui, a los pies del Divino Patrono y a ustedes, queridos hermanos, como servicio al pueblo de El Salvador. Es la cuarta carta pastoral... que llevará como título: “Misión de la Iglesia en medio de la Crisis del País...”

- Hay un reto permanente en la transfiguración de Cristo como patrón de nuestra patria. El reto de la transfiguración a nuestro pueblo.

El, el Divino Transfigurado, se presenta cada año para retar a este pueblo y decirle: “¿Qué han hecho con mi misterio, que no estoy Yo provocando la transfiguración de esa nación? El misterio permanece él mismo, el del año pasado y el de hace siglos: el Divino Transfigurado.

Los contornos que van celebrando cada año esta transfiguración cambian; y, entonces, hay situaciones nuevas en el país y en la Iglesia.

- Entre angustias y esperanzas... entre frustraciones y expectativas.

Para nuestro pueblo, que es una parte de las grandes poblaciones latinoamericanas, podemos decir lo que Puebla ha dicho de todos nuestros países: “El pueblo latinoamericano va caminando entre angustias y esperanzas, entre frustraciones y expectativas”. Las angustias y frustraciones han sido causadas, si las miramos con fe, por el pecado que tiene dimensiones personales y sociales muy amplias. Las esperanzas y expectativas de nuestro pueblo nacen de su profundo sentido religioso y de su riqueza humana.

Yo saludo en ustedes, querida muchedumbre que llena este parque frente a la Catedral, a esa porción de profundo sentido religioso y de grande riqueza humana: nuestro pueblo.

Pero también saludo en ustedes las angustias y frustraciones que ha causado entre nosotros el pecado a pesar de ser un pueblo tan privilegiado del amor del Señor.

- También en la Iglesia vemos situaciones nuevas

Para animar lo bueno y quitar el pecado, la Iglesia este año se presenta con nuevas riquezas, también con nuevos pecados, porque la Iglesia es también hecha de hombres y los hombres todos somos pecadores.

En este año yo veo levantarse de la tumba de Paulo VI, muerto cabalmente este día, hace un año, la herencia de los nuevos Papas, Juan Pablo I, Juan Pablo II, han querido sintetizar en la mentalidad de nuestro Papa actual la verdad sobre Cristo, la verdad sobre la Iglesia, sobre todo, la verdad sobre el hombre. Es un tesoro, una herencia, que surge de los dos últimos pontífices, los del Concilio Vaticano II.

Y a ésto se junta la madurez de nuestra Arquidiócesis, a la cual he consultado para escribir esta carta pastoral.

Yo saludo en ustedes esa madurez, esa audacia, esa opción preferencial por los pobres, esa riqueza de ideas que ustedes me han dado en esa consulta: “Todo el pueblo de Dios -dice el Concilio- guiado por el magisterio de la Iglesia disfruta el carisma profético de Cristo”. Ustedes y yo hemos escrito la cuarta carta pastoral enriquecidos con estos tesoros de la Iglesia universal y, sobre todo, de Puebla.

- Este es el objetivo de nuestra fiesta este año, y de esta carta pastoral: presentar oficialmente a la Arqudiócesis todo el espíritu de Puebla.

El Papa ha recomendado que pronto se haga vivencia de nuestras comunidades y que se tomen muy en cuenta esas directrices de aquella histórica Conferencia de Puebla. Y con esa luz de Puebla y con la auscultación de los sentimientos de nuestra Iglesia, formar una luz que ilumine la crisis del país. Asi cumplimos el deber que incumbe hoy a todos los salvadoreños, a todas las organizaciones, a todas las fuerzas vivas del país.

Nadie tiene que ser pasivo; y la Iglesia, en este día, está aportando lo que a ella como Iglesia le toca aportar: toda la riqueza de la Iglesia, toda la madurez de su diócesis, todo el sentir de sacerdotes y obispos y pueblo, para decir desde nuestra identidad de Iglesia lo que pensamos y lo que podemos dar en esta hora de nuestra patria.

MISION DE LA IGLESIA EN MEDIO DE LA CRISIS DEL PAIS

Por eso la carta pastoral presentará cuatro partes.

1º) La crisis del país según la visión pastoral de Puebla
2º) Lo que la Iglesia puede ofrecer
3º) Iluminación eclesial de algunos problemas concretos del país
4º) La línea pastoral de Puebla, hecha pastoral en nuestra Arquidiócesis

1. LA CRISIS DEL PAIS, SEGUN LA VISION PASTORAL DE PUEBLA

Nuestra visión no es la de un técnico en Politología, en Sociología, en Economía; no es ese el  papel de la Iglesia, es una visión pastoral. Y ya que Puebla se tomó el trabajo de dar a todos los países de la América Latina elementos  suficientes para enfocar pastoralmente los problemas de todos los países, hemos retomado esa riqueza del análisis pastoral de Puebla, de América Latina, lo que conviene a nuestra situación. No es una exposición exhaustiva, hemos tenido muy en cuenta lo que ustedes mismos han señalado en la encuesta.

a) La injusticia social

Aquel “clamor sordo” que se oía en Medellín -dice Puebla- se ha hecho hoy un clamor claro, creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante. Y Puebla llama: “El más devastador y humillante flagelo”, la situación humana de aquel largo desfile de rostros concretos que yo los miraría en esta muchedumbre: niños que desde la más tierna edad tienen que ganarse ya la vida; jóvenes a quienes no se les presta una oportunidad de su desarrollo; campesinos, carentes hasta de lo más necesario; obreros, a los que se les regatean sus derechos, sub-empleados, marginados y asesinados, ancianos que se sienten inútiles para la historia; todo ésto es agravante de toda nuestra crisis, esta grave injusticia social.

A ésto se junta, b) El deterioro de las situaciones políticas que institucionaliza la injusticia mencionada.

Es de Puebla esta frase que bien la podíamos haber escrito sólo para El Salvador: “Se ve con malos ojos la organización de obreros, campesinos y sectores populares; y se adoptan medidas represivas para impedirla. Este tipo de control y de limitación de la acción no acontece con las agrupaciones patronales que pueden ejercer su poder para asegurar sus intereses”. Esta discriminación aparece clara en la situación concreta de este año. Sólo de enero a junio aquí en El Salvador: 406 asesinatos, de ellos, 107 campesinos, ninguno del sector latifundista; 307 capturados,129 campesinos, ningún capturado latifundista. ¿Qué significa ésto sino un deterioro tremendo de aquellos que tienen el poder para guiar el bien común de la patria, parcializándolo sólo a un sector...?

c) Puebla y la Arquidiócesis han señalado estas lacras en el gobierno:

Impotencia para detener la ola de violencia y hasta sospecha, sospechosa tolerancia cuando ni el estado de sitio defiende los derechos del hombre, sino de  una porción nada más del pueblo... Una actitud contradictoria en sus enfáticas declaraciones contra la violencia. Puebla denuncia esta situación con estas palabras: “Los países en donde con frecuencia no se respetan los Derechos Humanos fundamentales o que están en permanente violación de la dignidad de la persona y los abusos de poder típicos de los regímenes de fuerza. Y obliga la Iglesia -palabras textuales de Puebla- por un auténtico compromiso evangélico -citando palabras del Papa, en México- “Haced oír su voz, denunciando y condenando estas injusticias, sobre todo, cuando los gobernantes o responsables se profesan cristianos”.

d) Un breve análisis sigue a esta situación

Pone los fundamentos económicos e ideológicos de estas injusticias y represiones.

e) Señalamiento del deterioro moral del país

La encuesta señala con franqueza el horrible dominio del misterio del pecado en la sociedad salvadoreña. Y Puebla corrobora al señalar como raíces de la corrupción en el orden gubernamental, social, familiar e individual estas raíces: la inversión de valores, el materialismo individualista, el consumismo, el deterioro de valores familiares, el deterioro de honradez pública y privada, el mal uso de nuestros medios de comunicación social. A eso debemos las inmensas lacras de nuestro pueblo: un tremendo deterioro moral.

f) Crisis a lo interno de la Iglesia

Queremos ser francos de verdad. El que denuncia, tiene que estar dispuesto a ser denunciado; y si la Iglesia cumple el deber de denunciar, espera también la denuncia que ustedes le pueden hacer. Ella reconoce que hay muchas cosas buenas: esta presencia de comunidades tan vivas, esta presencia de sacerdotes trabajando en los linderos peligrosos de nuestra pastoral, estos cristianos comprometidos hasta dar su vida, morir acribillados muchas veces, comunidades perseguidas por subversivas, por comunistas y por políticas que no están haciendo más que sembrar la verdadera evangelización que la Iglesia pide en nuestra hora. Sin embargo, a pesar de tanto bueno, la Iglesia señalada por nuestra Arquidiócesis también señala la desvalorización de criterios evangélicos por criterios políticos.

Sí, con tristeza tenemos que decir que muchos cristianos han desvalorado los criterios cristianos evangélicos y han preferido seguir únicamente los criterios de su opción política, creyéndose más sabios que la misma sabiduría del evangelio y de la Iglesia...

También se señala con dolor la división de la Jerarquía. No lo podemos ocultar; y yo quiero, de mi parte, pedir perdón a la Iglesia y decirles como explicación que ustedes tal vez comprenderán para que nos ayuden a encontrar las  causas y solventarlas, que en nosotros está sucediendo un reflejo de lo que está pasando en nuestra sociedad; y que lo que urge es tanto a la sociedad, como también a los sacerdotes y a los obispos y a todos los cristianos, el deber de convertirnos.

Dice Puebla -para que miren que la palabra autorizada señala el origen de los pecados de la Iglesia-: “No todos en la Iglesia de América Latina nos hemos comprometido suficientemente con los pobres. No siempre nos preocupamos por ellos y somos solidarios con ellos. Su servicio exige, en efecto, una conversión y una purificación constante, en todos los cristianos, para el logro de una identificación cada día más plena con Cristo pobre y con los pobres”. Esto es lo que nos falta no sólo a los obispos, ni a los sacerdotes, ni a las comunidades religiosas, sino a todos los cristianos en general. El camino que la Iglesia señala para la crisis es convertirnos y encontrar a Cristo allí donde él dice que está: “Todo lo que hagas a uno de estos pequeñitos, a Mí me lo haces”; la conversión de los pobres será también la solución a nuestras divisiones intraeclesiales.

2. LO QUE LA IGLESIA PUEDE OFRECER

Lo primero, naturalmente, evangelizar.

Esta es la tarea de la Iglesia, esta es la razón de ser. Según Puebla y Juan Pablo II, en la evangelización es indispensable la acción por la justicia y las tareas de la promoción del hombre. No se confunda, hermanos, la misión de la Iglesia evangelizando y trabajando por la justicia con campañas subversivas. ¡Es muy distinto! A no ser que al evangelio se le quiera llamar subversivo porque de verdad está tocando las bases de un orden que no debe existir porque es injusto...

Segunda colaboración de la Iglesia, mantener su identificación de Iglesia

Queridas comunidades aquí presentes y todas las que están reflexionando a través de la radio, ésta debe ser nuestra mayor preocupación al reflexionar el  Evangelio: ser la Iglesia que Cristo quiere. No hacer otras cosas que la Iglesia tiene que hacer. Y aunque nos calumnien, tener la conciencia tranquila de que estamos haciendo lo que la Iglesia tiene que hacer. Y la tranquilidad de no meternos en campos ajenos sino para iluminarlos con la luz y con la identidad propia de nuestra Iglesia.

La tercera gran contribución de la Iglesia en esta crisis del país, es su doctrina sobre el hombre

Si hay tanto atropello a la dignidad del hombre, es porque el Estado y, en nuestra situación actual, los ídolos que adoran los hombres han olvidado que lo principal no son esos ídolos, sino el hombre. La Iglesia quiere reivindicar la dignidad del hombre, aunque sea el más pobrecito y aunque sea un torturado... un prisionero, un matado...

La cuarta contribución que la Iglesia ofrece y ya se está dando aqui entre nosotros es la denuncia profética de todo lo que es pecado

Denuncia, no por fanfarronería; denuncia, no por quedar bien demagógicamente; denuncia como la Iglesia quiere, llamando a conversión. La Iglesia denuncia el pecado para arrancarlo del mundo, convirtiendo a los pecadores. Así creo que lo hemos hecho siempre, que al señalar un desorden, un asesinato, una injusticia, reclamamos ciertamente contra el atropello que se ha hecho, pero al mismo tiempo invocamos  la misericordia de Dios y la conciencia del criminal para que se convierta y se salve.

- La quinta contribución de la Iglesia es señalar que el único camino de salida, precisamente, es conversión de los hombres

Y aunque ésto parezca idealismo, utopía, ¿cuando se van a convertir todos los pecadores? La Iglesia lo proclamará siempre, porque mientras El Salvador, desde las altas esferas hasta las ínfimas, no entre en caminos de conversión por la ley de Dios, no podrá haber solución a las crisis que atenazan a nuestro pueblo.

También por eso colabora la Iglesia desenmascarando idolatrías

En mi carta pastoral me fijo principalmente en tres que llamo absolutizaciones, es decir, como que fueran el absoluto del hombre.

Para unos en la riqueza y la propiedad privada. La Iglesia dice: la riqueza no es una absolutización, la propiedad privada no tiene un sentido definitivo. El Papa lo ha dicho con palabras muy certeras: “Sobre la propiedad privada grava una hipoteca social”. El bien de todos es lo que interesa, no la riqueza de unos cuantos, ni la propiedad privada de unos pocos...

Una segunda idolatría, ante la cual se encuentran muchos salvadoreños, es la que se llama la seguridad nacional

Puebla la llama: “forma capitalista e imperante en muchos países de América. De allí se inspira la estructura represiva de muchos países -palabras de Puebla-”. A nombre de la seguridad nacional se inmolan centenares de vidas, se violentan derechos de ciudadanos, y es ridículo, en nombre de una seguridad, se implanta la inseguridad del pueblo. “El estado mayor... -sigo leyendo a Puebla- sustituye inconstitucionalmente las instancias políticas que debían decidirse democráticamente en el curso político de la patria”.

La absolutización de la organización

También la otra absolutización en que muchos salvadoreños, tal vez de buena voluntad, se encuentran -es bueno tenerlo en cuenta en esta hora en que estamos desenmascarando idolatrías ante el único Señor Jesucristo... es esta, y aquí mucho cuidado, queridas comunidades eclesiales de base de nuestra Iglesia, es la absolutización de la organización popular. También ésto es un fanatismo, también aquí hay sectarismo, también aquí hay idolatrías, orgullo de élites. Nadie, ninguna organización popular tiene que arrogarse el sentir del pueblo. Es un modo de expresarse nada más, pero respetemos al pueblo; respetemos sus opciones y jamás queramos hacer de lo que ya opté yo o mi grupo, mi organización, como si fuera la única solución. El país interesa más que la organización, no la organización sobre el país...

3. ILUMINACION ECLESIAL DE ALGUNOS PROBLEMAS CONCRETOS DEL PAIS

En la tercera parte de la pastoral que les estoy ofreciendo en primicia, es la aplicación de esta doctrina de la Iglesia a ciertos problemas concretos, en los cuales no me puedo detener, pero que ustedes lo van a leer alli.

El problema de la violencia, recalcando lo que ya dije el año pasado y actualizándolo con ciertos matices de nuestra hora.

Condiciones de un verdadero diálogo nacional. No tiene que ser parcial sino abierto, no en clima de represión sino de confianza y credibilidad.

Urgencia de un cambio de estructuras, no hay que evadirlas.

También el respeto a la libertad de organización y tener en cuenta la voz de esas organizaciones...

Otro problema muy actual entre nosotros, el marxismo. Problema complejo. No basta a un católico decir: están condenando a los marxistas, de ninguna manera. Hay que aquilatar muchas cosas. Puebla misma distingue entre una ideología que puede influir en la conducta de un hombre y una colaboración de un hombre que, teniendo su ideología cristiana, puede colaborar tal vez con otras personas de otras ideologías.

También hay que distinguir entre un sistema científico de análisis y una praxis de organización política en lucha por el poder, que admite medios que los cristianos no podemos admitir. En la encuesta encuentro una frase muy genial cuando dice: “no hay que tenerle miedo al marxismo, ganémosle el campo tomando en serio la opción preferencial por los pobres”. Me parece una gran clave...

En el trabajo por los pobres, la defensa de los pobres como lo está viendo el anticomunismo fanático: “¡Esto es comunismo!” No, eso es cristianismo, eso es Cristo, que dice: todo lo que le hagas al pobre, a mí me lo haces. Por eso es la mejor manera de antimarxismo trabajar por los pobres.

4. LA LINEA PASTORAL DE PUEBLA, HECHA PASTORAL EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Y en la cuarta parte, es un tratadito sobre teología pastoral. Cuando lo titulo asi: la línea pastoral de Puebla, realizándose en nuestra Arquidiócesis, tratando de definir asi, porque no es más que la línea del Vaticano II y de Medellín que ya nuestro querido antecesor Monseñor Chávez, con la ayuda de Monseñor Rivera y de este clero que quiere estar al día en las líneas de la Iglesia, trataron de meter ya en la vida de nuestra pastoral. Yo no he hecho más que recibir una herencia y amarla y tratarla de acrecentar entre nosotros.

Primero, actitud de búsqueda

El Papa decía en México, “María es grande porque nunca estaba segura sino en la fe en Dios, y buscaba en la fe los caminos de su vida”. Podemos decir de la Arquidiócesis también lo mismo como Puebla ha señalado: lo que ayer era una cosa y se aceptaba desde el púlpito o desde las bancas de las escuelas, ahora no se acepta fácilmente; hay cambios, hay necesidad de nuevos lenguajes, de nuevas actitudes. Esto es lo que quiere la nueva línea de la Arquidiócesis: actitud de búsqueda.

Segundo, opción preferencial por los pobres

Conocer los mecanismos que engendran pobreza, luchar por un mundo más justo, apoyar a obreros y campesinos en sus reivindicaciones y en su derecho de organización, estar muy cerca de la gente.

Tercero, unidos en una pastoral de conjunto

Queridos hermanos, aqui distinguimos el espíritu apostólico de lo que es pastoral, como se podría comparar un río con la canalización de ese río. En todos los movimientos de nuestra diócesis hay mucho espíritu apostólico, pero no en todos hay sentido de pastoral. Aprovechemos la riqueza que dan los movimientos, las congregaciones, los diversos carismas que el Espíritu nos dá; pero dejémonos conducir por una organización pastoral que se llama la pastoral de conjunto. Que ninguna comunidad se sienta aislada o superior a otras, sino que todos sintamos que somos una sola obra de Dios enmedio del pueblo.

Cuarto, creación de una pastoral de adaptación

Tengo la satisfacción de ofrecerles la idea de crear en la Arquidiócesis, de intensificar, una pastoral de adaptación, principalmente en estas tres líneas:

a) Una pastoral masiva, como la que tenemos aqui enfrente ahora, una muchedumbre que no la podemos descuidar... La hermosa Bajada del 5 de agosto, dirigida por una radio católica en línea pastoral. Ayer hemos hecho una verdadera obra de pastoral masiva. Masiva en el sentido urbano donde hay problemas muy distintos de las zonas rurales.

b) Las comunidades eclesiales de base. Los pequeños grupos, donde el Papa dice: “el evangelio se hace más amistad, más amigo, más sencillo, más íntimo”.

c) Una pastoral de acompañamiento. Ya urge, porque son muchos los cristianos que dicen que tienen que optar por una situación política, por una organización, y muchas veces por eso pierden su fe. La Iglesia no puede abandonar al cristianismo que llevado de la sinceridad de su evangelio quiere ir a optar en un partido político, en una organización política. Y tenemos que seguirlo, pero desde la línea de la Iglesia, con una pastoral de seguimiento para que ese hombre cristiano sienta que donde quiera que va, lleva el germen, el Verbo, la semilla de la salvación, la luz del evangelio...

Queridos hermanos, perdonen que senté cátedra en una situación tan incómoda como la que ustedes y mis queridos sacerdotes tienen, y yo también: de pie, bajo el sol, pero que todo esto signifique algo.

Significa dos cosas:

1o.) Que la fiesta del Divino Salvador del Mundo  le da un sentido trascendente a todo este esfuerzo que de Puebla queremos trasladar a la Arquidiócesis. Que Cristo nos dice desde su transfiguración: esta es la meta: hacer hombres nuevos, transfigurados, vestidos de Dios, de los que Dios pueda decir: “mi Hijo amado en quien tengo mis complacencias”.

Aquel varón de la primera lectura que Daniel miraba con figura de hombre entre la gloria de  Dios, los intérpretes dicen que es Cristo glorificado, pero rodeado de todo el pueblo que se salva. Esta es la transfiguración que anhelamos: una Iglesia glorificada pero que, mientras peregrina, no pierde de vista la meta de sus santos destinos.

2o.) Lo que queremos decir hoy, es que este reto del Divino Salvador del Mundo a nuestro pueblo lo aceptamos cada uno según su propia vocación. Los que somos Iglesia: ustedes y nosotros, identificándonos más como Iglesia dentro del propio carisma, dentro de la propia congregación, dentro de la propia vocación de casados o solteros, ricos o pobres, profesionales o jornaleros, que encarnemos el reto que Cristo nos hace para que cada uno de nosotros colabore a la transfiguración de nuestra patria. Así sea...