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Número 30803 - Pág. 1 - SOMOS HERMANOS Imprimir
Por Monseñor Oscar A. Romero
Obispo Auxiliar de San Salvador
El Episcopado de El Salvador, después de analizar en una reunión plenaria la situación del país, ha publicado una "llamamiento pastoral" para reprobar toda clase de violencia y hacer un llamamiento a la interiorización espiritual y a la fraternidad nacional.

Al referirse a la violencia, los Obispos han hecho suyos los conceptos de una carta del Papa dirigida a Irlanda el mes próximo pasado. Su Santidad dice que "la violencia es una solución ilusoria. Más aún difícilmente se podrá conciliar la violencia con la justicia que reclamamos y defendemos, ya sea que esta violencia venga como reacción a la injusticia o como medio para mantener el orden público. Con demasiada frecuencia, especialmente en ciertas manifestaciones externas que presenciamos con gran pena en nuestros días, la violencias es más bien la expresión de la venganza. Y por eso se opone totalmente al espíritu cristiano que nos pide ir más allá de los límites de la estricta justicia y abrazar, en el mandamiento del amor fraternal a todos los hombres. al mismo tiempo el sentido cristianos de los valores da la convicción al hombre de que una paz duradera se puede construir solamente sobre el firme fundamento de la justicia. Si queremos que haya paz, debe hacer primero justicia. Cada uno tiene un papel que cumplir. Hay que remover los obstáculos que se atraviesan en el camino de la justicia: desigualdades civiles, discriminaciones políticas o sociales, incomprensiones entre grupos e individuos. Debe haber un mutuo y permanente respeto a los demás: a sus personas, a sus derechos y a sus legítimas aspiraciones".
No es necesario comentar estas magisteriales pinceladas con que el magisterio de la iglesia dibuja el rostro afligido de una patria en conflicto. Presidente de la fraternidad nacional para invitar a los civiles a ver en los salvadoreños uniformados, también a los hijos de la Patria; sólo que debe hacerse también en sentido inverso ese reclamo de fraternidad nacional, porque también los salvadoreños uniformados que manejan el poder de las armas y disfrutan el predominio político, deben tener muy en cuenta que los civiles indefensos o los vencidos políticamente son también hermanos, hijos de la misma Patria y del mismo Dios, y merecen el respeto a sus personas, a sus derechos y a sus legítimas aspiraciones.
Con injusticias no se construye la paz, ni habrá justicia para construir la paz, mientras "la violencia siga siendo expresión de venganza".

Como el Papa, nuestros Obispos concluyen haciendo un llamamiento a la paz y a la concordia y ofreciendo el consuelo, la palabra de aliento y la oración de la Iglesia " a todos los que han sufrido o están sufriendo por las turbulencias de la presente situación. Que reinen sentimientos de fraternidad en todos los corazones para una nueva era de justicia, de paz y respeto mutuo"