Warning: Parameter 3 to mb_videobot() expected to be a reference, value given in /home4/asesoriait/public_html/romeroes.com/libraries/joomla/event/dispatcher.php on line 136
No.1619 Pág. 1 - DIA DE LA MADRE Imprimir
Dios ha vertido las esencias más exquisitas de la dignidad humana en el corazón de la madre. Armonía divina de las delicadezas del amor más puro y de los heroísmos mas austeros y de la sensibilidad más sutil...
Sobre el mundo es en verdad la madre una luminosa proyección de la infinita perfección de Dios. Flor de la humanidad, al dedicar un día a la veneración de la madre, la patria se enaltece.
Y no queremos dejar pasar esta ocasión sin hacer eco a una voz de alerta que acaba de resonar sobre los ámbitos de nuestro mundo y de nuestro tiempo en que peligra seriamente la excelsa dignidad de madre.


S.S. Pío XII proclama este principio fundamental: "el campo de acción de la mujer, su modo de vida, su innata disposición es la maternidad. Toda mujer nace para ser madre; madre en el sentido físico de la palabra, madre también en un sentido mas espiritual y exaltado, y no por eso menos real. A este propósito el Creador dispuso toda la constitución característica de la mujer, su organismo y su espíritu y sobre todo su delicada sensibilidad. Por lo tanto toda mujer que sea verdaderamente mujer completa los problemas de la vida humana siempre a la luz de la familia. Por eso su delicado sentido de dignidad la pone en guardia contra todos los peligros cada vez que un orden social o político amenaza pervertir su misión como madre, o se cierne sobre el bien de la familia".
Y con visión certera y luminosa el Papa analiza la actual situación social y política y levanta su voz de alerta a las mujeres de todo el mundo para decirles que se está viviendo una situación política y social en que se amenaza seriamente pervertir la misión maternal de la mujer.
Ausencia del Hogar. A eso se ha llegado por diversos caminos, Ya sea por los movimientos políticos que tratan de ganar las mujeres para su causa. Ya la proclamación de igualdad de derechos con el hombre, igualdad que se proclama no en vista de la dignidad y misión de la mujer sino por el intento de fomentar el poderío económico y militar del estado totalitario al cual se someten las mujeres inexorablemente trayendo por consecuencia "que la mujer abandone su hogar, donde antes presidía como reina y señora".
Añádanse "asistencia prenatal y natal, comedores públicos y otros servicios para librar a la mujer de algunos quehaceres domésticos, jardines de fantasía..."etc, que el Papa no reprueba si trajeran verdaderas ventajas a la difícil situación de las madres, pero si reprueba en cuanto independizan desmesuradamente a la mujer "de aquellas obligaciones maternales que las atan a sus propios hijos".
Reinas destronadas. Y la mujer destronada de su hogar donde era reina, desquiciada de su verdadero destino maternal, se labra la dolorosa catástrofe de la familia.
El Padre Santo describe con rasgos bien trágicos el desenlace de esa emancipación antinatural de la mujer:
"He aquí que una mujer, con el fin de aumentar las entradas de su marido, se emplea también en una fábrica, dejando abandonada su casa durante la ausencia. La casa desaliñada y reducida quizá, se torna aún más miserable por la falta de cuidados. Los miembros de la familia trabajan separadamente en los cuatro confines de la ciudad a horas diversas, escasamente llegan a encontrarse juntos para la comida o el descanso después del trabajo, mucho menos para la oración en común. Qué queda de la vida de familia? Que atractivo puede ofrecer ese hogar a los hijos?.
A la desolación del hogar se junta la deformación de los hijos sobre todo las hijas. La casa sombría, abandonada, n o les inspira ningún atractivo y por tanto no pueden sentir rectamente la inclinación hacia los austeros pero nobles deberes de la esposa y madre ideal; despreciarán las sanas costumbres de los abuelos, acabarán por fastidiarse de su modesto hogar.
Y la hija de la madre mundana que ve su casa en manos mercenarias mientras su madre despilfarra su vanidad en frívolas ocupaciones, solo soñará en la pronta emancipación para "vivir su propia vida".
Y la tragedia de la madre destronada de su hogar termina por hacer víctima a la vejez sagrada del padre y de la madre cuya autoridad perdió todo su valor en el corazón de unos hijos y unas hijas que nunca conocieron las delicias del hogar.
La verdadera igualdad de derechos frente a es falsa y fatal proclamación de idénticos derechos del hombre y la mujer, ha sido gloria de la iglesia defender siempre este sólido principio:
"En su dignidad personal, como hijos de Dios, el hombre y la mujer son absolutamente iguales en cuanto se relacionan con el fin de la vida humana, cual es la eterna unión con dios en la bienaventuranza celestial".
Pero la conservación y el perfeccionamiento de esta dignidad igual en el hombre y en la mujer, proceden según las cualidades propias de cada sexo: "atributos físicos y espirituales que no pueden eliminarse, que no pueden trastornarse".
Retorno al hogar. De allí que la mujer encontrará siempre su propio perfeccionamiento en su vida de hogar, según es voluntad de Dios. De allí que las reinas del hogar destronadas solo se redimirán retornando al hogar:
"Restaurar en todo lo posible el honor de la posición de la mujer y de la madre en el hogar; ese es el clamor que se escucha desde muchos confines, como grito de alarma conforme el mundo despierta, horrorizado ante los frutos de un progreso material y científico del cual antes se ufanaba".
Retornar el hogar. No es pesimismo el que inspiro estas líneas. Nos alegramos, si, intensamente nos alegramos en el Día de la Madre con los hogares modelos, reinos del amor donde la madre es reina. Y porque quisiéramos así todos los hogares, hemos comentado la dolora contestación del Papa.
Porque el Día de la Madre quisiéramos calor para los tantos hogares fríos, quisiéramos encontrar reconstruidos los tronos y las coronas de tantas reinas del hogar destronadas. Porque quisiéramos para todos los niños, en el día de la madre, la felicidad de poder aspirar plenamente todas las exquisitas esencias que el corazón de Dios volcó en el corazón de la madre.
O.A.R.