Warning: Parameter 3 to mb_videobot() expected to be a reference, value given in /home4/asesoriait/public_html/romeroes.com/libraries/joomla/event/dispatcher.php on line 136
No.1638 Pág. 3 - ¿QUÉ ES LA PATRIA? Imprimir
Discurso pronunciado
por el Pbro. Lic. Oscar Romero
en el Te Deum del 15 de Septiembre
celebrado en la Catedral de San Miguel
Excmo. Sr. Obispo
Honorario Autoridades
Salvadoreños:
Acabamos de presenciar un espectáculo emocionante. Estos hermosos pabellones han ondulado sobre el acento vigoroso de esta bizarra juventud migueleña que con toda la gracia y brillantez de su voz ha entonado la estrofa más querida de los salvadoreños:
Saludemos la Patria, orgullosos de hijos suyos podernos llamar; y juremos la vida animosos sin descanso a su bien consagrar...
Y hoy aquí, junto al altar, a la sobra de esta catedral cuyas dos torres semejan también banderas en nuestro desfile hacia la patria del cielo, ese amor a la patria de aquí abajo nos congrega para entonar otro himno, perfumado de incienso, el Te Deum, el himno clásico de la acción de gracias.
Venimos a agradecer a Dios: Es un derecho sagrado de nuestro espíritu. Es una dulce obligación de nuestra fe. Es una herencia sacrosanta de nuestros Próceres. Así nos soñaron: libres pero católicos, independientes, pero de rodillas ante Dios.
Y no es para menos. Tener patria libre es un don inapreciable de Dios.


Qué es la patria?
Es un pedazo de tierra, donde la pluriforme riqueza de la riqueza de la naturaleza ha impreso algunos de sus rasgos inconfundible: y en ese pedazo del mundo han vibrado las más emocionantes palpitaciones del alma....
Por eso el árabe al pensar en su patria, sueña en la incansable extensión de sus desiertos por donde pasan silenciosas las caravanas...
Por eso el suizo siente la patria como la abrupia majestad de sus montañas bordadas con nieve o como la diáfana serenidad de sus largos azules...Por eso un príncipe de Orleáns detiene sus tropas para presentar armas ante un histórico viñedo de Borgoña, porque sentía el alma de Francia palpitar en la exhuberancia de aquellos racimos.
El salvadoreño también siete su patria en la opulenta variedad de su naturaleza ofrecida con pródiga mano por el Dios de las naciones. Desde el cielo azul y las cretas de sus volcanes encendidos, hacia las dilatadas llanuras de sus fértiles valles donde la creación canta el himno de las cosechas abundantes.
Por ese pedazo de tierra, bañado con nuestro sudor y con nuestras emociones, no es más que el marco de un mundo espiritual de almas profundamente semejantes. Hombres y mujeres que aman la misma naturaleza, que cantan las mismas tonadas típicas, que entienden un mismo lenguaje hasta en sus expresiones de familia.
Y en este mundo espiritual todos nos sentimos unidos: los de ayer, los de hoy y los descendientes. Porque la Patria es eso: "vista en su pasado, una tradición; vista en su presente un gran poder creador: vista en el futuro, el destiNo. La Patria es una tradición que va forjando un destino".


Pues bien, ese conjunto maravilloso de suelo y espíritu, de historia y porvenir, ese algo definido en el concierto del mundo, nuestra patria...eso es un Don de Dios. Eso venimos a agradecer al Señor de las naciones Orgullosos de podernos decir hijos de una patria libre.
Los Israelitas colgaron sus harpas enmudecidas en los sauces de Babilonia porque sintieron apagarse la alegría de sentirse libres en su patria. Y la más terrible maldición de Dios que pesa sobre un pueblo de la historia, es haberlo despojado de su patria y lanzarlo errante por el mundo...como nave sin faro, como huérfano sin cariño, sin la dulce nostalgia de una Patria. Jesucristo mismo – flor de la humanidad y modelo de hombres- es el modelo de patriotismo; el evangelio pudo captar su semblante trágicamente conturbado y lloroso al presentir la ruina de su pueblo y la dispersión de sus paisanos.


Nosotros venimos a agradecer a Dios esa Patria; ese pedazo de naturaleza que más parece un paraíso con sus volcanes inhiestos como pregoneros de un brazo omnipotente, con sus lagos tranquilos, como espejos de la eternidad, con sus valles y hondonadas ensoñadas que florecieron fértiles como una larga bendición de Dios.
Y con gratitud juramos una vez más nuestra consagración a la Patria.


Con frecuencia se repite la objeción de qué el catolicismo por vivir soñando en la patria del cielo, descuida su trabajo por la patria del suelo.
Calumnia! Nuestro evangelio tiene una máxima de oro: dar al César lo que es del César, dar a Dios lo que es de Dios. Y el cristianismo proclama como una virtud el patriotismo. Y porque anhela la patria eterna y muchos méritos para la gloria, trata de perfeccionarse aquí abajo siendo útil a los demás.
La esperanza de una patria inmortal, los motivos de la conciencia son los únicos resortes que se mueven al sacrificio del deber consciente y oculto que va forjando la Patria.
Porque el patriotismo ni es solo la emoción del 15 de septiembre. Patriotismo es estudiar para que la ciencia nacional se eleve; patriotismo es contribuir con su conducta a que la juventud de la patria sea una juventud de carácter; patriotismo es hacer con mi comportamiento que los ciudadanos de otras patrias aprecien a mi nación porque tiene hombres de palabra, de moral pura, de fe limpia. Y ese patriotismo solo lo forja un gran amor a la Patria inmortal.


Eso quiere decir nuestra presencia aquí, en el día grande de la Patria. Y con el himno de la gratitud que va a entonar al Pontífice al Dios de las naciones, reiteremos con entusiasmo nuestra solemne consagración a la Patria:

Saludemos la Patria, orgullosos, de hijos suyos podernos llamar; y JUREMOS la vida animosos
SIN DESCANSO A TU BIEN CONSAGRAR!
San Miguel 15 Septiembre de 1946
En el Te Deum de Catedral.