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Nº. 15 Págs. 3 y 4 La Voz del Pastor Imprimir
Feliz Navidad, Hermano
Permítanme que lo llame así, HERMANO, porque la Navidad es la fiesta de la fraternidad de todos los hombres. Todos sentimos que la cuna de Belén es una cuna de familia...que nos ha nacido un hermanito y que un profundo sentido de familia hace brillar los ojos y palpitar el corazón con expresión y sentimientos de ternura y amor.

Y esto no es sentimentalismo. Es inspiración de fe. Porque en el fondo de las fiestas navideñas hay un misterio que Dios solo la fe descubre como origen y motivo de tanto júbilo; y sin fe la navidad solo se torna un instinto inexplicable de alegría.

Dichoso quien vive su Navidad no solo como un instinto o una emoción del momento. Dichoso quien tiene fe en la revelación divina que la asegura que la Navidad es el misterio de Dios que se hizo hombre para hacer posible a los hombre elevarse hasta Dios. Dichoso quien acoge la Navidad como la dádiva inaudita de Dios que nos ofrece, en su propio Hijo también su propia vida para que nuestra vida humana sin perder lo mucho que tiene de bueno, se purifique de lo mucho que tiene de malo y eleve a categoría divina su bondad purificada. Porque desde aquel día "el misterio del hombre ya sólo puede entenderse en el misterio del Hijo de Dios que se hizo hombre...y trabajó con manos de hombre, pero con inteligencia de hombre, actuó con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre" (Concilio Vaticano II GS.22)
Dichoso quien comprende, con su fe, que la navidad es dios que se encarna en la historia para constituirse, desde dentro de la historia, en señor y clave de todos los acontecimientos de los hombres. Dichoso quien descubre que la Navidad es el Reino de Dios que, desde Cristo y su Iglesia, ha comenzado a edificarse ya en este mundo de los hombres. Por eso, convertidos al Señor, todos los hombres debemos de poner egoísmos, injusticias y pecados...y con la esperanza puesta en El, todos debemos trabajar sinceramente con El por crear un mundo mejor donde reinen los inmensos carismas de la Navidad: gozo, justicia y paz en el Espíritu de Dios.

No puedo dejar de pensar en todo esto, cuando, iluminado por la fe cristiana, digo a ustedes y a todos los hombres, desde la cuna del Niño Dios: FELIZ NAVIDAD, HERMANO.
LOS OBISPOS