Warning: Parameter 3 to mb_videobot() expected to be a reference, value given in /home4/asesoriait/public_html/romeroes.com/libraries/joomla/event/dispatcher.php on line 136
Nº. 1222 Pág. 3 El terror no construye Imprimir
Un vocero de la Iglesia no puede silenciar el severo reclamo del Evangelio contra quienes están provocando la "peligrosa situación de violencia que-como advirtieron desde febrero nuestros Obispos -se cierne sobre El Salvador" Por encima de las declaraciones oficiales que se publican y por encima de la red de conjeturas con que la intuición del pueblo señala culpables y motivos de estos dolorosos acontecimientos, la Iglesia se sitúa en el peldaño de los principios para advertir, en defensa del bienestar y del progreso de la Patria, que "la paz puede ser quebrantada y destruida no sólo desde abajo, por obra y gracia de una subversión irresponsables que se proponga desatar sangrientas luchas fratricidas, sino también desde arriba, por el abuso del poder, el autoritarismo y la represión arbitraria".

"Las torturas, es decir, los métodos policiales, crueles e inhumanos, para arrancar confesiones de los labios de prisioneros, deben condenarse abiertamente. No son admisibles hoy, ni siquiera con el fin de ejercer la justicia y defender el orden público. Se deben rechazar y abolir. Dañan no solamente a la integridad física, sino también a la dignidad de la persona humana. Degradan el sentido y la majestad de la justicia, inspiran sentimientos implacables y contagiosos de odio y venganza".

Pero con igual severidad, aquel famoso discurso de Pablo VI del 21 de octubre, se vuelve contra quienes pretenden justificar violaciones privadas o colectivas de orden público o pretexto de haberlas provocado a quienes esgrimen el arma de la violencia como medio normal para trastornar un orden establecido que puede corregirse por otros caminos pacíficos, humanos y cristianos.

Y la razón de esta posición imparcial de la Iglesia es que la mentalidad y los métodos de la violencia y del terror "producen daños injustos y provocan sentimientos y métodos perjudiciales para la vida comunitaria y lógicamente desembocan en la administración o en la pérdida de la libertad y del amor social".

Por eso "la teología, así llamada, de la violencia o de la revolución, no está de acuerdo con el espíritu del Evangelio. Querer reconocer en Cristo-reformado y renovador de la conciencia humana-un perturbador radical de las instituciones temporales y jurídicas, no es una interpretación exacta de los textos bíblicos y de la historia de la Iglesia y de los santos.

El Espíritu del Concilio pone al cristiano frente al mundo en términos totalmente distintos".
Ojalá que, inspirados por nuestro auténtico espíritu salvadoreño, que es naturalmente cristiano, depongan, los que ya la levantan en la mano, la tarea peligrosa que puede hacer estallar el polvorín de nuestra situación social. Y que busquemos todos nuestros urgentes cambios por caminos de respeto mutuo, de justicia social y de amor cristiano.