Semanario Chaparrastique

No.3112 Pág. 1 – EDITORIALES – REVELO EN LA DIRECCIÓN DE CHAPARRASTIQUE

Al timón de este veterano de la lid periodística queda desde este número el Presbítero René R. Rivera.
Obediente al servicio de la Iglesia debo partir a San Salvador desde donde seguiré amando y haciendo el mayor bien que pueda a San Miguel mi Diócesis de incardinación.
Fue para mí una de las mejores satisfacciones y honores hacer estado en la dirección de un periódico con el que han colaborad, en su larga vida semicentenaria, ilustres sacerdotes y magníficos apóstoles seglares de la Buena Prensa.

Agradezco las valiosas colaboraciones que supone esta empresa por modesta que parezca: Los que trajeron a estas páginas el fulgor de sus pensamientos y sus plumas; los que administraron la economía de la empresa, especialmente Don Arnoldo Romero y Don Paco Bou, cuidando la base insustituible de toda empresa; los amigos tipógrafos y prensistas, especialmente Don Leoncio Veliz que con pericia perfilan en moldes y tipos y páginas el pensamiento de los escritores; los agentes propagandistas, distribuidores y vendedores sin los cuales se quedaría sin esparcir la semilla de nuestras columnas; los lectores, amigos o enemigos, cuya sintonía de pensamiento, para aprobar, opinar o contradecir, estimula el esfuerzo del apostolado de la Buena Prensa. Todos hemos formado una sola familia. Hemos trabajado juntos. Común es la satisfacción de haber servido a la iglesia en una de las horas interesantes de su historia: la del Concilio.
Sigamos acuerpando el noble esfuerzo de este viejo luchador. Empeñémonos por mejorarlo y poner más a tono con las exigencias de los tiempos nuevos.
Aprovecho la oportunidad de este relevo, para despedirme también de los otros campos donde ejercí mi misterio sacerdotal. En todos hallé cordial colaboración que siempre recordaré con gratirud y cariño. espero que con la misma cordialidad se sepan perdonar los naturales defectos humanos inherentes aun a la mejor voluntad de servir con amor y que con renovado entusiasmo se siga trabajando por el triunfo de Cristo y su Iglesia en San Miguel.
Espero sus noticias y sus órdenes en el Seminario San José de la Montaña de San Salvador.
Oscar A. Romero
Sacerdote.

Lee más

No.3110 Pág. 3 – EDITORIALES – PREVISIÓN SOCIAL DEL CLERO

El viernes próximo celebrará Asamblea General la Cooperativa Sacerdotal Limitada "ARS" que congrega -nos parece- la mayoría de nuestros sacerdotes en un noble afán por lograr aquella digna previsión social del Clero que auspicia el mismo Concilio cuando dice en el Decreto de los Presbíteros: "En las naciones en que todavía no esté organizada la previsión social en favor del Clero, procuren las Conferencias Episcopales que, consideradas siempre las leyes eclesiásticas y civiles, se establezcan instituciones por las que, bajo la atención de la jerarquía, se provea suficientemente a la que llaman conveniente asistencia sanitaria y a la debida sustentación de los Presbíteros enfermos, inválidos o ancianos…así, sin angustia del futuro pueden practicar la pobreza con resuelto espíritu evangélico y entregarse plenamente a la salvación de las almas" (n.21).
Estas palabras del Concilio constituyen la más alta aprobación de los esfuerzos que desde hace varios años vienen emprendiendo en ese sentido varios de nuestros queridos sacerdotes y los estimulan a proseguir el camino hacia un noble bienestar del clero. Más aún, tales palabras son un apremiante llamamiento a la Jerarquía a interponer su autoridad decisiva al servicio generoso de tan justos derechos de asociación y previsión.
Sin pertenecer específicamente a la misma materia, pero por la fuerza de la idea nos referimos también al sistema económico de la mayoría de nuestras Curias y parroquias. Creemos que tales sistemas, que bien podíamos calificar de arcaicos, es necesario superarlos con la misma inquietud con que se ha emprendido el camino hacia la previsión social del clero. El Concilio abre las brechas luminosas cuando dice en el mismo Decreto de los Presbíteros que se administren los bienes de la Iglesia con la ayuda de laicos expertos en economía…o cuando oboga por "un fondo común de bienes con que puedan los obispo satisfacer otras obligaciones y con que también las Diócesis más ricas pueda ayudar a las más pobres, de forma que la abundancia de aquéllas alivie a la escasez de éstas".

Un fiel seguimiento del espíritu del Concilio cambiaría pronto la faz de una Iglesia mendicante en la serenidad de una institución que precisamente para encarnar su mensaje del cielo, necesita tener sólidamente fincados sus pies en la tierra.

Lee más

No.3108 Pág. 3 – EDITORIALES – EL PATRONO: META Y ESTÍMULO DE NUESTRO DESARROLLO

"No fue solamente la acendrada piedad de Don Pedro de Alvarado la que, en los albores de la conquista americana, tan altamente os bautizó, sino más que nada la Providencia misma de Dios, dijo Pío XII a los salvadoreños, en su radiomensaje de 1942, al evocar el nombre de nuestra Patria- el mas hermoso que se hubiera podido pensar.

En efecto, la divina figura del Salvador del Mundo, emergiendo entre los arreboles de la transfiguración con un rostro del sol y un ropaje de luz, no se constituye Titular y Patrono de una Patria por la sola piedad de un español que quiso levantar un altar al misterio que desde 1457 extendió del Oriente a la liturgia occidental el Papa Calixto III. Es más bien obra de la providencia de Dios, Fue la Providencia que gobierna los pueblos y señala a los hombres su destino, la que entonces levantó una meta y despertó un estímulo para nuestro propio desarrollo individual y nacional.
Cristo Transfigurado es la más alta proclamación de nuestra grandeza humana y nacional- En realidad "comenta el Concilio- el misterio del hombres solo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado…El que es imagen de Dios invisible es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él la naturaleza humana, asumida y no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a una dignidad sin igual" (La Iglesia en el mundo, n.22)
En la perfección y dignidad del Salvador Transfigurado…
En la satisfacción y esplendor de aquel ambiente…
En el misterio y patronal de la Transfiguración, hay un reclamo para los salvadoreños y una meta y estímulo para el desarrollo auténtico de nuestra nacionalidad.
Porque, cómo contrastan con tanta perfección y satisfacción, nuestro ambiente de vicio, de desorganización, nuestras insatisfacciones.
En contraste entre los que somos y los que debíamos de ser, está proclamando en esta hora, marcada por el signo del desarrollo de los pueblos, que el Salvador y los salvadoreños conocemos la meta y el camino: CRISTO
Seguirlo es un deber.
Olvidarlo, y mucho más, rechazarlo es suicidarse.

Lee más

No.3102 Pág. 3 – EDITORIALES – ACLARACIÓN

Oscar Arnulfo Romero. Sacerdote
Agradece al estimado Monseñor Graziano tan amables elogios vestidos en esta aclaración, lo mismo que a las honorables autoridades civiles y generosos amigos por sus múltiples demostraciones de simpatía. Y aprovecha la oportunidad para ratificar el gustoso compromiso de su inquebrantable adhesión a la Jerarquía, pues siempre he creído y confiesa firmemente que la personalidad del sacerdote y del cristiano y autoridad eclesiástica y la con la sincera devoción a la unidad de la Iglesia; así como, por el contrario, se destruye así mismo y esteriliza en gran parte la misión de la Iglesia quien siembra prejuicios y divisiones en la autoridad o en las almas. Por lo cual exhorta encarecidamente a la catolicidad migueleña a construir con serenidad y fervor, en esta querida ciudad y Diócesis, la unidad del Reino de Dios en torno de los querido Pastores espirituales y bajo la protección de la Madre del Iglesia Nuestra Señora de la Paz.

Lee más

No.3101 Págs. 3 y 12 – EDITORIALES – LOS DOS CLERICALISMOS SON PERNICIOSOS.

SOLO HAY UNA SOLUCIÓN:
AUTENTICIDAD EN EL SACERDOTE Y EN EL LAICO
Son conceptos de una interesante entrevista con el Nuevo Cardenal Gabriel Garrone, experto de Seminarios. "El clericalismo tradicional, el de una iglesia autoritaria celosa de sus estructuras, intolerante ante las iniciativas de los laicos, existe todavía como voz acusadora y piedra de toque". Pensábamos efectivamente con tristeza que todavía perseveran en más de un elemento joven los criterios de ese viejo clericalismo que considera el clero como una carta privilegiada a donde no debe llegar el reclamo del seglar a su conducta poco sacerdotal, o que no admite con humildad y apertura la sugerencia o el diálogo ante su disposiciones dictadas con un tono de autoridad infalible.
Pero el Cardenal agregó: "El Concilio ha marcado en este terreno el final de una época. Hoy no es posible considerar el poder espiritual desde unas categorías que lo confundieran más o menos con un poder civil. Se ha comprendido que MANDAR EN LA IGLESIA ES SERVIR".
Pero hoy, dijo su Eminencia, el Clericalismo presenta una nueva cara: "En la medida en que el sacerdote busca equivocadamente definirse en función del laicado, nos encontramos abocados hacia un nuevo clericalismo, más grave que el anterior, pues este clericalismo o revelaría su nombre y se creería, incluso lo contrario del clericalismo. Cuando el Sacerdote tiene a convertirse en un falso laico, el verdadero laico tiene todos los riesgos de ser mal conocido".

Para el Cardenal que ocupa uno de los puntos claves en la formación del futuro clero, sólo existe esta solución: "es al abrigo de una noción firme del sacerdocio como puede definirse y ser mantenido el papel propio del laico". Y luego su eminencia se refirió exigente a los insustituibles medios tradicionales con que el sacerdote encuentra cada vez mejor su propia razón de ser; o sea los medios necesarios para una auténtica vida interior profunda y sin poner en práctica los medios normales para mantenerlas, el sacerdote no había otra cosa que perder poco a poco su significado en el alma de un presbítero…Y precisamente porque estos valores en crisis, la reacción debe ser viva; el sacerdote de hoy, para redescubrir al mundo, debe redescubrir el sentido de la alabanza, de la contemplación de la adoración.
O.A.R.

Lee más

No.3104 Pág. 3 – EDITORIALES – EL FULGOR DE LAS ENCÍCLICA EN LA TRANSMISIÓN DEL PODER

El título de uno de los documentos centrales del Concilio "LA IGLESIA EN EL MUNDO ACTUAL", no sólo es un título sino realidad palpitante que debe llenar de optimismo a los católicos. La Iglesia está presente en el mundo actual y es deber de todos los que la formamos ser dignos representantes de su fe dinámica y social.
Sentimos presente y viva a la iglesia cuando, el lunes de esta semana, oíamos en la encíclica, "Pacem in terris" de Juan XXIII para ilustrar el respeto de los derechos humanos que aseguraba el exmandatario haber sido inspiración de su gobierNo.
Y más luminosa y actual, si cabe, nos pareció la presencia de la doctrina católica en la estructura del discurso programático del nuevo Presidente. Ya habíamos notado la sintonía del Coronel Sánchez con la encíclica "Populorum Progressio" cuando en punta de éste habló del comercio internacional de El Salvador; pero en este aspecto y en otros puntos salientes de su programa gubernamental notamos, el lunes pasado, aunque no lo hubiera dicho expresamente, que la visión del desarrollo de los pueblos ofrecida por Pablo VI ha prestado valiosos elementos a su meditación para planificar el gobierno de nuestra querida Patria.
La religión católica- "a la que pertenecemos la mayoría de salvadoreños", como diría el Coronel Rivera, -debe alegrarse con esa presencia de su ideología en uno de los momentos más solemnes de la vida nacional. Pero no con una alegría estéril o de complacencia teórica. El poseer una doctrina capaz de lucir sus principios en los momentos trascendentales de la historia humana, comporta un serio compromiso: VIVIR NUESTRA FE.

La colaboración que el nuevo Presidente ha pedido a todos los ciudadanos, nadie está en mejores condiciones de prestarla tan decisiva como el católico que quiera dar testimonio auténtico y activo de sus maravillosas doctrinas y de su potencia vital. Precisamente coincidía la transmisión del poder cuando se inauguraba el AÑO DE LA FE. Y ya sabemos que fe no solo es creer en lo que dice Dios, sino actuar como El quiere. Y Dios no puede querer una sociedad como la que actualmente se estructura en El Salvador sobre injusticias, vicio e ignorancias. Quien cree en Dios debe dar a su fe un sentido dinámico y una proyección social.
Que este "signo de nuestros tiempos" despierte un santo orgullo en nuestro catolicismo".
Si dos presidentes de nuestra Patria iluminan su ideología política con los fulgores de nuestras encíclica en circunstancias tan trascendentales, hermanemos, en nuestro corazón, en nuestra cabeza y en nuestros brazos, una fe que nos una con Dios y con la Iglesia y un Patriotismo que nos haga los mejores servidores del bien común de El Salvador.

Lee más

No.3099 Pág. 3 – EDITORIALES – TODOS HACEMOS LA GUERRA.

TODOS HACEMOS LA PAZ

La crónica llama la atención esta semana hacia el conflicto del Golfo de Akabah donde puede saltar la chispa de una guerra mundial. No bastaba el peligro de Vietnam. Y hasta nuestros "niños grandes" juegan a guerra en la ridícula frontera de El Salvador-Honduras (!) Pero aun sin el pomposo nombre de guerra, la noticia llega a diario de hombres que se matan, se hiere, se roba, se engañan, se meten zancadilla, se envidian, se desprecian, se perfilan cada vez más la lucha y el odio de clases.
Todos llevamos la guerra en potencia cuando no vencemos las pasiones que inspiran ese malestar en que vivimos. Y es natural que donde quiera que hay hombres que lleven en su alma ese polvorín de pasiones belicosas, estalle la guerra, si la provoca cualquier incidente, ya sea un conflicto de tránsito de barcos en Akabah, o un pequeño lío de fronteras como el Polorós así como también en idénticas circunstancias las tensiones se suavizarán si fueran hombres educados para la paz que no maniobran esos incidentes.
"En la medida en que el hombre es pecador, amenaza y amenazará el peligro de guerra, y en la medida en que unidos por la caridad, triunfen del pecado, pueden también reportar la victoria sobre la violencia" observa profundamente el Concilio (Const. Iglesia en el mundo actual n.77)
De allí la necesidad de que todos nos eduquemos para la paz.
La paz no solo ha recibido un nuevo nombre en nuestros días, al identificarla Pablo VI con el "desarrollo"; la paz comporta una exigencia nueva de educación y de virtud cristiana, porque hoy más que nunca estamos cada hombres solidarizados con el bien y el mal de toda la humanidad. Y por eso, entre los graves deberes contemporáneos de la educación y de la opinión pública, el concilio precisó el de educar para la paz: "los que se entregan a la tarea de la educación, principalmente de la juventud, o forman la opinión pública, tengan como gravísima obligación la preocupación de formar las mentes de todos en nuevos sentimientos pacíficos. Tenemos todos que cambiar nuestros corazones, con los ojos puestos en el orbe entero y en aquellos trabajos que todos juntos, podemos llevar a cabo para que nuestras generaciones mejoren". (Id)
Y el consejo de la iglesia ha puesto los medios a su alcance: Este año surgió junto a la Santa Sede la Comisión Pontificia "Justicia y Paz" para promover en el Pueblo de Dios el pleno conocimiento de la función que los tiempos piden a cada uno en orden a construir la justicia y la paz.

Lee más

No.3097 Pág. 3 – EDITORIALES – LA PAZ Y LA IGLESIA QUE EL PAPA PIDIÓ A LA VIRGEN

Hay una lección inenarrable en el fondo del histórico viaje del Papa a Fátima. El inolvidable encuentro de esos dos blancos símbolos de la paz, no es para encuadrarlo en simples datos de crónica, hay algo que transciende y que debe ser objeto de nuestra meditación y que debe vivirse en un propósito personal de caminar a la conquista de un mundo mejor por el único sendero que trazó la Virgen hace cincuenta años y que repitió el Papa el 13 de Mayo: PENITENCIA Y ORACIÓN.
Sólo esas dos palabras, maternal y resumen el Evangelio, pueden iluminar la renovación auténtica de la Iglesia y la eficaz adquisición de la paz verdadera: Iglesia y paz, las dos grandes intenciones del peregrinaje pontificio.
Porque la paz que hemos venido a pedir a la Reina de la Paz, "no es una paz cualquiera-explicó su Santidad al hablar a los diplomáticos en Fátima- sino que hemos invocado en nuestra reciente encíclica "Populorum Progressio" y que descansa sobre las cuatro bases tan afortunadamente definidas por nuestro gran Predecesor Juan XXIII en un documentos justamente célebre, y que son la verdad, la justicia, el amor y la libertad".
Y en la histórica homilía, El Papa definió así la Iglesia que "queremos pedir a María: una Iglesia vida, una Iglesia verdadera, una Iglesia unida, una Iglesia santa".
Como se ve, los cuatro sustantivos que cimentan la paz y los cuatro calificativos que definen la Iglesia que Pablo VI pidió a la Virgen de Fátima están cargados de mensajes para todos. Todos podemos colaborar en la construcción de esa paz y de esa Iglesia; porque sí es cierto que ambas realidades vienen del corazón del hombre" y por consiguiente "tienen necesidad de una libre aceptación y de una libre cooperación".
Por eso el Papa en Fátima, después de dirigirse al cielo en oración por la Iglesia y por la paz, terminó dirigiéndose a los hombres…a todos los hombres, para decirnos a todos:
"Hombres, sed buenos, sed cuerdos, sed magnánimos…acercaos los unos a los otros con la idea de construir un mundo nuevo. Sí, el mundo de los hombres de verdad, el que nunca podrá ser tal sin que el Sol de Dios se alce sobre su Horizonte".

Lee más

No.3098 Pág. 3 – EDITORIALES – LA IGLESIA NECESITA LEYES

Este día 27 de mayo, hace 50 años, que Benedicto XV promulgó el Código de Derecho Canónico que inició San Pío X y que desde entonces ha regulado la vida jurídica de la Iglesia.
Ahora los mismos Papas que idearon y realizaron un Concilio de "Aggiornamento" emprendieron también, con apremio, la renovación del Código Canónico, ya que "el Derecho Canónico de be acomodarse a la nueva mentalidad conciliar, en la que se da gran importancia a la cura pastoral y a la nueva necesidad del Pueblo de Dios" (Pablo VI, Aloc a la Comisión de Renovación del Código. 20 de noviembre de 1965).
Pero ya sea con la mentalidad de San Pío X y Benedicto XV o bien con la moderna visión de Juan XXIII y Pablo VI, un Código de Leyes que regule la vida jurídica de la Iglesia, sociedad visible, será para siempre imprescindible si no se quiere ceder a un falso espiritualismo que equivale a anarquía y es camino de desintegración. Y porque vivimos precisamente se peligro en esta hora de transición histórica, es necesario tener en cuenta estas denuncias del Papa y estas respuestas:
14 A quienes aseguran que la Ley está contra la libertad, invocando falsamente al Apóstol San Pablo, el Papa les recuerda que "la obediencia no coarta la libertad, sino que la perfecciona, incrementa la actividad y ensancha en cierto sentido a la persona; la desobediencia en cambio disipa las fuerzas y hace al hombre esclavo de sus pasiones".
15 A quienes, en desprecio de las leyes Canónicas, invocan erróneamente el principio de que "la letra mata, el espíritu en cambio vivifica", les responde que "la letra nunca se ha de oponer al espíritu, sin embargo, toda ley requiere una letra, es decir, una exposición escrita y exacta". El nuevo espíritu del Concilio está vivificando la letra de las leyes de la Iglesia.

16 A quienes denigran el sentido canónico llamándolo- "juridicismo" y le echan la culpa de los males de la Iglesia que debe ser ante todo una "Iglesia de caridad" el Papa responde: "Igualmente que el alma no se puede separa del cuerpo, sin que acaezca la muerte "jurídica"; pues no es lícito ignorar que la Iglesia, por voluntad de Dios es una sociedad visible con todas las instituciones necesarias para el Gobierno externo y que Cristo confirió a los Apóstoles la potestad de jurisdicción":
17 Finalmente a quienes para sacudir el yugo jerárquico pretextan que entre Cristo y las almas no debe existir más derecho ni más jerarquía que el "misterio" o el "instrumento sacramental", el Papa recuerda que tal teoría equivale a negar todo derecho positivo en la Iglesia, a negar también el mensaje evangélico en que aparece Cristo otorgando a los apóstoles la triple potestad legislativa, judicial y ejecutiva a fin de que conduzcan eficazmente a la salvación la sagrada grey que se les confía.
La Iglesia pues, sociedad visible, necesita siempre leyes que regulen la disciplina de los fieles y prevengan también contra el abuso de los Pastores. Porque Pastores y fieles debemos buscar en la obediencia la voluntad de Cristo, expresa en las leyes de la Iglesia "abundar en la verdad y gracia de Cristo, y santa, piadosa y fielmente vivir, crecer y morir" (Pío XII, 7 oct.1953).

Lee más

No.3096 Pág. 3 – EDITORIALES – SEMINARIO Y DESARROLLO

EL DÍA DEL SEMINARIO recobra este año, a la luz de la nueva encíclica "Pulorum Progressio", un nuevo relieve social que hay que tener en cuenta para dar una motivación actual a la ayuda que católicos deben prestar a esa institución, El SEMINARIO, donde se desarrollan las facultades de futuros dirigentes espirituales de nuestros pueblos.

Efectivamente, si el fin de un "auténtico desarrollo" es promover al hombre, ya que "cada hombre esta llamado a desarrollarse, porque toda vida es una vocación", hay que confesar que la Iglesia, desde hace muchos años, está ofreciendo al mundo un testimonio con la pedagogía "integral" de sus seminarios a descubrir y cultivar en muchos hombres ese "conjunto de aptitudes y cualidades" de sus vidas, "para hacerlas fructificar" ya sea el sacerdocio, o también, una vez conocida la carencia de vocación sacerdotal, por otros caminos de la vida seglar, por donde los expertos de juventudes que dirigen los seminarios, siguen orientando a muchos hombres que no perdieron, con su salida, la humildad de dejarse guiar hacia su "auténtico desarrollo".
Si además de este mérito de carácter pasivo e individual, se piensa, sobre todo, en la prodigiosa irradiación social de cada hombre desarrollado por la labor del seminario, quizá no hay institución que, como el seminario, eduque los artífices del verdadero desarrollo de los pueblos. Porque, dice el documento que comentamos, "si para llevar a cabo el desarrollo se necesitan técnicos, cada vez en mayor número, para este mismo desarrollo se exige más todavía pensadores de reflexión profunda que busquen un humanismo nuevo, el cual permita al hombre moderno hallarse a sí mismo, asumiendo los valores superiores del amor, de la amistad, de la oración y de la contemplación. Así podrá realizarse, en toda su plenitud, el verdadero desarrollo, que es el paso, para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas".
Porque el Seminario promueve un "desarrollo auténtico" en muchos salvadoreños, casi todos los de la clase humilde… y porque los salvadoreños desarrollados allí han de ser al lado de la técnica, valiosos colaboradores espirituales pues promoverán "en toda su plenitud" el verdadero desarrollo de la patria…EL SEMINARIO es obra que debemos sostenerla todos no solo por ser católicos, sino también por verdadera exigencia de patriotismo.

Lee más

No.3093 Pág. 3 – EDITORIALES – LA «POPULORUM PROGRESSIO»

NI MARXISTA NI CAPITALISTA
Como era de esperarse, la reciente Encíclica de Pablo VI que enfoca decididamente el auténtico progresos de los pueblos y fustiga la injusticia social a elevación internacional, tenía que encontrar muy diversas reacciones. Del sector capitalista surgió inmediatamente el calificativo de marxista para la ideología de la "Pulorum Progressio".
Pero la verdad es que nuestra maravillosa encíclica no es ni marxista ni capitalista. "No está a la izquierda ni a la derecha, sino del lado de los que sufren, de los que padecen hambre material y cultural, de lado de los pobres y de los débiles. Del lado del Evangelio".
Marxismo y capitalismo son dos extremos que han originado inmensos males económicos sociales. No podía el Papa buscar solución de un auténtico progreso de pueblos en ninguno de los dos sistemas. Expresamente rechaza el marxismo cuando asegura, por ejemplo "Toda acción social implica una doctrina. El cristiano no puede admitir lo que supone una filosofía materialista y atea, que no respeta ni la orientación de la vida hacia su fin último, ni la libertad ni la dignidad humana…" También rechaza el sistema comunista cuando hablando de la planificación asegura que se debe "evitar el riesgo de una colectivización integral o de una planificación arbitraria que, al negar la libertad, excluiría el ejercicio de los derechos fundamentales de la persona humana"

Como también rechaza lo que tiene de injusto y arbitrario el sistema capitalista de libre concurrencia cuando eleva a nivel internacional los postulados de la justicia social. "Lo que era verdadero acerca del justo salario individual, lo es también respecto a los contratos internacionales: una economía de intercambio no puede seguir descansando sobre la sola ley de libre concurrencia, que engendra también demasiado a menudo una dictadura económica. El libre intercambio sólo es equitativo está sometido a las exigencias de la justicia social".
Ni capitalista ni marxista, sencillamente, y nada menos, que "un mensaje a la Iglesia y al mundo en favor de la justicia y de la paz, con el fin de que lleve esperanzas buenas y legítimas a las naciones necesitadas y en vías de desarrollo y al mismo tiempo infunda- lo que es más difícil, nuevos sentimientos y nuevos propósitos de generosidad y de solidaridad". Así definió el mismo Papa y con ese sentido imparcial y cristiano es como debe leerse meditarse esta Carta Magna de la justicia social internacional y sublime clamor de los pueblos pobres a las sociedades ricas.

Lee más

No.3091 Pág. 2 – EDITORIALES – OSCAR ARNULFO ROMERO SACERDOTE

Bondadosamente honrado por el Santo Padre Paulo VI con el título de:
CAMARERO SECRETO DE SU SANTIDAD
Y abrumado de cariñosas atenciones por el pueblo de Dios en el 25 aniversario de su ordenación sacerdotal, eleva, filialmente unido con la Reina de la Paz, un ferviente "Magnificat" a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, para implorar las mejores bendiciones de paz y felicidad sobre el Santo Padre, la Venerable Nunciatura Apostólica, los Excelentísimos Prelado y las honorables Autoridades, los Reverendos Sacerdotes, seminaristas y religiosos, y sobre todo los queridos amigos que tejieron, en torno de su humilde persona, tan preciosa e inmortal guirnalda de plegarias, generosidad y cariño para el Eterno Sacerdocio del Divino Redentor.
San Miguel, abril de 1967.

Lee más