1979

Cuaresma, preparación para celebrar la alianza pascual

Homilía del 5o. Domingo de Cuaresma

1o. de abril de 1979

Jeremías 32, 31-34
Hebreos 5, 7-9
Juan 12, 2-33

NOTA: Antes de la homilía del Sr. Arzobispo, los Padres de la Orden Somasca expresaron a la comunidad congregada en torno a su Pastor, su adhesión y fidelidad a Mons. Oscar A. Romero.

PALABRAS DE MONS. ROMERO:

Ante todo, queridos Padres Somascos y queridos jóvenes que se educan bajo ese carisma, mi agradecimiento por traer hoy a la Catedral todo un testimonio. Testimonio que coincide plenamente con los ideales que vamos predicando. Una preferencia sin exclusivismo, pero evangélicamente preferencia por aquellos que sufren, por los pobres, por quienes San Jerónimo Emillilani sintió como verdadero hijo de la Iglesia lo que el corazón de Cristo siente en los verdaderos católicos. Ojalá que este gesto tan bello de los Padres Somascos concelebrando con su Arzobispo esta mañana, sea bien percibido por todos nuestros queridos sacerdotes, religiosos y fieles y que entre todos construyamos la verdadera Iglesia de Cristo que peregrina aquí en la Arquidiócesis. Cabalmente, las voces de la Sagrada Escritura que se acaban de escuchar, nos invitan a eso.

“La Alianza ha dado continuidad a nuestra preparación”.

Hemos ido entrelazando en los domingos de Cuaresma, la perspectiva de la alianza. La Alianza de Dios con Noé, después del diluvio, fue el primer domingo de Cuaresma. La alianza con Abraham, para prometerle un pueblo en el cual serían bendecidas todas las naciones, fue el segundo domingo. El tercero, nos presenta ya ese pueblo a los pies del Sinaí en la alianza con Moisés, a la que responde el pueblo: “Haremos todo lo que el Señor diga”. Se trataba del Decálogo. El domingo pasado, esa alianza en una de sus vicisitudes más peligrosas y difíciles, en el cautiverio de Babilonia, pero del cual resurge nuevamente el resto de Israel para continuarle siendo fiel a Dios Y así llegamos hoy, al 5o. Domingo de Cuaresma, siempre en la perspectiva de la alianza.

Hoy Jeremías interpreta el sentido de la alianza anunciándonos una “nueva alianza”.

Pero hoy es uno de los profetas más delicados el que levanta su voz: Jeremías. El cual no sólo ha comprendido todo el compromiso que supone la Vieja Alianza, la Alianza de nuestros padres -como decían los profetas- sino que ya lanza una perspectiva hacia un futuro que ya se ve acercarse. y habla, el primero que habla en la Biblia de la Nueva Alianza, la que va a encontrar precisamente en Cristo la realización, la plenitud de todas esas promesas de Dios.

– Esta ya no se comprende sin Cristo en su misterio Pascual.

Es hermoso, hermanos, ya, a ocho días de la Semana Santa, que un profeta nos indique qué significa la Semana Santa. ¿Qué ha significado la Cuaresma? Es como una vieja alianza que ahora se renueva con la promesa de una alianza que va a ser firmada no con sangre de animales, sino con el Cordero Inmaculado que quita los pecados del mundo: Jesucristo. Es la Nueva Alianza que se presagia, la que Cristo viene a rubricar.

El cristianismo no es sólo doctrina moral. Hay que vivirlo como una historia, historia intepersonal relación de alianza, o sea, comunión de vida del pueblo con Dios

Yo les invito a todos los que están escuchando esta palabra a tratar de comprender su religión cristiana no como un conjunto de verdades que hay que creer o como un conjunto de mandamiento que hay que cumplir; y peor todavía, un conjunto de prohibiciones: Esto no se debe hacer. Cuando se mira así la religión como dogma, como leyes morales, como prohibiciones, yo comprendo que haya gente que sienta hastío, que no le guste la religión, porque no se trata de una teoría. Lo bello, lo atractivo de la religión cristiana es mirarla así como la hemos venido viendo en la Cuaresma: una alianza.

¿Qué cosas es una alianza?. Es una comunión de vida, es una historia que se va desarrollando en comunión de vida con aquel que es la plenitud de la vida. El hombre siente que no adora a un Dios sólo por un mandato teórico que cumple una leyes, no porque las manda el Decálogo; que deja de hacer cosas porque son imorales, sino que, todo eso: Lo inmoral, lo moral, lo santo, lo verdadero, lo falso, conceptos teóricos, pasan a ser una relación vital, una inter-relación personal. Siento que Dios ha hecho conmigo y yo con él, una alianza.

Ahora comprendamos por qué la comparación del matrimonio: Así como el esposo y la esposa no viven las leyes matrimoniales como precepto, como códigos, sino que las viven como amor, como relación, como diálogo, como compromiso interpersonal. Qué hermoso será el día enque todos los cristianos miremos hacia Dios con el amor con que el esposo o la esposa mira a su cónyuge y trata de agradarlo, de complacerlo; y si ha habido un desagrado, una incomprensión, hasta una infidelidad, se es capaz de perdonar. Es así como nos invita la Cuaresma y la Semana Santa a mirar nuestra religión.

CUARESMA, PREPARACION PARA CELEBRAR LA ALIANZA PASCUAL

Aquí ya no somos espectadores de un pueblo que vivió hace siglos. El pueblo de Israel: Abraham, Moisés, celebrando alianza con Dios, parece como que quedan en el horizonte lejano de la historia. Ahora vamos a vernos a nosotros mismos. Nosotros somos el pueblo que ha heredado las promesas de Abraham, los compromisos de Moisés, las renovaciones de los profetas. “Todo eso no tenía sentido -dice San Pablo-, sino como una figura de la gran realidad que es Cristo y su sacrificio redentor”.

Acerquémonos a la Semana Santa, no con reminiscencias históricas, acerquémonos a la Semana Santa con un compromiso presente, sintiendo que yo, con mi nombre y apellido, tal como soy: Con mis pecados y mis miserias, con mis ilusiones y mis esperanzas, con mis proyectos y fracasos; yo, mi familia, mi pueblo; esta patria de El Salvador con su problemática tan difícil, con sus injusticias y sus atropellos, pero también con su gente que reza y que espera. Esta historia concreta de 1979 se acerca a la Semana Santa del año, para celebrar la alianza con Dios. ¡No nos ha abandonado el Señor! Cada año nos invita a celebrar la Alianza Nueva.

1. LA INTERIORIZACION, CARACTERISTICA DE LA NUEVA ALIANZA

(Es una alianza que no consiste en leyes exteriores, tablas de piedra, sino que consiste en algo interior al corazón de cada uno. Esta es la nota típica a la que nos llama la Semana Santa: Una alianza de vida espiritual, de intimidad).

2. CRISTO, AUTOR DE LA NUEVA ALIANZA.

3. LA NUEVA ALIANZA SE HACE NUESTRA POR EL BAUTISMO

(Por eso, los invitaré a todos ustedes y a mí mismo, para que renovemos la gracia de nuestro Bautismo).

1. LA INTERIORIZACION, CARACTERISTICA DE LA NUEVA ALIANZA

a) Figura y misión de Jeremías

Hay que fijarse, en la primera lectura de hoy, quien es el profeta que nos habla. La figura y la misión del profeta Jeremías es de lo más interesante en ese ambiente profético-bíblico;

– Temperamento delicado, expuesto a crueles vicisitudes de la historia de su pueblo.

Es un hombre de temperamento fino. Un hombre que no quiere ofender y que, sin embargo, la trágica situación de las circunstancias lo obliga a decir palabras desagradables. Nadie sufre tanto como Jeremías cuando tiene que echar en cara a aquel pueblo las infidelidades de la alianza con su Dios. Nadie sufre tanto como él cuando tiene que anunciar que este pueblo tendrá que sufrir las consecuencias de su pecado con el castigo de un Dios justiciero.

– El que mejor comprendió los compromisos de la alianza.

Pero nadie como Jeremías comprendió que esa alianza que Dios viene haciendo desde Noé, Abraham, Moisés, es una alianza que le pide, ante todo, el corazón al hombre que mira a su alrededor un conjunto de legalismos, de moralismos, de tradiciones que vienen a deshacer todo el espíritu de la alianza. Nadie como Jeremías comprendió la frase de Cristo: “La letra mata, el espíritu vivifica”.

– Su carisma (experiencia) la interiorización.

Por eso, su misión tiene que ser de acuerdo con ese carisma. Carisma es una experiencia que un hombre ha tenido con su Dios. Carisma es una gracia que Dios ha hecho a un hombre valiéndose de su temperamento o de la misión que le confía, dándole una experiencia, una sensación muy única. Y ese carisma de la intimidad que Dios ha conferido a Jeremías, es porque le va a encomendar una misión que se expresa precisamente en las lecturas de hoy.

b) Mensaje
– Recuerdo de la historia de la alianza antigua: -Fidelidad y amor a Dios

Los versículos que hoy se han leído, son como la flor de todo el libro de Jeremías: “Mirad, que llegan días en que haré con la casa de Israel y de Judá, una Alianza Nueva. No como la que hice con vuestros padres cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto”. Esta es la primera experiencia y el primer pensamiento del mensaje de Jeremías para nosotros esta mañana. Es los que hemos venido haciendo en la Cuaresma. ¡Recuerden qué historia de amor la de Dios con la humanidad! ¡Siempre fiel! Preciosa comparación: “Los saqué de la mano”. Como cuando un papá saca de la mano a su hijo. Como cuando una mamá recoge a su hijo que lo había perdido y lo lleva: ¡Con qué cariño! Este es el amor fiel, incansable de Dios.

– Infidelidad y desamor del pueblo

“Pero, aunque yo era su Señor, ellos quebrantaron mi alianza”. Esta es la respuesta nuestra. Esta es la triste historia, la historia de la Alianza Vieja.

– Cómo debe ser la nueva alianza: Interioridad

Por eso dice: “voy a hacer una Nueva Alianza que consistirá en esto: Meteré mi ley en su pecho, la escribé en sus corazones”. Miren, ante todo se trata de una alianza interior. No va a poner Dios ya sobre los hombros pesados, cansados del pueblo de Israel, nuevas piedras con leyes. Así parecen las leyes: Piedras. Sobre todo cuando el pueblo está cansado, qué pasadas son las leyes!. “Ya no voy a escribir leyes en piedra, voy a escribirlas en vuestro corazón, voy a meterme dentro de vosotros, voy a transformaros por dentro”.

Este es el mensaje de interioridad con que la palabra de Dios hoy, nos invita a vivir una religión no de decálogos y de dogmas, un conjunto de teorías, sino unas opciones personales, íntimas por encima de prácticas interiores y de lugares y de cosas. No hagamos consistir la religión en esas exterioridades sino en la sinceridad, en la búsqueda íntima de Dios, de donde brotarán como fruto: El amor, la justicia, la sinceridad, la verdad.

Y ésto lo estamos viendo todos los días hermanos. Cuando tenemos amistad con una persona no nos pagamos de los aparatos externos. No nos fijamos tanto en los signos. Ante todo apreciamos la sinceridad, la estimación, el amor. A ésto va llegando la relación de Dios con la humanidad, una relación en la que sí es cierto que habrá una jerarquía, unos aparatos exteriores, pero que no van a ser eso lo substancial, de nada serviría toda la belleza de nuestros templos, toda la magnificencia de nuestros ritos, si no tuviéramos un corazón que le habla con amor, con amistad, al Señor.

Yo así siento cuando veo a ustedes en la Catedral, ante todo viene por una relación de amor con el Dios en el que hemos puestos nuestra esperanza, y cuando predico, yo quisiera que ante todo se entendiera que mi lenguaje solamente quiere fomentar esa relación de esperanza, de fe, de amor, del pueblo con su Dios. “En tí Señor he esperado. Tú eres el motivo de mi esperanza”. Me da verdaderamente placer, ver que las comunidades, los hombres, se convierten a esta relación de intimidad con su Dios.

-Conocimiento vivencial, no sólo una fe teórica, de magisterio

Dentro de esa intimidad, de esa interioridad, la Palabra de Dios nos dice otra cosa: “No tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano diciendo: Reconoce al Señor, porque todos me conocerán, desde el pequeño hasta el grande”. Miren, ni siquiera el magisterio es suficiente con toda la belleza de nuestra doctrina que nos está orientando desde la palabra del Papa hasta la del humilde catequista, ¿dónde está Dios? ¿Cómo hay que servirlo? ¿Cómo hay que amarlo? Dice Dios en la nueva alianza: “eso será un subsidio, una ayuda, pero lo principal, es que cada hombre ha aprendido a conocer”. Y este verbo, en hebreo, en el sentido bíblico, conocer: Es algo vivencial. Es conocer sabroso de una cosa que gusta. Es ese conocer que lleva la vida con el conocimiento. Es la fe del que dice: Yo creo, yo acepto lo que Dios dice pero no como cosa teórica, sino como entrega de la persona a su Dios. Es actitud de un hombre que ante Dios le dice: “yo creo en Tí Señor, no sólo lo que dices sino que toda mi vida se entrega a Tí”.

Eso es lo que será la Nueva Alianza. Una Alianza en la que ya no necesitamos que nos diga lo que hay que hacer ni lo que hay que creer. Siempre será necesario para que sepamos si vamos por la verdadera fe o por la verdadera moral. Por eso el Papa y el Magisterio de la Iglesia siempre serán necesarios. Siempre será como una piedra de toque para ver si nuestro caminar es auténtico. Pero no lo haré por medio al castigo, que me van a excomulgar; no lo haré por quedar bien con nadie. Lo haré porque siento que Dios me llena, que esa doctrina de la Iglesia verdaderamente es la que llena mis aspiraciones. Que yo trato de vivir la moral cristiana porque en ella encuentro el camino más auténtico para encontrarme con mi Dios. O sea una interioridad de fe.

– Reconciliación y paz con Dios

Finalmente, una interioridad de perdón. Así termina la lectura de hoy: me conocerán cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados”. Hagan la prueba si no la han hecho. En esta semana Santa, ¡confiésense!. Echen al arrepentimiento su conciencia. No les puedo explicar yo, con palabras, ya lo ha dicho aquí la Biblia: No será necesario que lo diga, ni lo podrá decir nadie. Solamente lo experimenta y lo vive el que lo siente, el que lo ha hecho. Por más grande que sea el pecador que me está escuchando, soy yo, quizás. Una arrepentimiento ante el confesor, un acto de dolor: “Señor, he pecado; ya no quiero pecar más. Echa al olvido toda mis hipocresías, todos mis egoísmos, todos mis materialismos, todos mis orgullos, todas mis sensualidades. ¡Límpiame, Señor!”.

Un gesto de esos y un sacerdote que te dice en nombre de Cristo: “Yo te absuelvo de tus pecados”, hace sentir ésto que dice la Biblia hoy: Me conocerán, con un conocimiento sencillo y práctico del amigo que había perdido la amistad del amigo y que se han vuelto a abrazar y eso no lo puede explicar nadie. O del novio que ha roto con la novia y de repente vuelven a establecer sus relaciones; o de los esposos que se habían peleado y luego vuelven a unirse y a hacer feliz a la familia. Eso es lo que está diciendo: Que no hay quien lo pueda explicar. ¡Hay que vivirlo! A eso nos invita la Cuaresma y la Semana Santa: A esa alianza de interioridad.

2. CRISTO ES EL AUTOR DE LA NUEVA ALIANZA

¿En qué se basa la seguridad con que Jeremías promete esa felicidad de la alianza nueva? Ya lo presagia él. Pero nosotros tenemos la dicha de encontrarlo realizado en Cristo Jesús y precisamente las dos lecturas de hoy -la segunda y el Evangelio- nos explican, perfectamente en sintonía con Jeremías, lo que viene a hacer Cristo.

a) -Relación: Nueva Alianza -Pascua:

Para esto yo quisiera, hermanos, que ya empalmáramos otro concepto que será como el tema de la Semana Santa: La Pascua.

– Pascua es la fiesta de la alianza

Porque la alianza se celebra con una fiesta anual que se llamaba la Pascua. El misterio Pascual, la Pascua que celebraban los judíos era matar un corderito y comérselo en familia, porque así había mandado Dios la noche de Egipto, cuando Faraón mataba a los israelitas: Que mataran un corderito y que con esa sangre marcaran las puertas de los judíos y esa señal era la marca donde el ángel exterminador no iba a hacer estragos. Señal de la sangre del cordero que nos va a librar del castigo, que nos va a dar el perdón. Cada Pascua, cuando el mayor de la familia patía el pan ázimo, recordaba: “Esto lo hacemos porque nosotros éramos prisioneros en Egipto y de álla nos sacó el Señor y tenemos compromiso con él”. Revivían su Pascua, su alianza.

– En una Pascua, Cristo trasladó la antigua al nueva.

Por eso, Cristo quiso también aprovechar una Pascua Era por estos meses de marzo y de abril, según los judíos, cuando se celebraba la Pascua. Cristo se reúne con sus apóstoles en un ambiente de Pascua. Es un ambiente de Pascua va a derramar su sangre de la cual va a decir: “Esta es la sangre de la nueva y eterna alianza”. Cristo es el que nos da el ejemplo de unir estos dos conceptos que ya son inseparables: alianza nueva, misterio pascual. Cristo derrama esa sangre y al mismo tiempo, después resucita. Muerte y resurrección. Los dos lados del misterio pascual que rubrican la Alianza Nueva de los cristianos.

b) Cristo es autor de la Alianza Nueva porque avala con una muerte sufrida por obediencia.

Cristo es autor de la alianza, Por eso quiero recordarles aquí, una frase genial de Juan Pablo II en esa nueva Encíclica “Redemptor Hominis”. Cuando habla de este sacrificio de Cristo Redentor del hombre, dice estas palabras: “La redención del mundo, es en su raíz más profunda, la plenitud de la justicia en un corazón humano”. Demasiado sublime la frase para comprenderla en toda su grandeza. O sea que, Cristo, ofreciéndose al Padre en el sacrificio de la cruz, está ofreciendo en un corazón de hombre, la plenitud de la justicia. Desde entonces, Dios, a todo pecador que le pide perdón por Cristo, lo tiene que perdonar en justicia. No por los méritos del pecador arrepentido, sino por el Cristo que ofreció la plenitud de la justicia.

¿Por qué? Fíjense bien en este concepto. Porque el pecado es una desobediencia, la redención, en cambio, es una obediencia hasta la muerte. Por eso es redentor Cristo, porque obedeció a su Padre con una obediencia no sólo heroica, sino divina. De llevar su cuerpo y su dolor, para ofrecerlo a pago de las desobediencias de todos los hombres.

Por eso dice el profeta Isaías: “Dios puso sobre sus espaldas todas nuestras iniquidades”; y cargando con nuestras propias miserias sube al Calvario y se entrega en un sacrificio.

– Las lecturas de hoy nos describen este rostro del sufrimiento y de la muerte por obediencia

– No es un Cristo impasible

Fíjense en la primera lectura. San Pablo dice en la Carta de los Hebreos: “Con gritos y lágrimas presentó oraciones y súplicas, al que podía salvarlo de la muerte”. Es necesario que ya nos vayamos acostumbrando al protagonista de la Semana Santa, mirarlo como lo presenta la Biblia. Hoy nos lo presenta, la segunda lectura, con súplicas y oraciones, con lágrimas y gritos.

Completemos esta visión con lo del Evangelio, cuando Cristo como en una crisis de su vocación, exclama. “Ahora mi alma está agitada y ¿qué diré?: Padre líbrame de esta hora: Pero si por ésto he venido, para esta hora”. ¡Fíjense qué instinto de conservación! Cristo no es un ser insensible. Cristo es un hombre de carne y hueso, de nervios y músculos como nosotros. Un hombre que siente lo que siente alguien cuando lo lleva a la Guardia Nacional y lo lleva a ese lugar de tortura, ¿qué siente? He escuchado testimonios horrorosos, ¿pero qué es eso en comparación de Cristo que ve venir toda una tormenta de torturas que va acabar con él en la cruz?

– Se anticipa hoy la angustia de Getsemaní

Este domingo, hermanos, nos está anticipando la noche del Gestsemaní. No olvidemos en nuestra reflexión cristiana de hoy, la figura de Cristo, gritando con lágrimas, bañado de lágrimas su rostro, al que lo podía salvar y el que exclama como anonadado ante lo que le viene: “Se ha turbado mi alma. Padre, librame de esta hora”. Pero la reacción de él es la de la obediencia: “pero si para esto he venido a esta hora”. Esto es lo bello del sacrificio de Cristo, que se entrega voluntariamente, por obediencia al Padre!

Esta pasión de Cristo que vamos a contemplar durante el vía-crucis y la Semana Santa, ahondémosla con este pensamiento: De nada hubiera servido todo eso si no lo estuviera animando una obediencia. El alma de la pasión de Cristo es la entrega obediente al Padre. Es el sentido de desagravio con que él se va ofreciendo: Padre, si es necesario que caigan esos látigos para que perdones tantos pecados del mundo, que caigan esos látigos. Si es necesario que tejan esa corona de espinas y puncen mis síenes, que se clave en mi cabeza para que perdones a todos mis hermanos. Si es necesario el horror de mis músculos atravesados con clavos y de mi costado abierto con la lanza, hágase Señor, porque eso es redención de mis hermanos. Esto es lo bello de Cristo. Lo más hermoso que él es el sustitutivo del pecador que era yo: Yo debía de sufrir, yo debía de ser castigado, yo debía de ser lanzado al infierno, alejado para siempre del Padre. Pero Cristo quiere cargar toda esa culpa mía para que yo encuentre reconciliación. Ya es mía la obediencia de Cristo para pagar mis muchas desobediencias.

c) Cristo es autor de la alianza porque la resurrección es garantía de su eficacia

Cristo es el autor de nuestra alianza -he dicho- por la muerte obediente. Pero no olvidemos la otra cara de la medalla y es lo que más me interesa que lo tengamos bien presente. Cristo es autor de nuestra alianza y garantía de toda nuestra esperanza, porque ha resucitado. Porque la resurrección es la prueba de que el poder de Dios ha aceptado ese sacrificio y le ha dado una nueva vida que no morirá más: La resurrección.

Por eso aquellos cristianos que celebran la Semana Santa únicamente hasta el Santo Entierro, han mutilado el misterio pascual. No nos presentan, la redención completa. Por eso, les estoy invitando ya, desde ahora, a que nuestra máxima celebración de Semana Santa sea la Pascua. Sobre todo el Sábado Santo para la noche, cuando nuestra fe nos haga ver a Cristo surgiendo de sus dolores, gloriosos, tal como nos lo presentan las lecturas de hoy.

Cuando la lectura que habla del Cristo con el rostro bañado de lágrimas, habla del desenlace de esa plegaria, dice ésto como una paradoja: “A gritos y con lágrimas presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado” ¡Sarcasmo!, no fue escuchado, el Padre permitió que fuera hasta el colmo del dolor. Pero sí fue escuchado porque la lectura continúa diciendo: “y llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen, en autor de salvación eterna”. Y el evangelio, también no se detiene en ese momento crítico de la vocación mesiánica de Jesús porque dice inmediatamente que tiene ese miedo: “Ahora mi alma está agitada pero para esto he venido”. Entonces dice la plegaria con que ha comenzado el evangelio de hoy: “Ha llegado la hara de que sea glorificado el Hijo del hombre”.

– La consumación. – la glorificación

Dos palabras bíblicas hoy. La primera “la consumación”, dice la carta a los Hebreos. Y el evangelio dice “la glorificación” ¿Cómo se entiende que Cristo, horrorizado ante su pasión, está hablando de que ya está siendo glorificado? Es necesario comprender un poquito ésto, hermanos, si no, no comprendemos el misterio de la Redención. Cristo se hizo salvación de los hombres, su gloria ahora es enorme: Desde el cielo nos manda ahora su vida, su espíritu. En él ponemos toda nuestra esperanza, gracias a que se sometió a pasar por la muerte, pero de la muerte a pasar a la vida. ¡Esta es la consumación! Cristo puede decir: La glorificación comienza en Gestsemaní. La consumación de esta obra comienza ya en los dolores de la pasión. Un Cristo resucitado sin haber pasado por la muerte, no tendría todo el mérito que ahora tiene. Una pasión sin resurrección sería el fracaso. Las dos cosas concluyen el Misterio Pascual, del cual hemos de vivir. De eso vive la Iglesia: Del misterio Pascual, la muerte por obediencia de Cristo y la resurrección como firma de Dios de que ha aceptado este desagravio.

La resurrección no tendría toda la alegría que tuvo si no fuera asumiendo la muerte. La victoria de Cristo no sería tan rotunda, si no hubiera dejado un calvario ensangrentado y una tumba que se quedó abierta para verlo salir glorioso después de haberlo visto entrar humillado. Esta es la mística de la redención cristiana: Morir para resucitar.

3. LA NUEVA ALIANZA SE HACE NUESTRA POR EL BAUTISMO

a) La alianza nueva para un nuevo pueblo de Dios

El Bautismo de cada uno de nosotros, tu bautismo, mi bautismo, es lo que ha hecho mío, tuyo, esa muerte y esa resurrección. Cuando nos bautizaron, el sacerdote, Ministro de Dios, marcó mi vida para siempre con la muerte obediente de Cristo y con la resurrección gloriosa del Señor.

Todo bautizado lleva la marca de la muerte y de la resurrección de Cristo. Por eso también es en Pascua, en Cuaresma, cuando los bautizados debemos de volver a nuestros compromisos. Antiguamente, -ya les dije- los bautismo se realizaban el Sábado Santo en la noche. Toda la Cuaresma se habían preparado los catecúmenos.

Hoy quiere la Iglesia que los bautizados, cristianos renovemos en la Cuaresma la belleza de nuestro bautismo; y que el Sábado Santo en la noche, una de las ceremonias más bonitas, sea la renovación de nuestros compromisos y de nuestra fe bautismal. Vamos a preguntar desde el altar -ojalá que haya muchos cristianos, sobre todo jóvenes-; “¿Renuncian ustedes a Satanás?” “Sí, renunciamos”. -“¿Creen ustedes en Dios?” -“Sí creemos”. Es el bautizado que dice: Hago mío, me apropio la redención de Cristo. En eso confío, no en las cosas transitorias de la vida, sino en el Cristo el verdaderamente rico, verdaderamente poderoso, el eterno, el joven, el bello, aquel que es todo para todos.

– Su paso “pascua” de muerte a nueva vida, es también el proceso de todo cristiano

El bautismo nos incorpora a la redención pascual.

Este Evangelio de hoy, que ya fue escrito por cristianos, nos lo dice. No olvidemos que si es cierto que aquí nos está narrando San Juan un episodio de la vida de Cristo que ya se acerca a su pasión, esa reflexión la estaba haciendo mucho después de que hubieran sucedido los hechos, como cuando un historiador escribe la historia de hace años. La está escribiendo ya en otra época y rodeado de otra gente. Son los cristianos que le están ayudando a San Juan a reflexionar en los compromisos del bautismo.

Podíamos decir hoy: Nosotros cristianos, de este domingo de 1979, reflexionamos este misterio de nuestro bautismo que nos incorpora al Misterio Pascual de Cristo. Y de allí sacamos las conclusiones, de modo que cuando Cristo habla hoy, pueda ser que sus palabras reflejen más bien la reflexión de aquella comunidad que está reflexionando.

Por eso escuchamos ésto que viene bien con la aprobación de la redención por medio del bautismo: “Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo. Pero si muere, dará mucho fruto”. Y sigue el Evangelio: “El que se ama a sí mismo, se pierde; y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga; y donde esté Yo, allá estará también mi servidor. A quien me sirva, el Padre le premiará”. ¡Esto es para nosotros!, ¡esto no es historia de hace veinte siglos! ¡Esto es el Misterio Pascual encarnándose en el Cuerpo de Cristo que somos hoy, nosotros, los bautizados de 1979!

A cada uno de nosotros nos está diciendo Cristo: Si quieres que tu vida y tu misión fructifique como la mías, haz como Yo: Conviértete en grano que se deja sepultar, déjate matar, no tengas miedo. El que rehuye el sufrimiento, se quedará solo. No hay gente más sola que los egoístas, pero si por amor a los otros das tu vida como yo la voy a dar por todos, cosecharás muchos frutos. Tendrás las satisfacciones más hondas. No le tengas miedo a la muerte, a las amenazas, contigo va el Señor.

El que quiera salvar su alma, es decir, en frase bíblica, el que quiera estar bien, el que no quiera tener compromisos, el que no se quiere meter en lios, el que quiere estar al margen de una situación en que todos tenemos que comprometernos, éste, perderá su vida. Qué cosa más horrorosa haber vivido bien cómodo sin ningún sufrimiento, no metiéndose en problemas, bien tranquilo, bien instalado, bien relacionado políticamente, económicamente, socialmente. Nada le hacía falta, todo lo tenía. ¿De qué sirve? Perderá su alma. Pero el que por amor a Mí se desinstale y acompañe el pueblo, y vaya en el sufrimiento del pobre, y se encarne y sienta suyo el dolor, el atropello, éste ganará su vida, porque mi Padre lo premiará.

Hermanos, a eso nos llama la palabra de Dios en este día y yo quisiera, de veras, tener toda la capacidad de convicción para decirles: ¡Vale la pena ser cristiano!

HECHOS DE LA SEMANA

Ya que la Iglesia nos ha dado pautas para vivir el cristianismo en nuestro tiempo, no está el problema en cerrar los ojos, en decir: Medellín, Puebla, Vaticano II, eso no sirve. Sino en ver qué dicen. El bautismo de hoy tiene que estar dispuesto a estas cosas; y por eso, hagamos aquí una encarnación de nuestra doctrina, de nuestra reflexión. Ustedes mismos va a ser críticos de lo que yo les voy a contar. Por eso les he dicho: Aprendan a leer periódicos. ¿Dónde está la verdad?, ¿dónde está la mentira? Lo que es peor, ¿dónde se oculta la mañana que se quiere meter en este mensaje?

HECHOS ECLESIALES

Yo presento en este momento la Iglesia que tratamos de construir con su unidad central que es el Papa. Y el Papa ha dicho esta semana cuál es el verdadero sentido de compartir con los demás. No es darles de limosna, sino compartir con ellos y abrirles el corazón. Sobre todo a los más necesitados. Son palabras pues, del Papa que nos está diciendo que muchas veces nosotros como que ya nos sentimos satisfechos de haber tirado una monedita al pobre. No es eso lo que Dios quiere. Quiere compartir, aunque sean tus pobrezas, compártelas con el pobre también.

Nuestro Clero se va a reunir esta semana -el martes en San José de la Montaña para celebrar una ceremonia penitencial, en la que todos los sacerdotes nos vamos a confesar mutuamente y vamos a celebrar, como debe de hacerlo todo “buen cristiano”, el sacramento de la reconciliación. Si somos pecadores -sobra quien nos lo diga-, también somos penitentes y pedimos perdón. Y yo ya, desde este momento, y en nombre de todos mis queridos sacerdotes, pido perdón por no haber servido con toda entereza con que el Evangelio nos pide, al pueblo, al que tenemos que conducir: Por haberlo confundido a veces, suavizando demasiado el mensaje de la cruz que es duro. Por todo eso vamos a pedir perdón. Yo les pido una oración por sus sacerdotes, sobre todo el próximo martes, para que de veras seamos cristianos de verdad.

También quiero decirles, ya desde ahora, como vamos a celebrar nuestra Semana Santa. Nada más unas pequeñas modificaciones. Se refiere la primera al Domingo de Ramos, dentro de ocho días. la bendición de las palmas la vamos a hacer en la Iglesia del Calvario y de allá vamos a venir en procesión. Frente a la Catedral tendremos la misa del Domingo de Ramos. Otra modificación será el Jueves Santo en la famosa procesión del silencio, que muchos no la hacen acto de culto, sino que la profanan. Quisiera invitarles a que si de veras queremos hacerle un homenaje a Cristo en la noche trágica de su Tribunal, vayamos con sentido cristiano; por eso, desde la Radio YSAX, vamos a estar animando la procesión desde las diez de la noche hasta las doce de la noche. Por si algún pueblo o cantón quiere incorporarse a esta reflexión, puede realizar a esa hora su procesión del silencio. También, en las parroquias de San Salvador, -y así descongestionaríamos un poco la procesión de Concepción que es excesivamente numerosa y por eso no puede haber orden- se organicen actos de reflexión o procesiones del silencio, para que esas dos horas estemos en meditación del mensaje de la Pasión de Cristo.

Así será también el Santo Entierro, desde las 6 y media de la tarde del viernes, hasta las 9 de la noche, desde la emisora YSAX acompañaremos las procesiones de toda la Diócesis que quieren aprovecharse de esta transmisión. A las 11 de la mañana, el Viernes Santo, habrá el Vía Crucis dentro de la Catedral. Y el Sábado Santo, es mi mayor ilusión. El Sábado Santo a las 7 de la noche nos encontremos frente a Catedral, para celebrar el triunfo de Cristo en la solemne Vigilia Pascual. Será también transmitida por radio.

Quiero agradece a UCA Editores, el haber publicado mi Tercera Carta Pastoral, que es la primera de Monseñor Rivera; es un libro que va acompañado de otros estudios muy interesantes. Un librito que se llama “Iglesia de los Pobres y Organizaciones Populares”. Yo se los recomiendo mucho porque, gracias a Dios, nuestra Pastoral ha servido de bastante orientación; y porque ahora ya comentada será más comprensible. Aquí mismo, en las puertas de Catedral, podrán encontrarla hoy a la salida. También se ha comenzado a publicar una serie de folletos que se llaman “Serie Cartas Pastorales”, en que en forma sencilla, comprensible hasta del más sencillo, se dan los contextos de las pastorales. Agradezco a UCA, los felicito y espero que ese servicio que ha prestado al magisterio del Arzobispado, sea muy bendecido por Nuestro Señor.

En esta semana que acaba de pasar nuestra Arquidiócesis ha reunido dos organismo que son muy vitales: El Senado, que es la representación de los presbíteros, con los cuales consulta el Obispo problemas de la Diócesis; y el otro organismo es el Consejo Pastoral, compuesto por sacerdotes, religiosas y fieles que ayudan al Obispo en el gran trabajo de la pastoral de toda la Diócesis. Es un organismo que se está perfeccionando y desde el cual ofrecemos nuestros servicios a la Arquidiócesis.

Hago un agradecimiento muy atento a la Universidad Nacional, cuya facultad de Ciencias y Humanidades me invitó, junto con los PP. Jesús Delgado y Octavio Cruz, a presidir una mesa Redonda sobre el tema: “El Papel de la Iglesia en América Latina”. Con mucha alegría puedo decirles, hermanos, sobre la acogida que se le dio a la Iglesia en ese alto centro de la cultura, la atención de aquel salón abigarrado, rebasando de gente -porque había mucha gente afuera- tributó. Y las preguntas tan interesantes que luego surgieron, indica qué sabio es que estos centros de tanta responsabilidad no marginen a la Iglesia, sino que la oigan, pero que la oigan de primera mano. No que se dejen influenciar de informes mal dados, calumniosos, sino que de veras, como en la Universidad, el miércoles, se la escuche. Después de la Mesa Redonda, con el Señor Rector y otros personeros, hablamos de la inquietud de hacer de veras, de la Universidad, un alto centro de cultura de nuestro pueblo. Eso tiene que ser. Yo les suplico a todos: Los profesores, los alumnos, las organizaciones, que no se dejen manipular para echar a perder un centro que es esperanza para nuestra patria. Que sepamos ser allí, verdaderamente patriotas; y que hagamos de la Universidad un centro luminoso para la Patria. La Iglesia, por su parte esta dispuesta a poner su granito de arena en ese trabajo.

Hoy, a las 5 de la tarde, como todo primero de mes, tendremos en el Hospital de la Divina Providencia, una hora de oración. Yo les suplico para que oremos allá por nuestra patria.

Hago una invitación de parte de la familia del Licenciado Jaime Apolonio Baires, que va a cumplir 30 días de muerto el miércoles de esta semana, la Misa será aquí en la Catedral. Yo no quiero privarlos a ustedes de una frase muy bonita escrita en esta carta, de su propia mamá. “Nuestra familia -dice-, tiene la moral en alto, estamos unidos y fortalecidos en el dolor. Nuestro hijo ha muerto horriblemente torturado pero anhelamos fervientemente que su muerte contribuya a conquistar la justicia y la paz para nuestro pueblo, al que Jaime amaba y con el que se solidarizaba en su lucha. Aún, dentro de nuestro dolor, nos consideramos afortunados de haber podido brindar a nuestro hijo cariño y atenciones en su últimos momentos y acompañarlo a su última morada, ya que innumerables familias, hasta la fecha, ignoran el paradero de sus hijos su estado de salud, si continúan con vida o dónde reposan sus restos, después de haber sido capturados. Esto hace generar en nosotros comprensión y solidaridad para con esas familias angustiadas”.

También me encomiendan oraciones por Oscar Armando Interiano, que apareció muerto en el lago de Güija el 26 de febrero. Encomiendo a todos esta plegaria.

HECHOS DE LA VIDA CIVIL

Hay tres aspectos de la vida cívica que, desde la Iglesia, nosotros tenemos que enfocar cristianamente. Esta ha sido una semana de violencia que podríamos llamar ya: Violencia selectiva. Por una parte las FPL asesinaron a un mayor retirado que era jefe de ORDEN en Santa Ana. También aparecieron asesinados: Un oficial de enlace de ORDEN, en Cabañas; un ex-diputado y un ex-Juez de paz en San Miguel; dos agentes de la Policía de Hacienda. A ésto tenemos que añadir otros hechos, tal vez, no comprendidos en la violencia selectiva, pero sí, también, pueden corresponder a esto, por ejemplo: En Tres Calles, un cantón de la Diócesis de Santiago de María, me informaron que un nuevo operativo militar, parecido al del 21 de junio que yo viví allá en 1975, se llevaron torturado con rumbo desconocido, al jovencito Juan Francisco Ostorga de 19 años. Esta historia se une con la que yo acabo de recordar. Juan Francisco era niño, cuando hace cuatro años llegaron a su casa y mataron a su papá o sea a Alberto Ostorga y a sus tres hermanos: Jorge Alberto, José Alfredo y Héctor David. ¿Quién le iba a decir al pobrecito que ahora le iba a tocar a él su turno? Yo, entonces, pedí para esta familia al Gobierno, una indemnización que no llegó, naturalmente. En cambio, sigue llegando la tortura como si se tratara de un pecado de familia.

También fue capturado un estudiante universitario, Fidel Nieto Laínez, por la Policía Nacional.

En Cinquera, un acto cruel: Una mujer embarazada que no pudo huir con los demás de su grupo, fue ilimitada.

Llegan unas cartas dolorosas de una campesina: “Soy madre de Carlos Martínez Carranza, quien fue capturado el 17 de mayor del 78 y hasta hoy no sé nada de él a pesar de que lo hemos buscado por todas partes”.

De Upatoro, dos madres dicen: “Somos madres de Julio Ayala Mejía y Víctor Manuel Rivas, capturados desde el 24 de abril de 1977 por cinco Policías de Hacienda, y hasta el momento no sabemos el paradero de ellos. Pedimos que les den pronto libertad porque nosotros estamos seguros que no tienen delito y si lo tuvieren y lo han encontrado, que sean consignados a los tribunales”.

Otra que nos dice: “Soy madre de Miguel Angel Rivas Mendoza capturado el 30 de marzo en Ciudad Arce”. No saben tampoco nada de él.

A última hora, aquí en la Catedral, me trajeron nombres de otras personas, siento no tenerlos a la mano.

Todo ésto, hermanos, y otros casos que se escapan -porque sólo en aseninatos, en homicidios, yo he contado doce en la prensa de esta semana- nos está diciendo el exceso de los extremismos. Yo quisiera invitarlos, aún a los mismos extremistas, a reflexionar. Los que están a la derecha y miran a la izquierda, todo lo miran terrorista; y los que están a la izquierda y miran a la derecha, todo lo miran reaccionario. Una perspectiva más fina hace distinguir: No todo lo que está a la izquierda es terrorismo; hay muchas reivindicaciones que se buscan que son justas. No porque se pide justicia social, mejores sueldos, ya se es terrorista. Movimientos sindicales y todo ese legítimo movimiento de organización no se debe reprimir únicamente considerándolo de izquierda como si fuera todo terrorista ¡Tiene que distinguirse! Si es violencia fanática, ya lo hemos dicho, no estamos de acuerdo con nada de eso. Pero si es reivindicación justa, hay que atenderlo. Así como en la derecha no todo es pronunciamiento de “falange”, hay también voces honradas, hay también capitales muy buenos, muy honrados que tratan de dialogar y de entenderse, de participar y de poner en práctica la doctrina de la Iglesia. ¡Esa sería la salvación!

Los extremismos, sobre todo con esa miopía de mirarlo todo del color contrario, es muy peligroso. A unos y otros, yo les quiero decir lo que Medellín, hablando de la paz: “Quisiéramos dirigir nuestro llamado, en primer lugar, a los que tienen una mayor participación en la riqueza, en la cultura o en el poder. Sabemos que hay en América Latina dirigentes que son sensibles a las necesidades y tratan de remediarlas. Estos mismos reconocen que los privilegiados en su conjunto, muchas veces, presionan a los gobernantes por todos los medios que disponen, e impiden con ello, los cambios necesarios. En algunas ocasiones, incluso, esta resistencia adopta formas drásticas con destrucción de vidas y bienes”. Y es aquí donde se cita la palabra de Pablo VI, “de los que provocan las revoluciones explosivas de la desesperación.

Otro aspecto de la perspectiva civil de esta semana, es la petición de renovación de reforma del Código de Trabajo. Para solucionar nuestros conflictos hace falta una ley más amplia y comprensiva. El Ministerio del Trabajo, la CUTS y la Cámara de Comercio, ya se han pronunciado por la necesidad de una reforma del Código de Trabajo. Me alegra de la Iglesia, coincidir con esta petición. Y el llamamiento lo vuelvo a repetir a los abogados, a los sindicatos. En una reforma no se debe dejar al margen a los sindicatos, así como también a las partes patronales, porque es en el conjunto de todos los intereses como se va a conjugar una ley que sea verdaderamente justa.

La serie de conflictos continuan. Con laudo arbitral se resolvió la huelga de la Ruta 5 y 28. Se va resolviendo la huelga de La Delicia. Estalló una nueva huelga, la de los mineros de San Cristóbal.

Finalmente en el campo se ha dado la noticia de una nueva legislación de arrendamiento de tierras, cuyo contenido tenemos que estudiarlo. Pero ya abre a unas nuevas esperanzas si se trata de una ley, como ha dicho la Asamblea, de finalidad eminentemente social. Pero nos preocupa que en la misma semana en que se da esta noticia, no se recibe a los campesinos que quieren exponer sus peticiones al Ministerio de Agricultura y al Banco de Fomento Agropecuario, con respecto a que den facilidades para los créditos y rebajen los precios de la renga de las tierras y de los insumos. Pidieron con anticipación audiencia y ambas instituciones no les contestaron. Han tratado de que se publique su pensamiento en los periódicos y para ellos no hay lugar en los periódicos. Es este un ejemplo claro de lo que llamamos “violencia institucionalizada”, que impide a los campesinos expresarse y defender sus intereses. Quisiéramos que unas leyes justas tuvieran en cuenta los anhelos de esa gran parte de nuestro pueblo; así como se oye con verdadera justicia, naturalmente, lo que piden terratenientes y agricultores, y hasta se les provee de subsidios cuando ello es necesario. ¡Que la Justicia sea para todos, es lo que deseamos!

Hoy otros rasgos de nuestra vida nacional. Sobre todo quisiera fijarme, hermanos, y esto en el aspecto de una moral sexual y matrimonial, lo que se publicó en esta semana. Hay 14 niños entre 2 y 15 años, abandonados de sus padres en el Tutelar de Menores.

Ya son 737 los trabajadores que han tenido que ir a Arabia Saudita para conseguir trabajo.

Sobre todo, en cuanto a la natalidad, una explosión demográfica tenida, no podrá encontrar solución mientras no haya una educación de la sexualidad, de las costumbres de nuestro pueblo. Yo hago un llamamiento también a revisar la Ley de Dios, los deberes matrimoniales, la fidelidad conyugal, la honestidad de la vida de las jóvenes, de los jóvenes. No vivamos un libertinaje cuando está en peligro no solamente un bienestar social, sino sobre todo un bienestar de todo el país.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Así tenemos, pues, encarnados en esta realidad tan compleja de nuestra Patria, hechos de violencias y de amor, de oración y de venganzas; es la complejidad de lo que es la vida de nuestro pueblo. La Alianza Nueva tiene mucho que decirnos en la próxima Semana Santa.

Preparémonos queridos hermanos, y vivamos ya esta eucaristía junto al Cristo qué dá su vida por nosotros y que nos invita desde el ejemplo de su entrega por obediencia y por amor, a que busquemos solución a nuestros problemas; no en caminos de odios, de venganzas, sino en estos caminos del Crucificado! ¡El amor nos hará libres!

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Cuaresma – Llamamiento a la verdadera reconciliación

Homilía del Domingo 4o. de Cuaresma

25 de marzo de 1979

2 Crónicas 36, 14-16. 19-23
Efesios 2, 4-10
Juan 3, 14-21

Queridos hermanos, estimados radio-oyentes:

Una Cuaresma bien vivida puede ser la salvación de nuestro pueblo. Por eso, este cuarto domingo de Cuaresma lo celebramos con una nueva esperanza. Cuando parece que todo está perdido, está flotando el Espíritu de Dios: Su palabra, haciendo llamamientos, dándonos orientaciones que son verdaderamente nuestra salvación.

Año Litúrgico. -Cuaresma nos prepara para la fiesta de Pascua, renovándonos: Vida nueva, resucitados

No olvidemos que la Cuaresma es un caminar hacia la Pascua, la perspectiva de la Cuaresma es Cristo resucitado ofreciéndonos una vida nueva. Cristo, que después de haber pagado con su cruz, con su pasión las miserias del hombre y del pueblo, no está ofreciendo una vida mejor. ¡No lo despreciemos! En este caminar hacia la Pascua; ¡Obedezcámoslo!

Mediante, no un moralismo frío, sino la incorporación al misterio pascual: Individual, social.

En el Concilio Vaticano II, la Iglesia actual dice: “Es la persona del hombre la que hay que salvar; es la sociedad humana la que hay que renovar. Es, por consiguiente el hombre: Pero el hombre todo eterno, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad” ¿Quién no se siente aquí arropado por una gran esperanza como hombre, como familia, como pueblo? ¡Dios nos está ofreciendo en esta Cuaresma una salvación. No es solamente una ley como lo meditamos el domingo pasado: Un moralismo; es, sobre todo, un amor. ¿Quién no se mueve por amor?

El amor a Cristo que dio su vida por mí, es el mejor motivo para vivir santamente, para agradar a Cristo. ¡Ah! si todos los hombres nos dejáramos arrebatar de ese amor que se entregó por nosotros. Pero en las lecturas de hoy el amor a Dios que nos está llamando desde hace cuatro domingos con modalidades nuevas, se nos presenta como un llamamiento a la reconciliación.

CUARESMA, LLAMAMIENTO A LA VERDADERA RECONCILIACION

1. Babilonia símbolo de la alianza rota y de la reconciliación.

2. La reconciliación con Dios en Cristo.
(Teología de la historia).

3. El bautismo y la confesión, caminos de la reconciliación.
(pensamiento ricamente contenido en el Evangelio y en San Pablo hoy: Los grandes sacramentos de la Cuaresma).

1. BABILONIA, SIMBOLO DE LA ALIANZA ROTA Y PROFECIA DE LA RECONCILIACION.

a) Empalma con homilías anteriores: Historia de la alianza: Noé, Abraham, Moisés (la ley: religión mosaica).

Yo quisiera, hermanos, que no se desligaran los domingos de Cuaresma que vamos meditando. La Iglesia nos ha ido proponiendo como los hitos, los mojones de la historia de nuestra salvación. Recordarán el primer domingo: Noé. La alianza de Dios con Noé, el arco-iris, es un llamamiento de Dios para usar bien la naturaleza, para conservarla, para no abusar de ella, para que los bienes que Dios nos ha dado en la creación, lleguen a la felicidad de todos; es una reconciliación cósmica, una alianza del hombre con el universo, como el arco-iris que abarca de un lado a otro de nuestra tierra.

El segundo domingo ya no es la naturaleza entera, es un pueblo selecto: Alianza de Dios con Abraham. De ese hombre anciano y sin hijos, Dios saca milagrosamente un pueblo tan numeroso como las estrellas del cielo y las arenas del mar. La fe de Abraham es modelo de todo el que quiera hacer alianza con Dios, la fe que se entrega y cree contra toda esperanza. ¡Cuánto necesitamos ese segundo capítulo de nuestra Cuaresma de 1979: Una fe como la de Abraham!

El tercer capítulo de nuestra historia en esta Cuaresma, ha sido Moisés. El domingo pasado, Moisés en el Sinaí ya no es simplemente Abraham como una promesa de un gran pueblo, ya es la realidad. Han pasado cuatro siglos y Abraham está representado en aquella muchedumbre que ya camina hacia la tierra de promisión; como pueblo, tiene que hacer una alianza con Dios, tiene que responder a tantos privilegios que Dios hizo con él en el desierto y a través de toda su historia la respuesta tiene que ser el cumplimiento de este decálogo, en diez palabras, en diez preceptos, Dios ha encauzado todas las relaciones de los hombres con Dios y de los hombres entre sí. La alianza tiene una ley y desde ese momento comienza una nueva fase en la historia de la salvación que se llama la Era Mosaica o sea, Moisés. Le dá características, ley orientación a un pueblo del cual San Pablo va a decir: “La ley no basta, la ley puede ser letra muerta, esa ley vale porque lleva la promesa de un hombre redentor. Es Cristo el que le dá sentido a la ley”.

b) El pecado que rompe la alianza.

Pero en ese tiempo Mosaico, en ese tiempo de la ley que abarca varios siglos, suceden cosas muy buenas pero también muy malas. Así la Sagrada Escritura nos coloca hoy en otro hito de la historia: Babilonia. ¿Qué es Babilonia? Es la ruptura de la alianza, es un pueblo que ha merecido el castigo del destierro por no haber sido fiel a Dios, es un pueblo agobiado, casi desesperado, un pueblo para el cual parece que ya no existe Dios. Y sin embargo, a ese pueblo amilanado, quebrantado, los profetas anuncian esperanza y salvación. Por eso, Babilonia, a pesar de ser la figura del pueblo que ha abandonado a su Dios y que está castigado, es también la figura de un pueblo que se va a recuperar. Para nosotros este lenguaje es sumamente interesante. Hay muchos que en El salvador dicen: “¡Ya no hay remedio!, ¿quién va a creer en el amor?”, ¡Caminos de violencia: Secuestros, odios, crímenes, represiones!. Como que nos ha hecho el Señor para entendernos a garrotazos. Dios nos ha hecho como imagen de su amor y aunque el ambiente se ha tornado de garrote, no es eso lo que Dios quiere.

-“Multiplicaron sus infidelidades”

Sobre esta Babilonia brilla el amor y brilla la esperanza. Pero es necesario reconocer como lo hace la primera lectura: “El pecado que rompe la alianza”. ¡Que tremendo el autor del libro de las Crónicas!. Las Crónicas es un libro que se escribió como para suplir ciertos vacíos en los libros históricos, donde se narran cosas o se amplifican cosas que no están o están muy pequeñas en otros lugares. Con que franqueza describe la situación de esa hora mosaica en que los dirigentes civiles y espirituales del pueblo han hecho de la religión un legalismo, hasta una hipocresía, la que va a fustigar Jesucristo cuando venga. Dios así en la primera lectura: “Todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades mancharon la casa del Señor. El Señor, Dios de sus padres, les envió profetas lleno de compasión. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras” Esto hizo el pueblo predilecto de Dios así respondió a la alianza del amor: Con el desprecio, el pecado.

-“Los hombres prefirieron las tinieblas a la luz para no verse acusados por sus obras”.

En las otras lecturas de hoy, aparece también esta triste situación del hombre con Dios. Dice el Evangelio, en labios de Cristo: “Los hombres, prefirieron las tinieblas a la luz para no verse acusados por sus obras”.

-“Estando muertos por los pecados”.

San Pablo, en la segunda lectura, una figura más trágica estábamos muertos por los pecados”. Son pinceladas negras de la historia de los hombres, Dios dándonos una ley para salvarnos, dándonos profetas para orientarnos, dándonos amor, creándonos por amor, haciendo alianzas de salvación: Y los hombres, volviéndole la espalda, rompiendo la alianza, desobedeciendo a Dios, creyendo más en las tinieblas, en la represión, en los ídolos dinero, en el ídolo política, todo menos Dios. ¡Aquí Dios no cabe! Este es el pecado: Prefirieron buscar por sus propios caminos la felicidad que Dios les señalaba por el único camino.

¿Cuándo vamos a comprender, queridos hermanos -yo el primero entre todos ustedes, pecador-, que no son nuestros caprichos los que van a dar la solución de la verdadera felicidad? ¿Cuándo vamos a comprender que sólo tú, Señor, tienes palabras de vida eterna? Nunca es tarde para el amor de Dios, pero Dios, dice la primera lectura: “hasta que ya no hubo remedio”.

c) El castigo

– Destrucción de Jerusalén destierro, Hombres que son azotes de Dios.

Entonces viene la revancha de Dios. Qué cosa tremenda cuando Dios se vale de ciertos hombres, no para ser bendición del pueblo sino para ser azotes del pueblo.

Nabucodonosor es la figura del hombre instrumento de Dios para humillar, para pasear su bota sanguinaria sobre el pueblo. No pensemos que la represión, la tortura, el atropello por el dinero, la explotación del hombre por el hombre la están haciendo sólo los hombres. Dios coge como azotes de la humanidad a esos hombres. ¡Pobrecitos!, porque les parece que están triunfando, como el azote le parece que está triunfando cuando está castigando pero llega la hora en que el azote -dice la Biblia- es también echando al fuego. ¡Pero, que triste papel en la historia ser hombre-azote!

¿Qué hicieron estos hombres-azotes bajo el comando de Nabucodonosor en la tierra pecadora de Dios?. Oigan bien está página de hoy: “incendiaron la casa de Dios, derribaron las murallas de Jerusalén, pegaron fuego a todos sus palacios, destruyeron todos sus objetos preciosos y a los que escaparon de la espada, los llevaron cautivos a Babilonia -figura del castigo- donde fueron esclavos del Rey y de sus hijos, hasta la llegada de un salvador”.

Fijémonos en esta hora tremenda del castigo, es la hora que está viviendo El Salvador. Es la hora de los capaces y de los que imponen sus caprichos, de los que dan leyes, de los que se sienten dueños de la vida y de las haciendas. ¡Probrecitos, no saben que son azotes de Dios!. Es la hora en que Dios está abatiéndonos y casi surge, del corazón del hombre abatido, la queja: “¿Acaso existe Dios?”. Porque para colmo vemos cómo los que están felices, no adoran a Dios sino que están de hinojos ante sus falsos ídolos. Y creemos que puede más el dinero que el Dios verdadero, que puede más el poder de los déspotas que el hombre que salva, que el Dios verdadero que nos ama. Viene la tentación de la desesperación, como dijo el Papa hablando de la violencia: “La tentación de la violencia”. Hay muchos caídos también en esta tentación: Los que creen que van a encontrar la salida al país por caminos de sangre y de odio. Por allí no hay salida mientras se ensangrenta más mientras hay más miembros doloridos por la tortura, mientras hay familias que lloran el atropello de los poderes. Es Dios que está valiéndose de esas cosas para castigar como un azote, pero no es la última palabra.

d) En el segundo éxodo alborea la reconciliación.
Ciro Rey de Persia el resto de Israel

Entonces llega la última palabra, es Dios que vuelve a hablar. Ya alborea en las palabras de la primera lectura una redención que en la segunda lectura y en el Evangelio, se presenta como el sol en su cenit. ¡Cosa prodigiosa! Un rey pagano de Persia -se llamaba Ciro- Ciro II, a donde llegaron las crueldades de Babilonia. El -lo llama la Biblia-, instrumento de Dios; lo llama también: Ungido de Dios. ¡Cómo debío escandalizar a los hipócritas judíos que no obedecieron a Dios que un hombre no judío, un pagano, fuera llamado por el espíritu de Dios: El Ungido de Dios. Es un ser misterioso y dice la primera lectura sobre este Ciro, Rey de Persia: “En cumplimiento de la Palabra del Señor, por boca de Jeremías, movió el Señor, el espíritu de Ciro, Rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino: “Así habla Ciro, Rey de Persia: El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. El me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusalén, en Judá -Se dirige ahora a los desterrados de Babilonia-, ¡Quién de entre vosotros pertenezca a ese pueblo, sea su Dios con él y suba!”. Qué palabra liberadora más bella cuando un pagano tiene más misericordia muchas veces más que los mismos correligionarios.

En el salmo responsorial que todos hemos respondido hoy a la Palabra de Dios, se mencionó el Salmo 136: El salmo de los israelitas cautivos en Babilonia. Nuestro 15 de septiembre podía tener en nuestro himno nacional, este salmo de libertad. De una libertad parecida a la del quetzal guatemalteco que dicen que no puede vivir prisionero porque si está preso se muere. Los judíos, encadenados junto a las rodillas de los ríos de Babilonia, oían a sus enemigos, a sus capataces: “Cántenos un cantar de aquellos de su religión en Judea”. Y los judíos decían: “¡Cómo vamos a cantar en tierra ajena!, que se me pegue la lengua al paladar, si yo cantara con alegría en el destierro”. Suspiraban por su patria, anhelaban la hora del retorno, lloraban sus pecados por los cuales habían sido llevados. Y la hora llegó cuando un rey pagano, inspirado por Dios, dá ese edito: “Queda terminado el cautiverio, si alguien se siente súbdito de ese Dios, suba a Jerusalén, quedan libres las fronteras, váyanse”. Hasta los acompañaban para ir a reconstruir el templo que destruyeron los azotes del Señor.

Miren como Dios ocupa a los hombres para castigar y ocupa a los hombres para liberar. El Dios de la historia, juega con la historia. No somos los hombres los que hacemos nuestro capricho, es Dios el que se vale de las malas conciencias para castigar horriblemente con castigos de infierno a los pueblos. Es Dios el que se vale de los hombres aunque sean paganos, aunque no tengan fe cristiana. Esos hombres son instrumento de Dios para salvar, para dar amor, para dar aliento, ¡para dar esperanza!.

¿Qué quisiéramos ser nosotros, hermanos, en esta hora del pueblo salvadoreño, azotes o esperanzas? La Iglesia se alegra de ser esperanza del pueblo, así como lamenta y reprocha esos actos de azote de los déspotas de nuestro pueblo. La Iglesia es la voz de la profecía en medio del destierro y de Babilonia. Babilonia fue la figura de todos los pueblos. ¿Qué pueblo no ha pecado? Seamos humildes y reconozcamos lo que dice la primera lectura. “Los jefes de los sacerdotes y el pueblo, multiplicaron sus infidelidades”. Allí está la explicación. Por eso les decía que en Cuaresma, comenzando por nosotros los sacerdotes y todos ustedes, el pueblo, nos convirtiéramos de verdad, oyéramos como se oye en un destierro el llamamiento de la patria querida; entonces, encontraríamos esa salvación que anhelamos.

2. LA RECONCILIACION CON DIOS EN CRISTO.

a) Todo arranca del amor del Padre. “Movió el Señor el espíritu de Ciro”.

Es como un drama en tres actos. Todo comienza en el amor de Dios. Todo tiene su realización en el sacrificio de Cristo y todo se hace mío, en mi fe. Dios, Cristo, cada uno de nosotros, es el camino de la verdadera reconciliación Todo arranca del amor de Dios. Ya vimos cómo, en la primera lectura, se menciona como fue el Señor el que movió el espíritu de Ciro. Dios es el que inspira brazos de amor aún en los corazones que no tienen fe. Cuántas veces, hermanos cristianos, los no cristianos tiene más misericordia que nosotros porque Dios les ha inspirado ese sentido de salvación y de amor. Pero esa inspiración que en forma misteriosa y profética le dio el Señor a Ciro, Rey de Persia, se presenta ya sin figuras. Se presenta, diríamos, cara a cara en la Revelación del Nuevo Testamento.

Con que ternura debemos de recibir hoy estas palabras de San Pablo a los efesios: “Dios, rico en misericordia por el gran amor con que nos amó”, de allá arranca todo, no somos nosotros los que hemos atraído la redención de los hombres. Es que dice San Pablo: “estando muertos por nuestro pecados, nos ha hecho vivir con Cristo”.

Cristo se acerca a un muerto para resucitarlo, no es porque el muerto lo llama; el muerto ya no vive, ya no siente, pero la misericordia del Redentor le devuelve la vida. Así es Dios, a una humanidad muerta, insensible, injusta, pecadora, la humanidad ya ni piensa en él, pero él si piensa como cuando dice en Isaías: “Puede una madre olvidarse de su hijo”. Parece imposible, sin embargo dice: “Aún cuando una madre se olvidara de su hijo, yo no me olvidaré de ustedes”. ¿Quién no siente toda su vida, por más complicada que se sienta, como arropada de una gran ternura; no voy solo, hay alguien que piensa en mí más íntimamente que yo mismo. ¡Dios me ama!.

En el Evangelio, el mismo Cristo que ha aprendido en el seno de la eternidad los sentimientos de Dios, nos dice hoy una palabra que debía de estar vibrando durante toda nuestra Semana Santa: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único para que no perezcan ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna”. Todo arranca del amor de Dios. Si Cristo vino a ser salvador de los hombres, fue iniciativa del Padre. Tanto amó al mundo que le envió a su propio Hijo. Vete hijo, hazte hombre, hazte compañero de su historia, intrudúcete en sus mismas miserias, carga sobre tus espaldas los pecados de todos los hombres, sube con ellos al calvario, y en tu crucifixión yo miraré la reparación de todos los pecados.

b) Cristo realiza en proyecto ese su “misterio pascual”.

– El signo de la serpiente levantada en alto Cristo Salvador y Juez

Hubo una figura bellísima mientras Moisés conducía al pueblo por el desierto y esa figura la recuerda Cristo en el Evangelio de hoy. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre para que todo el que cree en él, tenga vida eterna.

¿Qué fue esto de la serpiente? Dicen que cuando los israelitas conducidos por Moisés se adentraban ya en el camino pesado del desierto, murmuraron: Contra él. ¡Qué difícil es conducir un pueblo! prefieren muchas veces la esclavitud de Egipto: “Allá estábamos mejor, las ollas, los amos, las serpientes; todo aquello de Egipto, era más bonito que este desierto donde nos estás matando de hambre y sed”. ¡Qué cuesta que el pueblo comprenda el camino de la liberación! Muchas veces son aquellos por quienes se trabaja más, los que menos comprenden ese esfuerzo de amor que inspira ese sacrificio, que pide sacrificio de colaboración.

– La fe de los hombres.

Esta murmuración fue castigada en el desierto. Aparecieron unas serpientes venenosas que mordían y el que era mordido de la serpiente, moría. Ante esta calamidad corrieron a Moisés a contarle lo que estaba pasando. Moisés, como de costumbre, ora al Señor y el Señor le da la respuesta: “Construye una serpiente de bronce, levántala en un palo, todo aquel que mire con fe la serpiente, quedará libre de la ponzoña de esas serpientes venenosas”. Esta es la imagen de Cristo crucificado que Cristo recuerda ya, realizándose en él; así como Moisés levantó la serpiente y todo el que miraba se liberaba de aquellas mordeduras, así el que ve al Cristo crucificado con fe, será libre también, porque el Hijo del Hombre ha venido a dar su vida para la salvación del mundo.

Yo quisiera recoger en esta mañana, ese misterio que se llama el Misterio Pascual, o sea, el misterio de la muerte y de la resurrección de Jesucristo; porque para allá caminamos en la Cuaresma, para celebrar el misterio de la muerte y resurrección del Señor. El Sábado Santo en la noche, es la gran noche del misterio pascual: Yo quisiera que todos los que hemos seguido esta Cuaresma, este peregrinar espiritual de la historia de Dios con su pueblo, la fuéramos a terminar en esa noche luminosa. Hago un llamamiento especialmente a los jóvenes, para que esa noche miremos con fe al Cristo resucitado, levantado en alto más que la serpiente en el desierto, con todo el mérito de su cruz para dar salvación vida nueva a cada uno de los salvadoreños y a todo El Salvador en general.

c) En qué consiste la reconciliación de Cristo:

Este es el misterio de la reconciliación, no importa el pasado, no importa cómo estemos de hundidos en nuestra situación económica, social o política, no importa lo que hayamos odiado, no importa lo violentos que hayamos sido: Ni siquiera importa tener las manos manchadas de secuestros, de sangre, de torturas. Ojalá esta voz estuviera llegando a esos lugares donde Dios está usando su azote, valiéndose de hombres sin corazón y sin conciencia, para que el Señor tenga misericordia de ellos y anhelen en esta Pascua no ser el triste papel de azote de Dios si no convertirse en palabra de esperanza

Si, queridos hermanos, desde el Señor Presidente hasta los policías -todos los que constituyen ese orden bajo el cual nuestro pueblo se siente tan miedoso, tan tímido-, no sean azote de Dios; sean Gobierno de esperanza, sean cuerpo de seguridad, sean hombres del orden, sean verdaderamente instrumentos de Dios para la liberación de nuestro pueblo.

No usemos, queridos capitalistas, la idolatría del dinero, el poder del dinero para explotar al hombre más pobre. Ustedes puede hacer tan felices a nuestro pueblo si hubiera un poquito de amor en sus corazones. ¡Qué instrumentos de Dios serían ustedes con sus arcas llenas de dinero, con sus cuentas bancarias, con sus fincas, con sus terrenos, si no los usaran para el egoísmo, sino para hacer feliz a este pueblo tan hambriento, tan necesitado, tan desnutrido Y ésto no es demagogia para arrancar aplausos, es que el pueblo siente y ama, ama también a los que lo azotan, ama también a los que lo explotan. Nuestro pueblo salvadoreño no está hecho para el odio, está hecho para la colaboración, para el amor y quiere encontrar fraternidad en todos los sectores que constituimos un pueblo tan bendecido de Dios, que ha recibido de Dios bienes tan abundantes pero que se hacen causa de tanta tristeza por la mala distribución, por el pecado de los hombres.

3. BAUTISMO Y PENITENCIA, CAMINOS DE RECONCILIACION.

En este ambiente y antes de terminar esta homilía con el tercer pensamiento que habla del Bautismo y de la Penitencia como dos sacramentos cuaresmales, yo quiero hacer un llamamiento a los bautizados y a todos los que necesitamos el sacramento del perdón; para que en esta Cuaresma nos reconciliemos con Dios.

Para que se vea la gran necesidad de esto, es aquí donde yo hago un paréntesis que es más bien como la encarnación de la palabra de Dios en nuestra semana.

Esta Iglesia, instituída por Jesucristo para ser la presencia de Dios -más que Ciro para los desterrados de Babilonia, más que Moisés con los peregrinos del desierto- es Cristo mismo dándonos perdón y esperanza. Esta Iglesia es a la que yo trato de servir, queridos hermanos, cuando doy aquí noticias de carácter eclesial que son las primeras que me preocupan porque son mi Iglesia, mi pueblo de Dios al que yo pertenezco y al que sirvio como Pastor. Yo no soy político, yo no soy sociólogo, yo no soy economista, yo no soy responsable para dar solución a la economía y a la política del país. Ya hay otros laicos que tienen esa tremenda responsabilidad.

Desde mi puesto de Pastor yo sólo hago un llamamiento para que sepan usar esos talentos que Dios les ha dado; pero como Pastor, si me toca -y esto es lo que trato de hacer- construir la verdadera Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. Por eso siento la alegría de toda esta Catedral llena de fieles y también yo quisiera que todos los que a través de la radio que me oyen no como políticos, ni curiosos, ni perseguidores, sino como católicos que están tratando de aprender el mensaje de su Pastor para orientarse en la construcción de la verdadera Iglesia, nos decidiéramos queridos católicos, a hacer de nuestra Iglesia el verdadero Pueblo de Dios, antorcha luminosa que ilumine los caminos de la Patria, fuerza de salvación para todo nuestro pueblo ¡Seamos Iglesia!.

HECHOS ECLESIALES

Mi primera mirada en esta perspectiva eclesial siempre se dirige al Papa, centro de la unidad de este pueblo de Dios. Qué gusto me da ver todas las semanas un gesto, una palabra de orientación a la Iglesia que yo trato de seguir. Yo soy el más necesitado del Papa, yo no puedo prescindir del Papa. Y le doy gracias a Dios que toda mi vida sacerdotal la ha querido caracterizar por una solidaridad y fidelidad al Santo Padre, al representante de Cristo. Mis ojos están fijos en él, jamás pienso en traicionarlo.

El Papa ha hecho un gesto precioso para América Latina: Esta semana ha aprobado el Documento de Puebla

En su carta que él escribe a los obispos de América Latina, dice que se trata de un documento que sin duda estimulará la evangelización en el presente y en el futuro. “que fortalece -dice- la vigorosa unidad de la Iglesia latinoamericana en su identidad específica y en la voluntad de responder a las necesidades y a los retos del Continente”. Es precioso ver como el Papa, desde su magisterio universal, cuando se dirige a una región como que está pensando sólo en esa región. Dice de la identidad específica de América Latina como para decir: Ustedes tienen un modo muy latinoamericano, ustedes son muy especiales, la Iglesia de ustedes tiene un modo de ser que no es la Iglesia de Europea, ni de Africa, ni de otra parte. Traten de descubrir cada vez mejor esa su identidad latinoamericana de su Iglesia y vívanla con sus problemas, con sus necesidades, con sus retos.

“Toca a los obispos -dice el Papa-, trasladar su contenido -del Documento de Puebla-, a sus comunidades locales que ojalá muy pronto estén infundidas del espíritu de Puebla”. Quiera Dios, hermanos, que con el Documento de Pueblo no vaya a pasar lo de los Documentos de Medellín: Que todavía hay gente que sospecha si se trata de unos documentos comunistas. Puebla no es otra cosa que un paso adelante de Medellín. Quienes no habían dado el paso de Medellín, quienes todavía están pensando que Medellín va a ser quitado del puesto, tiene que avanzar sobre Medellín y caminar por Puebla; porque no hay otro camino para encontrar la identidad, la problemática de la Iglesia que peregrina aquí en América Latina, con estos problemas nuestros. Es natural que todos aquellos que se sienten azote de Dios y quisieran siempre estar azotando a nuestro pobre pueblo, no quisieran que existiera un Dios que ya les comienza a anunciar: “¡Cuidado!”, porque el azote será echado al fuego cuando el pueblo busque también unas soluciones más justas de sus problemáticas.

Otro rasgo bonito del Papa Juan Pablo II, es el discurso que le dirigió al Embajador de Bolivia. Ratificó el Papa la predilección de la Iglesia “Por los más necesitados, suscitando en ellos esperanzas fundadas de promoción de sus condiciones de vida religiosa, social y cultural” Y deseó “que este compromiso evangélico sea apreciado y sostenido por quienes sientan los imperativos de una sociedad cada vez mejor”. Ven, la Iglesia de los pobres no es una Iglesia de demagogia, es una Iglesia que desde el Papa y desde el Evangelio encuentra sus preferencias y su trabajo por los más necesitados, porque desde allí tiene más fuerza para reclamar la conversión de todos los hombres que no se salvarán mientras no se conviertan a aquella palabra de Cristo en el juicio final: “Todo lo que hagas con uno de estos necesitados conmigo lo haces”. Y el que no lo haga así oirá la tremenda palabra: “Apártate maldito al fuego eterno, porque tuve hambre y no me diste de comer”, y te marginaste tú mismo de esta Iglesia que llamó desde los pobres a la conversión de todos los hombres.

Otra noticia de carácter continental y por la cual yo quiero pedirles a todos ustedes mucha oración es que esta semana están reunidos en Caracas, Venezuela, dos representantes por cada país del Episcopado, junto con la directiva actual del CELAM, para tratar los programas de los próximos cuatro años y para elegir la nueva presidencia. El CELAM, palabra que quiere decir Consejo Latino-Americano, es un organismo de servicio de coordinación que los obispos latinoamericanos instituyeron para dar eso que el Papa dice: “La vigorosa unidad de la Iglesia Latinoamericana”. Gracias a ese organismo, los obispos de toda América Latina nos sentimos más enlazados y preocupados de la gran problemática de estos veinte países tan parecidos y tan diferentes al mismo tiempo. Entonces, para que salgan programas muy eficaces y sobre todo para que tengamos una presidencia de obispos muy de acuerdo con la preocupación de América Latina, tenemos que pedir mucho al Espíritu Santo para que los electores saquen una buena presidencia de ese cuerpo colegiado del episcopado.

A nivel latinoamericano tenemos también otra noticia que nos va honrar mucho aquí en El Salvador. La CLARC, otra abreviatura que quiere decir Conferencia Latino-Americana de Religiosos y Religiosas. -Miles y miles de religiosos y religiosas que trabajan en los diversos países de América tienen un organismo que se llama la CLARAC- se reunió esta semana pasada en la República Dominicana para cambiar también su directiva, para evaluar y para lanzar nuevos programas. El honor para El Salvador es este: Que una religiosa del pueblo salvadoreño, la Madre Juana Vanegas, Oblata del Sagrado Corazón, ha sido la elegida Vice-Presidente de ese Consejo Latinoamericano de Religiosos y Religiosas Mientras celebraran su reunión en Santo Domingo escribieron una carta que ustedes pueden leer hoy en primera página de Orientación, en la que en nombre de los miles de religiosos y religiosas de América Latina, han expresado un sentido de solidaridad con la Arquidiócesis y con el Arzobispo de San Salvador. Yo quiero agradecerles cordialmente

Otra noticia por la cual yo también pido una oración de acción de gracias al Señor: Que hoy se está celebrando el 25 aniversario del Seminario Menor de Santa Ana. Monseñor Barrera ha tenido la bondad de invitarme y voy a tener el gusto de acompañarlo en esta fiesta jubilar, por la cual vamos a pedir mucho al Señor, para que ese Seminario sea siempre forjador de sacerdotes tal como los quiere nuestro mundo actual.

Quiero unir aquí la oración de todos ustedes al nuevo sacerdote de nuestra Arquidiócesis. Ayer por la tarde, en una pintoresca celebración al aire libre, en Suchitoto, impusimos las manos para ordenar sacerdote a Ezequiel de Jesús Gámez, quien en este momento estará celebrando su primera misa en la Iglesia parroquial de Suchitoto. Le deseamos que tenga un sacerdocio muy santo y muy útil para nuestro pueblo salvadoreño.

Saludo a los dos nuevos Párrocos de la Arquidiócesis: Uno en Monte San Juan, Cuzcatlán, el P. Benjamín Rodríguez y otro en la parroquia de San Francisco, Mejicanos, el P. Rafael Palacios. Que este cambio sea para mayor fructificación de ambas parroquias.

Quiero saludar con agradecimiento, por la cordial acogida que me brindaron, a las parroquias de San José Villanueva, a la Comunidad de San José Cortés, a la de San Francisco Mejicanos y a la de Suchitoto.

Si no he estado esta semana, hermanos, no ha sido por huir a las dificultades. Fue por atender una invitación del Instituto Internacional del Corazón de Jesús, que organizó un seminario de teología y Pastoral sobre el culto del Sagrado Corazón en la bella ciudad de Santo Domingo, República Dominicana. Yo traigo de allá mucha riqueza teológica y pastoral para nuestra comunidad. Y quiero decirles, ya que nuestro pueblo es tan devoto del Corazón de Jesús, que se trata de un culto que renovándolo de acuerdo con las exigencias actuales de la Iglesia, no hay por qué arrinconarlo; al contrario, tratemos de darle, sí a nuestra devoción al Sagrado Corazón, todo el sentido teológico actual que tiene nuestra devoción popular. Ya habrá ocasión de tratar este tema más ampliamente. Pero, sí, les digo que mi semana en Santo Domingo ha sido de provecho para este trabajo pastoral que trato de llevar entre ustedes.

Desde aquí quiero enviar un saludo a esta región de Honduras donde escuchan todas nuestras homilías; al P. Luis Alonso Díaz, que estuvo también allá y a su parroquia de Cucuyagua, Copán, Honduras, Que el Señor bendiga esta comunión que mantiene ustedes queridos hermanos hondureños, con nuestra comunidad arquidiocesana de San Salvador.

Quiero agradecer la invitación y la atenta acogida que se ha dispensado a la Mesa Redonda, que, junto con otros dos sacerdotes: El P. Jesús Delgado y el P. Octavio Cruz, vamos a ir a dar a la Universidad Nacional el martes de esta semana a las 5 de la tarde, sobre: “El Papel de la Iglesia en América Latina”.

HECHOS DE NUESTRA REALIDAD NACIONAL

Desde esta perspectiva de nuestra comunidad Iglesia la cual yo invito a vivirla cada vez más intensa, más en comunión con el Obispo y con el Papa somos la luz que Cristo ha encendido en el mundo para iluminar las realidades de nuestro ambiente. En mi ausencia de esta semana por el mencionado viaje a la República Dominicana, han sucedido aquí cosas muy graves. Principalmente quiero invitarles a reflexionar, yo no lo hago sólo por hablar, invitarles a reflexionar sobre estos tres hechos: 1o.) Los conflictos laborales: 2o.) El asesinato de don Ernesto Liebes y 3o.) La toma de Catedral.

Primeramente quiero referirme a los conflictos laborales que han provocado una serie de huelgas de las cuales sin duda, la que ha tenido mayor repercusión para el país ha sido la huelga de la CEL, que llevó a los trabajadores a suspender la energía 23 horas. No cabe duda que esta medida trajo como consecuencia grandes pérdidas al país; afectó a todos los ciudadanos que gozamos de los beneficios de la luz eléctrica y ha obligado a todos a vivir durante 23 horas la manera como viven todos nuestros campesinos, pobladores de tugurios que nunca disfrutan de la energía Lo primero que creo es que debemos preguntarnos todos, esto: ¿Por qué hemos tenido que llegar en las relaciones obrero-patronales a una situación tan tensa como la que estamos viviendo? Yo no creo que la tensión sea fruto sólo de los sucesos de estos días, ni que haya sido provocada solo por deseos irresponsables de causar intranquilidad en el país, mucho menos creo que sea el Arzobispo el que cause todas las huelgas.

Existe en El Salvador, fijémonos bien, una estructura social injusta. Esta si debe intranquilizarnos a todos. Esta es la causa radical de todos estos problemas. Los cauces legales actuales no permiten canalizar los intereses de los trabajadores, porque el Código de Trabajo y otras leyes laborales protegen predominantemente los derechos patronales. El mismo Ministerio del Trabajo ha confesado la incompetencia de estas leyes para la situación actual. Las condiciones para que los obreros puedan realizar una huelga legal son tales, que la hacen prácticamente imposible estas leyes actuales. El recurso a una inspección del Ministerio de Trabajo para que se impida que se cometan injusticias laborales contra los obreros en los centros de trabajo, es una inspección que, en la mayoría de los casos, resulta ineficaz. Es vergonzoso cómo hay enviados del Ministerio que no sientan más cordialmente con los trabajadores y que muchas veces se dejen hasta sobornar por la parte patronal

El que se haya llegado a un corte de energía de 23 horas nos debe hacer caer en la cuenta que: No sólo las leyes laborales sino también la situación de los obreros, las dos cosas, son insostenibles. Por tanto, requieren ser urgentemente revisadas y sustancialmente mejoradas. Las 23 horas sin energía eléctrica ha hecho que la iniciativa privada descubra, hasta ahora, “los cuadros de indescriptible dolor y verdadera angustia que se vivieron a lo largo y ancho del país por consecuencia de la fanta de fluido eléctrico”. Hasta aquí las palabras de ANEP. Ojalá, comento yo, que esta solidaridad sea sincera y los lleve a preocuparse efectivamente por solucionar la grave situación permanente de tantas personas que, día a día carecen del beneficio de la electricidad y de otros medios más vitales. De lo contrario, esos pronunciamientos de estos días no serán más que un querer utilizar el dolor de los pobres para proteger sus propios intereses y conservar su situación de dominio y privilegio con respecto a los trabajadores

Acerca de las muertes que según dicen se produjeron como consecuencia del apagón, lamento profundamente el que nuevas vidas inocentes se tengan que añadir a la larga serie de víctimas por causa de la situación actual. El que se hayan producido situaciones graves en los hospitales a consecuencia de esta huelga, está revelando también otra cosa: La ausencia de equipos adecuados para situaciones de emergencias como la presente. Por eso, yo me adhiero al Colegio Médico de El Salvador que oportunamente señaló el incumplimiento de funciones del Consejo Superior de Salud Pública y Junta de Vigilancia de la Profesión Médica.

Los protagonistas del conflicto laboral de la CEL deben reflexionar cuál fue el grado de responsabilidad que tuvieron al no resolver el conflicto pacífica y justamente antes de que se tuviera que llegar a medidas tan graves como el corte de energía eléctrica por 23 horas. Los directivos de la institución autónoma CEL, de acuerdo a la resolución conciliatoria del conflicto, no deben tomar represalias en contra del Sindicato y sus dirigentes; y los trabajadores, ahora que son más conscientes de la fuerza que tienen si se organizan y se apoyan unos con otros, no deben abusar de ese poder, sino usarlo en beneficio del bien común que no puede estar ajeno a los intereses de las mayorías trabajadoras, así como también, deben tomar en cuenta proporcionalmente las necesidades de los patronos. Con esto no quiero decir que por temor al abuso de los trabajadores se les deba impedir su legítimo derecho de organizarse o se les deba perseguir o reprimir brutalmente. El hacer eso es también abuso de poder ya sea de la parte patronal, ya sea del Gobierno.

Lo que haya que hacer es encauzar ambos poderes con leyes justas. Por eso, yo invito en esta ocasión a los abogados, a todos los competentes en la materia, también a los sindicatos, a los patronos, a que colaboren con el país proponiendo una legislación laboral que tome en cuenta los diversos intereses y los defienda imparcialmente. Debo reconocer que, gracias a Dios, el Gobierno en este conflicto de la CEL no ha reaccionado brutalmente como en otras ocasiones, espero que siga siendo superior a esas fuertes presiones que lo quieren obligar a tomar medidas represivas injustas, en contra de los sindicatos. Considero que su función debe ser propiciar un diálogo abierto entre las distintas partes y crear canales legales efectivos y justos

Ha habido en la empresa Delicia conflicto, también, muy grave. Yo quiero suplicar a ambas partes que tomen actitudes constructivas y agilicen la negociación con el fin de llegar a una solución justa. Tengo aquí para ustedes, queridos obreros, que están en la huelga de la Fábrica Delicia, una súplica. ¡Ojalá me la escuchen! El Lic. Napoleón Mina, empleado de la Fábrica Delicia en huelga, se encuentra como rehén de los huelguistas y no lo dejan salir pese a que ayer se murió su mamá y se encuentra inconsolable porque no podrá verla por última vez. Mi súplica a los huelguistas es que vean como arreglan para que el Lic. Mina vaya a dar este tributo de cariño filial a su querida madre. “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a tí”. Por mi parte, quiero decir al Lic. Mina que en esta Misa de Catedral vamos a pedir una oración especial por el eterno descanso de su mamá y si me queda tiempo, iré a verla en su nombre por si él no puede ir.

Ahora hablemos un poco de los otros casos. Otro de los sucesos es el desenlace trágico que están teniendo los cuatro secuestrados. Tengo que lamentar que las FARN hayan asesinado al Señor Ernesto Liebes. Me duele que en El Salvador haya una familia más que sea víctima de la violencia. A todos los parientes del Señor Liebes les expreso mis condolencias y ofrezco mis oraciones por el difunto.

Toda muerte violenta me ha conmovido siempre, también la de los policías de las bombas. Como lo dije desde Puebla por medio del diálogo telefónico que publicamos en YSAX -porque yo sigo creyendo lo que dije en el entierro del Ing. Borgonovo y del P. Navarro- toda vida es sagrada, sea de rico o sea de pobre. Repito una vez más: Que no se puede endiosar la violencia convirtiéndolo en fuente única de justicia. El Papa Juan Pablo II, esta semana dijo que: “Ninguna persona puede ser sacrificada en aras de intereses políticos, aunque éstos sean justos”. Espero que no corran la misma suerte los demás secuestrados. Para ello me uno a las peticiones de sus familiares, la Cruz Roja Internacional, de Amnistía Internacional, de la Comisión de Derechos Humanos. Y hago un nuevo llamamiento a los de la FARN para que busquen una solución que no implique sacrificio de vidas humanas. ¡Ya Basta!.

Creo que también es deber solidarizarme con el dolor de las madres y familiares de 113 desaparecidos, y pedir nuevamente al Gobierno que deponga su actitud de hermetismo. Aquí tuviera yo muchos nombres que agregar de madres y esposas que siguen llegando con lágrimas en sus rostros denunciando atropellos de los Cuerpos de Seguridad; allá en los cantones, sobre todo. yo pido al Gobierno que libere a todos los desaparecidos que tiene en su poder o que informe qué ha hecho con ellos. Esto me parece que debe hacerlo por honradez, no por debilidad; por justicia, no por transigir con terroristas El Gobierno ya no puede seguir negando que ha capturado a estas personas cuando hay pruebas evidentes de ello. Pruebas que han sido reconocidas por organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, Amnistía Internacional, etc.

Me consta que la mayoría de los familiares de esos desaparecidos, han agotado todos los medios posibles para saber el paradero de sus seres queridos: Han acudido infructuosamente al recurso de exhibición personal -la Corte Suprema de Justicia cada vez más sorda-, han escrito cartas al Presidente, han pedido apoyo internacional han hecho manifestaciones, huelgas de hambre, etc. Ya es hora de que se les oiga y así se evite de raíz que se quiera seguir utilizando la violencia para lograr la libertad o la información de los desaparecidos. Desgraciadamente, hasta ahora, el Gobierno no sólo ha depuesto su actitud de hermetismo, sino que continúa desapareciendo capturados. Entre el 15 de febrero y el 11 de marzo, en menos de un mes han desaparecido 5 personas más, cuyos nombres pueden leerse en “Orientación”.

Por último, un breve comentario sobre la toma de Catedral. Diferentes organizaciones en estos últimos días han estado utilizando esta medida para lograr hacer oír su voz o protesta en contra de algún hecho. ¿No se dan cuenta que con ello están impidiendo, estorbando, la labor pastoral-profética de la Arquidiócesis? Qué ya esta Iglesia, gracias a Dios, está cumpliendo la misión que el Papa dijo; “¿llamar las injusticias por su propio nombre?” No suceda lo que dicen del que rompe la sombrilla que lo está defendiendo de la lluvia. Por ello pido a los cristianos y hombres de buena voluntad, que se abstengan de participar en este tipo de acciones. La toma de Catedral, no es un recurso eficaz. Espero que en adelante no tengan que haber cortes de energía eléctrica de 23 horas, asesinatos de los secuestrados, para que caigamos en la cuenta de los males estructurales que afligen a nuestro país. Un sólo camino es el más eficaz y es la palabra de Dios en este Domingo: Un llamamiento a la reconciliación.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Les decía al comenzar la cuaresma, que en la Cuaresma caminaban juntos tres grupos de cristianos: Los que ya iban a recibir el Bautismo se llamaban catecúmenos, se preparaban en el Bautismo. Los que habían sido infieles al bautismo se llamaban los penitentes, cubiertos de ceniza iban peregrinando pidiendo misericordia. Y los fieles, que gracias a Dios, no tenían que lamentar traiciones a la Ley de Dios. Pero los tres se sentían un sólo pueblo necesitado de la única misericordia y, por eso, el Concilio nos invita a que la Cuaresma sea una especie de hermandad, de todos los hombres, justos y pecadores. Bautizados, penitentes, pecadores, todos hermanos, todos somos pecadores. Como en el destierro de Babilonia sintamos la voz del Señor que ya se acerca para liberarnos; pero, tomemos de nuestra parte el papel que nos toca: ¡Mucha fe!.

“De tal manera amó Dios al mundo -dice el Evangelio de hoy- que le dio a su propio Hijo, para que el mundo sea salvado y para que todo aquel que crea en él tenga vida eterna”. Esta es la condición: Creer, tener fe, poner en él la esperanza. Ojalá que todo el pueblo salvadoreño sea hoy la peregrinación de la Cuaresma que con su fe puesta en Cristo espera que el domingo de Resurrección nos ha de traer no sólo el recuerdo de un resucitado de hace veinte siglos, sino la resurrección verdadera de un pueblo tan postrado pero llamado tan eficazmente a la resurrección por la misma voz del Señor. Así sea

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Cuaresma retorno a la Ley de Dios

Homilía del 3er. Domingo de Cuaresma

18 de marzo de 1979

Lectura
Exodo: 20, 1-17
Corintios: 1, 22-25
Juan: 2, 13-25

Queridos hermanos:

Queremos agradecer a la Televisión Alemana por este servicio que está prestando a nuestra Iglesia. Me valgo de esta oportunidad para enviar un saludo, a través de este medio de comunicación, a los hermanos cristianos de aquel país que han comprendido y saben ayudarnos. Que el ejemplo de esta comunidad reunida en la Catedral y, a través de la radio, reunida en toda la Arquidiócesis lleve un mensaje de vida, de fe y esperanza a los otros pueblos que nos visitan y que encuentran siempre en la voz de la Iglesia, aunque sea un humilde ministro el que la pronuncia, el mensaje de la esperanza de los hombres.

Introducción:

a) Cuaresma, preparación para celebrar la pascua: Muerte y Resurrección del Señor.

Porque eso es el mensaje de la Cuaresma, a la que estamos dedicando lo principal de su esfuerzo pastoral durante estos domingos. Ya estamos en el tercer domingo de Cuaresma y no olvidemos la meta hacia la cual camina esta Cuaresma: Es una peregrinación que con Cristo, cargando con su cruz o ayunando en el desierto, va en busca de aquel “consumatum est” -todo se ha cumplido- y, más allá, la gloria de la Resurrección. Todas nuestras angustias como cruces a cuestas, como ayunos de Cuaresma, van a florecer, queridos hermanos. Por eso no perdamos la perspectiva de la Cuaresma. La gloria del resucitado es también nuestra gloria, nuestra herencia, en la medida en que nos unamos a su esfuerzo liberador en el dolor y en el sufrimiento.

b) El “Misterio Pascual”: plenitud de los tiempos, clave de redención.

El Misterio Pascual es la meta, la muerte y la resurrección de Cristo. Quiero decirlo con palabras de moda porque, desde el jueves de esta semana, ha salido la Encíclica del Papa Juan Pablo II. La primera encíclica como su programa, como su ideal. El mismo título, que lo dan las dos primeras palabras latinas, ya indica la fe de este hombre en ese Cristo, en el que todos ponemos nuestra ilusión, nuestra esperanza. La encíclica se llama así: “Redemptor Hominis”, que quiere decir: El Redentor del hombre. El Papa comienza así: El redentor del hombre, Jesucristo, es el centro del cosmos y de la historia”. En la misma introducción desarrolla el pensamiento de su fe en Cristo. “En el acto redentor, la historia del hombre ha alcanzado su cumbre en el designio de amor de Dios. Dios ha entrado en la historia de la humanidad y en cuanto hombre, se ha convertidos en sujeto suyo, -de esa historia- uno de los millones y millones, y al mismo tiempo único”. Son palabras de la Encíclica. Como ven, ¡qué concepto más bello considerar a Cristo como un peregrino de la historia con nosotros! Uno entre los millones en los cuales nosotros nos confundimos pero, Unico entre todos los millones de hombres porque él es un hombre en el cual Dios lleva a su cumbre, su proyecto de salvación.

c) Implicación de mi vida y de la historia de mi pueblo en esa “historia de salvación”.

La Cuaresma es nada menos que peregrinar al encuentro de ese hecho que le dio el verdadero sentido de la historia de todos los hombres y de cada hombre. Por eso no podemos vivir la Cuaresma y la Semana Santa sin pensar en una implicación de mi vida personal. Como hombre y como pueblo, El Salvador, en su encrucijada actual, no está perdido. Los salvadoreños cada uno de los salvadoreños entre los millones que ya somos, sabemos que Dios nos ama, como dice el mismo Papa, “Con un amor irrepetible”. Es única tu relación con Dios. Dios respeta tu individualidad. Así como te ama como pueblo y no te confundes tú pueblo salvadoreño, con los otros pueblos; para cada pueblo, como para cada hombre. Dios tiene designios en esta historia de salvación que nos va recordando en forma de una peregrinación hacia la Pascua, la Santa Cuaresma.

d) Enlace con los domingos anteriores.

Por eso, he tratado de llevar en mi predicación de estos domingos de Cuaresmas, un enlacen ideológico en el nombre de la alianza.

– La alianza de Dios con Noé la creación.

Signo: Arco Iris. El primer domingo recordamos con las lecturas bíblicas, la alianza de Dios con Noé después del diluvio. El signo de esa alianza es el arco-iris. Es como la alianza de Dios con los hombres en el campo inmenso natural, humano, cósmico. Es allí donde el Papa puede decir como la primera línea de su encíclica. “El redentor del hombre, Jesucristo, es el centro del cosmos y de la historia”. El arco iris que Dios puso después del diluvio como un signo de la alianza que hacía con los hombres en el campo natural, toda la naturaleza ha vuelto a renacer del diluvio, y la entrega limpia al hombre. Cristo es el verdadero arco-iris porque en su Pascua de Resurrección, la naturaleza nace nueva y se la entrega al hombre para que, purificada del pecado, la sepa manejar mejor que el año pasado. Por eso nos preparamos en Cuaresma para una renovación de la naturaleza, de la humanidad, de la historia, de nosotros mismos, miembros de ese cosmos y de esa historia.

– La alianza de Dios con Abraham nace el pueblo de Dios Signo: La circuncisión.

El segundo domingo recién pasado fue la alianza de Dios con Abraham. Ya es una selección en el conjunto cósmico. Dios escoge un pueblo que nacerá de las entrañas estériles del anciano Abraham y de la estéril Sara. Nace Isaac y es el principio de un pueblo en el cual se cumplirán las promesas de salvación, porque de allí nacerá un Redentor: El “Redemptor Hominis”. Si le anunció a Abraham, ya seleccionado del conjunto de todo el universo, no como una segregación exclusivista. El pueblo judío que nace de Abraham es nada más un misionero de la historia. Va a traernos la bendición de Dios en un descendiente de Abraham que será Jesucristo, pero el destino de ese pueblo y de ese don que traerá como regalo de Dios, el Redentor de los hombres, no es exclusivo del pueblo judío “Ya no hay distinción entre judío ni griego”, dirá San Pablo. Ahora cuando el pueblo judío cumplió su misión de traernos al Redentor, todos los pueblos del mundo tienen derecho a él y por eso se puso como una característica del Padre del Pueblo de Dios: La fe. Es la fe la que distinguirá a los hombres de aquí en adelante. No en judíos y no judíos, sino en creyentes e incrédulos. “El que creyere se salvará, el que no creyere se condenará”. La alianza con Abraham da el origen a un pueblo predilecto como fuente de bendición para todos los otros pueblos.

– La alianza de Dios con Moisés se promulga la Ley de Dios. Signo: El Sábado.

Muchos siglos después, viene una tercera alianza que es la que ocupa nuestra atención en las lecturas bíblicas de hoy. Se trata de Moisés. El libro que hoy marca el estilo de este tercer domingo de Cuaresma es el Exodo, el segundo libro de la Biblia. Primero es el Génesis, después El Exodo. es como la dogmática, como el núcleo doctrinal de todo ese pueblo que va naciendo ya de Abraham y de los patriarcas. Fue llevado por el hambre a Egipto y en Egipto han pasado ya cuatro siglos, y es un pueblo esclavizado. ¡Dios no ha olvidado su promesa! La promesa que le hizo Dios a Abraham va a cumplirse. El Exodo capta ese momento precioso en que Dios escoge un caudillo para conducir ese pueblo de la esclavitud, a través de cuarenta años por el desierto, a la Tierra de Promisión.

CUARESMA, RETORNO A LA LEY DE DIOS

1. El pueblo de Dios tiene una ley.
2. La ley de Dios es necesaria pero no basta.
3. Cristo es la plenitud de la ley y la fuerza de Dios que salva.

1. EL PUEBLO DE DIOS TIENE UNA LEY

El Exodo -elección, liberación, alianza- dogma cardinal de la religión del Viejo Testamento. Moisés

a) Antecedentes: Llegada al Sinaí

Ya hace tres meses que salieron de Egipto y esa liberación marca un rasgo definitivo en el pueblo de Dios. Liberado por los prodigios de Dios, ha caminado ya tres meses por el desierto y se encuentra, en la lectura de hoy, frente a la montaña del Sinaí. Va a suceder allí algo grande. Dios le recuerda a Moisés que hay una promesa con ese pueblo y que la va a renovar, que se purifique porque dentro de tres días él vendrá misteriosamente presente a platicar con el conductor del pueblo escogido. Moisés. Moisés manda que el pueblo se purifique y que nadie toque esa montaña porque la va a tocar Dios al tercer día. La Biblia nos describe como se siente la presencia de Dios. Allí le dice Dios a Moisés: “Ya visteis lo que hice con los egipcios y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a Mí. Ahora, si de veras este pueblo escucha mi voz y guarda mi alianza, será mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra”.

Fíjense en este detalle, hermanos, por eso les decía: Pueblo de Dios, no es lo mismo que pueblo en general. Pueblo de Dios es: “Entre todos los pueblos que son míos -dice Dios- escojo uno con el cual quiero entablar relaciones muy especiales”. Este será el Pueblo de Dios y ésto es interesante tenerlo muy en cuenta. Cuando llamamos a nuestra Iglesia, pueblo de Dios aquí en El Salvador, no se debe confundir con un sentido democrático como si todos los salvadoreños formaran el Pueblo de Dios. Sólo los que son bautizados, “sólo los que han olvidado mis promesas, sólo aquellos que recuerdan como los voy llevando sobre alas de águila, sólo aquellos que tienen fe”, es lo que caracteriza al verdadero descendiente del Pueblo de Dios. No todos los salvadoreños pertenecen al Pueblo de Dios, como no pertenecían en tiempo de Moisés, todos los pueblos del mundo a esta alianza que Dios ha hecho con un pueblo.

Es a esta porción escogida de Dios, no por capricho sino porque encuentra en los hombres una respuesta de fe, de esperanza que se dirige. Dios para decirles, ya en la vigilia de la gran alianza con Moisés: “Vosotros series mi propiedad personal entre todos los pueblos, seréis para mi un reino de sacerdotes y, una nación santa”. Esto es lo que Dios quiere al escoger un pueblo. Es una selección de humanidad a la cual pueden ingresar todos aquellos que se arrepientan de sus pecados y se incorporen por la fe a este Dios que ya no distingue entre Judíos y no judíos, sino que única puerta para entrar es la fe en el “Redemptor Hominis” – Redentor de los hombres-.

– Preparación a la alianza. Moisés convoca al pueblo y le notifica todo lo que Dios ha dicho y aquel pueblo da esta hermosa respuesta: “Haremos todo cuanto ha dicho Yahvé”. Miren como se ha preparado sicológicamente el momento en que Dios va a hablar. Ha recordado los orígenes de ese pueblo, ha dicho las condiciones de pertenencia a El. Pide santidad, ofrece privilegios de santidad: pueblo sacerdotal, pueblo santo, pueblo de mi pertenencia. “Haremos todo cuanto el Señor diga”.

– La teofanía. Entonces, el libro del Exodo nos comienza a describir la maravillosa “teofanía”. Comenzó a humear; y relámpagos y luces deslumbrantes; la gloria de Dios, va bajando sobre el Monte Sinaí y Moisés, que a recibido el encargo de Dios sube sólo a platicar con el Señor. Y allí le dicta lo que se ha leído en la primera lectura de hoy: Los diez mandamientos, el Decálogo.

b) El Decálogo, junto con el Código de la Alianza es la carta magna de la alianza del Sinaí.

Desde es momento, el Decálogo será como la esencia del Pueblo de Dios. El Decálogo junto con el Código de la alianza que está escrito en los capítulos siguientes del Exodo, constituye como el alma de todo el Pentateuco. Los cinco primeros libros de la Biblia que Cristo, los profetas, los judíos llaman simplemente la Ley. Acuérdense cuántas veces dice Cristo: “La ley y los profetas”. Estamos frente a la ley, es la Ley de Dios constituída en sabiduría de aquel pueblo.

La Ley de Dios que se dio en el Sinaí, tiene un preámbulo como lo hemos escuchado hoy: “Yo soy el Señor tu Dios”. También, un prólogo histórico: “Yo soy el Señor que te ha sacado del país de Egipto, de la esclavitud”. No hay que olvidar estos preámbulos. Si queremos encontrar el verdadero sentido de la Ley de Dios, de la cual hoy muchos se ríen, pero quisiera recordarles. Hermanos, ya que estamos en este primer pensamiento cómo Dios ha dado una ley para todos los tiempos. Esto ya no es sólo para Israel. Allí ha resumido Dios todo el conjunto de las leyes naturales. Las leyes del Viejo Testamento que todavía tienen prevalencia en el Nuevo Testamento.

Cuando Cristo en el Sermón de la Montaña recuerde este episodio del Decálogo, dirá: “No he venido a abolir la Ley sino a perfeccionarla”. El recuerda al joven que busca los caminos de salvación: “Guarda los mandamientos” “¿Cuáles?”, le pregunta el joven. Y Cristo comienza a enumerar esta página que hemos leído hoy.

Preámbulo teológico: “Yo soy el señor tu Dios”. Hay una diferencia entre los códigos, la leyes contemporáneas, al Decálogo. Los estudiosos de la Biblia han encontrado muchos textos de aquel tiempo, pero notan una diferencia enorme. En los otros códigos, las leyes de aquellos pueblos se presentan en forma casuística: Si alguno hace tal cosa se le señala un castigo o un premio. Pero la Ley de Moisés es muy distinta. No dice: Si alguno hace sino: Harás esto, dejáras de hacer ésto. No es casuística, es ley de un soberano. Por eso se ha presentado ese Soberano al principio: “Yo soy el Señor, tu Dios”. Ningún hombre puede alzar la frente en rebeldía contra este Señor que le ha dado la vida y la existencia. Y aunque el hombre se llame ateo. “yo no creo en Dios”, el hecho es que está viviendo porque Dios le está dando el ser. Y al más ateo, al más incrédulo, al hombre que se ríe más de la Iglesia, le puede decir el Señor: “Yo soy tu Dios, tu Señor, yo te he impuesto una ley. Hay que cumplirla”.

Preámbulo histórico: “Yo soy el Señor que te saqué del país de Egipto de la Esclavitud”. Porque el Exodo marca para Israel, el origen como pueblo. La alianza que Moisés está haciendo aquí con su Dios, es una alianza como pueblo, así como la alianza que Dios hizo con Abraham era como individuo, pero como padre de un pueblo futuro. Ahora, ese pueblo ya existe y la alianza es con ese pueblo; tiene un sentido comunitario. Una comunidad que nació de la liberación. ¡Qué hermoso pensar, ahora cuando se discute tanto sobre la liberación, cuál es el sentido de la liberación! Dios es el gran liberador: Yo te he dado la libertad, pero la libertad no se da para libertinaje.

La libertad se dá para algo. San Pablo dice: “Libres para Cristo”. Siempre que hay una liberación hay un objetivo para el cual se es libre. Si Dios libera a Israel de Egipto es para someterlo como pueblo suyo. No, naturalmente, con la dureza del Faraón, sino que: Su yugo es suave, su ley es ligera, pero no hay un hombre que puede vivir sin ley y el que no obedece a la Ley de la libertad de los hijos de Dios, cae en la esclavitud de sus pasiones.

Cree que es libre el que no obedece a la Ley de Dios. No hay más esclavo que el rebelde a la Ley de Dios, por que es esclavo de algo: Esclavo de la carne, esclavo del dinero, esclavo de la pasión política, esclavo de la lujuria, de la soberbia. La libertad que Dios ofrece tendrá un camino que llevar siempre: La Ley de Dios. Es bueno recordarlo, queridos hermanos, porque ahora que nos ha puesto la Iglesia como página de reflexión los diez mandamientos de la Ley de Dios, yo quisiera que entráramos en la intimidad de cada corazón y miráramos de verdad cómo estamos cumpliendo nuestra alianza con Dios.

-La ética es interdependencia con el dogma. Pero miren una relación, no es el capricho de mandar. Hay una ética, pero basada sobre un dogma: es decir, sobre una verdad, sobre una revelación. Dios se ha revelado como águila que lleva al pueblo sobre sus alas Dios se a revelado como fuerza liberadora del pueblo. Dios se ha revelado como principio de amor a los hombres. No podemos olvidar estas revelaciones que constituyen nuestro dogma, sino queremos que la Ley de Dios se convierta en algo odioso. ¿Por qué mucha gente no cumple la Ley de Dios? Porque la ha desligado de esta revelación de amor. ¿Quiénes cumplen mejor y con gusto, con alegría, la Ley de Dios? Los que no han olvidado la revelación de un Dios que se ha revelado Padre y que impone sus leyes para nuestro bien. Es así cómo teniendo en cuenta esos principios dogmáticos: El pueblo israelita, y nosotros cristianos que tenemos una gran revelación en Cristo, cumpliremos nuestra ley.

Pero yo creo que aquí estamos tocando el fondo de nuestra situación salvadoreña. Aquí estamos tocando el fondo de tantos desórdenes en nuestra vida social. Si preguntamos: ¿El por qué de las huelgas, el por qué de los secuestros, por qué las divisiones, por qué la violencia, por qué tanto crimen, tanto desaparecidos, por qué torturas? Todo está en una sóla respuesta: Los hombres se han olvidado de la Ley de Dios. Y un día también señalaré, queridos hermanos, la putrefacción de nuestro sistema. Señalaré el abuso del poder que se convierte en ladrón. Podemos describir situaciones bien vergonzosas de hombres que debían darnos el ejemplo de honradez en el puesto de su gobierno, en sus negocios, en su dinero ¿Y para qué aprovechan esos puestos, esas situaciones? ¡Ya no se puede hacer nada por el bien común, se hace por el egoísmo!

¡Ah! Si se revisaran muchas contabilidades! ¡Ah! si se pidiera cuenta de muchas obras públicas! No se ha respetado la ley de Dios por aquellos que debían de ser el modelo: Los legisladores, los que mandan. Y en el pueblo, naturalmente, al ejemplo de los de arriba, cunde la duda, la incertidumbre y el afán también de aprovechar. Entonces tenemos una nación corrupta desde arriba hasta abajo porque se han olvidado todos los de la Ley de Dios, nos hemos olvidado de la Ley de Dios.

Es necesario recordar ahora uno por uno, esos mandamientos y veremos de verdad como todo estaría fácil: Un retorno a la Ley de Dios. Les estoy recordando, ya en el primer punto, que el pueblo de Dios tiene una ley que se le dio en solemnidad de un Sinaí y que llega hasta nosotros y que ahora en esta Cuaresma de 1979, nos pide una revisión de la vida: Como comunidad, como país, como gobernantes, como gobernados, como pueblo, como cristianos, sólo así la Cuaresma podrá operar su gran tarea renovadora, si tenemos delante el espejo ante el cual aparecerá tan feo nuestro rostro porque no se ha preocupado de copiar en la vida, la Ley del Señor.

– Los diez mandamientos que hoy aparecen en la primera lectura, se dividen en dos, como dice nuestro catecismo. Los tres primeros nos presentan las relaciones del hombre con Dios; y los otros siete, las relaciones del hombre con su prójimo. ¡Qué completo tratado de moral! Está en la primera lectura de hoy.

Primer mandamiento. Monoteísmo práctico ninguna imagen. Otros pueblos: Imágenes de sus divinidades.

El primer mandamiento, que nuestro catecismo lo anuncia sencillamente: “Amar a Dios sobre todas las cosas”, la Biblia lo describe un poco más. “Yo soy el Señor tu Dios que te saqué de Egipto, de la esclavitud; no tendrás otros dioses frente a mí, no te harás ídolos, figura alguna de las que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos ni les darás culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso, castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y bisnietos cuando me aborrecen; pero actúo con piedad por mil generaciones”.

Algunos protestantes, quieren encontrar una acusación a los católicos, de las imágenes. No es el tiempo para dedicarnos a ésto, pero de paso les digo que: Dios no nos está prohibiendo el uso de imágenes de santo sino que está prohibiendo el uso de imágenes de Dios. Las imágenes de los santos son retratos de personas que sabemos nosotros que están ya en la otra vida y para tenerlos presentes, como tengo presente a mi mamá, en el retrato que tengo junto a mi cabecera sabiendo que no es ella la que está allí sino su efigie, tu retrato.

En cambio, la imagen que aquí se prohíbe, es la imagen idolátrica, la imagen cúltica. Revisando, ésto, las investigaciones modernas han encontrado las distinciones enormes que existen entre el pueblo de Israel y los pueblos vecinos que no tenían esta prohibición. Se han encontrado en las excavaciones de aquellos pueblos: En el judío, ni una sola imagen de su divinidad. En cambio, en los otros pueblos, sí se encuentran divinidades presentadas en formas de serpientes, en forma de animales, etc.. Para evitar este peligro de idolatría, Dios manda que no se hagan imágenes de lo divino, que no se trata de representar a Dios con imágenes visibles, porque el día en que un judío estuviera de rodillas ante un ídolo, había traicionado todo el Decálogo: “Yo soy un Dios celoso -dice el Señor-, no quiero que adoremos a nadie fuera de Mi”.

Este es el sentido del primer mandamiento el cual, como ven, tiene un gran sentido en nuestro tiempo. ¿Cuáles son los ídolos de nuestro tiempo? Lo hemos dicho muchas veces y por eso hay mucha gente que está pecando contra el primer mandamiento porque se ha erigido como ídolos: El dinero, el poder, la soberbia, la egolatría. Este primer mandamiento es la oportunidad de la Cuaresma para destronar todo ídolo que no sea el verdadero Dios. Sería el momento de revisar si en tu vida, en tus criterios, aprecias más que a Dios.

Segundo mandamiento. Mal uso del nombre Santo: Perjurio apoyo de maldiciones fórmulas mágicas.

El segundo mandamiento, que nuestro catecismo dice “No jurar el nombre de Dios en vano”, La Biblia lo presenta más largo: “No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso”. Se refiere a tomar el nombre de Dios como juramento de algo falso. Tomar el nombre de Dios como fundamento para una maldición. Llegó a tanto el respecto de este segundo mandamiento que los israelitas no pronunciaban el nombre de Yahvé sino que decían: Adonai que quiere decir “El Señor” La revelación del nombre santo es Yahvé, no es como dicen los testigos de Jehová, Jehová una corrupción de la palabra, eso no existe. Yahvé es el nombre.

¡Yahvé! Pero era tan santo y respetaban ese segundo mandamiento de no tomar sin respeto el nombre de Yahvé, que mejor no lo prununciaban y lo cambiaban por otros: Adonai: “El Señor”.

Tercer mandamiento. El sábado tiempo consagrado a Dios.

El tercer mandamiento que marca relaciones del hombre con Dios y es el signo de la alianza de Dios con Moisés, el Sábado. El Sábado, el descanso sabático, es como el arco-iris, señal de una alianza; el domingo señal también de la alianza como pueblo. Por eso, venir a Misa el domingo es como si estuviera aquí el pueblo de Dios renovando con Dios la alianza como pueblo. ¡Es bello mirar el domingo, a todos ustedes!.

Yo les agradezco que la presencia de ustedes en la Catedral, hermanos, le de tanta vida al día de precepto. Podrá preguntar: ¿por qué no el sábado, como dice la Biblia? Sábado es una palabra cuya raíz significa descanso. No es propiamente un día de la semana, sino un día de descanso. Para los israelitas fue el sábado, pero cuando Cristo resucitó en domingo ya los primeros cristianos cambiaron ese día de descanso al día de conmemorar la Resurrección que es la base de nuestra esperanza. Por eso dijo el Concilio: “Los católicos vienen a misa el domingo, se congregan para renovar su alianza con Dios, para darle gracias por la esperanza de la redención que llevan en su corazón” ¡A eso venimos el domingo, a renovar la alianza! Santificar el día del Señor; venir el domingo es parte de nuestros compromisos de alianza con el Señor. Y vemos en esta Asamblea reunida, lo que hoy he mencionado: La asamblea convocada por Moisés, cuando Dios le iba a hablar.

Yo les miro a ustedes, queridos hermanos, y se que mi humilde ministerio no es más que el de Moisés: Transmitirles la palabra: “ésto dice el Señor”. Y qué gusto me da cuando en la intimidad de sus corazones, como lo dicen, a veces de palabra o por cartas que me llegan, lo que el pueblo le contestó a Moisés: “Haremos todo lo que Yahvé ha ordenado”.

Es bonito encontrar gente, el otro día un padre me dijo que un señor andaba buscando confesarse -tenía cuarenta años de no confesarse- porque quería convertirse como había oído aquí en la Catedral.

Cuándo dicen que yo predico política, yo remito a estos testimonios de conversión hacia Dios. Esto es lo que busco: Conversión hacia Dios! Y si desde aquí señalo la política, muchas veces es por lo corrupto de esa política, para que se conviertan también a Dios los hombres que Dios ama aún cuando estén enlodados en el pecado.

Por eso vienen luego los siete preceptos de las relaciones de los hombres entre sí.

Cuarto mandamiento. Obligación con los padres. “Primer mandamiento con una promesa”.

El cuarto es la relación del hombre con sus padres. Y San Pablo en la carta a los efesios lo llama: “El primer mandamiento con promesa{. Es bien interesante saber que el único mandamiento que tiene una promesa de bendición, es aquel en que Dios dice: “honrarás a tu padre y a tu madre. Así se prolongarán tus días en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar”. Yo creo que basta apelar a la experiencia de los buenos hijos y de los malos hijos. ¡Qué alegría lleva el hijo bueno. ¡Qué espina lleva el mal hijo! ¡Qué ternura la de la viejita que dice: Mi hijo nunca se olvida de mí. Qué amargura la del hombre que dice: Mis hijos, ni se acuerdan de su tata. Si se cumpliera esta ley ¡Cuanta felicidad a muchos hogares, a muchos corazones!.

Quinto mandamiento. Homicidio. Sacralidad de la vida humana.

El quinto mandamiento, breve pero tremendo: “No matarás”. Aquí se proclama la sacralidad de la vida. Acuérdense que todo está bajo el epígrafe: “Yo soy el Señor tu Dios, yo que he dado vida, salud a tu hermano, tú se la vas a quitar”. ¡Cuánta sangre está borrando entre nosotros la felicidad y la santidad de este mandato! Se manda a matar, se paga por matar, se gana por matar. Se mata para quitar de enfrente al enemigo político que estorba, se mata por odio. Cuántos crímenes privados habrán en esos cadáveres que aparecen; muchas veces el origen de la captura fue oficial, pero pienso yo el motivo del asesinato: ¿Cual habrá sido? ¿Quién ha pagado?, ¿Qué intereses hay detrás de esa muerte? ¡No matarás! ¡Es terrible!.

Ojalá me estuvieran escuchando hombres que tienen sus manos manchadas de homicidio. ¡Son muchos por desgracia! Porque también es homicida el que tortura. El que comienza a torturar no sabe a dónde va a terminar. Hemos visto víctimas de torturas, llevados con mil subterfugios mentirosos, a morir en un hospital. Son asesinos también, son homicidias, no respetan lo sagrado de la vida. Nadie puede poner la mano sobre otro hombre porque el hombre es imagen de Dios. ¡No matarás! Yo quisiera llevar también esta palabra breve a ese mar inmenso de ignominia que mata hasta en las entrañas de la madre. El aborto, crimen abominable, también es matar. Y pensar que la que tortura, la que asesina es su propia madre ¡No matarás!. Cuando Cristo perfeccionaba este mandamiento decía: “ya cuando comienzas a odiar, has comenzado también a matar”. Por eso vino a perfeccionar él, con los consejos evangélicos, los mandamientos: para ponerlos lo más lejos posible de la posibilidad del hombre, para que fueran siempre felices no cometiendo las desobediencias contra la Ley del Señor.

Podíamos seguir aquí, porque este quinto mandamiento entre nosotros, está muy descuidado, pero ¡trágicamente descuidado!. Ojalá que ante la luz de mis palabras que repiten la palabra de Dios, miráramos con más respeto la vida del hombre. Sobre todo, si ese hombre está bajo el poder de quien lo está haciendo sufrir. ¡Respétalo por favor!. ¡No lo mates!, ¡No lo estés matando!. ¿Dónde están los desaparecidos?. ¿En qué cárcel mueren languideciendo o ya murieron, ya los mataron? Digan siquiera para que las madres sepan siquiera dónde llevarles una corona a sus hijos que lloran en la incertidumbre

¡No matarás!, aunque manejes tanquetas y fusiles de altos calibres. ¿Por qué murieron los espectadores de la huelga hace apenas unos pocos días? ¿Qué no hay otra manera de apartar una muchedumbre más que tirando balas? Nueve hogares, por lo menos lloran la muerte inesperada tal vez imprudente, pero imprudente de ambas partes. ¡No matarás!., Ojalá se grabara con cincel en la conciencia y en el corazón del que trata con otro hombre sobre todo de autoridad a súbdito: ¡No matarás!, la ley de Dios lo manda.

Sexto Mandamiento. Santidad del matrimonio. Recto uso.

El sexto mandamiento, también hay tanto que decir! ¡No cometerás adulterio!. Cuando miramos a la luz de la Ley de Dios el ambiente de nuestro País, nos asombramos cómo Dios todavía nos tenga paciencia y no nos trate peor de lo que nos está tratando por culpa de nosotros mismos. Es la santidad del matrimonio, es que sólo en el matrimonio puede haber la relación sexual de un hombre con una mujer y para salvar la santidad de ese acto que colabora con el Creador de Dios en la fecundidad de la vida, Dios prohibe, terminantemente toda relación fuera del matrimonio, entre hombre y mujer. Y he aquí otro buen negocio en El Salvador: los moteles, los burdeles, las casas de cita. ¡Cuánta podredumbre, cuánta miseria, cuánta explotación de la dignidad de la mujer, de la salud, de la vida del país. Y son buenos negocios. Y si uno creyera, se asustara cuando dicen: Es de Don

Queridos hermanos, puede llover fuego sobre esta Sodoma. Son casas de pecado y que están ocupadas día y noche. Hay tiempo para ofender a Dios. No hay austeridad en la vida. La ley de Dios está sobrando.

¡No adulterarás! ¡No fornicarás!.

Séptimo Mandamiento. Santidad de la propiedad privada. Incluye libertad.

Séptimo en el precepto, en el Decálogo: ¡No robarás!. Qué examen de conciencia podíamos hacer aquí, hermanos cuando el robar como que se va haciendo ambiente. Y al que no roba se le llama tonto, y al que hace un negocio o emprende una obra y no saca su mordida -a veces de millones-, no ha sabido aprovechar. ¡No robarás!. Otra cosa sería el país si no se robara tanto

Quiero hacer justicia a muchas personas que tienen dinero y que son muy honradas y se quejan de que se les echa a ellos la culpa en todo. Nos hacen mirar hacia otra parte para decir: No son las catorce familias las culpables solamente, van multiplicándose ya esos apellidos. Van siendo ex-funcionarios bien provistos para su provenir. Se van multiplicando propiedades, casas, negocios. ¿Será todo bien habido? ¡Bendito sea Dios!. Pero, si en el fondo está quejandose el séptimo mandamiento, no puede bendecir el Señor. ¡No robarás!, es la verdad y lo que tienes lo has robado, lo has robado al pueblo que parece en la miseria, lo has robado Cuántas más cosas podrían decirse de este precepto para el cual parece que ya no hay importancia. Pero, hermanos, robar, siempre será pecado. Y será Ley de Dios no robar.

Octavo Mandamiento

Sigue el octavo precepto: “No darás testimonio falso contra tu prójimo”. La ley de la sinceridad! Yo quiero darle gracias a Dios porque la Iglesia tiene el lenguaje de la sinceridad. Quiero darle gracias Dios porque en medio de un mudo de mentiras, donde nadie cree en nada ya, se le cree todavía a la Iglesia. Gracias a Dios que se conserva el sentido de credibilidad. La capacidad de dialogar porque saben que la Iglesia no engaña. Es dura, por que no sabe mentir. Pero en este mandamiento de la mentira ¡Cuántas cosas también habría que recordar! ¿Quién cree las noticias de nuestros periódicos, sobre todo cuando las comentan en favor de ciertos intereses? Por suerte que el pueblo -y yo lo felicito- está aprendiendo a leer y está aprendiendo a oir radio y está aprendiendo a ver televisión. No todo lo que sale allí es verdad. Hay mucha mentira. Hay mucho pecado contra el octavo mandamiento.

Un escritor moderno dice: “Si amaneciéramos un día con el propósito de cumplir la Ley de Dios, al llegar a su casa y buscar el periódico, encontrarías muchos lugares en blanco”. ¡Ah!, es que ahora está prohibido mentir. Cierto que habría más confianza en las relaciones de los hombres, pero ¿A qué hemos llegado en nuestro ambiente?: Queridos hermanos, a una desconfianza tan grande que siempre que vamos a platicar con alguien miramos a todas partes a ver quién está oyendo. Porque el ser oreja, también es pecado contra el octavo mandamiento Porque muchas veces la información que se lleva va inspirada por un odio. por una venganza. Así he visto sufrir a muchos hombres porque los mal informaron, dieron falso testimonio de ellos. Lo que está pasando con las comunidades de nuestra Iglesia, es que son víctimas de este pecado: El falso testimonio.

Me acuerdo cuando me enseñaron algunos que dicen argumentos para la expulsión de algún sacerdote. Pude darme cuenta de la mentira y del descaro con que se llevan informaciones donde se toman decisiones injustas, inspiradas en el pecado contra el octavo mandamiento. ¡Un poco de conciencia, queridos hermanos!, un poco de conciencia para decir siempre la verdad. Mejor callar, aunque a veces el callar es cobardía cuando tienes que hablar desmintiendo al que está pecando con falso testimonio.

Noveno y Décimo mandamiento. Los deseos ilícitos que pueden desembocar en acciones contra el sexto y séptimo mandamientos.

Vienen los dos últimos preceptos: “No codiciarás los bienes de tu prójimo”, “ni desear la mujer del prójimo”, como preceptos previsores para no caer luego en la violación de la santidad de la propiedad o del matrimonio.

Como ven, los mandamientos escritos en el Monte Sinaí, como nos continúa diciendo la Biblia, son lo más grandioso de las relaciones con Dios y de nuestras mutuas relaciones. Ojalá que esta Cuaresma sea para volver a una revisión de vida y ver como cumplimos.

c) Mediación de Moisés

Después de ésto, terminemos la ceremonia del Sinaí, Moisés mandó a matar animales para sellar la alianza que se había rubricado con Dios y la mitad de la sangre la aspergió sobre el pueblo, como para marcar con sangre de víctima, la promesa que había hecho. Haremos todo lo que dice Yahvé. Los diez mandamientos de la Ley de Dios son la respuesta de los hombres a la alianza que Dios quiere hacer con los hombres. Cumplir esos mandamientos es ratificar cada día el convenio firmado con Dios: “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. No nos gloriaremos ser pueblo de Dios mientras conculcamos tanto los mandamientos contra la ley del Señor.

2. LA LEY ES NECESARIA, PERO NO BASTA

Letra sin espíritu: El templo, las fiestas, la institución sacrificial

Aquí voy a fijarme ya en el Evangelio de hoy, ¿Qué es el evangelio de hoy? Cristo formando con cordeles un azote para sacar del templo a los que habían hecho de la ley de Moisés un negocio, a los que habían hecho del templo, signo de la unión con Dios, un mercado, una cueva de ladrones. Para fustigar y purificar el signo santo que era el templo y era el sacrificio y era el culto pero con tantas leyes se habían convertido en legalismos y estaban muy lejos del espíritu.

El Evangelio de San Juan es muy pintoresco en recoger todos esos signos de los judíos. En el Evangelio de hoy aparece por ejemplo el signo de las fiestas, el signo del templo, el signo de la institución sacrificial. Todo eso no era más que signo, era letra de la ley. Pero el legalismo no es el espíritu. Lo que Dios quiere ante todo es el espíritu.

– No basta la letra, es necesario el espíritu.
(Encíclica Redemptor hominis)

Ya que les anuncié la carta Encíclica de su Santidad Juan Pablo II, no quiero privarles de leer un pensamiento cuando él habla de la redención y de los hombres de hoy. Dice que no basta la letra, sino que es necesario el espíritu: “Ya desde la primera mitad de este siglo, en el período en que se estaban desarrollando varios totalitarismos de Estado, los cuales -como es sabido- llevaron a la horrible catástrofe bélica, la Iglesia había delineado claramente su postura frente a estos regímenes que en apariencia actuaban por un bien superior, como es el bien del Estado, mientras la historia demostraría, en cambio, que se trataba solamente del bien de un partido, identificado con el Estado”. Se trata de los regímenes antes de la Guerra Mundial, sobre todo Alemania, Italia, de donde nacieron luego las formulaciones de “la seguridad de Estado”, que son ahora las inspiraciones de nuestros regímenes en América Latina. Dice el Papa que, precisamente, por haber visto esa triste historia de las violaciones de los derechos en esos países que se gloriaban de servir al bien común, por eso surgió la Institución de las Naciones Unidas y se hizo la Declaración de los Derechos Humanos.

A Esto se refiere el Papa cuando dice: “Al compartir la alegría de esta conquista con todos los hombres de buena voluntad, con todos los hombres que aman de veras la justicia y la paz, la Iglesia, consciente de que la sólo “letra” puede matar, mientras solamente “el espíritu de vida”, debe peguntarse continuamente junto con esos hombres de buena voluntad si la declaración de los derechos del hombre y la aceptación de su “letra” significan también por todas partes la realización de su “espíritu”. Surgen, en efecto, temores fundados de que muchas veces estamos aún lejos de esta realización y que tal vez el espíritu de la vida social y pública se halla en una dolorosa oposición con la declarada “letra” de los derechos del hombre. Este estado de cosas, gravoso para las respectivas sociedades, haría particularmente responsable, frente a estas Sociedades y a la historia del hombre, a aquellos que contribuyen a determinarlos”.

Entonces nos gloriamos de que los Derechos Humanos coinciden con la Ley de Dios, pero así como el Papa dice: De la declaración de los Derechos Humanos aceptada por muchos países, como si un nuevo Sinaí hubiera inspirado un nuevo respeto a Dios y al hombre, cabe preguntar: si tanto la Ley de Dios como la Declaración de los derechos humanos, solamente está sirviendo para apañar con la “letra”, pero su “espíritu” está muy lejos de lo que se esperaba de todo esto.

Y aquí es dónde cabe una revisión de nuestra semana. Pero antes de mirar desde la Iglesia, yo miro hacia adentro de nuestra Iglesia para hacerla cada día más fiel, más coherente, más inspirada en la verdadera palabra del Señor.

HECHOS ECLESIALES

La primera noticia, de la cual ya he dicho bastante, es la Encíclica de su santidad: “Redemptor Hominis”, que comienza a darle la vuelta al mundo. Los tres grandes conceptos que el Papa lleva muy grabados en su corazón: Cristo, la Iglesia, el Hombre; y, sobre todo, los hombres iluminados y servidos por Cristo y por la Iglesia, son como el alma de esta Encíclica que respalda plenamente un servicio de la Iglesia a la palabra de Dios, y a los derechos de Dios y de los hombres. Preparamos una edición que muy pronto se comenzará a difundir. En mi entrevista del próximo miércoles voy a darles más informes sobre este preciosísimo documento.

Hoy iniciamos la jornada del Sacrificio Voluntario. El centro Ana Guerra de Jesús que se ha encargado durante años anteriores, se va a encargar también, hoy, de recoger en los templos la ayuda fraternal que ustedes quieran dar para socorrer el hambre en el mundo y ayudar a otras obras de promoción de la Iglesia.

Mañana, recuerden todos, es el día de San José. Varias parroquias y congregaciones lo celebran como patrono. Quiero recordar con cariño el Seminario San José de la Montaña que está puesto bajo su protección. Queremos, por eso resucitar la obra de las vocaciones bajo el patrocinio de San José. Entre las parroquias que celebran y tendré el gusto de participar están San José Villanueva, y San José Cortés a donde estaré esta tarde. A San José Villa Nueva esta misma mañana.

También, hablando del Seminario, quiero recordarles aquí con cariño tres reuniones con tres grupos de jóvenes seminaristas en Chalatenango, donde tenemos un seminario menor, en San José de la Montaña con los menores y los mayores.

Como obra vocacional, una invitación para que el Sábado próximo 24 de marzo, a las cuatro de la tarde, asistan a la ordenación sacerdotal del Diácono Ezequiel Gámez que tendrá lugar en la Iglesia Parroquial de Santa Lucía en Suchitoto.

Quiero avisarles con tiempo que para el Viernes de Dolores, 6 de abril, queremos que en toda la Diócesis se intensifique la oración y la penitencia. Que hagamos mucha oración como dice el Papa en su Encíclica, porque es la puerta que vivifica nuestra Iglesia.

Una alerta a las falsas celebraciones que muchas veces gente no autorizada por el párroco, organizan semanas santas, procesiones, vía-crucis. Sepan siempre que el Párroco es el responsable y hay que estar en comunión con él para todas esta acciones.

Quiero anunciarles a las diversas comunidades que están escuchando por radio, por si quieren aprovechar los servicios que desde la Catedral va a prestar nuestra Radio, el Domingo de Ramos a las ocho de la mañana comenzará la bendición de palmas en la Iglesia de El Calvario y de allá vendremos a terminar con la misa de campaña frente a Catedral. El Jueves Santo, ya que la procesión del Silencio es una institución en muchos pueblos, les invitamos a unificarla; desde las 10 hasta las 12 de la noche habrá un servicio radiofónico para unificar el mensaje de esa concentración que ojalá sea muy ordenada y muy piadosa, la procesión del silencio el Jueves Santo en la noche. El Viernes Santo, desde las 11 A.M., el vía-crucis de la Catedral que se puede también servir para las otras parroquias que hacen a esa hora sus vía-crucis. Y el Santo Entierro si lo quieren unificar también con el de la Catedral que saldrá de El Calvario, a las 6 1/2 de la tarde hasta las 9 de la noche. Lo mismo la Vigilia del Sábado Santo que es la meta de nuestra Cuaresma, será celebrada en Catedral y transmitida por radio el Sábado Santo a las 7 de la noche.

Yo pido excusas a las Comunidades de San Pedro Perulapán, El Paraíso, Monte San Juan, porque circunstancias especiales no me permitieron acudir a la invitación que me habían hecho. Espero visitarlos en próxima oportunidad.

Quiero denunciar el robo sacrílego en la Villa de San Cristóbal, en Cuscatlán.

Quiero unirme a la alegría de los PP. Josefinos en el Colegio Cristóbal Colón, donde celebraron una bella semana Josefina, cuya inauguración tuve el gusto de el lunes por la mañana en una amistosa Misa de Juventud.

Quiero agradecer a la Escuela “Luisa de Marillac” de Santa Tecla, el obsequio de víveres, ropa y otros objetos para los necesitados, principalmente para la cárcel de mujeres. Me dio mucho gusto que una escuela de pobres, ayuda a los pobres.

HECHOS DE LA REALIDAD NACIONAL

Desde esta Iglesia que vive estas y otras circunstancias, enfocamos ahora dos acontecimientos principales de los conflictos obrero-patronales y la libertad que se ha concedido a los reos acusados de violar la Ley de Garantía y Orden Público.

En cuanto al conflicto de la Constancia y Tropical ya es conocido por ustedes el trabajo de nuestra Arquidiócesis. Sin embargo quiero lamentar el poco respeto que las autoridades militares tuvieron para dos sacerdotes pedidos por los obreros como garantía para salir de la huelga. No se les dejó entrar, se les tuvo cerrados en el bus de la Cruz Roja, ni siquiera se les permitió abrir las ventanitas. Esto mismo sucedió cuando la ocupación de la OEA y la ocupación de la Embajada de México. Quiero decir claramente: Que los sacerdotes no han ido de metidos han ido porque los pedían aquellas personas que tienen confianza en la Iglesia. Y era deber permitir, así como se permitió a la Cruz Roja y a la Comisión de Derechos Humanos, que ellos también formaban parte de la Comisión, se les tratara con un poco de respeto.

Quiero aclarar que los periódicos publicaron parte de alguna declaración que yo hice, pero que mutilaron un poco mi mensaje sobre el conflicto de la Constancia y Tropical. No mencionaron que yo había dicho que la raíz del malestar continúa mientras no haya justicia social en las relaciones en El Salvador. También omitieron la felicitación que yo dirigí a los obreros de La Constancia por su serenidad, firmeza y valentía, capacidad de diálogo y que también felicité por esta apertura y capacidad a la parte patronal. A ambas partes les agradecí la confianza que manifestaron en la Arquidiócesis y últimamente he recibido el agradecimiento de la parte patronal.

Aunque ya este conflicto, gracias a Dios, ha terminado, La Iglesia estará alerta para ver lo que va seguir, porque la triste experiencia de otra situación que se resolvió fue que, poco a poco, con medidas represivas se fue destruyendo el Sindicato, y acabó también hasta con uno o varios asesinatos de dirigentes obreros. Quiera el Señor apartar de la mente, el demonio de la venganza y que todos nos alegremos de la paz que ha vuelto en ese conflicto.

Queremos lamentar algunos incidentes, además del que ya dijimos de los sacerdotes, las muertes y los heridos que han quedado. Y un llamamiento de atención para que ojalá no vuelvan a suceder esas cosas. También el pueblo organizado para presionar el retiro del cerco policial en La Constancia y Tropical, se tomó la Catedral y estuvo incendiando buses. Acerca de ésto quiero hacer mías estas palabras de un comunicado cuando dice: “Que el Movimiento Popular encabezado por el FAPU y el BPR y otros etc., comprendan que si cuentan con simpatías y militantes en el seno del pueblo y en el sector trabajador su radicalismo también detiene su desarrollo y lo único que hace es encender pasiones que causan más daño que unidad en las causas en que todo el pueblo necesita juntarse; pues sus aportes en la lucha, también han servido”. En otras palabras, el lenguaje de la Iglesia No a la violencia, No identificación con ningún grupo concreto. Lamenta que tenga que recurrirse a estos medios para contrarrestar la violencia contra la cual luchan estos Organismos. Sería bueno que en momentos difíciles se reflexiona para no hacer más mal que bien.

Desde luego quiero decir que yo no estoy de acuerdo con la ocupación de la Catedral, pero que lamento que se recurra a estos medios por no encontrar cauce donde esas voces tienen que oirse.

Otros conflictos que se están negociando todavía: PRONAG, STECEL, motoristas de la ruta 5 y 28 y otras fábricas. Hacemos siempre una apelación a la capacidad de diálogo que nuestros salvadoreños tienen, cuando quieren.

El Sindicato del Seguro Social denunció que el Consejo Directivo violó el Contrato Colectivo. El Sindicato de la Industria del Café denunció el despido de 2836 trabajadores en los beneficios de la Compañía Salvadoreña de Café.

Siempre en relación con esta situación laboral, identifican el cadáver del líder sindical Oscar Armando Interiano García, quien había sido capturado el 13 de febrero y se le da por “desaparecido”. El 27 de febrero se encontró su cadáver como ya todos saben.

Respecto a estos incidentes, huelgas y demás conflictos declarados ilegales, que provocan agitación, desaliento -dice la Cámara de Comercio- provocan también desaliento en la inversión, en la desocupación, disminución de ingresos al Tesoro del Estado. También, el Señor Presidente ve en la huelga sólo un pretexto de los subversivos por crear agitación, pide a obreros que propongan sus demandas a través de los cauces legales. Yo quisiera recoger estos criterios para decir la voz de la Iglesia: Que estaría bien todo eso cuando de verdad hubiera esos cauces legales. Por eso, la declaración del Señor Ministro del Trabajo que anunció la reforma de Códigos de Trabajo y confesó la carencia de cauces legales, está señalando una contradicción en el Gobierno. Que, por tanto, hay que buscar esos cauces legales para que las situaciones violentas tengan escapes legítimos. Por su parte la Iglesia, en mi Tercera Carta Pastoral, he señalado los servicios que está dispuesta siempre a prestar. No son precisamente para fomentar agitaciones, pero sí reclaman para que las válvulas de escape existan y todas estas cosas se organicen, se resuelvan como desean quienes se ven precisamente en el conflicto.

Ahora hermanos, nos alegramos con la libertad que se anuncia a 75 procesados por la Ley de Orden Público, es una parte lo que hemos pedido. Entonces faltaría todavía no dejar en el olvido y desamparadas a las familias de los tres por los cuales la Iglesia y muchas instituciones han estado abogando. También, no basta la abolición de una ley, si no hay espíritu de cumplir un mayor acercamiento al bien del pueblo. ¿Por qué se encontraron los cadáveres de los hermanos Martínez en Chalatenango? Yo he visto llorar personalmente a la mamá y a la esposa de estos cristianos hermanos nuestros. Lo mismo el cadáver del catequista Juan Antonio Fuentes que fue identificado en Sensuntepeque, que había sido capturado el 22 de febrero en su casa de habitación y varias personas vieron el hecho.

Continuación de cateos, de desaparecidos, indican que la abolición de la Ley del Orden Público no es suficiente. Como dijimos antes, no se pone el espíritu a buscar una verdadera tranquilización y una verdadera justicia en nuestro pueblo.

Nos preocupan las noticias que en esta semana se dieron acerca de los secuestrados y esperamos que todavía se aproveche el tiempo y la capacidad de negociación para poner a salvo esas vidas.

Nos alegramos de que el niño migueleño Carlos Mario Villatoro, haya sido encontrado. Y como notas de heroísmo y felicitación, a propósito del secuestro de este niño, quiero decir en público mi admiración por un hermano Marista, un religioso que se ofreció como rehén a cambio de que se dejara al niño. No fue necesario, pero el gesto del religioso quedó en pie, lo mismo que quedaron en pie aquí en la Arquidiócesis sacerdotes y religiosas. Yo quiero felicitar y agradecer a aquellos sacerdotes y religiosas que cuando en un momento se dijo que se necesitaría algunos voluntarios para ir a proteger del cerco militar a los obreros en huelga, se ofrecierón. Tampoco hubo necesidad, pero el gesto de estos sacerdotes y religiosas queda también como un signo de admiración entre nosotros

3. CRISTO ES LA PLENITUD DE LA LEY

Nos vamos a acercar al altar con el tercer pensamiento, ya solamente lo insinúo: La ley es necesaria pero no basta la letra, sino que es necesario el espíritu de la ley, sólo Cristo es la plenitud de la ley. No lo olvidemos cuando vamos caminando en nuestra Cuaresma hacia el Calvario y hacia la Resurrección.

-Cristo, el verdadero templo: Muerte y resurrección puerta de salvación. San Pablo nos ha dicho que ni el signo que buscan los judíos con la ostentosidad de su templo, con los milagros, ni la sabiduría de los griegos, salvará a la humanidad, sino la fuerza salvadora está en el Cristo crucificado. Este es el signo, cuando Cristo esta mañana nos recuerda su gesto valiente de sacar del templo, a los que estaban profanando ese signo, se presente él mismo como el templo, como el campo donde Dios se encuentra con el hombre, como el perfecto adorador de Dios y salvador de los hombres.

– Ni los signos de los judíos, ni la sabiduría de los griegos, sino el único signo de Dios: Escándalo y necedad para los hombres: Cristo crucificado. Ojalá que todas estas reflexiones de la alianza y de nuestra realidad nacional, nos lleven a comprender como San Pablo ha dicho: “Que no tenemos otra esperanza ni en las leyes, ni en los poderes de los hombres, ni en los signos creados que nuestra confianza y nuestra esperanza. Trabajando, sí las cosas de la tierra, los medios humanos, pero el corazón muy puesto en el gran signo de los cristianos: ¡Cristo crucificado! ¡Cristo resucitado!. Así sea

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Cuaresma, Transfiguración del pueblo de Dios

Homilía del Segundo Domingo de Cuaresma

(11 de marzo de 1979).

Génesis 22, 1-2, 9a. 15-18
Romanos 8, 31b-34
Marcos 9, 1-9

Queridos hermanos, estimados radio-oyentes:

Esperamos que, esta mañana, la Compañía de energía eléctrica nos asegure la continuidad de nuestro mensaje. Quiero decir a todos: que de mi parte no existe ninguna sospecha de que el apagón del domingo pasado, haya sido voluntario: No lo quiero pensar así. Y espero que esta confianza sea respondida, también, con un esfuerzo para darnos un mejor servicio que el domingo pasado; porque el mensaje de esta mañana es sumamente importante: Parte de esa figura de Cristo transfigurado. Podíamos decir que este domingo de Cuaresma, es para la Arquidiócesis de San Salvador como un eco de nuestro 6 de agosto. Es un honor celebrar como patrono de la República al Divino Salvador Transfigurado, que en el evangelio de hoy, nos repite en el ambiente de Cuaresma, frente a la Semana Santa, el gran mensaje de la Transfiguración.

CIRCUNSTANCIAS: Cristo transfigurado en el centro. Motivo nacional.

1. Un muerto nueva víctima de nuestra situación. El marco circunstancial de esta figura de Cristo, aquí en nuestro ambiente, lo hace todavía más necesario. Acaban de sacar de la Catedral a un joven difunto: Matado ayer en el conflicto de las huelgas de la Constancia y la Tropical. Un pobre llevado, por su familia pobre, a Cojutepeque para ser enterrado. La Catedral ha tenido ese gusto maternal de recoger el dolor una vez más. Y como madre que entrega a los brazos de otra madre -ese pobre matado, joven-, nos está diciendo: Es una nueva víctima de nuestra situación.

2. La peregrinación de Aguilares: Iglesia que honra sus mártires y recoge sus voces de esperanza y renovación. Otro detalle precioso de esta mañana, en le momento en que estamos iniciando aquí nuestra misa en Catedral: Parte de Aguilares para el Paisnal una peregrinación de desagravio, silencio, de oración; para definir que se trata de una plegaria, de una reflexión; con el objeto de honrar la memoria del P. Rutilio Grande que, precisamente, está cumpliendo dos años de haber sido asesinado. Nos unimos desde aquí, queridos católicos peregrinos de Aguilares a El Paisnal, para acompañarles también a ustedes durante estos momentos de oración, y agradecerle al P. Grande y a todos aquellos sacerdotes, religiosas y catequistas que, sin miedo a la muerte, están proclamando un Evangelio que verdaderamente tiene que levantar conflictos, se trata de despertar conciencia.

Gracias a ese mensaje que dejó el P. Grande en Aguilares, allán, también, esta marcada la Iglesia con ese sello de autenticidad. “Si a mí me persiguieron -dijo Jesús-, también a vosotros os perseguirán”. Yo quiero decirle a las comunidades de Aguilares y a todas las comunidades que en este momento están acompañando esta peregrinación de fe, de esperanza y de amor; ¡que no tengan miedo!, que la persecución es una nota característica de la autenticiad de la Iglesia; que una Iglesia que no sufre persecución, sino que está disfrutando los privilegios y el apoyo de las cosas de la tierra, ¡tenga miedo!; no es la verdadera Iglesia de Jesucristo. Esto no quiere decir que sea normal esa vida de martirio y de sufrimiento, de miedo y de persecución, sino que debe de significar: El espíritu del cristiano. No estar con la Iglesia únicamente cuando las cosas andan bien, sino seguir a Jesucristo con el entusiasmo de aquel apóstol que decía: “Si es necesario muramos con él”.

3. Regreso de la peregrinación nacional a San Miguel. El documento de Puebla. Una Iglesia que sigue orientando También hay otra circunstancia que yo la pongo como marco de nuestra Arquidiócesis, junto con otras que diré de este Cristo transfigurado: y es que estas cosas duras de nuestra Arquidiócesis, junto con otras que diré después están pidiendo a gritos una transfiguración, una renovación, un embellecimiento de la Iglesia y de la Patria. En este sentido yo pienso que nuestra peregrinación nacional, ayer a San Miguel, a los pies de la Virgen de la Paz para llevarle el documento de Puebla: Todos los Obispos, el representante del Santo Padre, gran número de sacerdotes, religiosas y fieles, está diciendo -con el sólo gesto de poner a los pies de la Estrella de la Evangelización, a María, unas orientaciones pastorales de América Latina-, que queremos comprometernos con lo que el Magisterio de la Iglesia ha señalado para nuestros pueblos. Para mi es de mucha esperanza ver que todos los obispos, sin diferencias de criterios, decimos que Puebla es un documento que, partiendo ahora de los pies de nuestra Patrona, hay que comprometerse con él. Por eso hay que comenzar por estudiarlo y no ver allí cosas negativas ni acusarlo por prejuicios, si no que, estudiando, veremos cuántos elementos nos ofrece allí para la liberación, para el embellecimiento, para la libertad, la dignidad, de nuestro pueblo salvadoreño.

El mal sería que pase con el documento de Puebla lo mismo que pasó con Medellín: Que muchos, llevados por los prejuicios, a veces por la ignorancia, no los pusieron en prácticas Si nuestra Arquidiócesis se ha convertido en una Diócesis conflictiva, no les quepa duda, es por su deseo de fidelidad a esta evangelización nueva; que del Concilio Vaticano II para acá y en las reuniones de Obispos latinoamericanos están exigiendo que tiene que ser una evangelización muy comprometida, sin miedo. Por eso le hemos pedido mucho a la Virgen de la Paz que esa ceremonia de ayer en San Miguel, no sea solamente un momento de romanticismo y de superficialidad, sino el compromiso serio de: Obispos y sacerdotes, comunidades religiosas, comunidades parroquiales; de encarnar en nuestra vida pastoral esa evangelización exigente que señala peligros y que renuncia privilegios, y que no le tiene miedo al conflicto cuando ese conflicto lo provoca nada más la fidelidad al Señor.

Por eso, en este marco de una Patria, de una Iglesia que siente dentro de ella y a su alrededor cuántas cosas hay que transfigurar, ¡qué hermoso aparece la figura de Cristo transfigurado!

CUARESMA, TRANSFIGURACION DEL PUEBLO DE DIOS.

1. La alianza que dió origen al pueblo de Dios: Abraham.
2. Cristo transfigurado, modelo y causa de la transfiguración.
3. El pueblo de Dios que debe transfigurarse, hoy y aquí.

Para que nuestro evangelio, que hoy meditamos, sea como he querido inculcarlo siempre: Una palabra viva que me está hablando a mí, a tí a la familia, a la comunidad, que en 1979 siente todo lo duro de esa mordida de nuestra realidad; todo el veneno del mal y toda la esperanza del bien.

1. LA ALIANZA QUE DIO ORIGEN AL PUEBLO DE DIOS: ABRAHAM

a) Nexo creación-alianza con Noé y alianza con Abraham.

La primera lectura nos habla de Abraham en una de las pruebas más tremendas de la fe. Pero como quisiera que esta catequesis de nuestra Cuaresma, sea como nos aconseja el Concilio: Un repaso de la historia de nuestra salvación, les quisiera invitar a no olvidar la lección del domingo pasado que tiene mucha conexión con la de hoy. El domingo pasado era Noé saliendo del diluvio, frente al arco iris que Dios toma como señal de una alianza de carácter natural, Dios promete que no habrá otro diluvio que destruya la naturaleza.

Me gustó mucho cuando el P. José Luis, en su comentario que hace el lunes a la una de la tarde de esta homilía sacaba una conclusión que yo no saqué: Que esa alianza de arco-iris, esa alianza de Dios entregándole al hombre una naturaleza purificada del pecado por el castigo del diluvio, es una alianza que le exige al hombre un respeto a la naturaleza; y el Padre José Luis sacaba una conclusión muy urgente: El gran problema ecológico. Ustedes saben que está contaminado el aire, las aguas; todo cuanto tocamos y vivimos; y a pesar de esa naturaleza que la vamos corrompiendo cada vez más, y la necesitamos, no nos damos cuenta que hay un compromiso con Dios: De que esa naturaleza sea cuidada por el hombre. Talar un árbol, botar el agua cuando hay tanta escasez de agua; no tener cuidado con las chimeneas de los buses, envenenando nuestro ambiente con esos humos mefíticos; no tener cuidado donde se queman las basuras; todo eso es parte de la alianza con Dios. La consecuencia es muy útil, sobre todo cuando en El Salvador tenemos la tasa de población más densa. Cuidemos, queridos hermanos salvadoreños, por un sentido de religiosidad también, que no se siga empobreciendo y muriendo nuestra naturaleza. Es compromiso de Dios que pide al hombre la colaboración. Pero eso queda en el ámbito de la creación de Adán a Noé, de Noé a Abraham; son dos etapas pero de un mundo natural, de un Dios que ha creado una naturaleza para entregársela al hombre.

b) Vocación de Abraham. Ahora comienza un tercer capítulo, la alianza con Abraham, es de carácter muy especial, de esta alianza va a nacer el pueblo de Dios, por eso titulo a este pensamiento: La alianza que dió origen al pueblo de Dios.

c) Tres pruebas de su fe. La prueba a la fe de Abraham que se nos presenta hoy en la Biblia, es la tercera prueba, para ver cómo ese hombre, a quien Dios va a constituir padre de los creyentes, confía en él y su raza será: Los hombres que tienen fe.

Cuando San Pablo habla de la redención en Cristo, comparándola con la Ley de Moisés, dirá que en Cristo vuelve a reaparecer la fe que Dios exigió a Abraham, y que el hombre no se salva por la ley solamente, sino por la fe. Esto que mucho vale cuando le queremos dar a nuestras relaciones humanas una base de legalismo, como si la ley fuera todo. Y hemos repito mil veces y no nos cansaremos de repetir: “No es el hombre para la ley sino la ley para el hombre”. La ley, dice San Pablo, no hace más que señalar el pecado, pero no dá la fuerza para evitar el pecado. En cambio la fe y la redención es la gran obra de Cristo que pide, creer en él, ésta es la que salva.

“Sal de tu tierra” Dios afianzado a ese hombre que va a ser el modelo de la fe de todos los hombres, lo encuentra ya casi centenario, y con una frase gráfica, la Biblia dice: “Ya sus energías generadoras marchitas, y su mujer también estéril” No han tenido hijos y están en la vejez. Y en ese marco de desierto, de muerte, de ramas marchitas, se presenta Dios para decirle: Sal de tu parentela y vete a la tierra que yo te mostraré y te voy a dar, y allí lo poblará un pueblo descendiente tuyo -era como para reírse sin embargo, Abraham, que tiene fe y dice, para Dios no hay imposible, y sin saber a donde va, coge su camino junto con su mujer estéril, con la esperanza de ir a formar un pueblo.

– Mira al cielo Tu descendencia Por eso, otro día que Abraham, en esas pruebas de la fe, levanta su plegaria al Señor: Que le de una muestra de esa promesa que parece imposible, una burla, un ridículo, Dios lo invita a mirar las estrellas: “Tan numerosas como esas estrellas será tu descendencia y todas las naciones de la tierra serán benditas en ese pueblo que va a nacer de tus entrañas”. Y entonces se realiza una alianza al estilo que explicábamos el domingo pasado: Animales partidos por mitad, Abraham que pasa en medio y luego el Espíritu de Dios que pasa también, así se firmaba una alianza. Un animal partido, matado, era como el reclamo: éstos que van a hacer alianza tiene que cumplirla y si no, sean malditos y acaben como estos animales.

– El sacrificio de su hijo. Y Dios, condescendiente con los hombres, hace la alianza de sangre con Abraham. Y cuando el imposible se cumple y la estéril tiene un hijo, y Abraham está feliz porque ya no morirá sin descendencia porque Isaac es una realidad, entonces Dios le dice: “Toma a tu hijo y vete al Monte Moria para sacrificármelo”. Piénsenlo padres de familia ¿que sentirían ustedes si Dios les pide eso, sacrifícame a tu hijo en holocausto? Era la expresión más acabada del sacrificio: Quemar la víctima también, que no quede ni seña. Y Abraham, probado en la fe, se somete a esta tremenda prueba -como nos ha dicho la lectura de hoy-, y aquel Isaac caminando con su leña hacia el Monte Moria, es imagen de Cristo con su cruz a cuestas.

Yo tuve la dicha de conocer el Calvario, donde murió Nuestro Señor y, en una de las pinturas está este cuadro: Isaac caminando con su leña para el sacrificio, mientras Cristo también camina con su cruz. Sólo que para Cristo, como nos va a decir hoy San Pablo, Dios no le perdonó la vida; en cambio a Isaac, la voz de Dios se hace oir: “ya probe tu fe, no es necesario que mates a tu hijo”.

Abraham le ofrece un cordero, para que en su nombre sea ofrecido en holocausto, e Isaac es el Patriarca que se va mencionar luego en las invocaciones de Dios: “El Dios de nuestros padres, el Dios de Abraham y de Isaac, de Jacob porque así sentían a Dios los patriarcas.

d) Nace un pueblo. Ha nacido un pueblo, lo ha prometido Dios y ese hijo único, probado hasta en el holocausto, será cabalmente, el riachuelo de donde comienza a crecer esa inmensa raza a la que Dios ha hecho otra promesa tremenda: Emigrará a tierra extranjera, pasará cuatro cientos años bajo el yugo de los egipcios, pero luego vendrá -esto queda para el otro domingo- la alianza con Moisés.

Cuatro siglos después, de que aquel pueblo ha estado buscando qué comer en Egipto, se ha hecho esclavo, y comienza el libro del Exodo: La preciosa emigración hacia la tierra prometida. Hasta entonces fíjense, más de cuatro cientos años-, se va a cumplir lo que Dios le prometió a Abraham; “Te daré una tierra. Esta tierra será tuya”. Abraham creyó, aunque murió sin ver muchas de las cosas que Dios le prometió. Por eso, cuando Cristo refutaba a sus enemigos, decía: “Abraham deseó ver este día y no lo vio”. Abraham creyó en Cristo sin conocerlo. Abraham creyó que de ese pueblo iba a nacer el Redentor de los hombres por eso ese pueblo es maravilloso. Cuando nos habla el Concilio del Pueblo de Dios, nos remonta hasta esta fuente que estamos meditando ahora y dice así en el capítulo II, sobre el pueblo de Dios:. “fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente”.

Para eso hizo Dios un pueblo, para que lo confesara y le sirviera. “Por ello eligió al pueblo de Israel que comienza a nacer de Abraham como pueblo suyo, pactó con él una alianza y le instruyó gradualmente, revelándose a si mismo y los designios de su voluntad a través de la historia de este pueblo, y santificándolo para si”.

Yo quisiera que distinguiéramos bien, queridos hermanos, entre pueblo y Pueblo de Dios. Esta distinción hoy, es muy necesaria. No todo pueblo es Pueblo de Dios y el Concilio también hace una diferencia entre el Reino de Dios y el progreso humano. Porque si confundimos estos dos conceptos, podemos caer en aquel peligro que el Papa Juan Pablo II observaba a los Obispos en México: De no confundir: Con una democracia un sentido únicamente de pueblo, el pueblo que nace de la predilección de Dios; pero nace del pueblo, porque el Papa también dijo: “La Iglesia nace de la respuesta de los hombres de Dios por la fe”. Pero no todos los hombres responden por la fe.

Por eso en El Salvador, hay muchos que no son Pueblo de Dios, aunque son pueblo salvadoreño. El Pueblo de Dios, nos acaba de decir el Concilio: es una posesión de Dios, una marca que Dios imprime para que lo adore, para que lo confiese, para que le ore, para que le de gracias. Ese pueblo de Dios, tiene una larga historia: Todo el Viejo Testamento. Allí se distingue muy bien, como el pueblo de Israel, cultivado por los patriarcas, por los profetas, por los hechos maravillosos de Dios, era como el pueblo predilecto en medio de todos los otros pueblos y Dios mismo le ha dicho a Abraham: “En ese pueblo tuyo, serán bendecidas todas las naciones”. Porque Cristo nacerá de ese pueblo; y los otros pueblos, que no son pueblo de Israel, se formarán luego por la fe, que es lo principal: El pueblo que Dios está construyendo en su principio cuando hace alianza con Abraham.

e) Moisés y Elías. Síntesis de la historia del Viejo Testamento. Por eso fijémonos en el Evangelio de hoy en el Monte Tabor, que es el monte que la tradición cree que sucedieron estas cosas allí; aparecen Moisés y Elías como las dos cumbres más altas del Pueblo de Dios.

Moisés que escribía la ley de ese pueblo, que será el conductor hacia la liberación de ese pueblo, el profeta que Dios anunció y al que hay que oir -dijo Dios, en el Viejo Testamento, hablando de Moisés-. Qué eco más bonito se oye hoy, también, cuando el Padre dice de Cristo transfigurado: “Oidle”, lo mismo que dijo hablando de Moisés en el Viejo Testamento: El Nuevo Moisés transfigurado es el Hijo de mis complacencias, oidle. Moisés, pues, es una cumbre del Viejo Testamento y por eso tenía que estar allí donde está desembocando toda la corriente de las promesas que Dios hizo a Abraham. La anunciaron profetas, y reyes, y siglos y siglos: “Vendrá el Salvador de las naciones, el Dios de nuestros padres lo ha prometido”. Y de esa esperanza vivió todo el Viejo Testamento.

Aparece, también, Elías la cumbre del profetismo. Elías en una situación, quizás, parecida a nuestra patria salvadoreña: Crímenes, distorsiones en la verdad, maquinaciones políticas indignas, manejos de soborno a la justicia, abuso de la riqueza y del dinero. Elías huye al desierto “¡Ya basta Señor!” Como nuestro lema de la procesión de los sacerdotes: “¡Basta ya!”. Pero Elías, en un tono casi de pesimismo, se arrimó a una matita que apenas dá un poquito de sombra en el desierto, para morir. Ya quería morir, cuando Dios lo manda despertar: “Levántate que todavía te resta un gran camino que caminar”. Y alimentado con un pan misterioso, camino 40 días y 40 noches, hasta llegar a donde él quería llegar: El Monte Horeb. El Monte Horeb, donde tuvo una nueva “teofanía”, Dios se le manifestó, lo llenó de fortaleza y de consuelo, así como a Moisés también después de cuarenta años de atravesar el desierto. En Moisés y en Elías, tenemos las Cuaresmas clásicas con el gran protagonista de la Cuaresma cristiana: Cristo Nuestro Señor. Hay algo de grandioso en la Cuaresma. Por eso decía yo: Cuaresma, renovación del pueblo.

Cuando Elías llega pesimista por lo que pasa en su patria, al Monte, para confrontar con esa ley que Dios ha dado en el Sinaí, las traiciones que el pueblo está haciendo a la Ley de Dios, Dios lo anima: No tienes que morir, tienes que seguir trabajando.

Queridos hermanos, ese es el Pueblo de Dios. Pueblo que cree, como dice la Biblia hablando de Abraham: “Creyó contra toda esperanza”. Que necesario nos es eso ahora aquí en El Salvador: ¡Creer contra toda esperanza!. Aún cuando aparezcan apagadas todas las luces, cerrados todos los caminos. Si la fe de Abraham traducida en su pueblo, como un pueblo creyente, llega hasta nosotros, ¡imitémoslo!. Si el valor de Moisés aún cuando sufría la persecución de su propio pueblo, lo hizo llegar hasta la muerte para ser fiel al designio que Dios tenía sobre su vida, si la fidelidad de Elías lo llevó también aún cuando pesimista pensaba en un suicidio, a levantarse y seguir trabajando, ¿qué nos impide a nosotros, hermanos salvadoreños, Pueblo de Dios de 1979? Nuestro desierto, nuestra Cuaresma, nuestra sangre; todo eso se puede convertir en liberación, en luz, en consuelo y esperanza.

2. CRISTO TRANSFIGURADO, MODELO Y CAUSA DE LA TRANSFIGURACION

“El misterio del hombre sólo puede explicarse en el misterio de Cristo”.
a) En Cristo desemboca el Viejo Pueblo de Dios. En Cristo nace el nuevo Pueblo de Dios.

b) Pedro, Santiago y Juan. Junto a Moisés y Elías, personeros del Viejo Testamento, están tres hombres que ya pertenecen a nuestro cristianismo: Pedro, Santiago y Juan. El primer Papa, los primeros obispos, los primeros cristianos. Ellos también gozan de aquella epifanía, hasta el júbilo de Pedro que dice: “Señor, qué bueno es estar aquí, quedémonos: Podemos hacer tres chozas: Una para tí otra para Moisés y otra para Elías”. Pero Cristo que comprendió que aquel entusiasmo no es para la oportunidad, porque hay que seguir trabajando, lo manda callar: “No digan nada hasta que resucite el Hijo del Hombre”.

c) El “Misterio pascual”: Entonces aparece la lectura segunda de hoy, precisamente describiéndonos a ese Cristo que el Padre ha llamado el Hijo de mis complacencias y que Cristo mismo ha llamado el hijo del Hombre.

San Pablo, lo llama con una palabra que hoy modernamente diríamos: El misterio pascual. El misterio pascual es la muerte y la resurrección de Cristo. Y yo quisiera subrayar mucho esta palabra, porque la cuaresma renueva al pueblo precisamente porque lo prepara para la celebración del misterio pascual.

Queridos hermanos, ya es tiempo de madurar una semana Santa entre nosotros. Ya no es tiempo de estar viviendo semanas santas que sólo consiste en procesiones que dejan el corazón tan incrédulo, tan materialista, tan egoísta, como antes (de la procesión). Ya es tiempo de pensar que una Semana Santa tiene que ser una conversión del pueblo hacia la Pascua, hacia la muerte del Señor para resucitar con nuevas madureces, con nuevos bríos; como Elías, después de su cuaresma; como Moisés, después de atravesar el desierto, sentir que Dios va con el pueblo y, en vez de buscar soluciones de odios y de violencias y otros caminos que no hacen más que entorpecer el progreso de nuestro pueblo, buscarlo aquí, donde Puebla lo acaba de señalar en las palabras de Juan Pablo: Abridle las puertas a Cristo, las puertas de la política, las puertas del comercio, las puertas de la sociología, todas las puertas que los hombres manejan; todos los campos que los hombres cultivan; Cristo tiene derecho, porque es el Hijo del hombre. Y como decían los padres en el concilio Vaticano a los Gobernantes: No lo maten porque sería un “deicidio”, es el Hijo de Dios. No lo maten porque sería un “homicidio”. él es Hijo del Hombre”.

– Sacrificio que presagió el de Isaac Abrámosle las puertas a Nuestro Señor Jesucristo, del cual la segunda lectura de hoy nos dice que el Padre no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros y de allá arranca una gran pregunta: Ese padre que, igualmente que Abraham, camina con su hijo Isaac al Calvario, cargado con su Cruz y no lo rescata, sino que lo entrega a la muerte dolorosa, ¿cómo no nos dará todo con él?

– Amor del Padre y del Hijo. Fíjate, hermano, qué cosa hay tan grande que tú desees, que no te la puede dar Dios?. Que se ha dado en lo más grande que puede haber: Cristo, su Hijo: “Este es mi Hijo muy amado”, ¿y que lo ha dado para morir en una cruz?. ¿Cómo no nos dará todo con él?. ¿Cómo no nos va a dar soluciones para nuestro problema salvadoreño? ¿Cómo no va a haber caminos si vale mucho menos, infinitamente menos, que Jesucristo, toda la felicidad de los salvadoreños? ¡No es impotencia de Dios, si nos ha dado pruebas de su amor! “Quién acusará a los elegidos de Dios?” Pregunta San Pablo hoy, Dios es el que justifica.

O lo que les decía: Las leyes que hacen los hombres como que San Pablo las supera con una burla tremenda y dice: “¿Quién acusará, quien podra dar leyes a los elegidos de Dios? Si Dios es él que justifica aunque te condenen con todas las cárceles, eres libre. ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios- y fíjense en esta última palabra- y que intercede por nosotros? Como que Cristo está siempre orando por nosotros.

¡Que hermosa fuera la fe de nuestro corazón si se pareciera a la de Abraham y de veras viviéramos estas preguntas de San Pablo como una reacción de optimismo de que no está todo acabado!. Apenas hemos comenzado y Dios es eterno. Si mi Padre todo lo puede, si me entregó a mi hermano mayor que tanto me ama; si me ha justificado, si él no me ha condenado, ¿por qué me va condenar nadie?. Pero, Dios nos aconseja tanto el amor y el perdón, porque así trata él a los hombres hasta a los más malos.

d) El Nuevo Pueblo de Dios -Nace de una nueva alianza. Por eso cuando el Concilio continúa su reflexión sobre el Pueblo de Dios, nos hace ver como nación de la Alianza Nueva, ya no la de Abraham para el Viejo Testamento, sino que, después de decirnos que de Abraham procedió ese pueblo, dice: “Pero todo ésto sucedió como preparación y figura de la Alianza Nueva y perfecta que había de pactarse en Cristo, y de la revelación completa que había de hacerse por el mimo Verbo de Dios hecho hombre Ese pacto nuevo, lo estableció Cristo, convocando un pueblo de judíos y gentiles -Ya no será un pueblo geográficamente distinto, como Israel, será un pueblo que tiene características espirituales porque vendrá de judíos, donde quedarán también judíos que no son cristianos, y gentiles, que se quedarán muchos también siguiendo siendo paganos- que se unificara no según la carne, sino en el espíritu, y constituyera el Nuevo Pueblo de Dios”.

¿Cuáles son las características de este pueblo, queridos hermanos? Es una Iglesia, como el Viejo Testamento llamó Iglesia de Dios a Israel, peregrino en el desierto, así también el nuevo Israel que caminando en el tiempo presente, busca la ciudad futura y perenne, también es designado como Iglesia de Cristo.

3. EL PUEBLO DE DIOS QUE DEBE TRANSFIGURARSE HOY Y AQUI

Y aquí es donde yo quisiera que nos fijáramos bien, ya como punto de cuaresma, renovación de nuestra Iglesia, en una Semana Santa que nos renueve de verdad, una Cuaresma que nos deje la alegría de dejar el hombre viejo sepultado, para resucitar con Cristo nuevo, a una vida nueva. El esposo que era tormento de su familia, sea de aquí en adelante el hombre nuevo que es alegría de su hogar. La mujer que carecía de amor para dar calor al esposo y a los hijos, comience a sentir que su reino es el hogar donde el amor tiene su reino. El joven, la joven, que ponía su alegría en esas cosas tan banales de la tierra, piense que es en Cristo, en esa renovación en Cristo. La familia que vuelva a construirse en el amor; toda la humanidad, la patria, la política de los gobernantes, los que tienen dinero, los que no lo tienen, los obispos, los sacerdotes, las religiosas, todos; Iglesia y mundo.

– Condiciones del actual pueblo de Dios. Ya les dije que no es el mundo el Pueblo de Dios, pero en ese mundo, donde hay tantos hombres que van por los caminos hasta pecaminosos, allí quiere ir el pueblo de Dios del cual el Concilio dice esta marca y aquí estaría como el programa de nuestra renovación: “Este pueblo mesiánico tiene por cabeza a Cristo y teniendo ahora un nombre que está sobre todo nombre, reina gloriosamente en los cielos -Ven, es una cabeza- La Iglesia peregrina en la tierra, tiene su cabeza ya fundada en el cielo, y en pos de ella va subiendo, miembro a miembro, todo el cuerpo, hasta constituirse la Iglesia definitiva de la gloria. El jovencito que estaba tendido aquí muerto, si murió fiel a esta alianza del pueblo de Dios, ya es un miembro vivo con la Iglesia triunfante.

Por eso, queridos hermanos, en las luchas reivindicativas de nuestro pueblo, queridos obreros, queridos campesinos, queridas organizaciones políticas-populares, la Iglesia no se puede identificar con ustedes, pero les comprende, porque: Lo justo lo bueno que ustedes reclaman, la Iglesia también lo reclama como un reflejo del Reino de Dios, que será recogido en toda la eternidad. “Todo lo bueno que hace un hombre, aunque sea en los campos políticos y sociales, lo recogerá -dice el Concilio- como ya purificado, en la eternidad”. La Iglesia tiene que predicar esta trascendencia, porque su cabeza es Cristo que ya penetró los cielos y que está reclamando a todo su cuerpo también, en pos de ese cielo, no para hacerse perezoso sino para trabajar en la tierra. El solo mirar al cielo sería falso espiritualismo, sino que hay que llenarse de méritos en la tierra pero con la ilusión de poseer esos méritos por toda la eternidad. No trabajemos únicamente pues, por mejorar las cosas terrenales, sino por mejorar cosas con la gran esperanza de Abraham y del pueblo de Dios ¡Cristo es la cabeza!

¿Qué otra condición? La condición de este pueblo es “la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo”.

Por eso la Iglesia no puede ser conformista. La Iglesia tiene que despertar conciencia de dignidad. A ésto lo llaman subversión. Esto no es subversión. La conciencia cristiana que nuestras comunidades van tomando a la luz del Evangelio, ante el pensamiento de que un hombre, aunque sea un jornalero, es imagen de Dios, no es comunismo ni subversión, es palabra de Dios que ilumina al hombre y el hombre tiene que promoverse. Ya no queremos pueblo masa. Por eso les decía que se distingue el pueblo de lo que no es pueblo. Aún más allá del Pueblo de Dios hay pueblos muy promovidos que no son todavía Pueblo de Dios. Pero todavía más al margen, hay un inmenso pueblo que ni siquiera se puede llamar pueblo, si bien se le dice: La masa.

No queremos masa, queremos la educación que personifica, queremos el evangelio que hace sentir lo que decía Juan Pablo, el hombre es un prodigio de Dios “irrepetible” no hay dos hombres iguales. Y por eso no tenemos que poner la ilusión en copiar de otro hombre sino en ser yo, lo que Dios quiera que yo sea. Yo soy yo, nada más: Tú eres tú. La masificación es espantosa; es cuando se juega con los pueblos, cuando se juega con las votaciones, cuando se juega, con la dignidad de los hombres porque los hombres no han sabido darse su puesto. Y ésto no es provocar a subversión, sino simplemente decirle a todos los que me escuchan, sean dignos, porque la condición del Pueblo de Dios: Es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo.

– Como debe ser. ¿Cuál es la ley de este pueblo? dice el Concilio: “Tiene por ley el nuevo mandato de amor como el mismo Cristo nos amó” Hay muchos que han perdido ya esta ley de Cristo, pero el cristianismo no puede cambiar su fuerza por otras fuerzas ambiguas o, que a la larga muestran gran debilidad, porque la violencia, el odio, al fin y al cabo, son debilidades. La verdadera fuerza es el amor y por eso el pueblo de Dios, se distingue por el amor.

“Y en último lugar, tiene como fin el dilatar más y más el Reino de Dios que ya comenzó en la tierra, hasta que al final de los tiempos se consuma con Cristo en la eternidad”. Entonces, la renovación de la Cuaresma, tiene que ser nuestra Iglesia en El Salvador, la componemos todos los bautizados. Lamentablemente es un bautismo que se recibe inconscientemente. Lamentablemente es un bautismo que lo hemos hecho consistir en una costumbre social, folklórica y quien sabe si también comercial; para que al niño, el padrino le regale, para tener un compadre que me ayude. Estas son las rezones del bautismo. El bautismo es eso: Incoarse en el Reino de Dios, incorporarse, por eso se están exigiendo hoy en todas las parroquias, -en todas las parroquias, y si alguna parroquia no lo hace, no cumple la ley- las pláticas pre-bautismales bien dadas, para que el que va a bautizar, sepa a que se va a comprometer ese niño. Y si no se va a comprometer: A ser un cristiano como lo hemos definido hoy, miembro del pueblo de Dios, será mejor que no lo bautizara. Tal vez se promueve mejor sin el bautismo.

Pero si quiere de verdad ser Pueblo de Dios, aquí tenemos pues que la Cuaresma nos da oportunidad bellísimas para que nosotros, ya bautizados, promovamos nuestro bautismo y nuestro Pueblo de Dios. Este pueblo de Dios, de los bautizados, incorporados a Cristo muerto y resucitado por nosotros, dice el Concilio: “Lo ha instituido el mismo Cristo, para valerse de él y unificar a la humanidad, y salvar a la humanidad”. Todo lo que Cristo ha venido a hacer, lo está haciendo a través de su pueblo. De allí queridos hermanos, que mi llamamiento esta mañana: Cuaresma, renovación del Pueblo de Dios, es un llamado a cada uno de ustedes y a mí mismo, que somos los miembros del pueblo de Dios para no sólo vivir nuestro cristianismo, sino irradicarlo, salvar a otros, ser unidad de otros que andan disgregados, ser arrepentimiento de otros que van por caminos de pecado, ser atracción para aquellos que se han extraviado.

¿COMO ES NUESTRA HISTORIA ESTA SEMANA?

Hay tanto que hacer en nuestra Patria y, por eso, cuando estamos hablando de esta renovación aquí y ahora, este enfoque que acostumbramos hacer ya concreto en nuestra semana, vemos que no está fuera de la predicación. Es trayendo toda esa responsabilidad de Pueblo de Dios aquí, a nuestra Arquidiócesis, como hemos construido en esta semana, nuestro Pueblo de Dios.

Aquí me gusta recordar la palabra reciente del Papa que elogió la humildad como virtud de Cuaresma y como método para liberar a la humanidad y expresar su espiritualidad. ¡La humildad! Hay un caso típico. Alguien que tiene problemas con el alcohol, tiene tablas de salvación ¡preciosas!: los grupos de alcohólicos anónimos. No hubieran borrachos si fueran humildes. ¿Quiénes entran al grupo de alcohólicos Anónimos? El que reconoce que no se puede curar solo y busca una terapia de grupo, una amistad, un apoyo. Yo felicito a quienes han hecho ese gesto de humildad y van con la humildad de quien necesita apoyarse en otros. Y los vemos contar la alegría: ¡Ya van tantos años!, de 24 en 24 horas. ¡Ya van años! ¡Qué lejos se va cuando hay humildad! Y lo mismo cualquier otro vicio, cualquier otra cosa: Su hogar se está desarmando, falta de humildad, ¿Por qué le echamos las culpas a la otra parte y no te echas la culpa a tí mismo? Eso es humildad, la que falta. ¿Por qué hay divisiones en la Iglesia?. También, hermanos, con vergüenza tengo que decirlo, nos falta humildad. Humildad es, de veras, la virtud que libera, dice el Papa.

Hemos de lamentar en estos días la muerte del Cardenal Villot. De 73 años muere quien desempeñó el alto cargo de Secretario de Estado del Vaticano y de Cardenal Camarlengo. Son dos títulos de mucho honor. Secretario de Estado es el que hace como de segundo después del Papa; es como el Primer Secretario o, en nuestro sistema diríamos, el Ministro de la Presidencia. El otro yo del Papa. Esta confidencia se la dió Pablo VI al Cardenal Villot, y los otros dos Papas que han seguido, también. Lo cual indica, pues, un hombre de mucha responsabilidad y de mucha inteligencia. Y el cargo de Camarlengo, es el Cardenal que se encarga de organizar todo lo necesario cuando muere un Papa para la elección de un nuevo Pontífice. Al Cardenal Villot le tocó dos veces este cargo tan delicado cuando podemos decir, el que gobernaba la Iglesia era él al convocar a los Cardenales y todas las demás cosas. Les suplico una oración por su eterno descanso y un agradecimiento por haber servido con tanto honor.

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS.

En la comunidad de Aguilares Ya dije, pues, están en estos momentos llevando una peregrinación a la tumba del P. Grande. Espiritualmente los vamos acompañando. Y en nuestra misa haremos también un recuerdo junto con nuestros difuntos, con el querido jovencito que estuvo aquí tendido hace un rato y que lo llevaron ya para Cojutepeque, también encomendémoslo al Señor.

Quiero agradecer en lo personal, la acogida tan cariñosa que me brindaron en San Miguel ayer, cuando fuimos con los otros obispos a dar ese tributo de homenaje a Nuestra Señora de la Paz. Que la Virgen siga bendiciendo un pueblo que es tan hospitalario y que sea digno de mejor suerte.

Los documentos de Puebla han sido el motivo de la reunión del Clero la semana que acaba de pasar. Lo mismo que se tuvieron muy en cuenta, en los Ejercicios Espirituales que acabamos de realizar junto con otros sacerdotes, bajo la dirección del P. Redentorista Fermín Aranguren y del P. Fabián Amaya. Yo agradezco tanta iluminación y orientación que se nos dió en estos días, allá en los Planes de Renderos.

EN NUESTRAS COMUNIDADES

Haciendo una revisión por las comunidades de nuestra Arquidiócesis, donde está creciendo ese Pueblo de Dios.

Visité la Parroquia de San Antonio Abad para reafirmar las orientaciones de la Carta Pastoral, sobre todo después de lo que pasó en la casa de “El Despertar”. Les hacía ver a ellos -y ahora aprovecho también de decirlo a todas las comunidades-, de que me alegro de haber sido muy oportuno en orientar esa relación que existe entre la fe y la política; entre la comunidad cristiana y la organización política, para que no confundan nunca las cosas. Y que cuando tengan dudas, consulten; pero que nunca vayamos a cometer imprudencias que vaya a traernos cosas desagradables. Tengo la satisfacción, pues, de decir que en San Antonio Abad este concepto está muy claro y se está tratando de vivir pastoralmente.

En la Vicaría de la Asunción, en la Parroquia del Corazón de María, se inauguró un Centro de Formación de la Fe. También, al ir a inaugurarlo, me valí del documento de Puebla para presentarles como una síntesis de su trabajo de estudio las tres verdades que el Papa nos encomendó en Puebla: La verdad sobre Cristo, la verdad sobre la Iglesia y la verdad sobre el hombre.

A San Pedro Perulapán tendremos hoy, a las 10 1/2, una ceremonia de confirmación.

En el Seminario Menor de Chalatenango, tendré el gusto de conocer y convivir más con los seminaristas menores que allá se forman. Y a este propósito, quiero alegrarme que la pastoral vocacional ha sido tomada muy en serio por nuestros queridos sacerdotes, los cuales muy pronto darán a conocer un programa para nuestro querido pueblo.

En San José de las Flores, Chalatenango, el P. Eduardo Alex Poprawa me escribió un telegrama para decirme que ya son 16 años de servicio en aquella parroquia. Yo aprovecho ahora para felicitarlo y decirle a los fieles que lo encomendemos al Señor.

Hay muchas otras cosas que se están trabajando en nuestras comunidades y ésto es hacer Iglesia. Yo quiero dejar esta idea bien clara, hermanos, que lo que estoy tratando de hacer -el Señor me lo conceda- es la Iglesia. Y eso es lo que les pido a todos los queridos sacerdotes y comunidades: Hacer la Iglesia, Pueblo de Dios, con esas características que ya definimos. Si por cumplir ese encargo del Señor: De hacer la Iglesia en el mundo, de llamar a los hombres a componer esta Iglesia en la forma que hemos dicho, se nos interpreta mal, se nos calumnia, se nos toma por la otra cosa, les digo: No tengamos miedo. Que la intención y el deseo, y la mayor nitidez de nuestro trabajo sea crear, hacer crecer esas comunidades de fe, de esperanza, de amor, que entre todas constituyen la bella esposa de Cristo: La comunidad Iglesia.

Entonces, desde la Iglesia nítida y evangélica, miramos hacia el mundo porque la Iglesia no está hecha para construirse y cuidarse en un camarín. La Iglesia está hecha para ser firme pero para erradicar, para servir, para iluminar al mundo. Por eso, tenemos que iluminar las realidades de nuestro alrededor. No les extrañe entonces, si después de decir la figura de la Iglesia, los perfiles de la Iglesia, dirigimos la mirada para aprobar lo bueno que hay en nuestro alrededor o también para denunciar y rechazar lo malo, lo pecaminoso que se está realizando a nuestro alrededor.

HECHOS DE LOS QUE NOS PODEMOS ALEGRAR

Nos alegramos con las familias campesinas que han sido favorecidas en el reparto de tierras, allá en San Antonio Silva; ésto nos ha hecho reflexionar mucho. Hoy son 356 familias campesinas las que tienen esas 37.561 manzanas que sólo tenían 7 personas. ¿Qué está diciendo esto? Que un simple asomarse a una transformación agraria ya descubre la enorme injusticia del reparto entre nosotros. Este impresionante contraste social es el que predomina en nuestra Patria. Y por eso la Iglesia tiene que señalar como una injusticia institucionalizada con las palabras del Papa: Que cada día crece más el número de los muchos que tienen poco a nada y también crece lo mucho de los pocos que tienen mucho.

También queremos alegrarnos con los obreros de las Minas de San Sebastián. Ustedes recordarán que por mucho tiempo estuvimos martillando sobre aquellas familias sin trabajo. En vista de que la empresa no cumplió su obligación, un procedimiento judicial los ha hecho colectivamente dueños de la mina. Ahora sólo esperan que el Ministerio de Economía autorice esta sentencia para poder ellos trabajar allá. Es digno de elogio cuando hay un esfuerzo de justicia.

También nos alegramos con las obreras de la fábrica de guantes que, según informaciones periodísticas, han resuelto ya su problema laboral.

En cambio nos desconciertan ciertas declaraciones o reflexiones de gente que publica campos pagados y que por su inteligencia esperábamos que serían más comprensivas de la labor de la Iglesia, y no confundirla cuando dicen: “Actividad de algunos prelados de la Iglesia”, refiriéndose naturalmente a quien habla y poniéndome entre el número de aquellos que fomentan la lucha de clases.

HECHOS QUE TENEMOS QUE LAMENTAR

Lamentamos que el Lic. Jaime Baires, de quien les hablé el domingo pasado como moribundo, hoy tengamos que llorarlo ya como muerto. Sus padres han declarado que Jaime, antes de morir, dijo que había sido torturado en la Guardia Nacional. La Guardia ha hecho declaraciones de su inocencia, pero yo creo que no bastan declaraciones: Si se ha pedido un juicio, hay que llevarlo a los Tribunales; porque esos padres de familia, que se declaran ofendidos, tienen derecho a que se oiga su petición de juicio, y no sólo ellos, creo que todo el pueblo tenemos derecho a saber: ¿Qué hacen también los hombres uniformados?

Hemos lamentado mucho el secuestro de un niño en San Miguel, Carlos Villatoro Fuentes, y decimos; ésto es inhumano y nos solidarizamos con el llamado de la Asociación Nacional Pro-Infancia y con aquel simpático desfile de niños en San Miguel pidiendo que se les devuelva su amigo Carlos.

Lamentamos el incendio en la fábrica de calcetines El Fuerte.

Lamentamos la muerte de cuatro personas civiles campesinos y tres guardias heridos que según información oficial, tuvo lugar en un enfrentamiento allá por San Vicente.

Sentimos como nuestra la incertidumbre que viven las familias de los campesinos: Marciano Meléndez Dueñas y Oscar Jiménez capturados en el mes de Febrero y de quienes no se sabe nada.

Sentimos el pesar de la familia de Oscar Armando Interiano, que se presume que sea el dirigente sindical cuyo cadáver fue encontrado esposado, vendado, en el Lago de Guija.

Cómo me han impresionado también dos cartas de madres de familia. Una dice que su hijo está prisionero desde agosto allá en Gotera y que no tiene ninguna esperanza de que salga. No lo puede ir a ver porque son muy pobres y está muy lejos. Lo mismo que el Profesor Hipólito Rolando Martínez, cuya familia también pide misericordia para su situación.

Conflictos laborales que no acaban de resolverse. De manera especial tengo que referirme al que a todos nos está preocupando en este momento. Ayer en la noche, al regresar de San Miguel, me enteré que durante el día se me había llamado varias veces para medianero en el conflicto laboral y evitar así mayor derramamiento de sangre. Por razones cristianas y humanitarias acepté la petición e invité anoche a ambas partes a dialogar en mi presencia. Ayer mismo en la noche nos reunimos, un representante de la patronal y un Comité de Sindicatos que representaba a la Comisión Negociadora que se encuentra adentro de los locales de las Empresas y que es el único que tiene facultad de tomar decisiones. Los trabajadores pedían reiniciar las negociaciones antes de desalojar los locales; la patronal viceversa: Pedía el desalojo antes del reinicio de las negociaciones. Ofrecían un salvo-conducto que garantizara las vidas de los que se encuentran en la Tropical y Constancia. Los trabajadores, a pesar de estar fuertemente presionados por el cerco militar, no quisieron abandonar los locales sin antes haber reiniciado las conversaciones con la patronal por medio del trato directo. Las razones que ellos dan para no salir, es que no confían se garantice la realización de las negociaciones y un resultado razonable de ellas.

Como no llegaron a ponerse de acuerdo, propuse que en vista de que el Comité de Sindicatos no tiene facultad legal para decidir, que hoy por la mañana, a la mayor brevedad, se discutieran las condiciones para iniciar las negociaciones directamente con la Comisión Negociadora. Para ello, he pedido a la patronal, garantizar la salud de esta comisión. Hoy, nuevamente, con el afán de salvar las vidas de los trabajadores y dirigentes patronales que se encuentran en los locales, invito a las partes en conflicto: Que se reúnan para discutir primeramente las condiciones de la negociación. Espero que pondrán los medios elementales, para asegurar la salida de la Comisión Negociadora y llegar a un acuerdo positivo que posibilite el reinicio de las negociaciones. Temo que aumente el número de desgracias personales, si no se llega a un acuerdo.

Me llega a última hora que Cuerpos de Seguridad quieren penetrar ya a la Constancia y que los trabajadores amenazan con incendiar las sustancias inflamables que hay dentro. Yo quiero hacer un llamamiento. Yo ayer les decía: Me parece que aquí hay tres intereses: El de ustedes, los patronos; el de ustedes los obreros y el de la Iglesia!. Negocien los de ustedes, combínense; tengan en cuenta el mayor de todos, el de la Iglesia: ¡Las vidas humanas! Esto es lo que me mueve: La vida humana, y que no nos apoyemos en legalismos o en otra clase de razones humanas, sino simplemente, veamos que en las circunstancias de emergencia hay que tomar también medidas de emergencia. Desde ayer, esa gente no come nada. Yo no justifico a nadie, sino simplemente yo quisiera, pues, que esta situación verdaderamente difícil, que ya nos dejó un muerto aquí en la Catedral y dicen que hay otros y hay muchos heridos, yo no se, que ojalá no siga adelante.

Y yo agregaría hoy, a esos tres intereses, un llamamiento a los Cuerpos de Seguridad: No provoquen, y si los provocan, sean sabios, no se dejen provocar así. Sepan que vale más la vida que cualquier honor mal entendido, o cualquiera otra cosa. Creo que pueden llegar a una negociación. Todavía es tiempo. Y si me están escuchando, sepan que estoy hablando como delante de ustedes: Cuerpos de seguridad, parte patronal, parte de obreros, unido con todo este pueblo que no quiere masacres ni sangre ¡Ya basta!. Cedan lo que puedan y salven lo mejor que es la vida del hombre.

PENSAMIENTO FINAL

¡Esta es la transformación que necesita nuestra Patria!. Esta es la transfiguración del Cristo de hoy!. Es el Cristo que, desde la altura de una montaña, no para alejarse de los hombres, sino para ponerse como un ejemplo nos dice: Lo único que vale es esta felicitación del cielo: “Este es mi Hijo amado”, ser un Hijo de Dios. Ser pobre o ser rico, no importa, pero ser Hijo de Dios, sobre todo, el Hijo de sus complacencias.

A esto hago un llamamiento a todos, queridos hermanos, a que aprovechemos nuestra Cuaresma para superar todas estas miserias y dolores que nos circundan. Y aunque sea caminando siempre en la pobreza y en la tribulación, no conformista pero si con la mente muy elevada, hagamos de cada salvadoreño y de toda la Sociedad salvadoreña en general, una gran transfiguración.

Así sea

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Cuaresma – Renovación de nuestra alianza con Dios

Primer domingo de Cuaresma

Lectura
Gen. 9, 8-15
I de Pedro 3, 18-22
Marcos 1, 12-15

Queridos hermanos:

Lo que Cuaresma es en el año litúrgico. En el año litúrgico esta temporada que inició, ya desde el Miércoles de Ceniza, es la más importante. Yo les quiero suplicar que con ese deseo de seguimiento de Cristo en el espíritu de una Iglesia auténticamente evangélica, vivamos esta temporada.

Preparación para celebrar la Pascua. Lo esencial de la Cuaresma es una preparación para celebrar la Pascua.

Pascua, fiesta del misterio pascual. En Cristo su muerte y resurrección. El misterio pascual es la muerte y la resurrección de Cristo. Muerte: Con la que el Redentor pagó todos los pecados de los hombres; y resurrección: nueva vida que Cristo está ofreciendo a todos los hombres para hacernos partícipes de esos méritos de la cruz y de esa vida de la resurrección. Es necesario preparar las disposiciones humanas; convertirse, como ha dicho Cristo en el Evangelio de hoy: “Conviertánse y crean el Evangelio”.

De allí, que la Cuaresma sea una temporada de conversión y de fe en el Evangelio. La fiesta de la Pascua no es una fiesta de Cristo, sino de Cristo como cabeza de todos nosotros que formamos la humanidad. En la próxima Pascua de 1979, tenemos que ser nosotros el Cuerpo de Cristo: Mi carne, mi vida, mi situación concreta. El pueblo de El Salvador bautizado tiene que ser como la encarnación de ese Cristo que aparece vivo y glorioso. Hagámosle honor a ese redentor nuestro en el cual creemos y esperamos. Preparémonos para no ser una célula muerta en el organismo viviente de Cristo, sino de hacer honor a todas las células revestidas de una nueva primavera, de una gran esperanza, de una vida divina.

Figura central: Cristo en el desierto.

Y en el centro de todo, naturalmente, está Cristo resucitado que ahora es el Cristo que nos ha dicho San Marcos: “Empujado por el Espíritu al desierto”. Entremos con él, en el empuje de ese mismo espíritu renovador, al desierto. Dicho figurativamente, el desierto es temporada de oración, temporada de austeridad, temporada de renovación. Si un país necesita de un desierto, de una oración de una renovación, es el nuestro! Que hermoso fuera ver todos los salvadoreños aprovechar su Cuaresma para una introspección. Todos somos causantes del mal que está sufriendo el país. Sólo queremos echar las culpas a otros y no nos miramos. La Cuaresma es una invitación a entrar con Cristo, a pensar en sí.

Por eso el Papa va a entrar, desde esta tarde, a sus ejercicios espirituales. Va a hacer una semana de reflexión con sus colaboradores más íntimos. Y tratando de imitarlo en nuestra Diócesis, también el Arzobispo con un grupo de sacerdotes, comenzaremos nuestros ejercicios espirituales esta semana. Y hacemos un llamamiento a todos, para que de veras revisemos nuestra fidelidad al Señor. Y si por desgracia estamos en el número de los pecadores, ¡hagamos penitencial! Ya somos bautizados pero la Cuaresma tiene valiosos elementos bautismales que nos han de hacer pensar en la gran dignidad del bautismo, para revivir en la Pascua esa hermosa dignidad de ser bautizados. Y a eso va mi homilía de esta mañana.

CUARESMA, RENOVACION DE NUESTRA ALIANZA CON DIOS

Cuaresma, renovación de nuestra alianza con Dios, y es porque quiero darle especial atención a esa palabra: La Alianza.

1.La Alianza, signo de nuestra salvación.
2.Cristo, clave de la Alianza.
3.El bautismo, inserción de nuestra vida en la alianza cristiana.

1. LA ALIANZA SIGNO DE NUESTRA SALVACION

La primera lectura de hoy nos habla de la primera alianza que aparece en la Biblia. Una de las cosas más oportunas en Cuaresma es repasar la historia de la salvación, el proyecto de Dios para salvar la humanidad; un proyecto de amor, de benevolencia. La primera vez en que la Biblia nos habla de esa palabra: La alianza- que es lo mismo que el pacto, que es lo mismo que el testamento, palabras bíblicas con las que Dios como que establece un trato con los hombres-, se puede resumir en aquellas palabras que le dice al pueblo dirigido por Moisés: “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”.

El diluvio. En la primera lectura de hoy se nos cuenta el epílogo del diluvio: “Los hombres habían errado los caminos- dice la Biblia-. Y Dios hasta se había arrepentido de haber creado al hombre”. Es una expresión bíblica para decir como le pesaba a Dios la infidelidad de los hombres Y, entonces, determinó castigar la tierra con toda la humanidad abriendo las cataratas- lenguaje bíblico, también, para decir inundación- en la cual “sólo se salvaron ocho personas- nos ha dicho hoy San Pedro-: Noé con sus hijos y las mujeres de sus hijos y en el arca iba una pareja de cada animal.”.

Esta es la señal del pacto que hago con ustedes. Y cuando pasa este castigo, Dios que siempre ama a pesar de que castiga, pronuncia las palabras que le han dado tema a la homilía: La Alianza. Señalando el arco iris, dice Dios: “Esta es la señal del pacto que hago con ustedes y con todo lo que vive con ustedes, para todas las edades: Pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi pacto con ustedes y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes”.

-Significa las relaciones recíprocas entre dos partes con todos los deberes y derechos que se siguen de tal reciprocidad. ¿Qué significa el pacto, la Alianza? Era un acontecimiento muy frecuente y muy respetado en los pueblos orientales. Hacer alianza significaba las relaciones recíprocas entre dos partes con los deberes y derechos que se siguen de tal reciprocidad. Por ejemplo, el matrimonio es una alianza, son dos partes que convienen en vivir perpetuamente juntos, de allí derivan deberes y derechos entre iguales. En la alianza, también se imponen condiciones.

Ese pacto, esa alianza, según las tradiciones antiguas- sobre todo orientales-, se hacía ya entre iguales y, entonces, la reciprocidad era equilibrada; pero algunas veces era un pueblo vencedor que hacia alianza con un pueblo vencido y le imponía condiciones. Y en la Biblia aparece una nueva fórmula que no aparece en las otras religiones: Es Dios que toma iniciativa de hacer una alianza con un pueblo. En los otros pueblos, la alianza era considerada como sagrada y en este sentido siempre intervenía un Dios, pero no para hacer alianza con los hombres, sino para proteger al pueblo que hacía alianza. De allí, que toda la ruptura de la alianza tenía también un carácter pecaminoso, una ofensiva al Dios que había sido testigo de esa alianza.

-Cuando se celebra con Dios, éste toma iniciativa… es gracia. la Biblia, que nos revela al único Dios verdadero, nos habla también de ese Dios que ha creado al hombre y que escoje un pueblo para hacer alianza con él. Entonces la alianza no es propiamente un conjunto de deberes y de derechos recíprocos. En el lenguaje de los profetas, la alianza de Dios con los hombres, aparece como una gracia, un don, una promesa de salvación y ésto es lo original de la alianza que ya va presagiando al Cristo que va a venir. Es un Dios bondadoso que marca las etapas de la historia con alianzas de bendiciones y de promesas. Por eso era fácil el cambio de alianza a testamento, es el don de padres a los hijo; el Viejo Testamento, la alianza del Viejo Testamento se completa en el Nuevo Testamento: La Nueva Alianza.

Ritos: sangre Pero esta figura sagrada se desarrollaba en un rito también impresionante y por eso le llamaban alianza de sangre, porque sangre de las dos partes se mezclaba. La sangre para los antiguos, era el símbolo de la vida y una alianza se firmaba con las dos vidas.

Recuerdan cuando Moisés derrama la sangre sobre el pueblo para significar que Dios ha hecho alianza y la ha rubricado con esa sangre de víctimas, que no era más que un prestigio de la sangre que se iba a derramar un día en el Calvario: Sangre de Dios, pero que en el Antiguo Testamento era sangre de corderos, sangre de pichones, sangre de animales, la vida se expresaba de parte de los hombres para firmar con Dios su compromiso de adoración, de culto, de deber.

Dos líneas de víctimas. Otra fórmula que aparece también en la Biblia, era matar animales, partirlos en dos y poner a los dos lados las víctimas de la alianza y pasar por en medio de los que hacían alianza. Era un signo de que el pacto que habían hecho, era tan sagrado que el que no lo cumplía tenía que acabar como esas víctimas: Partido en dos. Esta era la seriedad de la alianza, del pacto, del testamento. Por eso, esta palabra tomada de las costumbres de aquellos pueblos, la utiliza la revelación de Dios, la Biblia, para expresar su benevolencia con los hombres: Su compromiso de salvar a la humanidad.

Cuando he dicho hoy, pues Cuaresma: Renovación de nuestra alianza con Dios, es porque quiero hacer un llamamiento a todos a que recordemos que tenemos un compromiso como pueblo de Dios, pueblo de bautizados.

Explicación teológica ¿Cuál es la explicación teológica de la alianza, sobre todo, de la alianza que aparece en la Biblia, de la que nosotros estamos renovando hoy en Cuaresma?

– Aspecto negativo de la salvación: Ruptura con Dios. La explicación es muy sencilla. Según la revelación de Dios, todo pecado es ruptura. El que peca, desobedece una Ley. Esa ruptura con el Legislador Supremo- nuestro Dios-, la desobediencia a sus diez mandamientos, trae consigo consecuencia de rupturas, de consecuencias bien trágicas.

-Ruptura dentro de uno mismo. El que comete un pecado, dice la teología, rompe con el principio de su existencia y de su vida, y, entonces, también rompe íntimamente, de modo que un pecado lleva en sí el desorden. La triste experiencia nos dice qué amargo es el pecado; qué desorden sentimos dentro de nosotros; qué sinsabor, qué asco de nosotros mismos; y el que no lo siente, tiene lo peor, ya está deshauciado. Ojalá que en Cuaresma sintiéramos todos que algo se ha roto por dentro de nosotros mismos, porque hemos roto con Dios.

-Ruptura con los hombres- mundo. De esa ruptura íntima, de esa falta de paz en el corazón del pecador, surge otra ruptura: Ruptura con los hombres. Y en la Biblia aparece Caín, matando a Abel y aparecen las diversidades que se van multiplicando y así también en nuestro tiempo si hay divisiones, si hay tantas cosas que nos separan y han sembrado el odio, la violencia, es porque hay pecado. Es la ruptura consecuencia de la ruptura con Dios. Cuando se ama a Dios y se está bien con Dios, también se ama al prójimo, aunque sea mi enemigo.

Hay todavía, otra tercera ruptura fatal: La ruptura contra la naturaleza. El hombre que ha desobedecido a su Creador inmediatamente recibe la respuesta del Creador. Recuerden cuando Adán, antes del pecado- nos dice la Biblia- dominada toda la creación, pero cuando cometió el pecado, el desorden de sí mismo, le hace sentir miedo y siente miedo también a las fieras que ya no le obedecen. Toda esta trágica relación del cosmos es consecuencia del pecado.

Aspecto positivo, restauración de la ruptura: Rehacer la armonía, integridad, etc. Ahora bien, la alianza es recoger todas esas cosas rotas. El hombre que renueva su alianza con Dios debe renovar también su alianza con la naturaleza, con los otros hombres, consigo mismo.

La alianza señala las grandes etapas de la historia: Así tenemos -lo vamos a ver en estos tres primeros domingos de Cuaresma- las tres alianzas que la Biblia nos refiere.

Noé, la alianza cósmica: Arco iris. La de hoy, después del diluvio, nos habla de ese Dios que nos ha dicho que va a conservar la naturaleza, que va a tener las cosas: “Esta es la señal del pacto que hago con ustedes y con todo lo que vive con ustedes”. Es una alianza cósmica.

El arco- iris es un fenómeno del cosmos. No quiere decir que entonces se inventó el arco-iris. El arco-iris se puede explicar científicamente, Dios no lo inventó pero le dió un sentido religioso. Es como si uno de nosotros señala: Ese arco-iris sea testigo de lo que voy a prometer y siempre que lo mires, acuérdate de esta promesa. Esta es la alianza, el signo de la alianza. El arco-iris es signo de un Dios que dice: No volverá haber más diluvio en la tierra, conservaré la naturaleza pero es necesario trabajar para que haya más justicia; para que los bienes que yo he creado, se organicen según mi pensamiento.

Esto es lo que San Pablo recuerda allá en la plenitud de los tiempos, que la naturaleza creada por Dios, gime bajo el pecado. La alianza de la que nos recuerda el arco-iris, es un reclamo de que esa naturaleza que Dios conserva para la felicidad de todos los hombres, no la tienen que acaparar unos cuantos, ni tiene que ser objeto de envidias y discordias, sino que tiene que ser, así como Dios la conserva: Con amor, que con amor la utilicemos para la felicidad de todos.

Este domingo, pues, el recuerdo del arco-iris, como señal de la alianza cósmica de Dios con la humanidad, nos está llevando a revisar como utilizamos los bienes de la tierra. Cómo los idolatramos, o bien, los ponemos al servicio de la felicidad de esa alianza que debe romper las mismas rupturas, las luchas de clases, las violencias. Los odios no existieran si existieran un respeto a la alianza cósmica, al sentir que Dios, Creador de todo, quiere tener alianza con sus hijos y por eso quiere que todos sus hijos sean hermanos entre sí, la fraternidad que predicamos desde la revelación de Dios. Por eso no puedo predicar nunca la violencia, ni el odio, ni la guerrilla. Quienes dicen lo contrario, calumnian, porque lo que estoy diciendo ahora, es el reclamo que en nombre de Dios tengo que hacer: La alianza cósmica.

Abraham- su descendencia-circuncisión. El próximo domingo se nos hablará de la alianza que Dios hace con Abraham. Es otra clase de ruptura que Dios quiere cancelar. Es un pueblo escogido por Dios que va a descender de Abraham, y no será el arco-iris, allí será otro signo: La circuncisión. La señal de pertenecer al pueblo judío; la circuncisión, tiene que reclamar a todos los descendientes de Abraham, a todo el pueblo escogido por Dios, que son hermanos y que tienen que formar una unidad en torno de las promesas que Dios va dando a ese pueblo.

-Moisés- con el pueblo- el sábado. Dentro de tres domingos se nos hablará de Moisés. La alianza que Dios pacta con Moisés es una alianza, también, para sentirse unidos los hombres en el sentido: Con Dios, el respeto a Dios y, por eso, la señal de esa alianza será el sábado; el respeto del sábado que ahora los católicos llamamos el domingo el día del Señor. Venir a misa el domingo es venir a realizar la alianza con Dios. Cada misa de domingo es vivir la alianza que me hace respetar a Dios y sentir a Dios como el único Dios verdadero; frente al cual tengo que derrumbar todos los ídolos que le quieren quitar el puesto- a Dios- en mi propio corazón o en mi pueblo: ídolo del poder, ídolo del dinero, ídolo de la lujuría, ídolo de todas esas cosas que apartan a los hombres de Dios. El domingo tiene que ser para nosotros la alianza que se renueva con el Señor.

Cuaresma… todo el espíritu de un pueblo comprometido por una alianza con Dios… Pero la Cuaresma, esta larga temporada, es como un largo domingo en que todos debemos de pensar: Dios ha querido hacer alianza para que los hombres seamos más unidos, para que la naturaleza cósmica se use según la voluntad de Dios. Para que nos sintamos hermanos. Esto significa, hermanos, la alianza . Y la Cuaresma es la temporada en que se nos recuerdan esas viejas alianzas de Dios para que las vivamos con la actualidad de los problemas actuales, pero con el espíritu de un Dios que nos vigila, que espera el cumplimiento de nuestros compromisos.

2. CRISTO CLAVE DE LA ALIANZA

¿Qué hace Cristo en todo este conjunto de Dios que quiere tener alianza con los hombres? La Sagrada Escritura, nos presenta hoy: “El Espíritu empujó a Jesús al desierto, 40 días, dejándose tentar por Satanás. Vivía entre alimañas y los ángeles le servían…” ¡Qué sublime imagen de Cristo! Empujado por el Espíritu.

Por eso la segunda lectura ensancha un poco más este concepto del Cristo empujado por el Espíritu, porque San Pedro nos habla: “Cristo murió por los pecados una vez para siempre: El inocente por los culpables para conducirnos a Dios. Como era hombre lo mataron, pero como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Con este Espíritu fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en los tiempos de Noé. mientras se construía el arca, en la que unos pocos salvaron su vida cruzando las aguas.”

Cristo aparece en las dos lecturas del Nuevo testamento, hoy en su punto culminante. Todas esas alianzas que Dios venía haciendo con el viejo pueblo de Israel no eran más que figuras, promesas, que iban a tener su cumplimiento, su realización en la redención que Cristo iba a hacer. El verdadero arco-iris es aquellos brazos abiertos de Cristo en la cruz. La verdadera circuncisión- dice San Pablo- es la fe de los cristianos en Cristo. El verdadero día del Señor será el culto que el hombre le tribute a su Dios. Los signos de la alianza: El arco-iris, la circuncisión, el sábado; no tienen sentido, si no en Cristo que les dá cumplimiento, y Cristo es la realización de todas las promesas de Dios para salvar al mundo.

Por eso, Cristo, entrando al desierto de la Cuaresma para habitar entre los chacales y las fieras del desierto pero, al mismo tiempo, contando con los ángeles que le sirven, es la imagen de una redención cósmica, de un Cristo que maneja a las fieras y que se hace servir de ángeles, y que es dueño de todas las cosas, y que va a devolver las cosas al verdadero imperio de Dios.

Entrar con Cristo a Cuaresma quiere decir, también apropiarse toda la riqueza de esa alianza de Cristo para salvar al mundo, para colaborar con Cristo en la salvación de la historia.

– Su sangre es la alianza nueva anunciada: Muerte y Resurrección. Cuando Cristo en la última noche de su vida va a tomar el pan y el cáliz para dejarnos el recuerdo de su vida y de su pasión, nos va a decir: “Este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza”. ¡Cómo se recoge en ese cáliz, todo el amor de Dios; toda su reconciliación con los hombres! Se derramará para perdón de todos los pecadores que quieran arrepentirse.

La Cuaresma es una actualización de las alianzas eternas de Dios, pero en Cristo Jesús. La Cuaresma es un llamamiento a la reconciliación. Entrar a Cuaresma solamente para ayunar y guardar materialmente las leyes eclesiásticas de la Cuaresma, no tiene sentido. La misma Iglesia puede ser un estorbo cuando solo cumplimos como los fariseos: Con apariencia. Recuerdan el domingo pasado cuando los discípulos de Juan y los fariseos que caían en estos legalismos, criticaban a los discípulos de Cristo: “Nosotros ayunamos y ustedes, ¿por qué no ayunan?”.

Y Cristo les responde: Es el espíritu lo que vivifíca, no la letra. Mientras el novio está en casa con la novia, los amigos del novio no ayunan. Es la hora de felicidad, es la presencia de las salvación, es la alegría. Por más austeros que sean los hombres, y se disciplinen, y se castiguen y ayunen, y caminen de rodillas a los santuarios, pero llevan odio en el corazón, llevan rencillas, de nada sirve todo esto. La renovación de Cristo parte del amor de la fidelidad al Señor. ¡Esta es la verdadera religión, este es el Cristo de la alianza: El Cristo del amor, el Cristo de la reconciliación, el Cristo de la bondad!.

3. EL BAUTISMO INSERCION DE NUESTRA VIDA EN LA ALIANZA CRISTIANA

¿Cómo se hace nuestra esa alianza de Dios que se nos dá en Cristo? Si Cristo murió y resucitó hace 20 siglos, ¿cómo participo yo, pobre hombre del siglo XX, en esa redención de hace veinte siglos?

El arco iris y el diluvio, símbolo del bautismo que actualmente nos salva. San Pedro nos ha dado la respuesta esta mañana en la segunda lectura cuando evocando el arco-iris y el diluvio, dice que aquello no era más que un signo. La realidad es ésta, dice San Pedro: “Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente los salva a ustedes: Que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura por la resurrección de Cristo Jesús Señor Nuestro, que está a la derecha de Dios”.

El Bautismo es un elemento insustituible en la Cuaresma. ¿Por qué la Cuaresma de Cristo se hace mi Cuaresma? Porque por el bautismo mío, yo me he imcorporado a Cristo y todo lo que Cristo hizo, es mérito mío, se traspasa a través del bautismo. ¿Por qué yo tengo esperanza de que mis pecados, por más grandes que sean, me serán perdonados? Porque Cristo murió en una cruz pagando esos pecados y ese mérito de la cruz se ha hecho tuyo o mío por el bautismo que me incorporó a la muerte de Cristo.

¿Por qué yo, mortal, que siento que mi vida envejece, que mis fuerzas van fallando y que voy camino del sepulcro, siento todo el peso de la mortalidad, de la limitación, de la enfermedad, del pecado? ¿Cómo puedo esperar yo una vida eterna, un resucitado que no muere?. Por eso, porque el bautismo hizo tuyo ese reverdecer eterno de Cristo resucitado porque la vida gloriosa de Cristo es tuya por el bautismo. Todo lo de Cristo es mío porque soy un bautizado.

¡Qué gloria la nuestra, queridos hermanos!: Por eso, la Cuaresma quiere despertar en el corazón de cada cristiano su conciencia de bautizado.

El misterio pascual. Para que el Sábado Santo en la noche sintamos que todo el mérito de la cruz y toda la alegría de la resurrección se hacen mérito y alegría de esta vida pobre de un marginado, de un hombre sin trabajo, de un trabajador robado y engañado o, también, de un patrono que es justo, y que trata de vivir su cristianismo como verdadero bautizado haciendo honor a que todos los miembros de la Iglesia, aunque sean los trabajadores de su hacienda, son miembros de su propia vida, porque Cristo es la cabeza y todo lo demás, no cabe allí categorías sociales: “Ya no hay griego, ni judío; ya no hay esclavo, ni libre; ya no hay más que hermanos en Cristo”. Es hermosa la igualdad que siembra el bautismo.

Por el bautismo todos somos iguales por estar insertos en Cristo. Por el bautismo todos somos igual categoría, miembros vivos de los méritos de Cristo; y si algo valemos, no es por tener más dinero, o por tener más talento, o por tener más cualidades humanas. Si algo valgo y en la medida que valgo, es porque estoy inserto, metido, en la vida de Cristo, en su cruz, en su resurrección. ¡Esta es la medida del hombre!. Por eso decía bien Pablo VI, hablando de la promoción humana: “El hombre no vale por lo que tiene, sino por lo que es. Y el hombre es, en la medida en que se apropia la vida divina que Cristo trajo al mundo. Ni siquiera los valores naturales cuentan cuando esta redención en Cristo nos está hablando que los valores humanos solamente tienen valor divino cuando los bautiza Cristo y los incorpora a sus méritos divinos”.

Nuevo Pueblo de Dios. Esta es la Cuaresma que hemos de vivir, queridos hermanos, por eso vale la pena de ver como está este Cristo en Cuaresma. Porque el Cristo en Cuaresma en el desierto no es un personaje aislado de mi realidad. El Cristo de la Cuaresma de 1979, para mí, pueblo de Dios aquí en El Salvador, es mi Iglesia, la situación de mi pueblo. Eso es la Cuaresma de 1979.

HECHOS DE LA SEMANA

Quiero recordarles, ya en este afán de concretar el mensaje, como el Papa ha dibujado preciosamente el espíritu de la Cuaresma 1979. Dice que: “La Cuaresma tiene que tener un significado. Debe manifestar a los ojos del mundo que todo el pueblo de Dios, porque es pecador, se prepara en la penitencia: A la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Y las privaciones de Cuaresma, ¿qué sentido tiene?- dice el Papa. Y ésto tengámoslo muy en cuenta -. Privarse de algo es no sólo dar de lo supérfluo, no sólo dar lo que sobra, sino, también, muchas veces dar de lo necesario- como la viuda del Evangelio que sabía que su limosnita era un don recibido de Dios-. Privarse de algo es liberarse de las servidumbres de una civilización que nos incita cada vez más a la comodidad y al consumo sin siquiera preocuparse de la conservación de nuestro ambiente, patrimonio común de la humanidad. ¡Fíjense qué palabras!, que aún hacen el bien en el campo material!-. Somos víctimas de una sociedad de consumo, de lujo”. Y estamos sacando cosas de consumo porque la propaganda es tremenda y tomamos cosas aún superiores a nuestro sueldo. Queremos vivir el lujo, queremos consumir como consumen todos y nos estamos haciendo víctimas, esclavos. ¿Ven como la Cuaresma rompe cadenas con su austeridad?

Y el Papa decía: “Las privaciones de Cuaresma es hacer partícipes de mi hambre a los otros que tiene hambre. No esperéis -decía el Papa- a que sea muy tarde para socorrer a Cristo que está en la cárcel o sin vestidos, a Cristo que es perseguido o es refugiado, a Cristo que tiene hambre o está sin vivienda. Ayuda a nuestros hermanos y hermanas que no tienen el mínimo necesario para poder llegar a una auténtica promoción humana”.

Ven la Cuaresma, pues, es abrir los ojos a la miseria de los demás. Y cuando hablamos de Iglesia de los Pobres, simplemente estamos diciendo a los ricos también: Vuelvan sus ojos a esta Iglesia y preocúpense de los pobres como de un asunto propio. Más, aún, decíamos en Puebla: Así como de un problema de Cristo que dirá en el final de la vida: “Todo lo que hiciste con uno de estos pobrecitos, conmigo lo hiciste”.

La Cuaresma de 1979, pues, la dibuja el Papa con esos rostros de encarcelados, de gentes sin vivienda, sin vestidos, de perseguidos, de torturados; todo ésto es la Cuaresma de 1979.

Y por otro lado, el Papa, hablando a un grupo de jóvenes, también les decía: La vuestra es la edad de la pregunta suprema: ¿Qué sentido tiene la vida?; Y sabemos como infortunadamente, gran parte del pensamiento moderno, Ateo, Agnóstico, secularizado, insiste en afirmar y enseñar que la interrogante: ¿Qué sentido tiene mi vida? es una enfermedad del hombre de la que es necesario curarse, afrontando con valor lo absurdo, la muerte, la nada. De allí -decía el Papa-, tenemos esas turbas de jóvenes que solamente buscan en la evasión del vicio o en la violencia sin sentido, cruel, un sentido de la vida que no podrán encontrar por allí. La Cuaresma, pues, es también una reflexión principalmente de la juventud, para dar un sentido a la vida.

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Esta comunidad que está en Cuaresma en nuestra Arquidiócesis, como ya les dije, va a entrar en Ejercicios espirituales esta semana. Quiero pedirles a todos muchas oraciones para que, los que vamos a hacer ejercicios junto con la temporada del Papa, nos santifiquemos y podamos servir mejor a nuestro pueblo.

El martes de esta semana tendremos la reunión del Clero para conocer el documento de Puebla y poder irlo poniendo en vida en nuestra Diócesis.

Quiero invitarles- el sábado próximo 10 de marzo, a las diez de la mañana, estaremos en la Catedral, Basílica de San Miguel, junto con todos los Obispos y con todos los sacerdotes y todo el pueblo de Dios que quiera participar para entregar a la Virgen de la Paz el documento de Puebla y confiarlo a Ella para que se encarne en la realidad de la evangelización de nuestro país. ¡Ojalá, yo les quisiera suplicar, que hiciéramos una presencia muy viva de nuestra Arquidiócesis!.

POR DESPERFECTOS ELECTRICOS FUE INTERRUMPIDA AQUI LA HOMILIA.

Al final de la misa: “Voy a dar la bendición y a continuación voy a continuar lo que no pude terminar en la homilía”.

Continua

Había algunos avisos que creo conveniente que los tomen en cuenta. Era la peregrinación de la Arquidiócesis a la Reina de la Paz el próximo sábado 10, a las 10 de la mañana. Los sacerdotes planearán en la próximo reunión del Clero, su participación; y esperamos que religiosas y fieles, también se aunen a esta visita espiritual a la Virgen para llevarle los documentos de la reunión de Puebla.

También, en esta Cuaresma, siguiendo el espíritu que nos ha dicho el Papa, celebraremos la jornada de Sacrificio Voluntario. Campaña mundial contra el hambre a cargo del Centro Ana Guerra de Jesús, que se encargará de realizarlo y de anunciarlo oportunamente.

En la parroquia de Aguilares y el Paisnal, el próximo domingo 11, se va a celebrar el segundo aniversario de la muerte trágica del P. Rutilio Grande y de los dos campesinos que cayeron con él. Se ha estado preparando esta celebración con un novenario desde el viernes de la semana que acaba de pasar; en todas las parroquias se tendrán triduos de misas y celebraciones de la palabra para reflexionar en el mensaje evangélico que dejó el P. Grande en su parroquia. El propio domingo 11, de hoy en ocho, desde las 8 de la mañana, comenzarán a concentrarse los fieles en la Parroquia de Aguilares para salir en peregrinación a la Iglesia de el Paisnal, donde están sepultados este sacerdote con sus dos cristianos.

Quiero decirles que el espíritu de esta peregrinación lo ha descrito así el párroco y la comunidad dirigente de aquella Parroquia: “Es una peregrinación de carácter penitencial y reparador. Esta vez, dicen, la haremos en silencio: Un silencio que no es pasividad, sino un silencio que indica la actitud de un pueblo que escucha, respetuoso de la palabra de Dios. Un Pueblo que no grita palabras de odio ni de venganza, pero que así se compromete a caminar junto a Jesús y con Jesús por este mundo: Construyendo el Reino de Dios”. Esta peregrinación es una celebración de Iglesia y, por tanto, ningún grupo- aunque se diga cristiano- trate de apropiársela. De la Iglesia, iremos como Iglesia. Están todos los cristianos invitados el próximo domingo, a las 8 A.M. en Aguilares.

En San Pedro Perulapán se celebra, el viernes de esta semana que viene, la fiesta de su patrona: Santa Francisca. El estimado párroco, el P. Solórzano me invitó, pero por mis ejercicios espirituales y mi peregrinación a San Miguel, no podré ir, sino hasta el domingo. De modo que el próximo domingo, a las 10 1/2 estaremos en San Pedro Perulapán para saludar a aquella parroquia, y celebrar allí una liturgia de confirmación de jóvenes que ha sido preparada por el P. Solórzano y sus catequistas.

La Fiesta de comunidades eclesiales de base, que se celebró en el Externado de San José, de parte de la Parroquia de Zacamil, resultó una verdadera fiesta de comunidades que me hace llevar un llamamiento a todas las parroquias para interesarse en crear, en todos los barrios y cantones, estas comunidades pequeñas que Puebla elogió y recomendó grandemente.

La Vicaría de la Asunción, celebró el Miércoles de Ceniza en la Parroquia del Corazón de María la inauguración de la Cuaresma, y se le dió carácter de Arquidiócesis. Tuve la dicha de presidirla. Y quiero agradecer la presencia de muchas comunidades que participaron. Quiero felicitar, también al equipo de párrocos el cual está llevando una obra de conjunto muy útil. Por ejemplo, el martes de esta semana que viene va a inaugurar un nuevo curso del centro de Promoción de la Fe. También los felicito porque han tomado muy en serio la preparación de los sacramentos; aunque tengo que lamentar, que en ese sector: De San Benito, de Colonia Escalón, etc., hay algunos agentes de pastoral, muchas veces no de nuestra Diócesis, que no respetan las disposiciones pastorales de la Arquidiócesis. Yo quisiera que nos ayudaran a realizar una verdadera pastoral sacramental tal como la pide la Iglesia de nuestro tiempo.

El viernes que acaba de pasar, celebramos, en el centro “El Despertar” de San Antonio Abad, los 40 días de la muerte del P. Octavio Ortiz y los cuatro jóvenes que fueron asesinados con él. Fue impresionante el momento en que la comunidad entregó cinco ramos de flores rojas a las madres de los cinco matados. Hubieron lágrimas y hubo mucho sentido de solidaridad en ese momento.

Quiero prevenir contra ciertos grupos de ORDEN, que contra la voluntad de los párrocos sacan Vía-Crucis, organizan procesiones y hasta hacen colectas. Deben saber que el párroco es la autoridad en cada parroquia y en los cantones respectivos, y que nadie puede arrogarse esa autoridad. De manera especial quiero denunciar que en la Parroquia de San Martín, en el cantón San José Primero, se han querido apropiar las llaves de la ermita y quieren hacer una fiesta patronal de San José; que no será católica porque está contra la voluntad del párroco. Un sacerdote que van a llevar, sepan que esta excomulgado y que no tiene autorización para administrar ni la misa ni los sacramentos.

Tengan mucho cuidado, pues, con estas celebraciones que quieren hacer un verdadero cisma en nuestra Iglesia.

SOBRE LA VIDA CIVICA

Quiero aprovechar ahora para decir que esta comunidad que acabo de describir en esta semana, tiene también sus comentarios a la vida cívica.

Creo que uno de los acontecimientos más importantes de la semana fue la derogatoria de la Ley de Defensa y Garantía del Orden Público. Queremos reconocer que ha sido atinada la medida del Gobierno. Y será, quizá, un gesto y un paso de buena voluntad si a eso se juntan otros gestos y otros pasos que vayan creando confianza, que es la que hemos pedido. No queremos ser ingenuos, y esperamos el procedimiento de aquí en adelante. Estaremos muy lejos de dar credibilidad a un sincero deseo de paz y justicia si, junto con la abolición de la ley, seguimos lamentando hechos como los que esta semana tenemos que señalar. Pero sí tenemos que decir los más positivo de esta medida: Ha sido la capacidad del Gobierno de reconocer su error y empezar a corregirlo. A la Iglesia le cabe la satisfacción de haber señalado a tiempo ese error cuando contrastamos la pseudo Ley con la definición de Santo Tomás de Aquino: “Ley es la Ordenación de la razón para el bien común, promulgada por aquel que tiene responsabilidad de la comunidad”. Sólo entonces puede decirse que una ley tiene el respaldo de Dios; de lo contrario, el legislador pierde su autoridad y se hace déspota, cuyo principio es la anti-ley me dice “sic volo, sic iubeo, sit proratione voluntas”, quiere decir: así lo quiero, así lo mando, la razón es mi capricho. Quiera Dios, pues, que este vislumbre de racionalidad siga creciendo e iluminando la irracionalidad de nuestra situación. ¡Eduquémonos en pasos y gestos de paz!.

Se conmemoró el 28 de febrero el segundo aniversario de los acontecimientos de Plaza Libertad en los que perdieron su vida muchos ciudadanos que denunciaban el fallo de una parcialización en las elecciones. En esta ocasión lo que más resaltó fue la ocupación militar de la ciudad: Calles, plazas, terminales, etc. Un respeto sincero al hombre y a sus derechos políticos evitaría este feo espectáculo de la represión en nuestra propia ciudad.

Tenemos que lamentar la tragedia nacional del incendio de las bodegas del Hospital Rosales. Queremos hacer un llamamiento a la ayuda fraternal de acuerdo con los pensamientos del Papa que hemos leído esta mañana.

Lamentamos el incendio de la Cooperativa Algodonera en Usuluten el 2 de marzo.

Lamentamos la muerte de un ex-regidor municipal en Aguilares, Nicolás Alas, ocurrida el 28 de febrero.

Lamentamos el aparecimiento de otro cadáver: De un hombre joven, en la Laguna de Güija. El Diario de Hoy escribió ésto. Fíjense que sólo leo la noticia del Diario, no estoy insinuando nada, yo. “El joven- dice el diario- estaba vendado con un pedazo de tela blanca, atado de los pulgares con un cordel y con las manos hacia atras, y en las muñecas tenía colocadas unas esposas con la llave colocada en la cerradura”.

También lamentamos nuevas capturas: Eleuterio Hernández, el 23 de febrero; y Marciano Meléndez Dueñas, el 24 de Febrero. Dos campesinos más que no son consignados ni puestos en libertad. Están prácticamente secuestrados.

Lloramos el rapto de cuatro niños pobres en Apopa. Cuando sus padres trabajan se quedan en sus casas solos, llegan varios hombres en carro y los raptan. Ojalá los devuelvan como un gesto humano.

Lamentamos el asesinato del Señor Carlos Borromeo Mata, el sábado 3, jefe del personal de ADOC, que fue ametrallado cuando se despedía de su hijo al salir de su casa.

No tenemos noticias sobre la situación de los secuestrados desde hace muchas semanas. Como miembro de la Comisión Mediadora a petición de los mismos responsables del secuestro, quiero expresar la preocupación y el deseo de que se busque una solución humanitaria a este problema que ya envejece demasiado.

Tampoco han sido liberados los obreros Macario Miranda Mejía, Oscar Armando Interiano, Santos Martínez González; un campesino y dos obreros capturados desde hace varias semanas.

Quisiéramos, también, que se pusiera un esfuerzo en arreglar los conflictos laborales de: Pronac, Sindicato de Pezca, La Constancia,. Queremos aclarar, contra algunos falsos rumores, que el Socorro Jurídico de la Iglesia no ha tenido ninguna participación en estos casos.

Quiero denunciar el caso del señor Jaime Baires. Lo visité en su lecho de moribundo en el Hospital Rosales. El se encuentra en la sección de quemados, con heridas y quemaduras graves en todo el cuerpo. El es licenciado en Ciencias Sociales y Económicas, en Francia. Se encontraba alejado de toda actividad, únicamente recibiendo tratamiento médico. El 23 de febrero salió de su casa, y cuando pasaba frente al Cuartel San Carlos, fue capturado. Posiblemente fue confundido con su hermano Federico, quien hace algunos años fue presidente de AGEUS y hoy se encuentra en Costa Rica. Hemos encontrado a Jaime en el Hospital, con un pronóstico reservado a consecuencia de las torturas que le fueron infligidas. Ayer estaba en estado agónico. Yo quiero pedir, a propósito de todos estos casos, el respeto a la dignidad del hombre, sin ese concepto es demás que se promulguen leyes o se derogen leyes, porque las leyes son para los hombres… la frase de Jesucristo queda en pie: “No son los hombres para las leyes, sino las leyes para los hombres.

PENSAMIENTO FINAL

Hermanos, este es el Cristo de nuestra Cuaresma de 1979: La situación de nuestro pueblo. Preparémonos para celebrar la Pascua. La historia de la Cuaresma es rica en estas preparaciones. Tenemos el ejemplo de las comunidades cristianas que se fueron formando.

Catecúmenos, penitentes, fieles… Había tres grupos de cristianos que se preparaban para la Pascua: Los catecúmenos, o sea los que ya dispuestos durante un largo curso de conocimiento cristiano se sentían capaces de recibir en la próxima Pascua, el Sábado Santo en la noche, el Bautismo. Durante toda la Cuaresma se les preparaba ya con una preparación próxima para ese gran sacramento que incorpora al hombre en la muerte y en la resurrección de Cristo.

El otro grupo era de los penitentes: Todos los que habían cometido por fragilidad, por debilidad o por malicia, pecados que los segregaban del Cuerpo de la Iglesia; pasaban su Cuaresma disponiéndose para recibir la absolución que se les daba el Jueves Santo- Era la misa de la Reconciliación – para estar listos ya, a la noche de la Pascua, como muertos que habían revivido, como hijos pródigos que habían retornado.

Eran estos dos grupos: Los catecúmenos y los penitentes, como el objeto del cariño especial de la Iglesia misericordiosa, Madre Fecunda, que en cada bautismo dá un nuevo hijo a la vida eterna y que, en cada absolución sacramental, resucita a un muerto del pecado de la vida eterna.

El tercer grupo -era hermoso ese título que se nos dá a los cristianos-los fieles, reconocían sus tibiezas, sus debilidades, sus tentaciones: Pero, gracias a Dios, eran fieles a su bautismo, no habían traicionado su fidelidad al Señor; sin embargo, era un grupo que se preparaba para que en la nueva Pascua como que se reverdeciera esa fe. Y así teníamos que con nuevos bautizados, los catecúmenos que se preparaban, con penitentes que volvían del pecado a la reconciliación y con fieles que caminaban al Señor, una Iglesia resucitada, una Pascua desde Cristo la cabeza hasta el último que se acababa de bautizar.

Meta: La Pascua. Hermanos, les digo todo este panorama litúrgico de Cuaresma y de Pascua, anunciándoles ya, desde ahora, que el Sábado Santo en la noche tiene que ser el momento culminante de toda esta temporada. Ya los jóvenes, desde que se confirmaron en Pentecostés el año pasado, anunciaron una Pascua de jóvenes para este año y la han estado preparando. Otros jóvenes y catequistas, comunidades, también se preparan para hacer una noche Santa de Pascua.

Tenemos que conjurar una tentación que nos destruye la Semana Santa: es la fuga hacia el mar, hacia las haciendas. Es tiempo de descanso y comprendo que muchos no lo hacen por maldad, ni por mala voluntad; pero si sería bueno que, al menos el Sábado Santo en la noche, si de verdad hemos seguido a Cristo en la Cuaresma y con su cruz, lo acompañemos como miembros de su Iglesia cantando la gloria de la resurrección en nuestra propia vida. Organicemos nuestra vacación de Semana Santa de modo que, el Sábado Santo en la noche, sea como el punto culminante también de la vacación: Una participación en la gracia de la pascua.

¡Preparemonos, queridos hermanos de todas las comunidades y de todas las parroquias, una noche Santa! ¡Qué de veras sea como el broche final de esta temporada que estamos iniciando: La Cuaresma!…

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Cristo, el novio de la Iglesia

Domingo 8o. del Tiempo Ordinario

Lecturas
Oseas 2, 14b 19-20
2ª Carta de Corintios 3, 1b-6
Marcos 2, 18-22

NOTA: Antes de la homilía de nuestro Maestro y Pastor Mons. Oscar A. Romero, los seminaristas de la Arquidiócesis de San Salvador le expresaron, al Señor Arzobispo, el resultado de una reflexión de tres días sobre la misión que como cristianos les corresponde hoy, expresándole también su adhesión a su persona: “En su Segundo Aniversario como Arzobispo de la Arquidiócesis queremos solidarizarnos con usted por su auténtica fidelidad al Evangelio, dejando a un lado los privilegios y asumiendo todos los riesgos que implica la denuncia enérgica de la violación de los derechos fundamentales del hombre. A pesar del aumento de la represión y persecución al pueblo y a la Iglesia queremos manifestarle, con toda valentía, que estamos dispuestos a continuar firmes en nuestra vocación. Y esperamos un día llegar a ser colaboradores directos en la pastoral profética que usted impulsa para instaurar, ya desde aquí, el Reino de Dios entre los hombres”.

A continuación el Señor Arzobispo pronunció su homilía.

Queridos hermanos, estimados radio-oyentes:

Es una grata sorpresa, que me llena de mucho optimismo, oir, en los labios de una juventud que se prepara para el sacerdocio, esa solidaridad que acaba de expresar este joven en nombre de 36 seminaristas mayores, o sea teólogos y filósofos, que se preparan para el sacerdocio. Ya bachilleres podían aspirar a otra profesión universitaria pero se ve, pues, que hay una convicción profunda, una conciencia a lo que se acaba de comprometer aquí la juventud del Seminario Mayor. Quiero decirles que junto a ellos también se van preparando otros 50 seminaristas menores. Menores los llamamos porque no han hecho todavía bachillerato, pero ya están bajo la dirección de la Arquidiócesis; sacarán su bachillerato en los Seminarios Menores de San Salvador y Chalatenango, y esperamos que van a sumarse a este grupo de mayores dentro de poco.

Quiero aprovechar, para decirle al pueblo de Dios que me escucha, que es todo el pueblo de Dios el que se debe sentir comprometido con esta juventud. Necesitamos, por tanto, sobre todo el apoyo espiritual y moral de ustedes; que nuestros jóvenes, que se preparan para ser dirigentes de nuestro pueblo católico encuentren de veras en el pueblo: La espectativa, el ánimo, el aliento; que nadie quiera apagar esa llama tan generosa que el Espíritu Santo ha encendido en estos corazones jóvenes y que el pueblo recibirá a su tiempo la cosecha de esa siembra que él también está haciendo: Con su oración, con su apoyo moral y también con su apoyo económico para sostener estas vocaciones que en su casi totalidad vienen de la clase pobre y que, por tanto, necesitan también el apoyo económico de todos. No pedimos una limosna, sino simplemente decimos al pueblo de Dios su obligación de preparar a esos hombres entresacados del pueblo con vocación sacerdotal, para que lo sepan dirigir con ese espíritu que el Señor nos ha dejado en el Evangelio.

Aquí termina el primer período del Tiempo Ordinario: Epifanía Cuaresma. Aquí va caminando nuestra peregrinación del Año Litúrgico y nos encontramos en el domingo 8o. del Tiempo Ordinario. Aquí vamos a poner un punto y aparte porque el miércoles de esta semana comienza un tiempo fuerte, el más fuerte del año: La Cuaresma. El tiempo ordinario se suspende hasta que pase todo ese largo período que comienza ya el miércoles con la Cuaresma, como preparación para celebrar el misterio pascual, o sea la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, que se prolongará 50 días más allá de la Pascua hasta que celebremos la venida del Espíritu Santo que corona la obra de la redención; y después de esta fiesta de Pentecostés, volveremos a los domingos que ahora quedan suspendidos: Con el domingo 9o. del tiempo ordinario. Asistimos hoy pues, como a una despedida para introducirnos, como Cristo, en el desierto.

Preparémonos para nuestra Cuaresma. Yo, desde ahora, quiero hacerles una invitación muy cordial para que inauguremos la Cuaresma el miércoles próximo, a las 7 y media de la noche, en la Iglesia de El Corazón de María, allá en la Colonia Escalón. Me ha invitado la Vicaría de aquel sector, pero no quiero ir solo ni me quiero sentir solo en aquella Vicaría, quiero sentir toda la Diócesis entrando en Cuaresma. Yo quisiera tener la Iglesia de El Corazón de María, el próximo miércoles a las 7 y media de la noche, llena con este pueblo de la Catedral y entusiasta con este clamor del pueblo que aquí de veras expresa en la liturgia no una liturgia muerta, no unas celebraciones casi protocolarias, sino de veras lo que tiene que ser: La liturgia del pueblo de Dios. Por eso quisiera tener la compañía de ustedes, queridos hermanos que me escuchan, sobre todo en las comunidades parroquiales eclesiales de base, para que asistamos a darle vida a esta inauguración de la Cuaresma y saber que con Cristo podemos decir lo que ha dicho un seminarista hoy con su Obispo, lo que decía aquel apóstol cuando sintió el llamamiento de Cristo: “Vayamos con él y muramos con él”. Cristo nos convida: “El que quiera venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Y la respuesta, en un lenguaje litúrgico, se la damos el miércoles cuando inclinando nuestra cabeza nos dejamos poner el signo de la penitencia: “Acuérdate que eres polvo y que en polvo te convertirás”. Pero no para morir a tus entusiasmos, sino para darle a tu dignidad humana, la verdadera grandeza. Ya hablaremos de ésto, pues, el próximo miércoles si Dios quiere.

Puebla, impulso de renovación cuaresmal. Ahora, en este 8o. domingo, las lecturas nos invitan a esa renovación que también Puebla señala- yo quiero que nos vayamos familiarizando con el lenguaje de Puebla que es lenguaje del espíritu de Dios-. En la presentación del documento, hemos escrito ésto “La Conferencia de Puebla es ante todo un espíritu. El espíritu de una Iglesia que se proyecta con renovado vigor e ímpetu evangelizador al servicio de nuestros pueblos, cuya realización ha de seguir la llamada viva y transformadora de quien puso su tabernáculo en el corazón de nuestra propia historia con plena fidelidad al Señor a la Iglesia y al hombre”. Eso quiere ser hoy también mi homilía a la luz de esas tres lecturas que acaban de escuchar: Un espíritu de renovación como lo está anhelando desde Puebla la Iglesia de todo nuestro continente. Ojalá que en estas notas de las múltiples iglesias particulares de todo este inmenso y esperanzador Continente, la nota de nuestra Arquidiócesis suena armoniosa y bella en un concierto a la gloria de Dios y de la dignidad humana.

Por eso voy a titular mi homilía con un título juvenil. El mismo Cristo nos da autorización para usarlo, tal vez nos parecía un poco atrevido, pero Cristo nos ha dado pie para llamarlo hoy:

CRISTO, EL NOVIO DE LA IGLESIA.

Y quiero rendir honor aquí, a quienes viven el noviazgo no como una aventura y una pasión, sino a quienes tratan de imitar a Cristo: Un corazón juvenil entregándose a su Iglesia.

1.Cristo y la Iglesia, un misterio de alianza conyugal.
2.Por eso la Iglesia cuenta con una capacidad divina.
3.Por eso desde la Iglesia Cristo es la renovación del mundo.

Es como su hogar como el punto de referencia de toda actividad, como el novio encuentra en su novia casi el centro de su propia vida.

1. CRISTO Y LA IGLESIA UN MISTERIO DE ALIANZA CONYUGAL

a) Cristo, figura central al responder a la objeción del ayuno de fariseos y discípulos de Juan. La figura central de este domingo es Cristo, en el evangelio de San Marcos, respondiendo a una de esas objeciones que, en estos capítulos 2 y 3 van perfilando un conflicto entre él y sus enemigos, que van a terminar luego en uno de los versículos del capítulo 3 cuando dice: “Los fariseos y los herodianos tramaban la manera de eliminarlo”. Todo aquel que trae un mensaje de amor, de verdad, de justicia, encuentra la natural oposición en la injusticia, en el egoísmo que es el desamor, y en las tinieblas de la mentira, que le duele la vista al mirar a la verdad, y trama la manera de eliminarlo.

Cristo va perfilándose, y uno de estos momentos es la objeción. Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos están celebrando un ayuno: “¿Por qué tus discípulos no ayunan?”. Siempre en lo religioso se mete la nota la hipocresía y de la apariencia, de los legalismos. Cristo que busca la sinceridad en el adorar a Dios y en la renovación interna y sincera del hombre responde como han escuchado hoy en el evangelio: “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio y aquel día si que ayunarán”. Como que hay un presagio ya de Cuaresma y de Semana Santa, pero dentro de una alegría de amor y de cariño de Cristo a su Iglesia.

b) Oseas, que vive un drama personal de amor no correspondido introduce en la literatura bíblica el símbolo del amor conyugal para describir las relaciones entre Dios y su pueblo. Para comprender esta comparación de Cristo el novio, es necesario remontarnos al lenguaje de los profetas. Y, precisamente, nuestra liturgia ha escogido para hoy un texto de los más antiguos, donde casi se inicia esa comparación de las relaciones de Dios con la humanidad, comparadas con el matrimonio. Oseas, un profeta que vivió en su vida, personal e íntima la dura realidad de un hombre que ama a una mujer y que no ha sido comprendido, sino que ha sido traicionado, traslada ese resentimiento de amar sin ser correspondido, a la relación de un Dios. Pero, espera como los novios esperan aún en sus momentos de ruptura: Vendrá la reconciliación. ¡La sigo amando!

-La infidelidad de Israel: En política… en idolatría… los Baales. Oseas recogía no sólo la infidelidad de su mujer, sino también la infidelidad social de su tiempo y de su ambiente: Una política que busca únicamente sus ventajas y se separa del Reino de Judá, en el Norte- o sea en el Reino de Israel-, donde por haberse apartado del centro de sus revelaciones, va cayendo, poco a poco, en la idolatría. Y rinde culto, aquel pueblo bajo la dirección de unos gobernantes que han perdido la fe auténtica del judío, adorando a Baal. Los baales eran los dioses de la fecundidad; a ellos atribuían: Las cosechas, las lluvias, los soles; y el profeta reclama a lo largo de todo su libro: “No son baales, no son los ídolos los que dan el pan a Israel, es el Dios verdadero, ¡Conviértanse de sus idolatrías!”

La voz del profeta parece de actualidad cuando nuevos baales en nuestro tiempo, le quieren quitar el puesto de adoración al único que nos ama y que reclama nuestro amor. Idolos, baales de nuestro tiempo: La idolatría del poder, la idolatría del dinero, la idolatría del lujo, la idolatría del sexo. Tantas idolatrías ante las cuales los hombres, como los apóstoles de Israel, están adorando, poniéndose de espaldas al verdadero Dios.

-Evocación de la lectura: El desierto…Egipto… Llegó la reconciliación y el profeta, entonces, pone en los labios de Dios sentimientos que son suyos pero trasladados a lo divino y a las relaciones de un Dios con un pueblo predilecto que no le han sabido corresponder. Un pueblo que lo ha traicionado, duro de corazón, como lo llama la Biblia, insensible a las ternuras de Dios. Pero, entonces con la ilusión de un perdón y de un retornar Dios dice: “Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón y me responderé allí, como en los días de su juventud como el día en que la saque de la esclavitud…” Hay una rememoranza de la época en que Dios iba haciendo cariños tan grandiosos con su pueblo: Sacándolo de la esclavitud de Egipto, trasladándolo milagrosamente por el desierto. En el desierto, junto a Monte Sinaí, se hace el pacto entre Dios y la humanidad, como diríamos: Allí se celebra el matrimonio y Dios recuerda todas estas cosas de la alianza con la esperanza de encontrar respuesta de amor, a su amor menospreciado.

-Arras:… en derecho y justicia, en misericordia y compasión, en fidelidad. Y ahí como poniendo en las manos de una esposa en el día de las bodas, las arras, que son el signo de que le entrega todo a ella, para que ella con él colabore en el engrandecimiento del hogar, dice cuáles son las arras de este matrimonio: “Me casaré contigo en matrimonio perpetuo; me casaré en derecho y justicia, en misericordia y compasión. “Estas son las notas que caracterizan el amor que une a Dios con su Pueblo; este es el amor del novio: Cristo, con esta Iglesia que formamos nosotros; él espera de nosotros la productividad de esas arras que nos da en su revelación: Derecho y justicia, misericordia y compasión. Por eso la Iglesia no puede hablar otro lenguaje, es el lenguaje del amor que trata de responder al que le ha dado como arras: La defensa del derecho de los hombres, la denuncia de las injusticias, de los atropellos. Una esposa fiel tiene que hablar conforme a los gustos de su esposo. Y la Iglesia, fiel a su novio Cristo, tiene que agradarlo en el lenguaje de la justicia.

Por eso, es hermoso oir cuando el Papa Juan Pablo II, intérprete de la Iglesia de hoy, respalda la línea de los Obispos en América Latina y dice: “Debemos llamar por su nombre a la injusticia: La explotación del hombre por el hombre, la explotación del hombre por el Estado, la explotación del hombre por los sistemas económicos. Tenemos que llamarlos por su nombre. Debemos llamar por su nombre cualquier injusticia social, cualquier discriminación, cualquier violencia infligida al hombre en su cuerpo, su espíritu, su conciencia, su dignidad humana y su vida”. Yo creo que Juan Pablo ya está cayendo mal a mucha gente, porque está tratando de ser fiel a esta relación de noviazgo y amor entre Cristo y su Iglesia. Y una novia que traiciona a su novio coqueteando con otros ídolos, no sería la verdadera esposa de nuestro Señor Jesucristo.

Por eso me gusta, también, recordarles que en Puebla se habló de llamar a la pobreza por su propio nombre y de señalar cuáles son los rostros de la pobreza. Dice: “La de nuestros indios, la de nuestros campesinos, los más pobres entre los pobres; la de nuestros obreros, a los que se les quita el derecho de organizarse”. A los que se les socava todo intento de sindicatos y de organizaciones legítimas, lo mismo que a los campesinos, es el rostro de todo el que sufre, del torturado, del prisionero, del desaparecido. A esos ama Cristo en el amor de su novia Iglesia y por eso tiene que estar con ellos. Y el Papa, gracias a Dios, con toda claridad nos autoriza para llamar a la injusticia por su propio nombre.

Por eso, cuando Cristo, en el Evangelio de hoy, cargado de todas esas reminiscencias de las relaciones entre Dios, la Alianza, el pueblo, define una posición suya frente a sus enemigos los fariseos, y aún con sus amigos. Fíjense bien en este detalle: Los discípulos de Juan no eran enemigos de Cristo, pero miraban todavía hacia un profetismo y hacia un ambiente en el cual no aparecía el horizonte amplio que Cristo viene a abrir de renovación a la humanidad, como lo vamos a ver enseguida. Me interesa, pues, que quede en nuestro corazón esta figura bella de Cristo, reflejo del amor incansable de Dios con la humanidad a pesar de tantas traiciones. Lo comprenderá quien viva como Oseas la tragedia de un amor no correspondido, cuando refleje en estas frases de las lecturas de hoy, que Dios en Cristo, se presenta como un novio de la humanidad.

El sacramento del matrimonio … signo de las relaciones Cristo-Iglesia Quiero hacer una aplicación a los matrimonios en este ambiente de un Dios que usa la comparación del amor humano para reflejar su amor divino. San Pablo nos lleva a una consideración muy profunda para los casados, y dice que: El matrimonio de un hombre y una mujer es un gran misterio. No se aman ni viven juntos únicamente por un placer, por un amor humano, hay un misterio en ese amor que Dios ha infundido de atracción tan irresistible entre el hombre y la mujer capaz de llevarlos al altar y de jurarse amor perpetuo. ¿Qué misterio refleja el casado? El misterio de este amor entre Dios y la humanidad.

Hermanos casados, matrimonios cristianos, a ustedes dirijo ahora esta palabra: Quiero decirles a ustedes, así como mi ministerio sacerdotal es un gran misterio en medio del mundo; ustedes amándose, tienen que ser reflejo a la Sociedad de cómo nos ama Dios. Donde quiera que pasen dos casados y si van con sus hijos todavía mucho más bello testimonio. El mundo entero debe sentir estremecimiento del amor de Dios que pasa en el sacramento de ese matrimonio.

Ya que les he invitado a irnos acostumbrando a los textos de Puebla, oigan lo que hemos escrito en Puebla al reflexionar sobre la familia: “La pareja santificada por el sacramento del matrimonio es un evangelio de presencia pascual del Señor”.

No olviden los casados: “La pareja santificada por el sacramento del matrimonio es un evangelio de presencia pascual del Señor. La familia cristiana cultiva el espíritu de amor y de servicio. Cuatro relaciones fundamentales de la persona encuentran su pleno desarrollo en la vida de familia- ¿Cuáles son esas cuatro relaciones?-: paternidad – o sea el amor del padre y la madre a los hijos-, la filiación- el amor de los hijos a los padres -, hermandad- el amor que une como hermanos a los hijos de una misma pareja-, nupcial”. El amor del hombre que saliendo de su infancia y llegando a la juventud, siente que hay que cumplir un deber: Dejará a su padre y a su madre y como dijo aquel poeta español: “Buscaré en las hijas de mi tierra, una mujer como la madre mía¡” ¡Qué hermoso sería que todo novio, al ir a buscar su futuro hogar, pensara en su mamá para buscar una novia que fuera la continuación de ese amor y, viceversa, la novia buscara en su futuro hogar un hombre que sea el pilar responsable, santo, justo, como su propio papá. ¡Padres, madres, ¿resistirán este reto de la juventud?!

“Estas mismas cuatro relaciones- continúa Puebla- componen la vida de la Iglesia- fijense como en la familia se reflejan todas las relaciones de la Iglesia. ¿Qué es la Iglesia?-: experiencia de Dios como Padre, relación filial y paternal; experiencia de Cristo como hermano, experiencia de ser hijos, en, con y por el Hijo, experiencia de Cristo como esposo de la Iglesia. La vida en familia reproduce y participa en pequeño de estas cuatro experiencias fundamentales: Cuatro rostros del amor hermano”. Esto es algo de lo que Puebla ha dicho y como ven, pues, hay mucha riqueza para reflexionar. Basta por ahora el haber elevado nuestras relaciones de amor que nos deben de unir a esa amplitud del Cristo que es el modelo de los cuatro rostros del amor. El novio está en la Iglesia.

2. EN VIRTUD DE LA ALIANZA CONYUGAL QUE LA UNE CON CRISTO, LA IGLESIA TIENE CAPACIDADES DIVINAS.

a) Pablo y las recomendaciones de sus enemigos. Aquí me voy a fijar sobre todo en la segunda lectura. Es San Pablo que está contestando a unos enemigos de su predicación que decían: Pablo no presenta recomendaciones de otras comunidades, nosotros si traemos autorizaciones, recomendaciones. Y Pablo, con aquella ironía de sus cartas, escribió la carta de hoy: “Hermanos, ¿necesitamos presentarnos a pedirles cartas de recomendación? Ustedes son nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. Son una carta de Cristo, redactada por nuestro ministerio: Escrita, no con tinta sino con el espíritu de Dios vivo”.

Yo les puedo decir a ustedes con gran orgullo, hermanos: Ustedes son mi carta de recomendación. Y cuando he escuchado aquí la carta de un seminarista diciendo también que están solidarios con el obispo, pensaba yo en ésto de San Pablo: ¡Ustedes, queridos seminaristas, con mi carta de recomendación tan válida y por eso les suplico que seamos dignos de esta presencia de Cristo en medio de la comunidad. Yo soy el primero en sentir mis deficiencias, mis limitaciones, pero se que ustedes: Sacerdotes, religiosas, comunidades eclesiales, familias cristianas, viviendo santamente la presencia de Cristo en su pueblo, suplen las deficiencias de su propio Pastor y unidas en él, le dan a la Arquidiócesis una fisonomía que verdaderamente vale la pena ser un católico de nuestra Arquidiócesis.

-La comunidad cristiana la mejor carta de recomendación escrita por Cristo. San Pablo dice que ésto no se le debe a él. Esta confianza la tenemos por Cristo, no es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo como realización nuestra. Nuestra capacidad nos viene de Dios. Y es aquí donde permítanme volver al documento de Puebla, para traerles el pensamiento de lo que debe ser la Diócesis, la parroquia y la pequeña comunidad de base. De la Diócesis, dice la misma palabra del Concilio: “En la Iglesia particular-o sea en la Diócesis formada a imagen de la Iglesia Universal, se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica”.

Comunión con el Obispo. Si cristo vive y se hace sensible en la persona del Obispo para toda la Diócesis, la Diócesis tiene que ser una unidad en su obispo. ¡Nada sin el Obispo! Por eso dije antes: Reconozco mis limitaciones y mis miserias, pero no puedo renunciar al papel que Cristo me ha encomendado: De ser el signo de la unidad, de la doctrina, de la verdad de la Iglesia en la Arquidiócesis. Por eso me duele cuando hay tantos sentimientos disidentes no sólo en los laicos cuya ignorancia se puede comprender cuando son enemigos de la Iglesia y servirles de otros ídolos interesados en la tierra. Pero es doloroso cuando esa disidencia se anida en el corazón de quien debía ser colaborador íntimo, cordial del obispo… Yo sé con tristeza que algún sacerdote se avergüenza de pronunciar mi nombre en la oración de la misa, donde es obligación de todo sacerdote, como signo de unidad con su obispo, pedir nominalmente por su obispo. Si alguien no tiene ese sentimiento de solidaridad ¿qué está haciendo en la Diócesis?… Y me duele no porque sea a mi persona el desprecio, la calumnia, el campo pagado, el chiste sin gracia; todas estas ofensas las toleraría con gusto si no fuera más que un simple hombre, pero cuando San Pablo dice: “Nuestra capacidad nos viene de Dios que nos ha capacitado para ser servidores de una alianza nueva”, entonces pienso que la disidencia, el desprecio, no es a un hombre, es el mismo Dios. Y Dios quiera, el Señor no pida cuenta de este desprecio y esta falta de amor.

Esto nos lleva que en la Iglesia tenemos que vivir sentimientos de confianza en Dios. Lo que nos dá la serenidad en nuestro trabajo es Cristo, el novio de la Iglesia, que construye el amor de su Iglesia; es el espíritu de Cristo, espíritu de amor, el que está logrando unir a todos los hombres de buena voluntad porque estamos haciendo la Iglesia.

Yo quisiera reafirmar esto, queridos hermanos: Lo que hacemos en la Arquidiócesis no es una rivalidad contra nadie, yo no quiero ser un anti, un contra nadie; simplemente quiero ser el constructor de una gran afirmación, la afirmación de Dios que nos ama y nos quiere salvar. La Iglesia no es otra cosa más, que como dijo Puebla del matrimonio: Un signo del amor de Dios en el mundo. Y si la familia es eso, es porque refleja a la Iglesia y la Iglesia es la gran familia que refleja el amor de Dios. Construir esa unidad, esa autenticidad de la Iglesia, verdadera novia de Cristo, es la alegría del Pastor que quisiera para Cristo todo el amor, todo el homenaje, toda la solidaridad. Y si en algo empaña mi pobre presencia humana, como Juan Bautista les digo: Debo desaparecer para que crezca él, el novio de la Iglesia, al que yo no tengo que hacerle ninguna rivalidad, sino simplemente servirlo con humanidad y con amor y alegrarme de que gane el corazón de su Iglesia.

HECHOS ECLESIALES

Es aquí donde yo quisiera ahora recordar, que esta Iglesia donde Cristo vive como novio, como esposo, no es una Iglesia abstracta. Yo quisiera que sintieran como presencia de Cristo lo que ha sido la historia de esta semana dentro de nuestra Iglesia. Por ejemplo:

Con gran agradecimiento para los periodistas de la Prensa, de la Televisión y del Radio, quiero referirme a la conferencia de Prensa donde el tema era de darles una noticia de lo sucedido en Puebla pero donde surgieron otras preguntas de la vida de la Arquidiócesis. Tengo buena impresión de la acogida y de los reportajes que se dieron de esa entrevista invitada con verdadera cordialidad de amigo.

¡Les agradezco!, solamente quiero aclarar el énfasis que han puesto, al dar la noticia, en el diálogo con el Gobierno. Quiero decirles que no he dicho nada nuevo. “Orientación” ha sido fiel en transmitir mi pensamiento cuando ha dicho sobre ese punto: “En cierta ocasión -dije yo- expresé al mismo Señor Presidente las condiciones para un diálogo entre la Iglesia y las autoridades: Crear un ambiente de confianza, que cesen las capturas arbitrarias, los cateos, los atropellos; porque yo no busco un diálogo de ventaja personal. Lo que a mí me interesa, es que sea en servicio del pueblo que sufre y por eso mientras no haya una garantía, de que va a ser este diálogo en verdadero beneficio del pueblo, abriendo un ambiente de confianza y de credibilidad, todo lo demás será de apariencia mientras no mire yo una realidad concreta que gane mi confianza y que anuncie el cambio de esta situación”. Eso es lo que yo he dicho…

También a este respeto, quiero aclarar un titular de la Crónica del Pueblo: “Iglesia y ANEP abren diálogo”. Diré lo mismo, el mismo criterio, o sea, que el mismo periódico menciona al final cuáles son los criterios. Estoy plenamente abierto al diálogo con el Gobierno, con ANEP, con cualquiera; valor o fuerza en el país; porque siento la angustia de esta situación y la Iglesia, que indignamente represento, quiere llevar su granito de arena a la solución, pero quiere encontrar un ambiente apropiado a sus propuestas del Evangelio. Al hablar, pues, de este diálogo con ANEP, recuerda La Crónica del Pueblo los criterios que debían de ser los que iluminaran un verdadero diálogo. Dice: “El Arzobispo, en sus homilías, alude con frecuencia a la injusticia institucionalizada en el país, criticando con lenguaje franco y directo tanto al Gobierno como a los sectores económicamente poderosos del país, reclamando justicia para los sectores más explotados, particularmente del agro salvadoreño”. Este es el criterio también, y quiero decirle al pueblo que no quiero perder la credibilidad y la confianza que el pueblo ha puesto en la Iglesia, a no ser que se trate de ganar un beneficio muy grande del bienestar del pueblo. Pueden estar muy seguros de ello…

Nuestra comunidad Iglesia, en el ambiente arquidiocesano, ha reunido ya -quizás la primera junta que ha tenido-, la Comisión de Pastoral. Es una representatividad de las diversas Vicaría para planear y realizar nuestra pastoral en toda la Diócesis.

Les voy a pedir oraciones para la tanda de ejercicios espirituales del Clero en la primera semana de Cuaresma del 5 al 9 de marzo. Y valga ésto también, de invitación a todos mis hermanos; sacerdotes que aún no han hecho sus ejercicios como yo tampoco los había hecho. Vamos a hacerlos en esa semana.

Quiero expresar un sentido pésame al P. Sebastían Martínez, Somasco, por la muerte de su querida mamá, doña Teodora de Martínez.

En la vida religiosa, ayer tuve el consuelo de asistir a una reunión- quizás más de 300 religiosas y religiosos -para conocer noticias de Puebla. Hay un espíritu muy bueno para acoger las iniciativas pastorales que han de marcar el paso de nuestra Arquidiócesis. Gracias a Dios, Puebla no es más que un impulso en nuestra marcha que ya hemos emprendido, porque Puebla es un paso en la línea de Medellín y Medellín y el Concilio Vaticano II han inspirado la pastoral de nuestra Arquidiócesis.

En la vida religiosa tengo que señalar el cambio de directora en el Colegio Guadalupano, y saludar a la Madre Esperanza Madrigal Duarte, que en sustitución de la Madre Lucila, regirá los destinos de ese Colegio.

VIDA DE NUESTRAS COMUNIDADES

Un recorrido por las comunidades parroquiales, nos dá esta semana esta hermosa visión:

En Tamanique el domingo pasado, catequistas autorizados para llevar la comunión a sus cantones. La preparación de la Madre Juanita fue muy eficiente.

En el Centro de promoción “Ana Guerra de Jesús”, se inauguró un nuevo año de labores. Se trata de promover a las señoras del mercado.

En la Parroquia de El Carmen, siguen con entusiasmo reuniéndose los encuentros conyugales. Allá tuve la felicidad de participar en la vida de esta pastoral matrimonial.

En la Parroquia de El Calvario, en Santa Tecla, se realizó un cursillo de Iniciación Cristiana, de todo el Departamento de la Libertad.

Igual curso de formación catequista, se tuvo en la Parroquia de Dulce Nombre de María, en Chalatenango.

Fiestas patronales en San Matías y la Palma.

También la fiesta patronal de Arcatao merece una referencia especial. Era el 2 de febrero, pero los retenes de los cuerpos de seguridad impidieron la libertad de la Iglesia: De celebrar sus fiestas, y privaron al pueblo de su legítimo derecho a las alegrías populares. Una falsa información hizo creer a las autoridades, ridículamente, que no era una fiesta patronal, sino que era un movimiento subversivo y se impidió llegar hasta Arcatao a los que iban a celebrar esta fiesta. Por eso se trasladó al sábado 17 y, aún entonces, hubo nuevas muestras de desconfianza: Registrando sacerdotes y religiosas. Ante ésto, yo pregunto: ¿Es esta la libertad que se dá a la Iglesia? ¿No es ésto persecución de la Iglesia?

Iguales muestras o consecuencias de persecución las de San Antonio Abad: La Madre Chepita fue llevada a Bélgica por decisión de la Superiora General, en vista de que el Gobierno pone muchas dificultades a su residencia y a su trabajo pastoral.

Una nota feliz: En Tonacatepeque, fiesta centenaria el domingo pasado, se escogió como símbolo a una viejita de 114 años: Sebastiana Jiménez; la cual, al recibir de las autoridades civiles una coronita de laurel, dijo: Que no era ella quien la merecía, sino yo, y que la iba a traer al Arzobispo… Yo tuve la emoción de recibir a esta ancianita acompañada de otras jóvenes, y que me pusiera ella misma la corona en mi cabeza para luego depositarla en el altar. Hoy les suplico, que en esta misa, oremos mucho por ella porque la emoción de aquella ancianita me pareció un reflejo de aquellos ancianos que en Jerusalén saludaron la redención del Cristianismo: El anciano Simeón y la anciana Ana.

Zacamil celebra hoy 10 años de trabajo de Comunidades de Base. El acto principal será a las 4 de la tarde, una misa en el Externado San José. Quedan invitados para felicitar este esfuerzo de aquella parroquia que cultivan los sacerdotes Belgas y, a los cuales el Arzobispo les dá también, plena garantía.

En la Parroquia de San Jacinto, esta noche, habrá cambio de párroco. Será nombrado el nuevo párroco P. Eduardo López Molina.

En el Hospital de la Divina Providencia: El jueves, como todos los primeros de mes, a las 5 de la tarde, tendremos la hora Santa.

Y una invitación muy especial que ya hice al principio y la repito aquí: la inauguración de la Cuaresma el próximo miércoles a las 7 1/2 de la noche, en la Iglesia de El Corazón de María, en la Colonia Escalón.

Estas son las comunidades, hermanos, y yo, al mencionar estos nombres, iba pensando: En Corinto, en Efeso… Porque lo que Pablo decía a sus comunidades, yo lo puedo decir también ahora con las palabras de Pablo, a nuestras comunidades parroquiales de base: Que Cristo esta ahí, que es obra de Cristo lo que ahí se está haciendo y que por, tanto, Puebla, invita a estas Comunidades Eclesiales de Base, las anima porque dice: “Integran familias, adultos, jóvenes, en íntima relación interpersonal en la fe. Son comunidades de fe, esperanza y caridad”.

Son palabras de Dios, las que animan esas comunidades y yo quisiera decir al Gobierno: Que me las respete, que sepa allí se alimenta en la palabra de Dios una conciencia que naturalmente no es una conciencia que se adormece, es una conciencia crítica, pero con una crítica del Evangelio.

Son comunidades que no se pueden detener. Y a lo largo de todo el continente, los obispos en Puebla, nos hemos propuesto a no detener la marcha en la creación de este pueblo de Dios, que se cimente sobre la Palabra de Dios, sobre los sacramentos y que vaya siendo verdadero fermento en la liberación de nuestros países.

3. DESDE LA IGLESIA CRISTO RENUEVA AL MUNDO.

Remiendo nuevo en paño viejo, vino nuevo en odres nuevos.

Aquí me valgo de la última comparación del Evangelio que Cristo nos ha propuesto hoy: “Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor. Nadie echa vino en odres viejos; porque revientan los odres, y se pierde el vino y los odres: A vino nuevo, odres nuevos”. ¿Qué son los odres? Son unas bolsas de cuero que en aquellas regiones donde se produce el vino, guardan vino. Pero esos odres cuando envejecen, se tuestan, se quiebran y con el vino nuevo se revientan, estallan. Por eso Cristo toma esa comparación del remiendo de una tirita nueva en un vestido viejo, acaba por romper más al vestido viejo, y el vino nuevo en odres viejos, los revienta. Por eso Cristo no es amigo de remiendos. La Iglesia su novia, tampoco le gustan los remiendos y por eso, denuncia cuando no sólo no se hacen remiendos, sino que se deja que el manto se siga rompiendo y los odres se sigan pudriendo.

HECHOS DE LA SEMANA

La situación en nuestro país la refleja la semana que acabamos de vivir. Y es una semana, también, de muchas esperanzas pero también de muchas lamentaciones.

DE ESPERANZAS

Me dá gusto recoger las impresiones del nuevo Rector de la Universidad, el Dr. Eduardo Badía Serra. De encaminar la Universidad a ser un centro de estudios que responda a las legítimas aspiraciones de la comunidad universitaria. Y nosotros diríamos: La Universidad tiene que ser también un mirador de todos los horizontes de los problemas de la patria. Hermanos, conozco al Dr. Badía Serra y espero que encontrarán sus sentimientos y su capacidad, una sólida colaboración. Como Pueblo de Dios, ayudémosle, por lo menos con nuestras oraciones.

También me llena de esperanza que las noticias dicen que se inició el reparto de 37,000 manzanas de terreno. Lo dije el domingo pasado pero lo repito hoy, para desear, que este proyecto de política Agraria sea como el Señor Presidente lo ha dicho: “… realizar esa labor teniendo presente nuestro deber como dirigentes de la promoción de la dignidad del hombre, pensando siempre en el hombre mismo”. Sin distinciones político-partidista, tal como la Iglesia señaló el domingo pasado.

DE LAMENTACIONES

Han continuado, por otro lado, las denuncias sobre anomalías laborales en el campo, en la industria.

El peón de construcción José Macario Miranda, tiene ya 16 días de detención. Su familia está angustiada y en nombre de ella pedimos que se le remita a los tribunales o se le deje en libertad pronto.

Empleados de Ferrocarriles Nacionales, también se quejan del incumplimiento de una promesa del aumento de salarios.

Hay-denuncias de muchas capturas:

-En Chalatenango: José Santos Martínez González, de Cancasque; también Sabino Molina, de Cancasque.

-En Cinquera: Paula Mijango, Mamerto Flores y Pantaleón Flores.
-En Sensuntepeque, Las Marías: Juan Antonio Fuentes.
-En el Barrio de Lourdes de nuestra capital, el obrero Oscar Armando Interiano.

Fue asesinado el campesino: Luis Antonio Alas.

Se quejan también en Tutunichapa de un cateo indiscriminado. En aquellas pobres chozas se oyó una voz que dijo: “Vivimos miserablemente, sin ninguna esperanza y aún se nos persigue como criminales de guerra. Es un delito ser pobres en El Salvador…”

Se acusa de arbitrariedad ilegal el que por segunda vez se haya frustrado el jurado de los reos Juan José Martel y José Alberto Landaverde, que debía efectuarse el viernes en Santa Ana, donde guardan prisión ya desde hace dos años. Transmitimos a la Suprema Corte de Justicia estas anomalías que hacen tanto mal a tantos salvadoreños.

Lamentamos de nuevo la muerte de los hermanos José Heriberto Guzmán Cortéz y José León Magno Guzmán Cortéz. Ya la mencionamos el domingo pasado, pero lo repito hoy agradeciendo un boletín informativo que me envió el Sr. Director de la Guardia Nacional, y para aclarar que lo que yo dije el domingo pasado, fue leer la noticia que salió en el Diario El Mundo. Me remití al relato del reportero que describía el hecho delictivo de la cruel muerte de los dos hermanos Guzmán.

Esta realidad es la que llamaríamos, en la palabra de Cristo esta mañana: Vestidos viejos, odres viejos que Cristo viene a renovar.

-Jesús no viene a remendar sino a recrear… el vino nuevo signo de los nuevos bienes mesiánicos, no cabe en estructuras viejas. Si se usa la comparación de Cristo, tengamos en cuenta que los discípulos de Juan, querían conservar las costumbre del ayuno de la Ley de Moisés, y Cristo viene a traer algo superior a la Ley de Moisés, por eso dice: No vamos a poner los ideales del cristianismo en los moldes de la religión mosaica. Todo es evolución en la vida. La Iglesia se renueva. No podemos conservar tradiciones viejas que ya no tienen razón de ser. Mucho más aquellas estructuras en las cuales se ha encronizado el pecado y desde esas estructuras: Se atropella, se hace injusticias, se cometen desórdenes. No podemos calificar de cristiana una Sociedad, un Gobierno, una situación, cuando en esas estructuras, envejecidas e injustas, nuestros hermanos sufren tanto.

PENSAMIENTO FINAL

Es necesario, entonces, como decíamos el domingo pasado en el Mensaje de Puebla, abrir de par en par las puertas a Cristo, el odre nuevo del Evangelio; las estructuras justas y santas que el Señor trae. No una legalidad que oculte injusticias, sino estructuras donde la justicia de Dios encuentre el encauce para que todos los salvadoreños podamos vivir a la luz de Cristo: La paz, la alegría, el amor que él nos ha traído.

No se vive como novio y novia en un hogar donde existieran problemas como los que existen para la religión de Cristo, en nuestra Arquidiócesis. No existe una mor de confianza para amar a Cristo cuando se es empleado, o se trabaja, o se vive en estructuras o legalidades que se oponen a la línea expresión del amor al Señor. Y si el novio y la novia son capaces de todo por realizar su amor, y si Cristo es novio de esta Iglesia, que es la Iglesia en El Salvador, fomentemos este amor, hermanos, y hagamos que el novio Cristo se encuentre a gusto en esta casa que debe sentirla como suya; y que nosotros también logremos una Patria desde donde nuestro amor a Cristo se expanda con la alegría y la ternura de una novia que se siente comprendida. Así sea…

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Cristo, la palabra siempre nueva de la Iglesia

Domingo 7o. del año.

Lectura
Isaías: 13-19. 21-22. 24b-25
2 Corintios 1, 18-22
Marcos 2, 1-13.

Queridos hermanos, estimados radio-oyentes:

Al retornar a esta cátedra sagrada, que el Señor me ha encomendado para conducir espiritualmente una Arquidiócesis, quiero expresar un agradecimiento especial y una simpatía y cariño para todos ustedes que no siguen la palabra, el pensamiento de un hombre, sino la revelación de Dios que se ha continuado dando aún en la ausencia del Arzobispo. Recibí una carta en la cual me expresaban que a las misas de la Catedral concurrían, abundante y fervorosos, los fieles; y que se sentía el alertar del Espíritu. “Y al terminar _me dice la carta_ le estrechemos la mano al P. Fabián lo mismo que a usted, con la misma fe en el Cristo que nos predican…” Yo siento que lo que ha dicho hoy San Pablo: “El Cristo que Silvano Tito y yo les predicamos”, es lo que interesa. Eso es lo que me llena de alegría, y es mi afán de despertar una admiración y un seguimiento no a mi pobre persona mortal, frágil como todos ustedes, sino en el Inmortal, en el Eterno, en el que puede ser causa de sólida esperanza.

Quiero agradecer, por eso, el recibimiento tan cordial que me dieron el viernes al regresar, a toda la comunidad: Sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles, comunidades. En este agradecimiento, también quiero expresar gratitud especial a las autoridades del Aeropuerto que, con agradable sorpresa, me dieron deferencias tan exquisitas. ¡Dios se los pague!

Llamamiento de fe, esperanza y caridad.

Por eso, ahora, al tener que reflexionar sobre la palabra de Dios, en mi comunidad después de haber estado en contacto, a través de los obispos, con comunidades de los diversos países de nuestro continente, y junto con otros invitados: De Europa, de Africa, quiero también cotejar la vida de la Iglesia aquí entre nosotros y la de allá en países lejanos. Quiero enmarcar en esa palabra universal del Evangelio el mensaje concreto que, los obispos reunidos en Puebla, dirigimos a todos los hombres de América Latina aunque no tengan fe cristiana pero que tengan buena voluntad. Y desde América Latina, con una voz de testimonio de una Iglesia viva, una voz también para todo el mundo, me parecen bien oportunas las lecturas de hoy para hacer este marco bíblico a ese mensaje que, este día domingo sin duda, se está proclamando en muchas catedrales de América Latina. Desde luego, los obispos, que todos han partido ya para sus sedes_ estarán diciendo, más o menos, lo que yo quiero decirles ahora. Tomadas de la Sagrada Biblia esas lecturas tan preciosas y encarnándolas en la realidad de América Latina, son el marco bíblico del precioso mensaje que quiero ser un llamamiento de fe, de esperanza y de caridad, como comienza dicho mensaje.

La primera referencia que yo encuentro para una homilía, sería esta:

CRISTO, LA PALABRA SIEMPRE NUEVA DE LA IGLESIA.

Porque ni quisiera que quedara un recuerdo triste de estas predicaciones. “Hay quienes_como decía Cristo-, tienen oídos y no oyen”, pero me alegra que un pueblo haya comprendido y captado lo que aquí se quiere decir siempre. “No quiero predicar otra cosa_ diré yo, como decía San Pablo_ más que a Cristo y éste, crucificado”. Este es el mensaje eterno de la Iglesia que ya lo anunciaba la primera lectura siete siglos antes de Cristo: Isaías, cuando habla: “No recordéis lo de antes, mirad que realizo algo nuevo”. Iba anunciando la redención de los pecados que se iba a cumplir a lo largo de siete siglos en la plenitud de los tiempos: En Cristo. Es el Cristo que aparece hoy en el Evangelio con potestad de perdonar pecados y de orientar a los hombres por caminos de verdadera liberación. Es el Cristo de San Pablo con el que vamos a cerrar la homilía al final ya para dirigirnos al altar. El es nuestro amén.

En Cristo expresamos nuestra confianza plena de Dios; así como Dios, a través de Cristo, es el sí de su amor para nosotros. Cristo, la palabra siempre nueva de la Iglesia.

1.Es una Palabra que se encarna en la historia (Mensaje de Puebla).
2.Es una Palabra que ilumina la historia (La teología de la historia).
3.Cristo, Palabra que es garantía de esperanza en nuestra historia.

1. ES UNA PALABRA QUE SE ENCARNA EN LA HISTORIA.

Los hechos concretos, Dios no los desprecia. Querer predicar, sin referirse a la historia en que se predica, no es predicar el Evangelio. Muchos quisieran una predicación tan espiritualista que dejara conformes a los pecadores; que no les dijera idólatras a los que están de rodillas ante el dinero y ante el poder. Una predicación que no denuncia las realidades pecaminosas en las que se hace la reflexión evangélica, no es evangelio. Sobran aduladores, sobran falsos profetas; sobran, en tiempos conflictivos como los nuestros, quienes tienen su pluma pagada y su palabra vendida, pero no es esa la verdad. Me contaron que cuando sacaban mi valija de la aduana, antes de ayer, alguien dijo: “Ahí va la verdad”. La frase breve me llena de optimismo porque en mi valija no traigo contrabando ni traigo mentira, traigo la verdad. He ido a aprender más la verdad. Y cuando un periodista me pregunta: “Dicen que después de Puebla va a cambiar su predicación, ¿qué piensa usted?”. Le dije: La verdad no tiene por que cambiar, la verdad se dice siempre tal vez con más finura pero siempre contando con nuestras limitaciones. Es la palabra concreta de un hombre que tiene su estilo y su manera de ser, pero que no es más que el instrumento de Dios, es en la historia concreta. Y las lecturas de hoy nos dan este ejemplo, queridos hermanos.

a) Isaías reflexionando en la realidad de su tiempo. (1a. lectura). ¿Qué es la primera lectura sino Isaías reflexionando en la realidad de su historia del momento?

-Eran los israelitas prisioneros y cautivos en el destierro de Babilonia. Y en ese hermoso capítulo dice que Dios va a dejar caer ya los cerrojos de todos los prisioneros y van a volver libres. Isaías canta este retorno e invita con un canto precioso: “No os acordéis de lo pasado, he aquí que hago nuevas cosas; ya están brotando”. Bajo la figura de ríos que brotan del desierto quiero decir que hasta lo imposible puede hacer Dios cuando se pone en él la confianza. Y habla de un retorno.

-La esperanza: La conciencia que los profetas alimentan. Les parecía a los israelitas en Babilonia que todo se había derrumbado, muchos perdieron la esperanza, pero había una conciencia en el resto de Israel. Siempre había una conciencia, era como “el resto de la esperanza”. Y esa es la conciencia que los profetas alimentaron.

-Los tiempos históricos son diferentes, pero Dios siempre es el Dios vivo. Por eso, hermanos, la historia de Israel, que recordaba con nostalgia los tiempos cuando Dios los sacaba de Egipto y los conducía a través del desierto guiados por Moisés, era una historia de grandes ilusiones, pero decían: “Ahora todo se ha derrumbado, otra vez en el cautiverio, ya no hay esperanzas”. Isaías les dice: “Aquellos prodigios del pasado, olvídenlos, porque vendrán cosas mayores todavía”. El Dios de la historia de Babilonia, no es el Dios de la historia de Egipto. Ya es otro capítulo, pero es siempre el Dios vivo. Es una reflexión comunitaria. Es hermoso ver un pueblo, como lo estoy viendo aquí en la Catedral y lo presiento a través de la radio, reflexionando en su esperanza. Es aquel Dios de Egipto, es aquel Dios de Babilonia, es aquel Dios de los primeros cristianos, es aquel Dios que cuando llegó a la plenitud: Cristo, también lo siente su pueblo.

b) El Evangelio refleja un momento histórico de Cristo. Estos capítulos de San Marcos, los capítulos dos y tres, describen una lucha ideológica entre el Cristo que anuncia la salvación nueva, prefigurada ya en los tiempos de Isaías y garantizada en la curación de un paralítico como signo, como sacramento, de la verdadera salvación del pecado, y las prácticas religiosas de su tiempo. ¿Qué es más fácil: Decirle a este paralítico: “Te son perdonados tus pecados”, o decirle: “Levántate y camina”? Como el perdón de los pecados no lo pueden mirar, Dios ha querido dejar el signo del enfermo: “Levántate”. Y para el Dios, que puede curar lo mismo que perdonar, quedaba un argumento en pie: El perdón. Es la salvación que Dios trae y aquel paralítico se sentía más feliz de su conciencia limpia que de sus miembros ya curados.

c) La redacción de San Marcos refleja un momento histórico de la Iglesia. El mismo evangelio de San Marcos no fue escrito como una biografía de Cristo, fue escrito como una reflexión de la Iglesia a la que Pedro predicaba en Roma y Marcos, como secretario de Pedro escribía. Por eso, el Papa actual Juan Pablo II, cuando tomó posesión de su Catedral de Letrán dice: “Es el obispo de Roma de hoy, sucesor del obispo de Roma que vino de Galilea”. Y quien comenta el evangelio de Pedro, escrito por San Marcos, descubre que no hay una relación casi ordenada, sino que hay, más bien, una aplicación de la vida y de la doctrina del salvador a los hechos concretos de aquella comunidad. Así es el evangelio: Una reflexión concreta de una comunidad; de tal manera, hermanos_ ésto es hermoso pensar_, que la figura de Cristo no está escrita en ninguna biografía, está reflexionada en la Iglesia primitiva para transmitirla luego a la Iglesia universal.

Si hoy leemos los cuatro evangelios, no olvidemos que lo mismo que estamos haciendo nosotros: Reflexionando la vida y la presencia de Cristo en el mundo, eso hacían las primitivas comunidades, eso hacen hoy las Comunidades Eclesiales de Base, eso hace la homilía, cuando tienen la felicidad como esta de la Catedral, de ser atendida y reflexionada con una atención que yo soy el primero en sentirme conmovido.

Estamos reflexionando la vida de una presencia divina entre nosotros y, por eso, los Evangelios reflejan no sólo el hecho que narran. Aquí por ejemplo, no sólo se refleja la curación del paralítico, sino que se refleja ya: como se reflexionaba esa curación del paralítico en una comunidad humana que se llamaba cristiana. De allí, que ciertas frases son posteriores al hecho. Cuando San Marcos dice: “Para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad para perdonar pecados”, esa frase, sin duda, Cristo no la dijo a sus enemigos los fariseos solamente, sino que se hacía reflexión eclesiástica en la comunidad que estaba reflexionando: Como la enfermedad curada milagrosamente puede ser el signo de una presencia divina entre nosotros que perdona los pecados.

d) La Carta de San Pablo a los Corintios también encarna el Evangelio en aquel momento histórico. La Carta de San Pablo a los corintios nos describe, también, una situación. Pablo no podía ir ya por segunda vez a Corinto, y les escribe su segunda carta, que es la que tiene más características de carta: Familiar, sencilla: Un poco desordenada, en que narra sus sentimientos y se defiende contra ciertas murmuraciones que se hacían en Corinto: “Dijo que iba a venir y ahora no viene, así es de informal”. Y por eso contesta: “Mi predicación no es hoy “si” y mañana “no”, es siempre el “sí” de Cristo”.

e) Seguimos el ejemplo. O sea, hermanos, que en esa línea: Del Dios de Egipto, de Babilonia, de los tiempos de Cristo, de los tiempos de los apóstoles, llegamos también nosotros: Comunidad de hoy. Podemos recibir un mensaje que, desde Puebla_ hecho concreto de nuestra historia latinoamericana donde nos acabamos de reunir con pastores de toda la América_, pueden decir los obispos a América: “Sobre nuestro continente, signado por la esperanza cristiana y sobrecargados de problemas, “Dios derramó una inmensa Luz que resplandece en el rostro rejuvenecido de su Iglesia”. Citan estas palabras de Medellín para decir después: De Puebla es también otro acto de Iglesia y que quienes querían encontrar contradicción entre Medellín y Puebla, se olvidan que el mismo Dios de la historia que inspiró hace diez años el Mensaje de Medellín es el que ahora en Puebla inspira el Mensaje de 1979.

Solidaridad de los obispos en Puebla. Es el mismo Dios de nuestra historia que en ese precioso mensaje, todavía más concreto de unos queridos hermanos, quisieron hacerse más solidarios con la Diócesis de San Salvador. Y por mi medio les mandan a decir esto: “A través de tí queremos dirigirnos a todo el pueblo de Dios que está en tu Arquidiócesis y a todos los pobres de tu país a quienes anuncias la buena noticia de Jesucristo en su situación concreta. Ellos son, como tú lo escribiste en tu Segunda Carta Pastoral, el Cuerpo de Cristo en la historia. Ellos han estado presentes aquí en Puebla _ ustedes hermanos han estado presentes_ a través de tu voz. Sabemos que se trata de un pueblo de gente digna y dignificada por el honor del trabajo con que penosamente mantienen su vida. Se trata de un pueblo contra cuya opresión y represión has dicho y seguirás diciendo cristianamente: “¡Basta Ya!”. “¡Así no puede ser!”. Se trata de un pueblo que, sabiéndolo o no, es el siervo de Yahvé viviente y doliente hoy. Con su dolor, con la entrega de su vida por su dignidad, se va realizando una comunión que lleva en sí semillas de vida nueva para hoy y para mañana”

NUESTRO MOMENTO HOY

Esta es la historia y el Dios de nuestra historia. Y por eso, hermanos, al regresar de Puebla me he interesado en la realidad de nuestra historia concreta.
¡Qué historia más densa la de nuestro pueblo salvadoreño!.

No ha habido tiempo de profundizar en el conocimiento de estos días.
Leyendo nuestro semanario Orientación me doy cuenta que la Comisión de Derechos Humanos y Nuestro Socorro Jurídico han tomado el caso de Manuel Antonio Rodas, de 29 años, comerciante en pequeño, capturado en Usulután y llevado luego todo golpeado al Hospital de Usulután. Gracias a Dios está ya puesto bajo el Tribunal, pero se teme, por él.

También, en el periódico de nuestra Arquidiócesis, encuentra el hecho de José Macario Miranda Mejía, que en la carretera que conduce a Zacatecoluca fue capturado por la Guardia Nacional. Su familia dice que él no tiene ninguna vinculación de color político. Era simplemente un peón que trabajaba en una construcción y al cual se le quiere complicar con una casa misteriosa que se dice se ha encontrado muy cerca.

Sobre las noticias laborales está informando el periódico de nuestra Arquidiócesis.

En San Miguel se ha vivido una semana de terror, después de las capturas y asesinatos del Profesor Oliverio Gómez y de José Leocadio Umanzor Guevara, este último empleado del Hospital San Juan de Dios. Se ha implantado una situación de miedo. Son numerosa las personas que relatan los indiscriminados cateos y capturas realizadas en operativos militares.

Me doy cuenta, también que el terror no ha cesado en Tecoluca. Aunque no son mis diócesis San Miguel ni San Vicente, un sentimiento humano y patriótico me lleva a sentir también como mío el dolor de estos ciudadanos que temen por la suerte de sus seres queridos.

Me gustó mucho ver la referencia del 12 de febrero de El Diario de Hoy, de quien criticaba esos cateos indiscriminados, porque muchos jóvenes son capturados injustificadamente y el trato que reciben en los cuerpos de seguridad hace que estos jóvenes comiencen a tener una imagen de la represión. Puede hacerse más mal que bien con esas situaciones de terror.

Me llamó mucho la atención el hallazgo de dos cadáveres a la orilla del Lago de Ilopango por estas circunstancias que dice el mismo periódico “El Mundo” del 15 de febrero: La Juez dijo que ambos jóvenes fueron desnudados para registrar sus cuerpos a fin de establecer si presentaban alguna lesión. En el sitio donde fueron encontrados no hay vecinos inmediatos. Para sepultarlos fue necesario quitarles las esposas, con varias llaves de varios vigilantes y de agentes de la Guardia Nacional que estuvieron presentes en la diligencia. ¿Por qué coincidieron las llaves de la Guardia con las esposas de los cadáveres?.

Es doloroso, también, encontrar el cadáver de un estudiante en las playas de San Diego. El informe forense dice que no murió ahogado.

Pero me llena un poco de esperanza dos noticias que me encuentro en los periódicos de esta semana. Se ha pedido en la Asamblea Legislativa ante la violencia desatada, interpelar al Ministro de Defensa: qué significa lo que pasó en El Despertar, así como otros casos concretos. Me parece que ésto es llamar a la justicia. Que no queden tantos crímenes y atropellos impunes y que, aunque sean vestidos de militar, tienen obligación de rendir cuenta ante la justicia de lo que han hecho y sancionar debidamente si se trata de crímenes vulgares.

Así mismo, me gusta cuando el periódico anuncia medidas de carácter social que dio a conocer el Gobierno: anuncia que se van a repartir 37.561 manzanas de tierra por parte del ISTA, sobre todo cuando el Señor Presidente dice: “Quiero dejar bien claro que el enfoque que nosotros estamos dando al problema agrario no consiste en el simple reparto de tierras porque estamos conscientes de que no radican ahí las soluciones. Lo que nosotros ambicionamos es elevar la condición de vida de las familias del campo en una forma integral. Queremos mejorar a ese sector en sus condiciones humanas”.

¡Bendito sea Dios! Esto es lo que la Iglesia pide. Y la Iglesia ofrece plenamente su colaboración desde sus perspectivas evangélicas, como nos dijo Juan Pablo, en Puebla, a los obispos: De dar siempre actualidad a la doctrina social de la Iglesia. No puede Ella resolver técnicamente los problemas, pero sí puede dar luz desde el Evangelio, sobre todo, para esa promoción humana comenzando por decir que: Ojalá esos repartos de tierra no sean simplemente favoritismo a los partidarios de la política, sino que de veras sea justicia y verdadera promoción del campesino sin tener en cuenta colores políticos que sea verdaderamente un reparto al hombre salvadoreño que es tan noble en nuestros campos.

Esta Iglesia que está haciendo esta reflexión de hoy tiene también sus hechos de alegría íntimas. Aquí quiero narrar algo, además de la alegría que me dieron a mi regreso, hecho como el que voy a tener a las 12 del día en Talnique, donde la Madre Juanita va a hacer una promoción muy original de campesinos que debidamente preparados van a recibir de su obispo la autorización para llevar la comunión a sus cantones. Ojalá me estén escuchando allá, porque supe que había amenazas para esta reunión y hasta me decían que tal vez era más conveniente que no la hiciéramos, que podía suceder algo. ¿Por qué no lo vamos a hacer si la Iglesia es libre en promover sus ministros, sus servidores del pueblo? no voy a hacer nada malo; e invito a quienes han denunciado esta ceremonia que asistan a ella hoy a las 12 del día en Talnique, y verán que se trata de un servicio noble de la Iglesia que quiere llevar el Pan de Vida a las comunidades donde el sacerdote difícilmente pueda llegar. Yo felicito a la Madre Juanita y a sus catequistas por esta promoción que corresponde perfectamente a la renovación litúrgica y a la vida de nuestra Iglesia.

He tenido el gusto de saludar a la Superiora General de la Congregación de la Asunción, quien con su Consejo Central se encuentra entre nosotros y le he pedido referir la satisfacción de nuestra Diócesis en el trabajo de las hermanas de la Asunción.

Tendré la felicidad de ver esta tarde a la Superiora General de las Religiosas Belgas que trabajan entre nosotros y tendré la satisfacción de felicitar la labor de la Madre Chepita. Una religiosa que se ha entregado de vida y corazón a la comunidad de San Antonio Abad, donde han sucedido cosas tan trágicas en las cuales ella también se ha visto envuelta injustamente. Ella merece todo el apoyo de la Arquidiócesis, yo le suplico a la Madre General que nos la deje, que dejará huérfana a una Comunidad si se la lleva por otras conveniencias que no son evangélicas.

En nuestra comunidad hay fiesta en Tonacatepeque, porque se está celebrando el primer centenario de título de aquella ciudad. Yo dí al P. Cásares la representación del Arzobispo. Le suplico que la lleve ante esa fiesta del pueblo que merece las bendiciones del Señor; felicito, pues, a esa ciudad.

Me ha encontrado al llegar muchas falsas interpretaciones de Puebla y de los discursos del Papa. Me alegro de haberle dicho antes de irme, que apelaba al sentido de discernimiento y madurez que ustedes van adquiriendo, que no se crean todo lo que se lea en la prensa, o se vea en televisión, o se oiga por radio. Están muy manipulados los medios de comunicación, muy condicionados, y hasta un discurso del Papa y una reunión tan sincera como la de los obispos en Puebla, puede tergiversarse para hacerse como apoyo de las injusticias y de los desórdenes que ni el Papa ni Puebla pueden tolerar.

Mensaje de Puebla a los Pueblos Latinoamericanos. La realidad de América Latina.

Por eso, al estarles comunicando en la realidad de nuestra Arquidiócesis el mensaje de la sagrada palabra de hoy, quiero recordar estas palabras con que los obispos desde Puebla, miran la realidad de América Latina. “Si dirigimos una mirada a nuestro mundo latinoamericano, ¿qué espectáculo contemplamos? No es necesario profundizar el examen. La verdad es que va aumentando cada vez más la distancia entre “los muchos que tienen poco y los pocos que tienen mucho”.

Son palabras entre comillas que Puebla cita de documentos pontificios que define perfectamente nuestra realidad salvadoreña, y los obispos dijeron: Es la realidad de Latinoamérica, va creciendo la distancia entre los muchos que tienen poco: y en El Salvador diríamos: Entre los muchos que no tienen nada, y los pocos que lo tienen todo. Esto no es comunismo, es palabra de Puebla, es palabra de los Papas, es palabra que Juan Pablo dijo en Santo Domingo, y en Oaxaca, y Monterrey, y en Guadalajara: Que un deber de la Iglesia actual es servir al hombre en sus derechos. Y entendemos por derechos, dijo en Santo Domingo: Campesinos que deben tener tierra; obreros a los que se les debe respetar su derecho de organización y se les debe de pagar un salarios justos.

Cuando oímos al Papa palabras que aquí no se han publicado, hemos pensado: El Papa correría la misma suerte que el Arzobispo de San Salvador: Que se le callara, se le silenciara, se le marginara, cuando toca ese deber de la Iglesia. Pero los obispos en Puebla nos han dado un tremendo respaldo al decir, pues, que es una realidad que denuncia que nuestro cristianismo tiene mucho que progresar todavía: “Los valores de nuestra cultura están amenazados. Se están violando los derechos fundamentales del hombre”. Son las palabras del Mensaje de Puebla.

También, entre esas realidades, el Mensaje menciona: “El hombre exige, por los argumentos más evidentes, que las violencias físicas y morales, los abusos de poder, las manipulaciones del dinero, el abuso del sexo, la violación, en fin, de los preceptos del Señor, no sean practicados, porque todo aquello que afecta la dignidad del hombre, hiere, de algún modo, al mismo Dios.

Preferencia por los pobres.

Recordaron, también, en su mensaje los obispos a América Latina: “Nuestras preocupaciones pastorales por los miembros más humildes del cuerpo social, algunas de ellas impregnadas de humano realismo, no tienen _fíjense bien en esta frase del mensaje_ ninguna intención de excluir de nuestro pensamiento y de nuestro corazón a los otros representantes del cuadro social en que vivimos _los ricos_. Por el contrario, son serias y oportunas advertencias para que las distancias _que se agrandan_ no se agranden, los pecados no se multipliquen y el Espíritu de Dios no se aparte de la familia latinoamericana.

Y porque creemos que la revisión del comportamiento religioso y moral de los hombres debe reflejarse en el ámbito del proceso político y económico de nuestros países -miren como la Iglesia en Puebla obliga a la evangelización de América Latina a reflejarse en el proceso político y económico-, invitamos a todos, sin distinción de clases a aceptar y asumir la causa de los pobres, como si estuviesen aceptando y asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo: “Todo lo que hiciéreis a uno de mis hermanos, por humildes que sean, es como si a mí mismo se hiciera”.

Aquí tienen la mejor respuesta dada por un documento colegiado en Puebla, para todos aquellos que cuando decimos la opción preferencial por los pobres no quiere decir exclusión de los ricos, sino que quiere decir: Llamamiento también a los ricos para sentir como suyos el problema de los pobres, y para estudiar, junto con el Gobierno en un diálogo, con los técnicos, con los que pueden resolver este callejón sin salida de El Salvador. Tienen obligación de estudiar y poner todos los medios a su alcance como si se tratara de resolver su propio problema. No se resuelve el problema con mandar los capitales al extranjero: Es necesario ponerlos a funcionar en un verdadero sentido social, como el Papa dijo en una frase tan bella: “No se olvide la propiedad privada que está gravada con una tremenda hipoteca social”. Es aquí, pues, como el Mensaje de Puebla es la historia de nuestros pueblos.

2. CRISTO ES LA PALABRA NUEVA QUE ILUMINA NUESTRA HISTORIA.

Esa historia necesita una Teología. Es la Teología de la historia que hasta en los hechos triviales y concretos_ hasta en los hechos criminales_ encuentran algo de Dios.

El segundo pensamiento, después de esta realidad_ que las lecturas bíblicas de hoy y el Mensaje Episcopal de Puebla tienen para nosotros esta mañana, es una reflexión teológica. La teología de la historia es una ciencia que hoy va abriéndose mucho campo desde que Juan Pablo II dijo: “Hay que mirar los signos de los tiempos a la luz del Evangelio”.

Dios habla desde la historia, Dios reclama desde lo bueno y bello que hay dentro de los hombres, como también reclama ante lo feo y lo malo que hay en las Sociedades y hay en los hombres.

¿Qué encontramos en las lecturas bíblicas de hoy?. La primera lectura, donde Dios nos invita no sólo a gloriarnos de las alegrías del pasado, sino a confiar en que él es capaz de hacer cosas nuevas, nos dice que Dios no se repite, ¡Es maravilloso ésto!, saber que: ¿Qué cosa nueva nos tiene Dios a nuestra historia de El Salvador? ¡Creamos!, porque Dios lo ha dicho, creamos como creyeron al profeta cuando a los cautivos de Babilonia les anunciaba una libertad que no parecía llegar y llegó porque Dios no es mentiroso.

– Dios enjuicia a su pueblo desterrado en Babilonia. Y Dios llega en la primera lectura de hoy y también a denunciar un pecado. Es tremendo el diálogo de la primera lectura donde Dios dice, por medio del profeta Isaías, al pueblo de Israel: “Me están agobiando con sus pecados, me están convirtiendo en siervo de ustedes, porque quieren que Yo haga su voluntad y no ustedes la mía. Por eso yo les llamo a juicio”.

Pero el amor de Dios es más fuerte que la ingratitud de su pueblo. Y es un juicio, un Tribunal el que hoy se levanta en la primera lectura, donde Dios juzga a su pueblo para decirle: “No os saldría justificado en un juicio en que sólo prevaleciera la justicia. Si yo te perdono, es porque miro mi buena voluntad y mi amor. Por mi amor te perdono”. Esto es para abrirnos a la confianza.

Hoy, aquí en El Salvador, Dios sigue siendo rechazado por los hombres, pero él continúa declarándonos su amor.

¡Señor, nuestra Sociedad salvadoreña ha cometido muchos pecados, te ha querido hacer siervo; ha querido hacer de tu Iglesia la vilipendiada!. Cuando ha regresado de Puebla, me he dado cuenta de tantos ultrajes que si fuera yo más sensible a esas cosas, diría; ¡Qué ingratitud, les estoy predicando la liberación de Dios y me contestan con esos campos pagados, con esos anuncios tan ofensivos, con esos comentarios tan groseros!. No importa, porque el mismo Dios se queja ante su pueblo: Me están agobiando, pero sepan que los perdono_ dice Dios_ por amor a mí mismo; porque es tan noble mi causa, mi salvación que anuncio y predico, que no vale la pena fijarse en las basuras que quedan en la calle cuando hay por delante toda una historia…

b) Fe y conversión.

¿Qué otras cosas encontramos en las lecturas de hoy? Aquí estamos en el meollo precioso del Evangelio. Cuando esta reflexión del milagro del paralítico se hace reflexión en la comunidad, en los labios de Cristo aparece una frase: “He visto vuestra fe, tus pecados te son perdonados”.

-El mensaje de Puebla es un llamado a la fe y conversión. Aquí podíamos resumir también el mensaje de los obispos de América Latina. Fe y conversión. Dios necesita que los hombres se conviertan y por eso cuando hemos predicado a pobres y ricos , no es porque alcahueteemos los pecados de los pobres y no tengamos en cuenta las virtudes de los ricos. Unos y otros tienen pecados, unos y otros necesitan conversión; pero al pobre, en su situación de indigencia, es más propenso a la conversión, siente más la necesidad de Dios y, por eso, todos, si de veras queremos aprender el sentido de conversión y de fe, de confianza en el otro, es necesario hacerse pobre o, por lo menos, tomar como causa íntima nuestra la causa de los pobres. Es entonces cuando el hombre comienza a sentir la fe y la conversión. Cuando tiene alma de pobre, cuando sabe que de nada sirven los capitales, y la política, y el poder, sin Dios no somos nada. Y el sentir esta necesidad esta necesidad de Dios es la fe y es la conversión.

De esta conversión hablamos muy preciosamente, desde Puebla para América Latina, en algo que nosotros mismos, los Pastores, nos acusamos. Dice el Mensaje: “Queremos no solamente convertir a los demás, sino también convertirnos juntamente con los otros, de tal modo que nuestra Diócesis, parroquias, instituciones, comunidades, congregaciones religiosas, no sean obstáculos sino, por el contrario, un incentivo para vivir el Evangelio. Por todas nuestras faltas y limitaciones, pedimos perdón, también nosotros Pastores, a Dios y a nuestros hermanos en la fe y en la humanidad”.

Crean que lo pronuncio con toda sinceridad. Hermanos: ¡El que denuncia, tiene que estar dispuesto a ser denunciado! Y desde el principio, he dicho que acepto con gusto las críticas cuando son constructivas y tratan de hacerme mejor de lo poco que puedo ser. Y, en verdad, pido perdón a todos aquellos a quienes el mensaje no se los haya sabido traducir debidamente, pero sepan: Que no hay ni orgullo ni mala voluntad, ni tergiversación de lo que el Evangelio me manda a predicar a esta Arquidiócesis que se me ha encomendado.

Esta necesidad de conversión, que la vive el Pastor y la predica como una necesidad personal de él y de todos los que quieren con él hacer la Iglesia auténtica de Jesucristo, es el centro de nuestro mensaje de la palabra de Dios desde que Cristo apareció en la historia, desde que lo anunciaron los profetas y a través de las acciones eclesiales, como la que acabamos de vivir en Puebla. No puede ser otra la palabra de la Iglesia, ni otra la actitud de los pastores auténticos. No somos Dios, somos hombres frágiles, limitados, y tenemos necesidad también de convertirnos. Créanme, hermanos, que yo quisiera ir adelante de toda esa procesión de conversión que nuestra Diócesis está realizando. A mi me llena el corazón cuando oí en México a gente salvadoreña que vive allá, pero interesada de la historia de su pueblo, como están teniendo más confianza, más amor en la fe del Evangelio, en la Iglesia que aquí se predica. Por eso, no puedo cambiar, sino buscar más íntimamente mi adhesión al evangelio y puedo perfectamente llamar a todos: ¡Convirtámonos para que Cristo mire nuestra fe y se apiade de nosotros!

c) La Civilización del amor.

Es una conversión a la cual llama nuestra historia en hechos que se dicen hasta con palabras que parecen violentas, pero son el lenguaje de la Iglesia cuando llama a los pecadores al perdón. Cuando dicen, por ejemplo, los Obispos desde Puebla: “La civilización que nosotros queremos, es la civilización del amor”. Y hay un largo comentario a esa frase que es también, como el centro de nuestro Mensaje a los hombres de América Latina: “Seamos todos constructores de una civilización del Amor”. La frase es de Pablo VI ¡tan genial en sus frases!.

Civilización del amor ¿qué es? Civilización del amor quiere decir: Tomar en serio el mandato de Cristo: “En ésto conocerán que soís mis discípulos, en que os amáis como yo os he amado”.

“La civilización del amor repele la sujeción y la dependencia, perjudicial a la dignidad de América Latina” Miren como la Iglesia, santa en su afán de convertirse, diríamos que es hasta altanera en proclamar la dignidad del hombre porque sabe que es un tesoro que no es suyo, sino que es la imagen de Dios que Ella tiene que defender. “No aceptamos_ dijimos en Puebla los Obispos_ la condición de satélites de ningún país del mundo, ni tampoco de sus ideologías propias. Queremos vivir fraternalmente con todos, porque repudiamos los nacionalismos estrechos e irreductibles. Ya es tiempo de que América Latina advierta a los países desarrollados que no nos inmovilicen , que no obstaculicen nuestro progreso, que no nos exploten sino, al contrario, nos ayuden con magnanimidad, a vencer las barreras de nuestro subdesarrollo, respetando nuestra cultura, nuestros principios, nuestra soberanía, nuestra identidad, nuestro recursos naturales”.

Este es el espíritu de la Iglesia. Cuando se nos denuncia de que andamos difamando a la patria por otros países, se olvidan que lo que hacemos es reflejar la realidad de nuestra patria, precisamente para que se respeten estos valores de nuestra gente y de nuestro pueblo. En ese espíritu creceremos juntos como hermanos, miembros de la misma familia universal. También, cuando decimos la Civilización del Amor, queremos anunciar que el amor: “… Repudia la violencia, el egoísmo, el derroche, la explotación y los desatinos morales.”

Y para aquellos que ya no creen en el amor y que han puesto su confianza en la violencia, en el terrorismo y que la Iglesia no los puede acompañar por esos caminos, los obispos desde Puebla, hacen un llamamiento: “A primera vista_ la civilización del amor_, parece una expresión sin la energía necesaria para enfrentar los graves problemas de nuestra época. Sin embargo, os aseguramos: No existe palabra más fuerte que ella en el diccionario cristiano. Se confunde con la propia fuerza de Cristo. Si no creemos en el amor, tampoco creemos en aquel que dice: “Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como Yo os he amado”.

La civilización del Amor propone a todos la riqueza evangélica de la reconciliación nacional e internacional. No existe gesto más sublime que el perdón. Quien no sabe perdonar no será perdonado.

Este es el llamamiento de la Iglesia desde Puebla: A construir entre todos una civilización del amor, a hacer de nuestra historia, vista con un sentido evangélico, un impulso para que nada os apague ni nos quite el brillo de nuestro optimismo.

Hermanos, como los profetas anunciando a los cautivos de Babilonia horas de alegrías y de libertad, puede parecer como una burla la palabra de la Iglesia llamando al amor, a la reconciliación, al perdón, mientras otros creen más en la violencia, en el secuestro, en el terrorismo. La Iglesia no caminará nunca por esos caminos y todo lo que en este sentido se diga, es falso, es calumnia que viene a ennoblecer más la aureola de nuestra persecución en la Iglesia.

3. CRISTO, PALABRA QUE ES GARANTIA DE ESPERANZA EN NUESTRA HISTORIA

Por eso, termino con este pensamiento que es el pensamiento de la Palabra de Dios hoy: Cristo y el espíritu de Dios infundido en su pueblo cristiano, es la garantía de nuestra esperanza. Decíamos que íbamos a poner un broche en nuestras reflexiones con la segunda carta de San Pablo.San Pablo sufría algo así como los apóstoles: Críticas, como Cristo sufrió también. Este capítulo en que nos cuenta la curación del paralítico, forma parte de los capítulos 2 y 3 de San Marcos que es una exposición de la lucha ideológica entre Cristo y los fariseos y que va a terminar en el capítulo 3 versículo 6, donde ya el desenlace se anuncia con esta frase: “Los fariseos se confabularon con los herodianos contra él, para ver como eliminarlo”. Si alguien corrió el riesgo de un atentado, fue Cristo, y, sin embargo, fue fiel hasta poder decir clavado en la cruz “Todo se ha cumplido” Para Cristo, también hubo atentado, hubieron, también, tentaciones de eliminarlo; y no sólo fueron tentaciones, sino que lo llevaron a cabo.

-Cristo: El “si” de las promesas de Dios. Para San Pablo también debío ser una hora difícil cuando se burlaban de él en Corinto: De que su lenguaje era informal: “Hoy” “si” y mañana “no”. Y San Pablo toma pie de la calumnia para decir: “Hemos predicado no un “si” y un “no” anunciamos a Cristo que es el eterno “si” de Dios”. !Qué hermoso nombre para Cristo: El Sí de las promesas de Dios! él Sí en que Dios, que ha prometido cosas tan inauditas como una salvación nueva, un perdón de los pecados, un llamamiento de todos los pueblos a formar un solo pueblo, un solo amor, no se arrepiente de sus promesas, sino que en Cristo las cumple aún cuando ese Hijo de sus amores sea llevado a ser clavado en una cruz. Si es condición necesaria para el cumplimiento de las promesas de Dios, Cristo muere crucificado.

-El sí del hombre a Dios. El sacrificio es la rúbrica de las grandes promesas de Dios y, por eso, dice San Pablo: “Así como también, los hombres que tratan de ser fieles a Dios, le dicen Amén”. Revaloremos esta mañana, queridos hermanos, esa palabra tan usada y que tal vez de tan usada ya no tiene sentido para nosotros, pero cuando en nuestra liturgia decimos “amén”, nosotros estamos haciendo un acto de fe, lo más hermoso que es decir: sí. El es sí del hombre a Dios a través de Cristo.

Cristo es el amén de la humanidad a Dios. En Cristo se hacen amén las esperanzas de todos los pueblos, de todos los hombres, porque en Cristo se hacen sí las promesas de Dios. En Cristo es la zona donde el hombre necesitado, los pueblos pecadores, las sociedades como ennegrecidas, sin esperanza, miran la esperanza de un Dios que todavía nos ama porque esa definición de San Pablo: Cristo sigue siendo el sí, en una construcción gramatical griega, es un tiempo que en nuestro castellano no existe; en que lo que sucedió, sigue siendo realidad para todos los siglos, Cristo vive, y vive en su Iglesia y vive en América Latina.

-Contribución de los Obispos a América Latina. Y por eso, el Mensaje de los Obispos, también, tomando esta actitud de San Pablo hoy: Con toda su confianza que está en Cristo, quieren despertar en los hombres la misma esperanza.

Dicen, “Nuestra contribución… ¿que tenemos para ofreceros en medio de las graves y complejas cuestiones de nuestra época? _ Muchas veces me lo han preguntado aquí en El Salvador: ¿Qué podemos hacer? ¿No hay salida para la situación de El Salvador? Y yo, lleno de esperanza y de fe, no sólo una fe divina sino una fe humana, creyendo también en los hombres, digo: Sí hay salida, pero que no se cierren esas salidas! ¿Cuáles son esas salidas? Y los obispos de Puebla dijimos_: ¿De qué manera podemos colaborar al bienestar de nuestros pueblos latinoamericanos cuando algunos persisten en mantener sus privilegios a cualquier precio y otros se sienten abatidos, mientras que los demás promueven gestiones para su sobrevivencia y la clara afirmación de sus derechos?”. Esto es lo grave, hermanos, como que los corazones se endurecen a defender únicamente posiciones egoístas.

-Levantaos y andad. Pero la Iglesia tiene su contribución”: ¿Qué tenemos que ofreceros? Como Pedro, ante la súplica dirigida a las puertas del Templo, os decimos al considerar la magnitud de los desafíos estructurales de nuestra realidad_ Era un paralítico, también, que a las puertas del templo de Jerusalén pedía limosna y cuando pasaba Pedro con Juan a orar, el pobre mendigo se les quedó viendo y como que le iban a dar una limosna. Pero, entonces, Pedro pronuncia estas palabras: “No tenemos oro ni plata que daros”, y ésto decimos también los obispos. -No tenemos oro ni plata para daros, pero os damos los que tenemos: En nombre de Jesús de Nazaret, levantaos y andad”.

Cristo es nuestra riqueza. “Aquí” _dice el Mensaje la pobreza de Pedro se hace riqueza y la riqueza de Pedro se llama Jesús de Nazaret, muerto y resucitado, siempre presente, por su Espíritu Divino, en el Colegio Apostólico y en las comunidades que se han formado bajo su dirección”.

Y recordamos aquí unas palabras de Juan Pablo II, en su misa inaugural como Sumo Pontífice, cuando en la Plaza de San Pedro exclamó: No Temáis, abrid de par en par las puertas a Jesucristo. Abrid a su poder salvador las puertas de los Estados, los sistemas económicos y políticos, los extensos campos de la cultura, de la civilización, y del desarrollo”. Esto es lo que nosotros podemos aportar.

Ya recordamos una vez más en este mensaje, que no es tarea de la Iglesia dar soluciones técnicas. Por eso la Iglesia tampoco se puede identificar con ninguna solución política. Los políticos, que estudien las soluciones políticas; los sociólogos que estudien las soluciones sociológicas; los economistas tienen materia donde estudiar en El Salvador soluciones economistas; la Iglesia solamente aporta un valor: La esperanza en los hombres. Decirle al político, al técnico, al sociólogo, a todos los ricos y a todos los que tienen en sus manos las llaves de la solución: No desesperen, abran los campos a la doctrina de Cristo; la Iglesia no busca ninguna hegemonía, la Iglesia busca sólo servir, inspirar. ¡Téngala en cuenta!.

Por eso pedimos perdón por si acaso no nos tienen en cuenta, porque nuestra mediación humana ha sido defectuosa. Pero no se fijen en nosotros, busquen a Cristo al que, ustedes y nosotros, tenemos que buscar como esperanza, en su doctrina.

Por eso San Pablo termina su lectura, hoy, diciéndonos: “En el Espíritu que Dios nos ha dado nos ha ungido, nos ha sellado, nos ha dignificado, nos ha hecho capaces de tener pensamientos de Dios, nos ha dado la gran dignidad de llamar Padre”. Y un padre no se complace de ver perecer a su hijo.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Esta es la gran esperanza que la Iglesia alienta y que en este Domingo en que las lecturas bíblicas han sido un marco para presentarlas a ustedes en nombre de todos los obispos de Puebla, un llamamiento a la esperanza, vamos ya acercarnos a esa Vida que desde el altar nos dá el testimonio de un amor imperecedero. Aquel eterno amén de los hombres y eterno si de Dios, vive en nuestros altares. Es alma de nuestra Iglesia, vive en nuestro pueblo.

en el mensaje hay un pasaje donde se dice: “La riqueza de los hombres y de las mujeres en América Latina en su esperanza y su fe cristiana.” ¡No lo malgastemos! que en algo puede servir esta palabra, sea para ésto, hermanos. No tengo pretensiones de otra cosa. Y ésto sería mi más grande orgullo: Que ese tesoro que venimos heredando de la evangelización de los siglos pasados no se nos anquilose, no se nos paralice, no se haga inválido. ¡No perdamos la esperanza en nuestra Iglesia la Iglesia es un organismo vivo, son ustedes bautizados, los ungidos por el Espíritu de Dios.

Ustedes, los cristianos políticos; ustedes, los que tienen capitales y son cristianos; ustedes: Los sociólogos, los técnicos, los profesionales; ustedes tienen la llave de la solución; pero la Iglesia les dá lo que no pueden tener ustedes: La esperanza, el optimismo para luchar, la alegría de saber que hay solución, de que Dios es nuestro Padre y nos va impulsando. Porque así como para curar al paralítico necesitó hombres que lo subieran al techo y lo pusieran frente a Cristo, también Cristo y Dios podrían hacer, ellos solos, la salvación de nuestro pueblo; pero quieren, también, tener camilleros, hombres que le ayuden a llevar a este paralítico que aquí se llama la república, la Sociedad, para que lo pongamos: Con manos de hombre, con soluciones de hombre, con pensamientos de hombre, frente a Cristo que es el único que puede decir: “He visto tu fe, levántate y camina”. Y yo creo que nuestro pueblo se levantará y caminará!

Creemos en un solo Dios…

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Retorno de Puebla

Queridos hermanos sacerdotes y fieles:

Lo más bello de un viaje cuando se ama la tierra propia, es el regreso. Me siento orgulloso, satisfecho, profundamente alegre con ustedes. Es el retorno al hogar. Agradezco al padre Cortés esas frases tan sinceras, tan fielmente intérpretes de los sentimientos que ustedes han rubricado con esos aplausos tan generosos, tan espontáneos.

Queridos hermanos, al regresar de Puebla se me agolpan muchas ideas, es tan intenso lo que acabo de vivir, que no lo puedo narrar en este breve y emotivo encuentro. Permitan sin embargo que hile mis pobres ideas en torno de estos pensamientos:

1º) Yo en Puebla me sentía representante de una Diócesis en oración.

2º) Yo en Puebla no necesité hablar mucho porque hablaba todo el testimonio de un presbiterio, de una vida religiosa, de unas comunidades de base, de unas parroquias, de unos fieles que me precedían y me hacían como una aureola en mi presencia en Puebla.

Y el 3er. pensamiento que yo les doy es este: De Puebla traigo enriquecido mi corazón y mi pensamiento en el contacto con tantos pastores y con el pastor de pastores: El Papa, quienes me prodigaron sus experiencias, su solidaridad, su felicitación, su palabra, su saludo, del cual yo ahora soy el portador ante la Arquidiócesis.

1º EN PUEBLA ME SENTIA REPRESENTANTE DE UNA DIOCESIS EN ORACION.

En primer lugar y es para agradecerles profundamente, sentía yo más que nunca la fuerza de la oración. La Iglesia se construye con la oración, es el Reino de Dios entre los hombres y, ante todo, cuenta con el beneplácito del Señor. Es una oración que yo sentía como un impulso, como una inspiración, como una realidad. Oración que no sólo es la súplica expresa de los labios que se abren para decir “Padre Nuestro”, en formas tan diversas, es la oración de un pueblo que como aquel de Egipto, sube en clamor de angustia, de dolor, ante el Señor y que espera de una reunión de pastores del continente Latinoamericano, una respuesta de Dios, una palabra que oriente y que de fortaleza y esperanza al pueblo.

– La oración, debilidad de Dios y fuerza de los hombres

Y yo que sentía que Dios respondía a esa súplica, inspirando a los que trabajamos en Puebla, un documento que ya poco a poco lo iremos dando a conocer. Es una riqueza pastoral. A pesar de todo lo que se haya podido decir, el Espíritu Santo ha triunfado, el Espíritu Santo responde a las plegarias de los pueblos y no sólo era mi Arquidiócesis, era todo un continente en oración. Y ésto a los ojos de Dios tiene una fuerza como decía San Agustín: “La oración es la debilidad de Dios y la fuerza de los hombres”. Por eso les suplico, hermanos, que esa oración que se ha elevado desde la Diócesis, siga intensificándose; convirtamos en oración la situación de nuestra Arquidiócesis, respondamos siempre a todas las realidades duras en que nos toca vivir con un suspiro hacia Dios como en Egipto clamaban los israelitas y Dios escuchaba el clamor de ese pueblo. Sigamos siendo una Diócesis en oración!

2º EN PUEBLA NO NECESITE HABLAR MUCHO, PORQUE HABLABA TODO EL TESTIMONIO DE LA ARQUIDIOCESIS.

Lo segundo, hermanos, es el testimonio de ustedes. Quiero agradecerles profundamente, diría San Pablo cuando les escribía a los de Tesalónica: “Ya no era necesario que yo predicara porque ustedes mismos están anunciando como han sabido responder al evangelio del Señor”. ¡Era maravilloso! Yo aquí quiero traducirles en felicitación a los queridos sacerdotes, a las comunidades religiosas y a los fieles en general, como nuestra Diócesis está dando un testimonio de nivel continental, mundial. Recuerdo que una mañana, un obispo venido de Francia me entregó una caja conteniendo 5 folders. Me dice: “en quince días hemos recogido 22,000 firmas de Francia para la Diócesis de San Salvador, aquí lo tiene”… Son firmas de obispos y de comunidades que desde la lejana Francia admiran la fe cristiana de nuestras comunidades.

– De las comunidades de México…

Anteayer, nada menos, allí en México me invitaron a un Congreso de Comunidades Eclesiales de Base, cristianos venidos de todos los rincones de México me pidieron que les contara algo de la experiencia de San Salvador. Les diré, hermanos, que salí satisfecho cuando veía aquel teatro del Colegio México, con capacidad para casi un millar de personas, lleno completamente, con una atención con que seguían y luego preguntaban esta realidad de la Iglesia en la Arquidiócesis de San Salvador. Traigo unas cartas improvisadas en aquel momento y traigo la impresión de aquellos abrazos y apretones de manos para que le dijera al querido pueblo de la Arquidiócesis: Que las comunidades de México están plenamente en comunión con esta -Arquidiócesis- de San Salvador…

– Las experiencias de nuestra Arquidiócesis.

Saben mucho de nosotros, y por eso, hermanos, si hay que tomar una reacción ante esa responsabilidad es la que yo les quisiera invitar en esta noche. Seamos dignos de ese buen nombre que la Arquidiócesis va recobrando por todas partes. Me acuerdo una de las primeras noches de la reunión de Puebla, cuando conocí a Monseñor Helder Cámara, y a Monseñor Proaño y al Cardenal Arns del Brasil, cuando supieron que yo era el Arzobispo de San Salvador, me decían: “Ud. tiene mucho que contarnos, sepa que lo sabemos y que ese pueblo es admirable y que sigan siendo fieles al evangelio como lo han sido hasta ahora”.

Yo contaba las experiencias dolorosas. Me acuerdo la impresión que hacía las últimas fotografías de nuestro hermano sacerdote Octavio Ortiz con su cara apachada y de los que murieron con él y las noticias que se tenían, tergiversadas muchas veces por la información mal dada. ¡Ante aquellas fotografías como sentían el dolor de nuestra Arquidiócesis como dolor de ellos! y lo sentían tan profundamente que ofrecían oraciones para la comunidad de la Arquidiócesis para que siguiera siendo fiel en estas pruebas que el Señor le ha puesto, a pesar de todo sea una Diócesis que sigue las líneas que el evangelio le traza.

Hermanos, yo siento que en el documento de Puebla, que como les digo es muy rico de elementos, para la Arquidiócesis no hay nada sorpresivo. Es precisamente lo que vamos haciendo, es un reclamo del Evangelio a las comunidades diocesanas de América Latina para que sepan responder a las necesidades, a las angustias de un pueblo muchas veces injustamente tratado; pero que la Iglesia sepa acompañarlos, como decía Pablo VI: sin violencias, sin odios, sin rencores, la fuerza de nuestra comunidad está en el amor y sigamos dando testimonio.

– El mensaje del Arzobispo y la solidaridad de su Clero.

Hermanos, para mí era sumamente satisfactorio saber que se había comprendido el mensaje del Arzobispo, y como esta humilde semilla cayendo en corazones tan buenos como nuestras comunidades, está fructificando, está floreando en una verdadera epifanía del Señor. Nuestra Diócesis merece de veras que la amemos y que cada uno la trabajemos siendo ejemplo de cristianos para que sea cada día, no por vanagloria del mundo. Yo les decía cuando me preguntaban por ejemplo, qué sentía yo con la postulación al premio Nobel; no trabajo por eso, trabajo por el Evangelio… Para mí, queridos hermanos, más que el premio Nobel es esto que estoy viendo en mi Catedral, ustedes son mi mejor condecoración.

Como recordó el Padre Cortés, yo he estado pendiente de la vida de la Arquidiócesis y ahora les estoy narrando lo que siento de la Diócesis en otras partes, puedo decirles que yo me sentía orgulloso cuando me llegaban las noticias, por ejemplo, del desfile de sacerdotes y de las religiosas y la impresión que causaba en nuestro pueblo ese llamamiento a la reflexión. Sentí también la alegría de un Clero solidario con su obispo, la felicidad de estar yo tranquilo trabajando en Puebla cuando sabía que aquí la autoridad de la Iglesia estaba bien representada, lealmente expresada, en su Vicario General y en todos los vicarios de la Diócesis y en sus Párrocos que han sabido llevar la Diócesis como se lleva cuando todos nos inspiramos en el Evangelio y no existen rivalidades ni oposiciones porque sólo queremos la gran figura del Buen Pastor, y desde el Arzobispo hasta el párroco y todos los agentes de pastorales, decimos como Juan Bautista: “No queremos otra cosa más que Cristo crezca y nosotros disminuir para que sea alabado el Buen Pastor”…

Sirva pues esta palabra para agradecer ese buen ejemplo, esa disposición hasta el martirio, ese espíritu de solidaridad y de amor que nos debe compactar cada vez más. Yo quiero dar aquí un testimonio solemne de mi cariño, de mi gratitud, de mi solidaridad, con todos los sacerdotes, los he defendido cuando arreciaba una pequeña tempestad pero les dije: “es falso, mis sacerdotes no siembran violencia”,… los jesuitas y todos cuantos trabajamos en la Arquidiócesis sabemos que la inspiración es del evangelio, reconocemos nuestras deficiencias, nuestros defectos humanos pero jamás se nos va a culpar de ser agentes del odio y de la violencia, somos mensajeros del evangelio.

3º SOY EL PORTADOR ANTE LA ARQUIDIOCESIS DEL SALUDO DE LA SOLIDARIDAD, DE LAS EXPERIENCIAS DE LA FELICITACION DEL PAPA Y DE LOS PASTORES REUNIDOS EN PUEBLA.

Finalmente, hermanos, perdonen que me estoy alargando pero una plática en familia después de un regreso es para pasar toda la noche platicando, pero no voy a abusar de ustedes. Quiero desarrollar mi tercer pensamiento. Si esto he llevado yo, si yo he sido más que una bandeja en la cual ha ido tanto don de oración, de testimonio, de ejemplo, de vida de la Arquidiócesis y sentía que mi Arquidiócesis enriquecía la reflexión de Puebla, aún sin hablar, sabía que mi presencia eran todos ustedes, eran mis sacerdotes, eran mis comunidades y si alguna palabra hubo que decir, estaba tan llena del respaldo de la realidad de ustedes que era suficiente el testimonio silencioso porque ustedes trabajaban mi presencia en Puebla. Pero sí traigo de Puebla y sentí cuando el Papa llegaba a la reunión de Puebla aquella aureola de obispos que rodeaba el altar de la celebración en el Seminario Palafoxiano como el Papa es de verdad el eslabón que enlaza todos los eslabones que somos los obispos y a través del Papa y en la reunión de Puebla con la aportación de todos, sentíamos que cada diócesis se enriquecía con lo que cada Obispo llevaba.

Y es maravilloso, yo he vivido hermanos, estos días en Puebla, una experiencia de Iglesia como pocas veces se siente. Ustedes saben que no todos pudieron entrar en la reunión del Seminario de Puebla donde había ya 350 participantes, pero había fuera del Seminario grupos de reflexión teológica. Yo visité, porque los obispos necesitábamos el consejo de teólogos, de sociólogos, de gente que pudiera aportarnos su pericia, su experiencia, su sabiduría y les digo que encontraba tan auténtica la Iglesia entre los obispos reunidos adentro como en los grupos que también daban riqueza y asesoramiento afuera. Se sentía que era toda la Iglesia del continente la que estaba preocupada de dar un impulso a la evangelización y a la riqueza. Y por eso los obispos me dieron tanta fortaleza y la presencia del Papa con sus discursos maravillosos, que yo los encuentro completamente en la línea en que nuestra Arquidiócesis va caminando. El Papa y los obispos han dejado en este Pastor y servidor de ustedes, una huella profunda que me capacita ahora para poderles servir mejor en cuanto mis pobres capacidades puedan dar.

– Solidaridad de los pastores de Puebla con el Arzobispo de San Salvador

Allí traigo como testimonio una carta que una de esas noches de reflexión con los teólogos, surgió de un grupo de obispos. Una carta preciosa de solidaridad en la que los obispos dicen que “comprendemos -me tratan como hermanos y me tratan de tú- cómo el Señor ha puesto sobre tus hombros una cruz pesada hasta de martirios y de incomprensiones, de destierros y de sufrimientos pero sabes que cuentas con el apoyo de tus hermanos con las comunidades que representamos y lleva a tu pueblo el aliento de estos hermanos tuyos para decirles a todos los sacerdotes, religiosas y fieles que estamos en plena comunión con la Arquidiócesis de San Salvador”…

La carta nació gemela con otra dirigida a los obispos de Nicaragua para decirles también que comprenden su difícil posición en la defensa de su pueblo y que están plenamente solidarios también con los pastores de Nicaragua.

– Puebla, ratificación de Medellín

También el documento final, que es denso, 21 capítulos, están las realidades de nuestra América, y quien se hacía ilusiones de que Puebla iba a ser un paso atrás, un reproche de Medellín, han quedado muy equivocados porque Puebla ha sido una ratificación de Medellín… Las duras realidades de nuestros países latinoamericanos están reflejadas allí y está también la orientación evangélica que le exigen al pastor de América Latina, en unos pueblos donde tiene que ser ante todo, testimonio solidarios del Dios que libera a los pueblos y que oye el clamor y el gemido de los que sufren y de los que claman al Señor…

Hermanos, poco a poco iremos diciendo más, porque las riquezas de Puebla, son riquezas del Espíritu y como decía Cristo. El nos irá poniendo la palabra oportuna para saber responder a cada circunstancia. Yo le he pedido mucho al Espíritu de Dios que todo ese tesoro que él nos ha dado en Puebla y que en la misa de clausura pusimos a los pies de la Virgen de Guadalupe y de allá se repartió a todos los países bajo las advocaciones nacionales de la Virgen, hermosa letanía la de nuestros pueblos clamando a la Virgen en sus propios títulos. Me alegré cuando se mencionó a la Virgen de la Paz para poner a sus pies los Documentos de Puebla y para que los salvadoreños bajo la protección de la Virgen, sepamos encontrar allí la respuesta del Espíritu de Dios.

– Nadie está excluido del llamamiento de Dios, pero sí pone una condición: ¡Convertíos!

No les canso más hermanos, muchas gracias por haber venido… y a quienes se suman a esta muchedumbre que no cabe en la catedral, allá en el anonimato, de sus aparatos de radio estarán muchos escuchando esta palabra, sepan que traigo el corazón como siempre, lleno de amor para todos, no guardo resentimientos para nadie… No lo he aprendido en Puebla, me alegré de haberlo vivido siempre, que la evangelización que en Puebla estudiamos para el presente y el futuro de América Latina, tiene que estar sobre una sólida base de amor y que la evangelización es para todos y que nadie está excluido del llamamiento de Dios, pero sí pone una condición el Señor, “convertíos”, porque sólo el que se convierte al Señor de los falsos ídolos que apartan de Dios, recibirá esos dones de la evangelización. Convertíos… Y ésto pido finalmente a todos, que oremos de verdad para que todos los agentes de pastoral sepamos ser evangelizadores sobre bases de amor, de jusiticia y de paz. Así sea…

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Un asesinato que nos habla de resurrección

Homilía del Tercer Domingo del Tiempo Ordinario
Jonás 3, 1-5, 10
I Corintios: 7, 29-31
Marcos: 1: 14-20

NOTA: Antes de la homilía del Sr. Arzobispo de San Salvador, Mons. Romero, el Dr. Jorge Lara Braud representante del Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra y representante del Consejo de Iglesias de Estados Unidos, dio el pésame al pueblo salvadoreño. Entre otras cosas dijo: “Pueblo escuchar al sacerdote Octavio Ortiz Luna ya desde la eternidad, dónde no hay más muerte ni llanto, diciéndonos a cada uno de nosotros sus hermanos sobrevivientes: “Ahora me gozo en lo que padezco por ustedes y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo para bien de su cuerpo: La Iglesia”… en representación de mi país adoptivo los Estados Unidos de Norte América, en representación de estos cristianos de mi país adoptivo, pido perdón a ustedes, mis hermanos salvadoreños, en la medida en que este mi país apoya un orden social que fabrica pobres y que premia a opresores. El Consejo Mundial de Iglesias y el Consejo Nacional de Iglesias, se une a todos ustedes en el luto de este día, pero también se unen a ustedes en esta alegría subversiva que puede decir que a Octavio Ortiz Luna y a sus hermanos no los han matado, no los han asesinado, les han dado vida eterna.”

A continuación pronunció su homilía el Sr. Arzobispo de San Salvador.

Queridos hermanos sacerdotes:

¡Gracias por haber venido a expresar, aún sacrificando sus propios horarios dominicales, su solidaridad que en momentos tan solemnes nos hace sentirnos tan hermanos! Gracias también a esa voz ecuménica de nuestro hermanos Pastor Jorge Lara Braud quien, en su breve mensaje, nos da un gran aliento en nuestro peregrinar que une profundamente a todos aquellos: Sean protestantes, ortodoxos o católicos, pero que tratan de ser fieles intérpretes de un evangelio tan difícil en esta hora de tantas suceptibilidades.

Y, así resulta que el pueblo católico, rodeando hoy los cadáveres de un sacerdote muy querido el P. Octavio Ortiz y de los cadáveres de cuatro jovencitos que murieron acribillados con él: Angel Morales, Jorge, Alberto Gómez, Roberto Orellana y David Alberto Caballero, es un pueblo con perspectivas ecuménicas y escatológicas. Esa multitud que llena la Catedral y el parque, que es una multitud que no se circunscribe a este local_ a través de la radio se extiende a casi toda la República y más allá de la Diócesis y de la Patria_ se siente unida en fe y esperanza con todo el pueblo de Dios que peregrina en todos los países de la tierra.

Creo, hermanos, que pocas veces como hoy se siente lo que es misa dominical, que el Concilio Vaticano II definió como una: “Tradición apostólica que se remonta hasta el mismo día de la Resurrección. La Iglesia celebra el misterio pascual_ muerte y resurrección_ cada ocho días en el día que por eso se llama Día del Señor o día domingo. Este día los fieles deben reunirse para oir la Palabra de Dios y participar en la Eucaristía, acordándose de la pasión, resurrección y gloria del Señor Jesús y dar gracias a Dios que los ha regenerado en la esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos” Y esta esperanza y esta participación en la muerte y en la resurrección de Cristo, se hacen hoy vivencia dolorosa en torno de esos cadáveres que nos predican precisamente el lenguaje de las tres lecturas que hoy acabamos de escuchar.

Las comunidades reunidas… liturgia de la tierra que ya pregunta la del cielo… Antes de reflexionar en esas lecturas, quiero pensar en ustedes que forman esa muchedumbre. Son comunidades que han venido desde diversos horizontes de la Diócesis y de la patria. Y sentimos también como la liturgia de la tierra, esta misa de la Catedral_ de la Catedral que se sintió pequeña ante la invasión de amor y de fe en todos ustedes y por eso ha tenido que salir a la calle_ esta comunión que nos une, ésa sea con la liturgia del cielo. Nos está haciendo preguntar casi sensible, en la presencia de esos cadáveres que no están muertos sino que son peregrinos que ya van llegando a la vida verdadera, para que nosotros comunidad que todavía peregrina, afiancemos todavía más esa esperanza que ya es grande en el corazón de todos ustedes. Es una comunidad eclesial que en esta semana puede contar acontecimientos como todas las semanas los vamos contando.

HECHOS ECLESIALES

La gran expectativa que nuestro Continente está sintiendo ante el viaje del Papa a México y a la reunión de Puebla. Mi corazón se divide ante esta expectativa: El anhelo sincero de ir al encuentro con el Papa y con mis hermanos Obispos del Continente no en viaje de paseo, ni de descanso, sino en una búsqueda de un mejor servicio a la Diócesis; y en un deseo de aportar la riqueza insondable de nuestra Arquidiócesis que es grande: Son ustedes, son sus comunidades, es su fe, es su sufrimiento, es su persecución. Y siento entonces aquello de Pablo: “Quisiera quedarme con ustedes en una hora tan dolorosa y tan peligrosa de nuestra Iglesia; pero por otra parte, siento la necesidad de llevar esta voz para hacerla sentir en Puebla a las amplitudes del Continente y del mundo. Y débil, porque aunque Pastor soy un pobre cristiano, sin embargo, siento que mi fe se robustece en el contacto con el Romano Pontífice.

Por eso, hermanos, yo les pido permiso de dejarlos un momentito en la orfandad para ir a llevar la riqueza de ustedes y a traer la fortaleza del Papa, y de mis hermanos obispos, que se van a reunir en Puebla. y quiero suplicarles sus oraciones. Yo quiero ser la presencia de una Arquidiócesis en oración. ¡Qué nadie deje de rezar mucho! Hoy tenemos cinco nuevos intercesores en el cielo que aman esta Diócesis; y para servirla, precisamente mejor, estaban preparándose en ese convivio donde encontraron la muerte. Oremos, entonces, para que Puebla sea lo que espera América y el mundo de ella.

¡Es hermoso ésto! Yo quiero recoger como voz de todos ustedes, queridos hermanos, el telegrama que el P. Alex Poprawa, de las Flores, de Chalatenango, me envía con un cariño fraternal, diciéndome: “Viejita pobre paga misa favor buen viaje Monseñor México. Alégrome profunda fe. Saludos”. Como esta viejita en oración, yo quiero contar con todas las plegarias de todos los que formamos la Iglesia de la Arquidiócesis.

Quiero dejar también una recomendación: ¡Mucho cuidado con la manipulación de las noticias! ¡Mucho cuidado!, porque Puebla está siendo como una presa sabrosa para todos aquellos que distorsionan la verdad de las cosas, y después de haber visto la brutal desfiguración de los hechos que estamos lamentando en esta mañana, hay razones también, para temer que un hecho tan sagrado y de tanta esperanza lo echen a perder los intereses mezquinos de nuestra política, de nuestra potencia económica, de nuestros medios de comunicación social. Seamos superiores a todos eso y tratemos de vivir el verdadero mensaje de Puebla que tendrán el cuidado de estar transmitiendo nuestros medios de comunicación social.

Esta comunidad que está reunida aquí, junto a la Catedral, es la comunidad del Octavario por la Unidad de las Iglesias como nos lo sabe de recordar nuestro estimado hermanos Jorge Lara Braud. Una esperanza de unión que está orando en todos los templos católicos y protestantes, que no se dejan manipular su evangelio sino que saben que el evangelio no es un juguete ni de la política, ni de las conveniencias, sino que tiene que ser muy superior y ser capaz de renunciar a todo aquello que empeña el mensaje auténtico del evangelio. Seguiremos buscando con nuestros hermanos protestantes un evangelio que sea verdaderamente de servicio a nuestro pueblo tan sufrido.

Quiero expresar también, en este momento de dolor nuestro pésame a dos hermanos sacerdotes: El P. Gabriel Rodríguez, que llora la muerte de su papá. Y al P. Porfirio Martínez, de la Diócesis de San Vicente, por el asesinato de su hermano Gilberto, vecino de San Francisco, Chinameca.

Quiero complacerme con ustedes en esta comunidad por el espíritu de compartición que todos tratan de cultivar, y que lo expresa desde New York un cristiano de nuestras comunidades: Marcos Luis Maldonado, que al enviar ¢100.00 me dice: “Es una pequeña ayuda para la gente que esté más necesitada en estos momentos de mi país… con todo cariño y ganado con mi esfuerzo; pues, para poder sobrevivir he tenido que alejarme de mis seres queridos y de mi patria que es lo que menos quisiera en esta Navidad”.

Es la Iglesia que esta aquí reunida, la que recibe también un espaldarazo de un gran prelado de América del Sur. Me escribió y ayer recibía su carta: P. Mons. Leonidas Proaño, de Río Bamba Ecuador, para decirme: “Seguimos con interés los dolorosos acontecimiento de El Salvador. Estamos junto a usted y a todos los cristianos que están sufriendo por causa del evangelio. Espero que nos podremos ver con ocasión de la Conferencia de Puebla y reconfortarnos mutuamente en nuestra lucha por hacer nacer un pueblo que se convierta en el pueblo de Dios y que marche hacia su liberación integral”,

No puedo omitir_ las noticias que se han omitido las podran seguir escuchando en nuestros medios de comunicación social_. Un hecho que nos congrega aquí, de la plenitud de la vida de nuestra Arquidiócesis: El caso sangriento y doloroso de Octavio Ortiz Luna.

Acerca de ésto, la Diócesis declara: Que el comunicado oficial que publicaron los medios de comunicación social es mentiroso del principio al fin. Nuestros medios de comunicación social están señalando ya, una a una, todas esas calumnias que teje, en tan poca líneas, un comunicado que debía de guardar la fe de la patria.

Gracias a Dios, contamos para reconstruir la verdad con el testimonio de muchos que sobreviven a la tragedia, llevados a la prisión de la Guardia Nacional. Y gracias a Dios, entonces, que no sucedió aquí con Octavio Ortiz lo que sucedió con nuestro pobre hermano Ernesto Barrera, cuyo único testigo que hubiera podido aclararnos la verdad, fue asesinado por los mismos agentes de seguridad para dejar sin testigos aquel crimen oficial.

Este es el primer testimonio que tenemos a la mano:

“…Este día, a las seis horas de la mañana, cuando me encontraba durmiendo…” Durmiendo, tengan en cuenta todos estos detalles, era una convivencia de jóvenes de iniciación cristiana, no eran hombres armados para defenderse, estaban durmiendo. “… en el local que ocupa la casa de retiros para grupos cristianos denominada “El Despertar”. El que no conozca esta casa, lo invito a conocerla para que vea que no tiene el aspecto de una cuartel, ni tiene las intenciones de fomentar allí guerrilleros, sino que desde hace muchos años, viene sirviendo para promover grupos de cristianos con criterios de evangelio, que naturalmente son criterios muy peligrosos en nuestro tiempo. “… propiedad del Arzobispado de San Salvador, situada en San Antonio Abad, de este departamento…”

Sigue el testigo diciendo “…se introdujeron en forma violenta muchos miembros uniformados de la Guardia y Policía Nacional, quienes ingresaron al local referido disparando sus armas. En ese acto un vehículo grande de color verde, de los que denominan tanquetas militares junto a un vehículo jeep militar entraron violentamente al centro de retiros cristianos, ubicándose en el patio central.

En este centro me encontraba -dice el testigo- dirigiendo, junto con el P. Octavio Ortiz Luna, sacerdote católico y diez jóvenes más un encuentro de iniciación cristiana para veintiocho jóvenes varones, cuyas edades oscilan entre los doce y veinte años. Que ese lugar se destina para formación cristiana exclusivamente, y no se han propiciado en ese lugar otro tipo de reuniones en las que se conspire contra el Estado, como tampoco que en estas reuniones se sustenten doctrinas anárquicas contrarias al orden público.

Que en ese cursillo denominado “Encuentro de Iniciación Cristiana para jóvenes”, y el cual había sido iniciado el día viernes diecinueve de los corrientes a las diecisiete horas, se utilizaron libros de cancioneros católicos, y los instrumentos que ahí se encontraban eran de tipo musical, como guitarras, no existiendo en poder de ninguno de los participantes en dicho encuentro cristiano armas de ninguna clase. Antes de ser capturado por miembros uniformados de la Policía Nacional, pude ver que exactamente enfrente de las oficinas, a la entrada de éstas y casi en la entrada principal se encontraba en el suelo, encima de un “charco” de sangre el sacerdote Octavio Ortiz, que sangraba de la cabeza.

Los Agentes de la Policía me trasladaron juntamente con una dirigente del equipo de formación cristiana, en un radio-patrulla hacia el cuartel central de la Guardia Nacional, en donde nos interrogaron y donde manifesté todo lo dicho hasta este momento en el presente documento.

Entre los interrogatorios, había también cuestiones acerca del Obispo, si era verdad que llegaba a sembrar la subversión en aquellos centros.

Este comunicado de nuestra Arquidiócesis, al que se irán sumando otros testimonios, gracias a Dios, quiere hacer ver el contraste de la versión de la mentira del Gobierno y la realidad vivida por los testigos.

Cabe sacar algunas conclusiones:

a)Que nuestros Cuerpos de Seguridad no son capaces de reconocer sus errores sino que los hacen más graves falsificando la verdad con la calumnia. Y así van echando a perder cada día más la credibilidad de nuestro Gobierno y de nuestros medios de comunicación social, obligándonos a acudir a los organismos y publicaciones internacionales porque ya no creemos en la justicia y en la verdad de nuestro propio ambiente.

b)Que, por tanto, es urgente una purificación del sistema corrupto de la seguridad de nuestro país. El sentido de frustración de nuestro pueblo se agrava cuando aparecía un rayito de esperanza en el cambio de la dirección de cierto cuerpo de seguridad, que ahora parece apagarse ante la realidad brutal que estamos aquí denunciando.

c)Que se compruebe una vez más la maldad y el peligro de la Ley de Garantía y Orden Público al legalizar las posibles sospechas como justificaciones de actividades violatorias de la libertad y de la vida de los salvadoreños.

d)Que ¡ya basta! -Y lo decimos no con pesimismo sino con un gran optimismo en las fuerzas de nuestro noble pueblo-. El ambiente se ha saturado de brutalidad y es necesario un retorno a la reflexión que haga sentirnos seres racionales capaces de buscar las raíces de nuestros males y realizar sin miedo los cambios audaces y urgentes que necesita nuestra Sociedad.

e)Finalmente -quiero recordar- que los autores materiales e intelectuales del asesinato del sacerdote Octavio Ortiz han incurrido en la excomunión canónica, que en este caso -no es otra cosa la excomunión de la Iglesia, ¡bendito sea Dios!, de la que muchos se rie. Tal vez les hace pensar en esta Iglesia identificada con el pueblo -ratifica la excomunión o sea el repudio del mismo pueblo. Pero que la Iglesia, como madre que en su severidad no olvida la misericordia, así como ora por el descanso eterno de las víctimas y el consuelo de sus familias que lloran, pide también y espera, la conversión de los asesinos”.

El cadáver de Octavio Ortiz Luna, sacerdote… y los cuatro jóvenes matados ayer con él… nos predican el lenguaje pascual… ¡Esta es nuestra Iglesia! Diríamos que junto a nuestro pueblo, como trayéndonos un mensaje trascendente, los cuatro cadáveres de los jovencitos que se reunían bajo la dirección del P. Ortiz y sobre todo el P. Ortiz, son a los que tenemos que escuchar en el silencio de la muerte.

Breve historia del P. Octavio Ortiz, ¡P. Ortiz!, un joven sacerdote, nacido apenas el 22 de marzo de 1944, en un cantón de Cacaopera, Departamento de Morazán. Conservó su sencillez de campesino, sabía que la grandeza del hombre no es de apariencias sino la verdad. A sus padres: Don Alejandro Ortiz y doña Exaltación Luna, ambos también gloriosos de su estilo campesino, están aquí entre nosotros. A ellos lo mismo que a los parientes de los otros difuntos, nuestra condolencia. Vino a estudiar el P. Ortiz, en nuestro Seminario San José de la Montaña y yo tuve la dicha de ser el Obispo que lo consagró sacerdote. ¡Es la primicia de mi episcopado! Estrenó su sacerdocio en la comunidad de Zacamil, a la que amó siempre. Al momento de ser asesinado el P. Octavio Ortiz Luna, estaba en plena actividad.

Si se me pidiera como fue su último día, lo puedo describir perfectamente: por la mañana, trabajando con los organizadores de la Semana de Identidad Sacerdotal para hacer una síntesis del rico mensaje que nos dejó esa semana; y por la tarde, en una reunión pro-Seminario que yo presidí. Octavio fue el que llevaba la coordinación; con una gracia muy especial sabía él llevar estas juntas y resultaban muy fructuosas. De ahí salió para San Antonio Abad a celebrar la misa del Patrono y, a continuación por la noche, a inaugurar o a dar puntos de reflexión a los treinta y tantos jóvenes, a los cuales la Madre Chepita después concretaba con dos preguntas la reflexión espiritual a la que se tenían que levantar el día en que “El Despertar” fue un despertar horrible, de muerte, para darnos este mensaje doloroso de hoy.

Este es el pueblo que está reflexionando aquí junto a la Catedral. Quiero reflexionar sobre las lecturas bíblicas -perdonen, no me voy a prolongar tanto- solamente para enfocar desde el Evangelio, desde la Teología, desde la Pastoral, nuestra realidad. Quiero ratificar que mis predicaciones no son políticas, son predicaciones que naturalmente tocan la política, tocan la realidad del pueblo pero para iluminarlas y decirles qué es lo que Dios quiere y qué es lo que Dios no quiere. La palabra que ahora ilumina este hecho sangriento la hemos escuchado, aunque con dificultades por el mal sistema de sonido, pero podíamos decir que todo el mensaje en esta circunstancia podía llevar este título:

Un mensaje que nos habla de resurrección

1o.) Presencia de un mundo nuevo.

2o.) Se acepta por la conversión.

3o.) Se vive por la fe.

1. Presencia de un mundo nuevo

Nínive… prototipo del mundo frívolo de la grandeza humana… Nínive, en la primera lectura aparece como el prototipo de las grandes ciudades, frívolas, egoístas, pecadoras. Y a este mundo frívolo, Dios le manda el mensaje de Jonás que dice: “Dentro de 40 días, si esta ciudad no se convierte, Dios la va a arrasar”. Pero nos cuenta la lectura de hoy que aquel momento fue aprovechado por Nínive y todos hicieron penitencia y Dios perdonó a la ciudad.

Cristo, el máximo maestro de este domingo, nos dice: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios”. Este plazo que se ha cumplido, es precisamente el Cristo resucitado. El ha abierto una nueva etapa en el mundo y dichosos aquellos que encuentran ese secreto de resurrección, porque entonces, la vida, a pesar de los crímenes, de las maldades, es un mundo que para los cristianos es fuerza y marco de la salvación.

“El momento es apremiante… la figura de este mundo pasa”. Dios salva en la historia concreta de cada pueblo y de cada hombre, y “hay que vivir, dice San Pablo, los que están casados, como si no lo estuvieran; los que sufren como si no sufrieran; los que gozan como si no existiera el placer, sabiendo que la figura de este mundo pasa”.

Octavio encontró un tesoro… lo estaba dando a estos jóvenes… Este es el gran mensaje de Octavio y los muertos: La figura de este mundo pasa y sólo queda la alegría de haber usado este mundo para haber implantado allí el Reino de Dios. Pasarán por la figura del mundo todos los boatos, todos los triunfos, todos los capitalismos egoístas, todos los falsos éxitos de la vida. Todo eso pasa, lo que no pasa es el amor, el haber convertido en servicio de los demás el dinero, los haberes, el servicio de la profesión, el haber tenido la dicha de compartir y de sentir hermanos a todos los hombres. En la tarde de tu vida te juzgarán por el amor. A Octavio y los jovencitos muertos con él, en eso los ha juzgado Dios el Señor: En el amor.

2. Se acepta (ese mundo) por la conversión

Que hermoso podrá presentarse un sacerdote pobre, renunciador de todo con la sencillez de un campesino que se gloría de esa categoría, para saberse hacer más accesible a todo aquel que quiere encontrar en ese evangelio que lleva características de pobre, de necesitado, el gran mensaje que Dios trae para salvar al mundo: El uso de los bienes de la tierra, en un convertido, San Pablo nos lo ha enseñado en las lecturas de hoy.

La razón de esa conversión es porque no se puede servir a dos señores. Sólo hay un Dios y ese Dios o será el verdadero que nos pide la renuncia de las cosas cuando se convierten en pecado; o es el Dios dinero que nos obliga también a estar de espadas al Dios del cristianismo. Y porque quisieran un Dios de espaldas al verdadero Dios, muchos critican esta Iglesia y matan a Octavio y matan todo movimiento que está tratando de derrotar los ídolos de los falsos dioses y está tratando de darnos el Dios verdadero.

3. (En ese mundo nuevo) se vive por la fe.

Por eso, hermanos, Cristo dice: “Se acerca el Reino de Dios, conviértanse y crean a la buena noticia: La fe”. El Evangelio sigue contándonos hoy las primeras cuatro vocaciones de la jerarquía eclesiástica: Pedro, hermano de Andrés; Juan, hermano de Santiago, lo dejan todo cuando el Señor los invita a que su conversión no sea simplemente un dejar de hacer el pecado, sino un cumplir la voluntad de Dios.

Yo quiero decirle a mis queridos hermanos sacerdotes -y gracias por estar atentos a esta palabra- que este centenar de sacerdotes significando su presencia con la estola sacerdotal, en torno del altar, son los sucesores de Pedro, de Andrés, de Santiago, de Juan y que lo que Dios nos pide, es precisamente lo que les pidió a aquellos y le pidió a Octavio y hoy esa sucesión nos deja un ejemplo con estola de sangre, con casulla de dolor, con su cara desfigurada.

El pobre Octavio murió con la cara apachada. ¿Qué le pasó encima? No lo sabemos, pero el médico dice: “Murió de un aplastamiento”. Para arreglarlo en la funeraria Auxiliadora, tuvieron que hacer grandes esfuerzos, no pudieron dejarlo como era. Octavio ya se transformó, porque dio su cara por Cristo. Esto nos pide el Señor. Y me alegro decirles, queridos hermanos cristianos, que hoy, cuando es más peligroso ser sacerdote, es cuando estamos recibiendo más vocaciones en el seminario. Este año va a batir el record, 27 jóvenes bachilleres están ya a las puertas del nuevo curso del Seminario, porque este Reino de Dios que está en el mundo es un Reino de Dios que a los nobles, a los jóvenes, verdaderamente les hace decir como aquel del evangelio: “Vayamos con él y muramos con él”.

Todo estado es vocación… la misma situación social es el marco de la santidad de cada uno. En la segunda lectura cuando Pablo, hablando a las situaciones concretas en que viven los hombres: Unos casados, otros sin compromisos matrimoniales, unos esclavos, otros señores, les dice que ese marco concreto en el cual viven, es donde Dios los quiere santificar, con tal que ese marco histórico lo purifiquen de todo pecado. Toda situación en el mundo es buena para ser santo con tal que el hombre muestre en esa situación que no está de acuerdo con el pecado. De ahí que la lucha de los cristianos es por convertirse ellos y convertir al mundo del pecado al Reino de Dios que ya está cerca.

Toda vocación es un agente de cambio en un mundo donde el pecado está entronizado. Esta comunidad que ha hecho esta reflexión bajo la luz de la palabra de Dios, vive en un mundo donde el pecado está entronizado y es la lucha del Reino de Dios. Una lucha para la que no se necesitan tanquetas ni metralletas. Una lucha para la que no se necesita espada o fusil. La lucha se bate con guitarras y canciones de Iglesia; se siembra en el corazón y se reforma un mundo, porque “la violencia aún cuando tiene motivaciones justas, es siempre violencia y no es eficaz y no es digna”, decía el Papa. Ojalá los que ante hechos como éste, sienten el natural instinto de la venganza y de la violencia, se sepan dominar y sepan que hay una violencia muy superior a la de las tanquetas y también a la de las guerrillas, es la violencia de Cristo: ¡Padre perdónalos porque no saben, son ignorantes, pobrecitos! El reconocimiento de esa superioridad es más fuerte que la misma violencia de las armas, que no hace más que hacer más brutos a los hombres, porque el animal no tiene armas.

Por eso ha sido esta una semana en la que tenemos que llorar.

HECHOS DE LA SEMANA.

La presencia de esos cadáveres viene a ser como la síntesis de secuestro del señor Ernesto Liebes, que no se sabe dónde está y su mala salud hace presagiar desenlaces trágicos. ¡Ténganlo en cuenta violentos del secuestro! El secuestro no es civilización como no es civilización los desaparecidos, ni los encarcelados sin juicio. Eso es salvajismo, todo eso.

Quiero decir que los secuestrados: Dos ingleses y un japonés, siguen secuestrados y que no se les libera mientras no se de libertad a los cinco desaparecidos. Ojala el Señor conmueva los corazones y se lleve a cabo esta libertad de estos hermanos nuestros.

Es una semana en que hemos de recordar como el F.A.P.U. se tomó la Cruz Roja, la embajada de México y las oficinas de la O.E.A. Intentó además tomarse la Hacienda Chanmico. Pedían con eso una publicidad para derogar la Ley del Orden Público y pedir la Amnistía General. El fruto ha sido: 30 asilados, 86 detenidos y 19 consignados ante Cámaras. Se evidenció internacionalmente la falta de libertad de expresión en nuestro país, por la cual se ven obligados a tomar estas medidas de presión a las cuales reaccionan inflexible y brutalmente los cuerpos de seguridad.

Quiero hacer constar también que yo no pude hacer nada en este conflicto, porque a pesar de pedírseme de la misma O.E.A. de Washington que interviniera, le tuve que decir que cuando envié la misión de sacerdotes, se les quitaron los pasaportes y cédulas y se les desconoció. Aquí no se reconoce a la Iglesia como una fuerza que ama los derechos de los hombres.

El Señor Presidente, a pesar de todo ésto, ha dicho en México que no hay persecución a la Iglesia. Y compromete a nuestros periódicos poniendo en titulares de primera página un hecho que aquí la Catedral lo está evidenciando, lo mentiroso que es. El Señor Presidente acusó en México crisis en la Iglesia a causa de clérigos tercer-mundistas. Denunció la predicación del Arzobispo como una predicación política y que no tiene la espiritualidad que otros sacerdotes sí siguen predicando. Que me estoy aprovechando de mi predicación para promover mi candidatura del Premio Nobel. ¡Qué tan vanidoso me creen! A la pregunta sobre si existen en El Salvador los catorce? el señor presidente nergó, que no existe nada de eso; como también negó que existieran desaparecidos y reos políticos.

Anoche mismo, un periodista de México me llamaba por teléfono y me preguntaba qué pensaba yo de las declaraciones, le digo: -No las conozco todavía. Y él me las leyó por teléfono. Le digo: -Pues la mejor respuesta es que usted publique en su diario lo que estamos viviendo en este momento aquí: Un sacerdote asesinado por la Guardia Nacional y cuatro jovencitos más, murieron con él. Y se interesó mucho por la noticia. Y al preguntarme como me explicó la campaña calumniosa y difamatoria contra el Arzobispo y el Clero le dije: -Esa es precisamente la razón por qué decimos que hay persecución en la Iglesia: La campaña de psicosis entre las comunidades cristianas, ¿no es persecución? ¿No es también persecución el atropello de los derechos humanos y del pueblo?, porque la Iglesia siente que ese es su ministerio: Defender la imagen de Dios en el hombre. Y le decía yo para terminar: Fíjese que el conflicto no es entre la Iglesia y Gobierno, es entre Gobierno y pueblo, la Iglesia está con el pueblo y el pueblo está con la Iglesia, ¡gracias a Dios!…

Pensamiento que nos lleva al altar

Hermanos, a la luz de la palabra de Dios, estos acontecimientos, estas realidades nuestras, nos dicen que sólo hay una salvación: Cristo Señor. Por eso el evangelio de Marcos que nos va a llevar ya al altar, nos dice: El Reino de Dios está cerca, ya se cumplió el tiempo, conviértanse y crean.

Señor, hoy nuestra conversión y nuestra fe se apoya en esos personajes que estan allí en los ataúdes. Son los mensajeros de la realidad de nuestro pueblo y de las aspiraciones nobles de la Iglesia que no quiere otra cosa más que la salvación del pueblo. Y mira Señor, esta muchedumbre reunida en tu Catedral, es la plegaria de un pueblo que gime, que llora, pero no desespera, porque sabe que Cristo no ha mentido. El Reino está cerca y sólo nos pide que nos convirtamos y que creamos en él.

Vamos a responder a este Credo.

Creemos en un sólo Dios…

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El Bautismo Epifanía de la realidad mesiánica

Homilía del 2o. Domingo del tiempo Ordinario.
(Fiesta del Bautismo del Señor)

Isaías: 42, 1-4, 6-7
Hechos: 10, 34-38
Marcos: 1, 6b-11

Nota. Antes de la homilía del Sr. Arzobispo, los sacerdotes Plácido Erdozaín y Rutilio Sánchez hablaron al pueblo salvadoreño en nombre de los sacerdotes de la Arquidiócesis, para denunciar la continuación de la campaña difamatoria contra el Clero, aparecida esta vez en una hoja volante en la que se presenta la lista de diez sacerdotes “que de manera maliciosa se les quiere involucrar como parte del movimiento guerrillero de El Salvador” También se solidarizaron con el Sr. Arzobispo de San Salvador, Mons. Oscar A. Romero por las amenazas a muerte hechas a su persona.

Queridos hermanos, estimados radio-oyentes:

Circunstancias del año litúrgico. Quiero sentirme con mis queridos sacerdotes aquí presentes, que representan a todo un numeroso presbiterio donde se piensa con toda libertad dentro de ese pluralismo de ideas que la Iglesia admite mientras están en comunión con la doctrina y con la disciplina de la Iglesia, orgullo y compactado por esos sentimientos de fidelidad al evangelio. Desde ahí prestan un servicio fiel al pueblo, a pesar de todas las amenazas y dificultades.

Este ha sido el fruto de una semana que titulamos de “Identidad Sacerdotal”. Fue sobre la base de una encuesta que el Senado Presbiterial levantó entre todos los presbiteros en forma anónima para que fueran libres de expresar su pensamiento, su juicio, acerca del Obispo y acerca de la línea pastoral que se está llevando en la Arquidiócesis. Después se analizó. Expertos en Sociología nos dieron la interpretación Sociológica de esa encuesta. expertos en Teología estudiaron el aspecto Teológico de esas respuestas y expertos en Pastoral sacaron también las deducciones pastorales de esa multiplicidad de opiniones. Y les digo: Ahora al terminar, de nuevo me siento orgulloso de mi Clero, porque con toda libertad ha aparecido allí una inmensa mayoría de acuerdo en todo. Y aún la minoría que no está plenamente de acuerdo, me da la confianza de que ha sido una encuesta plenamente sincera. Yo les decía al terminar: Si hubiera sido el 100% positiva, no creyera en ustedes, pero porque ha salido un porcentaje reducido, de oposición no diríamos, sino simplemente de divergencia en algunos aspectos, creo en la sinceridad de esa encuesta que avalora y me da como un espaldarazo a este proceder de parte del Clero y del pueblo que ellos representan. Les digo con confianza, queridos hermanos, sigamos adelante por donde creo que el Señor va inspirando el caminar de esta Iglesia particular que es la Arquidiócesis de San Salvador, y donde florecen cosas tan bellas.

¡Yo felicito a los sacerdotes!. El gesto práctico de venir hoy a concelebrar conmigo, los que a pesar de sus deberes parroquiales venir, está indicando de que no fue simplemente una semana de sentimentalismo o de superficialidades, sino que ha bajado a un fondo práctico de comunión y solidaridad con el Arzobispo. Y ahora puedo repetir lo que ya otras veces he dicho y lo diré siempre: El que toca a un sacerdote, toca al Arzobispo.

Tenemos, entonces, otro documento que viene a dar respaldo a un sentir del pueblo, a un clamor del pueblo.

Al terminar la reunión de sacerdotes, teniendo en cuenta que varias Entidades han pedido la Amnistía, la abrogación de la Ley de Garantía y de Orden Público_ es decir, más libertad_ y teniendo en cuenta también la situación angustiosa de capturas arbitrarias, desaparecidos, secuestrados, no podíamos ser ajenos a este clamor.

Por eso me alegro también de otro hecho de esta semana, la celebración del día de la Paz, aquí, el viernes en la Catedral a las 7 de la noche. Me alegra que Mons. Rivera, Obispo de Santiago de María, que es presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, interpretando los sentimientos de esa Comisión que estuvo aquí presente con todos los seglares que la componen, haya hecho hincapié al concluir su mensaje sobre la paz en estas peticiones que el pueblo está solicitando. Y ese aplauso con que a cada una de esas peticiones, al pronunciarlas aquí Mons. Rivera, el pueblo subrayó, es indicio de que no se trata de unos sacerdotes metidos en política sino de unos sacerdotes y obispos que quieren vivir e interpretar el sentir de la angustia, el sufrimiento de este pueblo.

Sumando todo eso, pues, los sacerdotes al terminar la semana de Identidad Sacerdotal, han dirigido esta carta al Señor Presidente de la Asamblea Legislativa

“El Sr. Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar A. Romero junto con su Vicario General Monseñor Ricardo Urioste y el Clero de la Arquidiócesis, después de haber estado reunidos durante una semana analizando la grave crisis actual por la que atraviesa el País y la forma como desde nuestra labor pastoral debemos colaborar a resolverla, hemos llegado a la conclusión, de pedirle escuche el clamor de los familiares de los 108 desaparecidos y de 72 presos políticos y acepté la petición de Amnistía General, libertad para los desaparecidos y derogación de la Ley de Orden Público que han hecho: El Sr. Arzobispo, innumerables instituciones y organizaciones populares nacionales e internacionales en solidaridad con estas familias y en representación del sentir de nuestro pueblo.

Creemos que aceptar estas peticiones en lugar de ser un síntoma de debilidad del presente Gobierno es una muestra de su actitud de querer escuchar y encauzar legal y pacíficamente la voluntad popular.

Además sería una medida necesaria para favorecer un ambiente de mayor confianza y menor tensión que posibilite dialogar y colaborar a todos los sectores populares hasta lograr pacíficamente transformaciones audaces y radicales en la actual estructura económica política y social de nuestro país, que posibiliten una mayor justicia e igualdad entre nosotros: Condiciones indispensables para que haya un auténtico desarrollo y una verdadera Paz.

Nos hemos decidido acudir a Ud. porque creemos que le compete como Presidente de la Asamblea Legislativa propiciar la ejecución de estas peticiones y porque su actuación ante el problema de la Universidad nos ha dado pie para esperar de usted una respuesta positiva, que traerá sin duda una gran alegría a los familiares de los presos políticos y desaparecidos y será para el país un buen paso para lograr la paz y el orden.

Por nuestra parte, apreciaremos todo lo que usted haga por dar la Amnistía, la libertad a los desaparecidos y derogar la Ley de Defensa y Garantía del Orden Público y trataremos de seguir fomentando una conciencia clara en los cristianos de que Todos somos hijos de Dios y como tales gozamos de los mismos derechos y obligaciones, somos hermanos, y tenemos que ayudarnos unos a otros para construir una nación digna de llevar como nombre “El Salvador”.

Atentamente.”

Siguen firmas del Arzobispo y de 84 Párrocos y Sacerdotes de la Arquidiócesis.

Estos gestos de nuestro presbiterio, queridos hermanos, coinciden plenamente con el mensaje de este domingo en que estamos celebrando el bautismo de Nuestro Señor Jesucristo. Es un eco todavía de la Epifanía. Dios ha venido y quiere darse a conocer y está presentando ante el mundo, su amor salvador ofrecido a todos. Y así como una estrella lo reveló a las primicias de los pueblos gentiles que vinieron a adorarlo_ como celebrábamos el domingo pasado_ hoy es la voz misma del cielo, una nueva Epifanía que desde los cielos abiertos proclaman: Este es mi Hijo amado, en él está mi fuerza divina de salvación. El mundo tiene que conocerlo porque sólo en él hay salvación.

EL BAUTISMO
EPIFANIA DE LA REALIDAD MESIANICA

Entendemos por bautismo tanto el de Cristo como nuestro bautismo cristiano. Por eso divido en tres pensamientos esta idea del bautismo como epifanía, como manifestación de la realidad mesiánica en el mundo.

1.El bautismo es un signo sacramental.
2.En Cristo descubre su realidad mesiánica que ya tiene (ese bautismo, ese signo).
3.En los cristianos es signo de la participación en la realidad mesiánica de Cristo. (ese signo sacramental).

Tratemos de desarrollar ésto y cuando estemos terminando de ese bautismo de Cristo participado a su pueblo, veremos la responsabilidad de este pueblo de bautizados aquí en El Salvador como en cualquier parte del mundo, de ser protagonista de la salvación de su pueblo, precisamente por ser un pueblo que participa la realidad mesiánica, salvadora que Cristo trajo al mundo.

1. EL BAUTISMO ES UN SIGNO SACRAMENTAL.

Quiero ante todo que tengamos una idea, que la recordemos, porque supongo que todos como cristianos deben conocerla: ¿Qué cosas es el bautismo en general?

a) tomamos pie de la frase de San Juan en el Evangelio de hoy: “Yo os bautizo con agua pero él os bautizará con Espíritu Santo”.

b) Y luego describe: Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán… Aquí tenemos unos gestos sacramentales, pero al mismo tiempo vemos la diferencia entre uno y otro bautismo.

c) El bautismo del centurión Cornelio. Todavía hay un tercer bautismo que aparece en la segunda lectura de hoy. Pedro, que es llamado a la casa del centurión romano_ por tanto, un gentil_ para que le administre el bautismo. Tenemos también pues, el bautismo de un hombre que no es Cristo, ni cristiano, que pertenece a un mundo aparte del judío. ¿Qué significa entonces el bautismo?

– Dos elementos de todo sacramento. Aquí vemos cosas visibles. En todo sacramento hay dos elementos. Un elemento visible que es como la materia del sacramento. Vemos a un hombre que se acerca a otro hombre para que este hombre le eche agua en la cabeza y diga unas palabras. Vemos a otro hombre que se acerca a una familia gentil y le va echar agua también en la cabeza. Esta es la parte material: El signo.

-El contenido lo pone la intención de quien es dueño de ese contenido. Todo signo tiene que significar algo. El sacramento si sólo se recibe por su realidad visible se torna una cosa insípida, una cosa aburrida y, por eso, para muchos los sacramentos han perdido su sabor. Queremos recuperar para los sacramentos lo principal: el significado de ese signo. ¿De qué sirve llevar un niño a la pila bautismal de una Iglesia elegante y llevar allá a los padrinos también elegantes y después ir a celebrar una fiesta dónde el bautismo es lo menos que se toma en cuenta y más se tiene en cuenta la relación social? Esto es quedarse con el caparazón, con el envoltorio, como si hoy no descubriéramos en las lecturas bíblicas lo que significa ese hombre que se acerca a otro hombre en el Jordán.

¿Qué significa entonces? Miren cada bautismo de los tres tipos que hoy aparecen, son distintos según sea el contenido, a veces del mismo signo exterior.

– Diferencia de los dos bautismos: El de Juan y el de Cristo. En Juan Bautista, él dice: “Yo os bautizo en agua” es un bautismo de penitencia, es un llamamiento a conversión. Yo no puedo bautizar en Espíritu Santo, porque yo no poseo los dones mesiánicos. Yo preparo los caminos del Mesías. Y los que se acercaban a Juan, no eran como los cristianos que hoy van al bautisterio. Aquí están muy equivocados nuestros hermanos protestantes, cuando dicen que hay que bautizarse como Cristo a la edad de 30 años. Se olvidan que es muy distinto el bautismo de Juan al bautismo de Cristo que iba a darle un sentido más alto.

El bautismo de Juan era preparación para el segundo bautismo que luego llega. Ahora sí, llega Cristo. El no era pecador, el no necesitaba bautismo. Por eso, quererse comparar con Cristo y esperar la edad de Cristo para bautizarse, es un acto de soberbia. Creerse inmaculado como Cristo, como si no tuviéramos necesidad de redención desde que nacemos, es soberbia.

-Diferencia de los dos bautismos: El de Cristo y el de los cristianos. Y así nace el bautismo cristiano. El bautismo de Cristo no es el mismo bautismo de nuestros niños. Cuando Cristo manda a los apóstoles, es a repartir, bajo el signo del agua, de las oraciones, del rio del bautismo, la riqueza mesiánica que él va a dar. El se acerca hoy al Jordán no como necesitado él del bautismo, sino para darle a las aguas, la fuerza de ser conductoras del germen de esa vida divina que él trae. El se mete en las aguas del Jordán, no para lavarse de sus pecados que él no tiene. El se puede enfrentar al mundo y decirles a todos: ¿Quién me puede echar en cara un pecado?

El no tenía pecado original, y, por tanto, no necesitaba bautismo. El no había cometido pecados personales y, por tanto, no tenía necesidad de ir a golpearse el pecho con todos los pecadores que Juan absolvía con su bautismo de penitencia. El era el Santo que traía santidad a esta tierra y su bautismo es para enriquecer ese signo que todavía está vacío, que solamente es una preparación, pero desde aquí en adelante sí será el bautismo que Juan ha dicho: “El los bautizará en Espíritu Santo”.

Miren, hermanos, como el sacramento del bautismo lleva un signo de una realidad que nuestra fe tiene que descubrir. Por eso se está insistiendo mucho en la catequesis de los sacramentos y ya que están aquí presente los representantes de nuestro querido Presbiterio, yo quiero pedir a todo el pueblo en apoyo a los sacerdotes que están cumpliendo con su deber, que secunden las disposiciones que ya daba nuestro querido predecesor Monseñor Chávez: “que no se dé el bautismo sin cultivar la fe por medio de una catequesis”. ¡No evadan este compromiso!

Yo se que algunos dicen: “Nos vamos a tal parroquia porque allá no nos piden las pláticas”. Ni el sacerdote que no pide pláticas, ni los fieles que van buscando una cosa más fácil, están cumpliendo el deber y en eso están diciendo ¡que poca fe tienen!. Les interesa más la limosna del bautismo, les interesa más las relaciones sociales del signo sacramental. ¡No es eso lo que interesa! Aunque no nos paguen nada _ni es cobro_, es una limosna y si no la quieren dar, no la den. Y los pobres no tiene por qué darla, pero que vayan a lo principal: A ver qué nos da el bautismo. Este don mesiánico ¡Qué pocos lo comprenden! Y por eso tenemos un pueblo de bautizados pero sin conciencia de ese compromiso tan serio, de esa dignidad tan alta que nos dio Dios aquel día en que nacimos como nueva criatura en la pila bautismal.

¿Comprenden ahora, queridos hermanos, el gesto de aquellos santos que no celebran el día de su cumpleaños, porque entonces nacimos hijos de la carne nada más, sino que celebran el día del bautismo?. Van el día de su bautismo como a celebrar el nacimiento en una nueva cuna, a besar la pila bautismal donde nacimos bajo el signo del agua y del Espíritu a esta realidad que Cristo nos descubre en su bautismo.

2. EL BAUTISMO EN CRISTO DESCUBRE SU
REALIDAD MESIANICA QUE YA TIENE.

a) ¿Qué descubre Cristo? Como les digo, Cristo no va a recibir algo que no tenía. Y en ésto es falso querer esperar la edad de Cristo para ir a bautizarse. Nosotros no tenemos lo que Cristo ya tenía. Cristo va a las aguas del Jordán a una epifanía, a descubrir lo que lleva y por eso escuchamos el precioso Evangelio de San Marcos, que todo su obsesión es como presentarnos la persona de Cristo, aunque no hable. Cristo es el mensaje eterno del Padre y en el Jordán no habla, pero habla el Cielo: “Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: Tú eres mi Hijo Amado, mi preferido” Esta es la epifanía del bautismo de Cristo: Tú no te haces hoy Hijo de Dios. Tú ya eres Hijo de Dios y tu bautismo manifiesta lo que eres.

b) Profecía del “Siervo de Yahvé”. En la primera lectura, y para comprender esa frase de Dios en el Jordán, nos tendríamos que remontar a una larga historia de la que no tendríamos tiempo aquí de contar ahora, pero que Isaías nos la sintetiza hoy.

Ciro, Rey de Persia; conquista de Babilonia. Fin del destierro. Isaías, en su lectura de hoy, nos da una síntesis en un personaje histórico: Ciro, rey de Persia. Está ya presionando la libertad del cautiverio de los judíos en Babilonia. Babilonia va a caer bajo la presión de Ciro y los pobres desterrados de Babilonia miran a Ciro como un rey que trae un poder salvador: “Cuando Babilonia caiga bajo el poder de Ciro, nos dará la libertad; retornaremos a Jerusalén, se levantará esta opresión”. Y por eso la Biblia llama a Ciro: Casi un mesías.

– Trasciende a Ciro; cualidades del Mesías. Esa figura se transforma en una figura poética que Isaías llama el siervo de Yahvé, el siervo de Dios. Ya no es simplemente un rey de Persia, ya no es simplemente un hombre con poderes humanos salvadores, es alguien misterioso y es entonces cuando la profecía de Isaías nos ha dicho esta mañana: “Esa mezcla de triunfo y de dolor; de grandeza y de humildad; ese siervo de Yahvé que va a vencer y sojuzgar a todas las naciones del mundo, no es un hombre que grita por las calles iracundo, impasible, violento; es manso y humilde. _Fíjense en esta figura_. No acaba de quebrar la caña que ya está quebrada, no acaba de apagar el pabilo que aún está humeante.” ¡Qué figura más bella para decir como es la misericordia de esta redención!

Aunque un hombre ya esté quebrado, aunque un pueblo se sienta como candil que se va apagando, aún cuando nos sintamos con un sentimiento profundo de frustración por nuestros pecados, por los pecados de las clases sociales; por los abusos de la política; un pueblo que se ha hecho digno de su nombre, un pueblo que no merece ya la misericordia de Dios, dice hoy la profecía que nos llena de esperanza: “El no acabará de quebrar esa caña que ya está acabando de quebrar. El no acabará de apagar esa mechita que todavía echa señales de fuego”. En El Salvador todavía hay capacidad de rehacernos. Todavía puede encenderse la lámpara de nuestra fe y de nuestra esperanza. Y está aquí nuestra esperanza: ¡El siervo de Yahvé. Cristo, Divino Ciro que viene a liberarnos de toda clase de esclavitud, él es nuestra esperanza!

– El Viejo Testamento evoluciona el concepto del Mesías

+ A Partir de David, Rey Salvador. El Viejo Testamento nos presenta como ungidos: A los reyes, a los sacerdotes, a los profetas, a los patriarcas. Gestos simpáticos como aquel del sacerdote Samuel que inspirado por Dios se va a una Familia de Belén y Dios le va a señalar a quien debe ungir. Samuel lleva el depósito de aceite para que cuando Dios le diga: “Ese es el futuro Rey”, lo unja, le eche aceite. Y aparece el jovencito David y a David lo unge Samuel como sacerdote. Desde aquel momento sus hermanos_que todos eran mayores que él _lo respetan como ungido y al historia le da razón, ¡el más grande rey de Judea: David!. Que va a dar también nombre al Mesías, Hijo de David, porque en ese rey se caracteriza el rey Salvador, el rey grande que da unidad al pueblo, el rey que eleva al pueblo a cantarle alabanzas a Dios. De ese rey mesías, desciende el Mesías Rey es Cristo cuyo Reino no tendrá fin.

¡Qué hermoso cuando los leprosos y los paralíticos le gritan a su paso: ¡Jesús, Hijo de David! Era decirle: ¡Mesías, ten compasión de nosotros!”. Que hermoso cuando la Samaritana, sedienta ya de esa agua misteriosa, a la pregunta de Cristo si conoce al Mesías, le dice: “se que ha de venir” Era la esperanza: ¡Ha de venir! “Yo soy”, le dice Cristo. Que epifanías más bellas cuando Cristo se presentaba así: ¡Yo soy! Yo tengo ya esos poderes anunciados por los profetas y por los reyes y por todas las figuras del Viejo Testamento. Los ungidos, no eran más que figuras del Cristo, del Ungido por antonomasia, del Cristo que lleva en sí la plenitud de las riquezas y de las fuerzas que Dios quiere traer al mundo para enriquecer a los hombres, para salvarnos del pecado.

-El Nuevo Testamento lo precisa: Cristo rehuye un mesianismo terrenal. Por eso Cristo tiene mucho cuidado en precisar en su predicación, como es su mesianismo. Porque había muchas equivocaciones y este momento en que Cristo hace su epifanía en medio del pueblo es muy parecido, queridos hermanos, a este momento de 1979 en El Salvador. Y así como entonces había movimientos populares que buscaban en ese Mesías una salvación temporalista, política, y creían que ese Cristo anunciado era el que iba a sacudir el yugo del poder romano; había, también, quienes tenían el concepto verdadero del Mesías. Y Cristo cultivaba este concepto verdadero. Por eso dice cuando lo querían hacer rey con estos ideales de mesiánicos político, que él se huía a la montaña porque no era esa la salvación que él traía.

La Iglesia también tiene mucho cuidado de señalar a los movimientos salvadores de hoy, lo mismo que a los afanosos de calumniar a su Iglesia al decirle que Ella está pretendiendo el poder, que está azuzando movimientos guerrilleros, ¡mentira!. La Iglesia está predicando el mismo mesiánico de Cristo, pero de ese Cristo que quiere decirle a los movimientos populares de su tiempo: No me busquen como rey temporalista, no me busquen como un rival de Poncio Pilato o de Herodes. Allá ellos tienen que dar cuenta al Rey divino de sus gestiones como gobernantes civiles de su pueblo. Y será duro el Señor en pedir cuenta a esos ungidos, que también tienen el deber de respetar la voluntad de Dios para bien del pueblo y no para opresión ni para ultrajes a los hombres.

Cristo les dice que su Reino no es de este mundo. Y esto no quiere decir _explicaba el Papa Pío XI, cuando proclamó la fiesta de Cristo Rey_ que Cristo está marginado del poder y de las riquezas de la tierra. Lo que está diciendo es que él juzgará, desde otra dimensión religiosa, las conciencias de los políticos y de los ricos y de lo pobres también, desde unas perspectivas escatológicas, de Reino de los Cielos, de trascendencia. Pero todo este poder_ Cristo lo ha dicho_ será juzgado por él, porque él es Mesías y Rey universal de las naciones.

El quiere definir, pues, ese mecanismo auténtico, para que en él encontremos siempre la crítica de todos los sistemas políticos. Por eso da risa, cuando dicen que la Iglesia está propiciando un sistema socialista. La Iglesia no se enfeuda con ningún sistema social. Y supongamos que nuestra democracia se transforma mañana en socialismo, la Iglesia siempre será el juez que criticará las actitudes injustas de ese socialismo, así como anima hoy en la democracia, lo bueno que tiene la democracia. La Iglesia está siempre como una luz desde afuera, iluminando esa realidad. Cristo quiere ser ese Mesías que ilumina el caminar de la historia. Los pueblos son libres para darse el régimen que ellos quieran pero no son libres para hacer sus caprichos. Tendrán que ser juzgados en el sistema político o social que ellos escojan por la justicia de Dios. Y Dios es el juez de todos los sistemas sociales.

El Evangelio como Iglesia, no puede ser acaparado por ningún movimiento social ni político. Ninguna organización social o política puede llamarse que esta es la Iglesia y por aquí hay que ir. El cristiano es libre para sus opciones concretas. Y ¡por favor!, ninguna organización política oficial o popular, se arrogue el abuso de querer llevar una comunidad de base, un grupo cristiano, solamente por su opción política. En su trabajo de evangelización, en su reflexión de grupo cristiano, respétesele la libertad de cada cristiano. Si alguien quiere pertenecer a otro grupo, respétesele la libertad de cada cristiano. Si alguien quiere pertenecer a otro grupo, respétesele su opción; si no quiere pertenecer a ninguna, respétesele su opción. Que crezca en su fe, que se prepare para dar cuenta a Dios de como trabajó en el mundo, por convertir un mundo en un mundo mejor. ¡De ésto sí nos pedirá cuenta el Señor!

Por eso decíamos en nuestra Carta Pastoral: “Que un cristiano puesto en una organización política-popular tiene que hacer prevalecer, ante todo, los criterios de su fe. Y si en un momento dado hay conflicto entre su fe cristiana y la organización, que se decida: O sólo político con la organización o siempre cristiano, con o sin la organización”.

Unción. ¿Qué es Unción?

Hoy en la segunda lectura nos dice: “Jesús de Nazaret ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo”. Esto es lo que ha hecho de ese hombre de Nazaret, que no sea simplemente un hombre, sino que sea también fuerza de Dios, Jesús de Nazaret, como hijo de aquel taller de carpintería, no era más que un hombre como cualquiera de nosotros. Cuántas veces me impresiona a mí esta realidad de que si Cristo viviera hoy en 1979, tuviera 30 o 33 años. Estuviera allí confundido con ustedes los hombres, con un hombre de 33 años, nadie lo distinguiría, tal vez venido de un cantón; allá vive con su mamá, es la Virgen.

Nadie lo conocería, tal vez estaría aquí entre nosotros también. De modo que en cuanto hombre como todos nosotros dice la Sagrada Escritura, menos en el pecado. Porque lleva por dentro una realidad antípoda, es decir antagonista, reñida absolutamente con el pecado. Es lo que estoy llamando yo hoy: “La realidad mesiánica”. Es el Mesías, es el Cristo.

-Cristo- Mesías-Jesucristo.

Esa esa palabra: Mesías, lo que da el título a Cristo porque no es más que la misma cosa, Mesías en lenguaje oriental, en arameo, o hebreo; Cristo, en griego. La misma cosa que viene a significar “ungido”.

Llegó a ser tan común esta palabra: El Ungido, el Cristo, el Mesías, que ya es corriente para nosotros, no llamarlo simplemente Jesús, sino que le agregamos Cristo. Jesucristo, es la expresión completa del hombre que Dios le señaló: “Le pondrás por nombre Jesús”, y este otro nombre que se lo venía dando la esperanza de los pueblos: El Ungido, el Mesías, el Cristo.

Eran cristos, pues, para el pueblo todos esos hombres ungidos por la fuerza de Dios para desarrollar en el mundo una misión.

Unción de Cristo. Triple dignidad…

Por eso, queridos hermanos, este Cristo que nos presenta una realidad mesiánica, que la podíamos concretar en esas tres categorías de ungido: Profeta, sacerdote, rey. Eso es Cristo, esa es la realidad mesiánica de Cristo:

Verdadero sacerdote, el único sacerdote. Todos nosotros obispos y sacerdotes no somos más que pequeñas epifanías, manifestaciones del único sacerdote que consagra el mundo a Dios: Cristo Eterno Sacerdote.

El es Profeta. Profeta quiere decir el que habla en nombre de otro. Mi doctrina no es más sino de aquel que me ha enviado. Y nosotros, predicando en nuestros púlpitos, con nuestra limitación, con nuestras deficiencias, no somos más que pequeños ecos del Gran Profeta que es Cristo Nuestro Señor. Nuestro cuidado está en ser fiel eco a esa voz de Cristo, el único que debe hablar al pueblo y a la conciencia.

Cristo es rey. Cuando Poncio Pilato le pregunta: _ fíjense, el poder civil más grande del mundo, el Imperio Romano, representado en Poncio Pilato ¿Tú eres rey? _ no tiene miedo_ “Si, yo soy rey”. Para eso he nacido, pero mi reino es el reino de la verdad, no de la mentira, no de la intriga, no de la opresión, no del ultraje, no del odio, no de la calumnia, mi reino es la verdad, por eso todo aquel que ama la verdad es mi Reino. Y Cristo rey, profeta y sacerdote inventa un medio para darnos a nosotros esa triple dignidad.

3. EL BAUTISMO EN LOS CRISTIANOS ES EL SIGNO DE LA PARTICIPACION DE LA REALIDAD MESIANICA DE CRISTO.

Yo les invito, en esta mañana del bautismo de Cristo, que cada uno de nosotros recordemos_ quizá muchos no lo recordamos_ dónde nos bautizaron. ¿Qué sacerdote fue el ministro que nos dio esta gracia? ¿Dónde está la humilde pila del bautismo? En aquel pueblito que lo debo de amar no sólo porque allá di mis primeros pasos jugando con los niños de mi pueblo sino, sobre todo, porque allá está en la Iglesia parroquial, la pila del bautismo donde unos padres cristianos me llevaron ayudados por unos padrinos buenos que todavía recuerdo con cariño a incorporarme al Cuerpo de Cristo. Me parece el gesto de unos padres cristianos que llevan un vaso de oro pero vacío, para que lo llene con su sangre y sus dones jerárquicos y carismáticos: El Señor. Aquel día yo me hice miembro de ese Cuerpo de Cristo, aquel día se hicieron mías las riquezas mesiánicas del Salvador. Desde aquel día yo soy miembro del pueblo de Dios.

a.) Comentario de Pedro al bautismo de los gentiles. Es hermoso como San Pedro comenta hoy, en la segunda lectura, el episodio del bautismo de una familia que era pagana. Lean Uds. íntegro el libro de Los Hechos de los Apóstoles, en el capítulo que hoy hemos leído y encontrarán cómo está Dios visible en esta historia. Pedro está orando en una terraza de Joppe. Y allá lejos, junto al mar de Galilea, en Cafarnaún, un centurión también ora a su modo porque es pagano _pertenece al Ejército Romano_ y le dice su inspiración que mande llamar a Pedro. Pedro, que en ese momento está en oración tiene otra inspiración que significa: Vendrán a llevarte, vete. Y se hace aquel encuentro por inspiración de Dios. Una familia pagana que quiere recibir el bautismo cristiano, que quiere recibir esta riqueza mesiánica.

Y Pedro comenta en el discurso de hoy, precisamente hablándole a esa familia_miren como había homilía del bautismo_, como había preparación para el bautismo. ¿De qué le hubiera servido al centurión que Pedro echara el agua sobre la cabeza de sus niños y de su esposa, y de su gente si no le hubiera explicado para qué ese sacramento? Esa charla pre-bautismal es la que nos ofrece la segunda lectura de hoy _ “He comprendido que Dios no hace diferencia entre las personas, que para él los hombres de cualquier pueblo y civilización con tal que obren la justicia y lo busquen con sinceridad lo encontrarán. Y por eso, en el nombre de ese Dios que tú sientes que te llama, yo voy a incorporarte aquí con toda su familia a este nuevo pueblo de Dios. Ya no serás pagano por que ya no hay diferencia entre pagano ni judío: solamente hay una diferencia: tener fe y bautizarse, y no Tener fe y quedarse afuera del pueblo de Dios”.

b.) El os bautizará con Espíritu Santo. En este otro ejemplo vemos que la realidad del bautismo cuando Juan Bautista, hablando de Cristo que pide el bautismo, les dice a su penitentes: “Yo os bautizo con agua, pero ahora viene él que os va a bautizar en Espíritu Santo”. Está declaración la función del bautismo cristiano.

-Nos participa la Unción que lo hizo Hijo de Dios, Rey, Sacerdote y profeta. El bautismo nos hace partícipes de esa Unción de Cristo. Cristo fue ungido no en el Jordán, sino en el mismo instante de su concepción, en las entrañas de María Santísima. Por eso, el ángel cuando le dice a María que va a concebir un ser misterioso, le dice; “Lo santo que nacerá de tí, será llamado Hijo de Dios; porque el Espíritu Santo es el que ha operado ese milagro de hacerte Madre, dejándote Virgen, y que el producto de tus entrañas no sea simplemente un hombre sino un ungido, un rey celestial en envoltura de carne humana: El Mesías”.

Ahora, por eso la Iglesia se compara con María, porque así como María da a luz a un hombre que es al mismo tiempo un Dios, nuestro Madre Iglesia siempre fecunda da a luz en el bautismo. Y por eso les decía: El misterio de la pila bautismal es el lecho donde nuestra Madre Iglesia me dio a luz, donde me hizo hijo de Dios, participante de la Unción que Cristo traía para ser sacerdote, profeta y rey.

Por eso somos Hijos de Dios, Pueblo Sacerdotal, Profético y religioso. ¿Cuál es el resultado, queridos hermanos? El resultado es esta Catedral llena de cristianos. El resultado es una Diócesis_ muchas comunidades me están escuchando en este momento_. Pienso en Uds., queridos cristianos, hasta del más apartado rinconcito de la Diócesis, el resultado del bautismo son Uds., comunidades cristianos que pueden decir con toda verdad: Estamos ungidos, somos partícipes de Cristo, profeta, sacerdote y rey. Y por eso la Iglesia, con sus obispos, sacerdotes, religiosas, colegios católicos, organizaciones, instituciones, familias, es la Iglesia sacerdotal, profética, real. Somos familia de reyes, somos descendientes de ungidos, somos participantes del sacerdocio.

Nuestra misión, entonces, como pueblo es enraizar estas tres cosas en nuestra familia, en el trabajo, en la oficina, en la política, en la sociología, en la profesión, en el mercado. Donde quiera que va un bautizado, tiene que ser ahí realidad mesiánica que Cristo lleva hasta ese ambiente y, como Cristo, lleva el compromiso de hacer presente esa dignidad salvadora que él trajo al mundo.

Ceremonia de la Unción. Cuando sacan al niño de la pila bautismal, el sacerdote ungiéndole con aceite que se llama crisma- quiere decir Cristo, Unción; aceite de oliva mezclado con perfumes de bálsamo, cuanto más precioso sea es mejor, porque debe significar la realidad mesiánica que está recibiendo esa criatura – le dice llenándole de aceite la coronilla de su cabeza: Dios todo poderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo que te ha liberado del pecado_ porque el bautismo lo ha limpiado del pecado original_ y te ha dado nueva vida_ la vida de Cristo el Ungido_ por el misterio del agua y del Espíritu Santo, te consagre con el crisma de la salvación, para que entres_ hoy mismo_ a formar parte de su pueblo y seas para siempre miembro de Cristo sacerdote, profeta y rey”.

¡Que hermoso es contar con un pueblo, con una Iglesia que va tomando día a día la conciencia de esa Unción de su bautismo!

HECHO DE LA SEMANA

Por eso, queridos hermanos, es aquí donde sintiéndonos pueblo de Dios, pueblo de ungidos, pueblo de sacerdotes, miramos en este día a Cristo el bautizado, que no tenía necesidad de bautismo pero para darnos el principio de un bautismo que todos nosotros íbamos a necesitar, para incorporarnos a él que es la cabeza, y como miembros que van naciendo en la historia y en la geografía llevando la presencia, la vida, la circulación el mensaje, la valentía con que él predicó el Reino de Dios y denunció las injusticias, quiero explicar la función de esta Iglesia que como decía el P. Plácido al principio: “Es una Iglesia que va sintiendo el aleteo del Espíritu Santo.”

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS.

Desde esta Iglesia que trata de ser fiel a su mensaje, quiero anunciarles que, en ese esfuerzo por la unidad se va a celebrar en nuestra Arquidiócesis la Semana de la Unidad. Se está preparando por protestantes y católicos, y tendrá lugar del 18 al 25 de enero. Va a comenzar el jueves próximo 18 de enero en la Primera Iglesia Bautista. Ahí se irán diciendo las otras iglesias protestantes y católicas donde todos los cristianos iremos, pidiéndole al Señor lo que él pidió antes de morir: Que todos los que creen en él y siguen su Evangelio, sean una sóla cosa.

Recuerdo que mañana se celebra en varias partes de nuestra Arquidiócesis, la fiesta del Santo Cristo de Esquipulas: En San Bartolomé Perulapía, en Colón, en Aguilares, también en el Mercado Central. Pero yo quiero advertir que vayamos a estas romerías con verdadero afán de cristianos; ni la propaganda ni las piedades que se hagan con afán de lucro o con afán interesado de otras cosas son auténticas. Solamente a Cristo se le ama y se le sigue en espíritu y en verdad como el bautismo que nos ha comprometido con él.

Quiero agradecer las multitudes manifestaciones de solidaridad que me han llegado con motivo de lo que dije el domingo pasado: De cierta noticia de peligro contra mi vida. Yo no le quisiera dar más importancia a este asunto, porque estamos en las manos de Dios. Quiero agradecer también al Sr. Presidente de la República, desde luego, la atención de escuchar mis homilías. Por que dicen que cuando los periodistas le preguntaron si sabía de esta amenaza, dijo que lo había sabido por escucharlo en mi homilía. Muchas gracias Señor Presidente, por escucharme. Pero también quiero agradecerle el haber ofrecido proporcionarme protección si yo se la solicitaba. Se lo agradezco pero quiero repetir aquí mi posición: De que no busco yo nunca mis ventajas personales, sino que busco el bien de mis sacerdotes y de mi pueblo. Y ese ofrecimiento se lo quisiera aceptar para que procurara desvirtuar esas calumnias a los sacerdotes de que ya se hacía alusión al principio, y se procuren evitar_Ud. lo puede hacer_esas campañas de calumnia en nuestros medios de comunicación social, que se sienten tan seguros de decir cosas horribles que no hay duda que hay una connivencia, que era fácil conjurar.

Quiero decirle también, que antes de mi seguridad personal, yo quisiera seguridad y tranquilidad para 108 familias y desaparecidos…, para todos los que sufren. Un bienestar personal, una seguridad de mi vida no me interesa mientras mire en mi pueblo un sistema económico-social y político que tiende cada vez más a abrir esas diferencias sociales. Lo que yo quisiera del Supremo Gobierno, fuera un esfuerzo por garantizar esa verdadera paz que todos anhelamos pero que no se puede conseguir con represiones y con atropellos sino con justicia social, que es lo que más urge entre nosotros.

Quisiera decirle que en su aclaración hay algo que me preocupa cuando dice_ el Presidente dijo_: “Lo que pasa es que algunos clérigos han sido sorprendidos por las autoridades en sitios en donde no deberían estar. Y ésto ha ocurrido en todas partes del mundo en donde algunas mentes enfermas que parecen sanas, se dejan arrastrar por doctrinas y principios que no son los cristianos”. Creo yo que aquí está el peligro: En asegurar las cosas que no se prueban. Se nos expulsó a muchos sacerdotes, se nos capturó y se nos torturó a sacerdotes; y cuando Monseñor Chávez y su indigno sucesor han pedido explicaciones, razones, no se han dado y se dan las cosas como hechos consumados. El caso más ambiguo podía ser el de nuestro querido hermano el P. Neto Barrera, pero de él tampoco podemos hacer nada más que lo que hicimos: Delatar que si los Cuerpos de Seguridad asesinaron al único testigo que podía dar fe y explicación del problema, ¿cómo vamos a hacer nosotros para asegurar que es verdad o mentira lo que el Sr. Presidente dice acusando a los clérigos de estar en lugares donde no debían estar?…

Estas situación también nos ha preocupado mucho en torno a los secuestrados extranjeros: Dos ingleses y un japonés. Ya que gracias a Dios, tuvimos información que el Dr. Bonilla ha sido puesto en libertad. Hemos dado gracias a Dios y nos unimos a la alegría de su familia. En cambio la Comisión de Derechos Humanos, en la cual me incorporaron para esta mediación, ha estado tratando con interés humano esta dolorosa situación de los secuestrados. Yo aprovecho para hacer un nuevo llamamiento a fin de que llegue pronto la libertad a estos pobres hermanos secuestrados.

La Cámara de Comercio pide también un ambiente de seguridad y calma pues el empresario -dicen -sufre una serie de presiones de diversas índole. Yo quiero decir que es justo reconocer tales presiones, pero también quisiera decirles que es justo buscar soluciones en las cuales no se favorezca solamente una parte. ¿Qué ofrece el empresario para poner las bases que propicien una verdadera paz sobre las bases de justicia social? La verdadera paz dinámica, de progreso y bienestar, tiene su precio y ese precio son los mutuos sacrificios. Yo, pues, así como pido a los obreros evitar presiones injustas, pido también a los empresarios buscar soluciones justas y que haya justicia en esas relaciones tan vitales en el país.

En cuanto al Año del Niño, también nos hemos solidarizado con los pensamientos e iniciativas que buscan con sinceridad un mejor bienestar del niño, reclamando sobre todo la responsabilidad de los adultos. Es espantoso leer que un Estudio en Estados Unidos, arroja que la población mundial un 40%, está privada de los Derechos Humanos.

Familiares y amigos denuncian la captura, sin saber los motivos del Sr. Rigoberto Jovel por parte de la Guardia Nacional, el viernes de esta mañana. Me preocupa el caso porque sé que el Sr. Jovel tiene amputada la mano derecha, no puede mover la izquierda, ha sufrido varias operaciones abdominales y tiene una hernia, lo que hace muy peligroso un maltrato en esa situación. Yo suplico, en nombre de la humanidad y de la caridad, que se le consigne pronto a los tribunales o que se le conceda la libertad.

También quiero unirme al dolor. Que ví en estos días de la esposa del profesor Efraín Arévalo, a quien busca desesperadamente desde el 5 de noviembre de 1977, cuando el Prof. Arévalo vino a San Salvador en busca de su hijo José Efraín a quien dejado torturado en la sala de emergencias del Hospital Rosales. Yo creo que la Guardia Nacional, entrando en una fase de más humanismo tendrá cuenta de estos sufrimientos.

Varios problemas laborales se ventilan en nuestro Socorro Jurídico y lo pueden escuchar en nuestros programas radiales, sobre todo el jueves a las 5 1/2 de la tarde. Sólo quiero mencionar que el problema surgido en la Oficina de Cáritas Arquidiócesana, fue solucionado con las debidas indemnizaciones legales. Quiero decir que de ninguna manera ha habido presiones por parte del Sindicato que falsamente se quiere atribuir este mérito. El mismo Ministerio de Trabajo es testigo de la legalidad y de la espontaneidad con que Cáritas de la Arquidiócesis ha resuelto el problema.

Quiero anunciarles también que para servicio de nuestra comunidad se ha abierto una oficina de difusión de Publicaciones Pastorales aquí en la Catedral, al costado poniente. Ahí pueden adquirir esta literatura que estamos ofreciendo, entre las cuales van a ir apareciendo ya publicadas las homilías de Catedral. Quiero agradecer a las personas que se han interesado para que este pensamiento, pues, a pesar de sus deficiencias sea más divulgado ya que no tengo otra intención que dar a conocer el verdadero mensaje de Nuestro Señor Jesucristo.

SOBRE EL PAPA

El Papa es el objeto de un entusiasmo inusitado en nuestra América y en esta homilía que nos está hablando de este pueblo profético, sacerdotal y real, nos da gusto ver a la cabeza de ese pueblo un pontífice, que al venir a América, como que abre la puerta de esperanza, de alegría, de entusiasmo. Su magisterio en esta semana ha sido muy fecundo: Recordó a las mujeres que la maternidad es la vocación que las distingue. Es simpático el Papa cuando reunido, con un grupo de barrenderos antes de entrar al Vaticano, les dice: Que le agradaba más estar allí con los barrenderos que allí en el Vaticano.

El Papa rechazá una religión que sea opio del pueblo. Aquí, nuestro periódico lo han publicado con mucha complacencia, naturalmente, porque creen que el Papa sólo se refiere al Comunismo. El Comunismo es el que ha dicho que la religión es opio del pueblo, nosotros hemos estado continuamente diciendo que eso es mentira. Y el testimonio más bello es nuestra Arquidiócesis, donde se va sintiendo una Iglesia que, precisamente cuanto más cristiana y comprometida es, es menos opio, está más despierta, y por no estar dormida en por lo que sufre persecución.

Nos alegra cómo el Papa, con su mediación entre Chile y Argentina, ha logrado evitar una guerra. Y ésto nos lleva también a la esperanza de que esa confianza que la Iglesia despierta, Dios no la puede dejar fracasar. ¡Confiemos en la Iglesia!, ¡Acuerpemos esta Iglesia solidaria con el pueblo!.

También Bolivia ya esta pensando en pedir la meditación del Papa para lograr una salida al mar.

SOBRE PUEBLA

Hermanos, yo les quiero pedir mucha oración en estos días en que Puebla es el centro de la pastoral de América Latina. El 27 se inaugura, pero ya están llegando allá muchas personas. Quiero recordarles, a este propósito, que el acontecimiento de Puebla no es cosa de nuestro tiempo. Ya en 1582 _ en el siglo XVI _ se tuvo el primer Concilio Provincial en Lima, Perú; en 1585, en México, se reunieron también pastores de América Latina, naturalmente eran tiempos muy distintos de los de hoy; pero ya nuestro tiempo, el Papa León XIII, a fines del siglo pasado llamó a todos los obispos de América Latina a Roma para celebrar el Primer Concilio Plenario de América Latina, para transmitirles la doctrina y la disciplina del Concilio Vaticano I que se celebró en el Vaticano en 1870. Y ya más cercano a nuestro tiempo en 1958, en Río de Janeiro, la primera Conferencia General Latinoamericana que ya responde a esta vida actual del CELAM_ Consejo Episcopal de América Latina_. La segunda, como todos lo recuerdan, en 1968 en Medellín. Es lástima que ya pasaron más de diez años y para muchos sigue siendo algo desconocido. Ya estamos a las puertas de la tercera que será en Puebla en estos días. Toda historia, pues, desde los inicios de nuestra evangelización hasta el momento actual que toma como tema “La evangelización en el Presente y en el Futuro de América Latina”, nos debe de llevar a darle gracias a Dios, que haya siempre pastores preocupados de una evangelización que se va poniendo al día con las necesidades de nuestro tiempo.

Es bueno recordar aquí que entre los documentos tan numerosos que están llegando a los obispos que se van a reunir en Puebla, está una carta simpática de los Guaraníes que alaban una religión cristiana que ellos van conociendo, que ya no es aquel conformismo que antes se les predicaba, y que tampoco es una revolución; pero que es un despertar de una conciencia crítica que desde el evangelio saben que no puede ser voluntad de Dios esas desigualdades tremendas sociales: entre unos que lo tienen todo y otros que se deben conformar con no tener nada. Entonces decimos: Que tanto el comunismo como ese capitalismo que quiere adormecer al pueblo, quieren una religión que sea opio del pueblo. Y que cuando el Papa dice: “Una religión que no sea opio del pueblo”, está denunciando tanto al comunismo que quiere apartar el sentido religioso de la vida, como el capitalismo que quiere manipular la Iglesia para sus cosas y sus intereses.

También entre las sugerencias y documentos que han llegado a Puebla tenemos uno muy interesante de los obispos de Ecuador, que por falta de tiempo no voy a leerlas, pero que se refiere al peligro de la Seguridad Nacional patrocinada por regímenes militares, que los militares están siendo una nueva casa privilegiada en nuestros pueblos que Puebla no puede tener al margen este problema sino, que debe tenerlo en cuenta para sus grandes problemas de la evangelización. Aquí en nuestro país quisiéramos advertir a tiempo para que los militares no formaran esa casta privilegiada sino que, teniendo en cuenta la situación de la mayoría del pueblo y que la mayoría de los militares también proceden de ese pueblo pobre, se preocupen más bien para poner su prestigio, su fuerza, su inteligencia, al servicio de una Sociedad hecha según el corazón de Dios.

PENSAMIENTO FINAL.

Hermanos, esta Iglesia va naciendo para vivir de verdad no en una forma cobarde, anónima, ambigua, un bautismo que no se supo para que fue, sino que va tomando conciencia que ese bautismo vive entre nosotros y nos está reclamando actitudes más comprometidas con este pueblo en el cual estamos enraizados.

Pasemos al altar, entonces con estos sentimientos de que somos un pueblo bautizado en el cual Cristo nos ha hecho participantes de su dignidad mesiánica para hacerla resplandecer en medio de los grandes problemas sociales de nuestro país… Así sea.

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Cristo, epifanía del amor salvífico de Dios

(Homilía de la Epifanía del Señor

(7 de enero de 1979)

Isaías: 60, 1-6
Efesios: 3, 2-3a. 5-6
Mateo: 2, 1-12

Queridos hermanos, estimados radio-oyentes:

Sentido de la Epifanía en el Año Litúrgico: Hoy estamos celebrando una de las fiestas más importantes del Año Litúrgico, se llama la Epifanía. Propiamente es el 6 de enero pero a fin de que los que no pueden asistir a misa en día de semana no se queden sin celebrar y recibir este precioso mensaje de la Epifanía, se traslada al domingo siguiente que es hoy, 7 de enero. El sentido de la Epifanía en el Año litúrgico es como la culminación del Tiempo de Adviento y Navidad. Desde hace cinco domingos, cuando comenzaba el Adviento, la Iglesia nos anunciaba: ¡El Señor viene! Y fue una temporada de preparación espiritual. La Navidad es la llegada de Dios. Esa inserción de la vida divina en la historia es tan importante que la Iglesia prolonga ese grito de Navidad, y como tomando un nuevo impulso lo hace más fuerte este día de la Epifanía.

“Epifanía” palabra griega-religiosa. Significa “Manifestación”. Hoy se manifiesta ese Niño que vino, que nació en Belén. Se manifiesta como la salvación de Dios que viene en él; y el hombre, que durante el Adviento vivió suspirando; ¡Ven Señor!, hoy lo encuentra en la figura de los Magos de Oriente: La humanidad encuentra a Dios en ese Niño que lo adoran y le ofrecen dones. Epifanía, palabra griega de tipo religioso, porque con eso expresaban los paganos una aparición inesperada, bienhechora, de una virilidad que aportaba salud, salvación.

Epifanía, es simultáneamente aquella otra palabra que ya hemos explicado: “parusía”. La visita oficial de un personaje, generalmente de una autoridad suprema que llega a una ciudad, pero en este caso, esa autoridad es divina, es Dios que visita, que viene a este mundo con intenciones salvíficas.

En sentido cristiano… De ahí toma la Sagrada Escritura en el Nuevo Testamento _sobre todo San Pablo_, el sentido de la Epifanía: “… en Cristo Dios ha aparecido a los hombres como su verdadero salvador”. Significa también la segunda venida de Cristo, se le llama Epifanía cuando aparecerá en una nueva venida para juzgar a la historia.

En Oriente… Navidad-Epifanía el 6 de enero: Matrimonio de Cristo con la Iglesia. Es tan grande el sentido de esta fiesta en esta palabra tan plena: Epifanía, que en el Oriente _ donde quizás son más profundos en su intuición teológica_ celebran, precisamente hoy, conjuntamente la Navidad y la manifestación de Dios. En Oriente el 6 de enero es la Navidad y es al mismo tiempo la manifestación de Dios en ese Niño que nace.

Recogiendo una larga historia de esta fiesta de Epifanía, hay en nuestro breviario de sacerdotes una antífona, una pequeña estrofa, en la cual se conjugan tres hechos evangélicos: La adoración de los magos, el bautismo de Jesús en el Jordán, y el primer milagro de Cristo: La transformación del agua en vino. Y uniendo esos tres milagros como tres epifanías en una sola, nos presenta la fiesta de hoy como un matrimonio, un desposorio místico entre Dios y su Iglesia; entre Dios que compadecido de la humanidad pecadora viene a salvarla, a purificarla y a hacerla su esposa para toda la eternidad. Y la estrofa dice así: “Hoy se ha juntado la Iglesia a su celestial esposo, porque en el Jordán Cristo purificó sus pecados. Los magos corren con dones a estas nupcias regias; y con el agua hecha vino, se alegran los convidados”.

Es una síntesis preciosas de estas tres epifanías. Porque tanto la adoración de los magos, como el bautismo de Cristo en el Jordán cuando los cielos se abrieron para manifestarle al mundo: “Este es el Hijo de mis complacencias”; como aquel prodigio en Caná de Galilea, donde San Juan nos narra a la Virgen intercediendo para que aquellos esposos que les falta ya el vino, no vayan a sufrir una vergüenza en su fiesta y_terminando el relato, el Evangelio de San Juan_, dice: “… esta fue la primera señal que hizo Cristo para manifestar _epifanía_ su gloria, su poder en el mundo:”. Mirémoslo así, queridos hermanos, este día tan hermoso de los desposorios de Dios con esta humanidad pecadora, necesitada de purificación, de salvación, pero que con ese consorcio cercano de Cristo siente que El palpita en sus esperanzas más profundas.

CRISTO, EPIFANIA DEL AMOR SALVIFICO DE DIOS

1º)La Epifanía revela una salvación trascendental. Es decir, una salvación que viene no de las entrañas de la humanidad sino que viene de afuera; trasciende nuestra capacidad, viene.

2º)La Epifanía ofrece una salvación universal. Nadie está excluido de la salvación, a todos se manifiesta, se ofrece este don que viene de Cristo. El amor salvador de Dios se ofrece a todos: Aquí en la Catedral llena ahora y, a través de la radio, a los miles que me escuchan, gracias a Dios. Todos ustedes y yo somos convidados a este festín, a estas bodas regias. De participar en esta alegría, en esta salvación, en esta esperanza, ¡nadie está excluido!

3º)Por la fe haremos nuestra la salvación que se revela y se ofrece en la Epifanía. La fe es la condición del ofrecimiento de la Epifanía: De la salvación universal.

1º) LA EPIFANIA REVELA UNA SALVACION TRASCENDENTAL.

a) En el retorno del destierro, el Profeta alienta el pueblo con la esperanza en Dios que reconstruye y glorifica a Jerusalén. Yo me fijo en la primera lectura de Isaías: “¡Lévantate, brilla Jerusalén que llega tu luz: La gloria del Señor amanece sobre tí! Sobre tí amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre tí”. Es profeta y al mismo tiempo poeta el que animaba a los israelitas que retornaban del destierro de Babilonia y se encontraban una Jerusalén destruida y ellos casi pesimistas. Pero es necesario levantarse el espíritu. Esta Jerusalén así como la han dejado sus enemigos es una esperanza para nuestro pueblo. ¡Sobre esta Jerusalén brillará la gloria de Dios! Todas las promesas del Viejo Testamento están apuntando para que de aquí surja una gloria que no puede ser suya. Sí, aquí no hay más que ruinas, aquí no hay más que pesimismo, un sentido tremendo de frustración; de sus propias entrañas no puede sacar nada bueno.

– La salvación como un amanecer cuya luz es Dios mismo… en la ciudad. la necesidad, entonces de algo transcendental, de algo que venga de afuera se hace sentir. Y esta Jerusalén destrozada brillará con la aurora que será el mismo Dios. Dios se encarnará en las entrañas de Jerusalén.

Como nos va a llenar de esperanza también, hermanos, cuando miramos que nuestras fuerzas humanas ya no pueden; cuando miramos a la patria como en un callejón sin salida; cuando decimos aquí: La política, la diplomacia no pueden: Aquí todo es un destrozo, un desastre y negarlo es ser loco. ¡Es necesario una salvación transcendente! Sobre estas ruinas brillará la gloria del Señor. De ahí que los cristianos tienen una gran misión en esta hora de la patria: Mantener esa esperanza, no estar esperando una utopía como algo ilusorio, como que nos adormezcamos para no ver la realidad; sino al contrario, mirando esta realidad que de sí no puede dar nada mirar que sí puede dar mucho, pero sí apelamos a esa redención transcendente.

b) La estrella… evoca la profecía de Balaam ante Balac. También me gustaría mirar, a la luz de este pensamiento, la estrella que guió a los magos. Evoca una profecía. Era en los remotos tiempos de Balaam cuando Balac le pidió que profetizará a favor de sus ejércitos; y Balaam inspirado por el espíritu de Dios mira hacia el desierto y mira la gloria de Israel. Entre sus bellos pensamientos dice ésto: “Lo diviso, pero no de cerca. De Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel”.

Sin duda que el Evangelio de San Mateo, que va recogiendo todas esas profecías del Viejo Testamento para ver como se cumplen en Cristo, cuando habla de esta estrella misteriosa está pensando en la profecía de Balaam: “De Jacob surge una estrella que se acerca todavía está lejana, pasaran siglos: pero vendrán como una estrella que viene de lejos”. La estrella de los magos es la presencia de una trascendencia que viene a salvarnos. El cetro que se profetiza en Balaam es sin duda el cetro de David cuyo reino no tendrá fin. No como hombre, sino porque de su descendencia real nacerá un vástago que será hijo de David según la carne, pero que al mismo tiempo será Hijo de Dios en la eternidad. Su reino no tendrá fin. Esta es la estrella en un sentido místico.

En este día de la Epifanía es el signo de una salvación trascendente, de algo que viene del mundo de las estrellas, de Dios, de su inmensidad, de su poder que nos ha creado para ser desgraciados sino que nos marcará, en medio de estas tinieblas en que estamos hoy, la salida luminosa hacia una salvación: “La veo lejana”, tal vez podemos decir con Balaam. No sabemos cuándo será esta redención pero vendrá, la veo acercarse esa estrella y surgirá del poder del Señor ese cetro que nos va a salvar.

c) Revelación de un misterio… También, en la segunda lectura de hoy, San Pablo nos habla de la revelación de un misterio escondido en los siglos, de que la salvación es para todos. Es hermoso pensar que nosotros somos los herederos de esa revelación y que nosotros esperamos ese misterio escondido en las entrañas de Dios, pero que nos ama y que se nos dará para salvación. La salvación viene de Dios, queridos hermanos, no lo dudemos. De ahí yo voy a repetir ahora, en esta homilía, conceptos que son transcendentales.

-La salvación viene de Dios… Primacía de esta relación. En la Carta Pastoral sobre la Iglesia y las Organizaciones Populares yo advierto_ y quisiera que no se olvidara esto_ que el gran servicio que la Iglesia está prestando hoy, aquí en El Salvador, es aquel que me decía, con palabras ya débil de anciano Pablo VI cuando tuve la dicha de tener estrechas sus manos: “Acompañe a ese pueblo en sus justas reivindicaciones; jamás la violencia, pero sí lo justo” Inspirado por esas palabras escribíamos, tomando también de su mensaje Evangelii Nuntiandi, la Exhortación para la Evangelización del Mundo Actual como tiene que ser esta revelación, esta Epifanía de la Iglesia de 1979 aquí en El Salvador.

El servicio que la Iglesia presta a este esfuerzo reivindicador de la patria quiere ser: Insertado en el designio global de la liberación que la Iglesia proclama. Y escribo en mi Pastoral: “El designio global de liberación que la Iglesia proclama:

1º) Abarca al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al absoluto que es Dios. Va, por tanto, unido a una cierta concepción del hombre: Concepción que no puede sacrificarse a las exigencias de una estrategia cualquiera, de una praxis o de un éxito a corto plazo”. Quiere decir que la liberación que la Iglesia propicia no puede limitarse a prácticas temporales.

2º) El designio global de la liberación… “está centrado en el Reino de Dios; no circunscribe su misión al solo terreno religioso, pero reafirma la primacía de la vocación espiritual del hombre y anuncia la salvación en Jesucristo”… La primacía de lo espiritual, no lo olvidemos para aquellos que dicen que la Iglesia está predicando una revolución, un odio de clases ¡Mentira! Lo he dicho claramente: La Iglesia reafirma la primacía de la vocación del hombre en lo religioso, en lo espiritual y anuncia la salvación en Jesucristo.

3º) Esta liberación de la Iglesia: “procede de una visión evangélica del hombre, se apoya en motivaciones profundas de la justicia en la caridad, entraña una dimensión verdaderamente espiritual y su objetivo final es la salvación y la felicidad en Dios”. Esto lo decimos a todos, a los que se organizan también en organizaciones políticas populares, que la salvación que el hombre tiene que buscar no es solamente de tener mejor salario, de tener un mejor gobierno, de tener mejor situación en la tierra sino que debe de buscarle el objetivo final de la salvación. La salvación y la felicidad en Dios, que ya la posee el hombre que vive esta primacía de lo espiritual aún en la pobreza de la tierra.

4º) Y por eso esta liberación de la Iglesia: “Exige una conversión de corazón y de mente y no se satisface con sólo cambiar estructuras”. ¿De que serviría cambiar estructuras, cambiar modos de gobernar, cambiar modos de Organización Política, si los hombres que van a manejar esas estructuras siempre llevan la podredumbre en su corazón? ¿De qué servirá un cambio de situación social si los que vamos a vivir en esas estructuras no nos renovamos por dentro a ser más justos, más hermanos, más nuevos?

5º) Y por último esta liberación_ fíjense bien en esto_ “excluye la violencia, la considera no cristiana ni evangélica, ineficaz y no conforme con la dignidad del pueblo”. La violencia no es digna.

Aquí son palabras ya del Papa. (Evangelii Nuntiandi) cuando dice que si la Iglesia por apoyar los esfuerzos liberadores de la tierra perdiera esta perspectiva global de la salvación cristiana, entonces la Iglesia: “perdería su significación más profunda. Su mensaje de liberación no tendría ninguna originalidad y se prestaría a ser acaparado y manipulado…” No tendría autoridad para anunciar de parte de Dios: La liberación.

En otras palabras, la Epifanía nos está orientando con la estrella de los magos, con la perspectiva de una claridad que viene de Dios para salvar a los pueblos que no podemos circunscribir únicamente a límites terrenales, temporales, la liberación que buscamos. Que la verdadera libertad que la Iglesia proclama y con la cual acompaña los esfuerzos liberadores de los hombres es para englobar todos esos esfuerzos y orientarlos a esta salvación.

Queridos hermanos, a la Iglesia lo que le interesa es orientar todos estos esfuerzos y por eso no se extrañen que la Iglesia apoye lo justo, lo bueno, aunque se encuentre en organizaciones que se llaman clandestinas, porque si lo que buscan es justo, es Reino de Dios. Y les dice: No basta esas intenciones temporalistas, es necesario que eso justo que ustedes buscan lo engloben en la salvación universal, en la felicidad en Dios, en la redención trascendental. Este es el gran mérito de la Iglesia y por eso se le quiere perder y se le quiere difamar en la predicación de su fuerza liberadora, porque es una liberación irreductible.

Cuando la Iglesia predica la defensa de los Derechos Humanos no se sitúa en una perspectiva política. Las conveniencias políticas que hoy defienden los derechos humanos mañana pueden cambiar porque la política cambia, pero que la Iglesia desde su estrella, desde su perspectiva transcendental: No cambiará nunca. Y aunque la dejen sola Ella sabe que está con Dios, y que la trascendencia de Dios la ilumina como iluminaba la claridad (de Dios) a Jerusalén para anunciar a todos: “Se acerca la gran liberación. ¡Levántate!. ¡Brilla Jerusalén!, porque llega tu luz”.

2o. LA EPIFANIA OFRECE UNA SALVACION UNIVERSAL

a.) Los Magos (sacerdotes de Persia-Irán), astrólogos… evoca en sus ofrendas la profecía de Isaías. Encontramos en las lecturas de la Epifanía un gran pensamiento misionero: La salvación que hoy nos ofrece la Epifanía es una salvación universal. Yo me imagino esta mañana que nosotros que hemos venido a misa aquí a la Catedral o los que allí en torno de un aparato receptor de radio están reunidos reflexionando esta palabra, somos una procesión que comenzó hace veinte siglos. Los primeros que llegaron, fueron los magos del Oriente y después de ellos, otros y otros. Se fue cumpliendo lo que ahora nos dice el profeta Isaías: “Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madian y de Efá. Vienen todos de Sabá trayendo incienso y oro, proclamando las alabanzas del Señor.” ¡Qué poético resulta nuestro venir a misa! ¡No dejemos nuestra misa de los domingos! Es una procesión de magos que se va a adorar a Jesús. Es la procesión de los pueblos que han encontrado la salvación universal que Dios ofrece a todos los hombres.

El Evangelio, al hablarnos de los magos, evoca esos nombres: Madian, Efá, Sabá… Es Persia_ la que hoy es Irán_ que va por los periódicos de todo el mundo ahora con sus grandes conflictos. Aquel Oriente fue la primicia que Dios llamó, de allá también llamó a Abraham de la Mesopotamia, el primer creyente. Sin duda, que San Mateo al hablar de unos Magos de Oriente, un Oriente misterioso, se remontaba a los orígenes de la fe. Por la fe, Abraham es padre de todos los creyentes. De aquella tierra vienen también hoy las primicias de los gentiles, los que no son pueblo judío. No importa no se hijos de Abraham, lo que importa es traer la fe que los Magos de Oriente vienen trayendo.

b) La gran revelación de que Pablo es ministros: Aquí nos fijamos sobre todo en la segunda lectura donde San Pablo nos dice: “Se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, partícipes de la Promesa de Jesucristo”. Sintámonos aludidos queridos hermanos. Hace cuatro siglos estas tierras donde ahora se levanta esta Catedral, eran selvas de indígenas. Cuando vino la cruz y la comenzaron a adorar nuestros aborígenes se estaba cumpliendo también en América Latina esta vocación a todos los pueblos. Hermosamente hoy, los obispos de México han publicado una Pastoral conjunta sintiéndose anfitriones de la gran reunión del Episcopado Latinoamericano en Puebla a comenzar el 27 de enero. Y dicen que: “Lo que va a suceder en México este año ya se inició cuando la Virgen de Guadalupe aparecía en el Tepeyac como catequista, orientando a los pueblos indígenas hacia esa cruz, hacia ese cristianismo”.

María no podía faltar en esta evangelización del Continente actual y del futuro; porque ese Evangelio, que entonces se anunció a nuestros pueblos en América, era en cumplimiento de este mandato que dice San Pablo: Era el misterio escondido en los siglos eternos y que ahora se me ha revelado de que los gentiles, los pueblos no judíos, los indígenas de América, todos los países de esas montañas vírgenes, todos los que no conocen a Cristo, están llamados a participar de su promesa, de su salvación. ¡Nadie está excluído!

c) Epifanía proclama una salvación integral: Es todo el hombre el que hay que salvar. En este ambiente de salvación universal, que hermoso es recordar, hermanos, que la línea pastoral y evangélica del Concilio Vaticano II, que hace diez años se hizo línea también de la Pastoral de América Latina, proclamó una salvación integral y que ahora sigue cuestionándonos cuando ya está amaneciendo un nuevo Medellín en Puebla. Esa línea proclama que la liberación que Cristo ha traído es del hombre integral. Es todo el hombre el que urge salvar: Alma y cuerpo, individuo y Sociedad. Es el Reino de Dios que hay que establecer ya en la tierra. Es ese Reino de Dios que se siente estorbado, maniatado por tantos abusos de la idolatría del dinero y del poder; y que es necesario derrocar esos falsos ídolos como cuando los primeros evangelizadores de América derrocaron falsos dioses que adoraban nuestros indígenas. Hoy son otros ídolos: Se llaman dinero, se llaman intereses políticos, se llama Seguridad Nacional. Idolatrías que están queriéndole quitar el altar a Dios. La Iglesia proclama que solamente podrá ser feliz el hombre cuando adore, como los Magos, al único Dios verdadero: Cuando liberándose de todas sus falsas ideologías del Oriente venga con la fe limpia del cristianismo a adorar a este Cristo que hemos de adorar cada vez con más integridad.

d) Desde la encarnación nada humano le es extraño a Cristo y a su Iglesia. Quiero recordarles aquí también como Pablo VI cuando recogió el eco de modernos magos, los obispos que venían de todo el mundo, en el Sínodo de 1974; y que a través de esos obispos se sentía a millones de hombres, escribió esta página trágica pero elocuente: “Es bien sabido _ comentaba Pablo VI_ en qué términos hablaron numerosos obispos de todos los continentes…, con un acento pastoral en el que vibraban las voces de millones de hijos de la Iglesia que forman tales pueblos. Pueblos, ya los sabemos, empeñados con todas sus energías en el esfuerzo y en la lucha por superar todo aquello que los condena a quedar al margen de la vida: Hambres, enfermedades crónicas, analfabetismo, depauperación, injusticia en las relaciones internacionales y, especialmente en los intercambios comerciales, situaciones de neo-colonialismo económico y cultural, a veces tan cruel como el político, etc. La Iglesia, repitieron los obispos, tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber de ayudar a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo ésto no es extraño a la evangelización.

Son palabras del Papa. No tienen nada de comunismo. Es el reclamo del Evangelio. Es el anuncio de Isaías: “brillará la luz de la justicia sobre las tinieblas de tantas injusticias en el mundo”. Es el grito de Pablo, que esta liberación de Cristo la participarán todo los hombres, todos los gentiles. Es la primicia de los magos que ahora se ha tornado en el río imponente de la humanidad. Las catedrales llenas como ésta, adorando al Señor, buscando esa esperanza, su fe en el Cristo que nos trajo como un Epifanía, el amor salvífico del Señor.

NUESTRA HISTORIA

Antes de pasar al tercer punto: veamos cómo la fe es necesaria para apropiarnos nosotros ese amor que Dios nos ofrece. Antes de ese punto que ya nos va a acercar al altar para adorarlo en la Eucaristía, yo me detengo aquí porque esos magos, trayendo en el símbolo del incienso del oro y de la mirra, los dones; y junto con los dones el dolor, las angustias, las preocupaciones concretas de sus pueblos para pedir la salvación al único que la puede dar, se refleja también en nuestra historia. Si cada domingo cuando yo relato los hechos concretos de la semana, no soy más que un pobre adorador del Señor diciéndole: Señor, te traigo lo que el pueblo produce, lo que estas relaciones de los hombres salvadoreños, ricos y pobres, gobernantes y gobernados es lo que está dando. Y esto es lo que le traemos al Señor. Por eso, no me tomen a mal ni tampoco tomen como exclusivo de mi homilía, este momento histórico de la semana. Para mi lo principal de mis pobres homilías es la doctrina que les quiero dar. Por ejemplo, ahora lo principal que hemos de sacar es que Jesucristo es la Epifanía, la manifestación del amor de Dios a los hombres, esto es lo que me interesa que nos llevemos hoy. Pero para vivirlo en la realidad concreta, no tenemos que olvidar lo que está sucediendo entre nosotros, dentro de la Iglesia y fuera de la Iglesia.

HECHOS DE LA SEMANA

Esta Iglesia, que en lo particular se define con estos rasgos cuando mira hacia el horizonte universal, encuentra notas muy consoladoras y que nos dan fortalezas. Por ejemplo, cuando leemos en los periódicos de esta semana como el Papa en una semana ha condenado tres veces el crimen del aborto y también ha sancionado el divorcio; y cómo, por defender la moral cristiana en materia tan delicada el Papa está siendo ya atacado por la prensa y la televisión italiana. Para que vean que el ser condenado por el mundo es ley general cuando el apóstol quiere cumplir con su deber. Y hasta se decía en los periódicos que los aplausos que se le daban al Papa ya iban a ir disminuyendo porque está tocando cosas viejas que ya se habían superado. ¡Esto es mentira! La moral de la vida que comienza en las entrañas de una mujer, la fidelidad del matrimonio, son antiguos y son nuevos. Y la Iglesia tiene que defenderlos aun cuando por eso tenga que perder los aplausos y tenga que sufrir los ataques del público.

Y para que vean como la Iglesia se preocupa también de las cosas políticas: ¿quién no ha leído en los periódicos, cómo un Cardenal ha sido enviado por el Papa a mediar entre Chile y Argentina, acerca de un conflicto que ha surgido en aquellas naciones?

Otra noticia de carácter continental para pedirles a ustedes sus plegarias, es cómo se avecina ya la celebración de la reunión Episcopal de Puebla. El secretario General Mons. López Trujillo dijo esta frase: “Puebla debe ser un esfuerzo de unidad en la caridad y en la verdad” Esto nos debe de consolar, que a Puebla no se van a buscar ventajas, ni favorecer corrientes, se va a buscar la verdad: ¿Qué quiere Dios para la Iglesia en América Latina? Esta es la preocupación que debe animar las oraciones de todos los fieles y el trabajo de los obispos que vamos a tener el honor de participar en aquella, reunión de Puebla. El Papa vendrá como todos saben. Y, cosa muy hermosa, cómo ha despertado el interés por ir a verlo aunque sea de lejos. Como se supo que iba a hacer escala en la República Dominicana ya se anuncian grandes peregrinaciones de todas las islas del Caribe, para ir ahí a verlo pasar, que sin duda se detendrá para saludar a sus hijos. Y en México, Guadalajara y las otras ciudades que visitará, están siendo preparadas, como hemos dicho al principio de esta homilía, como quien espera una verdadera Epifanía: una visita de un soberano, el Pastor Supremo de la Iglesia. ¡Bendito sea Dios que el Papa, figura de esta Iglesia, es siempre de actualidad, siempre es noticia!

Estamos lamentando situación de Nicaragua Y tenemos que el 11 de enero, aniversario de la muerte del Dr. Chamorro, puedan empeorarse las cosas. Pidamos mucho al Señor para que vuelva la paz a nuestro hermanos país.

También una oración, para que la reunión que están celebrando los jefes: Inglaterra, Estados Unidos, Francia y Alemania Occidental, redumde en conclusiones que puedan ser de beneficio para el mundo, ya que se trata de países sumamente influyentes en la historia de nuestro mundo.

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Desde mañana, toda la semana, los sacerdotes de la Arquidiócesis vamos a tener una semana de “Identidad Sacerdotal”. En Orientación encontrarán un bonito comentario: Como en las horas de crisis los hombres tenemos que preguntarnos: ¿Qué somos? ¿cuál es nuestro papel en el mundo? Y si hay un hombre que tienen problemas en las horas de crisis, es el sacerdote. Por eso en esta hora en que al sacerdote se le calumnia, se le vilipendia o se le elogia para ganárselo, es necesario que el sacerdote sepa qué es él. Y que no sea otra cosa. En estos días se leyeron nombres de sacerdotes en panfletos pegados en las paredes como si fueran los guerrilleros. Era ridículo encontrar allí hasta hombres inofensivos. Pero se olvidan, y ojalá los pusieran también en público, que hay muchos nombres de sacerdotes que sí son políticos pero de una política oficialista y que hasta tienen tésera de ORDEN muchas veces. De eso no dicen nada… Pues para que no nos inclinemos a ningún sector político partidista, sino para que seamos lo que tenemos que ser: Sacerdotes en medio de un pueblo, sin miedo a las realidades del pueblo, metiéndonos con valentía como Cristo se metió en las realidades de su pueblo: Hasta comer con los pecadores, hasta acompañar a los delincuentes pero siempre como sacerdotes, para eso vamos a reunirnos. Les suplico sus oraciones para la Semana de Identidad Sacerdotal que comienza mañana en el Seminario San José de la Montaña.

Una nota dolorosa de sacerdotes también esta semana: La muerte del querido P. Nilo Cuchiaro, franciscano que tuvo a su cargo mucho tiempo el Seminario de los Planes de Renderos. El había sido trasladado a Zacatecoluca. Pereció, como ustedes vieron en los diarios, ahogado en el mar. Era italiano, nos había dado su vida, había renunciado por nosotros a su propia patria y a su familia. Es justo que nosotros, la comunidad que recibe su cadáver, oremos; y agradecidos a los PP. franciscanos, los acompañemos en su pesar.

De otro sacerdote, el P. Antonio Pocasangre, recibo este doloroso telegrama: “Profundamente consternado. Continúan robos sacrílegos. Han robado Cáliz”. En Panchimalco se robaron un cáliz y el Padre está haciendo lo posible por recuperarlo. Les suplico nos ayuden porque es una joya de aquella Iglesia colonial que es una lástima que se pierda.

Otra nota sacerdotal, mañana a las 71/2 de la noche vamos a celebrar en la Iglesia de Miramonte, una misa con varios sacerdotes por el eterno descanso de la mamá del P. Rogelio, párroco de Zacamil. Le renovamos nuestra condolencia.

Otra nota de sacerdotes también: El cambio de párroco en la parroquia de Asunción, Mejicanos, hoy a las 5 de la tarde. El P. Manuel Barrera que ha regido con mucho acierto aquella parroquia quiere tomar una temporada de descanso e irá en su lugar el P. Samuel Orellana y el P. Octavio Ortiz. Quiero aprovechar aquí la nota pública para agradecer al P. Barrera sus servicios siempre generosos y nobles, y para augurar al nuevo párroco también muchos éxitos en la parroquia.

VISITANDO LAS COMUNIDADES.

Jueves 4 (enero): Estuve en la parroquia de Concepción, Quezaltepeque Chalatenango, en el Cantón la Junta, donde hubo un robo sacrílego del Santísimo Sacramento e hicimos un acto de desagravio que resulto muy impresionante. Yo quiero felicitar al P. Eduardo Alas y a la comunidad de religiosas Carmelitas Misioneras españolas que le están ayudando y a los catequistas que de veras hacen sentir allá una comunidad muy viva y fervorosa. Esta noche eucarística sin duda que colaborará a un mayor fervor en aquella parroquia. Entre las cartitas que me entregaban los campesinos, encontré una, en la cual dice al terminar: “Un cariñoso saludo a nuestro querido Santo Papa, usted que va a ir a Puebla”. ¡Cómo siento el palpitar de nuestro pueblo en su amor al Papa en la nota de estos catequistas. Creo que es una de las características de nuestras comunidades: Su amor entrañable por el Papa.

Viernes 5 (enero): Estuve en San José Villanueva, donde las religiosas Pasionistas y el P. Benito Tovar cultivan un bonito grupo de seglares como agentes de pastoral, llevando una pastoral muy de acuerdo con la línea de la Arquidiócesis.

Sábado 6 (enero): Fui ayer a Apopa, celebramos confirmación de jóvenes y una reunión de pastoral muy animada dirigida por el P. Oscar Martell.

Quiero hacer constar que estas confirmaciones de jóvenes, están despertando el verdadero sentido de este sacramento que queremos poner en su verdadero valor.

La comunidad de la Parroquia de la Sagrada Familia en la colonia Centro América, celebra hoy a las 6 de la tarde su fiesta patronal.

En la comunidad de San Martín, se recibió el regalo de un copón para reponer el que les robaron. Esta comunidad agradece con una bonita carta a la Colonia Luz y a la Colonia Montserrat que fueron quienes obsequiaron ese copón como un signo de fraternidad.

De la Comunidad de Apulo, recibí una bonita ofrenda de Navidad en que los campesinos se privan de muchas cositas para hacerlas llegar a sus hermanos, principalmente: Los prisioneros; yo les agradezco y sepan que su ofrenda va camino de su destino.

Entre las notas de Navidad, que las hay muy simpáticas en el mundo de los pobres, una señora de Los Planes de Olocuilta me dio un donativo y dice: “Para los niños huérfanos en esta Navidad.” También he recibido cartas muy expresivas de lo que significan estas fiestas, que para muchos son alegrías y despilfarros pero para otros son angustias y dolor. Por ejemplo la de un jardinero: “¿Quién se fija en lo que trabaja un jardinero desde que amanece hasta que anochece y muchas veces continúa siendo el servidor de una fiesta hasta las tres de la mañana? O aquella otra cartita de unos vigilantes nocturnos que así pasan su Navidad: “Cuidando bajo el peligro”. Para toda esta gente que de veras nos parecen olvidados y que son grandes bienhechores, yo pido que los tengamos muy en cuenta, porque son nuestros hermanos.

Nos unimos al fervor de las novenas del Señor de Esquipulas que ya se están celebrando principalmente en San Bartolome Perulapía, en Colón, en Aguilares. Por el periódico hemos sabido también que en el Mercado Central se está honrando al Santo Cristo Negro de Esquipulas. Solamente quisiera advertirle que está bien que honremos porque Cristo se merece nuestro amor, pero estaría muy mal que buscáramos un sentido de rivalidades y mucho menos buscar un sentido económico, de ver como se recoge más dinero, cuando se ponen comparaciones de no ir a gastar el dinero en viajes a Esquipulas, etc.; porque eso es libre, cada uno busca su devoción como la quiere hacer. Y sería muy malo, pues, que una devoción tan generosa como es Cristo crucificado, la viéramos bajo el aspecto económico.

Quiero avisarles, queridos hermanos, que el viernes de esta semana, viernes 12 de enero, la Comisión Nacional de Justicia y Paz, va a celebrar aquí en la Catedral a las 7 de la noche una misa a la que han sido invitados el Sr. Nuncio y los señores Obispos de toda la República; y en la cual, Monseñor Rivera que es el Presidente de la Comisión Episcopal-Social, tendrá la conferencia que va a presentar el mensaje de la paz para 1979 tal como lo ha ofrecido el Papa al mundo entero.

Les quiero pedir oraciones por los preparativos espirituales que se están haciendo para la próxima Semana Santa de la Unidad Cristiana del 18 al 25 de enero. Se celebra en todo el mundo la semana ecuménica, en que católicos y protestantes pedimos a Dios ese don precioso de la unidad, que presenta ante el mundo un cristianismo no dividido sino lo que decía Cristo: “Un sólo rebaño bajo un sólo Pastor”

Quiero avisarles que para procurar una mejor difusión de nuestras publicaciones, se va abrir aquí, en el costado poniente de la Catedral, una oficina de distribución de: Cartas Pastorales, documentos de la Iglesia, Orientación, etc., donde ya se está vendiendo hoy los Anexos de la Carta Pastoral, que muchos buscan y que hoy los pueden encontrar allí a la salida de Catedral.

También me alegra decirles, que por esfuerzo de unos buenos católicos se van a ir editando, publicando las homilías que aquí se dicen en la Catedral. La primera que se ha preparado y que saldrá está próxima semana es la de la semana Primera de Adviento.

El sábado se inauguró el Año del Niño. Recordemos que junto al niño, sobre todo, debe de tomar conciencia la paternidad y la maternidad responsable. El niño es tan inválido que si no es por sus padres y por los adultos no es nada. Por eso la celebración del Año del Niño, como lo dice Orientación, tiene que ser sobre todo un llamamiento a la conciencia de los adultos. Ojalá que en el Año del Niño la paternidad de los hombres se responsabilice, porque si lamentamos entre nosotros una explosión demográfica es porque hay mucha inmoralidad, mucho desenfreno, mucha irresponsabilidad en ese poder de paternidad que el hombre y la mujer llevan. No es justo traer niños a la vida cuando no se les asegura el pan que se debe dar a los invitados a la vida.

Hemos de informar, queridos hermanos, en esta historia de nuestra semana, cómo ya fue liberado uno de los secuestrados: El Sr. Schuitema, de Holanda; cuyas relaciones habrán leído o escuchado por radio. Es interesante cómo en sus informes narra de que comió gallina y hasta le dieron whisky. Ojalá que todos los desaparecidos, pobres prisioneros que están muriendo de hambre, pudieran decir también que se les trata no tan inhumanamente.

No obstante, quedan presos, quedan en el secuestro los dos ingleses y el Sr. Susuki. La F.A.R.N. insiste en pedir como condición para los ingleses, la liberación de cinco reos políticos. La F.A.R.N. pidió que la Comisión Mediadora de Derechos Humanos me incorporara. Yo, pues, estoy ahora agregando a esa comisión con la mejor buena voluntad de colaborar. Desde mi posición de Pastor quiero recalcar esto: Mi posición de Pastor me obliga a ser solidario con todo el que sufre y a acuerpar todo esfuerzo por la libertad y la dignidad de los hombres, y en esta condición de Pastor he participado con gusto en la Comisión de Derechos Humanos para este trámite de la liberación de los secuestrados. Y en tal calidad, como Pastor, quiero hacer un llamamiento nuevamente por el dolor de esas familias: Que los que puedan poner la solución de este conflicto que puede desenlazarse trágicamente, hagan lo posible de resolverlo, cuando están de por medio las vidas humanas que deben estar por encima de toda legalidad, cuando esa legalidad es humana también.

Sentimos que el Dr. Manuel Antonio Bonilla, siga en el secuestro sin saber quiénes son los culpables de su detención.

Amnistía Internacional ha pedido a la F.A.R.N., también la liberación de los secuestrados.

La Comisión de los Derechos Humanos pidió una Amnistía general y la derogación de la Ley de Garantía y de Orden Público. Ya antes lo había hecho la C.U.T.S., ANDES, el Comité Pro-libertad de Presos Políticos, los partidos políticos P.D.C. y M.N.R. ¡Es un clamor popular y también internacional! llegan muchas notas de Amnistía Internacional apoyando esta súplica. Es admirable el secreto que se guarda, el silencio ante este clamor. Una respuesta afirmativa ¡cómo abriría cauces de confianza para el mejoramiento de la situación de nuestro pueblo!.

Las mamás de los desaparecidos que están siendo pedidos para el rescate, escribieron una carta a la esposa del Señor Presidente donde le piden que intervenga. Tal vez el corazón de la mujer, que por naturaleza es más comprensivo, pueda impulsar hacia una solución benévola esta situación dura.

También queremos denunciar las amenazas a muerte que recibieron el Dr. Lara Velado y el Dr. Manuel Ungo como condiciones si suceden cosas trágicas a los secuestrados, ¡evitemos más derramamiento de sangre inocente! Ojalá no pasen de ser amenazas y rumores, como rumores los creo también los que me avisaron esta semana que yo también anduviera con cuidado que se estaba tramando algo contra mi vida. Yo confío en el Señor y sé que los caminos de la Providencia amparan a quien trata de servirle.

Acerca de conflictos laborales de obreros y campesinos, lamentamos que sigan llegando tantas quejas de injusticias. Pero no voy a detenerme en esto sino que lo remito a los medios de publicidad donde estamos dando cabida a denuncias que se comprueban. Que no son simples quejas sin fundamento sino que tienen sus comprobaciones y sus testigos.

Por último, queridos hermanos, todo ésto_ y quien puede seguir narran aquí lo que significa la historia de cada familia aquí presente: Los dolores, las angustias de cada persona_ es lo que ahora recoge la Iglesia en la ceremonia de la ofrenda para presentarlo al altar de Dios y hacerlo una sola cosa con el sacrificio de Cristo.

3. POR LA FE HACEMOS NUESTRA SALVACION QUE SE REVELA Y SE OFRECE EN LA EPIFANIA

El último pensamiento de mi homilía es que toda esta vida humana, toda esta historia concreta del pueblo, de la familia, del hombre, del salvadoreño o de cualquier país, está llamada a la redención pero necesita una condición: La fe.

– La obediencia de la fe. Dice el Concilio Vaticano II_ y con este pensamiento vamos a cerrar nuestra serie de reflexiones de esta mañana_: “Cuando Dios revela hay que prestarle la obediencia de la fe, por la que el hombre se confía todo él libremente a Dios prestando “a Dios revelador el homenaje del entendimiento y de la voluntad”, y asintiendo voluntariamente a la revelación hecha por él”. Quiero decir que la fe no solamente es creer unas verdades con el pensamiento, es también una entrega de los sentimientos y de la obediencia. Se llama la obediencia de la fe cuando Dios habla como cuando le dijo a Abraham: “Sal de tu parentela y vete a la tierra que te mostraré”. El acto de fe fue salir de su parentela y caminar sin rumbo a donde Dios le señaló.

Este lanzarse al vacío, pero sabiendo, que hay unas manos de Dios que me detienen, este meterse al peligro pero sabiendo que hay una mano poderosa que me defiende: Esto es fe. La fe, pues, no solamente consiste en creer con la cabeza sino en entregarse con el corazón y con la vida.

Los magos siguiendo la estrella… preguntando en Jerusalén… y adorando y ofreciendo dones en Belén… imagen bella de la fe. Entonces, ¿qué hicieron los magos cuando vieron la invitación de Dios en el lenguaje de la estrella?, siguieron…, obedeciendo al llamamiento. Y es cosa hermosa mirar a los magos de rodillas ante el Niño Jesús ofreciéndole oro, incienso y mirra, ¡Es la expresión bellísima del hombre que tiene fe!

Nos encontramos frente a un misterio y creer no es como cuando uno dice: Dos más dos son cuatro. Así es, si no puede ser de otro modo. Esto es evidencia, eso no se necesita creer. Pero creer es cuando le dicen a los magos: Ese niño pobrecito en Belén es Hijo de Dios. ¡Esto sí es misterio! ¡Esto no es tan evidente!. Esto necesita que haya quien pueda dudar. Son los conflictos de la fe. No se asusten, queridos hermanos, de sentir conflictos en su fe. Por ejemplo, cuando miran la Iglesia con sus manchas y pecados, ¿cómo puede ser ésta la esposa de Cristo? Esa es la duda, la prueba de la fe. Pero es entonces cuando el hombre de fe se entrega porque así lo ha dicho Dios. ¡Así lo creo!

No estamos solos en este acto de fe, en este lanzarse a las manos de dios, por dentro de nosotros hay la gracia y la inspiración del Espíritu Santo. Por eso el Concilio continúa diciendo una cosa que no hay que perder de vista. Dice: “Para profesar esta fe son necesarios la gracia de Dios que previene y ayuda, y los auxilios internos del Espíritu Santo, el cual mueve el corazón y lo convierte a Dios, abre los ojos de la mente y da a todos la suavidad en el aceptar y creer la verdad”. Y para que la inteligencia de la revelación sea más profunda, el mismo espíritu Santo perfecciona constantemente la fe por medio de sus dones”. La fe es un don. Agradezcámoselo al Señor. El venir a misa a adorar a Dios es un obsequio voluntario de la fe. No es evidente como dos más dos son cuatro que hay que venir a misa, tiene que haber dudas, dificultades. Pero ahí, en esas dificultades, tienes la gracia de Dios que te ayuda a superar lo dudoso, lo que no parece evidente. La fe es un obsequio del entendimiento y del corazón a un Dios que se revela; y a un Dios que me ama y se revela no le puedo negar nada.

Queridos hermanos, ahora pasamos al altar y vivamos la belleza de este pensamiento de la Epifanía. En Cristo hay una Epifanía, Dios manifiesta a los hombres su amor y su fuerza salvadora… Así sea.

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