Home Su Pensamiento Prensa Escrita Semanario Chaparrastique No.3099 Pág. 3 - EDITORIALES - TODOS HACEMOS LA GUERRA.

No.3099 Pág. 3 – EDITORIALES – TODOS HACEMOS LA GUERRA.

TODOS HACEMOS LA PAZ

La crónica llama la atención esta semana hacia el conflicto del Golfo de Akabah donde puede saltar la chispa de una guerra mundial. No bastaba el peligro de Vietnam. Y hasta nuestros "niños grandes" juegan a guerra en la ridícula frontera de El Salvador-Honduras (!) Pero aun sin el pomposo nombre de guerra, la noticia llega a diario de hombres que se matan, se hiere, se roba, se engañan, se meten zancadilla, se envidian, se desprecian, se perfilan cada vez más la lucha y el odio de clases.
Todos llevamos la guerra en potencia cuando no vencemos las pasiones que inspiran ese malestar en que vivimos. Y es natural que donde quiera que hay hombres que lleven en su alma ese polvorín de pasiones belicosas, estalle la guerra, si la provoca cualquier incidente, ya sea un conflicto de tránsito de barcos en Akabah, o un pequeño lío de fronteras como el Polorós así como también en idénticas circunstancias las tensiones se suavizarán si fueran hombres educados para la paz que no maniobran esos incidentes.
"En la medida en que el hombre es pecador, amenaza y amenazará el peligro de guerra, y en la medida en que unidos por la caridad, triunfen del pecado, pueden también reportar la victoria sobre la violencia" observa profundamente el Concilio (Const. Iglesia en el mundo actual n.77)
De allí la necesidad de que todos nos eduquemos para la paz.
La paz no solo ha recibido un nuevo nombre en nuestros días, al identificarla Pablo VI con el "desarrollo"; la paz comporta una exigencia nueva de educación y de virtud cristiana, porque hoy más que nunca estamos cada hombres solidarizados con el bien y el mal de toda la humanidad. Y por eso, entre los graves deberes contemporáneos de la educación y de la opinión pública, el concilio precisó el de educar para la paz: "los que se entregan a la tarea de la educación, principalmente de la juventud, o forman la opinión pública, tengan como gravísima obligación la preocupación de formar las mentes de todos en nuevos sentimientos pacíficos. Tenemos todos que cambiar nuestros corazones, con los ojos puestos en el orbe entero y en aquellos trabajos que todos juntos, podemos llevar a cabo para que nuestras generaciones mejoren". (Id)
Y el consejo de la iglesia ha puesto los medios a su alcance: Este año surgió junto a la Santa Sede la Comisión Pontificia "Justicia y Paz" para promover en el Pueblo de Dios el pleno conocimiento de la función que los tiempos piden a cada uno en orden a construir la justicia y la paz.

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