Semanario Chaparrastique

No.3087 Pág. 3 – EDITORIALES – Y DESPUÉS DE LA ELECCIONES…?

Las campañas políticas pasan. Pasan los Presidentes también. Pero por encima del vaivén político, una sola cosa debe queda, es la que interesa: EL BIEN COMÚN DE LA FAMILIA SALVADOREÑA.
Después de la elecciones, el partido que venza y los partidos vencidos, deben convertir su victoria y su derrota en una común aspiración: EL BIEN COMÚN DE LA PATRIA.

"Cerremos filas", fue la consigna de un gran presidente de nuestros tiempos, en circunstancia semejante a la que se va a presentar a nuestra Patria la próxima semana.
Es muy difícil cerrar filas cuando una campaña electoral no se ha sabido mantener a la altura de los enfoques positivos de los propios programas, sino que se ha bajado a la denigración personal. Quedan hondos resentimientos, se ha agrietado la unidad nacional. Sin embargo, esas misma desagradables circunstancias hacen más necesario y tornan más noble el esfuerzo del mutuo perdón y la búsqueda común del bien de la Patria. Es la hora de demostrar la moderación de saber ganar y la valentía de saber perder, porque después de unas elecciones, si son verdaderamente democráticas, no deben existir vencedores ni vencidos, sino una comunidad política que, sobre la pluralidad de opiniones y de partido, defendido con libertad y entusiasmo, se ha sabido dar propia autoridad para que dirija la acción de todos los ciudadanos hacia el BIEN COMÚN de la Patria, autoridad a la que hay obligación de obedecer en conciencia, mientras no rebase los límites del orden moral, señalados por el mismo Dios, única fuente de toda potestad.
Después de las elecciones, "Cerremos filas" y construyamos todos con verdadero amor a la Patria, el bien común que bellamente definieron así Juan XXIII y el Concilio: "EL bien común abarca todo ese conjunto de condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección" (Mater et Magistra. Const. sobre la Iglesia en el mundo actual n.74)

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No.3085 Pág. 3 – EDITORIALES – VOTO Y EDUCACIÓN POLÍTICA

Pocas veces la decisión de un hombre comporta tanto sentido de solidaridad como cuanto deposita su voto en unas elecciones auténticamente respetadas y libres.
Por su voto, un hombres "asediado y atacado por un peligroso y turbulento pluralismo de opiniones contradictorias y por incesantes y convincentes propagandas y promesas a veces nada conformes con el recto pensamiento civil y cristiano", tiene que dictar su propio criterio, lo cual significa, por su parte, entregar el timón de la autoridad en las manos que deben gobernarlo.
Un derecho tan decisivo, tan trascendental y por eso tan peligros, debían ser el producto de todo un delicado proceso de educación cívica y política, antes de ser una mina explotada por la demagogia. "Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política que hoy día es particularmente necesaria para el pueblo y sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política", ha proclamado el Concilio (La Iglesia en el mundo de hoy n.75)

He aquí según esa fuente de moderno humanismo las líneas maestras sobre las que puede construirse una auténtica educación política: fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común; robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza verdadera de la comunidad política, y al fin, recto ejercicio y límites de los poderes públicos; luchas con integridad moral y prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido político; consagrarse con sinceridad y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política, al servicio de todos.
Con cuánta razón se llama allí a la política "arte tan difícil y tan noble"
Quienes ejercen activa o pasivamente ese arte peligroso, deben educarse primero en esas disciplinas del espíritu, so pena de producir o ser cómplices de quienes producen esperpentos, de gobierno tanto más fatales cuanto que con ello comprometen el bien común de la patria.
Porque eso es lo que debe brillar sobre el vaivén de los hombres y partidos de nuestro actual momento nacional: EL BIEN COMÚN, ya que EL BIEN COMÚN debe ser el supremo valor de la sana conciencia política.

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No.3083 Pág. 3 – EDITORIALES – ¿CONDENACIÓN O DIÁLOGO?

Más de 300 Obispos firmaron, durante el Concilio Vaticano, una solicitud de condenación explícita del comunismo, que representa uno de los problemas más inquietantes de nuestro tiempo. Pero el ambiente del Concilio no era de anatemas y mejor dio al comunismo una respuesta constructiva en la formidable "Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual", de la cual se ha dicho que "si en los últimos cien años los cristianos hubieran vivido actuando según el espíritu y las normas de esta Constitución, el comunismo no existiría en tierras cristianas, y, el comunismo ateo perdería todo interés para el hombre que piensa y reflexiona". (P. Häring, Vovor el Concilio, p.160)
La Iglesia con valiente humildad reconoce allí las deficiencias humanas de su propio campo, pero firme en su absoluto rechazo del comunismo ateo, invita a "un diálogo prudente y sincero" para "considerar sin prejuicios el Evangelio de Cristo…" porque "todos los hombres, creyentes y no creyentes, debe colaborar en la edificación de este mundo, en el que viven el común" (n.21)
A la luz de esta breve evocación del Concilio-y para eso la hemos hecho- deben apreciarse cuatro actuaciones audaces del Papa Paulo VI en estos días: La recepción del Sr. Vjekaslov como legado diplomático de la Yugoslavia de Tito, el 22 de diciembre; la audiencia concedida en diciembre a Bruno Pitterman Presidente de la Internacional Socialista al terminar sus reuniones en Roma. La alocución de Epifanía al conmemorar el 20 aniversario del establecimiento de la Jerarquía eclesiástica en China, en que expresó su "deseo de reanudar los contactos con esa porción del pueblo chino". Y la visita, el lunes de esta semana, del Sr. Podgorni Presidente de la Unión Soviética.

Que todo esto esté muy lejos de ser claudicación, conformismo o cobardía y más bien sea un gesto audaz en defensa de la verdad y de la libertad, lo dicen mejor estas palabras del Paulo VI a China: "Nunca renunciamos a la esperanza del restablecimiento e incluso del desarrollo de la religión en esa nación".

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No.3082 Págs. 5 y 12 – EDITORIALES – SACERDOTES Y SEMINARIO

EN SITUACIÓN DE EMERGENCIA
Mientras Monseñor Graziano busca en Estados Unidos sacerdotes para nuestra Diócesis y Monseñor Machado con el Comité pro seminario están levantando los proyectos de construcción del seminario menor y nuestros seminaristas regresan de sus vacaciones, se nos agolpan en la mente las exigencias del Concilio por una mejor distribución del clero y las sabias orientaciones pastorales y pedagógicas para una mejor formación de los seminarios.
Se calcula que hay 400.000 sacerdotes actualmente que debía haber 600.000.
Una planificación y utilización del clero actual a nivel ecuménico ciertamente no resolvería en su totalidad el problema; la Iglesia entera está en situación de emergencia sacerdotal; pero aliviaría considerablemente la carga que pesa sobre regiones en desesperante abandono como nuestra Diócesis.
Porque mientras hay regiones con superávit de sacerdotes como Irlanda, Bélgica, Luxemburgo, Suiza y los Países Bajos, y otras regiones, sin sobrarles, tienen abundante clero como Francia, Italia y España, en cambio América Latina, cuyo 213 millones de católicos forman la tercera parte de la catolicidad, solo tiene la décima parte del clero mundial, 43,203 sacerdotes de los cuales una tercera parte son extranjeros.
Decimos mejor distribución y mejor utilización. El Papa exhortó a los Obispos latinoamericanos a revisar la utilización de su clero, pues en esta situación tan precaria, casi suena a suicidio estar desperdiciando energías sacerdotales en quehaceres profanos o que no son de estricto carácter sacerdotal.

También creemos que es de emergencia la situación de nuestros seminarios.
Constituye un verdadero toque de alarma que de los niños que entrar al Seminario solo se ordenan un 20 hasta un 10 por ciento, mientras donde se fomentan las vocaciones tardías y el logro es muy superior. Y se nos ocurre preguntar si no valdría también la pena ensayar, en esta situación de emergencia, un plan de estudios más breves para aquellos seminaristas cuya edad y madurez garantice ya un bien ministerio sacerdotal? En la emergencia de una guerra el ejército apresura la formación de su oficialidad!
Toca a la Jerarquía la mejor distribución del clero y las prudentes modificaciones de la vida de los seminarios. Pero el pueblo de Dios que sufren directamente esta crisis de sacerdotes, no debe esperar pasivo la solución. "Toda la comunidad cristiana tiene el deber de fomentar las vocaciones" ha proclamado el Concilio, en el Decreto sobre la formación sacerdotal.
Y efectivamente que labor más fecunda se abre al apostolado vocacional de los seglares cuando se piensa que son ellos los que deben sanear el ambiente de la familia y de las estructuras mundanas, pues si no hay más vocaciones es porque no hay mejores familias, porque no hay mejor ambiente social, porque todavía es muy elevado el porcentaje de analfabetismo, porque muchos hogares bendecidos con vocaciones viven una situación de verdadera miseria económica. Y todas esa líneas tocan el apostolado seglar.
El citado decreto acentúa este deber vocacional sobre el testimonio de palabra y de ejemplo que los sacerdotes deben proclamar ante los ojos de los fieles y especialmente de la juventud y de la niñez, acerca de la santidad, de la excelencia, de la necesidad y de la alegría de una vida de entrega y de servicio a Dios y a la humanidad.

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No.3081 Pág. 1 – EDITORIALES – DERECHO Y LIMITACIONES DE LA HUELGA

La huelga es un derecho natural y la ética cristiana lo defiende y define sus alcances y limitaciones.
Lo compara, salva las evidentes distancias, con el derecho de guerra justa. Porque es definitiva ¿qué es una huelga sino un choque social entre capital y trabajo, entre sociedad y autoridad, equivalente a una guerra, a una batalla incruenta, que a veces se torna sangrienta, donde se usa la fuerza al servicio de una postura.
Por eso, como el de la guerra, el derecho de la huelga debe ser el último argumento. Sólo es lícita cuando se han agotado todos los ricos recursos del diálogo entre las partes contendientes, ya sea por la vía directa o sindical.
Y esa es la primera limitación. Nunca es lícita la huelga si antes no han agotado todas las tentativas pacíficas de un arreglo.
Otra limitación la pone el contrapeso de las anomalías. Toda huelga trae anomalías que la Encíclica Rerum Novarum describió así magistralmente: "las huelgas llevan consigo daños no sólo para los patronos y para los mismos obreros, sino también para el comercio y los intereses públicos: añade que las violencias y túmulos, a que de ordinario dan lugar las huelgas, con mucha frecuencia ponen en peligro la misma tranquilidad pública". (31). Por lo tanto si estas anomalías naturales del derecho de huelga son mayores que las anomalías de injusticia y abuso que se trata de combatir, no sería lícito el uso de su arma.

Por eso el poder público tiene el derecho y el deber de declarar, en un momento dado, ilegal una huelga, antes o después de producirse, en atención a los bienes superiores que entran en juego para evitar males superiores.
Téngase en cuenta también esta otra consideración. La masa obre lanzada a una huelga corre el riesgo de sufrir un humillante balanceo entre la dependencia capitalista de que quiere defenderse y la dependencia sindicalista o clasista que también le roba la libertad en nombre de muchas veces del odio de clases o intereses egoístas e innobles de los dirigentes sindicales.
En todo caso el derecho de huelga defendido por la doctrina católica nunca debe confundirse con la lucha sistemática de clases o la obtención masiva de trabajo como dialéctica marxista, sino que lo considera como un arma lícita en defensa de un bien positivo: el legítimo derecho de los trabajadores.
En resumen nítido expone así el Concilio este derecho humano: -Cuando surjan conflictos económico-sociales, que ha de procurar que se llegue a una solución pacífica. Aunque siempre, sin embargo, en primer lugar se ha de recurrir a un sincero coloquio entre las partes, sin embargo la huelga, también hoy día puede ser un recurso necesario, aunque el último, para la defensa de los propios derechos y para alcanzar las justas exigencias de los trabajadores. Y cuanto antes se ha de reanudar el camino de las negociaciones y el coloquio de conciliación" (Constit. sobre la Iglesia en el mundo actual n.68).

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No.3077 Pág. 1 – EDITORIALES – NO HAY NAVIDAD SIN JESÚS

En puertas de templos y hogares, en vitrinas del comercio y tras los vidrios de los vehículos, etc. hemos visto pasar el oportuno "slogan" en todas las direcciones: "No hay navidad sin Jesús".
La frasecita sin duda ha hecho pensar al ambiente y ha contribuido a dar un sesgo más cristiano a esta Navidad. Y es que ni el arbolito de navidad, ni el barbudo Santa Claus, ni ninguna otra forma profana en que quiera plasmarse el misterio navideño, pueden sustituir, ni de lejos el riquísimo contenido divino- humano de Jesús!.
Resulta muy oportuno recordar esa prestancia insustituible de Jesús en Navidad.

Todavía es tiempo de recristianizarla. Todavía es tiempo, porque a pesar de la propaganda, comercial y profana y aun anticristiana que invade en este tiempo, las relaciones humanas, los hogares, los escaparates, los paseos, etc, todavía gracias a Dios, se hace sentir la presencia de Jesús. Pero hay que temer que las fuerzas del materialismo logren socavar el auténtico sentido cristiano de la navidad, porque hay positivo empeño en desterrar a Jesús de la navidad. Y sin pretenderlo conscientemente, muchos cristianos contribuyen a esa traición con su poco espíritu de fe y de amor.
"A pesar de poseer hoy tantos medios para la felicidad exterior, decía el Papa en su mensaje navideño, el hombre actual no encuentra la verdadera; la persona, la profunda y sincera felicidad interior…No se pueden ignorar los grandes sufrimientos, las profundas aspiraciones, las dolorosas deficiencias que afectan a amplios sectores de la sociedad o que conciernen a pueblos enteros…remediar el hambre, promover a los nuevos pueblos, buscar sinceramente la paz, deben ser metas del mundo de hoy".
Una navidad poco sensible a esas dolorosas y apremiantes realidades del mundo que nos rodeas sería también una navidad sin cristo, aunque la celebren los cristianos.

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No.3076 Pág. 1 – EDITORIALES – EL 18 DE DICIEMBRE SE CLAUSURA

EL JUBILEO POSCONCILIAR
A un año exacto de la solemne clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II el próximo 8 de Diciembre se clausurará también el Año Jubilar promulgado por el Papa Paulo VI para que la renovación del Concilio ahondara en la conciencia de la cristiandad: "juzgamos necesario-dijo hace un año Su Santidad-que todo los cristianos tanto de la jerarquía sagrada como del laicado católico, se incremente el SENSUS ECCLESIAE (sentido de Iglesia) y que todos adquieran aun más clara y efectiva conciencia de ésta".

Sobre la línea de esa consigna ha marchado la Iglesia, con el Papa a la Cabeza; y no hay duda que ha sido un año de formidables realizaciones conciliares. Todavía queda mucho por hacer, pero la marcha se ha emprendido y al frente de este "Pueblo de Dios peregrinante" va un nuevo Moisés que parece encarnación del Concilio, infatigable profeta de los tiempos nuevos para hacer de la Iglesia lo que soñó Juan XXIII en Padre del Concilio: una Iglesia embellecida conforme a su divino modelo Cristo para atraer a todos los hombres y conducirlos a su felicidad y salvación.
Que la solemne clausura del Año Jubilar del posconcilio sea un nuevo estímulo para seguir el luminoso camino emprendido.

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No.3073 Pág. 1 – EDITORIALES – LA PATRONA

"Patronus en la terminología del derecho romano equivale a abogado. Era el defensor de los clientes, de los colones, de los libertos; era el hombre libre, influyente, el "civis romanus" ciudadano romano que tenía medios para defender a los débiles, a los necesitados.
Parece que fue San Ambrosio, hombre de leyes, el primero que trasladó aquel concepto y aquel nombre de la jurisprudencia romana a los intercesores ante Dios. La actual legislación eclesiástica alaba la costumbre de elegir Patronos de las naciones, de las Diócesis, de las provincias, etc (can. 1277). Y la renovación del Concilio, se ratifica este consorcio de la Iglesia peregrinante con los intercesores del cielo lo cual "lejos de atenuar el culto latréutico debido a Dios Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo, más bien lo enriquece ampliamente" (Const. Lumen Gentium n.51) Eso sí, exhorta a los pastores de almas a corregir abusos, excesos o defectos y orienta el culto de los Patronos a su auténtico objetivo: "buscamos en los santos el ejemplo de su vida, la participación de su intimidad y la ayuda de su intercesión".

Esa ejemplaridad de vida, esa participación de intimidad, esa confianza en la intercesión, que deben marcar nuestras relaciones con los Patronos, se deben elevar a proporciones mucho mayores cuando la Patrona que se asigna a una nación es nada menos que la misma Madre de Cristo, bajo un título que de por sí evoca santidad de vida, intimidad y confianza, como es el de NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ.
Hagamos pues, honor al que honor que la Santa Sede nos ha hecho al escoger para Patrona de El Salvador a la Reina de la Paz. Crezca en el alma de los católicos salvadoreños esa triple relación con la Santísima virgen, ya que hoy esos lazos se estrechan más con la proclamación de este Patrono Nacional.

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No.3070 Pág. 1 – EDITORIALES – NUEVA MENTALIDAD MISIONAL

Todo se renueva al soplo de un Concilio renovador.
Y no es que estuviera malo cuanto se ha hecho hasta hoy, sino que la Iglesia, como árbol que crece coherente con la semilla que le dio origen, busca precisamente en esa semilla y en esa coherencia el secreto de su expansión en un mundo al que debe salvar y santificar. Construida por Cristo para un mundo que también crece y madura la Iglesia fue dotada de una formidable capacidad de adaptación en el mundo en que vive.
Y eso es lo que pasa con la actividad misionera posconciliar. De un concilio que reconoce los valores positivos de otras religiones aun no cristianas y que proclama la libertad de creer frente a cualquier imposición injusta, emana también el Decreto de la actividad misionera que apremia la responsabilidad de Jerarcas y fieles en la divina aventura de las misiones.
Como se entiende que sea tan necesaria esta labor misional de la Iglesia si ella misma proclama la libertad religiosa y reconoce lo mucho de bueno de las otras religiones paganas? He ahí la nueva mentalidad misional.

Ante las nuevas declaraciones del Concilio tendrán que cambiar algunas formas de la tradicional actividad misionera, pero no podrá cambiar jamás la esencia misma de la misión que procede de un mandato que sigue en pie: ID Y ENSEÑAD A TODAS LAS NACIONES. Establecer en todo el mundo la única Iglesia fundada por el Hijo de Dios, seguirá siendo la tarea de todos los que creemos en El. El es el único nombre dado a los hombres para ser salvos, y El se prolonga en la Iglesia católica. El valor positivo de otros credos deberá aprovecharse, como enseña el Concilio, "como reflejos de un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres".
La Misión es Cristo mismo que, a través de la Iglesia, evangeliza al mundo; no será la cristiandad de occidente que evangeliza a las razas de color. La misión no es una potencia instalada sobre ruinas de culturas autóctonas. La Misión en Cristo que se acerca con respeto a las culturas y a los valores autóctonos de todos los pueblos para elevarlos y construir con ellos el mundo de los hijos de Dios.

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No.3068 Págs. 1 y 4 – EDITORIALES – NI “DESVIACIONISMO” NI “POLÍTICA”

Es honroso pertenecer a una ideología que comparte con Cristo los honores de la persecución. Porque el odio de los enemigos es, de cierto modo, un homenaje mas sublime que el amor y la adhesión de los amigos.

Los epítetos despectivos lanzados contra la ya famosa Pastoral de Monseñor Chávez nos recuerdan los dirigidos contra Cristo, pues no son más que una expresión en lenguaje moderno de aquel mismo espíritu de egoísmo, de cobardía, de adulación rastrera, de envidia que agitó las horas decisivas de la pasión y muerte de Jesús.
* * *
Léase con serenidad e imparcialidad la doctrina social de la Iglesia. La polémica sobre la famosa Pastoral la ha puesto de moda y ha arrancado ciertos corazones nobles esta sincera confesión: francamente muchas veces criticamos sin conocer.
Estúdiese sin prejuicios ni resentimiento la orientación socioeconómica del catolicismo. Conoscasela antes de juzgarla y sentenciarla y verá que está muy lejos de ser demagogia o política o desviacionismo aquel índice que se irguió y sigue erguido, sin declinar a izquierda ni a derecha desde que Cristo le señaló su dirección para señalar abusos y orientar hombres y pueblos: Dad al Concilio Vaticano II ha traducido a lenguaje del siglo XX así:
"La Iglesia, que no se confunde de ninguna manera con la comunidad política, por razón de su oficio y competencia y que no se liga a ningún sistema político, es signo y juntamente defensa de la trascendencia de la persona humana. La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónoma una de otra en el propio campo de cada una. Ambas, con todo, aunque por título diverso, están al servicio de la vocación personal y social de los mismos hombres…La Iglesia no pone su esperanza al privilegio ofrecido por la autoridad civil; más aún, renunciará al ejercicio de ciertos derechos legítimamente adquiridos, allí donde con su uso se ponga en duda la sinceridad de su testimonio…séale permitido siempre y en todas partes predicar la fe con auténtica libertad, enseñar su doctrina sobre la sociedad, ejercer sin trabas su oficio entre los hombres, y proclamar su juicio moral aun de cosas que tocan al orden político, cuando lo exijan así los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, poniendo en juego todos y solo los recursos que están conformes con el Evangelio y con el bien universal" (Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual, n.76).
* * *

Naturalmente que para comprender un lenguaje de sinceridad hay que ser sincero. Y por eso muchos no comprenderán nunca el lenguaje de la Iglesia porque "piensa el ladrón que todos son de su condición".
2.- Apremiante llamamiento de las misiones
La renovación del Concilio ha traído un despertar esperanzador de la conciencia misional del Catolicismo. Somos la Iglesia que carga con la responsabilidad de llevar el mensaje de la salvación a todos los pueblo y a todos los hombres. Somos una Iglesia que lleva en sus extrañas el mandato, de Cristo: Id y enseñad a todos los pueblos…
El domingo 23 de octubre es el DOMUND (Domingo mundial de las misiones). No es que solo ese domingo debemos ser misioneros, sino que ese domingo demostrará como termómetro cuál es la temperatura de cada pueblo acerca de su espíritu misional.
Apremian documentos preciosos este año. El Decreto Conciliar sobre la actividad misionera de la Iglesia, el Motu propio Ecclesiae Sanctae que contreta en normas dispositivas aquel Decreto, la exhortación conjunta de la Jerarquía de El Salvador sobre la celebración del próximo DOMUND etc.
Es tan significativo este año el modo de celebrar el próximo DOMUND que podría decirse que por ese domingo podrá medirse si hemos comprendido o no el momento trascendental que está viviendo la Iglesia en esta hora posconciliar.
A celebrar pues un extraordinario DOMUND que sea índice y nuevo punto de partida de la responsabilidad misional de nuestro catolicismo.

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No.3066 Pág. 1 – EDITORIALES – 1.- DOS NUEVOS CONSEJOS

En sus recién pasado ejercicios espirituales, los Señores Obispos y Sacerdotes de la Diócesis, dieron los primeros pasos para erigir el "Consejo Presbiterial" y anunciaron para un futuro próximo la creación del "Consejo Pastoral" en que participan también los laicos. Con estos gestos nuestra Diócesis se pone entre la Diócesis de vanguardia para acatar con prontitud anhelante de renovación las directrices del Concilio, que desde el próximo 11 de octubre, y son normas obligatorias en virtud del motu propio "Ecclesiae Sanctae".

Se trata de dos organismos nuevos que harán más cercana la presencia del obispo entre el "Presbítero" y los fieles y viceversa, ya que son dos consejos que como representantes del clero y del pueblo fiel asesoran con voto consultivo, al Prelado en el ministerio pastoral de la Diócesis.
Cualquiera estima la benéfica y eficaz corriente apostólica que se entabla, a través de estos instrumentos de renovación, entre el Pastor y el grey, con tal que los elegidos sacerdotes y seglares, sean, por su conducta y por sus criterios, responsables de la dignidad y de la confianza que se les confiere y de las esperanzas de renovación evangélica que el Concilio ha promovido, y a la que deben orientar todas sus actuación.
2.- Desunión de criterios

La polvadera que ha levantado la 37 Carta Pastoral de Monseñor Chávez ha puesto de manifiesto, una vez más, la inmadurez de nuestro catolicismo. Lo decimos no sólo por el desconocimiento o rechazo de las orientaciones sociales de la Iglesia, sino para algo más sintomático, por la disciplina de criterio de los que debían defender esa doctrina.
Es explicable, aunque no justificable, que se resientan los aludidos cuando el Metropolitano enfoca la tragedia salvadoreña de la injusticia social. Pero que algunos "Maestros de Israel" comenten con crítica destructiva un documento de la Jerarquía, es una disciplina en el magisterio, íbamos a decir un pecado contra la unidad que debe caracterizar nuestra orientación. Comprendemos que, al querer exponer un tema tan complicado, sea fácil caer en detalles accidentales que no todos aprueben; pero creemos que estas aristas se deben limar dentro de casa, mientras se debe mantener, frente el abuso, lo esencial de una denuncia que hasta con palabras más crudas se encuentra en la misma Biblia. Por eso nos parece digna de encomio la actitud de los sacerdotes de la arquidiócesis que firmaron su adhesión de valentía a la voz de su Prelado.
Buscar paleativos en las circunstancias a que nos referimos, casi equivale a destruir la verdad hacerse cómplices del abuso.

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No.3064 Págs. 1 y 5 – EDITORIALES – IGLESIA Y PATRIA

El "Papa del gesto" Paulo VI supo expresar, con un rasgo inolvidable de la solemne clausura del Concilio, el eterno pensamiento de la Iglesia frente a la sagrada realidad de la Patria. Evocar aquel episodio y meditar frente a la sagrada realidad de la Patria. Evocar aquel episodio y mediar en sus enseñanzas es enfocar con el criterio de la Iglesia el fervor patriótico que, gracias a Dios, están logrando nuestras autoridades en este mes que encierra la fecha prócer de nuestra nacionalidad.

Representantes de cuatro continentes: los embajadores de Bélgica, Brasil, Japón, Etiopía; y el Delegado de la ONU como si llevara la representación conjunta de todos los Estados de la tierra, se acercaron a recibir el Mensaje del Concilio que, en nombre de todos los Obispos de la Iglesia, entregaba el Papa a los Gobernantes de todas las Patrias del mundo.
En aquel denso mensaje se oye la voz de veinte siglos de sabiduría y experiencia que formula el concepto más genuino del patriotismo porque es el patriotismo del hombre más auténtico que ha pasado por nuestra historia. El Hombre Dios cuyo espíritu y corazón sigue palpitando en la vida actual de la Iglesia.
* * *
"Honramos vuestra autoridad y soberanía, respetamos vuestra función, reconocemos vuestras leyes justas…pero tenemos una palabra sacrosanta que deciros: Sólo Dios es grande, sólo Dios es el principio y el fin, sólo Dios es a fuente de vuestra autoridad y el fundamento de vuestras leyes.
En vuestra ciudad terrestre y temporal, Cristo construye misteriosamente su ciudad espiritual y eterna; su Iglesia. Y qué os pide Ella, esa Iglesia, después de casi dos mil años de vicisitudes de todas clases en sus relaciones con vosotros, la potencia de la tierra, qué os pide hoy? No os pide más que libertad: la libertad de creer y predicar su fe; la libertad de amar a su Dios y servirlo; la libertad de vivir y llevar a los hombres su mensaje de vida. No la temáis; es la imagen de su Maestro, cuya acción misteriosa no usurpa vuestras prerrogativas, sino que salva a todo lo humano de su fatañ caducidad, lo transfigura, lo llena de esperanza, de verdad, de belleza. Dejad que Cristo ejerza esa acción purificante sobre la sociedad. No lo crucifiquéis de nuevo: eso sería sacrilegio porque es Hijo de Dios; y sería suicidio porque es Hijo del hombre. La Iglesia forma para vosotros ciudadanos leales, amigos de la paz social y del progreso…La Iglesia os ofrece por nuestra voz su amistad, sus servicios, sus energías espirituales y morales".
Si quisiéramos resumir en tres ideas el eterno mensaje y la fecunda dádiva de la Iglesia a la Patria de la tierra, diríamos que la iglesia: 1.- reconoce en su justo límite el poder de los que gobiernan. 2.- defiende la verdadera libertad de los ciudadanos, y 3.- eleva y embellece los valores humanos y autóctonos de su suelo.

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