Semanario Chaparrastique

No.1568 Págs. 1 y 4 – BODAS DE PLATA

– Discurso del Padre Romero en las bodas de plata del Colegio Nuestra Señora de la Paz.
HABLA EL PADRE ROMERO
…Ningún decantado sistema de emancipación de la mujer, puede presentar como el cristianismo una preclara constelación de mujeres santificadas en la doctrina de Cristo…
Solo porque vuestra gentileza me ha invitado, me atrevo a levantar mi voz.
No era necesario hablar; el acento del hombre debía enmudecer aquí y la frente pegada en el polvo adorar la majestad de Dios Eucaristía.
No era necesario hablar. Bastaba levantar las pupilas y ver a través de las lágrimas emocionadas el oro fulgurante de esta custodia; oro acrisolado en vuestro esfuerzo común; oro, que desprendiéndose de ser repugnante significado del materialismo, se espiritualiza y convirtiéndose en el rico ostensorio de la majestad de Dios, es aquí, al cerrarse esta jornada gloriosa de la exalumna del Colegio, la expresión elocuente de la gratirud.
Gratitud que se ilumina y es bendecida por el Sacramento de la gratitud.
Porque Eucaristía quiere decir acción de gracias. Con cuanta razón pues, al declinar tras nuestro colosal Chaparrastique el sol de las bodas argentinas, se levanta en triunfo, la imperecedera belleza del sol eucarístico.
Como para decir que la mujer migueleña, forjada en estas aulas, cuando quiere ser elocuente en la expresión de su gratitud, corre a iluminar su mente y su corazón en la fe eucarística, en la fe católica que se robusteció en el colegio bendito.

* * *
Es la hora de la gratitud. Y debe ser para Cristo la más íntima vibración de ese sentimiento.
Se ha escrito en la historia un hermoso capítulo bajo el título: Jesucristo y la mujer. Ese capítulo lo escribió el Evangelio no sólo con las palabras sino con hechos contundentes.
En la fresca mañana del génesis sale de las manos de Dios la mujer llevando en su frente limpia los limpios destinos que Dios le trazó: compañera del hombre, ángel del hogar, madre de vivientes.
Pero la rebelión de la humanidad contra Dios trastocó también los nobles destinos de la mujer. Y aquella subordinación natural de la mujer al hombre, se convirtió en la asquerosa tiranía del hombre sobre la mujer. Los instintos brutales del hombre, su sensualidad sin diques, arrojan a la mujer de su noble pedestal de reina, para ponerla a los pies del varón, esclava, sin dignidad, juguete vil de las viles pasiones del hombre. No era ya la dulce compañera del hombre sino la esclava de sus instintos groseros; no era el ángel del hogar, sino el ángel caído con sus alas blancas anegadas en la charca profunda de lo carnal, revolcándose impotente en las más vergonzosas de las servidumbres.
* * *
Pero un día, en lo profundo de aquel abismo infecto, brilló la luz. Horrorizado Dios ante el envilecimiento de su criatura, alarga su mano omnipotente para colocarla nuevamente en su perdido pedestal.
La redención de la mujer se abre con un prólogo espléndido. Dios levanta para Madre del Redentor y colabora de la redención a una mujer. Y entonces, desde el fondo de la opresión en que yacía la mujer pagana, muy alto, hasta tocas los linderos de la divinidad, levantó Cristo a la mujer. Y en esa mujer bendita se juntan el cielo y la tierra; y el cielo y la tierra la llamarán perpetuamente Reina. Del Cielo baja un arcángel para llamarla llena de gracia; de la tierra cada vez que los hombres levantan sus ojos para hablar con Dios, tropezarán con la sonrisa celestial de esa mujer.
Por eso le pudo cantar Dante: Tu eres la que ennobleciste a la humana naturaleza de tal manera que tu Creador nos desdeño hacerse hechura tuya.
Es Jesús que ha sublimado a la mujer. No como lo sublimaron en altares de vicio las religiones paganas, sino con la sublimación de la más acrisolada virtud.
Y en el Evangelio Jesús solo tiene para la mujer un afán: levantarla.
Bajo el sol ardiente de Palestina, Cristo, pastor amoroso, espera a una pecadora samaritana; la arrebata al pecado y la coloca en el pedestal de su verdadera grandeza. Defendió en la casa del fariseo a la pecadora arrepentida y prometió dilatar sus alabanzas hasta el confín del mundo. Defiende de las piedras homicidas a una pobre adúltera y comprensivo de su debilidad, "yo tampoco te condeno – le dice – vete en paz y no vuelvas a pecar". Santificó con – la amistad más pura a dos mujeres de Bethania. Y en sus largas correrías apostólicas honró a la mujer recibiendo de ellas solicitó cuidados.
En la brillante constelación de los sacramentos brilla uno como estrella de honor prendida en la frente de la mujer: el matrimonio. Reaparecen a su luz – como en la fresca mañana del génesis – los nobles destinos de la mujer. Y si quedara siempre sujeta al varón, no será ya para ser objeto de sus caprichos viles sino para cumplirse la palabra ritual del sacerdote: compañera te doy, no esclava, ámala como Cristo amó a su Iglesia.
Cristo ha trazado la ley del matrimonio único e indisoluble, para salvar así desde cimientos el honor y la grandeza de la esposa cristiana.
Y la Iglesia que es Cristo perpetuándose en el mundo, cuántas veces, inconmovible en la defensa de la mujer, lanzó contra los adúlteros, aunque tuviera corona de Rey o amenazaran con ejército – el monlicet que pronunciaron los intrépido labios del Bautista.
Más hizo Cristo por la mujer. Sale de los labios del Maestro, como ignota cascada de perlas la promulgación de otra virtud: la virginidad. Y al conjuro de esa invitación celestial, florecen las mujeres vírgenes que levantan sus blancas corolas hasta la altura de los ángeles.
Nadie sublimó tanto a la mujer como el cristianismo. Y cuál de los sistemas modernos – decantados defensores de los derechos y de la emancipación de la mujer – puede presentar – como presenta el cristianismo – una preclara constelación de mujeres santificadas en la palabra de Cristo.
Va a cerrarse con la bendición de Cristo esta jornada gloriosa para el Colegio de Nuestra Señora de la Paz. Al cerrarse estos 25 años de fecunda existencia, los catálogos del Colegio arrojan una lista de más de 600 exalumnas.
Pregunto yo, en la presencia íntima de Cristo que ha de ser el juez de las conciencias y siquiera que mi pregunta tuviera una respuesta íntima en el fondo sincero del alma: esos seiscientos ángeles del hogar, conservan sus alas blancas? Cuántos saben prácticamente que su verdadera grandeza no está en la frivolidad peligrosa de las playas, o de los salones…sino en forjar una patria grande en el silencio fecundo del hogar?
* * *
Jesús Eucarístico, Redentor de la mujer. Bendice al Colegio en sus bodas argentinas. Y al trazar, Señor, tu blanca cruz de Eucaristía, fija tus profundos ojos sobre la mujer migueleña. Sea tu mirada, fortaleza para las que siempre han sido fieles a sus nobles destino de mujer; sea tu mirada, una mirada de misericordia para las que traicionaron su fe y su moral; bendice también a las que duermen en sus tumbas el sueño de la muerte.
Cristo Jesús. Bendícenos y sálvanos. Así sea.
Y finalmente sobre el solemne recogimiento; Jesús Sacramentado en las manos de Monseñor Barrera, traza la triple cruz de la bendición.
El epílogo. Por la noche en el claustro colegio, se celebró una recepción a las autoridades eclesiásticas, civiles y militares. Y la noche siguiente, en el Teatro Principal, se desarrolló el programa de la velada preparada por las exalumnas.
Solo un lunar hemos notado. Los hombres en general, en nuestra sociedad han permanecido al margen de este entusiasta festival de sus esposas y sus hijas, o al menos de sus conciudadanos.
Al cerrarse el año 25 del Colegio, queda abierto un nuevo período. Ojalá fuera un período de más comprensión que el anterior.

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No.1572 Pág.3 – MARIA AUXILIADORA TRIUNFA EN ORIENTE

Profetizó Don Bosco: llegan los tiempos en que todo buen cristiano se sentirá orgulloso de profesar una tierna devoción a MARIA AUXILIADORA. En diversas poblaciones de esta porción oriental de la República, la virgen de Don Bosco ha tenido este año solemne celebración.
San Miguel. La Iglesia de San francisco, convertida en palacio de la virgen del cetro, celebró por primera vez a María Auxiliadora. Precedido de solemne tríduo el 24 de mayo tuvo realización un entusiasta programa. A las 7:00 a.m. Misa de tres ministros con panegírico; la escalonía de la parroquia central ejecutó la misa de Pío X. Notable concurrencia de todas las clases sociales rodeaban un blanco enjambre de niños de primera comunión preparados con maternal esmero por matronas de asociación del rosario.
Por la noche, con la hora Santa, se cerró la primera fiesta de María Auxiliadora de San Miguel.
El aplauso a la propulsora de esta devoción en San Miguel, Señoras Lidia de Arguello y Emilia de Arguello. Felicitamos también a las señoritas que con finas manos de artista tejieron el rico cortinaje y las flores del templo.
Jocoro. En oriente le toca a Jocoro la precedencia en esta devoción. La preciosa imagen que adorna esta página ha presidido desde tiempos remotos la fiesta de este día. Sobre un mundo coronado de rosas la levanto este año el arte piadoso de la familia Tescas. Y después de haber recibido el largo homenaje del solemne novenario, el día 24; en el pórtico del templo, frente a la multitud reunida en la plaza, presidió la solemne misa de asistencia pontificial. El coro de la casa Nacional del Niño ejecutó la misa de Dierix. El Presbítero Dr. Eulogio Rodríguez trajo de su parroquia de La Unión, el hermoso panegírico del 24 de mayo, día glorioso para la cristiandad. Fue el Padre Soler quien patentizó una vez más su amor a la Auxiliadora de su antigua parroquia, cantando la misa de campaña.
A continuación jocorenses y peregrinos en largas filas desfilaron por la ciudad llevando en triunfo a la Reina de Jocoro. Su celoso párroco Padre Nazario Monroy debe sentirse feliz al constatar que la fiesta sumó un saldo consolador de varios centenares de comuniones.
Santiago de María, San Agustín, Jocotique, Polorós han visto también que la profecía de Don Bosco va realizándose en nuestra diócesis.
Que María Auxiliadora, defensora de la fe cristiana, salve la fe de nuestros pueblos.
O.A.R.

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No.1568 Pág. 1 – CIENTO SESENTA Y SIETE poblaciones

salvadoreñas no tienen más que un templo sin alma

El apostólico Obispo de Málaga, Monseñor González, cuenta con lágrimas en los ojos el saludo que recibió en una visita pastoral, de una niña de escuela de cierta población: en su ingenuo lenguaje, la niña dijo al Prelado la inmensa pena de ver el sagrario vacío, las campanas mudas al amanecer el día y concluyó suplicándole mandara un sacerdote que diera vida a aquel templo sin alma…
Cuantos templos de nuestra patria son templos sin alma; polvoriento el sagrario, apagada la lamparita que es faro de esperanza y de consuelo, mudas las campanas que saben alegrar la conciencia en momentos trascendentales de la vida…no hay sacerdotes para tantos pueblos.
Una estadística reciente arroja estos tristes detalles:
Población salvadoreñas que deberían tener sacerdote y no lo tienen:

Arquidiócesis de San Salvador:
1 Población con más de 7000 h.
2 " " " 5000 h.
6 " " " 4000 h.
11 " " " 3000 h.
23 " " " 2000 h.
12 " " " 7000 h.
Diócesis de San Miguel:
4 Población con más de 8000 h.
3 " " " 7000 h.
3 " " " 6000 h.
6 " " " 5000 h.
10 " " " 4000 h.
7 " " " 3000 h.
17 " " " 2000 h.
10 " " " 1000 h.

Diócesis de Santa Ana:
1 Población con más de 10000 h.
3 " " " 6000 h.
2 " " " 5000 h.
4 " " " 4000 h.
2 " " " 3000 h.
5 " " " 2000 h.
8 " " " 1000 h.
Diócesis de San Vicente:
1 Población con más de 10000 h.
2 " " " 5000 h.
4 " " " 4000 h.
6 " " " 3000 h.
7 " " " 2000 h.
7 " " " 1000 h.
Total CIENTO SESENTA Y SIETE poblaciones salvadoreñas que debieran tener su sacerdote y no tienen más que un templo sin alma.
Los excelentísimos Prelados de la Patria, a cuyo corazón pastoral llega muchas veces al grito angustiado de aquella niña de un pueblo sin Formar sacerdotes, sostener el seminario, llaman a la conciencia de los cristianos.
Desea el Santo Padre que este mes de mayo se trabaje especialmente en la piedad de los niños. Sin olvidar el problema internacional de la paz, no debemos olvidar que preparamos un congreso nacional por las vocaciones. Para trabajar en la piedad de los niños en el sentido vocacional, podían tenerse en cuenta estas iniciativas enviadas de Roma a la Acción Católica:
"Niños:
1.- Ofrenda de oraciones, que se pueden marca en hojitas especialmente apropiadas.
2.- Formación de "Coros Angélicos", de 9 niños (09 niñas). Cada coro se obliga: a) al rezo diario de oración propia; b) a ofrecer una pequeña limosna mensual: c) al ejercicio mensual de la "Jornada Sacerdotal".
3.- Ofrecimiento de la Sagrada Comunión por las vocaciones Sacerdotales: a) En la "jornada de los niños" en ocasión de Congresos Eucarísticos; b) en el tiempo más próximo a la Primera Comunión.
4.- Congreso de monaguillos. Cuídese que los actos tengan: a) una parte religiosa; b)una parte educativa; c) también una parte recreativa.
5.- Muchas (con figura de un pequeño seminarista, o con la reproducción del seminario, local, etc.) que deben circular por turno entre los niños, que las lleven a su casa para recoger el óbolo de los padres y hermanos.
6.- Carteles para animarlos a hacer pequeñas ofrendas y sacrificios. (Con emblemas de las Ordenes Sagradas). Pueden servir también para la enseñanza intuitiva.
7.- Distribución de estampas, cromos, sellos para formar colecciones, entre los cuales se sortean premios".
O.A.R.

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No.1563 Pág. 7 – Dos mañanas triunfales

El sábado de gloria es un despertar triunfal.
En la edad de oro de la liturgia, toda la noche del sábado era una noche de oración en la basílica lateranense. Los que se iban a bautizar y que se habían preparado para ese sacramento durante toda la cuaresma, eran el centro de las atenciones de la Iglesia: todo les hablaba del bautismo. Y cuando la aurora del domingo comenzaba a despuntar, se dirigían al cercano bautisterio donde el Sumo Pontífice bendecía la fuente, bautizaba solamente y confirmaba a "los nuevos retoños del cristianismo" como los llamaban. Y luego, vestidos de blanco y presididos por el Papa, volvían a la basílica bajo la fresca mañana de la resurrección mientras cantaban ellos y el pueblo en expresión de cristiano regocijo.
Y en la Mañana del domingo, cómo se siente la perenne juventud de la Iglesia en la magnífica ceremonia del Vaticano! Después de la pontifical del Papa, se abre la Logia de San Pedro y hay en la plaza una explosión de júbilo vivando al Papa en mil idiomas. Alguna vez ha culminado esta ceremonia con la canonización de algún santo. Por ejemplo, la última pascual de Pío XI, dio la Iglesia tres santos: un polaco, un español y un italiaNo. Entre los numerosos peregrinos era extraordinaria la concentración de la juventud católica; millares de señoritas vestidas de blanco enardecían la multitud con el vibrante himno de la Acción Católica.
Y por la noche, la cúpula gigantesca y la fachada de la Basílica, son artísticamente iluminadas.
O.A.R.

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No.1562 Págs. 1 y 4 – UN SANTO ANTIGUO PROTOTIPO DEL HOMBRE MODERNO

La cuestión social. He aquí un apremiante cuestión moderna.
Queriendo definirla y solucionarla, han surgido en la historia contemporánea conceptos absurdos y sistema que proceden de un error fundamental anatematizado en las encíclicas sociales: el materialismo, el olvido de nuestro verdadero destiNo.
* * *
Pío XI en la Quadragessimo Anno (n.108) traza este lindero infranqueable que divide, en la cuestión social, el campo cristiano y el campo socialista aún en su forma más mitigada:
"Según la doctrina cristiana, el hombre dotado de naturaleza social, ha sido puesto en la tierra para que, viviendo en sociedad y bajo una autoridad ordenada por Dios, cultive y desarrolle plenamente sus facultades; de gloria y alabanza a su Creador; y cumpliendo fielmente los deberes temporales y juntamente la eterna. El socialismo por el contrario, completamente ignorante y descuidado de tal sublime fin del hombre y de la sociedad, pretende que la sociedad humana no tiene otro fin que el puro bienestar".
Y claro está; cuando se ha perdido este concepto superior que baña de esperanza a la humanidad, no queda más que el odio de clases, la visión despiadada de miles de obreros en huelgas de hambre y de miseria, turbas sin fe y sin amor…
* * *
¿Por dónde llegó la humanidad a estos excesos?
La reforma del siglo XVI proclamó la suficiencia de la razón individual y la inutilidad, por consiguiente, de la autoridad. Esta es la fuente.
Luego por vía normal, el mal penetró en el campo filosófico. La filosofía viciada proclama ente la sociedad el falso principio de libertad absoluta. La sociedad se vio entonces corrompida en todos sus organismos. Y el mal se agrava con la cuestión obrera.
Tal en síntesis el itinerario marcado por la sabiduría de León XIII.
* * *
En suma, la rebelde negación de los sobrenatural ha llevado a los ricos injustos a olvidarse de aquel Dios que no es aceptador de personas cuando reclama la justicia; ha llevado a los pobres inconformes a soñar en paraísos terrenales conquistados con el puño cerrado; ha llevado a unos y otros al odio y a la ambición de sólo bienes terrenales, olvidando que hay una felicidad más noble y un destino más alto.
* * *
Ante rebelde apostasía de la humanidad, la iglesia ha proclamado muy claro su afirmación integral de los sobrenatural. No sólo con doctrinas sapientísimas, sino con la muda-elocuente predicación de sus ejemplares: los santos.
Pero el santo providencial propuesto por los modernos pontífices como el prototipo del cristiano moderno, es SAN JOSE.
Precisamente porque su vida de fe en el cumplimiento exacto de su deber es la refutación más acabada del espíritu moderno sin convicción, intranquilo, falaz…
Este párrafo de León XIII en el Breve "Neminem fugit", sintetiza cuanto San José se puede decir para la vida moderna.
"Los que han nacido nobles, aprendan de aquel varón de estirpe real, cómo deben moderarse en la próspera fortuna y cómo debe retener su dignidad en adversidad.
Los que son ricos, aprendan de él como deben posponerse las riquezas a la virtud. Los obreros y todos aquellos que tan acremente se irritan por las angustias de los asuntos familiares y por inferior condición, si ponen sus ojos en aquel hombre, sentirán más bien motivo de alegría y no de aflicción. Porque sus sufrimientos son comunes con los de la sagrada familia, iguales los cuidados de la vida cotidiana, pues José debió sustentar su vida y los suyos con el sudor de su frente; más aún las mismas manos divinas se ejercitaron como obrero. Por eso no es de extrañarse que hombres sapientísimos y llenos de riqueza, quisiesen más bien despreciarlas para elegir la vida de pobreza con Jesús, María y José".
O.A.R.

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No.1561 Págs. 1 y 4 – En el día del Papa Pío XII y Roma (1)

12 de Marzo de 1939
Bajo la espléndida mañana primaveral se yergue la cúpula de S. Pedro y extiende sus amplios brazos la columna de Bernini. Impotente el espacio para contener la multitud que se desborda por la vía bella concilliazone y rebalsa por los balcones y terrazas adyacentes.
En el balcón central de la lógica de San Pedro se destaca el trono de la coronación. A la llegada del nuevo Papa se ha desatado un huracán de entusiasmo en la multitud. La voz de los altoparlantes impone silencio. El Papa deja la mitra y luego el Cardenal de los Diáconos, toma en sus manos la triple corona y con voz emocionante que a través de las ondas repercute en los magnavoces de la plaza y en los radios del mundo, pronuncia la fórmula de la coronación del Pontífice: "Recibe la Tiara, adornada con tres coronas y considérate Padre de los Príncipes y de los Reyes". Y el Papa coronado – Pontífice y rey – extiende sus brazos para bendecir a Roma y al mundo.
* * *
Así con esa solemnidad inusitada llega a la cúspide de su misión en la historia contemporánea esta figura providencia: Pío XII.
Durante toda su vida, Eugenio Pacelli, ha robustecido su inteligencia y sus corazones para ponerlos al servicio de la Iglesia. Su entusiasmo por la Iglesia es herencia de familia. Su abuelo Marco Antonio fue abogado de la Sacra Rota y hombre de confianza de Pío XII y fundador del "Observatore Romano".
Su padre Felipe, hombre de piedad sólida, siempre luchó por defender y difundir su fe en el ambiente hostil de los "italianismos". Su hermano el marqués Francesco Pacelli fue el abogado de la Santa Sede, negociador habilísimo de Pío XII en el tratado de Letrán, uno de los redactores de los Protocolos y de los organizadores del Estado Pontificio.
Nace Eugenio el 2 de Marzo de 1876. Su infancia respira, junto al Tíber, el ambiente de un barrio que esta lleno de queridas tradiciones católicamente romanas.
Ama a Roma con pasión, pero esa Roma que es del mundo católico, ojo, cerebro y corazón.
Oh Jesús – decía en el panegírico del B.Pignatelli – desde hace diecinueve siglos vuestro nombre resuena en estas riberas del Tíber, aquí Pedro y Pablo lo repitieron hasta en los atrios de la casa del Cesar y aquí lo escribieron con su sangre en la colina vaticana y en la arcilla del río, fuera de los muros de la ciudad. ¿No eres tú acaso el que convirtió las fúnebres cuevas de las catacumbas en cunas de los adoradores tuyos y de mártires, los templos de Quirino en basílicas consagradas a tu nombre, la Roma de Tiberio, que te crucificó en la Roma de Pedro sobre quien fundaste tu Iglesia, faro de la redención y salud para todas las gentes, a fin de anunciar al universo tu de victoriosa.
Desde el fondo de la opresión – decía en el instituto de estudios Romanos- en que la había sumergido la Roma pagana, más bella se levantó la Roma de Cristo, salmodiando triunfalmente tras el avaro de Constantino; bella por la púrpura de sus mártires, bella por la ínfula de sus pontífices, bella por los lirios de sus vírgenes y por los laureles de sus creyentes, bella por los rayos del sol de una victoria más resplandeciente que los seculares triunfos de Cesar y Augusto.
Prendidos en su mente y en su corazón ese ideal y ese amor a la "Roma de Cristo", el joven Pacelli, se preparó para ser una avanzado heraldo de la Iglesia.
Aprende el equilibrio de sus potencias y el sentido de la belleza en el liceo clásico de "Ennio quirino Viscontil" y en "La Sapienza". Su formación humanística se manifiesta en sus escritos y discursos por su gusto depurado, una moción equilibrada, la apreciación de los tesoros del espíritu…
Así se prepara el hombre que la historia moderna debía alzar su inteligencia equilibrada, sobre naturalmente iluminada, en nombre de la Iglesia, frente a una civilización motorizada.
Decidida su vocación eclesiástica estudia filosofía en la Universidad Gregoriana, Teología en el Seminario Lateranense (desde entonces se aficiona a la Sagrada Escritura, a los Santos Padres y a la Historia Eclesiástica); y se da las disciplinas canónicas en el "apolinare".
Cimentados sus conocimientos en centros tan ilustres la providencia le abre las puertas de la práctica. Desde 1901 hasta 1917 bajo tres pontífices trabaja en diversas formas en la Secretaría de Estado.
El futuro Papa aprende normas sapientísimas de gobierno en sus relaciones con los Cardenales Rampolla, Gasparri y Della Chiesa.
De allí, agigantados su ideal y su amor a la "Roma de Cristo", sale a la vida pública y pasea en triunfo la bandera de la Iglesia por Europa y América y a su paso deja recuerdos imborrables.
Nuncio en Munich. De el dijo Guillermo II: "Pacelli es una persona simpática, distinguida, de gran inteligencia y exquisitas maneras; perfecto ejemplar de eminente prelado de la Iglesia Católica".
Y el Marqués d´Ormesson decía de él: Gozaba de una popularidad extraordinaria y su prestigio personal era inmenso; era el diplomático mejor informado; era el amigo íntimo de Hinderburg; el catolicismo de Alemania pendía de sus labios.
Francia lo ha oído en la prestigiada catedral de Notre Dame, exaltar en el más puro francés las glorias de Francia "que no puede morir"; y Lourdes señalar las llagas de la nación y condenar la apostasía de los intelectuales y obreros.
También las costas de América vieron acercarse bajo la bandera pontificia la figura de Pacelli. Y sobre el triunfo eucarístico de Buenos Aires, su palabra en perfecto español anuncia "la Paz de Cristo en el reino de Cristo". A su paso por Río de Janeiro, Montevideo, Las Palmas, nuevos huracanes de amor a la Roma de Cristo.
En 1936 en Estados Unidos. Se entrevista con 79 prelados, pronuncia innumerables discursos en inglés. Habla íntimamente con Roosevelt en Hyde Park.
A todos habla en su propia lengua el futuro padre de todas las naciones.
* * *
Por último, pontífice soberano ya, el ardiente enmorado de la "Roma de Cristo", llega hasta el mismo Quirinal, y en presencia de los Reyes, señala la verdadera grandeza de Italia: "La paz hace fuerte y respetada a la Italia" Y desde Castel Gandolfo habla angustiado al mundo ensombrencido: "Todavía es tiempo. Nada se pierde con la paz, todo se puede perder con la guerra".
Todo fue inútil. La sangre ha corrido a torrentes. Pero hoy, en el VI aniversario de la coronación de Pío XII, es un deber decir que su amor y su ideal han triunfado cuando más se temía la catástrofe. Dos fuerzas iban a chocar y despedazarse contra Roma y Pío XII la ha salvado.
Se derrumba la otra; la Roma que se embriagó con ambiciones imperalmente paganas. Pero la otra vive más bella y más radiante, la Roma que es faro de Redención y salud para todas las gentes.
Y una vez más la historia comprueba que Roma e Italia sólo será grande y admirable si se apoya en el Pontificado.
O.A.R.

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No.1558 Págs. 1 y 4 – EL PAPA Y LAS VOCACIONES

Por Cristo
Por la Iglesia
Por el Papa
Tocando el apremiante problema de las vocaciones sacerdotales y religiosas, el Padre Santo ha llamado a los corazones de los jóvenes esposos con los más poderosos argumentos del orden natural y sobrenatural.
Ya a terminar su mensaje augusto y a sus razonamientos se coronaran con esta trilogía magnífica, que para un cristiano son el argumento supremo: Cristo, la Iglesia, el Papa.
Ayudad a la Esposa de Cristo, distinguido esposos ayudad a Cristo, Salvador de los hombres.
Ayudadle hasta con los hijos de vuestra sangre; ayudadnos a Nos su Vicario indigno, pero en cuyo corazón llevamos a todos los hombre como hijos vuestros, ya sean ovejas unidas en el único ovil o descarriadas por áridas llanuras: a todos debemos dar el camino, la verdad y la vida que en Cristo.
Haced que vuestros hijos y vuestras hijas crezcan en aquella fe que es victoriosa que vence al mundo; no sofoquéis en su alma el espíritu que viene del cielo; alimentando aquella fe no fingida sino sincera que según el Apóstol San Pablo tenía su querido discípulo Timoteo, porque ya antes había sido la fe de sus progenitores.
No seáis avaros con Dios: de la bendición que el conceda a vuestro nido, dadle aquella porción que os pida.
Hoy en las palabras del Padre de toda la cristiandad, la angustia del Divino Jesús cuando dilatando sus ojos grandes sobre los campos amarillentos de espigas maduras, descubrió la mies inmensa de las almas sin obreros: Muchas es la mies…pocos los obreros.
* * *
La esposa de Cristo, la Iglesia, católica por esencia, lleva en su ser una fuerza de dilatación que le imprimió su Esposo, el Redentor de los hombres.
Y la Iglesia católica, no puede estar tranquila mientras sus lábaros de pacíficas conquistas no se dilaten sobre toda la humanidad.
Pero la Esposa de Cristo necesita hijos adalides de sus conquistas, que empuñando con brazos robustos la bandera de la religión, con fe clara y espíritu intrépido, la defiendan y la propaguen por todo el mundo.
De los hogares cristianos van a salir los colaboradores de tan grande empresa. De los hijos de la Iglesia, la Iglesia tiene derecho a escoger sus conquistadores. Y nadie tiene derecho a sofocar ese “espíritu que viene del cielo, la vocación.
La vocación que es el supremo honor que Dios hace a una familia escoger de “los hijos de su sangre” los colaboradores de la Divina Esposa de Cristo.
Y Cristo? El Salvador de los hombre, cuyo único anhelo fue traer a los mortales la vida, la redención. Y que ha querido sacar de entre los hombres, los repartidores de la redención a los hombres.
Con qué orgullo apostólico pudo exclamar S. Pablo : “Somos colaboradores de Dios”, “Ministros de Cristo”.
Si los hogares cristianos comprendieran bien la invitación de Cristo; si la falsa aristocracia comprendiera este honor; si más que el brillo efímero de su posición social o de sus riquezas relativas, o de sus pretensiones mundanas, apreciará esta verdadera aristocracia del espíritu, esta sólida riqueza del cielo…de que distinta manera recibirían las íntimas confidencias de un hijo, de una hija a quien Cristo llama para su colaborador…
Y el Papa? Como Cristo siente en su corazón el peso de toda la humanidad. Como el jefe de un ejército conquistador señala a cada soldado su puesto de combate. Y sintiéndose responsable de señalar a toda la humanidad el camino, la verdad y la vida, llama a colaborar con él en la misión más divina que Dios ha confiado a los hombres.
Y con esa preocupación apostólica, el Papa termina levantando al cielo sus brazos blancos…
“No os parezca pues, importuno, queridos esposos si a la bendición Apostólica que os impartimos con toda la efusión de Nuestro corazón de Padre para vosotros y desde ahora también para vuestros hijos que vendrán a circundarnos. Nos, acompañamos esta oración: que entre esos hijos, el Divino Maestro, si así le place, os conceda el honor y la gracia de escoger su porción y os de la fe y el amor para no rechazarla y cultivarla, mas aún, para agradecérsela, no sólo como el mejor de sus beneficios, sino también como la prenda más segura de sus predilecciones hacia vosotros y del premio que os prepara el cielo”.
O.A.R.

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No.1554 Págs. 1 y 4 – Para el Centenario del Seminario

EL PAPA Y LAS VOCACIONES
Por patriotismo
Un motivo poderoso que impele al sacrificio, es el amor a la patria. Como ningún egoísmo es más repugnante que el de aquellos falsos ciudadanos que, pudiendo hacer algo por su patria, se resguardan en su vida muelle a costa talvez de los esfuerzo ajenos.
Pío XII pulsa esta fibra del sentimiento humano, para pedir a los hogares cristiano su colaboración a la obra de las vocaciones.
"Decidme – preguntaba a los jóvenes esposos- ¿podía acaso vuestro orgullo patriota sentirse satisfecho de estar brazo sobre brazo y dejar a los otros todo el paso de los sacrificios que exige la prosperidad y la grandeza de vuestro país?.
"¿Y dónde quedaría la entereza de vuestro sentido cristiano, si quisieseis evadir el honor de concurrir, cooperar y ayudar también vosotros, no solo con donativos materiales, sino también con el don más precioso de los hijos que Dios os conceda, concurrir a la exaltación y propagación de la fe y de la Iglesia católica, en una palabra, al cumplimiento de su divina misión en el mundo en pro de las almas de vuestros hermanos?".
* * *
El hombre debe amar a su patria.
Y cuando el bien de ella lo exige, debe el patriota sacrificarse hasta la vida. Lo contrario seria no ser patriota.
Sin arrancar ese amor a la patria- y más bien robusteciéndolo – el católico debe amar hasta el delirio, hasta el sacrificio, a su Iglesia.
Y como ningún patriotismo está más aquilatado que el que raya en el sacrificio; el amor a la Iglesia toca a su cenit con la entrega generosa del hombre con todo su talento y todo lo que es, a la vida conquistadora de la Iglesia.
Es la vocación correspondida. Es decir al llamamiento de Dios.
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Si con el mismo gesto de las madres espartanas, los hogares cristianos infundieran en sus hijos ese espíritu de generosidad y los enseñaran a amar una vida de continua entrega al servicio de la Iglesia, de una Iglesia que no tiene más ambiciones de conquistar almas para hacerles el bien…y que en esa misión necesita hombres generosos que le ayuden… cómo crecerían los hijos piadosamente valientes y cómo florecerían las vocaciones.
Y aún cuando no resultaran en el hogar vocaciones sacerdotales o religiosas, tendrían la satisfacción de ver jóvenes de fe clara, atalayas valientes para defender su credo y no pingajos su voluntad, veletas de todo viento, capaces de negrar la fe de sus padres ante la sonrisa sarcástica de un desconocido.
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Es que nos hemos acostumbrado a ver la religión como una cosa de sacristía y procesiones y escapularios…Y que se quiere identificar al sacerdote con esa religión entendida a medias.
Y no hemos querido ver, o no se nos ha enseñado que la religión es vida y vida conquistadora y vida que es engrandecimiento del ciudadano porque templa su voluntad, porque da a su cerebro un sistema que apoya en lo inmutable, porque da energías en el deber, porque es comprensiva de todos los sentimientos humanos y capaz de solucionar todos los problemas de la historia.
Y es la religión que predica el sacerdote. Por eso nadie como él hace patria. Y son suicidas las naciones que excluyen o ponen trabas a la libre acción del sacerdote.
Que sepan pues, las familias cristianas, que su ayuda económica al seminario es ayuda al engrandecimiento de la patria.
Pero que sepan sobre todo, que si la vocación sacerdotal o religiosa toca a las puertas del hogar, no tienen derecho a marchitar esa vocación.
Es señal evidente de que Dios necesita de aquella casa un soldado para la vida conquistadora de la iglesia.
Y así como nadie debe negarse a prestar un sacrificio por el bienestar común de la patria…
Nadie, con sus derechos más sagrados, debe negarse a la entrega que Dios solicita para el bien de su Iglesia, que al fin y al cabo, s también el engrandecimiento de la patria.
O.A.R.
Para el Centenario del Seminario

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