Semanario El Apostol

Nº. 12 Pág. 3 La Voz del Pastor

Nuestra Diócesis con la Virgen de la Paz
Inolvidable mañana del 20 de noviembre. Bajo sus estandartes y guiadas por sus Párrocos de nuestra Diócesis y la comunidad de Religiosas Pasionistas de Santa Gema acudieron a la cita de su Obispo. Y comenzó allá en San Miguel el desfile desde la plaza de San Francisco a la Catedral Basílica de Nuestra señora de La Paz. La “Rondalla” de Jiquilisco interpretó al umbral de aquel hogar materno y comenzó la concelebración que confirmaba una vez más la eficacia de la Virgen para llevar los corazones a la Eucaristía. En la homilía traté de poner nuestra peregrinación en sintonía con la peregrinación mundial del Año Santo, haciendo un llamado a la RECONCILIACIÓN y a la RENOVACIÓN. Y por eso imploramos a la Virgen patrona de El Salvador que bendijera a nuestra Diócesis con esas dos gracias de valor inestimable: una profunda renovación espiritual de los corazones y un vivo sentido de comunión donde desaparezcan todas las divisiones para hacer de nuestra Diócesis una verdadera comunidad de amor.

Consagramos a la Reina todos los intereses de la Diócesis y le pedimos que su devoción creciera más y más en nuestro pueblo para que la sintiera siempre así como la sentimos aquella inolvidable mañana de noviembre: estrella luminosa que guíe nuestra peregrinación hasta el encuentro definitivo con Jesús.

Por mi parte agradezco y bendigo a los querido Párrocos que con tan ejemplar sentido de solidaridad jerárquica secundaron esta iniciativa; y bendigo y agradezco a cuantos con su presencia y su colaboración hicieron posible que nuestra Diócesis diera tan bello testimonio de unidad eclesial y devoción mariana.
EL OBISPO.

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Nº. 10 Págs. 3 y 4 La Voz del Pastor

En Comunión con el Papa
Al anochecer el miércoles 15 de octubre, tube la dicha de estrecharle las manos al Papa. Poco antes, en la audiencia general de la Plaza de San Pedro, uno de los 90 Obispos que allí nos juntamos, me dijo con profunda emoción: “Que maravilla es el Papa¡- Fíjese que si no fuera por él no nos conociéramos los obispos, había expresado su satisfacción con las palabras de Elizabeth a María “De dónde a mí esta felicidad?, explicando que le consolaba mucho sentir el apoyo de tantos hermanos suyos que con él compartía la responsabilidad de la Iglesia universal.
Papa y Obispos sentíamos que en este encuentro había algo más que una satisfacción humana; era la inmensa satisfacción de sentirnos “en comunión”. Estar en comunión con el Papa es estar unido a él por todos los vínculos que estrechan la unidad de la Iglesia: creer la misma fe, recibir y administrar los mismos sacramentos, estar adherido a él por una obediencia sobrenatural, sentir con sus mismo sentimientos (“sentir con la Iglesia”).

Y para un Obispo estar en comunión con el Papa significa también ser centro de unidad de su Diócesis, y por eso, ser eslabón que une consigo y con el Papa a todos sus sacerdotes, religiosas y fieles. Estar pues, en comunión con el Papa significa para el Obispo y para su Diócesis la garantía más segura de estar disfrutando la verdad y la gracia que Cristo confió a su única Iglesia.
EL OBISPO.

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Nº. 11 Págs. 3 y 4 La Voz del Pastor

En “Comisión para América Latina” (CAL)

El objeto principal de mi viaje a roma fue acudir a la Reunión del Consejo General de la Comisión para América Latina, ya que la Santa Sede me ha hecho el honor de nombrarme “Consultor” de dicho organismo. La Comisión para América Latina tiene como objetivo establecer el diálogo entre los Obispados latinoamericanos con el Gobierno central de la Iglesia y con otros organismos internacionales que fomentan la ayuda a la Iglesia y con otros organismos internacionales que fomentan la ayuda a la pastoral latinoamericana. Sólo este hecho de reunir las fuerzas de la Iglesia mundial para enfocar nuestros problemas ya es en términos que debe llenar de alegría y gratitud a todos los que trabajamos en nuestro Continente tan rico de problemas y esperanzas.

El tema de esta reunión fue “La pastoral familia en América Latina” Un tema de actualidad y urgencia, pues dos congresos internacionales, el de Bucarest sobre la población y el de México sobre la promoción de la mujer han demostrado la necesidad de proclamar sin confusiones ni reticencias la verdadera doctrina y moral de la Iglesia acerca de la familia, porque los hombres de hoy son muy propensos a dejarse guiar por doctrinas materialistas o por intereses políticos y comerciales y edonistas, al enfocar los problemas de la familia. Dos Obispos latinoamericanos expusieron la realidad latinoamericana sobre la familia y la teología de la familia que debe ser su ideal: otros dos Obispos de la Curia romana que asistieron a los mencionados congresos internacionales confrontaron con la doctrina de la Iglesia, los principios y las actuaciones ambiguas de dichas reuniones. Y sobre estas tres magníficas exposiciones de desarrollo el interesante diálogo de los que nos habíamos reunido. Eramos unos 35 obispos, 15 sacerdotes, un matrimonio latinoamericano y unos 10 laicos más. El resultado se recogió en un documento final que muy pronto llegará a todos los Obispos latinoamericanos y creo que les agradará y les servirá de orientación para desarrollar una pastoral más intensa en favor de la familia para que sea lo que quiere nuestro Señor y enseña el Magisterio de la Iglesia.
El Santo Padre nos dedicó una audiencia especial y en su precioso discurso nos manifestó el gran aprecio que él hace de los valores humanos y cristianos de nuestros pueblos latinoamericanos y nos animó a hacer de las familias latinoamericanas nuestras mejores aliadas para la Evangelización del Continente. Varias veces improvisaciones en italiano que expresaron en forma más espontánea su aprecio y cariño por nuestra gente.

Otros significativo gesto de benevolencia del Santo Padre para con nuestra “Comisión” fue permitirnos su altar papal de San Pedro para nuestra concelebración eucarística del año Santo. Que impresionante me pareció desde allí la arquitectura de la Basílica…pero sobre todo me conmovió aquella multitud de romeros del año santo que, en continua peregrinación, pasaban ante la tumba de San Pedro, allí bajo el altar de nuestra misa. Se me ocurría que aquella interminable procesión era el enorme torrente sanguíneo del Cuerpo Místico que pasaba por el mismo corazón de la Iglesia…

Con esta celebración y con el almuerzo que nos obsequió el Cardenal Baggio en un típico rinconcito de Roma, concluimos nuestra interesante reunión en servicio de la Santa Sede y de la familia latinoamericana.
EL OBISPO.

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Nº. 9 Págs. 3 y 4 Un “Romero” del Año Santo

Roma 14 de octubre. Mi primera impresión al llegar a Roma, hoy a mediodía, fue la que siete todo “Romeo” (o peregrino) del Año Santo, que llega por primera vez a Roma. Porque, a pesar de haber venido cuatro veces a Roma, nunca me había tocado estar aquí para un Año Santo, ya que este sólo se celebra cada 25 años. Y aunque hoy vengo con otras misiones de servicio a la Iglesia, he querido dar a este viaje el sentido espiritual que hace Roma, durante el Año Santo, la meta de una peregrinación para miles y miles de romeros que están llegando desde todas las latitudes del orbe. Por eso, antes de irme a la posada que tan amablemente me habían preparado las Madres pasionistas, me dirigí a atravesar las “Puertas Santas” de las basílicas confundido con los numerosos grupos de fieles que están respondiendo a esta extraordinaria llamada del amor misericordioso de Dios a todos los hombres de 1975.

Es maravilloso el ambiente de fervor que se ha levantado en Roma durante este Año Santo. Los temores del Papa ante un mundo indiferente para las cosas de Dios se han convertido en una satisfacción pastoral muy profunda al constatar que precisamente hoy más que nunca los hombres sienten hambre y sed de espiritualidad. A cualquier hora del día y en cualesquiera de los templos y lugares que escuchan, meditan, rezan y cantan…Toda Roma parece sumergida en un inmenso retiro espiritual.

La audiencia papal
Pero uno de los “momentos fuertes” de esta meditación romana del Año Santo es la audiencia de los miércoles a las 5 de la tarde. Yo tuve la dicha de participar muy de cerca en la del miércoles 17, junto con casi un centenar de obispos y más de 50,000 peregrinos la Plaza de San Pedro.

No hay una sala con capacidad para tanto grupo que solicita estar este momento con el Padre Común, y por eso ha adaptado muy bien esta explanada que rodea la “Columnata de Bermini”. El Papa, después de recorrer en un jeep blanco descubierto, bendiciendo entre aclamaciones a la muchedumbre, sube a la cátedra elevada frente a la fachada de la Basílica y, desde allí saluda en diversas lenguas a los diversos grupos que le responden con un grito de regocijo. Pero luego, todo ruido cede lugar a un impresionante silencio cuando el Pastor y Maestro Supremo dirige su mensaje de profundo contenido espiritual. Esta vez habló de la fidelidad que debe tener la conciencia cristiana a Cristo y a la Iglesia, a pesar del pensamiento y de las actitudes de moda con que el mundo pretende desvirtuar la fuerza del Evangelio. La audiencia termina con el canto en latín del Padre Nuestro y con la bendición que el Papa y todos los Obispos presentes impartimos al pueblo. Yo me uní a esta bendición pensando especialmente en mi Diócesis y en mi Patria.

En fraterna intimidad con el Papa. Y mientras se dispersa por las viejas calles aquella marca humana, el Papa invita a los Obispos a un saludo más íntimo en una sala del Vaticano. No se me olvidará aquel gesto de satisfacción que el Papa expresó al sentirse entre hermanos que comparten con él el pastoreo de la iglesia. Y mucho menos podré olvidar mi turno cuando, a solas con el papa, le dije cuánto lo respetamos y queremos los salvadoreños, tuvo alusiones muy comprensivas para nuestros Obispos, nuestros pueblos y nuestras autoridades. A todos saluda y bendice.

Música de El Salvador en manos del Papa
Fue en ese momento íntimo con el Santo Padre cuando tuve el gusto de cumplir el grato encargo que me hizo Don Roberto Cárcamo, de entregar al Papa el precioso L.P. de música de nuestro folklore salvadoreño ejecutada por el trío de los Hermanos Cárcamo. Su Santidad recibió con especial complacencia este significativo regalo del espíritu de mi Patria y me aseguró “lo oiré con gusto y lleve, una especial bendición del Papa a sus amables autores”. Y terminó expresando mi alegría de haber servido a través de “El Apóstol”, de mensajero del Santo Padre para llevar a ustedes tantas demostraciones de paternal cariño.
EL OBISPO

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Nº. 8 Pág. 3 LA VOZ DEL PASTOR

MI SALUDO DESDE ROMA
Mi saludo desde Roma naturalmente tenía que llegar a mi querida Diócesis y demás estimados amigos a través de estas paginitas de EL APÓSTOL que desde su primer número se presentó como “una carta de familia”. Y así también en el tono familiar de una carta dirigida al hogar, les contaré mis impresiones de este itinerario inolvidable. Gracias, ante todo.

Y ésta es mi primera impresión. Mi agradecimiento por ese noble gesto de amistad, adhesión y generosidad que me dispensaron al tener noticia de mi viaje. Me conmovió mucho también la presencia en el aeropuerto del querido Sr. Vicario General Monseñor Dueñas y de otros sacerdotes y laicos amigos, entre los que se destacó la numerosa representación de la Parroquia de San Agustín.

Bajo el signo de la virgen. El nombre de “Nuestra Señora del Rosario” que leí en la frente del gigantesco avión de Iberia, significó para mí todo un signo de cariño de la Virgen y me inspiró gran confianza en el viaje. Y con el rosario en las manos, los labios y el corazón, emprendimos el vuelo de Ilopango a San José, de allí a San Juan Puerto Rico y luego a España. La velocidad hacia el Oriente hizo una noche extrañamente profunda y leve, mientras por mi ventanilla pude ver continuamente una brillante estrella que mi devolución identificó también con María “estrella del mar y Señora del cielo”, mientras entre cielo y mar surcaba un avión con el nombre de la Virgen.

Cuando mi reloj marcaba las 11 de la noche en El Salvador, ya el tenue amanecer de otoño anunciaba las 6 de la mañana del 12 de octubre en tierras de España fuer para mí otro signo de la Virgen. Era el día de la Patrona de España la Virgen del Pilar, la que levó este mismo día en 1492 a las costas de América las naves de Colón. Cómo ha progresado el modo de viajar entre estas dos costas. ¡Ojalá que desde aquel día fue común para los dos!.

No quise perder la feliz oportunidad de ir a repetir a la Virgen del Pilar la salve que aquel día cantó Colón a la Virgen en tierra de América. Y tomé el primer tren para Zaragoza, ya que además tenía que cumplir allá otros encargos. El ambiente del 12 de octubre en Zaragoza es indescriptible; se siente allí toda la alegría y la devoción de España y de nuestros pueblos latinoamericanos; y sin querer piensa uno en aquella legendaria visita de la Virgen del Apóstol Santiago prometiéndole el florecimiento de su evangelización en estas fértiles tierras. Traté de hacer míos los sentimientos de aquel Apóstol. Patrono de nuestra Diócesis, al celebrar por todos Ustedes la misa allí muy cerca del famoso pilar.

En Zaragoza, los Padres Pasionistas me colmaron de atenciones. Lo mismo las Religiosas Pasionistas que dirigen el Colegio de Guadalupe y entre las cuales hay dos salvadoreños, una de Santiago de María, me hicieron pensar en la hospitalidad de nuestras hermanas del Colegio Santa Gema. Fueron igualmente muy finos los Padres Pasionistas de Madrid, de donde salí, el día 14, para Roma. Y desde ésta Ciudad Eterna les saludo y le prometo más impresiones para el próximo número de EL APÓSTOL.
EL OBISPO

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Nº. 5 Pág. 3 EL OBISPO VA A ROMA

Cuando este número de “El Apóstol” comience a circular el sábado 11 de octubre, estaré volando en un avión de la Compañía Iberia hacia España y hasta Roma, de donde volveré, Dios mediante, a mediados de noviembre. Esta “carta de familia” pues, es para decir “hasta luego” a mis queridos sacerdotes, religiosas y laicos de la Diócesis y a todos los amigos de El Apóstol que gracias a Dios, cada día van aumentando aun fuera de la Diócesis.

A todos los llevaré espiritualmente en mi corazón de peregrino del Año Santo. En nombre de todos ustedes saludaré filialmente al Papa y le pediré una bendición muy especial para sus hogares; le repetiré cuánto lo respetamos, lo obedecemos y lo amamos por acá. Unido espiritualmente con todos ustedes pasaré las clásicas “Puertas del Año Santo” abiertas este año a todo los peregrinos del mundo en las cuatro Basílica Patriarcales (San Juan de Letran, San Pedro, San Pablo extra muros y Santa María La Mayor).

Por mi viaje tiene un doble objetivo oficial: voy acudiendo a dos citas de la Santa Sede: como consultor de la Comisión para América Latina (CAL) participaré en la VIII sesión de su Consejo General que estudiara, del 20 al 22 de octubre, el tema de la “Pastoral familia en América Latina”. Y como Director Nacional de las Obras Misionales asistiré del 11 al 13 de noviembre a las Asamblea General de dichas Obras Pontíficas.

Y como nunca falta quien critique estos viajes, confundiéndolos con turismo debo recordar que los Obispos estamos al servicio no solo de una Diócesis sino principalmente de la Iglesia universal y que nuestra comunión con el Papa, centro de la misma comunión, robustece nuestra fe y estimula nuestro humilde servicio a la Diócesis. Por otra parte, si esto es lo que puede preocupar a alguien, debo decirles también que este viaje solo he podido realizarlo porque ha habido personas generosas que me lo han costeado sin compromiso de mi parte y a quienes bendigo de todo corazón.

En mi ausencia gobernará la Diócesis nuestro estimado Vicario General Monseñor José María Dueñas con quien todo nuestro Clero forma una bella unidad sacerdotal. Si alguno desea saber mi dirección puede pedirla a las Religiosas del colegio Santa Gema ya que ellas generosamente me proporcionarán alojamiento en la ciudad Eterna.
Me encomiendo pues, a sus oraciones y les bendigo cordialmente.
EL OBISPO

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Nº. 3 Pág. 3 El Rosario y las Misiones

Esta paginita de EL APÓSTOL quiere ser la carta de familia que el Obispo dirige a su querida Diócesis y a todos sus amigos para compartir -en un franco ambiente de diálogo y solidaridad- sus ideales y preocupaciones.

Hoy, en vísperas del mes de octubre, quiero invitar a todos a que seamos cordialmente solidarios con dos bellas tradiciones que tanto recomienda la Iglesia a nuestro pueblo en este mes: EL ROSARIO Y LAS MISIONES.

Sí. Octubre ha servido, casi todos los años, a los Papas para recomendar el rezo del Santo Rosario de la Virgen una forma sencilla de meditar los misterios de nuestra redención. Y el penúltimo domingo de octubre (este año 19) ha sido llamado y consagrado-desde los tiempos del Papa Pío XI- como DOMINGO MUNDIAL, DE LAS MISIONES (DOMUND).

Por desgracia, estos dos temas, Rosario y Misiones, son muy combatidos por las fuerzas modernas de la desacralización. Sin embargo sigue siendo dos expresiones vigorosa de la piedad y de la vitalidad de la Iglesia. El Rosario es expresión de oración y de amor a la Virgen Madre; y las misiones son expresiones de la vida misma Iglesia encargada por Cristo de llevar su Evangelio a todo el Mundo. El Concilio Vaticano II, enlaza bellamente estos dos motivos, cuando concluye así el famoso Decreto sobre la actividad misionera: “saben los misionero que es Dios quien hace que su Reino venga a la tierra, por eso ruegan juntamente con todos los cristianos que, por intercesión de la Virgen María, Reina de los Apóstoles, sean atraídos los gentiles al conocimiento de la verdad y la claridad de Dios que resplandece en el rostro de Cristo Jesús luzca para todos en el Espíritu Santo” (AG. 42).

Que Octubre pues, siga siendo para todos nosotros el mes de Rosario y de las Misiones.

EL OBISPO

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Nº. 2 Pág. 3 La Voz del Pastor

NOS ACOGEN CON CARIÑO
Un deber de gratitud obliga a esta paginita editorial.
Sí, muchas gracias por la cariñosa acogida que se ha brindado a nuestro “mino-boletín”. -Será por eso, porque, lo ven tan chiquito, tan modesto, tan humilde…? En verdad no encontramos otro motivo, para explicarnos porqué ha sido tantas las voces cariñosas de sacerdotes, hermanos y de religiosas y laicos, amigos que nos han expresado su complacencia y su estímulo al referirse a nuestro primer número de EL APÓSTOL. De todos modos, cualquiera que sea el motivo, Dios se los pague.

También agradecemos naturalmente y con más razón las observaciones que, con franqueza leal, nos han hecho quienes ven -como nosotros mismos somos los primero en ver-las evidentes limitaciones y deficiencias de unas paginitas a las que les falta muchísimo para llegar a ser lo que quisiéramos: un gran periódico digno de nuestra Diócesis tan exuberante de vida e inquietudes.

Pero -como dijo una vez el Padre Arce- “por algo se comienza como dije las viejitas de mi tierra”. Por algo hemos comenzado. Porque ya es algo, ya es lo principal, tener lo que ahora pretendemos: una carta de familia que, sin infulas de noticias exóticas o críticas neuróticas solo busca, con sencillez cordial, conocernos y unirnos más a los que trabajamos en la más modesta de las iglesias particulares del país y a quienes bondadosamente quieran compartir con nosotros estas noticias de nuestra vida, vivida aquí donde la “marginalidad” deja de ser demagogia para convertirse en reto de autenticidad a los mismos demagogos.

Gracias pues, a quienes nos han recibido con simpatía. Gracias sobre todo a quienes nos han dado la oportunidad de vivir con su generosa colaboración y apoyo, como son nuestros escritores, nuestros anunciantes, nuestros propaganditas, distribuidores y vendedores.
Gracias, gracias! EL OBISPO

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Nº. 1 Pág. 3 – EDITORIAL, LA VOZ DEL PASTOR

“La Iglesia considera parte de su misión servirse de los instrumentos de comunicación social para predicar a los hombres el mensaje de salvación”. Con estas palabras el Concilio Vatican II nos autoridad y obliga a publicar este modesto boletín de la Diócesis de Santiago de María, y, al mismo tiempo define nuestro objetivo.

Nuestra Diócesis es la Iglesia y, por eso, es mensaje de la gran noticia de la salvación de los hombres, y por eso también, necesita un vocero de su mensaje. La Diócesis es también familia, una familia agrupada en comunidades parroquiales que cubren su amplia geografía; y por eso, necesita un vehículo, aunque sea humilde, pero en la cual pueda llevar familia, las noticias, las experiencias, los éxitos, los proyectos y hasta los fracasos…de nuestros queridos Párrocos, de nuestras comunidades religiosas, de los diversos grupos de apostolado seglar, de todo católico que sienta interés por la vida de su Diócesis.

Por eso creemos adecuado el nombre que le hemos dado a nuestro boletincito. El Apóstol.
Apóstoles fueron los primeros que recibieron de Cristo el encargo de llevar al mundo el mensaje y la agracia de la salvación de los hombres. Y precisamente uno de esos Apóstoles, por cierto no de los más intrépidos, Santiago el Mayor, de nombre y protección a nuestra simpática Diócesis. Santiago el Mayor será pues, el verdadero Redactor y Propagandista de “El Apóstol”. El será El Apóstol.

Agradecemos a quienes han acogido con cariño nuestra idea y nos están ayudando a realizarla. El Apóstol abre sus páginas, con la cordialidad de una bienvenida, a quienes quieran ayudar a la Diócesis a difundir la gran noticia de la salvación. EL OBISPO

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