Home Su Pensamiento Semanario Orientación Nº. 4073 Pág. 8 MONSEÑOR ROMERO COMENTA

Nº. 4073 Pág. 8 MONSEÑOR ROMERO COMENTA

En Comunión con el Papa

SALUDO, AGRADECIMIENTO Y MENSAJE RECÍPROCO.
UN SALUDO
Como lo llevé al Santo Padre en nombre de toda la Comunidad Arquidiocesana, lo traigo del Papa a todos mis queridos hermanos el Señor Obispo Auxiliar, los sacerdotes, las comunidades religiosas y los laicos. Y desde la Iglesia, que forma una sola familia con el Papa, un saludo también a todos los salvadoreños por quienes Su Santidad me expresó profundos sentimientos de admiración, de comprensión y amor.

Y, junto al del Papa, mi saludo de pastor a quienes me han recibido con acogedora bienvenida y a quienes me ven volver con curiosidad y hasta con indiferencia, o talvez con odio gratuito…a todos mi saludo de pastor, es decir, de servidor, de amigo, de buena voluntad. No se puede aprender otro sentimiento junto a aquella sucesión de San Pedro cuya única razón de ser es continuar entre los hombres el amor universal de Jesucristo.

UN AGRADECIMIENTO
También lo llevé al Papa y lo traigo a mi pueblo. Agradecí al Santo Padre su “servicio apostólico” que por amor a Cristo lo ha hecho esclavo de todos los pueblos. Servicio Apostólicos que es signo e instrumento de la unidad de toda Iglesia, cátedra y luz de la verdad de Dios, en el mundo, amor y severidad que estimula el bien y denuncia la maldad y la injusticia de todos los hombres de todos los pueblos.

Y como humilde expresión de la gratitud y el cariño de mi pueblo puse en sus manos unos pequeños obsequios y unas cartas campesinas y el retrato manchado con su sangre del Padre Alfonso Navarro… unos modestos signos del ofertorio de nuestra Patria que tanto la ama. Así lo entendió el Papa cuando abrió sus manos para recibírmelos con una sonrisa paternal.

Y junto a la gratitud emocionada del Padre común, yo también quiero dejar constancia de mi agradecimiento a quienes me hicieron compañía espiritual en este viaje para mí tan decisivo.

Gracias por sus oraciones, por sus palabras de aliento y de asesoramiento, por el testimonio de solidaridad tan abundante.
Gracias especialmente a los amigos artífices de la opinión pública por haber hecho sentir en la prensa, la radio y la televisión la importancia de mi viaje como comunión de fe y pastoral con el Maestro y Pastor Supremo de la Iglesia.

Y UN MENSAJE
También es un mensaje recíproco. Porque, sobre todo después del Concilio Vaticano II, Roma no sólo enseña y se siente autoridad, sino que la prestancia de la Iglesia particular, es decir de la Diócesis, donde la Iglesia universal se hace acontecimiento salvífico y magisterio de fe para las circunstancias concretas de los pueblos- es muy tenida en cuenta para escucharle sus problemas y las aplicaciones concretas de la doctrina universal. Y en este sentido puedo decir que mi viaje a Roma también llevó un mensaje de nuestra Arquidiócesis que fue acogido con comprensión.

Pero sobre todo mi regreso viene denso del mensaje de Roma para nuestra Iglesia particular. El diálogo franco y fraterno con la Sagrada Congregación para los Obispos, con la Secretaría de Estado de Su Santidad, y con los Sagrados Dicasterios para la Educación (Seminarios), para el clero, para los religiosos, para sacramentos y culto, justicia y paz, etc, dejan en la mente y en la conciencia del Obispo que hace su “visita ad limina” verdaderos focos de orientación y aliento para proseguir con nuevo esfuerzo y mayor perfección la tarea pastoral de la evangelización del pueblo.

Sobre todo cuando el mismo Papa resume en su breve audiencia la densidad de aquellos diálogos, el mensaje de Roma se hace más que síntesis, amor, fuerza, alegría.

Es tan denso todo esto que seguirá ofreciendo tema para otros artículos.

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