Home Su Pensamiento Semanario Orientación Nº. 4085 Pág. 2 MONSEÑOR ROMERO COMENTA

Nº. 4085 Pág. 2 MONSEÑOR ROMERO COMENTA

Juan Pablo y América Unidos Para Siempre
El breve pontificado del Papa Juan Pablo I -concluido en la media noche del 28-29 de septiembre recién pasado- ha sido suficiente para dar una densa respuesta de Dios al mundo actual.

La luz de su cuarto quedó encendida mientras repentinamente se apagó su vida terrenal con el libro inmortal de Kempis “La imitación de Cristo” entre sus manos.

¿Qué otra luz necesita el mundo para no andar ya en tinieblas?
Hombres como Juan Pablo son las antorchas que quería encender Jesucristo cuando mandó a sus cristianos que fueran “luz del mundo y sal de la tierra”. Y sólo se puede ser así cuando se hace móvil y modelo de la propia vida, al Hijo de Dios que se hizo Hijo del hombre para encerrar en vivencia humana la luz de Dios. Sólo El puede decir: “Yo soy la luz del mundo y el que me sigue no anda en tinieblas”. Por ese seguimiento fiel de Cristo, se puede decir el breve pontificado de Juan Pablo I lo que el Evangelio de San Juan dice de Juan Bautista: “No era él la luz, pero vino para presentar al que es la luz”. Fue como Juan el precursor: Su amplia sonrisa que lo caracterizó fue transparencia de la luz, trasunto de Jesús: “manso y humilde de corazón”, pobre y desapegado de las vanidades y de las intrigas del mundo aunque se apelliden “eclesiásticas”, heraldo de la buena doctrina, sin alardes de inquisidor, firme defensor de una disciplina más apoyada en la convicción y en el amor que en la legalidad, mano tendida a todos los hombres desde la autenticidad e identidad de la Iglesia de Jesús.

Quiero concluir esta pincelada póstuma de Juan Pablo con un impresionante rasgo mariano y latinoamericano. El único mensaje radiofónico de Juan Pablo II a América Latina, fue dirigido el 24 de septiembre a la concentración del Tercer Congreso Mariano de Ecuador. Breve como su pontificado, fue suficiente para expresar en poco más de un minuto la sintonía de amor a la Virgen Madre de Jesús, que unió para siempre el corazón del Papa muerto con el corazón de nuestra América. Dijo así Su Santidad:
“Con sumo gusto queremos unir nuestra voz a la vuestra, desde esta Roma centro de la catolicidad, para tributar un homenaje de filial devoción y amor a nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen María.

Sabemos que estáis celebrando el Tercer Congreso Mariano Nacional, bajo el lema: “El Ecuador por María a Cristo”. Haced de este lema todo un programa de vida y de acción apostólica, María, la Madre de Cristo, Madre de la Iglesia y Madre dulcísima de cada uno de nosotros, sea siempre vuestro modelo, vuestra guía, vuestro camino hacia el Hermano Mayor y Salvador de todos, Jesús.

Y sea también Ella, en este momento difícil y lleno de esperanza, la estrella de la Evangelización en Ecuador y en toda la América Latina.
Con gran afecto paterno y en comunión de plegarias os bendecimos a todos Pastores y fieles, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Share:

You may also like

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Select your currency
USD United States (US) dollar