1979

El proyecto de Dios para salvar al pueblo

30° Domingo del Tiempo Ordinario
28 de octubre de 1979

Jeremías 31, 7-9
Hebreos 5, 1-6
Marcos 14, 46-52

Queridos hermanos:

-Ayuda de la Iglesia, cuarta carta pastoral
El ambiente nacional que rodea esta reflexión puede distorsionar nuestra atención. Yo les suplico que no olvidemos que, ante todo, es una reunión eclesial; que venimos a alimentarnos para crecer en la fe de la palabra de Dios. En  medio de la crisis del país he escrito mi cuarta carta pastoral y creo que esos conceptos son de mucha actualidad para un verdadero católico.

-Su propia identidad
El servicio que la Iglesia presta en este momento a los salvadoreños es, ante todo, su propia identidad: ser Iglesia. No es convirtiéndose ella en una fuerza o en una palabra política como va a prestar su ayuda, sería distorsionar su perspectiva, sería falsa su palabra. Ser ella misma, así como cuando una persona sincera lo primero que hace en cualquier situación, agradable o desagradable, es presentarse tal como es, no fingir.

Esto es lo hermoso de la Iglesia, la sinceridad del evangelio. En tiempos de bonanza o en tiempos de persecución, en ambigüedad es, en adversidades, ser ella misma. Yo encarezco, y esto es mi afán principal como pastor, que construyamos esta gran afirmación de la Iglesia que es el Reino de Dios, de tal manera que Ella no busca pelear con nadie ni halagar a nadie, sino ser ella misma. Estarán bien con ellas los que como ella propugnen el Reino de Dios en la tierra, y chocarán con ella, los que se opongan al Reino de Dios en la tierra.

-Evangelización
Por eso, ella, siendo ella misma, se presenta con su gran tarea esencial: la evangelización. No es otra su tarea, evangelizar, llevar por el mundo el mandato de Cristo: “Id y evangelizad”.

-Orientación doctrinal
Claro que en discurso de los tiempos la palabra evangelizar ha ido recobrando amplitudes cada vez más amplias, más anchas, y asi en mi carta pastoral recojo aquellos aspectos de la evangelización que son oportunos y necesarios hoy: orientación doctrinal, denuncia del error y del pecado en función de la conversión, desenmascarar las idolatrías del pueblo y de la sociedad, promover la liberación integral del pueblo, urgir los cambios profundos que están a la base de todas nuestras violencias y malestares, acompañar al pueblo con sinceridad de Iglesia, al pueblo pobre y al pueblo dirigente, a todo el pueblo, para decirle su función como parte de ese pueblo y como instrumento de Dios para implantar su reino en la tierra.

-Juan Pablo II – Documento sobre Catequesis
Que oportuna me viene la noticia del Papa Juan Pablo II, que ha cumplido una promesa que ya días había anunciado de recoger entre la herencia de Pablo VI un documento que dejó inconcluso y que recogía toda la consulta episcopal del Sínodo de 1977, cuyo tema fue “la catequesis”. El Papa, Juan Pablo II recogiendo esa consulta que ya comenzaba a elaborar en un documento Pablo VI, le dá su estilo.

Dice al presentar este documento, que: “una fe firme es el don más valioso que la Iglesia puede ofrecer al mundo aturdido e inquieto de nuestra época”. Ni más ni menos ésto es lo que la Iglesia quiere ofrecer: el don valioso de la fe. Yo, como quisiera, hermanos, que en el corazón de todos los que estamos haciendo esta reflexión, tuviera efecto la oración que acabamos de elevar al Señor: ¡auméntanos, la fe, la esperanza y el amor!

Quien viniere al templo con otras intenciones, con curiosidades políticas o con otras tendencias noticiosas sólo por ser noticia, y dar algo alarmante, está perdiendo su tiempo. Yo no quiero dar otra cosa más que este don precioso de la fe y lo que les pido a ustedes es atención de fe, no atención simplemente humana, curiosa, mal intencionada, sino atención de fe; de tal manera que la palabra que Cristo le dice al cieguito del evangelio de hoy, pudiera decirla de cada uno de nosotros: “Tu fe te ha curado”, y ojalá esta fe se hiciera de carácter nacional para que esta pobre patria, ciega que va caminando a trompicones como los ciegos que van a tientas, recobrara la vista de la fe y el Señor le dijera: “tu fe te ha curado”.

-Invitar a construir la Iglesia
Pongamos esta medicina a la base de nuestros problemas comenzando por una fe personal, profunda; por la fe de nuestras familias, que no hay don más grande que se pueda ofrecer al mundo de hoy aturdido y confuso que una fe serena del hombre o de la mujer que sabe su origen, el sentido de su vida y hacia donde se encamina, prescindiendo del vaivén de la historia o colaborando, mejor dicho, pero con serenidad de fe, a las situaciones y coyunturas que se multiplican tan rápidamente en la hora actual. No vivamos de coyunturas, de impresiones, de emociones, de sicosis; vivamos de fe. Esta es mi primera invitación. Por eso, construyamos la Iglesia.

-No “la imagen”
Una preciosa carta que recibí hoy, me decía: “procure siempre mantener su predicación en servicio del evangelio, no le preocupe tanto la imagen”, no vivimos nosotros de cuidar una imagen. Vivimos de la sinceridad del evangelio el cual puede muchas veces presentarse como una imagen horrorosa como cuando dejaron solo a Jesucristo. La Iglesia, ya les he repetido mil veces, no está cuidando una imagen agradable a todos, sino decir la verdad aunque se quede sola…

-Riesgo de quedarse sólo
Será la figura de aquel beduino que yo recordaba cuando la muerte del Padre Navarro, que una caravana perdida en el desierto le pidió que la condujera. Sedientos veían el espejismo: “parece agua” y se lanzaban allá engañados. Y el beduino les decía: “No, es un engaño”, y seguian caminando y otra vez el espejismo… “no es agua, sigan por aquí”. Y tanto se enojaron que sacaron una pistola y mataron al pobre beduino, el conductor del desierto que con su mano tendida, ya muerto estaba diciéndoles todavía: “por aquí”. Es la mano de Cristo que muchos no soportan. Es la mano de la Iglesia que por el caminar tan confuso de este desierto nos va guiando; dejémonos guiar por ella. Que formidables vienen las lecturas de hoy para complementar, para ilustrar con palabra de Dios, este pensamiento que yo voy a sintetizar así como tema de la homilía.

EL PROYECTO DE DIOS PARA SALVAR AL PUEBLO

1º) El pueblo de Dios liberado en Cristo para ser liberador de todos los hombres.

2º) El pueblo como comunidad política.

3º) Relación entre el pueblo de Dios y el pueblo como comunidad política.

1o. EL PUEBLO DE DIOS LIBERADO EN CRISTO PARA SER LIBERADOR DE TODOS LOS HOMBRES

Podemos deslindar bien hoy, en este tema de esta reflexión, lo que muchos confunden cuando mencionan ese nombre tan sagrado: el pueblo, y cuando la Iglesia menciona el pueblo de Dios. Son dos realidades de las cuales no podemos juzgar sino tener en la mente el proyecto de Dios al hacer hombres, masa, pueblos, comunidades políticas; y al hacer en medio de esos pueblos y de esas masas y muchedumbres, su pueblo, el pueblo de Dios. ¿Qué diferencia hay? Hoy la lectura nos presenta la profecía del Antiguo Testamento que se realiza en Cristo y en su Iglesia. El pueblo de Dios liberado y liberador.

a) San Marcos está describiendo la cercanía de Cristo en su “subida” de Samaria o Jerusalén (Jericó)

San Marcos descubre a Cristo ahora -ya está terminando el Año Litúrgico; dentro de cuatro domingos será el domingo de Cristo Rey que corona todo el Año Litúrgico para comenzar ya con otro Evangelio-, pero el Evangelio que nos ha guiado este año, San Marcos, es de lo más significativo, porque no es el más largo es el más corto, porque todo su afán es presentar en la persona de Cristo la gran misión, su gran doctrina; no trae tantos discursos pero sí trata de identificar a Cristo como el Redentor, el Salvador.

Este domingo, ya una de las últimas lecturas, estamos llegando al relato de la pasión; ya va caminando con sus apóstoles hacia Jerusalén, está allí a las orillas de Jericó, donde le sale al encuentro un cieguito que le grita la gran palabra con que se calificaba en la Biblia a Jesús: “¡Jesús, hijo de David, ten piedad de mí!” El hijo de David era la expresión que, desde Natán el profeta, había dicho a David que en su descendencia iba a haber un vástago que iba a establecer su reino para siempre; en él serían salvados todos los pueblos. Por eso el hijo de David era señalado como el Mesías y así era Jesús, el hijo de David.

-Cristo: Salvador escatológico… dá vista a los ciegos… predica a los pobres Encuentra aquí en el cieguito la confesión maravillosa como un marco apropiado para ingresar ya a Jerusalén, presentarse como Mesías y sufrir en el Calvario la muerte que le trae la redención al mundo y la resurrección que le ofrece nueva vida. El hijo de David, el heredero de las promesas mesiánicas, el que de parte de Dios le trae una liberación al pueblo, en los labios de un ciego. ¡Qué elocuente! El ciego es la humanidad pidiendo al hijo de David: redención, luz para sus ojos. La figura profética que volverá la vista a los ciegos, y volverá el oído a los sordos, y resucitará a los muertos, y predicará a los pobres, es el que va allí platicando con el pobre, con los ciegos; curando no tanto por hacer prodigios, sino por hacer presente la gran promesa de que está ya el liberador entre nosotros.

b) El anunciado por los profetas… unido a la historia de Israel

La  primera lectura viene a aclarar este personaje, el hijo de David, y la fe que el ciego ha puesto en él. Nos trae un pasaje del profeta Jeremías que narra  el regreso del pueblo cautivo en  Babilonia  hacia Palestina nuevamente.

-Pueblo débil… probado… Dios es su fuerza
Hay alegría, es un pueblo no victorioso que retorna, sino salvado, débil. “En la muchedumbre -dice- vendrán ciegos y cojos, preñadas y paridas, la mujer en su estado de debilidad y el hombre en su estado de más impotencia”. Todo lo más débil, la humanidad necesita de la potencia de un redentor, pero viene alegre porque Dios viene a salvar a su pueblo. Ha salvado ya al pueblo.

-Pueblo, resto salvado
Pero hay una frase misteriosa en la lectura de hoy: “Ha salvado a su pueblo, ha salvado el resto de su pueblo”. El “resto” de Israel es toda una institución, pueblo predilecto de Dios, no le era siempre fiel, le traicionaba pero siempre quedaba un resto, un pequeño grupo. Cuando vino Cristo también fue un resto: María, José, los apóstoles. Un pequeño grupito frente a una muchedumbre que gritaba: “¡Crucifícalo, no es este el Mesías!” Era el resto en el cual Dios iba prolongando su promesa de salvación en Cristo.

-Confines de la tierra: sugerencia de universalismo
“Este pueblo -dice hoy la profecía de Jeremías- viene de los confines de la tierra”. Hay ya una alusión a la universalidad de la redención.

“Retorna, es la conversión, vuelve a Dios: el Señor es el que salva”.

Hay alegría, los que partieron en llanto, esclavos de unos vencedores, vuelven libres, perdonados; débiles sí, pero confiados en la potencia de Dios y a su paso el camino florece, por dondequiera que pasa este pueblo de Dios redimido va cantando alegría, va proclamando redención, va cantando la gran liberación. Y así en el desierto hay torrentes, y hay agua, y hay caminos llanos, hay un retorno fácil”. Esta es la descripción del pueblo de Dios.

c) La profecía del Viejo Testamento se realiza en Cristo y su Iglesia

La segunda lectura, donde la epístola a los Hebreos nos presenta a Cristo como sacerdote, medianero entre Dios y los hombres, nos está dando la clave de este pueblo de Dios. El fundador de este pueblo de Dios es Jesucristo que le ha dado sus características de profeta, sacerdote y rey. Toda esta reunión de católicos en la misa del domingo no es otra cosa que Cristo encarnado en la historia de hoy, en nosotros que somos la Iglesia de hoy, Cuerpo de Cristo en la historia.

-Figura del Sumo Sacerdote aplicada a Cristo
Hoy Cristo está ofreciendo al Padre el sacrificio por el perdón de los pecados por medio de nosotros en la misa dominical. El pueblo de Dios canta la redención, celebra la mediación sacerdotal de Cristo entre Dios y los hombres; promueve la gran liberación a partir del pecado. El rodeado de pecados, de debilidades pero unido a Cristo sacerdote, ofrece el Padre el sacrificio por los pecados del mundo.

Sintámonos en esta mañana responsables de todos los pecados de la patria, recojamos todas las cegueras de los fanatismos; recojamos toda la debilidad, todas las maldades que hay en nuestro pueblo para decirle a Dios en el sacrificio de la misa, en Cristo sacerdote en que se apoya nuestra fe: “Perdona Señora a este pueblo, devuélvele la vista. Ven Señor que te necesitamos para elevar del pueblo la gran oración hacia nuestro Padre Dios. Y esta promoción que arranca a los hombres del pecado, no se detiene solamente en libertades de lo económico, de lo político y de lo social. Esas grandes liberaciones son un término medio entre los dos grandes extremos de la gran liberación. La liberación que viene de liberarnos del pecado, pasa; también, liberándonos de los egoísmos humanos, de las represiones, de las opresiones, de los egoísmos, etc.

-Hasta la promoción de la filiación divina
Pero no se para allí. Cristo no sólo quiere que los hombres vivamos felices en la tierra, El ha traído una redención que va a la trascendencia hasta hacernos hijos de Dios y por eso dice la segunda lectura: “en él se cumple la profecía, tú eres mi hijo, será para tí un Padre y serás mi primogénito”. Bellas expresiones para ver a dónde está la meta de nuestro caminar cristiano como pueblo de Dios.

Hay una síntesis de todo lo que he dicho en el Concilio Vaticano II que tiene, precisamente, un capítulo sobre el pueblo de Dios. Leámoslo juntos hermanos porque me parece que si llegamos a comprender esta gran realidad: que somos el pueblo de Dios llamado para formar parte de una selección en el mundo, el resto de Israel, la minoría de la humanidad, los privilegiados de Dios, no seremos egoístas con tanto honor, sino que sabremos comprender para qué nos ha amado tanto el Señor, por qué nos ha hecho comprender su palabra, su evangelio. No es para encerrarlo en una piedad individualista, ni para vivir una religión de alienación del mundo, sino precisamente que Dios nos ha dado su luz como lo vamos a ver, para otros servicios. Pero tratemos de afianzar esta idea: ¡Somos pueblo de Dios!

-Pueblo de Dios
“En todo tiempo -dice el Concilio- y  en todo pueblo es grato a Dios quien le teme y practica la justicia. Sin embargo, fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente. Por ello eligió al pueblo de Israel como pueblo suyo, pactó con él una alianza y le instruyó gradualmente, revelándose así mismo y los designios de su voluntad a través de la historia de este pueblo, y santificándolo para sí, Pero todo ésto sucedio como preparación y figura de la alianza nueva y perfecta que había de pactarse en Cristo”.

Todo el Viejo Testamento es como un bosquejo de lo que va a ser la Iglesia. Israel, pueblo escogido entre toda las naciones para hacer un pacto con Dios, no es más que una figura de un pueblo consagrado a Dios. Cuando venga Cristo, las cosas van a cambiar pero en el Antiguo Testamento, Israel es la figura, la profecía de lo que tiene que ser la Iglesia formada por hombres de todas las naciones.

¿Cuál es esta Iglesia ya en Cristo? El Verbo hecho carne ha hecho para sí un pueblo: “Convocó judíos y gentiles que se unificaran no sólo según la carne sino en el Espíritu y constituyeran el nuevo pueblo de Dios.- Nosotros somos el nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios-. Pues quienes creen en Cristo, renacidos no de un germen corruptible, sino de uno incorruptible, mediante la palabra de Dios vivo… pasan a constituir un linaje escogido, un sacerdocio real, nación santa, pueblo de adquisición”. Esto somos nosotros. No por ser descendientes de Abraham no es un germen corruptible de carne y sangre sino por un germen espiritual, por la fe; nos hacemos hijos de Abraham por la fe y participamos de aquella dignidad de pueblo de Dios por el bautismo y por la fe.

“Este pueblo mesiánico -miren que características más bellas- tiene por cabeza a Cristo: “y teniendo ahora un hombre que está sobre todo nombre”, Cristo reina gloriosamente en los cielos. La condición de este pueblo es la dignidad y libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo. Tiene por ley el nuevo mandato de amar… Y en último lugar tiene, como fin, dilatar más y más el Reino de Dios, incoado por el mismo Dios en la tierra”. Esta es nuestra tarea: implantar el Reino de Dios a todo nuestro alrededor, somos el pueblo de Dios para llevar el Reino de Dios a todo el mundo.

Por eso este precioso texto del Concilio dice: “Este pueblo mesiánico, aunque no incluya a todos los hombres actualmente y con frecuencia parezca una grey pequeña, es, sin embargo, para todo el género humano, un germen segurísimos de unidad, de esperanza y de salvación”.

Saboreemos esta riqueza, nosotros que hemos tenido la dicha de creer en Cristo y estamos tratando de seguirlo, puede ser que seamos el grupo más pequeño en la humanidad, y cuando decía yo que la Iglesia está dispuesta a quedarse sola, nunca se quedará sola, aunque sea uno o dos cristianos estarán con Cristo que es el centro de la historia y por eso esos dos únicos que le pertenezcan sinceramente a Cristo; el pequeño grupo de los cristianos, aunque no sea el grupo mayor humano, es sin embargo un germen segurísimo de unidad, de esperanza y de salvación. Nosotros tenemos la liberación en nuestras manos. Nosotros tenemos la clave de la libertad, nosotros tenemos la verdadera solución de todos los problemas, sí de verdad fuéramos el pueblo de Dios dejándonos invadir de esta vida y de este espíritu del Señor.

Y termina el texto diciendo: “Caminando, pues, la Iglesia en medio de tentaciones y tribulaciones, se ve confortada con el poder de la gracia de Dios, que le ha sido prometida para que no desfallezca de la fidelidad que le ha prometido al Señor”. Y Dios formó este cuerpo y Cristo se vale de él para llevar su redención a todos los hombres.

Queridos hermanos, era necesario tener este concepto cuando las lecturas de hoy ponen un límite entre el pueblo en general y el pueblo de Dios como resto de Israel salvado, que regresa con la bendición y la gracia del perdón, alegría, esperanza, unidad de todos los hombres. Este es el afán de la Iglesia en su pastoral, hacer que la gente comprenda que esto es lo único necesario, hacer el pueblo de Dios. Ahora bien, desde allí, como núcleo de salvación, como germen de unidad y de esperanza, Cristo se vale de este pueblo para llevar la redención a todo el pueblo y a todos los pueblos. Aquí vamos a distinguir entonces la diferencia entre el pueblo de Dios y el pueblo en general o como llaman también, comunidad política , sociedad civil. No confundamos ¿Qué cosa es?, ¿de dónde nace la comunidad del pueblo?

En el evangelio de hoy hay un rasgo que no lo debemos perder de vista. Aquel ciego pertenecía al pueblo judío, tenía su patria como todo hombre tiene su patria, pero cuando Dios le dio la vista, también le dio la fe en el corazón, nos dice el evangelio, y siguió a Jesús. Un seguidor de Jesús, un judío, que sin dejar de ser judío, se hace un cristiano, un miembro del pueblo de Dios, miembro del pueblo civil y miembro del pueblo de Dios.

También cuando la primera lectura de hoy le canta al pueblo de Israel y le dice “el mejor de los pueblos”, no es un complejo de superioridad judía, sino que es la gran distinción que quiere hacer el profeta. Todos los pueblos son comunidades políticas humanas, pero este pueblo lo ha escogido Dios y está como a la cabeza porque en él quiere Dios expresar su designio de salvación para todos los demás pueblos cuando venga el liberador universal.

Cuando distingue también Jeremías, el pueblo y el “resto”, sólo en Israel se dá esta distinción porque como pueblo político, todos los judíos pertenecían a él, todos los descendientes de Abraham; pero como pueblo de salvación, sólo los que recibían esa esperanza y la vivían en su corazón. No todos los hijos de Abraham tienen fe y por eso decía Cristo: “No se gloríen de llamarse hijos de Abraham porque Dios es poderoso para hacer hasta de las piedras, hijos de Abraham”. Y Abraham y todos sus hijos si no es por su fe en Jesucristo que ha de venir, de nada le aprovecharía esta descendencia de la sangre y de la carne el germen corruptible.

De nada nos sirve llamarnos salvadoreños y tener por patrono al Divino Salvador si en el corazón del hombre no hay fe en ese Divino Salvador. Eres salvadoreño pero no eres un seguidor del Divino Salvador. Eres salvadoreño pero no eres cristiano, esta es la gran diferencia. Si llamáramos a los salvadoreños como “resto”, sólo a los que se santifican en esta vida del pueblo de Dios, verdaderamente sería una minoría, pero en esa minoría está el germen de la salvación de todo el pueblo.

La segunda lectura, cuando Pablo dice: El sacerdote es tomado de los hombres para interceder por los hombres ante Dios”, nos está hablando también de la inmensa masa humana. Hay un pueblo sacerdotal, es el pueblo de Dios que intercede por todo el pueblo; tiene que interceder, ésta es su función sacerdotal. Y cuando dice la profecía: “Os congregaré de todos los confines de la tierra”, nos está diciendo que todos los países del mundo pueden también aportar sus restos de fe a esta gran Iglesia que gracias a Dios está  extendida por todos  los continentes y todos los pueblos, pero no son todos los pueblos que se le han sometido a  su reinado de Dios, Hay mucha incredulidad, muchos ateísmo, mucha indiferencia, y aquí mismo entre nosotros notamos que pocos son verdaderamente el “resto” que sigue como germen de salvación al verdadero Señor.

2o. EL PUEBLO COMO COMUNIDAD POLITICA

Que es la comunidad política? Hermanos, a mi me interesa mucho que después de haber estudiado que es el pueblo de Dios, como “resto” y selección del pueblo político, comprendamos ahora que es pues, el pueblo como entidad política. Y así sabremos comprender también ese calificativo tan ambiguo para muchos que no se puede hablar de Derechos Humanos, de bien común, si ya le está diciendo… “La Iglesia ya se metió a política”. No, es que la Iglesia como germen de salvación tiene que salvar lo humano de todo el pueblo político. Si me meto a enfocar las realidades políticas, sociales, económicas, es precisamente como pueblo de Dios encargado de llevar su iluminación a las realidades de la tierra.

-Naturaleza y fin de la comunidad política.
Esta realidad de la tierra que se llama la comunidad política, nos la presenta también el Concilio de nuestro tiempo con rasgos bien útiles para tener en cuenta hoy más que nunca.

“Es de suma importancia -dice el Concilio- sobre todo allí donde existe una sociedad pluralística” -y que sociedad más pluralística que la salvadoreña, donde hay partidos cristianos, y hay partidos comunistas, y hay Bloques, y hay FAPU, y hay diversas maneras de pensar; esto es lo que se llama el pluralismo. Cuando un pueblo es pluralista es bueno que los cristianos sepan que es ese pueblo- “tener un recto concepto de las relaciones entre la comunidad política y la Iglesia” -que es el pueblo de Dios- “y distinguir” -esto es bien importante- “netamente entre la acción que los cristianos, aislada o asociadamente llevan a cabo a título personal, como ciudadanos de acuerdo con su conciencia cristiana, y la acción que realizan en nombre de la Iglesia en comunión con sus pastores”. (GS,76)

Expliquémonos, es necesario distinguir -dice el concilio- un cristiano que se santifica en el “resto” del pueblo de Dios, y como salvadoreño que es y siente la necesidad de su compromiso por trabajar también por las resoluciones de  los problemas políticos. Tiene que ir a trabajar, pero tiene que distinguir dos cosas: lo que tiene que realizar como cristiano -pero  personalmente, bajo su responsabilidad, allá en el cargo político, en la organización política, en el grupo, en el ministerio, en la presidencia, allá va como cristiano pero bajo su sola responsabilidad-. Y otra cosa es cuando ese cristiano actúa como un miembro de este pueblo de Dios, en comunión con su pastor, que puede decir: “en nombre de mi obispo yo hago ésto, hago ésto como Iglesia”. Esta distinción es necesaria hoy más que nunca, porque no hay que andar manipulando el nombre cristiano en unas acciones que son de la responsabilidad del hombre o del grupo.

Fue el afán de mi tercera carta pastoral distinguir entre la comunidad cristiana donde se cultiva la fe, donde se crece en la virtud cristiana; y la organización política, donde un cristiano de esta comunidad puede ir a desempeñarse y llevar -como dice aquí el Concilio- germen de cristianismo. Que no se deje manipular, que no todas las consignas que dá el Bloque o el FAPU las obedezca ciegamente. Si es un cristiano, tenga su criterio cristiano y sepa decir no, cuando hay que decir no, pero no ser un borrego en la marcha de todos los que van siguiendo lo que como cristiano no se puede hacer. El hombre es responsable de su opción personal; pero si es cristiano tiene que salvar su fe, ser fermento en la masa. Ahora, cuando este cristiano está en la comunidad leyendo la Biblia, recibiendo un sacramento, comulgando, confesándose, o llevando una misión catequística, celebrador de la palabra, va en comunión con el pastor. Entonces no puede vivir su opción política y usar aquella reunión cristiana para ganar adeptos a su partido político, tiene que distinguir netamente las dos cosas.

Hoy más que nunca -repito- es necesario tener bien claro el concepto de comunidad Iglesia y comunidad política. Y el hombre que pertenece a los dos sectores, saber qué tiene que hacer en uno como individuo, ciudadano de inspiración cristiana, y que en otro mundo que es su comunidad como hombre de fe que tiene que alimentar allí también precisamente sus compromisos.

Después de ésto, dice, ¿cuál es la relación, que es la comunidad política? Y explica: la Iglesia, la comunidad política, es cuando el Concilio nos explica la naturaleza de pueblo. Téngalo muy en cuenta, hermanos, porque se abusa mucho de pueblo, cualquier organización se siente expresión del pueblo. ¡Respetemos!, es expresión de un grupo del pueblo, no del pueblo. El pueblo es mucho más amplio que una organización política, puede coincidir en sus aspiraciones con otro grupo que piensa distinto, y hasta con la Iglesia que también defiende los derechos humanos pero como estrategia y como modo propio de su entidad política, no puede arrogarse la representación del pueblo.

¿Qué es un pueblo? Dice el Concilio: “Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la comunidad civil, son conscientes de su propia insuficiencia para lograr una vida plenamente humana y perciben la necesidad de una comunidad más amplia, en la cual todos conjuguen a diario sus energías en orden a una mejor procuración del bien común. Por ello forman comunidad política según tipos institucionales varios”. (GS 74) Cuando la Biblia nos habla de los hombres en general como Dios los va organizando en pueblos, y cada pueblo tiene su índole propia, hasta su lenguaje, su sistema político; esta variedad, pues, Dios la quiere así como quiere la variedad de nuestros rostros, de nuestro modo de ser, somos tan diversos, así los pueblos también.

“La comunidad política nace pues, para buscar el bien común, en el que encuentra su justificación plena y su sentido y del que deriva su legitimidad primigenia y propia”. (GS, 74).

¿Qué es el bien común? Son conceptos que hay que tenerlos bien claros ahora. “El bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las sociedades pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección”. (GS, 74). Este es el bien común. Es un conjunto de condiciones de vida social en que los salvadoreños, los grupos salvadoreños, las familias salvadoreñas encuentra un apoyo para llegar a realizarse, para ser felices, para ser más perfectos. ¡A qué meta más grande llama el Señor a los pueblos! El pueblo es el conjunto de familias y de hombres que conspiran a un conjunto de situaciones en que todos puedan disfrutar, desarrollarse y ser todos, cada grupo, como individuo, más felices, más desarrollados.

-Autoridad pública
Ahora viene una cosa también de mucha trascendencia: “Son muchos y diferentes los hombres que se encuentran en una comunidad política, y pueden con todo derecho inclinarse hacia soluciones diferentes. A fin de que, por la pluralidad de pareceres, no parezca la comunidad  política, es indispensable una autoridad que dirija la acción de todos hacia el bien común no mecánica o despóticamente, sino obrando principalmente como una fuerza moral, que se basa en la libertad y en el sentido de responsabilidad de cada uno”. (GS, 74).

Entonces tenemos una verdadera comunidad política, cuando tenemos diversidad de opiniones; que haya muchos partidos, muchas organizaciones, ¡bendito sea Dios! Que haya muchos modos de pensar; pero eso sí: respetémonos unos con otros y que haya una autoridad que no es forma represiva quiere que todos piensen de un modo, sino que respetando los diversos modos de pensar, haga conspirar a todos, respetándoles su libertad, hacia el bien que todos debemos de buscar. Porque cuando un grupo ya no busca ese bien común sino sus ventajas particulares, ya propiamente está deshaciendo en vez de construir. En cambio, cuando por más diferentes y opuestos sean los sistemas, pero todos conspiran generosamente hacia el bien común, según sus maneras de concebir las cosas, la autoridad, pues, se encuentra en la misma libertad que concede a todos, el estímulo para que entre todos encontremos esas soluciones que redunden en bien de la libertad de todos.

“Es, pues, evidente que la comunidad política y la autoridad pública, se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios, aún cuando la determinación del régimen político y la designación de los gobernantes se dejen a la libre designación de los ciudadanos”. (GS. 74) A la base pues de nuestra patria y de todos los pueblos está un querer de Dios. Dios quiere la patria, Dios quiere la diversidad en la patria, y Dios quiere la autoridad en la patria y quiere el bien común que es el objetivo de la patria. Esto es pueblo.

Por eso, queridos hermanos, ahora decimos que en las lecturas de hoy queremos iluminar esta gran realidad de la comunidad pueblo de Dios y de la comunidad política, la comunidad del pueblo, notamos que hay muchas diferencias y que no podemos confundir a la Iglesia con lo político eso sí, pero que la Iglesia desde su perspectiva evangélica de buscar el Reino de Dios, ilumina, le dá energías, le dá la fuerza moral a la autoridad y al pueblo, defiende los derechos humanos, trabaja por el bien común, denuncia los pecados de egoísmo, quita todos los estorbos que deshacen a la comunidad política.

3o. RELACION ENTRE EL PUEBLO DE DIOS Y EL PUEBLO COMO COMUNIDAD POLITICA

Relación entre el pueblo de Dios: la Iglesia y el pueblo como comunidad política: el Estado, la sociedad civil, la república o como lo quieran llamar; todo eso se llama comunidad política. Lastimosamente no siempre está organizada y hoy vivimos un momento de crisis de nuestro pueblo, donde se está buscando una nueva forma de vida que salga de los moldes tan vergonzosos en que hemos vivido para hacer de verdad una nueva sociedad, un nuevo pueblo.

No le toca a la Iglesia construirlo, sino a ustedes, ustedes los civiles; ustedes los que viven en el mundo tienen que aprender a pensar con autonomía y con criterio y si son verdaderamente criterios cristianos como los viven en la comunidad Iglesia, traten queridos hermanos -profesionales, políticos, hombres del campo, obreros, partidos políticos, organizaciones políticas- traten de desarrollar todo ésto en el verdadero sentido que el Dios de las naciones quiere será cada pueblo: buscando entre todos, el verdadero bien común. La Iglesia siempre será  una comunidad distinta porque sus metas están mucho más allá del bien común de la tierra, donde está el bien común de todos los pueblos que será una sola cosa en Dios al final de la historia. Pero, mientras tanto, esa comunidad política va viviendo en cada pueblo, en cada nación, siendo desde allí iluminación, fermento, germen de la sociedad. Tenemos que capacitarnos para eso.

a) Jesús promueve la salud del ciego

Cuando Jesús en el evangelio de hoy promueve a un ciego, no solamente dándole fe sino dándole la vista, nos está diciendo como en el corazón de Dios están tan unidos el espíritu y el cuerpo, las necesidades espirituales y las necesidades sociales, como le interesa a Dios no solamente liberarnos del pecado, muriendo en la cruz sino también restituyendo las consecuencias del pecado que son la enfermedad, la ceguera, el hambre, las divisiones, todo eso entra en la evangelización.

b) Escogido entre los hombres está puesto para representar a los hombres en las cosas de Dios…

Cuando la segunda lectura nos habla del sacerdote escogido de entre los hombres, está diciendo que a Dios le interesa no el sacerdote escogido, sino escogido para servicio de los hombres; que si el pueblo de Dios es un pueblo de llamados especialmente a compartir la santidad de su reino, no es para que lo disfruten en forma egoísta sino para que con esa luz de fe y de amor y de esperanza, sean luz y fermento de toda la sociedad que lo circunda.

c) Relación Iglesia -Comunidad política

También me quiero valer del Concilio, perdonen porque es la gran ley que ahora tenemos entre nosotros. Cuando el Concilio pone cual es la relación entre la Iglesia y la comunidad política, dice claramente: “La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno”. Bien claro, la Iglesia es Iglesia y su misión es su propia identidad y la comunidad política es también una sociedad querida por Dios, compuesta por todos en la que todos participen para buscar un bien de todos. Son dos entidades autónomas.

“Sin embargo, Iglesia y comunidad política, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre”. Es lo que hemos dicho siempre: Conflicto de la Iglesia con la autoridad civil no lo hay, lo que es: conflicto entre la autoridad civil y el pueblo. Si no hubiere ese conflicto, si la autoridad viviera en función del pueblo, trabajara en función del pueblo, la Iglesia, que también tiene que trabajar su autonomía en función del pueblo, allí se encontrarían con este gran lema del Concilio: “Este servicio lo realizarán con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuando más sana y mejor sea la cooperación entre ellos, habida cuenta de las circunstancias del lugar y tiempo”. Por eso hemos dicho que la Iglesia está abierta al diálogo y a la colaboración, toda vez que la autoridad busque también el servicio del pueblo.

“El hombre no se limita al solo horizonte temporal, sino que, sujeto de la historia humana mantiene íntegramente su vocación eterna. La Iglesia, fundada en el amor del Redentor, contribuye a difundir cada vez más el reino de la justicia y de la caridad en el seno de cada nación y entre las naciones. Predicando la verdad evangélica e iluminando todos los sectores de la acción humana con su doctrina y con el testimonio de los cristianos, respeta y promueve también la libertad y la responsabilidad política del ciudadano”.

d) Cuando Juan Pablo II hablaba en la OEA

Llegó a decir que: “el bien común que es el oficio de todo gobierno, es también el objeto de la lucha de la Iglesia”. Y ofreció la colaboración de la Santa Sede y de las iglesias de América. Estas son las palabras de Juan Pablo en la OEA: pidiendo entonces la libertad religiosa para la Iglesia que es tan atropellada muchas veces en los países de América Latina. Y esta libertad que pide, dijo el Papa, es para servir no para oponerse a la legítima autonomía de la sociedad civil.

Son palabras del Papa que ojalá venga muy pronto a nuestra patria: “Cuanto más capaces sean los ciudadanos de restablecer habitualmente sus libertades en la vida de la nación, más rápidamente las comunidades cristianas serán capaces de dedicarse a sí mismas a la tarea central de la evangelización. Es decir, predicar el evangelio de Cristo, fuente de vida, de fortaleza, de justicia y de paz”.

Con ésto el Papa dice, pues, que si la Iglesia está desempeñando un papel de denuncia, casi en primer plano, casi en único plano, es por una suplencia; pero el día en que los individuos, los partidos, la política, la técnica, hable, la Iglesia tendrá más tiempo para dedicarse a lo específicamente suyo: meditar y reflexionar el evangelio fuente de paz, de amor, de santidad. Nunca hemos dejado de hacerlo, ¡gracias a Dios!, pero sí que nos ha quitado mucha atención el tener que cubrir ese otro campo que ojalá, digo, venga ya a ser cubierto por aquellos que tienen que cubrirlos: los hombres de la política, los hombres de la técnica, los profesionales. Ya es hora que El Salvador entre en esa fase de la propia construcción de su propio destino.

CRITERIOS PARA ENFOCAR TRES
PROBLEMAS DE NUESTRA SITUACION

Tenemos, entonces, queridos hermanos, los criterios evangélicos para enfocar principalmente tres problemas de nuestra situación.

1o.) La posición de la Arquidiócesis ante esta nueva coyuntura del país. Quiero decirles muy claramente que la Iglesia a partir de esas observaciones del Papa y, sobre todo, de todo este conjunto de doctrinas de lo que debe de ser la Iglesia en la comunidad política, vive hoy el país un nuevo contexto histórico, un cambio de gobierno que promete garantizar libertad de organización y expresión, el reingreso de los partidos al campo político, la continuación de las actividades de las organizaciones populares. Todo este conjunto de promesas del nuevo gobierno hacen a la Iglesia replantear su posición. Y ojalá todos los que se sienten tocados de esta nueva coyuntura, revisen sus situaciones para no mantener en una forma fanática posiciones ya tomadas. La Iglesia misma revisa, y creo que puedo asegurar esto: seguirá de cerca los problemas reales, pues eso no significa ningún pecado de la Iglesia.

En mi carta pastoral yo digo que la misión esencial de la Iglesia es la evangelización, pero eso sí, el origen de la evangelización está en la misma persona de Cristo. Evangelizar es su primera misión, pero es una misión compleja. Es una evangelización que no se puede reducir sólo a algunos elementos, sino que debe de abrir esperanzas a nuestro pueblo. En nuestras circunstancias, el peligro de la evangelización estaría también en alejarse de las realidades salvadoreñas. Por eso la Iglesia seguirá viendo de cerca la realidad y, cabalmente, porque su misión es trascendente, trascendencia no quiere decir enajenarse, sino encarnarse y desde el corazón del hombre, elevar al hombre a la trascendencia en medio de las coyunturas del pueblo. Esta seguirá siendo nuestra misión en cualquier situación que se encuentra la comunidad política.

Seguirá de cerca los problemas reales, pero dejará en el primer plano para que comenten, actúen y dialoguen el pueblo, el gobierno y los profesionales de la política. Es decir, no le toca a la Iglesia ser una técnica en política ni le toca señalar lo que los partidos políticos tienen que señalar, por eso la Iglesia, en cierto modo, ante esta nueva coyuntura en que se ofrece libertad de expresión, ella podrá invitar nada más: dialoguen, participen todos ustedes, traten de formarse cristianos críticos y de tomar opciones también, de acuerdo con ese bien común buscando según la fe cristiana de cada uno; es decir, llamar a todos para que sean ustedes, pueblo salvadoreño, los que construyan su propia comunidad política. No quiere la Iglesia un paternalismo de que estén esperando a ver que dice el obispo el domingo para pensar. Piensen como políticos y como partido, como grupo; como cristianos analicen y sean ustedes los que den su juicio condenatorio o laudatorio buscando el bien de ustedes mismos que es la patria…

La Iglesia desarrollará siempre su servicio específico de evangelización, comprendiendo todos los elementos que yo menciono en la carta pastoral. Que abarcan, pues, también la liberación del hombre, el reclamo de cambio de estructuras como base de todos los malestares, y la necesidad de denunciar los absolutismos, las idolatrías. Todo eso lo seguirá cumpliendo la Iglesia. Estará dispuesta a mediar cuando el caso lo requiera y las partes en conflicto lo soliciten. Muchas personas, por ejemplo, han pedido que si la Iglesia puede mediar  en la ocupación de los ministerios. Con mucho gusto la Iglesia lo haría, media vez fueran las dos partes las que solicitaran su mediación, porque mediación quiere decir ponerse en medio de los dos.

Promete la Iglesia intervenir en primer plano si no se logran las bases de una mayor justicia sobre donde se construya la paz. Según las situaciones lo requieran, la Iglesia siempre estará dispuesta a luchar por esa justicia que hace falta y que si se traiciona, la Iglesia nunca la traicionará…

Por eso también prometo que la Iglesia seguirá orientando desde la luz del evangelio las soluciones de los problemas más graves del país. Siempre en ese diálogo abierto del pueblo buscando su destino, la Iglesia tiene una voz de evangelio que no puede dejar de decir.

Finalmente, y, sobre todo, ya lo hemos dicho, que la opción preferencial de nuestra Iglesia es por los pobres y la Iglesia no abandonará a los pobres…

En la defensa de los derechos humanos de todos los hombres la Iglesia está inspirada por una fuerza que no depende del vaivén de los hombres sino de Dios mismo. Su defensa de los derechos humanos será inconmovible como el mismo Dios…

2o.) El segundo problema que a la luz de esta palabra de Dios, hoy quiero enfocar es la disponibilidad a diálogo y a colaboración. Que ya desde el principio del nuevo gobierno la Iglesia ha ofrecido, toda vez que el gobierno también sea lea a su promesa de servicio al pueblo, lo cual tiene que comprobar con hechos eficaces…

Yo quiero solidarizarme en este sentido con las palabras de Monseñor Rivera que todos conocieron en el periódico, pero que las repito porque definen bien una posición de la Iglesia: “Como pastor preocupado de la salvación integral de todo el hombre y de todos los hombres y convencido de que la Iglesia camina unida a la humanidad y se solidariza con su suerte en el seno de la historia, veo con esperanza este cambio y creo que así tiene que ser visto por todos los hombres de buena voluntad. En un clima de libertad real, la Iglesia que vive también de valores eternos, no puede casarse con ningún régimen, pero debe colaborar con aquellos que se interesan de veras por el bien común para el logro de difíciles objetivos justos y para hacer real el respeto de los derechos humanos. Como esta tarea necesita el concurso generoso de todos los salvadoreños, es obvio que tanto los extremistas de derecha como los de izquierda, que se fundan en un mesianismo exclusivista, tienen que revisar sus actitudes y atender la voz de la razón y el imperativo del bien común”… O sea, apoyar lo justo y esperanzador y también dispuestos a denunciar lo injusto y pecaminoso, ser el árbitro humilde pero respaldado por el poder omnipotente del Señor.

Ya juzgando esta nueva situación, debemos de ser honestos y debemos de reconocer datos positivos que dan como signos de ruptura con el pasado. Podía ser por ejemplo la composición del nuevo gabinete. Yo saludo a hombres allí bien honestos, capaces, progresistas, que yo creo que si se les deja trabajar, no son hombres -en lo general que yo conozco- que se presten a manipuleos indignos. También con honestidad tenemos que reconocer cierto respiro de libertad. El regreso del Ingeniero Duarte, del Coronel Claramount, las manifestaciones en su honor, la plataforma popular que se expresa, voces políticas distintas del gobierno que se oyen, me parece que son valores positivos que no hay que descuidar. La no violencia en las ocupaciones, en las provocaciones, el creciente apoyo internacional y muchos comentarios populares sencillos que de veras anhelan y ven como signos de esperanza.

Por otra parte, hermanos, no podemos negar los signos negativos. Por ejemplo, la lentitud en cumplir las promesas. El gran problema de los desaparecidos, la posición de la Iglesia quedó bien clara cuando, el lunes recién pasado, en la conferencia de prensa de Socorro Jurídico, ante doscientos parientes de personas capturadas, y posteriormente han aparecido otros que por miedo no habían dicho, la Iglesia manifestó que: junto con el pueblo pide la libertad de los reos políticos y de los desaparecidos. Una investigación exhaustiva de su paradero, justicia para los culpables de tanta violación a los Derechos Humanos… Una justa indemnización para muchos hijos y hogares que han quedado en la orfandad…

Son varias las cartas  y visitas que he recibido pidiendo la intervención de la Iglesia y por eso soy voz de estas gentes que quieren expresar sus esperanzas y sus preocupaciones. Por ejemplo, en nombre de Miguel Angel Terezón Ramos, la familia invocando el decreto de Amnistía General para todos los presos políticos, me dice: “Depositando toda nuestra confianza en Usted para obtener la libertad de nuestro hijo con su valiosa colaboración e intervención ante el nuevo gobierno y pidiendo al Señor que él sea el que lo ilumine para poder solucionar tantos problemas, etc”, así como ésta, hay muchas cartas que son expresiones de esta preocupación grave del momento y del problema de los desaparecidos. Son como 30 las personas que han traído nuevos casos y que no los puedo mencionar hasta que Socorro Jurídico haga las debidas investigaciones y también mencionaremos sus nombres.

También Socorro Jurídico ha logrado intervenir en arreglos de empresas como PROESA e INTENSA y comunica con alegría el logro de arreglos en diálogos y comprensión. “Qué bonito fuera poder decir así de todos los problemas!

Por nuestra parte, y ésto nos preocupa porque son dos desaparecidos de los últimos tiempos, el sacristán de Soyapango, Tomás Flores y un campesino, Pedro de Jesús Menjívar. De estos casos creo que sí sería útil y urgente que se diera cuenta si de veras hay una ruptura con el pasado, porque son ya del tiempo del nuevo gobierno.

¿Cuál será la causa que entorpece este grave problema en el que convergen todas las voces del pueblo? El aplauso de ustedes lo acaba de significar una vez más. Como anhela nuestro pueblo, de veras siquiera tener una sola noticia para ir a ver sus tumbas o enterrarlos debidamente, o para ver si queda una lucecita de esperanza en vidas que se han perdido hace mucho tiempo.

Me permito aludir a un fondo del problema para pedir que si allí está la clave de la dificultad, se resuelva esa clase en bien del pueblo. ¿Será un temor dentro de la institución armada?; pero cuando hemos expresado aquí en homilías anteriores, la esperanza de regeneración de un ejército por medio de una aspiración de jóvenes militares, pensamos que puede tener la capacidad de exhibir también esta podredumbre si acaso existe todavía, porque sobre bases podridas no se podrá hacer una renovación auténtica… Créanme, queridos hermanos militares, que trato de comprender la gravedad de ese problema, siendo que se les puede cuartear la unidad, que temen tal vez a las bases de los cuerpos de seguridad y creo que todos debemos de tratar de comprender un poco esta situación, pero también les quiero decir con franqueza que el artículo 112 de la Constitución les dá la base para seguir adelante un paso que han dado con tanta valentía al romper con un régimen anterior.

El Art. 112 que pone la función del Ejército, de la Fuerza Armada, dice: “Defender la integridad del territorio, la soberanía de la República, mantener el orden público, garantizar los Derechos Constitucionales”. Y esos derechos Constitucionales ya se sabe cuáles son en lo individual: la vida, la libertad; y en lo social, el trabajo, la sindicalización, etc. Si a la Fuerza Armada se le encarga la garantía de los Derechos Constitucionales, tienen aquí una sublime misión de la república que en este momento el problema de los desaparecidos está diciendo que hay que tener el valor de juzgar y de deducir responsabilidades y que donde se encuentren hay que sancionarlas…

Yo comprendo que largos años, en que el privilegio militar, ha pasado por encima de estos derechos constitucionales del pueblo, pueden dejar resabios en muchos elementos pero que en esta hora, si de verdad es una hora de renovación, creo que la solidez de la institución militar no le viene de mutuos compromisos internos sino que le viene de la solidez con que el pueblo mire que los militares son verdaderamente sus defensores. El día en que el pueblo sienta de veras la unidad de sentimientos y de ideas, entre civiles y militares, y sepa que la Fuerza Armada no es un peligro para los sentimientos del pueblo, sino que el pueblo mismo los impulsa, tendremos entonces lo que tanto ansiamos en este nuevo momento de nuestra historia, de que de una juventud militar ha salido de verdad una renovación que ese puede llevar hasta el camino más profundo de las estructuras del país. Creo que los civiles, a los cuales he saludado con mucha admiración, serán capaces de hacer sentir estas grandes verdades; y que de veras como se ha prometido, civiles y militares gobiernen de cara al pueblo y que el pueblo pueda o condenar o aplaudir. Es una hora de sinceridad y la sinceridad debe llevar hasta unos extremos que van por encima muchas veces de otras conveniencias.

3o.) El tercer aspecto que yo quería iluminar a la luz de esta palabra divina que hoy nos ha cuestionado, es el problema de los extremismos. Hay problema de extrema derecha y de extrema izquierda.

El peligro de la extrema derecha se asoma. No quiere ceder, de seguro. Si los poderosos no ceden, es inútil cualquier intento de cambio y de reforma. La Iglesia debe ir preparando la conciencia colectiva en este campo. Se aproxima el tiempo, ojalá, en que las medidas van a tocar los intereses económicos y de seguro está preparada la reacción. Yo quisiera llamar al orden y a la cordura a esas manifestaciones de extrema derecha a que sepan dar por amor y por justicia lo que después pueden perder por la violencia…

Yo creo en la sinceridad de muchos elementos del gobierno actual para las transformaciones sociales, económicas y políticas que el país necesita y como Iglesias las  estimulamos porque son necesarias. Lamentaríamos, de verdad, que un sector reaccionario, conservador, quisiera responder con un contragolpe -Dios nos libre- para venir más represión y a oprimir más a nuestro pueblo. Yo quisiera que los poderosos del momento sepan ver la gravedad de esta situación y se presten a colaborar en los necesarios cambios. Que no vaya a suceder lo que la reciente historia nos recuerda: cuando se quiso hacer un débil ensayo de transformación rural, que fueron tan poderosos para mover cielo y tierra e impedir un pequeño respiro a la pobrería.

También tengo que denunciar hacia el otro lado, el fanatismo de organizaciones populares. No crean que mi crítica es del todo negativa. Comprendo los objetivos, los motivos de sus desconfianzas; hemos vivido tanto tiempo bajo la represión que cuesta creer que ha terminado, sobre todo, si en fuerza de la inercia ciertos elementos de la seguridad han demostrado con sus imprudencias y con sus abusos que son ellos los que quieren seguir imponiendo una situación de miedo. Tengo noticias de varios pueblos y cantones donde elementos represivos a pesar de las nuevas disposiciones del gobierno nuevos, siguen en su campaña de atemorizar a la gente. Ojalá se den cuenta que si queremos salvar al país tienen que deponer esas actitudes. Así explico que haya en el sector de izquierda el temor, el no creer, que es la falta de credibilidad que tienen que ganar los nuevos gobernantes.

Por eso, creo de nuevo que es indispensable la revisión a fondo de los cuerpos de seguridad y la medida para desmovilizar todo aquello que puede ser causa de temores y de miedos todavía en el pueblo…

También creo que las organizaciones populares han movido la conciencia de muchos sectores del pueblo; tiene sus méritos, pero tengo que llamarles también la atención a la cordura. Ya que tienen una gran fuerza social no la debieran de usar para desestabilizar al país a las inmediatas; debieran, como lo hemos estado llamando, dar una oportunidad a los nuevos gobernantes ya que ofrecen cabalmente los mismos objetivos que estos grupos piden y reclaman. La fuerza social que han podido lograr, úsenla creativamente; aporte, como dijimos antes, en una comunidad política como una fuerza viva de la patria, pero no como una fuerza solamente de violencia.

Corren el peligro, queridos hermanos de las organizaciones políticas populares, de caer en esta absolutización que yo denuncio en mi carta pastoral y que constituyen como criterio de sus acciones, únicamente lo que ustedes piensan y no el mayor servicio al pueblo. He de repetir que en momentos tan graves de nuestra historia, no es un grupo de salvadoreños quien va a salvar la situación y tiene la clave exclusiva de la solución, sino que debe de colaborar con otras fuerzas y no ser tan absolutistas de sus propias estrategias. Hagan uso de su fuerza social pero no usen la fuerza militar, una fuerza social que automáticamente puede desencadenar otras acciones militares.

Yo creo que las ocupaciones de ministerios y de templos no tienen objeto en este momento… y mucho menos la detención de rehenes. Por sus familias que me han dicho ya sus angustias, me doy cuenta del gran mal que están haciendo con esa detención de esos 200 rehenes en los ministerios de Economía y de Trabajo… Ustedes que se dicen defensores de los Derechos Humanos ¿no les parece que están pisoteando los derechos de 200 hombres y  mujeres?… Lo mismo tendríamos que decir del desenlace de la manifestación en la Plaza Libertad, donde un conflicto entre FAPU y el Demócrata Cristiano llegó hasta enfrentamientos sangrientos.

Reclaman que la Iglesia está siendo juguete porque no piensa como ellos. Yo podría reclamar también que están jugando con los sentimientos nobles de las madres de los desaparecidos para sus objetivos… Y si mi crítica no quiere ser negativa sino que reconozco los grandes méritos que ustedes han logrado y que la Iglesia les ha ayudado a defender, el derecho de organización, las reivindicaciones justas del pueblo, es precisamente al criticar los puntos negativos para decirles: no pierdan ustedes también la credibilidad, no se hagan también ustedes represivos, háganse también ustedes dignos de la admiración internacional porque la están perdiendo según los relatos que vienen de la prensa internacional…

Si a pesar de todo ésto y con la buena voluntad de todo ésto, quisieran admitir en algo la intervención de la fuerza moral de la Iglesia, como lo piden tantas familias de los rehenes, estamos dispuestos a todo diálogo.

También queremos lamentar la continuación en su desgracia de cuatro secuestrados. Sr. Dennis McDonald y el Sr. Buchelli, don Jaime Batlle y don Luis Escalante Arce. Por este último tengo el encargo de suplicar a quienes lo detienen que ya sea la Iglesia o la Cruz Roja están dispuestos a llevar un médico de parte de la familia del Señor Escalante, que les preocupa la situación de su salud. Son también situaciones de atropello de los derechos humanos. La libertad del hombre es sagrada y sería bueno que reconsideraran que no es así como se logra componer un país…

HECHOS ECLESIALES

Finalmente, como somos la Iglesia que está enfocando la triste y trágica realidad que la rodea, fijémonos en las bellezas de nuestra propia Iglesia, en la firmeza de su doctrina.

Con que gusto les informo que los obispos de Colombia se opusieron a la legalización del aborto; y entre sus razones, las razones tradicionales de la Iglesia han logrado deponer la actitud gubernamental como lo han logrado siempre los católicos cuando se proponen unidos.

Me he alegrado con los padres claretianos que en esta semana celebraron a su patrono San Antonio María Claret y el aniversario de la fundación de su congregación. Que sean siempre heraldos del Corazón de María.

Hemos llevado la riqueza del Espíritu Santo por el sacramento de la confirmación a las comunidades de la Libertad, cantón Cangrejeras y Tamanique, donde tuvimos el gusto de saludar a la Hermana Juanita después de muchos meses de ausencia. Nos hemos solidarizado con su sufrimiento al dejar enterrada a su mamá; quedando solo su papá allá en su hogar en los Estados Unidos.

En la comunidad de la parroquia de Colón, esta tarde también habrá sacramentos para santificar a aquellos hombres.

La esperanza de la Iglesia, el seminario, está muy viva y quiero que la reforcemos con mucha oración. Han terminado ya su curso el mayor y el menor. Gracias a un grupo de jóvenes seminaristas está floreciendo una pastoral juvenil en la Iglesia de San José de la Montaña. Los jóvenes que quieran tener conocimiento de ésto, donde pueden orientar sus vocaciones o darle sentido a su juventud, pueden acudir allá.

Recibí esta semana una visita muy honrosa, la del Concejo Mundial de Iglesias y la insistencia de invitarme para ir también a una reunión del gobierno del Consejo Nacional de Iglesias en Estados Unidos.

LLAMAMIENTO A LA CORDURA

Quiero terminar llamando a todos a hacer nuestra patria. Hemos visto a la luz de la doctrina de la Iglesia hoy, que la comunidad política hay que crearla entre todos, que tenemos que ser cristianos activos, bien metidos en la historia de nuestro pueblo para saber dar nuestro modo de pensar. Que seamos un pueblo artífice de su propio destino. Llamo a la cordura a todos, principalmente a los extremismos, porque están en juego valores muy importantes como es la existencia del país, como es la convivencia de los salvadoreños, como es la vida de los salvadoreños. Demos oportunidad para ver si esta nueva puerta que se abre es la que entre todos podemos seguir abriendo hacia un mundo mejor.

Llamamiento a los jóvenes
Hago un llamamiento a la juventud así como la hizo el Concilio Vaticano II.

Yo creo que tantos jóvenes que empuñan armas o que levantan el puño, o que gritan y van por la violencia, o se entregan a las pasiones, es porque no han comprendido la belleza de su edad florida. Cuando terminaba el Concilio, el Papa Pablo VI entregó a un joven un mensaje a toda la juventud, en el cual decía: “Confía -la Iglesia- en que encontraréis tal fuerza y tal gozo que no estaréis tentados, como algunos de vuestros mayores, de ceder a la seducción de las filosofías del egoísmo o del placer, o a las -filosofías- de la desesperanza y de la nada.

Esto es profundo, hay muchos jóvenes que están profesando la Filosofía de la desesperanza y de la nada; el nihilismo, aniquilar lo que hay. Como si de la nada, de las cenizas va a surgir un nuevo pueblo. De la nada no sale nada. El nihilismo es un absurdo espantoso. Destruir por destruir es una filosofía horrorosa y falsa. Si se quema un hotel porque allí se está fomentando un turismo de inspiración imperialista, etc. -ese es el lenguaje… mañana lo conviertan en un centro de promoción tal vez. Pero dejen el edificio, no lo deshagan, que puede servir. Y así también los buses y las fábricas y todo ese sistema de nihilismo, acabar con todo, es la falsa filosofía que el Papa y el Concilio denunciaba ante los jóvenes. Ojalá que no se convierta en una religión ante nuestro jóvenes.

“Y que frente al ateísmo, fenómeno de cansancio y de vejez, sabréis afirmar vuestra fe en la vida en lo que dá sentido a la vida: la certeza de a existencia de un Dios justo y bueno: Negaos, jóvenes, a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor del que dejaron vuestros mayores”.

Quiero terminar leyendo una bonita carta que me sorprendió tan gratamente esta mañana a la hora en que me venía para la Catedral. Viene de la comunidad de Ilopango y dice: “Estimado hermano en Cristo: Atentamente la comunidad de Ilopango con su equipo pastoral lo saluda muy fraternalmente. Monseñor, le queremos decir que nos duele que grupo con prejuicios y posiciones políticas ya tomadas y cerradas, lo hayan interpretado mal a ustedes como si usted hubiera estado tomando postura política. La comunidad cristiana de Ilopango le dice que nos solidarizamos con usted y estamos con usted en estos momentos tan difíciles que estamos viviendo. Usted nos aconsejaba en su tercera carta pastoral que en estos, o semejantes problemas, teníamos que estudiar, orar con profundidad y discernir bajo la luz del Espíritu Santo y en comunión con nuestros pastores lo que tenemos que hacer. Nosotros, con posición eclesial y no política, le decimos que estamos  estudiando y reflexionando serenamente la situación del país. Oramos y estamos pendientes de su palabra. Ahora comprendemos cada vez más lo que es la posición de la Iglesia al servicio del pueblo y no atada a ninguna organización política. Ahora sentimos que el Señor lo asiste, por eso ofrecemos nuestras oraciones para que el Señor lo siga iluminando, dando fortaleza y conservando en su rectitud. Adelante Monseñor”…

Pasemos a la eucaristía y que desde el secreto de la hostia consagrada Cristo nos diga a cada uno y como pueblo… “Tu fe te ha curado”. Y que ojalá un día, El Salvador, recuperando esa fe que ahora ha perdido en muchos sectores, sienta el consuelo de la presencia del Señor. Así sea…

Lee más

Misión de la Iglesia en medio de la crisis del país

29º Domingo del Tiempo Ordinario
21 de octubre de 1979

Isaías: 53, 10-11
Hebreos: 4, 14-16
Marcos: 10, 35-45

Queridos hermanos:

Día de las Misiones y del Papa interpretados en nuestra situación concreta

En el momento intenso de historia que está viviendo nuestra patria la Iglesia celebra dos acontecimientos que, con la serenidad de lo trascendente y de lo universal, esgloba y dá un mensaje oportuno a nuestro momento histórico. Se trata de que este domingo -penúltimo de octubre- es el día universal de las Misiones; y mañana 22 se cumple el primer año de la inauguración del Ministerio Apostólico del Papa actual, Juan Pablo II.

El (el Papa) ha querido que su aniversario no tenga pompas especiales. En una forma sencilla se ha vivido en Roma este acontecimiento. Yo, en nombre de todos ustedes y mío, le he puesto el siguiente telegrama:

Santidad Juan Pablo II. Vaticano. Nuestra Arquidiócesis renueva sentimientos filial adhesión y alégrase coincidir deseos celebrar feliz aniversario pontificio sencillez evangélica. Imploramos su bendición. El Arzobispo…

-Mensaje del Papa para el día de las Misiones
El mismo Papa preparando el mensaje para este día universal de las misiones recordó aquel momento emocionante del año pasado que coincidió, también con el día de las Misiones, su inauguración, que antes se llamaba la coronación: inauguración de su ministerio pontificio. El Papa dice: “Era un día en que. En medio de todas las intenciones que se agolpaban a mi mente, resaltaba el acontecimiento de que ese día toda la Iglesia oraba, meditaba, trabajaba para que las palabras de vida de Cristo llegaran a todos los hombres como mensaje de esperanza, de salvación y de liberación total…

Recogiendo una frase de su primera encíclica, hace el mensaje para este año. La frase es esta… “la misión no es una destrucción de valores, sino una reasunción de valores, es una nueva construcción”. De allí toma sus tres pensamientos para decir qué es el día de las Misiones: El día en que la Iglesia recuerda a todos que tienen el encargo de ir a todos los pueblos pero no a destruir los valores de los pueblos, sino a asumirlos, elevarlos, purificarlos, cristianizarlos; así resulta una nueva construcción que respeta la índole de cada pueblo e inserta en todos los pueblos la universal cultura cristiana. Respetando la variedad de los pueblos hace una sola cultura, la que Cristo trajo, la del hombre nuevo.

Me parece que es bien oportuno todo ésto para enfocar -desde esa perspectiva de Iglesia Universal, de Palabra de Cristo liberadora, de Iglesia que lleva una misión a los pueblos, no para matar los valores auténticos, sino para purificarlos y hacer algo nuevo de todos los países, con todo ese contenido doctrinal- este momento precioso que vive nuestra república. Las lecturas de hoy coinciden plenamente con esta idea misional.

El Papa mismo nos ha dejado en un discurso de estos últimos días, dirigido a España con motivo de un congreso mariano en la Basílica del Pilar de Zaragoza, su idea sobre la Iglesia y sobre la Virgen. En uno de sus párrafos dice: “Impulsados por el Espíritu de Dios y siguiendo su vocación eclesial, todos los miembros de la comunidad cristiana -todos los miembros: todos ustedes y yo- deben ser, dentro de la sociedad, artífices de la unión de los hombres entre sí, promotores del diálogo, de la reconciliación, de la justicia social y de la paz. A través de la presencia de los cristianos y de su testimonio, la Iglesia realiza su vocación de germen firmísimo de unidad, de esperanza y de salvación para todo el género humano”.

Yo les invito a asumir este llamamiento para que vivamos nuestra fe cristiana aquí en El Salvador haciendo de los cristianos, hombres y mujeres, esperanza de salvación y de liberación en este momento trascendental.

Digo que las lecturas bíblicas se sitúan de tal manera que yo quisiera dar a mi homilía el título de mi cuarta carta pastoral. Se llamará así:

MISION DE LA IGLESIA EN MEDIO DE LA CRISIS DEL PAIS

1.) Misión de la Iglesia
2.) La crisis del país y los pecados del pueblo
3.) Cristo modelo y fuerza del verdadero hombre liberador

1.) MISION DE LA IGLESIA

a) Jesús marcha a Jerusalén y anuncia su destino de sufrimiento

Es preciosa la descripción que el evangelio de San Marcos nos hace de Cristo esta mañana. Poco antes del trozo que se ha leído, nos describe a Cristo marchando adelante de los apóstoles camino de Jerusalén, anunciándoles por tercera vez; “Vamos a Jerusalén. Y el Hijo del Hombre tiene que sufrir y padecer, va a morir a manos de los enemigos y al tercer día resucitará”.

Su Iglesia sigue en el camino desinteresadamente

“¡Va adelante!” Miren qué rasgos los de San Marcos, como quien lleva prisa, como quien va marcando el camino a todos los que le acompañan, como señalándole a los apóstoles, que son su Iglesia, cuál debe ser también el camino de ellos: ir felices a la vocación de sufrimiento de persecución. Este es el destino de la Iglesia, igual que el de Cristo. Los apóstoles sentían miedo.

Pero se dá ambición en Santiago y Juan

Hay un diálogo que describe al desnudo la imperfección de los apóstoles todavía. Han escuchado como los dos más fogosos, a los que Cristo llamó los Boanerges, hijo del trueno, hijos del Zebedeo, Juan y Santiago, le dicen que le quieren proponer algo. Cristo, que ya ha leído sus corazones, les dice que lo expresen. Ellos le dicen: “Maestro, queremos que nos concedas sentarnos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús les replica: “No saben lo que ustedes están pidiendo. ¿Pueden beber el cáliz que yo voy a beber?” Es una expresión oriental para decir: “¿Pueden ustedes sorber la tribulación que yo voy a sorber? ¿Pueden ustedes ser bautizados con el bautismo con que me voy a bautizar?” En sentido original bautismo es sumergirse, es el bautismo por imersión, meterlo en una poza y sacarlo. Bautizarse, en este sentido, quiere decir que Cristo va a sumergirse en el mar del sufrimiento. Ellos le dicen: “Sí, podemos beber este cáliz y sumergirnos en ese mar”. Cristo les dice: “Pues, beber el cáliz y sufrir sí va a suceder. Pero lo que ustedes piden: esa gloria de un poder político, esa vanidad que inspira sus corazones, eso no depende de mí. Ya está determinado, en el designio de Dios, la vocación. El sitio de cada hombre ya tiene un puesto; nosotros haríamos muy mal en querer lo que nosotros deseamos y no aceptar lo que Dios quiere de nosotros”.

-Tiranía de los jefes de los pueblos, opresión de los grandes

Por eso, analizando luego aquel anhelo y aquella enmienda, dice unas palabras muy sabias: “Los jefes de los pueblos tiranizan a los pueblos, los grandes los oprimen; pero vosotros, nada de eso. El que quiera ser grande, sea vuestro servidor y el que quiera ser primero sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan sino para servir y dar su vida en rescate por todos. ¡Esta es la misión de la Iglesia!

Misión que sigue un camino en pos de Cristo desinteresadamente y que como Cristo, debe decir: “No he venido a buscar ventajas, honores, cosas que solamente adulan el paladar de la vanidad. He venido a servir”.

– Servir… Siervo de Yahvé

Por eso, la primera lectura nos presenta a Cristo profetizando como el Siervo, el Siervo de Dios, el que va a servir, y dando su  vida es la muestra más grande del servicio: “no se distinguirán en mi Reino por sentarse a mi derecha o a mi izquierda sino por el amor con que sirvan a los otros”. Esta es la vocación de la Iglesia, vocación de servicio.

-Dar la vida por todos

Y una muerte dolorosa para pagar los pecados de los hombres. Como nos dice la primera lectura de hoy: “Que en sus sufrimientos quedaron pagados todos los crímenes del pueblo”.

b) Puebla… vocación de la Iglesia

Cuando Puebla, para América Latina sobre esta vocación de la Iglesia, tiene un texto que para este momentito de El Salvador es bien importante, dice: “… La Iglesia quiere mantenerse libre frente a los opuestos sistemas, para optar sólo por el hombre. Cualquiera sean las miserias o sufrimientos que aflijan al hombre, no será a través de la violencia, de los juegos de poder, de los sistemas políticos, sino mediante la verdad sobre el hombre como la humanidad encontrará su camino hacia un futuro mejor… Sobre la base de este humanismo, los cristianos obtendrán aliento para superar la porfiada alternativa y contribuir a la construcción de una nueva civilización, justa, fraterna y abierta a lo trascendente. Será, además, testimonio de que las esperanzas escatológicas -más allá de la vida- animan y dan sentido a las esperanzas humanas.

Para esta acción audaz y creativa ¡-qué calificativos más oportunos! Hoy no queremos cristianos tímidos, pasivos, montones. Se necesita que cada cristiano tenga una creación audaz y creativa-, el cristiano fortalecerá su identidad en los valores originales de la antropología cristiana”. Es decir, el cristiano tiene que aprender a ver al hombre desde la luz del cristianismo; si lo viera así el hombre no sería un enemigo, el hombre no sería un lobo, no habría torturas, no habría desprecio, no habría desigualdades. La antropología cristiana brilla por su ausencia en el sistema injusto en que hemos estado.

“La Iglesia no necesita, pues, recurrir a sistemas e ideologías para amar, defender y colaborar en la liberación del hombre: en el centro del mensaje del cual es depositaria y pregonera, ella encuentra inspiración para actuar en favor de la fraternidad, de la justicia, de la paz, contra todas las dominaciones, esclavitud, discriminaciones, atentados a la libertad religiosa, opresiones contra el hombre y cuanto atenta contra su vida”. (552)

Tengamos ésto y no lo olvidemos: “…la Iglesia no necesita recurrir a sistemas e ideologías… en el centro de su mensaje está la inspiración de su antropología cristiana”. No estemos aspirando a unas liberaciones ateas marxistas, importadas. Ni tampoco, importadas en el sentido de “seguridad nacional” o de capitalismo. Tenemos que buscar aquí en las entrañas de El Salvador, a la luz de nuestra fe cristiana, cual es la verdadera sociedad que El Salvador necesita y hacerla de verdad…

En ese mismo sentido el mensaje para este día de las Misiones, escrito por el mismo Papa, dice: “Es claro, por tanto, como la renovación promovida por la actividad evangelizadora, aún siendo esencialmente espiritual, afecta directamente el meollo de la cuestión grave e inquietante de las injusticias y de los desequilibrios económicos y sociales que atormentan a tan gran parte de la humanidad y puede contribuir a su solución. Evangelización y promoción humana, en una palabra, aún permaneciendo netamente diversas, están unidas entre sí con un lazo indisoluble”.

Para los que sueñan una religión tan espiritualista, que no se preocupe de la política y de las cosas de la tierra, aquí tiene el pensamiento de las Misiones y del Papa: aún siendo religiosa y muy espiritual y muy trascendente, tiene, precisamente por eso, mejores luces para orientar la justicia de los hombres, para reclamar contra el pecado de la humanidad. Está más capacitado el cristiano que toda ideología a ser el hombre creativo y audaz. No le tengan miedo a la política, no les tengan miedo a las transformaciones sociales…

Precioso día de las Misiones, para ver como El Salvador ha recibido ese mensaje de los misioneros y lo ha encarnado y trata de actualizarlo y vivirlo hoy -En este día de las Misiones de 1979 lo necesita con la actualidad de la política y del momento actual para no caer en trampas de uno y de otro lado, sino ser auténticamente cristianos…

2.) LA CRISIS DEL PAIS Y LOS PECADOS DEL PUEBLO

Mensaje misional

Ya les dije el pensamiento clave del pensamiento del Papa  para este día de las Misiones: “La misión no es nunca una destrucción sino una reasunción de valores y una nueva construcción”.

Yo encuentro en las lecturas de hoy, precisamente las raíces de las crisis y de los pecados de los pueblos. En este segundo punto iluminemos, con la palabra de Dios que se ha leído, las realidades de nuestra crisis salvadoreña. Ojalá acertemos con prudencia la posición de la Iglesia en el momento actual de El Salvador.

Evangelio: ambiciones

El evangelio de hoy nos habla de dos apóstoles ambiciosos, diríamos: “oportunistas”. Que cuando hay un golpe de estado se acercan para decir: “Ayúdenme a ocupar los primeros puestos”.

-Tiranías
También, el evangelio menciona el pecado de las autoridades: “Los jefes de los pueblos tiranizan a los pueblos -les dice Cristo-; y los poderosos los oprimen”. ¿Ven cómo Cristo usa ya palabras duras para denunciar los pecados de su tiempo: de los abusos de autoridad y de los abusos de poder, del dinero y de todo lo que signifique un poder sobre los hombres? No se usa muchas veces la autoridad y el poder económico y social para el bien, sino para tiranizar y para oprimir. Constatación del evangelio de hoy.

-Los crímenes del pueblo por Cristo muerto

La primera lectura cuando nos habla que Cristo muerto es la expresión del pecado de su pueblo. Que hermosa figura para ver, desde ese Cristo muerto en la cruz, toda la sangre derramada en nuestro pueblo; y mirar como en la muerte se expresa, precisamente, el crimen del pueblo, el pecado. “Por los pecados del pueblo, muere”, dice Isaías.

-Nuestras debilidades

También la segunda lectura donde la epístola a los Hebreos nos habla de un Cristo que nos comprende en nuestras debilidades porque él también sufrió, se encarnó, se identificó con nosotros, menos en el pecado. El pecado degrada al hombre y Cristo que se identificó con el hombre no se identificó con el pecado para salvarlo. El pecado es la antítesis de Cristo.

Saquemos de allí, de esas pinceladas bíblicas, lo que está pasando en nuestro pueblo. El análisis de esta semana tan intensa, tan densa.

NUESTRA CRISIS

ANALISIS DE LA SEMANA

-Se ha invocado el derecho de instrucción. El artículo 7o. de nuestra Constitución dice: “Que los pueblos tienen derecho de insurreccionarse cuando el bien común está en peligro bajo una tiranía”.

En mi carta pastoral yo he recordado también ese principio cuando dice: “La Encíclica Populorum Progressio del Papa Pablo VI, citada en la Conferencia de Medellín, recoge la enseñanza clásica de la teología católica, según la cual “es legítima una insurrección en el caso muy excepcional de tiranía evidente y prolongada que atentara gravemente contra los derechos de la persona y damnificara peligrosamente el bien común del país, ya provenga de una persona ya de estructuras evidentemente injustas” (74).

Creo, pues, que los condicionamientos para una insurrección existían en El Salvador. La Iglesia no es la que va a decir cuándo es la hora de la insurrección, Ella solamente propone el principio teológico. Y cuando los expertos en política y todos aquellos que pueden manipular una insurrección creen que llenan las condiciones que la Iglesia señala, y de veras las llenan, tenemos el caso de una insurrección legítima.

Esta es la primera posición de la Iglesia: estamos en pleno derecho de insurrección y la insurrección fue legítima…

-Actitud de la Arquidiócesis
Ante esa situación, la Arquidiócesis dijo una palabra el martes:

a-) “Llamamiento Pastoral”.
En el cual, ante todo, decía: No es una palabra política, es una reflexión de fe. Y, por eso, ante todo, nos elevamos en oración a Dios para darle gracias por los favores, para pedirle su inspiración, para llamar también al arrepentimiento de los pecados y para ofrecerle los tantos sacrificios de nuestro pueblo que ojalá fueran ya el suficiente precio de una liberación que con ansia espera nuestro pueblo.

-Llamamiento al pueblo a la cordura
Luego me dirigí al pueblo para pedirle “cordura”. No es cobardía. Una radio local dijo: “que yo había bendecido el golpe de estado”. Yo protesto contra esa falsa manera de manipular… Lo que he dicho es, “cordura, expectativa, comprensión”.

-Comprensión a los extremos de derecha y de izquierda.
Llamé, en concreto, a los dos extremismo: al extremismo de derecha que ve sus privilegios en peligro y que puede dar un contragolpe de derecha para mantener la situación injusta, diciéndoles que tienen que oír la voz de la justicia y el reclamo de los pobres… También, me dirigí al extremismo de izquierda para decirles que su imprudencia, el no esperar a ver hechos antes de dar un juicio; y mucho más grave todavía, actuar, una violencia en esa situación no es insurrección legítima porque ya hay un camino abierto para una negociación pacífica. Y quien se obstina en no aceptar más camino que el que él concibe -decía yo-, en este momento es un pecado grave contra el bien común, el no hacer un esfuerzo de madurez política y de reflexión para negociar con los otros el bien de la patria y no el interés de mi grupo…

-Ofrecimiento de servicio al pueblo
Y de parte de la Iglesia hablándole al pueblo le decía que no desconfiara, que la Iglesia mantenía su promesa de servicio al pueblo, y que la historia nos ha enseñado que si hay un conflicto entre el gobierno y la Iglesia no es porque la Iglesia sea opositora política del gobierno, sino porque el conflicto ya está establecido entre el gobierno y el pueblo y la Iglesia defiende al pueblo…

Quiero ratificar, entonces, la voluntad de la Iglesia. Nadie desconfíe. Ni aquellos que quisieran embrocar a la Iglesia o hacerla despreciable ante el pueblo; será calumnia si dicen que he bendecido tal o cual movimiento. La Iglesia no se identifica con ningún movimiento, ni con ningún partido, ni con ninguna organización. Ella es autónoma y está dispuesta hasta quedarse sola con tal de defender al Señor…

-A los gobernantes
Finalmente, decía a los gobernantes, al nuevo gobierno: que leyendo su proclama de aquella madrugada parece un programa que coincide con las aspiraciones del pueblo, que naturalmente se puede perfeccionar. Pero que no nos pagábamos de promesas sino que esperábamos hechos… Y que si los hechos hablaban también de un gobierno al servicio de las aspiraciones del pueblo, allí nos encontraríamos en un diálogo franco y en una colaboración al servicio del pueblo…

Quiero agregar ahora, a esa posición que sigue firme, lo que ha sucedido después.

b) Entre los miembros de la Junta de Gobierno hay personas que me merecen plena confianza. Pero no es asunto personal, no soy yo el que tengo que legitimar al nuevo gobierno, será el pueblo el que tiene que juzgar… y juzgará por los hechos, el espíritu y la eficiencia de la nueva Junta…

Quiero ratificar ésto para que no vayan a mal interpretar un diálogo. Porque el principal interlocutor de la Iglesia en su diálogo es el pueblo; y el principal interlocutor del diálogo del gobierno no debe ser la jerarquía de la Iglesia sino el pueblo también…

Y al decir protagonista, interlocutor, quiero decir “pueblo”, “al pueblo”, que es el pueblo el protagonista principal de los propios cambios estructurales que él necesita con urgencia… Lo cual es una invitación apremiante al gobierno a que jamás vaya a proceder a espaldas del pueblo, sino así como lo ha prometido: identificándose con el pueblo, que los hechos hablen de verdad, querer auscultar el sentido del auténtico pueblo para interpretar sus necesidades y darle lo que el pueblo pide y necesita…

c) Hay también promesas muy halagadoras en la proclama del martes y en la conferencia de prensa. Por ejemplo: las motivaciones que la proclama pone para la insurrección son cuatro, muy valiosas:

1.) Que el anterior gobierno ha violado los derechos humanos del conglomerado.

2.) Que ha fomentado y tolerado la corrupción en la Administración Pública y de la justicia.

3.) Que ha creado un verdadero desastre económico y social.

4.) Que ha desprestigiado profundamente al país y a la noble institución Armada.

A esas motivaciones se han agregado declaraciones también, muy valiosas. Como en la conferencia de prensa se oían estas frases: “Alcanzar una sociedad nueva, más justa y solidaria, rechazando toda acción propia de una civilización en decadencia”. “Notable participación de la Iglesia que ha sido castigada por defender la causa de los Derechos Humanos”. Y una frase muy hermosa: “Queremos hacer a lo salvadoreño, lo que tenemos que hacer los salvadoreños”. El Ingeniero Mayorga Quirós decía -el autor de todas estas frases-: “Invocamos a Dios para que nos conceda un clima de justicia y de paz, para forjar una patria nueva y mejor, para que él nos ayude a despojarnos del odio irracional y de la avaricia”. También el Coronel Majano en la reunión de prensa dijo esta frase: “Tenemos un nuevo gobierno distinto, que demostrará su ruptura con el pesado. Se respetará la vida humana porque es lo más esencial para la convivencia social, etc”.

Sin embargo, decía yo en mi llamamiento: “…queremos dejar bien claro que sólo podrá este gobierno merecer la confianza y la colaboración del pueblo cuando demuestre que las bellas promesas no son letra muerta sino verdadera esperanza”…

d) Por eso, un cuarto punto de la posición de la Iglesia: tenemos que lamentar ciertos hechos de los cuerpos de seguridad esta semana, que comprometen seriamente esas bellas promesas.

-El desalojo tan brutal que hicieron de los obreros que estaban en huelga en APEX, ARCO INGENIEROS, LIDO, DURAMAS. Aunque ya liberaron a los 68 obreros que capturaron, deben ver como resuelven justamente el conflicto obrero-patronal que ha quedado sin solución. Esta acción tan violenta provocó el que incendiaran otras tres empresas que también estaban en huelga. Hubo muertos y heridos.

-También tenemos que lamentar el allanamiento de la Iglesia y convento de Soyapango. La captura y ultrajes al párroco Padre Modesto Villarán. Me solidarizo con los pronunciamientos que la Vicaría y las comunidades parroquiales de Soyapango han emitido. En los cuales reclaman la inmediata libertad del sacristán Tomás Flores que hasta el momento no se ha visto a pesar de que lo vieron herido. La reparación económica de todo lo destrozado, dinero robado y devolución de las cosas sustraídas. Y una explicación pública de las Fuerzas Armadas de qué es lo que ha pasado.

-Tenemos una solicitud de nuestro Socorro Jurídico: “Atentamente le solicitamos a la Junta de Gobierno el informe exhaustivo que a ustedes, con todo respeto, pidieron los enviados del Arzobispado acerca de los operativos militares realizados en Mejicanos, Cuscatancingo, San Marcos. Se dice que son más de 30 muertos y muchos más heridos en lo referente a personas capturadas, heridas y muertas. En especial nos interesa conocer el paradero de Tomás Flores, sacristán de la Parroquia de Soyapango. Finalmente le solicitamos la entrega formal de los bienes incautados por los cuerpos de seguridad el 16 de octubre, en la Parroquia de Soyapango, cuya lista les adjuntamos”.

En Arcatao, también, hubo atropellos de la Guardia Nacional. A Ernesto Menjívar le dieron muerte, capturaron a Elías Pineda solamente porque lo escucharon lamentarse de la muerte del Señor Menjívar; capturaron al Señor Antonio Miranda de Tequeque y al Señor Melitón Martínez, y los tres aparecieron muertos. Nuevamente el martes llegó otro contingente a cercar el pueblo y a intimidar a los cantones; en Las Lomas capturaron al joven Santiago Ayala, y se dice que también ha aparecido muerto. Un helicóptero y otros implementos militares estuvieron sembrando el terror. El miércoles a las 8 de la noche, arbitrariamente hicieron allanamiento de morada; entraron los guardias al convento de Arcatao y lo catearon. Todavía no se sabe si los bienes los respetaron.

En Tecoluca, capturaron arbitrariamente a don Esteban Blanco Castillo.
Al presentar estas denuncias al nuevo gobierno, se nos ha explicado: que algunas cosas han escapado al control del nuevo gobierno. También se nos ha dicho que se ha castigado con la destitución a algunos responsables de estos hechos y que se está haciendo intensamente una labor de depuración y de mentalización. Creemos que esta depuración del ejército y, sobre todo, de los cuerpos de seguridad, es urgente si se quiere dar al pueblo la credibilidad que se ha perdido…

También que se tenga un criterio muy estricto en el nombramiento de los cargos militares… Algún nombramiento ya ha causado desagradable impresión. La frase que oí es: “…como que está volviendo la misma rosca…”

Lamentablemente al decir ésto de los militares no podemos excluir al sector civil. También, hermanos, y con tristeza lo digo, no sólo hemos de echar la culpa a los militares en las desgracias de nuestro pueblo, sino que hay civiles que han echado a perder grandes cosas de nuestra situación…

Recordando la pincelada del evangelio: los oportunistas buscando puestos, quisiera recordar que en estas situaciones los oportunistas y ambiciosos abundan, pero todo ésto es un reto que el pueblo plantea al nuevo gobierno…

Mi crítica no quiere ser destructiva. He dicho ya las esperanzas que suscitan sus promesas y el respeto que me merecen sus personas. Pero como son los hechos los que el pueblo espera, es una hora en que este reto de la denuncia se puede convertir en un alerta; que de veras seleccione bien a los hombres, militares o civiles, que han de dar una nueva cara al gobierno…

Cabe decir aquí, a militares y civiles, que esta hora de El Salvador es una hora de sincera conversión, que de nada servirá crear estructuras nuevas si no hay hombres nuevos que las manejen. Y los hombres no se fíen sólo de los cambios estructurales, sino que todos, también los eclesiásticos, también los cristianos tenemos que hacer una revisión profunda de vida y cambiar de acuerdo con las exigencias de la justicia y del amor en nuestra patria…

e) Un quinto punto en la posición de la Iglesia en la crisis del país: Otro reto es el cumplimiento urgente de desagraviar el atropello de los derechos humanos.

La carta que ya mencioné del Socorro Jurídico pide también: “Por encargo del Señor Arzobispo, con todo respeto les enviamos la lista de presos y desaparecidos políticos, de quienes nos consta fueron capturados por algún cuerpo de seguridad, con la firme esperanza de que a la mayor brevedad sean  liberados tanto los que se encuentran en las cárceles públicas, en las de los cuerpos de seguridad como en las cárceles clandestinas del régimen anterior o por lo menos informen del paradero de estas personas, pues sus familias están constantemente preguntando por ellos. Con mayor insistencia lo han hecho estos días después que la Junta de Gobierno proclama la Amnistía General para todas las personas privadas de su libertad y por causas políticas”.

El que se quiera formar una comisión que investigue estos casos de los desaparecidos, parece que es una disposición que procede de buena voluntad para que las mismas familias y los interesados se cercioren de la situación. Pero les diré: no basta la buena voluntad. No es lo más eficaz una comisión ajena a los mismos cuerpos del gobierno. Para encontrar a los que aún sobreviven se supone que están en lugares secretos que más fácilmente podrán descubrirse si se les exige a los mismos cuerpos de seguridad que informen del paradero de 176 desaparecidos. Que el Arzobispo puede comprobar esas capturas. La investigación no debe partir de ver si es verdad que hay desaparecidos. Esto es evidente que existen los desaparecidos… Lo que el pueblo necesita saber es dónde están, que se han hecho…

Es también urgente sancionar a los autores intelectuales y materiales…, inmediatos y mediatos de las torturas y desaparecimientos. Pero reducir la pena a los que colaboren en el esclarecimiento de su paradero. Como un estímulo, que siquiera deshaga algo del mundo mal que han hecho… No es el caso aquí de mencionar personas concretas, todo el pueblo lo sabe, a qué directores de esos cuerpos pueden llevar a un Tribunal, a quienes pueden llamar a declarar. Y creo que aquí no es cuestión de una ruptura con el pasado, porque si el pasado es injusto y todavía se están sufriendo dolorosas consecuencias, tiene que revisar con las leyes que ya existían, el abuso que se hizo a esas leyes. La ruptura con el pasado aquí, si fuera a olvidar estos sufrimientos sería una verdadera nueva injusticia…

Las madres de familia me han escrito este papel que me parece la  voz del sufrimiento y de la justicia: “El Comité de Madres y Familiares de Reos y Desaparecidos Políticos de El Salvador, ante el ofrecimiento de Amnistía General de los  reos políticos proclamado por la actual Junta De Gobiernos Revolucionaria, consideramos que aún cuando este ofrecimiento no se ha perfeccionado esperamos el momento en que se concrete con hecho positivos el contenido de las respuestas dadas por la Junta al Comité de Madres en su visita reciente a Casa Presidencial. Sin embargo, nos acongoja la tardanza, así como el complejo procedimiento a seguir para obtener la libertad de nuestros hijos, pues nuestro clamor de madres tiene el eco de un testigo fiel cual es el pueblo salvadoreño quien reconoce que los derechos de sus mejores hijos se encuentran pisoteados y no deben continuar así ni un día más. Reconoce además, que este mal es herencia de regímenes pasados pero que la responsabilidad actual que tiene la Junta Revolucionaria de Gobierno en cuanto a tomar las decisiones concretas e ineludibles de libertad a los presos políticos serán las que demuestren que se han roto los vínculos con los anteriores gobiernos. Por tanto, ante el ofrecimiento de Amnistía General de los presos políticos proclamado por la Junta de Gobierno Revolucionaria, nosotras las Madres que integramos el Comité, reiteramos nuestra súplica a ustedes a fin de que nos señalen la hora, día y lugar donde debemos llegar a recibir a nuestros queridos hijos…”

f) Otras expresiones de justicia y voluntad del pueblo

El nuevo gobierno debe de agradecer todas estas sugerencias y estímulos. Y por eso quiero transmitirles también otra carta muy expresiva que llega como una angustia en la esperanza actual. Dice: “Estos son momentos en que la sangre de nuestros mártires puede comenzar a dar sus frutos sobre las tinieblas y de verdad se levante la luz. Son momentos en que todos debemos reconocer y reparar los errores cometidos. Pero hay una obligada reparación que no se ve ni siquiera asomar y que es de justicia hacerla a un pueblo tan noble y tan sufrido como el nuestro, como también a sus más dignos guías y conductores. Y es que los medios de comunicación social, especialmente la radio y los diarios, deben una aclaración y una satisfacción a este pueblo por su complicidad demostrada en el asesinato… y la corrupción del gobierno anterior. Es difícil olvidar los ataques arteros, las ingnominiosas calumnias, las infames acusaciones, las cobardes ofensas que por esos medios se hicieron a instituciones, personas honorables, fieles colaboradores de la Iglesia, y concretamente a la dignidad del Arzobispado. Aprovechando la oportunidad de lucrar con la misma situación corrupta se prestaron a dar publicidad a las vociferaciones de una minoría poderosa y burguesa que se escondía en personas, agrupaciones e instituciones a todas luces, fantasmas. Es su deber por la noble misión que tiene la prensa escrita y hablada, presentar a los verdaderos responsables de tales delitos…

Todo el pueblo, especialmente el pueblo católico, está en espera de una palabra aclaratoria que defina la actitud de los medios de comunicación social. Porque el silencio que hasta ahora han guardado al respecto, demuestra su complicidad ideológica con el régimen anterior y con aquellos sectores que todavía están en contra del pueblo, y de una Patria nueva donde se viva el amor, la justicia y la paz…”

-Hay otro estímulo muy valioso también, que yo quiero darlo a conocer como una sugerencia a la buena voluntad del nuevo gobierno: “Que se le pida -dice esta carta- al actual gobierno el retorno de los 50 millones de colones que en el pasado le habían arrebatado… a otros ministerios e instituciones para malgastarlos en armas. También le solicito en este llamamiento que reclame la justicia en el caso de los siete sacerdotes asesinado, incluyendo al Padre Rodríguez… Hasta este momento sólo el UDN ha solicitado y no lo he escuchado en otro comentario…” Yo digo -una frase del Coronel Majano es muy ilustrativa a este respecto-: “No queremos venganza pero sí queremos justicia”.

-Otra petición más delicada: al gobierno de los Estados Unidos: “Que según la noticia de La Prensa Gráfica del 17 del corriente, titula: “Alentador califica golpe en el país Estados Unidos de América”. Dice dentro en el texto: “… Y que Estados Unidos considerará reanudar su asistencia militar si la nueva Junta mejora la situación de los Derechos Humanos”. La carta pregunta: “¿Qué ya se les olvidaría lo que en su reciente visita pidió el Papa para los países pobres? Estamos hartos de armas y balas… El hambre que tenemos es de justicia, de alimento, medicina, educación y programas efectivos de desarrollo equitativo. Si se llega a respetar los derechos humanos lo que menos necesitamos serán armas ni métodos de muerte…”

Reitero que mi intención con todas estas cosas es estimular y apoyar en el verdadero camino de la justicia y de los deseos del pueblo, las aspiraciones del nuevo gobierno, que el pueblo tiene que juzgar y por eso, haría muy bien en garantizarse su seguridad caminando por estos senderos.

g) Por otra parte no aprobamos la forma irresponsable y precipitada con que actuaron el ERP y las LP-28, llamando a la insurrección popular el martes y miércoles dando armas a las personas que respondieron a su llamado con lo que provocaron la muerte de por lo menos de 31 personas y más de 80 heridos… Ya nos hemos enterado que depusieron esta precipitada actitud y ahora parece que están dispuestos a una madurez política, a un trabajo de colaboración. Por su parte, los cuerpos de seguridad tienen que aprender a enfrentar estos abortos de insurrección en forma menos violenta. Repito que la insurrección sólo es lícita cuando se han agotado los medios racionales. El Papa en la OEA dijo una frase muy iluminativa: “En América Latina no hay problema que no se pueda resolver por negociaciones pacíficas”. El Salvador, hoy está en poderlo realizar así como el Papa lo ha sugerido. Y todos tenemos el deber de poner generosamente nuestra colaboración. Mientras no nos conste que ya se agotaron todos los medios pacíficos y que estos reclamos justos que acabo de recordar no se realizan, no hay derecho a buscar otras insurrecciones hasta declarar ineficaz la insurrección actual.

Yo les suplico a todos, no solamente a los grupos políticos, sino también a todos los profesionales, a todos los hombres, que todos tienen alguna capacidad, porque entre todos tenemos que construir -decía yo en el llamamiento-la plataforma común de justicia sobre la cual construiremos el verdadero monumento de la paz nacional.

h) Son urgentes -este es el último punto de mi posición- los cambios y las soluciones de muchos problemas, pero debemos de dar un plazo prudencial a la Junta para que organice el gobierno y empiece a actuar, antes de dar un juicio definitivo sobre su línea de gobierno…

OTROS HECHOS

Por otra parte tenemos que lamentar el asesinato del Coronel Martell ocasionado por las FPL.

También, para servicio del pueblo quiero agradecer al periódico que explicó que es el Estado de Sitio que muchos confunden: “¿Qué consecuencias trae la suspensión de garantías? Una de ellas es que estando suspendidas las garantías son los tribunales militares, los que conocen de los delitos de traición, espionaje, rebelión y sedición y contra los demás delitos contra la paz o la independencia del Estado”. Otra pregunta práctica: “¿Puede la gente entrar y salir del territorio nacional en Estado de Sitio? En términos generales, sí puede hacerlo. Pero las autoridades están legalmente capacitadas para impedir ese derecho, es decir, evitar el ingreso o salida de personas en casos especiales y pueden restringir su circulación en el interior del territorio mediante un toque de queda”. Otra pregunta: “¿Y las reuniones sociales, culturales o deportivas están prohíbidas? No, pero deberá solicitarse previamente permiso por escrito, por lo menos 48 horas antes”. Y finalmente otra pregunta muy útil porque me han dicho muchas comunidades que están confusas en ésto y muchos tienen miedo de reunirse. “¿Y para asistir a eventos deportivos o reuniones religiosas, se requieren permisos? No, los aficionados y deportistas pueden asistir a las canchas del país sin permiso previo, ya que las actividades del deporte son autorizadas por gestiones de las correspondientes autoridades deportivas. Lo mismo ocurre con los actos religioso. Es decir, que se puede asistir sin restricciones a misa, rezos, cultos, reuniones comunitarias de la religión a que cada quien pertenece”. Téngalo bien claro porque muchas personas exageran y no hay razón para ello.

Siguiendo con informaciones de carácter eclesial para alegrarnos en nuestras alegrías íntimas del Pueblo de Dios quiero decirles con alegría que el premio Nobel de la Paz se lo llevó la Hna. Teresa de Calcuta. Yo le puse el siguiente telegrama que además de una felicitación a ella, quiere ser un agradecimiento muy cordial a todas aquellas personas que quisieron este honor para mí. Dice:

Madre Teresa de Calcuta, India. Alégrome Premio Nobel condecore en usted opción preferencial pobres como eficaz camino para la paz. Quienes generosamente deseáronme semejante honor siéntanse igualmente satisfechos haber estimulado misma causa. Bendígola. El Arzobispo…

Me alegro fraternalmente con los premios de Derechos Humanos que otorga la fundación Bruno Kreisky de Viena, porque los otorgó al Cardenal de Chile Monseñor Raúl Silva Henríquez, y al Señor Arzobispo de Managua, Monseñor Miguel Obando Bravo…

Siguen llegando voces de solidaridad para nuestra Iglesia como este telegrama de Holanda: “Durante una reunión en Holanda, nosotros, cien representantes de comunidades cristianas locales bajo el lema: “Poder del Estado, contra fuerza de la Iglesia organizada”, por el Consejo de Iglesias, hemos decidido informarle de nuestro sentimiento de unión con su persona, su Iglesia y su pueblo. Esperamos que su llamada por un cambio social trascendental pudiera conducir a una justicia social en su país. Cien representantes de comunidades cristianas…”

En estas noticias quiero hacer llegar el llamamiento de las hermanas Carmelitas del Hospital La Divina Providencia porque su obra tan caritativa: de construir un hogar a los huérfanos de las enfermeras que allí mueren, todavía necesitan ¢290 mil colones. Lástima que el Premio Nobel se fue para la India. ¡lo hubieran tenido!… Pero tanto en la India como en El Salvador el camino de los pobres es el camino de la paz. Yo les suplico que ayudemos a esta gran obra que sin duda traerá muchas bendiciones de paz sobre nuestro pueblo.

Lo mismo quiero agradecerles la generosidad con que están respondiendo al llamado de la YSAX y de la Catedral donde se sigue trabajando con el gran estímulo que el pueblo nos otorga.

EN NUESTRAS COMUNIDADES

Por eso voy a terminar trayendo noticias de nuestra misma vida eclesial de la Arquidiócesis.

La vicaría de la República celebró una hermosa ceremonia de confirmación de jóvenes en la Iglesia de María Auxiliadora.

En la parroquia San Juan Cojutepeque una cosa muy bella: un concurso bíblico entre los alumnos de la escuela parroquial. Quiero felicitar muy cordialmente al Padre Mundo Brizuela y a su gran colaborador don Luis Tarcisio Molina y al profesorado de aquella escuela bien ejemplar.

En la Iglesia San Ignacio presidí con mucho gusto la promoción del Colegio de la Sagrada Familia y con este motivo envío nuevamente la felicitación a todos los colegios que han coronado ya sus esfuerzos.

En la primera de San Rafael Cedros vivimos anteayer una convivencia con los agentes de pastoral y se inauguró una bonita exposición de academia de corte y confección.

En la escuela del barrio Lourdes las Hermanas de la Asunción celebraron una bella Primera Comunión.

Las carmelitas celebraron su gran patrona Santa Teresa de Jesús el 15 de octubre. Dicen que ella es la protectora del Golpe de Estado.

Las pasionistas y los pasionistas celebraron ayer también a su gran fundador San Pablo de la Cruz, el gran santo que nos deja una gran Teología del sufrimiento. Es tan necesario comprenderlo para no protestar por lo que se sufre sino darle un sentido redentor a la cruz y al sufrimiento.

Quiero recordar con cariño particular la muerte de dos grandes amigos esta semana: don Marcelo Weill y don Joaquín Cuéllar. Que el Señor les haya concedido su eterno descanso.

Por último una invitación del Socorro Jurídico a los periodistas nacionales e internacionales a una conferencia de prensa mañana lunes 21, a las 5 de la tarde en el Externado San José. Estarán presentes la mayoría de los familiares de los 176 desaparecidos políticos. Allí se informará a la prensa nacional e internacional sobre la captura y desaparecimiento de estas personas.

3. CRISTO MODELO Y FUERZA DEL VERDADERO HOMBRE LIBERADOR

Objetivo del día de las Misiones

Hoy cuando decimos que El Salvador necesita hombres y mujeres verdaderamente inspirados en la verdadera liberación, qué bello cae el pensamiento del Papa diciendo que el día de las Misiones es el día en que la Iglesia Universal ora, medita, trabaja para que todos los hombres reciban el mensaje de la palabra de Cristo, como un mensaje de esperanza, de salvación y de liberación total.

a) Modelo:

– Se identifica con el pueblo
Buscando en las lecturas de hoy un apoyo a este pensamiento, diré que en Cristo encontramos el modelo del liberador, hombre que se identifica con el pueblo hasta llegar los intérpretes de la Biblia a no saber si el Siervo de Yahvé, que proclama Isaías, es el pueblo sufriendo o es Cristo que viene a redimirnos.

Que hermoso cuando un liberador se identifica tan profundamente con el pueblo, que su causa es la misma causa del pueblo y del individuo que libera.

-Asume sus culpas y debilidades
Cristo es el modelo porque su encarnación también asume las culpas del pueblo. El, en vez de denunciar y echar en cara a los otros, toma los pecados y debilidades de los hombres y con ellos carga hacia la cruz para pagar a Dios la deuda que nosotros teníamos. En él fuimos perdonados todos los pecadores.

-También lo mueve al sacrificio, limpiar y hacer un pueblo digno de Dios. Es el modelo de un hombre que de veras quiere gloriarse de liberar a su pueblo.

Yo auguro para esta hora al nuevo gobierno, a todos los colaboradores que está llamando, y a todo el pueblo de buena voluntad, a que de veras miremos a Cristo y tratemos de imitarlo en el ambiente de nuestras responsabilidades, a identificarnos con la causa de la patria y a ser capaces de morir para que sea feliz nuestro pueblo.

b) Fuerza.

-Vino a traernos nueva vida

Fuerza, digo también, porque Cristo vino no sólo como un liberador demagógico: “He venido -nos dice en el evangelio de hoy- no a ser servido sino a servir y a dar mi vida por el pueblo”. Cristo dá su vida para que el hombre tenga vida eterna.

Terminemos con la preciosa perspectiva de la segunda lectura. La carta a los Hebreos que habla del Cristo Sacerdote Eterno que ha penetrado los cielos y lleva la marca del sufrimiento, que comprende la miseria de los hombres para que podamos acercarnos con confianza al trono de la gracia. El está dispuesto a derramar la fuerza de su salvación a través de esta Iglesia que somos nosotros. No vamos solos en nuestro esfuerzo liberador, el Eterno Sacerdote va con nosotros y nosotros podemos acudir a él para capacitarnos y ser de verdad los liberadores que esta hora necesita la patria. Así sea…

Lee más

Las tres condiciones para entrar en el Reino de Dios

28º Domingo del Tiempo Ordinario
14 de Octubre de 1979

Sabiduría: 7, 7-11
Hebreos: 4, 12-13
Marcos: 10, 17030

Queridos hermanos:

-Introducción

La segunda lectura que han escuchado hoy describe la verdadera actitud de un cristiano que va a misa el domingo. Es una carta escrita para los cristianos que se habían convertido del judaísmo pero que, en hora de persecución y al sentir la nostalgia de su antigua religión judía, corrían grave peligro de apostatar de su fe. A éstos es a quienes se dirige esta carta cuyos capítulos 3 y 4 serían una lectura bellísima para este tiempo de los cristianos salvadoreños.

Los capítulos 3 y 4 (Hebreos) comparan el peregrinar del desierto… camino de la liberación hacia el “Descanso”.

El autor de la carta se remonta a los orígenes del pueblo hebreo cuando Moisés los sacó de Egipto; durante cuarenta años tuvieron que atravesar el desierto para llegar a la tierra prometida. Ese episodio del Exodo sirvió luego también en el Antiguo Testamento, como motivación de esperanza cuando los israelitas fueron deportados a otro destierro: a Babilonia. Los profetas recordaban el prodigio de Dios que los había sacado de Egipto, que tuvieran confianza, que sucederían un nuevo Exodo de Babilonia hacia la Tierra Santa.

Esa misma comparación es la que usa San Pablo en estos dos capítulos pero, ya no refiriéndola al pueblo judío, sino a los judíos convertidos ya -como nosotros- al cristianismo. Les dice: “Todo aquello no era más que figura: la liberación de Egipto, el caminar por el desierto, el llegar al Descanso del Señor”. Así se llamaba la tierra prometida: ¡el Descanso del Señor!. Es figura de esta liberación que el pueblo cristiano va luchando por obtener del pecado. La larga peregrinación por el desierto es nuestra vida, donde hay muchas tentaciones contra la fidelidad, contra la confianza, contra el poder de Dios. ¿Recuerdan cuando junto a las rocas del desierto tenían sed y se amotinaban contra Moisés porque los había sacado de Egipto? Fue una hora dura en la peregrinación y por eso se llamó aquel lugar el “Lugar de la Tentación”. Sin embargo, Dios hizo prodigios, hizo  brotar agua de la roca y continúo la peregrinación.

-Sentido del “Descanso”… “Día del Señor”
Nuestro descanso no es la tierra prometida, nuestro descanso es el cielo, el santuario donde este nuevo Moisés, Jesús, ha penetrado con toda la redención abriendo la puerta a todos los que quieran ser salvos.

-No todos entraron
Pero así, como los peregrinos del desierto, no todos llegaron a la tierra del descanso, porque por sus pecados Dios setenció a muerte a muchos israelitas que salieron de Egipto y no tuvieron la dicha de llegar a la meta de la peregrinación.

-Sólo entraron los que creyeron y perseveraron
Pero los que tuvieron fe y los que nacieron en el desierto durante los cuarenta años y se asociaron a aquel pueblo de fe y de esperanza en la promesa de Dios, llegan al descanso.

Entonces, la Carta a los Hebreos nos recuerda un salmo que conmemora este hecho y dice: “Pues si hoy oís la voz del Señor, ¡no endurezcáis vuestros corazones!” Es aquí donde encaja este pasaje que se ha leído, donde nos dice que: “La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzgan los deseos e intenciones del corazón. Nada se oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas”. Con esta motivación San Pablo quiere animar a los cristianos a no desfallecer en la fe, porque la palabra de Dios que nos va alimentando, domingo a domingo y siempre que reflexionamos en familia o en comunidad la Sagrada Escritura, es palabra que alimenta, es palabra que juzga, es palabra como espada que penetra a la intimidad del corazón, hasta donde se distingue alma y espíritu. Una distinción bastante discutida en la Biblia, pero parece que quiere decir: si el hombre no es sólo cuerpo y alma, sino que esa alma, parte espiritual del hombre, se abre en una capacidad para recibir un espíritu nuevo, la vida divina de Dios, pues, hasta allá penetra esa palabra, precisamente para llenar esa potencialidad del hombre que sólo Dios puede llenar.

Asi invita la Carta a los Hebreos a los cristianos, no sólo a los judíos, sino a nosotros también, convertidos en esta fe, a que nuestra misa del domingo sea de verdad un día de alimento en nuestra vida espiritual. Tiene gran actualidad esta exhortación: domingo, día del Señor, día del descanso, es como una figura que se asoma a la historia tan trabajosa de los hombres para decirles el gran descanso que nos espera. ¡Cada domingo cuando venimos a misa sintamos que de veras la  peregrinación de nuestro desierto se detiene junto a las fuentes de la palabra y nos alimenta! Procuremos alimentarnos para que la semana que comienza nos encuentre optimistas, animados.

-Actualidad… eficacia… profundidad
Que ninguno se vaya a quedar en la peregrinación del desierto, que nadie vaya a apostatar de la confianza en el Señor. Asi llegamos a ese Dios que nos va platicando en el diálogo de la palabra divina durante nuestra liturgia de la palabra hasta el día en que su palabra viva, penetrando hasta lo más profundo de nuestras intenciones nos juzgue y nos dé un lugar en su descanso eterno. Que no vayamos a ser de los excluídos del descanso, que no vayamos a ser de los que murieron en el desierto y no llegaron a la tierra prometida.

Esta es mi gran peregrinación como pastor y esto es lo que ustedes mismos me animan con su atención, con su perseverancia, con el deseo de ir alimentándonos -ustedes y yo- de estas palabras divinas. Así le hemos rendido homenaje hoy a la segunda lectura; y con esa fe en la palabra de Dios y esa confianza de serle siempre fieles a pesar de las tentaciones y de las persecuciones, de los halagos o dificultades del mundo, nos asomamos hoy a estudiar un problema de mucha actualidad que lo enfocan el evangelio y la primera lectura.

-El problema de este domingo… actualidad para la crisis del país.
El problema de gran actualidad que creo que es la causa de la crisis de nuestro país- como lo hemos señalado tantas veces – es un problema de jerarquía de valores. Hay quienes le conceden el valor absoluto a las riquezas, a la propiedad, al poder político, a las cosas de la tierra. En cambio, hoy, Cristo nos enseña que el único valor absoluto es Dios, su seguimiento.

Por eso, en mi cuarta carta pastoral yo digo que entre los servicios que la Iglesia está prestando hoy a la crisis de El Salvador esta gran contribución: de denunciar las idolatrías de nuestra sociedad, de relativisar lo que muchos adoran como ídolos y como absoluto. A eso viene la palabra de Cristo hoy: ¡a quitar un gran estorbo para implantar al Reino de Dios!

Si aquí se predica, queridos hermanos, con toda la claridad que sin duda duele a los idólatras de las cosas de la tierra, no es por hacer un mal ni hacer demagogia, es porque Cristo nos manda a sus predicadores a anunciar el verdadero Reino de Dios entre los hombres, y a denunciar todo pecado que se oponga al Reino de Dios… A eso nos llama hoy la misa de este domingo cuando en sus lecturas podemos encontrar como tema de nuestra reflexión ésto:

LAS TRES CONDICIONES PARA ENTRAR EN EL REINO DE DIOS

1.    Cumplir los mandamientos.

2.    Espíritu de pobreza y desprendimiento.

3.    Seguimiento de Jesús. (lo principal)

Aqui sintetizo la palabra divina; y ojalá que yo, el primero, y ustedes conmigo nos convirtamos de verdad al Reino de Dios. ¡Y en medio de tantas bagatelas que nos hacen perder la perspectiva de lo divino, no nos perdamos!, sino que sepamos poner todo lo que el mundo considera como absoluto, como gran valor, como la cúspide de la jerarquía de los intereses, en su puesto; no como ídolos para adorarlos, sino como sirvientes del hombres para alcanzar el Reino de Dios.

1. CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS

a) Pintoresca narración del evangelio de Marcos. La palabra va a sondear la sinceridad

Es pintoresca la narración del evangelio de hoy. Imagínense ustedes un joven- San Marcos no dice “un joven”, pero en el paralelo de San Mateo dice que era “un joven”- que corre y se arrodilla ante Cristo y le hace la pregunta más interesante que un hombre puede hacerle a Dios: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”.

-“Ya sabes los mandamientos”
Jesús contestó: “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”.

¡Que bella lección de catequesis le dá Cristo al joven ansioso de encontrar el camino de la salvación! Ojalá todos nosotros viniéramos con este espíritu a la misa del domingo: Maestro bueno, ¿qué debemos de hacer para salir de esta crisis del país? Maestro bueno, Tú que calmabas tempestades, ¿por qué no se calma esta hora de crímenes y de violencias en la patria? ¿Qué debo de hacer yo para ser feliz en medio de tanta desgracia? ¿Qué es lo que me dará la tranquilidad de mi conciencia, de mi familia, de mi sociedad? Y no encontraríamos otra respuesta por primera línea que esta de Cristo: “Nadie es bueno más que Dios”. ¡Qué confesión más bella de la bondad!

¡Dios es la fuente de la bondad! Y si hay algo bueno en la tierra es porque refleja a Dios. Si mi madre fue buena, es porque Dios le dio esa capacidad de bondad; si mi amigo es bueno, si hay en la tierra gente buena- y la hay de verdad-; ya Cristo orienta, es que: “Toda es bondad derivada de la única fuente; sólo Dios es el bueno por excelencia”; todos los demás son buenos por participación. Pero pueden también dejar de participar de esa bondad, porque nadie la tiene como esencia de su ser y la bondad se convierte en maldad.

Llega a decir un dicho: “corruptio optimi péssima”. -La corrupción de lo mejor es lo peor-. Cuando un hombre que ha sido bueno pierde la esencia de la bondad, se hace más cruel. Dicen que Nerón al principio no tenía valor de matar un animalito, era demasiado bueno. Y, después, no se estremecía de ver quemar a los cristianos en antorchas humanas. ¡Es peligroso perder la bondad! Cuando no se tiene en cuenta que sólo de Dios deriva la bondad del corazón, el hombre que se olvida de Dios comienza a oscurecerse en la bondad. Sólo Dios es bueno, no te olvides. Si quieres ser bueno, lo primero es esto: cree en Dios. Y cree en Dios no en una forma teórica. Ese Dios que te ha creado, y te dá inteligencia, vida, corazón, familia, tiene una ley: guarda sus mandamientos. Este es el camino de la vida eterna: guarda los mandamientos. Y comienza Cristo a enumerarle los mandamientos.

-“Deterioro moral” (cuarta carta pastoral)

Sería bueno, en esta mañana en que estamos conociendo los caminos de la bondad y del bien, recordar que en nuestra cuarta carta pastoral- con la ayuda de todos ustedes que me dieron sus sugerencias cuando la encuesta- sacamos esta tremenda conclusión: “Nuestro deterioro moral es evidente. Por todas partes encontramos imperante lo que el Señor llamó el misterio de la iniquidad. Y el deber pastoral de la Iglesia no puede dejar de denunciar ese reino del pecado y llamar con apremia a la responsabilidad personal de cada uno y de cada grupo familiar y social, así como también, y sobre todo, a los hombres y grupos de poder que directa e indirectamente se benefician de esta situación y que son los que tienen en sus manos los medios más eficaces para poner remedio a tanto deterioro” (21). Y enumeramos aquí las grandes lacras de nuestra sociedad, ya sea en el orden administrativo público como en el orden privado. Yo creo que no es necesario resolver este pantano porque todos somos testigos de que aquí, cada semana, nos encontramos con hechos que verdaderamente son el reino del pecado.

-Examinemos a esa luz nuestro ambiente.
Divertido…, ¡cuando los pecadores se pelean entre sí, como se sacan los trapos sucios!

Ha salido hoy contra las disposiciones de los impuestos a los cafetaleros y algodoneros una denuncia que tal vez para muchos es una tremenda sorpresa: El Hotel Presidente, en enero de 1977, se comenzó con un presupuesto inicial de 12 millones de colones. Un mes después, tuvo que ser ampliado a 18 millones de colones. Y cuando se inauguraba, eran 30 millones de colones.

Cuando hubo que hacerle un agregado, se aumentaron 9 millones más de colones. Y así resultó un hotel de 39 millones de colones. La empresa privada, que echa en cara este despilfarro, dice que: “Otro hotel pudo arreglar con una diferencia de 26 millones de colones”. ¿No les parece, hermanos, un ultraje a la pobreza de nuestra patria esta danza de millones?…

Me alegro, también, de que en esta hora en que hemos dicho que todos tienen que pronunciar y decir una palabra, si no es de anuncio del Reino de Dios, por lo menos de denuncia de las ofensas contra la Ley de Dios. Hemos visto un pronunciamiento de la Sociedad Dental de El Salvador ante la realidad nacional, y entre otras cosas como parece un comentario al “¡guarda los mandamientos!”: “Ante un estado de cosas en donde prevalece lo injusto sobre lo justo, con una larga cadena de gobiernos cada vez más impopulares, con un gran capital. Salvo contadas excepciones, carente de sensibilidad social con una ley que sólo es aplicable a unos pero no a otros y ante clases sociales, unas que lo tienen todo y otras a las que les falta todo…- y luego menciona- El capital retrógrado debe convencerse de que ya no es un señor feudal. Tiene que ser humano y tratar a sus empleados, por humildes que sean, con la dignidad y el respeto que como hombres se merecen. No nos equivoquemos al asegurar que el dinero y el poder e influencias que éste genera, a muchos endiosan, a tal grado que se vuelven insensibles al dolor y a las necesidades de los que trabajan para ellos”…

Citaré después otras proclamaciones que me parecen sumamente válidas para decir como Cristo tiene razón: ¡un retorno a los mandamientos!. Donde no se robe, donde no se adultere, donde no se endiosen las criaturas o los hombres, donde todos reconozcamos: sólo Dios es bueno y sólo el que cumple su ley también se hace bueno. Y todo aquel que mata, que tortura, que traiciona la Ley de Dio es malo. Y si quiere salvarse y entrar al Reino, tiene que arrepentirse; y, convertido, ser obediente a la Ley de Dios. Este es el primer camino: ¡los mandamientos de la Ley de Dios!

Que bueno sería aquí, más que predicar, ponernos todos a reflexionar en silencio: ¿en qué materia desobedezco a la Ley de Dios? Cuántas causas de maldad quitaríamos de nuestra sociedad si todos los que estamos aquí nos convirtiéramos de nuestras desobediencias a la Ley de Dios y saliéramos a hacer, ya de aquí en adelante, la verdad, la justicia, el amor, todo aquello que nos pide la Ley de Dios. Es indispensable, queridos hermanos, y la Ley de Dios no es una cosa de supererogación. Está en la misa esencia del hombre a tal punto que no es Dios a quien le interesa que obedezcamos su ley. Somos nosotros mismos lo que, desobedeciendo la Ley de Dios, nos destruimos. Una sociedad donde, en vez de imperar la Ley de Dios, el decálogo, los mandamientos, imperan las envidias, los egoísmos, los atropellos, dá por resultado lo que estamos viviendo. Que no nos quepa duda: El Salvador se ha alejado de Dios, y solamente oyendo la respuesta de Cristo al joven podrá encontrar el camino de su salvación: “¡cumple la Ley del Señor!”

b) “Todo eso lo he cumplido desde pequeño”… “Jesús lo miró con cariño”

Sigue el pintoresco relato del evangelio cuando el joven le dice a Cristo: “¡Todo eso lo he cumplido desde pequeño!”. Y más pintoresco se vuelve el relato cuando Jesús “¡lo miró con cariño!”. ¡El diálogo de la bondad! Ojalá si el Señor me mirara hoy, me mirara con cariño, no me mirara con el reproche con que debió mirar a los hipócritas, a los fariseos, a los adúlteros, a los pecadores. Porque una mirada de Cristo, severa como la que dirigía a sus enemigos, debió ser terrible como un latigazo; pero una mirada de amor de Cristo para un joven que ha cumplido la Ley de Dios es una caricia. No hay más caricia semejante que mirar el rostro de Cristo sonriéndome, satisfecho de que estoy haciendo lo que debo de hacer.

c) “Una cosa te falta”

Y, sin embargo, Cristo le dice una palabra más: “Una cosa te falta”. Aquí hay un reto de Cristo a la bondad natural de los hombres. No basta ser bueno, no basta dejar de hacer el mal, mi cristianismo es algo muy positivo, no es negación. Hay muchos que dicen: “Si yo no mato, yo no robo, yo no le hago mal a nadie”. No basta, ¡te falta mucho todavía!

2.    ESPIRITU DE POBREZA Y DESPRENDIMIENTO

a) “Anda, vende lo que tienes…”

Esta bondad del joven estaba muy manca porque el hecho es que cuando Cristo le dice que es lo que le falta: “…anda, vende lo que tienes, dá el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme”. A estas palabras, “él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico”.

No es que Cristo tenga ojeriza a los ricos, ni la Iglesia, ni la predicación de la Iglesia sea una saña contra los ricos. ¡De ninguna manera! Si nos acaba de decir que: “Lo miró con amor”, y, porque lo quería, le enseña el verdadero camino. La Iglesia si predica también y dice su palabra dura, que ahora va a decir Cristo, no es por mala voluntad, sino para señalar el camino que dá felicidad.

-“Que difícil les va a ser a los ricos…”
“Entonces, Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos- esto ya es como un comentario de este triste episodio: un rico que le tiene miedo al desprendimiento-: “¡Qué difícil les va a los ricos entrar en el Reino de Dios!”. Los discípulos se extrañaron de estas palabras- dice el evangelio -. Era natural, hombres formados en la espiritualidad del Viejo Testamento, que hacía consistir la felicidad, la bendición de Dios en tener mucho: larga vida, felicidad en esta tierra. Pero Cristo viene a poner las cosas en su puesto y a decir que si es verdad que es buena la riqueza y que existe la felicidad también en este mundo, no hay que endiosarla: por eso corrige inmediatamente Cristo a los discípulos que se asustan: “Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero”. Esto es lo malo. Tener dinero no es malo pero poner su confianza en el dinero es convertir el dinero en Dios, sólo en Dios hay  que tener confianza. El dinero se pierde, no afianza a nadie. La experiencia de la vida nos dá: el que pone su confianza en las cosas terrenales, nunca es feliz.

“¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero!- y usa la tremenda comparación-: “Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios”. Ellos se espantaron  y comentaban: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús se les quedó mirando y les dijo: “Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios puede todo”. Con ésto está diciendo que puede haber riquezas, donde el hombre se convierta a usar las riquezas al servicio del amor, de la justicia, a hacer el bien. Pero ésto es un milagro, sólo Dios lo puede hacer. Y de verdad si los ricos no pusieran su confianza en el dinero, sino en Dios, y le pidieran la palabra a Dios para usar este dinero, serían santos y harían felices a la tierra…

-Es espíritu de desprendimiento, necesario para la libertad
Sigue, después, un pintoresco diálogo con Pedro, el cual no era rico, era un pobre pescador de las orillas del lago, pero siente la libertad del que lo ha dejado todo, porque no es cuestión de tener mucho o de tener poco. También los que tienen poco pueden estar tan apegados a sus cosas que no tienen libertad de pobres. Y este pobre, que ha dejado lo poco que tenía, le dice: “Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Jesús dijo: “Os aseguro, que quien deje casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o tierras, por mí y por el evangelio, recibirá ahora en este tiempo, cien veces más… y después la vida eterna”. O sea, que el espíritu de desprendimiento es necesario para tener la verdadera libertad.

-Virtudes urgentes: espíritu de pobreza y caridad.
Yo recuerdo, y ayer la leía con mucho gusto, la primera encíclica del Papa Pablo VI cuando hablando de la renovación del mundo señala dos virtudes urgentes: primero, espíritu de pobreza, y, después, la caridad, el amor. Son las dos grandes fallas de nuestro tiempo.

Y cuando habla del espíritu de pobreza-dice” ¿Por qué lo menciono?, porque está tan proclamado en el Santo Evangelio, está tan entrañado en el designio de nuestro destino al Reino de Dios, se ve tan en peligro por la valoración de los bienes en la mentalidad moderna, que es tan necesario para hacernos comprender tantas debilidades y ruinas nuestras en el tiempo y para hacernos, también, comprender cuál deba ser nuestro tenor de vida y cuál el método mejor para anunciar a las almas la religión de Cristo”. Este desprendimiento nos dá la verdadera libertad.

En ese mismo texto el Papa dice por qué el espíritu de pobreza es la verdadera liberación del hombre: “La liberación interior producida por el espíritu de pobreza evangélica nos hace más sensibles y más idóneos ya para comprender los fenómenos humanos vinculados a los factores económicos”.- Nadie puede encontrar la relación que existe entre las desgracias actuales de El Salvador y esta avaricia de las clases poderosas, como el que tiene espíritu de pobreza. El que no tiene espíritu de pobreza no tiene ojos limpios para mirar que el desprendimiento concede una gran libertad y una gran sensibilidad para los grandes problemas económicos y sociales de El Salvador-. “También para dar a la riqueza y al progreso el justo y, con frecuencia, severo aprecio que le conviene”. “El progreso, la riqueza, tiene que ser juzgado por el criterio cristiano y no siempre tiene que ser el criterio absoluto como si todo fuera el progreso. Progreso que deja a tantos en la miseria mientras unos pocos son los que lo disfrutan-. “Para dar a la indigencia el interés más solicito y generoso y, también, para desear que los bienes económicos no sean fuente de luchas, de egoísmos, de orgullo entre los hombres, sino que estén orientados por vías de justicia, de equidad al bien común y, por lo mismo, más abundantemente distribuidos”.

Si el gran origen de nuestros males es la injusticia social, sólo el espíritu de pobreza y de desprendimiento nos puede volver a hacer felices. Por eso Cristo inculca hoy tanto ese espíritu de desprendimiento y de pobreza.

Opción preferencial por los pobres
Cuando el último acontecimiento eclesial grandioso de nuestra América, la reunión de Puebla, señala también un camino para encontrar la felicidad de nuestro pueblo, dice con esta palabra de preferencia: “opción preferencial por los pobres”. No quiere decir que hay que despreciar a los ricos y solamente interesarse por los pobres. Ya he repetido la fórmula de Puebla, que me parece maravillosa; es una invitación a todas las clases sociales, ricos y pobres, a interesarnos como causa propia por el pobre que se identifica con Cristo: “Todo lo que hagas a él a mí lo haces”. ¿Cuando llegará ese día, hermanos, en que de veras nos convirtamos, como Cristo le dice al joven?: “No basta que cumplas los mandamientos, es necesario espíritu de pobreza y de desprendimiento”. Yo les invito a que, así como la palabra de Dios que hoy penetra como espada hasta lo profundo de cada corazón, así analicemos nuestro apego a las cosas de la tierra, muchas o pocas, no importa; el apego es una actitud personal que hace desgraciado al hombre que vive apegado, aunque sea a una miseria de la tierra.

3. SEGUIMIENTO DE JESUS

-Cristo le dice al joven: “Y luego, sígueme”. Esto es lo principal.

– “Quien deje… por mí y por el evangelio
Y cuando le dice a Pedro: “Quien de tierras  y familia y todo por mí y por el evangelio”. O sea que hay un aspecto positivo en la liberación.

-Aspecto positivo… liberación de algo para algo
La liberación que el cristianismo predica es una liberación de algo que esclaviza para algo que nos hace dignos. Por eso aquellos que solamente hablan de las esclavitudes, de la parte negativa de la liberación, no tienen toda la fuerza que la Iglesia le puede dar a un hombre. Lucha, sí contra las esclavitudes de la tierra, contra la opresión, contra la miseria, contra el hambre. Todo eso es cierto, pero ¿para qué? Para algo, como dice San Pablo en una hermosa frase: “Ser libres para el amor”. Ser libres para algo positivo es esto que Cristo le dice: “Sígueme”. Eso es lo más positivo que puede haber.

-El verdadero liberador es aquel que comprende que si se lucha contra las esclavitudes es porque se va a algo positivo. El episodio que hemos comentado del Exodo es la salida de la esclavitud de Egipto pero para algo positivo, para la tierra prometida, para el descanso, para la dignificación del hombre. Si alguien solamente se contentara con desprenderse estoicamente de sus bienes, pero no lo hiciera con amor y buscando a Dios y a su evangelio, tendríamos algo  muy anormal. Por eso, podemos decir que todos aquellos liberadores, todos aquellos revolucionarios que hacen consistir su lucha sólo en aspectos negativos, violentos, venganzas, odios, acabar con el enemigo; ¡están muy mutilados! Lástima que tanta generosidad se desperdicie tan negativamente.

Una vez un comunista se convirtió al cristianismo porque alguien le dió a leer el evangelio. Después ya cristiano convertido, en una preciosa oración expresaba sus sentimientos: “Señor, ya que te he conocido, te pido dos gracias: una, que le des a la generosidad de mis antiguos camaradas este conocimiento de tí, y a los que ahora son mis compañeros cristianos, que les des la generosidad de mis camaradas”.

-Es lástima que los cristianos, teniendo valores tan positivos, afirmaciones tan rotundas contra las esclavitudes, contra el mal de tierra, seamos indolentes, no usemos el tesoro de este positivo valor: de seguir a Cristo. Es lástima que nuestros ateos, los revolucionarios sin Dios, sean más capaces de sacrificarse por sus causas que nosotros por la gran causa positiva de Cristo. Yo hago un llamamiento para que si de veras somos cristianos y venimos a ratificar nuestra fe en la misa del domingo, sea esa palabra de Dios como espada penetrante; y que no nos deje tranquilos hasta en la división del espíritu y del alma, en las coyunturas más íntimas del ser; que nos problemátice, que nos cuestione, que no nos deje tranquilos dormir mientras no hagamos algo por el Reino de Cristo y su evangelio.

-Con razón aquel joven tuvo miedo de seguir a Cristo. Pensó que sólo con no hacer el mal, cumplir los mandamientos en una manera perezosa, indolente, con eso bastaba. Como hay muchos cristianos que creen juzgar a los demás porque ellos son buenos y son buenos porque no hacen el mal. No es eso lo que quiere Cristo; por algo murió el Señor, por algo más positivo. “Para que ya, nosotros- dice San Pablo no vivamos para nosotros, sino para aquel que murió por nosotros.”

-Sabiduría -Cristo: jerarquía de valores
Hay una ventaja en este seguimiento de Cristo que nos lo hace comprender la primera lectura de hoy. El libro de la Sabiduría, aunque pertenece al Viejo Testamento, ya vislumbrado la sabiduría cristiana. Es de un autor que sin duda estaba imbuido de la mentalidad griega allá en Alejandría y veía ésto que les acabo de decir yo: la cobardía de sus antiguos correligionarios judíos, y, en cambio, una filosofía griega que ganaba más entusiasmo que la misma Biblia. Entonces se dedicó a escoger de la Biblia todas las motivaciones para animar a sus correligionarios, y así sale el libro de la Sabiduría.

Finge una relación de Salomón orándole a Dios, pidiéndole sabiduría: “Supliqué y se me concedió…, invoqué y vino a mí un espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y en su comparación tuve en nada la riqueza”. Dichoso el hombre que cuando llega a comprender la sabiduría, la riqueza, la infinita belleza de Dios, ya no se embelesa en los oídos de la tierra!

“No le equiparé a la piedra más preciosa, porque todo el oro a su lado es como un poco de arena y junto a ella la plata vale lo mismo que el barro!” ¡Ah, si el hombre descubriera lo vano que es el oro, lo pobre que es la plata, lo miserable que son los bienes de la tierra cuando no los ilumina la sabiduría de Dios!.

Más aún, dice el sabio: “La preferí a la salud y a la belleza”- hay quienes no idolatran el oro ni el poder pero sí idolatran la belleza, los placeres de la carne, las vanidades de la vida; tampoco eso le parecía, porque le parecía que no tenía esplendor, y toda la belleza y la salud no es como la sabiduría que no tiene ocaso. “La belleza humana, ¿qué es?- dice la Biblia-: flor de heno que a la mañana brilla y a la tarde se seca”. ¡Cuantos hay que están perdiendo por ese zacate las riquezas del cielo!

Al terminar, en la lectura de hoy, dice una cosa bellísima; “Todos los bienes juntos me vinieron con la sabiduría; había en sus manos riquezas incontables”. Sucede ésto curioso: que cuando un avaro no quiere desprenderse de las cosas materiales le parece que ese es todo el tesoro de la vida. No hay cosa más ridícula que un avaro. Por eso dice el Papa en su Encíclica Populorum Progressio: “La avaricia es la figura más elocuente del subdesarrollo moral”. Subdesarrollados los que tienen mucho dinero. Son avaros los que codician, los que quieren sólo las cosas de la tierra. El avaro es miope, no saben que cuando se desprenda de estas cosas por amor al Reino de Dios, sentirá que sus manos se llenan más de riqueza y que brillará con más fulgor, hasta la belleza de la tierra, cuando en esta jerarquía de valores pongamos en primer lugar lo absoluto, Dios nuestro Señor.

Queridos hermanos, estas son las tres condiciones para entrar en el Reino de Dios. Yo quisiera que preguntáramos ahora ¿cómo anda nuestra sociedad? y ¿cómo anda nuestra comunidad Iglesia?; principalmente ésto, porque la palabra de Dios cuestiona al primer destinatario, que es la Iglesia.

Mi sueño al predicar aquí la palabra de Dios y mi agradecimiento más profundo a la atención que ustedes le dispensan, es este: ¡hacer nuestra Iglesia! Esto es lo primero que yo quiero. Construyamos entre todos una Iglesia según el corazón de Cristo, una Iglesia en que cada uno de sus miembros- desde el obispo hasta el niño que se acaba de bautizar hoy- seamos todos miembros de un Reino de Dios y nos capacitemos cada vez más a implantar ese Reino de Dios con el testimonio de nuestra palabra, de nuestra comunidad, de nuestro ejemplo. Somos servidores del Reino de Dios, no lo olvidemos. Cristo nos ha dicho aquí como podemos entrar al Reino de Dios: viviendo en nosotros mismos estas tres condiciones: guardar los mandamientos, espíritu de pobreza y desprendimiento, y, sobre todo, el seguimiento a Jesús, la sabiduría eterna de Dios, que se hizo carne y vivió entre nosotros.

-Dice una cosa muy hermosa el Concilio Vaticano II acerca de esta sabiduría y de este seguimiento de Cristo: “Tiene razón el hombre, participante de la luz de la inteligencia divina, cuando afirma que por virtud de su inteligencia es superior al universo material… Nuestra época, más que ninguna otra, tiene necesidad de esta sabiduría para humanizar todos los nuevos descubrimientos de la humanidad. El destino futuro del mundo corre peligro si no se forman hombres más instruidos en esta sabiduría- miren que elogio más bello para nuestro pueblo-. Debe advertirse -dice el Concilio- a este respecto que muchas naciones económicamente pobres, pero ricas en esta sabiduría, pueden ofrecer a las demás una extraordinaria aportación”. (GS, 15).

¡Esta es nuestra riqueza! Y lo digo con orgullo: de que nuestra gente humilde, o de la ciudad o del campo, nos den esta preciosa aportación de la sabiduría. Hablen ustedes con un campesino, con una viejecita del pueblo, con un joven o una joven, de esos que, como el evangelio de hoy, corren a  encontrar a Cristo. Hay comunidades riquísimas donde reflexionando uno con ellos encuentra estos tesoros de sabiduría, de desprendimiento, de entrega a nuestro Señor Jesucristo. Esta es la verdadera grandeza y riqueza de nuestro pueblo: pobre en lo económico, pero esta es la verdadera riqueza que nosotros podemos aportar al mundo actual. Hagámonos verdaderamente cristianos de sabiduría divina dando con amor la verdad, la bondad de Dios. Dándole a nuestra vida un sentido no de conformismo: el cristianismo sabe luchar y no está contento con la injusticia en que vivimos, pero sí sabe darle a su sufrimiento el valor de la liberación y no de la avaricia que es señal de poco espíritu.

HECHOS DE LA SEMANA

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

A la luz de ésto yo quisiera recordar nuestros hechos de la semana: en el orden de nuestra Iglesia.

Yo quiero recordar el comentario que el mismo Papa hizo de su viaje a Estados Unidos y decirles con qué alegría coincide con lo que hemos estado reflexionando y lo que practicamos en nuestra diócesis. Dijo el Papa: “Ha sido un viaje de fe llevado a cabo sólo para anunciar el evangelio, para consolar a los afligidos. Ha sido, también, un viaje de paz, amor y fraternidad que me llevó a las Naciones Unidas. En todos los encuentros que tuve con las multitudes, fui intérprete de su anhelo de justicia y paz en nombre de los pobres, los que sufren, los oprimidos, los humildes y los niños…

En esta semana murió un sacerdote muy querido en nuestra Arquidiócesis, el Padre Vicente García Artola, hermano de otros dos sacerdotes ya difuntos: el Padre Salvador y el Padre Juanito. Damos nuestra condolencia a su familia y a su congregación de padres paulinos.

La vicaría de Cuscatlán estuvo haciendo su retiro espiritual: Fue muy fructuoso.

Hubo en la vicaría de Mejicanos una reunión de agentes de pastoral, que está organizándose con mucho fruto en esa zona de nuestra capital.

En la vicaría de Quezaltepeque, en la parroquia de Nejapa, tuvimos una ceremonia de confirmación de jóvenes, muy bien preparados. ¡Yo los felicito!

Esta tarde a las 6, en la Iglesia de María Auxiliadora, se confirmarán los jóvenes de esa vicaría que abarca las parroquias de La Rábida, San Francisco, Miramonte, Concepción y María Auxiliadora.

En Plan del Pino las hermanas Carmelitas Misioneras han estado celebrando este mes de octubre como un mes de la Virgen patrona. Este día han tenido la bondad de dedicarlo a mis intenciones. Yo les agradezco profundamente y lamento que por otros compromisos no pueda estar con ustedes.

Felicito a la comunidad de la parroquia de la Palma por organizar un precioso programa de comunidad orante, en la que todas las horas del día y de la noche se están llenando de oración por parte de los feligreses. Bello ejemplo para que también hagamos lo posible de que toda la diócesis sea una comunidad en oración.

Un espectáculo bello nos ofrecieron treinta religiosas graduándose de bachiller Pedagógico en el Colegio el Espíritu Santo. Allí había franciscanas, mercedarias de la eucaristía, pasionistas, carmelitas de San José, carmelitas de Santa Teresa, del Buen Pastor y Josefinas. Yo les dije que era la figura de la Iglesia trabajando por la cultura del pueblo; que procuraran llenar esa síntesis de esperanza entre fe y cultura, entre fe y vida que tanto necesita nuestro pueblo.

Saludamos a la superiora general de las hermanas guadalupanas que está de visita en El Salvador.

Un agradecimiento muy profundo a todos los que han hecho llegar su colaboración para el apoyo de YSAX. Hasta el 12 de octubre teníamos ya ¢2.100.00. Se está haciendo un estudio para poner en práctica lo que dijimos: de a ver si los católicos sostenemos, sin necesidad de acudir a lo comercial, una radio netamente cultural cristiana. Las respuestas han sido muy buenas….

EN LA VIDA CIVIL

Desde esta comunidad Iglesia, que yo invito a que crezcamos en estas tres condiciones del Reino de Dios por que así nos haremos más capacitados para iluminar la realidad que nos circunda, miremos esa realidad. De verdad, con tristeza nos vamos a confirmar que está imperando en nuestro ambiente el misterio de iniquidad. Pero que un cristianismo verdaderamente avasallador por su ejemplo será capaz de transformar este reino del  pecado en nuestra patria en un Reino de Dios. Ojalá sea pronto.

¿Qué les dice a ustedes, a la luz de las lecturas de hoy, ese impasse en que se encuentran los cafetaleros rechazando los impuestos del gobierno, lo mismo que los algodoneros? Los intereses que deben de prevalecer deben de beneficiar a la mayoría. El bien común debe de estar por encima de todo bien particular. Y si es cierto que una autoridad ha abusado de los impuestos haciendo esos gastos inútiles de millones, también debe ser cierto que las clases productoras que disfrutan de los bienes en mayor cantidad que Dios ha dado para todos, sean también generosos. Corrijamos el pecado, en una y otra parte, pero no estemos en ese impase que está haciendo mal a la mayoría que debe de disfrutar los cafetales y los algodonales que el Señor nos dá para todos los salvadoreños.

En nombre de la justicia de Dios y de los Derechos Humanos, no participamos por completo de las declaraciones que se hicieron en nombre de nuestra patria en las Naciones Unidas; en la OEA, también. Donde se trata de justificar la represión de El Salvador por la existencia de movimientos subversivos. Desgraciadamente se ha constatado por la visita de la Comisión de los Derechos Humanos de la OEA que existe entre nosotros verdadera violación de los derechos. Y que es necesario corregir, aceptar el pecado y poner los medios para la enmienda.

Durante 1978 hubo por lo menos,  1073 capturados. De enero a agosto de este año ya son 444 capturados. El año pasado un promedio de 80 presos políticos detenidos en las cárceles; ahora son unos 15. El gobierno ha vaciado las cárceles de presos políticos, pero lamentablemente, se han llenado los cementerios de muerte… Fíjense: en 1978 hubo 147 asesinados por motivos políticos. Y sólo de enero a septiembre de este año ya son 580 asesinados; 4 veces más que el año pasado. Los desaparecidos también han aumentado en forma alarmante. En 1977 hubo 39 desaparecidos por motivos políticos. En 1978 registramos 23 desaparecidos. Y en estos meses de este año ya son 65 desaparecidos.

Cuando uno piensa en lo doloroso de “cada” caso no es broma esta multiplicación de números. Qué triste recibir una carta como esta: “Soy la madre de Yolanda Menjívar, desaparecida el 15 de agosto por un retén militar en el Desvío Amayo de Chalatenango. Desde ese día no sé nada de ella. Tiene 25 años y ha dejado tres niños, de cinco años de edad el mayor. Tengo miedo de que no aparezca y de que esté muerta; me resisto a creer que le hayan quitado la vida- y dice una frase muy inspirada-. Estamos en el Año Internacional del Niño; si mi hija no aparece, ¿cuál será el recuerdo y mensaje que estos tres pequeños guardarán en el Año del Niño?”…

Insistimos que mientras no se estudie un cambio profundo de la estructura económica, política y social de nuestro país, estará viva la raíz de todas estas situaciones…

Lastimosamente, también, en el orden político ha habido una defensa de ORDEN. Invocando para los  miembros de ORDEN el respeto a los Derechos Humanos y se han olvidado que la OEA llegó a la conclusión- palabras textuales de la OEA-: “Que los cuerpos de seguridad y organización paramilitar oficial denominada ORDEN han cometido torturas y maltratos físicos y psíquicos en muchos casos”. Por lo que recomendó disolverla, porque la manera como ha actuado y actúa va contra los Derechos Humanos…

Los pronunciamientos nos van dando esperanza de que- como digo en mi cuarta carta pastoral- cada vez van siendo más y más los que creen en la necesidad de estos cambios urgentes y profundos de nuestro país.

Quiero alegrarme por las dos intervenciones que se dieron por televisión del Foto Popular. Me parece que es un camino hacia la unidad que puede ser una esperanza de los cambios políticos de nuestra patria…

Los partidos políticos se han pronunciado sobre la situación. Uno de ellos, UDN, reconoce que la crisis política consiste en un enfrentamiento entre pueblo y gobierno. Lo que hemos dicho muchas veces… Cuando se nos ha preguntado sobre los conflictos de la Iglesia, decimos lo mismo: “No es la Iglesia contra el gobierno, sino el gobierno contra el pueblo; y la Iglesia quiere estar con el pueblo y por eso se la persigue…

También es valiente la declaración de la Misión Política del MNR cuando habla de las dos tácticas que caracterizan la represión: “Votos y balas”.

Me quiero referir a la declaración de la Asociación Nacional de Anunciantes de El Salvador. Propuso algunas sugerencias, por ejemplo dice: “Es obligación del ciudadano exhortar a todas personas conscientes a que participen y se pronuncien públicamente -Dice-. Los periódicos pueden comenzar por abrir una página en blanco para tribuna abierta, aunque sea en blanco invitando a la opinión. También las radiodifusoras puedan empezar con una media hora de micrófono abierto. La televisión puede ofrecer un espacio para entrevistarse con personas representativas de los diferentes sectores de la comunidad productiva”. Esta iniciativa de la Asociación Nacional de Anunciantes de El Salvador. ANAES es muy buena; pero en la práctica hemos visto que es imposible.

Cuando hemos querido publicar algo que toque las estructuras económicas, encontramos la oposición de los mismos anunciantes. Yo mismo fui desterrado de un periódico donde los anunciantes dijeron que no convenía que yo escribiera en el periódico. Con esta libertad ¿cómo vamos a abrir las páginas de los  periódicos, o los micrófonos de la radio y la televisión? Esto debían de hacer los medios de comunicación. Seguro, esta es la apertura, en que se oyeran todas las opiniones. Pero YSAX, la otra vez retaba; “¿Cuándo han visto ustedes, publicado un editorial de nuestros medios de comunicación tocando esta llaga de nuestra sociedad? Solamente se publican las cosas que dejan pasar los que anuncian. Así tenemos condicionada nuestra publicidad. Ojalá que esta iniciativa de ANAES encontrara eco, comenzando por los mismos anunciantes.

Se han publicado ya los nuevos salarios de los trabajadores. Por días se darán a los cortadores de café ¢11.00; a los de algodón ¢7.00, y a los de caña de azúcar ¢6.50. Se declara, pues, que ¢11.00 es un salario mínimo. ¿Por qué, entonces, a los otros sólo se les dá ¢7.00 y ¢6.50? Con ésto se está dejando un déficit en la vida económica de tantos trabajadores. Se dirá que los productos no dan, pero aquí vendría la buena administración del gobierno: que si impone impuestos, sirvan, precisamente, para equilibrar estas deficiencias y no para malgastar los millones en cosas inútiles…

Para conocimientos de los campesinos les digo como está la ley para la alimentación. De dos maneras: 1.) entregándole al trabajador libra y media de maíz ya preparado, 4 onzas de frijoles distribuidos en tres raciones diarias. O, si no, dando al final de la semana o quincena la cantidad sumada de tales productos en crudo más ¢0.50 diarios que serán cancelados en cada pago.

Los campesinos a los cuales tal vez no les llegan muchas veces todos estos conocimientos, les advierto que si en el cumplimiento de estas disposiciones de su salario y de su alimentación notaran abusos o descuidos, está el Departamento de Inspección Agrícola en el tercer piso del Ministerio de Trabajo, donde pueden poner sus quejas. Y si allí no se les atiende, recuerden que nuestro Socorro Jurídico está al lado de los campesinos para ayudarles también en los reclamos…

Desde el 21 de septiembre se encuentran secuestrados los Señores Dennis McDonald y Fausto Buchelli. Se atribuyó el secuestro al Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos. Se espera que pronto los liberen, pues ya se están cumpliendo las condiciones que han impuesto.

También sentimos que ninguna organización se ha atribuido el secuestro del Señor Jaime Battle desde el 12 de septiembre. Lo mismo del Señor Luis Escalante Arce, secuestrado el 6 de octubre. Supieron también que se quiso secuestrar al Señor Pedro Menéndez Castro, y en este secuestro frustrado pereció un guardia y hubo otro herido. De ni parte, siempre expreso mis sentimientos con las familias que sufren y hago un llamamiento, también, a quienes atropellan la libertad de los hombres, para que las respeten. Y si en algo puede servir mi intervención, pues, también ofrecerme a sus órdenes.

Ha habido problemas en la universidad. Se la llamó “santuario del terrorismo y la subversión”. Pero ha habido dos pronunciamientos que han respondido a esa acusación. Queremos hacernos solidarios con varios conceptos de esa misma universidad. Sobre todo, cuando pensamos que la universidad tiene que ser el eco de la situación del país y tiene que buscar con su categoría intelectual, que la debe distinguir, soluciones racionales dignas de una cultura y un pueblo. En el pronunciamiento se lee esto: que es infundado y malicioso aseverar que en la Universidad de El Salvador se genera la violencia, se fundamente la intranquilidad del país; “decirlo implica que el problema principal por el que atraviesa el país es la existencia de tal violencia y que eliminándola se elimina la tensión social que vive El Salvador. De ser ésto cierto sería la intervención a la universidad la solución del problema. Ante ésto es  preciso reafirmar que el origen se encuentra en la grave crisis socioeconómica que aqueja a nuestro pueblo, en el estrangulamiento de la participación en el poder político, en la violencia permanente de los Derechos Humanos fundamentales, tal como ha sido establecido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA… Debe recordarse que la Universidad de El Salvador es autónoma en lo docente y administrativo de acuerdo a la Constitución política vigente. No se puede justificar una intervención esgrimiendo el argumento de “seguridad nacional”, ya que ésto implica la violación de dicha Constitución, etc… “Por tanto, señalamos, como lo ha hecho la Iglesia, que la raíz de la violencia no hay que buscarla en causas segundas, (Ciertamente la habrá) pero que la raíz principal está en la estructura de injusticia en que vive nuestro país”…

Continúan apareciendo cadáveres en distintos sitios del país. Les encarezco que lean en Orientación la forma cruel con que aparecieron varios cadáveres con señales de torturas muy crueles. Esta semana han aparecido once cadáveres.

Capturaron y después ametrallaron a una promotora social del ISTA. Se trata de la Señora Dalia Arbizú Peña. Según se dice, estaba en el sexto mes de embarazo y se dedicaba a la promoción de la mujer en el campo. Es necesario investigar y sancionar asesinatos tan crueles, tan inhumanos.

También quiero denunciar las amenazas a muerte que sigue recibiendo el Dr. Roberto Lara Velado, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, lo mismo que de su vice-presidente.

Denunciamos otras acciones de movimientos políticos militares. El ERP se responsabilizó de una bomba que estalló cerca de la casa del fiscal. Las FARN se tomaron varias emisoras para transmitir un mensaje: Las FPL incendiaron cerca de 20 vehículos nacionales y pusieron bombas en varias alcaldías y en el local de la Administración de Rentas, etc.

Capturados, sin que se hayan consignado a los tribunales: Marcos Calles en Upatoro, Chalatenango. Mercedes Vitelio García, secretario general de Minerva y Jorge Villalobos, Secretario de Asuntos Juveniles, capturados desde el 12 de octubre.

Insistimos en el desaparecimiento de la Dra. María Teresa Hernández Saballos desde el 15 de septiembre. Su hijo de nueve años, Vladimir, escribió en Orientación esta frase: “Por favor, ¡su libertad!. En este sufrido país hasta la libertad hay que mendigar.

En el campo laboral tenemos que lamentar desórdenes. Continúan varios conflictos laborales: unos desde hace más de dos meses y otros que van por el mismo camino. COGEFAR de la construcción, APEX, Arco Ingenieros y Lido ya son situaciones preocupantes. En varias fábricas hay detenidos, rehenes, gente, que no es la que va a solucionar el problema. Hay varios casos en que la parte patronal no se solidariza con estos rehenes. Yo les invitaría a todos, a los que promueven la huelga así como a la parte patronal, a salir pronto de estos impasses tan dolorosos. Han llegado al Arzobispado muchas familias, sobre todo de los rehenes, y se quejan  de la situación de sus pobres parientes. Alguno con enfermedad del corazón, otros con otras situaciones psicológicas o físicas. También aquí los que tienen cautivos a rehenes acuérdense que “por encima de todo está el hombre, lo humano, antes que cualquier otro interés”. Y a los patronos, que hagan lo posible de intervenir con el Ministerio de Trabajo y asistan a las muchas citas que se han hecho y que se miran con tanta indiferencia, olvidándose que hay tanta gente en el sufrimiento.

Podíamos continuar, hermanos, ésto es interminable. Pero lo que hemos dicho ya es un marco suficientemente denso para escuchar esa palabra de Dios que debe de penetrar el alma de nuestro pueblo.

PENSAMIENTO FINAL

Seamos nosotros los que vamos a llevar esta iluminación de nuestra fe. Vivamos intensamente el llamamiento que Cristo nos ha hecho hoy a través de aquel joven que pregunta la gran pregunta que debe ser de todos nosotros ¿Será esto Reino de Dios o es Reino de pecado? ¿Qué tenemos que hacer para salir de esta situación? Cristo nos dice con toda nitidez un camino que ya podemos comenzar a recorrer entre todos y cada uno en su conciencia y en su familia: “Guarda los mandamientos, vive el espíritu de pobreza y de desprendimiento, y, sobre todo, ven y sígueme”.

Sigamos a Cristo, creamos en él. Estemos seguros que no le falta a Dios, a Jesucristo, la potencia suficiente para salvar a nuestro pueblo si nosotros, en vez de darle la espalda como se la dió aquel joven que no tuvo el valor de seguirlo, le decimos como Pedro: “Lo hemos dejado todo, Señor, ¿qué podemos hacer por este pueblo? Seguramente el Señor nos inspirará lo que conviene hacer.

-Llamamiento de Puebla
Todas las categorías de El Salvador pueden hacer mucho. Cuando Puebla hace un llamamiento a los técnicos para que pongan en medio de sus adelantos científicos, sobre todo, la sabiduría, la fe; hace un llamamiento también a los hombres de gobierno, a los del mundo intelectual y universitario, a los científicos, técnicos y forjadores de la sociedad tecnológica, a los empresarios de los medios de comunicación social, a los artistas, a los juristas, a los obreros, a los campesinos, a la sociedad económica, a los economistas, a los militares.

Quiero leer esto: “A los militares: les recordamos con Medellín que tienen la misión de garantizar las libertades políticas de los ciudadanos, en lugar de ponerlos obstáculos… Que tengan conciencia de su misión: garantizar la paz y la seguridad de todos. Que jamás abusen de la fuerza. Que sean más bien los defensores de la fuerza del derecho. Que propicien también una convivencia libre, participativa y pluralista. ” (PUEBLA, 1247)…

Y concluyo con esta frase de Puebla: “A todos, por fin, que contribuyan al funcionamiento normal de la sociedad; profesionales liberales, comerciantes, para que asuman su misión en espíritu de servicio al pueblo que de ellos espera la defensa de su vida, de sus derechos y la promoción de su bienestar”. (1249). Así sea…

Lee más

La familia, fuente de paz para la sociedad

27º Domingo del Tiempo Ordinario

7 de octubre de 1979

Lecturas:

Génesis 2, 18-24

Hebreos 2, 9, 11

Marcos 10, 2-16


Queridos hermanos:

Jesús continúa haciéndose presente en medio de los problemas humanos

San Marcos, el evangelio del año, nos presenta a Jesús definiendo una situación difícil y muy humana; el hombre que no se pudo entender con su mujer; y definiendo desde esa situación concreta, mientras se discutía oralmente entre los rabinos, ese caso de conciencia. Pero este Jesús, que se presenta en medio de la sociedad para señalar en el seno de los problemas humanos los designios de Dios aunque contradigan a los hombres, no ha dejado de predicar todas las razones conflictivas de la humanidad; todos aquellos campos donde se necesita una orientación, allí está su evangelio.

El Papa en Estados Unidos es Cristo que pasa por América, peregrino de la paz.

Digo ésto porque yo quisiera ver hoy, junto con ustedes, que a través de los medios de comunicación nos hemos dado cuenta de lo que ha significado el paso del Papa por Estados Unidos: que Juan Pablo II es Cristo hoy, y la gran nación del norte con todas sus problemáticas. Desde allí, todo nuestro continente ha visto pasar a Jesús; lo está viendo pasar, y creo que esa luz es tan actual que el evangelio de San Marcos iluminando el problema del divorcio no hace otra cosa que decirnos: allí tienen la palabra perenne, todos los problemas tan actuales como el divorcio desde hace veinte siglos y, hoy también, los problemas de los Derechos Humanos, de los gobiernos, de los conflictos sociales y de los abismos abiertos entre los hombres no tienen otra solución más que buscar en la palabra divina que se conserva gracias a una institución fundada por Cristo en medio del mundo.

El evangelio siempre es noticia:

-14.000 periodistas… record de aplausos

Es maravilloso el paso de Juan Pablo II por nuestro suelo Americano. Se le ha llamado el mayor evento informativo de la historia mundial. Jamás 14.000 periodistas habían cubierto un acontecimiento como el de hoy. Hubo 3.000 periodistas cuando regresaba el Apolo 11 de su viaje a la luna; hubo 6.500 en la última olimpíada; pero ¿quién se iba imaginar que para el Papa el doble, el triple de periodistas que para su viaje a la luna y para una olimpíada que conmueve internacionalmente a los fanáticos? Y en Estados Unidos, donde todo se mide- es curioso este dato- las medidas de los aplausos han rebasado todo record. Ningún ídolo del rock ha logrado los aplausos que arrancó a las muchedumbres de jóvenes y muchedumbres de millones de fieles. Para quienes se escandalizan de los aplausos ahí tienen la respuesta en los Estados Unidos ante el Papa.

-La Señora Carter expresa el objetivo de la visita

pero más que estos rasgos espectaculares- que no hay que olvidarlos por que nos confirman esta gran verdad, el evangelio siempre es la buena noticia y la Iglesia siempre es noticia- es, por eso, precisamente, por el magisterio que es luz, que es elevación; podemos decir no tanto que es el acontecimiento informativo más grandioso de la historia sino que ha sido un hecho pastoral de fe, de esperanza, de espiritualidad que quizás nadie lo definió tan hermosamente como la misma esposa del Presidente Carter cuando le dio la bienvenida y le dijo: “En momento en que el materialismo y el egoísmo amenazan con abrumar los valores del espíritu, su visita nos recuerda que el verdadero significado de la vida surge del corazón y del alma, de objetivos y creencias más grandes que nuestras vidas individuales” Ni más ni menos: la trascendencia, lo que el hombre no puede abarcar ni puede explicar la mente humana, la religión ¡Qué fecundo y oportuno es este mensaje de la visita del Papa!

-Magisterio en dos sentidos, como dos vertientes de paz:

Sería maravilloso analizar su pensamiento, pero no es el objetivo de esta homilía; sin embargo, creo que presentando al Papa como lo he dicho, Cristo que pasa por nuestra tierra nos enseña como Jesucristo los dos caminos de la paz. Porque eso vino a hacer el Papa a América, quiso ser un continuador de Pablo VI, el peregrino de la paz. Sus dos grandes temas que yo podía subrayar ahora no son los únicos y quizás son otros mejores, pero para nuestro momento me parece tan adecuado decir que el Papa nos señala, como camino de la paz, la defensa de los Derechos Humanos… Y como Cristo, señalando- según ha dicho la Señora Carter- los objetivos y creencias más grandes que nosotros mismos, nos invita a la intimidad de la limpieza moral; ese es el otro gran camino de la paz, la honestidad de las costumbres.

Yo creo que así podíamos resumir, en dos grandes capítulos el gran mensaje de Juan Pablo II: una gran defensa de los Derechos Humanos y unos señalamientos audaces y valientes de la honestidad de costumbres, aún a una nación que podía caracterizarse un poco por el libertinaje.

-Defensa de los Derechos Humanos

Sí, la defensa de los Derechos Humanos viene a dar un aval maravilloso a la predicación del Arzobispado de San Salvador. Cuando dice en las Naciones Unidas: “Es cuestión de máxima importancia que todos los hombres de cada nación y de cada país, en cualquier clase de régimen y sistema político, puedan gozar de una efectiva plenitud de derechos. Solamente tal efectiva plenitud de derechos, garantizada a todo hombre sin discriminaciones, puede asegurar la paz en sus mismas raíces”…

Y cuando señala, en el mismo foro internacional, la declaración de los Derechos Humanos “ha afectado realmente a múltiples y profundas raíces de la guerra, porque el espíritu de guerra en su significado primitivo y fundamental brota y madura allí donde son violados los derechos inalienables del hombre”. Esta es una nueva perspectiva profundamente actual, más profunda y más radical de la causa de la paz. Es una perspectiva que ve la génesis de la guerra en las formas más complejas que derivan de la justicia considerada bajo todos los distintos aspectos. ¿Qué otra cosa hemos dicho, que la causa de todas las violaciones en El Salvador es lo que el Papa ha dicho: “…la raíz de toda guerra” y que si no se pone la segur a la raíz- como decía Juan Bautista- seguirá brotando la violencia y podrá llegar a esta criatura de la guerra, si no se pone el remedio de la justicia.

Por eso, también señala como raíz una grave amenaza contra tales derechos, que es la distribución desigual de los bienes materiales en situaciones marcadas por la injusticia y el daño social. “Subsistencia a veces como factores de perturbación las terribles diferencias entre los hombres y lo grupos excesivamente ricos por una parte y, por otra, la mayoría numérica de los pobres e incluso de los miserables privados de alimento, de posibilidades de trabajo y de instrucción, condenados en gran número al hambre y a las enfermedades… Es comúnmente sabido que el abismo entre la minoría de los excesivamente ricos y la multitud de los miserables es un síntoma muy grave de toda sociedad. Lo mismo hay que repetir con mayor insistencia a propósito del abismo que divide a los países y regiones del globo terrestre. ¿Podré ser colmada esa grave disparidad si no es mediante una cooperación coordinada de todas las naciones?”

Podríamos citar también en este capítulo de los Derechos Humanos, su condena a la violencia. “Todas las vidas son sagradas y el asesinato es asesinato, no importa cuál sea su motivo o finalidad. La violencia es indigna del hombre”.

-Opción preferencial por los pobres

El Papa nos dá mucha satisfacción al pensar como ratifica nuestra opción preferencial por los pobres, cuando en el gran país de las riquezas dice: “Mi corazón está en forma especial con los pobres, con aquellos que sufren, con aquellos que están solos en medio de estas bulliciosas metrópolis”. Es Cristo que pasa y ayer en las Naciones Unidas, en la OEA, mejor dicho, el Papa subraya para América Latina rasgos que rubrican la pastoral de nuestra Arquidiócesis cuando dice: “Que en este continente él tiene la conciencia de que todos los problemas pueden resolverse por negociaciones de paz”. Y cita el ejemplo en que él intervino allá en América del Sur. Es hermoso pensar, pues, que antes de agotar todos los caminos de la paz, es ilícito un recurso a la violencia. El Papa nos asegura que todavía hay caminos de paz y negociación, de razón y que tenemos que buscar allí, pero con urgencia y apremio, la solución de nuestras grandes crisis.

También en la OEA el Papa volvió a condenar enérgicamente, con palabras muy suyas, la teoría de la seguridad nacional cuando dice que “una nación o un estado en el que se quiera hacer prevalecer la seguridad interna sobre el bien común del pueblo está obstaculizando los caminos de esa racionalidad para resolver los problemas”… Y aseguró una vez más ante nuestros pueblos latinoamericanos que “No es el hombre para el estado, sino el estado para el hombre” y definió nuevamente la dignidad del hombre, ya sea un jornalero, ya sea un campesino, ya sea alguien el más humilde de nuestras, no hay ciudadanos de primera o de segunda clase, sino que todos son hijos de Dios y a todos hay que tratarlos con dignidad…

Dijo, hablando de las relaciones de la Iglesia con los Estados: “Todo lo que vosotros hacéis por la personalidad detendrá la violencia y las amenazas de subversión y desestabilización, porque al aceptar con valentía las revisiones exigidas por este único punto de vista fundamental que es el bien del hombre, digamos la persona y la comunidad, que como factor fundamental del bien común debe constituir el criterio esencial de todos los programas, sistemas, regímenes, dirigís las energías de vuestro pueblo hacia la satisfacción pacífica de sus aspiraciones. La Santa Sede se considerará satisfecha de prestar su propia y desinteresada colaboración a esta tarea. Y las iglesias locales, las diócesis de las Américas, harán otro tanto dentro de su marco de varias responsabilidades favoreciendo el progreso de la persona humana, de su dignidad y sus derechos para que sirvan a la ciudad terrena, a su promoción y a las legítimas autoridades. Es decir, que la Iglesia, trabajando en defensa de los Derechos Humanos y denunciando todos esos abusos de autoridad, está cumpliendo la misión dentro de su propia competencia. “La plena libertad religiosa que la Iglesia pide – dijo el papa es-, precisamente, para reconocer, no para oponerse a la legítima autonomía de la sociedad civil y de sus propios medios de acción”. Claro, que cuando se le respeta la libertad a la Iglesia y la autoridad civil también sirva a los intereses del bien común, la Iglesia y el Estado no tendrían ningún conflicto. Esta es la libertad que al Iglesia pide, y su libertad no la ocupará nunca para la subversión ni para oponerse a ninguna autoridad legítima sino para respetarla y para colaborar, pero siempre en servicio del pueblo al que la Iglesia y el Estado tienen que servir.

Por eso, dijo también: “Cuanto más capaces sean los individuos de disfrutar habitualmente sus libertades en medio de la nación, tanto más, obviamente, las comunidades cristianas serán capaces de dedicarse a sí mismas a la tarea central de evangelización, es decir, a predicar el evangelio de Cristo, fuente de vida, de fortaleza, de justicia y de paz”. En otras palabras, si la Iglesia está ahora ocupada en esta gran tara de la defensa de los derechos del pobre y de darle voz a tantas angustias que se escuchan, es, precisamente, porque no hay el uso de las libertades en el pueblo… Pero el Papa lo ha dicho y de mi parte ratifico mi voluntad de ser fiel al Papa: “No habrá conflictos, y la Iglesia se dedicará directamente a la predicación pura de su evangelio cuando los individuos que Dios le ha encomendado disfruten dentro del país las legítimas libertades por las cuales la Iglesia hoy debe luchar para saber cumplir con su misión, precisamente evangélica”…

Y por eso el Papa nos ha dado el gran ejemplo de que él, personalmente y frente a las Naciones Unidas, justificó su presencia y su lenguaje. No lenguaje político, sino, dijo: “La dimensión religiosa y moral de las relaciones de los estados y de los hombres hay que tenerla muy en cuenta”; -y el Papa dijo- “No confundamos la política con estos aspectos religiosos y morales con que la Iglesia y el Evangelio tienen el deber de iluminar las actividades aún en la ciudad terrenal de los hombres. Así como tampoco- dijo el Papa- debe de confundirse política con una ventaja de unos cuantos que pisotean a la muchedumbre. Son conceptos equivocados; la verdadera política es el bien común y en nombre de ese bien común para el hombre y para el pueblo, el evangelio debe de hablar”. Así habló el Papa en las Naciones Unidas entre políticos, o en la OEA entre diplomáticos y políticos, un lenguaje de pastoral y de evangelio.

-Defensa de la honestidad de costumbres

El Papa que dijo que “cuando los hombres y los pueblos disfruten plenamente las libertades que la Iglesia ha predicado, ella podrá dedicarse más íntimamente a la reflexión tranquila y serena de su evangelio, fuente de energía, de paz y de alegría espiritual”; predicó también ese camino de la honestidad y es aqui donde nos volvemos a encontrar con el evangelio de San Marcos. Cristo que también va a tocar hoy, en el tema del Evangelio que se ha leido, el gran problema que para mi en esta hora del país significa también una gran esperanza. Yo aquí dedico mi pobre palabra a ustedes, queridos seglares: los que viven en familia, los que tienen a su cargo el sostenimiento de una esposa, de unos hijos o los que al salir de la Iglesia saben que van para un hogar. Para todos ustedes que se preparan, tal vez con la ilusión de la juventud a formar un hogar, para todos ustedes que se preparan, tal vez con la ilusión de la juventud a formar un hogar, para todo hombre, para toda mujer, a quien Dios le ha dado el don más precioso que él ha podido dar, una participación de su amor. ¿Quién no se siente capaz de amar, y que otra cosa es la familia sino un testimonio del amor infinito de Dios en esta tierra? Por eso, el tema de San Marcos, tomado de la boca de Cristo, es el matrimonio monogámico, y podría yo titular así la homilía:

LA FAMILIA, FUENTE DE PAZ PARA LA SOCIEDAD

1. El matrimonio en el plan original del Creador (Es la primera lectura que nos remonta hasta el Génesis)

2. El matrimonio oscurecido por la mala voluntad del hombre (Tomado de la lectura del evangelio donde Cristo aclara por qué se daba libelo de repudio a una mujer cuando ya no congeniaba con un hombre. Fue el oscurecimiento del designio de Dios, pero al principio no fue así. “Por vuestra terquedad- dice Cristo- Moisés permitió dar un repudio a un mujer, pero al principio no fue así”)

3. (La segunda lectura unida con el evangelio). El matrimonio redimido y lanzado a la trascendencia por Cristo.

1. EL MATRIMONIO EN EL PLAN ORIGINAL DEL CREADOR

a) El caso del repudio

La preciosa página citada por el mismo Cristo: “¿Es lícito a un hombre repudiar a su esposa. Divorciarse de ella?” Era un caso que se discutía entre los rabinos, porque allá en el Deuteronomio, Moisés habló de una permisión, de una costumbre que ya existía como un mal menor; para no dejar abandonada a la mujer repudiada, ordenó Moisés que se diera un libelo, un documento de repudio. Pero el objetivo era principalmente una legalidad religiosa. El hombre que se ha separado de su mujer y ella ha tenido relaciones con otra persona, no puede volver a ser esposa del primer marido. Era una ilegalidad de carácter religioso, ofendería a Dios.

-Al principio no fue así

Le preguntan a Cristo: “En esta situación que se discute hoy tanto a tu alrededor; ¿Qué dices? Y Cristo dice claramente: “Eso lo permitió Moisés por vuestra terquedad, es decir, es un mal menor. No es esa la voluntad de Dios”. Y hoy vamos a poner el matrimonio en su propia situación, tal como Dios lo quería. “Al principio no fue así”.

b) Catequesis cíclica del matrimonio

Al principio lo que pasó fue la página del Génesis que se ha leído hoy, una página bellísima que no debemos de interpretarla como cuento infantil de Dios haciendo muñecos de barro, dando un soplo para que tengan vida, sino que es un modo primitivo de contar una psicología profunda que hay en el matrimonio.

-Los animales… la mujer… sueño de Adán

Se nos presenta a Dios creando al hombre y a todos los animales y ordenando al hombre que le dé nombre a cada animal. Hay una especie de análisis de toda vida que hay en el universo fuera del hombre. El hombre no encontraba entre todos los animales un ser semejante a él. Entonces, dijo Dios: “No está bueno que el hombre esté solo”. Y nos comenta el Concilio Vaticano II, cuando habla de la dignidad del hombre, que Dios creó al hombre no solitario, sino que lo hizo capaz de formar una unidad e hizo a la mujer como primer elemento de esa necesidad del hombre que es por naturaleza social. En el matrimonio se realiza la célula primera de lo que debe ser la sociedad.

El describirnos aquí, en el Génesis, como sacando a la mujer del propio costado del hombre, tampoco se debe de entender materialmente, sino una especie de parábola viviente como para decir: es vida de la misma vida del hombre, forman un solo principio de vida, se atraen mutuamente y según la mente de Dios, tiene que formar la pareja una sola carne. De tal manera que nadie puede separar lo que Dios ha unido. El sueño al que se refiere el Génesis, es una expresión de carácter religioso como para velar la acción sublime, creadora del Señor al hacer a la primera mujer y al hacer el primer amor que une a un hombre y una mujer. Es maravilloso, entonces, pensar que el matrimonio surge de la iniciativa de Dios.

-Una institución estable

“El bienestar de la persona- comenta el Concilio- y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar… La dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que está oscurecida por muchas faltas…, sin embargo, un hecho muestra bien el vigor y la solidez de la institución matrimonial y familiar: las profundas transformaciones de la sociedad contemporánea, a pesar de las dificultades a que han dado origen, con muchísima frecuencia manifiestan, de varios modos, la verdadera naturaleza de tal institución”.

En otras palabras, el Concilio nos dice que aunque ha habido muchas vicisitudes en la historia, desde aquella primera página del Génesis hasta hoy, siempre se ha salvado la institución del amor entre el hombre y la mujer. Y así, cuando se celebra el matrimonio, el sacerdote recuerda la única institución que no fue abolida ni por la pena del diluvio sino que sobrevino a las catástrofes de la historia y se mantiene, me parece así, como cuando se tala una selva; todos los pecados pueden destruir el matrimonio; sin embargo, de aquellos árboles talados comienza nuevamente a retoñar la vida. Siempre habrá el matrimonio según la mente de Dios aún cuando los hombres quisieran destruir una institución tan santa y tan noble. Permanecerá la palabra: “Lo que Dios ha unido, el hombre no lo puede desunir”.

c) Importancia del matrimonio para los cambios del mundo

En Puebla, -yo quisiera destacar también el hecho de que el matrimonio para nuestra situación actual en América Latina es una institución benéfica, un gran elemento para los cambios necesarios de nuestra sociedad, – Puebla dice: “Para que funcione bien, la sociedad requiere las mismas exigencias del hogar: formar personas conscientes, unidas en comunidad de fraternidad para fomentar el desarrollo común. La oración, el trabajo, la actividad educadora de la familia, como célula social, deben orientarse a trocar la estructuras injustas, por la comunión y participación entre los hombres y por la celebración de la fe en la vida cotidiana. “En la interpelación recíproca que en el curso de los tiempos se establece entre el evangelio y la vida concreta, personal y social”, (EN 29) la familia sabe leer y vivir el mensaje explícito sobre los derechos y deberes de la vida familiar. Por eso, denuncia y anuncia, se compromete en el cambio del mundo en sentido cristiano y contribuye al progreso, a la vida comunitaria, al ejercicio de la justicia distributiva, a la paz”. En otras palabras, el proyecto primitivo de Dios al hacer el matrimonio, nos estaba ofreciendo también para situaciones de crisis como las que está viviendo hoy El Salvador, una tabla de salvación, en el hogar.

Hermanos, yo aquí como les decía, hago un llamamiento a todos ustedes artífices de tantas familias, constructoras de tantos hogares, que cada familia en El Salvador no sea una rémora a los urgentes cambios que necesita la sociedad. Que ninguna familia por estar bien ella sola se aísle del conjunto de la sociedad. Nadie se casa sólo para ser felices los dos; el matrimonio tiene una gran función social, tiene que ser antorcha que ilumina a su alrededor a otros matrimonios caminos de otra liberaciones. Tiene que salir del hogar el hombre, la mujer capaz de promover después en la política, en la sociedad, en los caminos de la justicia, los cambios que son necesarios y que no se harán mientras los hogares se opongan; en cambio, será tan fácil cuando desde la intimidad de cada familia se vayan formando esos niños y esas niñas que no pongan su afán en tener más sino en ser más. No en atraparlo todo sino en darse a manos llegas a los demás. Hay que educarse para el amor. No es otra cosa la familia que amar y amar es darse, amar es entregarse al bienestar de todos, es trabajar por la felicidad común…

Esto fue en el principio, el matrimonio, pues, mientras se mantiene fiel palabra dura pero hay que decirla-. Porque la fidelidad y el amor son inseparables, por eso el matrimonio tiene que ser lo que Dios unió en el amor, nadie lo puede desunir.

2. EL MATRIMONIO OSCURECIDO POR LA MALA VOLUNTAD DEL HOMBRE

-Juan Pablo II reclama respeto a la moral católica

Juan Pablo II, les decía al principio, se dedicó en gran parte de su mensaje a defender de esta mala voluntad del hombre, la santidad del amor; allá en Filadelfia, el Papa dice: “En la sociedad de hoy vemos tantas tendencias inquietantes y tanto libertinaje respecto al enfoque cristiano sobre la sexualidad. El recurso al concepto de la libertad para justificar cualquier comportamiento que ya no es consecuente con el verdadero orden moral y la enseñanza de la Iglesia”. Aquí habría tanto que decir, cuando el mismo Concilio Vaticano II denuncia en las situación actual del matrimonio; dice: “La dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor puesto que está oscurecida por la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones. Es más, el amor matrimonial queda frecuentemente profanado por el egoísmo, el edonismo, los usos ilícitos contra la generación”.

En Puebla, cuando se describió la situación de la familia en América Latina se señalaron cosas muy penosas, como cuando dice: “La familia es una de las instituciones en que más ha influido el proceso de cambio de los últimos tiempos. La Iglesia es consciente de que en la familia “repercuten los resultados más negativos del subdesarrollo: índices verdaderamente deprimentes insalubridad, pobreza y aún miseria, ignorancia, y alfabetismo condiciones inhumanas de vivienda, subalimentación crónica y tantas otras realidades no menos tristes”… (571)

La familia aparece también como víctima de quienes convierten en ídolos la riqueza y el sexo”. Esta es la gran lacra de nuestro tiempo que carcome tantos matrimonios, el haber hecho esas idolatrías: el poder, la riqueza, y el sexo. Cuando se endiosan esos valores relativos y se absolutizan por encima de todo lo que parece es lo tierno y santo del amor, la fidelidad, el matrimonio. “A ésto contribuyen las estructuras injustas, sobre todo los medios de comunicación, no sólo con sus mensajes de sexo, lucro, violencia, poder, ostentación, sino también destacando lo que contribuye a propagar el divorcio, la infelidad conyugal y el aborto o la aceptación del amor libre y de las relaciones pre-matrimoniales”. (573)

“En todos los niveles sociales, la familia sufre también el impacto del deletéreo de la pornografía, el alcoholismo, las drogas, la prostitución, la trata de blancas, así como el problema de las madres solteras y de los niños abandonados. Ante el fracaso de los anticonceptivos químicos y mecánicos, se ha pasado a la esterelización humana y al aborto provocado, para lo cual se organizan insidiosas campañas”. (577) Jamás la Iglesia dejará de condenar esas políticas antinatalistas, a veces, con visos políticos inconfesables de los que ha hecho de nuestra población lo que un estudiante universitario de medicina decía: “Están castrando a nuestro pueblo”.

“No era así al principio”, dice Cristo. Todo eso es la dureza de vuestros corazones, el haber endiosado el placer, donde los niños estorban, donde el sexo se endiosa y donde no se quiere el espíritu de pobreza sino la ostentación, el consumo. Es necesario, pues, si queremos tener hogares, familias que transformen de veras una civilización, y es urgente transformarla, tener en cuenta el mensaje del Papa a lo largo de Estados Unidos, a los jóvenes y a todos aquellos cultores del edonismo y del placer, que no puede llamarse libertad cuando se pone al servicio de las cosas inmorales y que es necesario una revisión profunda de nuestra moral, de nuestra honestidad para volver el matrimonio a la verdadera originalidad con que Dios lo creó: testimonio de su amor infinito. Y el amor de Dios es santo, y la fidelidad de Dios es dignísima, de esa dignidad infinita quiero hacer unos espejos que reflejen en la tierra, la belleza del amor y es el santo matrimonio.

Por eso, repito, queridos hermanos, y perdonen que recordando aquí el mensaje del Papa en un campo tan difícil de pronunciarse, porque no se quiere oír, no podemos menos que reclamar para que entre todos levantemos esta situación tan postergada de la familia, para que entre todos hagamos una campaña de redención del amor santo del matrimonio, para que volvamos a lo primitivo que Dios quería cuando hizo al primer hombre y a la primera mujer y pensó en todos los hombres y en todas las mujeres para que se amaran con el amor con que él ama en su eterna familia. Que Dios, dijo el Papa en Puebla, no es un ser solitario, como el hombre no debe ser un ser solitario, sino que es familia, personas llamadas por una vocación divina a comulgar en el amor y a participar desde la plenitud de su dulzura de hogar, la belleza, la comunión, la participación, la vida, la felicidad, a un mundo tan carente de estos valores.

3. EL MATRIMONIO REDIMIDO Y LANZADO A LA TRASCENDENCIA POR CRISTO

a) Cristo presenta al Padre la humanidad redimida

La figura de Cristo, comparándola con la figura del Papa en Estados Unidos, es una figura sacerdotal, una figura como que levanta en su manos sagradas los valores divinos del matrimonio pero tirados por el suelo para redimirlos y para volverlos a su cauces grandiosos. Por eso me he permitido aplicar a este tercer punto, la segunda lectura. Cuando San Pablo- y si no es él el autor, el autor de la carta a los Hebreos- nos describe el momento culminante de la misión de Cristo: Ya pasó su pasión y su muerte, ya resucitó y arrastró en pos de sí a todos los que creyeran en él; y está presentando ante el Padre Celestial a toda la familia de los redimidos. Ojalá estemos todos alla en ese número bendito que San Pablo dice hoy: El, el guía que conduce a toda esta familia de hermanos a la salvación. “Santificador y santificados proceden todos del mismo”- se entiende Adán-. “La misma familia humana, la que se multiplicó gracias al amor conyugal, la que se pobló en el mundo pero de allí redimida por Cristo, ha realizado, lo que significa todo matrimonio.

Esto es hermanos, lo que yo quisiera dejar como mensaje de la homilía de hoy. ¿Por qué el matrimonio es también un sacramento? ¿Por qué no basta que un hombre se case con una mujer y vivan fielmente?, porque hay muchos que aún sin haber recibido la bendición de la Iglesia, simplemente unidos, son tan felices, son tan buenos que es un amor a toda prueba. Por eso no decimos que sea malo el vivir así nada más; pero sí decimos: es incompleto, le falta el sentido sacramental. Es por ésto, porque el amor de un hombre y una mujer, por más nobles y fieles que sean, no están llenando el signo para el cual Dios inventó que un hombre se amara con una mujer.

¿Por qué Dios hizo al principio varón y mujer? ¿Por qué Dios usó el atractivo sexual del varón y de la mujer? ¿Por qué quiere Dios el amor permanente de ese hombre y de esa mujer cuyo amor fructifica en hijos y hace familia? No fue sólo por deleitarse él en el placer de un hombre y de una mujer viéndolos crecer y multiplicarse, era por algo más divino. Es porque en el amor del hombre y de la mujer y de los hijos, se refleja el amor infinito que Dios le tiene al hombre y por el cual el hombre sigue a ese Cristo Redentor.

b) Significado sacramental del amor conyugal: Cristo- La Iglesia

El amor de Cristo a la Iglesia, el amor del Redentor por el pueblo redimido, ésto refleja todo matrimonio, y cuando no hay bendición sacramental no se ha elevado ese amor conyugal a hacer el signo de un amor divino. Varias veces he usado la comparación de la hostia en el altar. Allá están las hostias de trigo, sabrosas pero todavía no son Cuerpo de Cristo, hasta que el sacerdote las consagra y hace que de signo del pan, se haga presente Cristo mismo. Algo así también es el amor del hombre y de la mujer. Pan simplemente, sabroso pan de amor, no es malo pero no está completo. Sólo cuando el hombre ante Dios se entrega a la mujer y la mujer ante el hombre, ante Dios se entregan para siempre y Dios bendice el amor de sus dos hijos, entonces ese amor ya está consagrado, lo ha unido Dios para siempre, lo ha transformado de amor de hombre y de mujer en amor de Dios a la humanidad.

Por eso, el matrimonio bendecido por Dios cuando pasa por el mundo, tiene que llevar una misión que cumplir, todos los que miren caminar por las calles de esta tierra a un hombre y a una mujer casados por Dios, pueden decir: “Todavía hay amor, así nos ama Dios como se aman ellos”. Por eso no cumple su misión matrimonial el amor del matrimonio que no es fiel. Hay una misión sublime que no termina en el hogar y en los hijos, es una irradiación social que todo matrimonio tiene que hacer para ser benefactor de la sociedad.

c) Puebla: “Los cuatro rostros del amor” (583)

En esta reflexión, yo no quiero prescindir de una bellísima consideración de Puebla, cuando dice: “La pareja santificada por el sacramento del matrimonio es un testimonio de presencia pascual del Señor”. ¿Qué quiere decir ésto? Todo matrimonio bendecido por Dios es presencia pascual, es decir, presencia redentora de Cristo, Cristo resucitado, Cristo que vive en el amor, vive en esos esposos.

“La familia cristiana cultiva el espíritu de amor y de servicio. Cuatro relaciones fundamentales de la persona encuentran su pleno desarrollo en la vida de la familia: paternidad, filiación, hermandad, nupcialidad”. Es decir: paternidad es la relación del padre hacia el hijo. ¡Con qué ternura el padre mira que se prolonga en su hijo! Filiación: la ternura del hijo mirando en el padre, su origen. Hermandad, los niños se aman como hermanos y reconocen un sólo origen. Cuando ya son grandes, nupcialidad, el joven que debe dejar a su madre y a su padre para unirse con otra joven, y la joven que deja su hogar para formar un nuevo hogar.

Dice Puebla: estas cuatro relaciones; paternidad, filiación, fraternidad, nupcialidad, son precisamente las que construyen la Iglesia. Quiero decir que la Iglesia nace en el hogar. Tendremos una Iglesia santa, con verdadero sentido filial hacia Dios, donde hayan nacido unos hijos que miren en el padre la figura de Dios; y en la madre, la figura tierna del amor infinito. Y haya también, hombres trabajando fraternidad en la sociedad cuando hayan aprendido en su casa a amarse como hermanos. También, cuando ya la juventud llame a formar un nuevo hogar, nos dirá que así amó Cristo a su Iglesia, entregándose no sólo a su familia, sino a formar familia con otras familias y hacer la gran familia de familias: la patria, entre todos, con un sentido de amor.

Así dice Puebla: “La vida en familia reproduce estas cuatro experiencias fundamentales y las participa en pequeño; son cuatro rostros del amor humano”. El amor humano tiene cuatro rostros y se viven en la familia. Esto es lo santo del matrimonio que Cristo vino a reivindicar cuando en la página del evangelio de hoy nos presenta dilucidando un problema de conciencia.

Hemos querido unir a esa figura de Cristo redimiendo al matrimonio, hemos comparado con la figura del Papa predicando en Estados Unidos para todos los pueblos del mundo, la honestidad humana. Queridos hermanos, hemos visto como Puebla denuncia que los medios de comunicación social, el ambiente en que se vive, parece todo lo contrario del plan primigenio del Creador. Todo conspira más bien en favor de la terquedad que decía Cristo, por la cual Moisés permitió la lacra del divorcio, pero ya eso pasó a la historia, dice Cristo. Al principio no fue así y ahora el matrimonio ya redimido y elevado a sacramento es una vocación altísima que tiene que vivirse, hoy más que nunca, en la plenitud de una exigencia que nuestro pueblo está reclamando.

HECHOS DE LA SEMANA

Queridos hermanos, no es tiempo de inmoralidades sino de austeridad, y si el matrimonio es ante todo una imagen de la santidad infinita de Dios, ella también reclama para todos la austeridad de vida que se necesita en las horas de los cambios. Por eso miremos, cada uno de ustedes y yo que pertenecemos a una familia, más allá. Desde una familia, la nuestra, no miremos sólo nuestro pequeño recinto miremos hacia la Iglesia y tratemos de hacer Iglesia desde nuestro propio hogar. Es aquí como desde la familia, yo dirigiría una mirada a nuestra Iglesia, a las realidades de nuestra Iglesia, para que la amemos como familia y la sintamos como un solo hogar.

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Esta semana yo lamento no haber podido cumplir varios compromisos por motivo de salud, pero debo estas visitas al Instituto Carmelitano.

Felicito a la vicaría de Mejicanos por su curso de cristología bíblica, dado por el Padre Arias. Ayer se repartieron diplomas a cerca de 60 participantes.

En el Hogar del Niño hubo confirmaciones.

En la Iglesia de Concepción y en la Parroquia de San Francisco Morazán se celebró a San Francisco de Asís. Yo aprovecho para felicitar a los padres y religiosas franciscanas por su gran fundador.

En el Colegio Santa Inés, de Santa Tecla, se enriqueció la Iglesia con nuevas confirmaciones bien preparadas por las salesianas.

En Jayaque, se instalaron las religiosas del Sagrado Corazón.

En Zaragoza, hoy, otras religiosas preparan un bonito grupo de confirmaciones.

Los jóvenes del seminario están llevando, ya a cabo una convivencia juvenil en la parroquia de San José de la Montaña.

Este día, no lo olvidemos, 7 de octubre, es día de la Virgen del Rosario. Allá en la Iglesia de El Rosario los padres dominicos que nos cuidan esta devoción tan profundamente popular, nos invitan hoy, a las 12 del día, a la tradicional devoción de las tres gracias. No lo hagamos en sentido supersticioso sino con el verdadero deseo de orar ante la Virgen. Octubre siempre ha sido un mes de mucha oración y nuestra patria y nuestra Iglesia, necesitan mucha oración. También en El Rosario hoy a las 6 de la tarde, si Dios quiere, celebraremos una hermosa confirmación de jóvenes.

El Clero sigue celebrando sus ejercicios espirituales, toca esta semana a la vicaría de Cuscatlán.

Me uno a la felicidad de los colegios que ya están celebrando sus promociones de bachilleres y sus clausuras.

El 2 de octubre, el Opus Dei celebraba el 51 aniversario de su fundación. Es una familia que va creciendo entre nosotros con un sentido de santificar la profesión y la vida en el mundo. Ojalá que ese rico testimonio redunde también en cambios de una sociedad que tiene que cambiar desde las entrañas del evangelio.

Hemos recibido apoyo de los medios de comunicación social. El llamamiento que hacía el domingo pasado por las amenazas a nuestra radio y que nos aleja algunos anunciantes, nos hace agradecer a todas las personas que nos han apoyado con sus anuncios y a decir que comprendemos sus temores, pero, por eso mismo, hago un llamamiento a todos los católicos a sostener si es posible sin recurrir a recursos comerciales nuestra radio en una forma cultural. Así hemos visto respuestas que nos han llenado de mucho entusiasmo como aquel matrimonio del cantón el Progreso, de Santa Tecla; del mismo cantón, la Señora Gabriela Quintanilla y don Bonifacio Recinos; mandándonos ayudas para el sostenimiento de la emisora y del periódico. También una bonita carta del Señor Ego Serrano Montes, del Señor Diego de Paz y don Pablo Miranda, mandándonos ayuda y diciendo que están de acuerdo en apoyar una emisora cultural. Se que varias personas harán posible esta obra.

Quiero aprovechar para solidarizarme con el Padre Fabián Amaya, a quien tanto molestan en Chalatenango. Nuevamente fue citado a la comandancia, mejor dicho, llevado como un prisionero a la comandancia departamental sin motivo alguno.

Les prometí recabar datos más concretos de la noticia que los periódicos daban con tanto escándalo; de que el Papa había reprendido a los jesuitas. Ha llegado el discurso entero del Papa a la Compañía de Jesús, donde el Papa, entre otras cosas, les dice: “De las informaciones que de todas partes del mundo me llegan, conozco el gran bien que hacen tanto religiosos jesuitas con su vida ejemplar, con su celo apostólico, con su sincera e incondicionada fidelidad al Romano Pontífice”… Naturalmente el Papa dice: “que en una hora de crisis como la que estamos viviendo, no es extraño que también vuestra Compañía haya tenido que pagar algún tributo a estas situaciones difíciles”, pero les llama cariñosamente la atención para que hagan honor a las grandes esperanzas que en ellos ha puesto el Papa. Y recuerda aquí. “Las recomendaciones de mis inmediatos predecesores Pablo VI y Juan Pablo I, que por el gran amor a la Compañía, la tenían muy en el corazón y yo las hago plenamente mías, -dice el Papa-… “Yo sé, decía Juan Pablo II, que fuerza viva representa la Compañía y, por eso, deseo vivamente que crezca y prospere según su genuino espíritu, dando a todos el ejemplo de profunda religiosidad, de seguridad doctrinal, de fecunda actividad sacerdotal, de modo que cumpla plenamente la misión que la Iglesia espera de ella y que a la Santa Sede le preste tan grandes servicios, según el espíritu de su propio Instituto”. De modo que el mensaje del Papa es sumamente positivo en favor de la Compañía de Jesús…

De parte de nuestra Iglesia yo me quiero hacer eco de la denuncia de la comunidad de la colonia El Pepeto, de Soyapango; donde dicen que una persona -creen que es militar disfrazándose de sacerdote- va visitando niños, como preparándolos para la primera comunión; y lo que quiere es sacar información sobre los catequistas. Que les presenta literatura de Fidel Castro y otros folletos en contra de la verdadera pastoral y les pregunta que si ese es el catecismo que están aprendiendo. Ellos protestan por este engaño y avisan de que se tenga mucha cautela, en el cantón El Pepeto, y yo diría que en toda la Arquidiócesis, para no caer en engaños fatales.

EN LA VIDA CIVIL

En el orden civil, hermanos, desde la Iglesia Familia. Esto me dá mucho gusto que ustedes y yo, reflexionemos en esta hora de nuestra vida nuestra misa de domingo, así nos hace insertar nuestra católica Iglesia en la problemática concreta de nuestro país. Si alguien no vive el evangelio, su fe, como un compromiso que ilumine y anime su vida concreta de salvadoreño en esta situación, no podemos decir que está viviendo un cristianismo como el que Cristo quiere: que se comprometió él tan intensamente con sus hermanos. Y por eso señalo aquí, y diría ya: con la autorización con que el Papa se presenta en las Naciones Unidas: “no vengo a hablar como un político, pero vengo a decir desde las dimensiones religiosas y morales, lo que el Cristo quiere decir a la sociedad en que estamos viviendo”.

Tenemos un hecho curioso en esta semana: los cafetaleros rechazan los nuevos impuestos. Es interesante como, en defensa de sus intereses, han sacado a relucir los gastos y despilfarro del gobierno de El Salvador. Por ejemplo dicen: “¿No creen que es despilfarro que se gasten millones en obras como los escenarios deportivos que existen en San Salvador, que sólo serán ocupados por un pequeño número de personas mientras los demás pueblos de la república carecen de lugar donde hacer deporte? ¿De hacer ampliaciones de una obra como el Hotel Presidente que prácticamente pasa desocupado? ¿No creen que es despilfarro la gran cantidad de vehículos nacionales de lujo que circulan en los lugares de paseo y días festivos, con el consiguiente gasto de combustible y pago de personal? ¿El excesivo número de personas que cuidan a los funcionarios cuando hay poblaciones donde las escuelas carecen de pupitres y de maestros?…

¿No es dinero mal invertido el que se hizo en el Ingenio Jiboa y el nuevo aeropuerto que costó cientos de millones, los cuales son prácticamente improductivos? ¿No creen que es despilfarro los millones que se gastan en estudios como el de la Semaforización, de los proyectos agrarios y otros que emprenden los economistas planificadores y de los que continuamente se embarca el INSAFI y FIGAPE con dineros que pasan a cuentas perdidas?…

Naturalmente, que si los cafetaleros hicieran esta denuncia con verdadero amor patriótico, pues allí están los aplausos de ustedes que merecen de veras que se juzguen muchos gastos que son verdaderos despilfarros; pero el caso es que los cafetaleros hablan todo ésto no porque les interese tanto eso, si no por no pagar sus tributos… Creo que estuvo muy acertado el comentario de nuestra YSAX cuando dice: “Mientras el Diálogo Nacional consistía en reuniones en Casa Presidencial donde se intercambiaban discursos abstractos contra la violencia, la corrupción de la enseñanza y del púlpito, mientras no se pidió a los propietarios de los medios de producción más que declaraciones abstractas de optimismo y solidaridad, y cosas por el estilo, el Diálogo Nacional caminó sin tropiezo. Ahora que el gobierno trata de reformar unos cuantos impuestos para poder hacer algo constructivo en el país y evitar su total definitivo desprestigio, ahora que llegó la hora de ceder algo, de hacer sacrificios, de colaborar en la práctica para mejorar la suerte de las mayorías y así la de todo el país, ahora, se acabó el diálogo”…

Por otra parte, veamos bien, también, a la luz de este episodio: está bueno que los cafetaleros hablen y se reúnan para defenderse, pero ahora pregunto, ¿por qué a los cafetaleros se les permiten esos campos pagados, esas publicaciones, esas reuniones, mientras que cuando nuestro pobre campesino busca precisamente mejorar su situación tan precaria, se le niega el derecho de asociarse, no se le dá campo en las publicaciones, no se le oyen sus reclamos?… El gobierno está entre dos fuegos. Por una parte, un pueblo que cada vez se va empobreciendo más y ya no soporta los efectos de la desproporcionada distribución de la riqueza y de la brutal represión, un pueblo que le está exigiendo justicia; y, por otra parte, unos cuantos poderosos económicamente, que al ver en peligro sus intereses personales lo atacan y amenazan y le exigen retire cualquier moción encaminada a corregir la injusticia. Es importante que el gobierno se defina y que es necesario definirse en favor de las inmensas mayorías…

En este conflicto, yo quisiera que se escuchara con serenidad esta palabra del Papa en Estados Unidos: “Dios destinó la tierra y todo lo que contiene para todos los hombres y los pueblos, para que todas las cosas creadas sean compartidas justamente por la humanidad, bajo la guía de la justicia por el amor”…

Otro episodio al que un cristiano en esta semana no puede ocultar una mirada critica cristiana, es el asesinato de los cuatro dirigentes de la Federación de Trabajadores del Campo: Apolinario Serrano, José López, Patricia Puerta de García y Félix García Grande. Se trata de cuatro dirigentes de lo más querido en el campesinado. A éstos, como ya todos se informaron, se les quitó la vida. Socorro Jurídico hizo un boletín informativo que dice como estos cuatro campesinos fueron encontrados, fueron matados y como la prensa nacional trató de dar versiones completamente contradictorias. Por ejemplo: el lo. de octubre dice que: “De acuerdo con las investigaciones realizadas, los ocupantes del primer auto abrieron fuego contra los centinelas de la muralla y éstos respondieron inmediatamente dando muerte a tres hombres y una mujer”. “Estaban por salir un grupo de soldados a ejercicios de rutina y cuando uno de ellos comenzó a detener el tránsito de vehículos se produjo el incidente, porque el auto que comenzaba la columna daba la impresión de no atender el alto, etc…” Socorro Jurídico ha puesto en duda la versión oficial, porque dice que: “1o.) En la inspección practicada por el Juez Segundo de Paz de Opico, NO SE encontraron manchas de sangre dentro del vehículo, por lo que los ocupantes no dispararon en su interior, y lo que es más grave, no murieron en el interior del vehículo, a pesar de que la versión oficial así lo implícita. 2o.) Tampoco consta en el expediente judicial el nombre y generales del soldado cantinela- que según la versión- fue herido y 3o.) Varios vecinos de la ciudad de Opico, dicen que ellos no vieron los cadáveres como se asegura allá, sino que posiblemente los llevaron directamente del Cuartel de Caballería al cementerio…

A instancias de la familia, Socorro Jurídico logró la exhumación de estos restos y los propios padres de una de las víctimas reconoció a aquellos pobres acribillados. Así mismo, agregó después, que el informe oficial dice que portaban dos armas y que con ellas querían atacar el Regimiento de Caballería. Este regimiento se compone por lo menos de 300 soldados bien armados. Sus familiares han afirmado que los muertos siempre portaban su documentación legal. A pesar de que la ley así lo ordena, deben de remitirse al Juez Instructor las armas y todos aquellos objetos con los que supuestamente pretendieron atacar. Hasta hoy no se han remitido las dos pistolas con las que iban a hacer frente a 300 fusiles G-3…

Acerca de este hecho, en lo personal me afecta bastante por haber conocido bastante a fondo a uno de estos campesinos. Y de veras, fue hombre muy querido, de mucha esperanza para la reivindicación del campesinado; creo que se ha cometido uno de los errores más graves y de las injusticias que más claman al cielo, ya que le quitan a un pueblo esperanzas y voceros de sus situaciones de opresión. Yo quisiera también decir que si ésto, simplemente por tratarse de la vida que es sagrada como dijo el Papa, ya es un crimen, pero cuando además se ve la pretensión de descabezar las organizaciones del pueblo, es más criminal, es quitarse voz al pueblo que se organiza para defender sus derechos y ésto, también, clama al cielo. Y lo más grave todavía, para mí, es que sea el ejército, el que se hace cómplice de este crimen…

A este propósito, permítanme iluminar este hecho, con un número (47) de mi cuarta carta pastoral, cuando digo que la absolutización de la seguridad nacional, que el Papa ha condenado en Estados Unidos, lleva consigo perversiones horrorosas, pervierte el servicio del bien común. He aquí lo que yo escribí en mi carta pastoral y ahora me parece de gran actualidad ante este acontecimiento: “Se absolutiza el interés y el provecho de unos pocos. Se mistifica esta absolutización como que si el régimen de seguridad nacional- que pretende ampararse con una subjetiva profesión de fe cristiana- fuera el único o el mejor “defensor de la civilización cristiana” y de los ideales democráticos de occidente. Se desorienta la noble función de la fuerza armada que, en vez de servir a los verdaderos intereses nacionales, se convierte en guardiana de los intereses de la oligarquía… fomentando así su propia corrupción ideológica y económica. Algo parecido ocurre con los cuerpos de seguridad que, en vez de cuidar el orden cívico, se hacen fundamentalmente organismos represores de los disidentes políticos, y finalmente, el estado mayor sustituye inconstitucionalmente las instancias políticas que deberían decidir democráticamente el curso político del país…” Yo no quisiera pensar ante el hecho de un ejército matando a cuatro campesinos, esperanza del campesinado, que todo el ejército estuviera tan corrupto, quiero pensar que hay esperanza también allí… Y que ojalá estos cuatro hermanos nuestros, sacrificados tan inútilmente, frustrando así tantas esperanzas del pueblo, sea un reclamo aún ante las mismas fuerzas armadas para que de veras reivindiquen el honor de la noche profesión militar…

En esta perspectiva de nuestros acontecimientos, he visto con complacencia que la Comisión de Derechos Humanos ha escrito un memorial a la Asamblea urgiendo que cumpla con la obligación de la defensa de los Derechos Humanos. Por mi parte, al llamamiento que hace de que hable la Iglesia, creo haber hablado suficiente desde hace mucho tiempo, cuando he urgido no sólo a la Asamblea sino a la Corte Suprema de Justicia a hacer realidad este deber tan sagrado y he responsabilizado muchas veces que gran parte de nuestro mal está en la negligencia de esos poderes democráticos pero ahora prostituidos…

De Nicaragua recibimos un telegrama: “Reprobamos vil asesinato dirigentes Federación Trabajadores del Campo y solidarios en la lucha contra toda opresión, auspiciamos advenimiento de un clima de justicia y libertad digno del pueblo cristiano. Fraternalmente, los religiosos y religiosas de Nicaragua”…

En conflictos laborales, nos íbamos a referir a los rehenes del Pan Lido, que piden que la parte patronal acuda a las negociaciones para poder resolver esta situación.

Nos referimos al secuestro de ayer, del Señor Luis Escalante Arce, esperando que se resuelva favorablemente y que se respete la vida de esta nueva víctima de la violencia.

Había muchas otras denuncias, pero el tiempo ya es pasado. Yo solamente quisiera terminar diciendo con el Papa que la violencia y todos estos caminos no son soluciones de paz. Hay que buscar racionalmente nuestros caminos, éstos son dignos de una civilización y ya que el Señor en el evangelio de hoy nos ha respaldado plenamente esta búsqueda de la moralidad que el Papa predicó también en Estados Unidos y nos ha enfocado la gran institución del matrimonio y de la familia.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Yo quisiera hermanos, que volviéramos, de veras a nuestra reflexión de la palabra de hoy a nuestros hogares o aquellos que representa nuestra familia, donde vivimos, donde compartimos y que desde allí, cada uno de nosotros se constituya en un instrumento de los cambios sociales que urgen en nuestra patria.

Que cada uno como padre de familia, como madre de familia, como hijo como novia, como abuelos, como simplemente huéspedes de un hogar, seamos artífices de paz. Que seamos verdaderos instrumentos de esos caminos racionales para encontrar soluciones de justicia y de paz a nuestro ambiente. Yo creo firmemente como lo ha dicho el Papa, que en América Latina los hombres somos capaces de encontrar por caminos de racionalidad las soluciones de nuestros problemas, pero eso sí, tiene que ser buscando la libertad, paz, alegría, pero sin omitir, sobre todo, la base que es la justicia. Así sea…

Lee más

Lo que Dios da, es para todos los hombres

26o. Domingo del Tiempo Ordinario

30 de septiembre de 1079

Lecturas:

Números 11, 25-29

Santiago 5, 1-6

Marcos 9, 37-42.44.46.47

Queridos hermanos:

-Homenaje a Juan Pablo I en el aniversario de su muerte

Anuncié desde el principio que celebráramos esta misa en memoria del gran Pontífice, cuyo reinado ha sido el más breve en este siglo: Juan Pablo I. Ayer 29 de septiembre, se cumplió un año de su inesperada muerte.

-Solidaridad con Juan Pablo II en su viaje

a Irlanda, Estados Unidos y las Naciones Unidas

También, que con nuestra misa, que es imagen de la Iglesia peregrina en el mundo, acompañemos al gran peregrino de ayer salió para Irlanda y luego llegará a Estados Unidos y llevará un mensaje de la Iglesia a todos los pueblos del mundo.

Fijándonos en el primer motivo: Juan Pablo I, quiero destacar su figura de catequista. Aún ciñendo la dignidad más alta de la Iglesia se gozaba en ser el humilde catequista contando historia y haciendo un pontificado que se iniciaba bajo el signo de la sonrisa, de la sencillez. Sin duda que su breve pontificado fue suficiente para dar una nueva manera de ser, una nueva fisonomía al servicio del sumo pontificado. Este catequista escribió un libro- antes de ser Papa, naturalmente-, después ya divulgado bajo el título de “Ilustrísimos Señores”.

-De las cartas a los “Ilustrísimos Señores”

De obispo, él escribía mensualmente una carta a uno de los famosos personajes filosóficos, literatos, etc. de la humanidad, y las lecturas de hoy, de la Sagrada Biblia, me parece que coinciden con una carta escrita precisamente a Chesterton, Gilberto Chesterton, un inglés converso al catolicismo; una de sus obras se titula “La esfera y la Cruz”. Juan Pablo I toma el tema en una forma muy sabrosa, muy catequística.

-Escena de la “Esfera y la Cruz”

Aparecen en esa novela dos personajes, el profesor Lucifer y el monge, Miguel volando sobre Londres, precisamente sobre la cúpula de la catedral; el profesor Lucifer se ríe de la cruz y el monge Miguel lo reconviene para decirle: “¿qué sacas con esa burla? Te voy a contar una historia”, Y comienza el monje a contarle de un ateo, un renegado que subió a la cúspide de una Iglesia para arrancar la cruz y la tiró abajo. Cuando bajó, comenzó a ver en las empalizadas de los bosques cruces y más cruces; y acababa con el bosque porque le parecía que había que arrancar del mundo la cruz. Llegó a su casa, y aquel obsesionado contra la cruz hasta en los muebles veía la figura de la cruz y desbarataba todo; al día siguiente lo encontraron muerto junto a un río, loco contra la cruz.

-“Comenzáis por despedazar la cruz y terminaras destruyendo el mundo

Lucifer le dice a Miguel: “Esa historia te la has inventado tú”. “¡Claro que sí!- le dice Miguel_ pero representa cabalmente lo que tú acabas de blasfemar contra la cruz, y es que ustedes, los anticristianos, acaban, después de combatir a la cruz, destruyendo el mundo. ¿Qué sería un progreso sin la cruz?” “¡Ah- le dice Lucifer nosotros luchamos por un progreso sin Dios, no es necesario Dios, basta el esfuerzo del hombre. Eso de un paraíso, de un Dios que dá premios después, ha sido un Dios inventado o por los oprimidos para encontrar una evasión de su situación injusta o por los opresores para domesticar a los que tienen bajo su poder. Basta la lucha, esto es lo que salva al mundo. Ni fe en Dios que es una fe alienante, sino la lucha, la revolución y no vendrá un paraíso no alienante más allá de la historia, sino aquí, construido por el esfuerzo de los hombres”.

-Iván Karamazov, ateo, protesta contra un paraíso obtenido por heroísmos pasados.

Miguel se sonríe y le dice: “Te voy a citar a un ateo” y le cita un escrito de Iván Karamazov, ateo que dice que él renuncia a una lucha en la cual solamente se van a beneficiar los de las generaciones venideras. No es justo que el que trabaja por un mundo mejor no tenga una recompensa de justicia. Y Miguel le dice: “¿Dónde encontrará, el que lucha por un mundo mejor, esa recompensa y quien se la va a dar? ¿Qué sería un progreso sin Dios? ¿Qué sería una lucha solamente esperando un paraíso en la tierra? ¡No es más que pura ilusión¡”

“Es necesario. Hay un sentido innato de vida en el hombre que lo lleva precisamente a las justas luchas reivindicativas, no solamente pensando en las generaciones futuras, yo reniego, dice, de una lucha en la que yo trabaje hasta morir, no vaya a tener yo también una participación, una recompensa y este sentido innato de la vida y del más allá es la respuesta del Cristianismo. No puede haber una lucha por un mundo mejor si no es basándose en una justicia divina, en un Dios remunerado, de los esfuerzos de los hombres. Una lucha sin Dios no tiene sentido”. “A fin -le dice Migue- lo que te pasa a tí y a mí, talvés, es que nos hemos formado una idea falsa de Dios”.

Lo que muchos combaten- estas ya son palabras del Papa Luciani, Juan Pablo I- no es al verdadero Dios sino la falsa idea que se han hecho de Dios. Un Dios que protege a los ricos, que no hace más que pedir y acuciar, que siente envidia de nuestro progreso, que espía continuamente desde arriba nuestros pecados para darse el placer de castigarlo. Querido Chesterton, tú lo sabes, Dios no es así; es justo y bueno a la vez: padre también de los hijos pródigos a los que desea ver no mezquinos y miserables, sino grandes, libres, creadores de su propio destino. Nuestro Dios, es tan poco rival del hombre que ha querido hacer al hombre, su amigo; llamándolo a participar de su misma naturaleza divina, de su misma eternidad feliz. Ni tampoco es verdad que Dios nos pida demasiado, al contrario, se contenta con poco porque sabe muy bien que no tenemos gran cosa.

Esta es la lección catequística de este gran catequista del mundo que sólo se asomó a la historia universal y Dios nos lo quita hace un año, apenas unos meses de darnos una esperanza de la palabra sencilla del Dios verdadero, frente a un mundo que se ha falsificado la idea de Dios.

Lo grande es que está idea de Dios no es un invento del Papa Luciani. Yo cabalmente en las lecturas de hoy encuentro un título para mi homilía que coincide con el pensamiento del Papa, y así vamos a hacer de esta misa, un homenaje a la doctrina, al catequista, al hombre de la sonrisa, al que sabía enfrentarse a los ateísmos más absurdos con la sencillez de un catequista para decirles: no sean sencillos, una revolución sin Dios, un Dios sin los hombres o unos hombres sin Dios no es el panorama de la historia.

LO QUE DIOS DA ES PARA TODOS LOS HOMBRES

1. Los bienes espirituales, magnanimidad de Dios y mezquindad de los hombres

2. Los bienes materiales, justicia de Dios y egoísmo de los hombres

3. (Perdonen que insista mucho) La trascendencia, clave para entender la mente de Dios y fuerza para realizarla

(Sin trascendencia no puede haber una verdadera lucha de liberación en el mundo.)

1. LOS BIENES ESPIRITUALES: MAGNANIMIDAD DE DIOS Y MEZQUINDAD DE LOS HOMBRES

A) Milagros fuera de los apóstoles… (mezquindad)

El pasaje del evangelio es pintoresco, porque sin duda, cuando Marcos escribía este episodio sucedían estas cosas en la primitiva Iglesia, donde él escribía el evangelio dictado por San Pedro, en Roma o en Jerusalén. Es el pasaje donde le dicen a Cristo: “Hemos visto que alguien está haciendo milagros en tu nombre, lanzando demonios en tu nombre. ¡Prohíbeselo!”

Respuesta de Jesús… (magnanimidad)

La respuesta magnánima de Jesús es la que vamos a aprender: “No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. El carisma, dones maravillosos que Dios dá para el bien de toda su Iglesia no los debe de monopolizar nadie. Nadie debe sentirse mezquino porque hay otro que predica mejor, por que hay alguien que tiene dones del Señor. Sería la mezquindad más absurda querer cortar, querer mutilar lo que Dios está dando, tal vez, al más insignificante. Que hermosa la respuesta de Jesús: “Si hace milagros en mi nombre, aunque a ustedes les parezca que no está con nosotros, está con nosotros.”

b) Episodio de la profecía y Moisés

Más claro está todavía, en la primera lectura, el episodio de Moisés cuando recibiendo de Dios el don de profecía y compartiéndolo con los setenta ancianos, alguien le dice: “Faltan dos, Eldad y Medad, no han venido a la cita y allá están, en su tienda profetizando”.

Mezquindad humana

Y un muchacho corrió a contárselo a Moisés y Josué el colaborador de Moisés, le dice: “Moisés, ¡prohíbeselos!”

Magnanimidad de Moisés

Moisés le responde: “¿Estás celoso de mí? Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor”. Estos son los corazones magnánimos. Los que saben que Dios dá sus carismas, sus dones, no para el uso antojadizo del hombre que los ha recibido, sino para construir con ellos el Reino de Dios.

San Pablo dice: a unos les dio dotes de doctores, a otros de consejeros, a otros don de lenguas, de interpretación, diversos carisma, pero todos convergen hacia la edificación del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Esta es la doctrina que nos dá la primera fase de nuestra reflexión de hoy.

c) Espíritu e Institución

Aquí aprendemos, de paso, las instituciones y el Espíritu. Hoy está muy de moda ese antagonismo entre la Iglesia como institución y la Iglesia como carisma, como Espíritu. Hay quienes quieren ver como una oposición el Espíritu y la institución, de tal manera que no quisieran nada que ver con la jerarquía, con la institución y solamente quieren dejarse llevar del espíritu como ellos lo conciben. Otros, al revés quieren hacer prevalecer lo jerárquico de tal manera que sin él, ya no se puede usar el don que el Espíritu Santo ha dado. La armonía de estos dos dones, el carisma y la institución, es lo que constituye la Iglesia.

Cristo desborda la Iglesia

Fuera hay elementos de verdad y de gracia

Tanto es así, que el Concilio Vaticano II tiene cosas reveladoras para muchos, sin duda, cuando dice que: Cristo, con sus dones, no se circunscribe a la Iglesia Católica, que fuera de los límites de la Iglesia Católica entre las confesiones protestantes, entre los musulmanes, entre los judíos, en el mundo entero, hay muchos elementos de verdad y de gracia que se deben al único redentor de los hombres: Cristo Jesús. No queremos decir que sólo en la Iglesia Católica está todo Cristo, sería empequeñecer a Cristo. Tenemos que decir que Cristo ha venido a salvar a todos los hombres aún a aquellos que no han conocido el bautismo cristiano pero que con buena voluntad están cumpliendo su religión entendida a su manera.

Claro, que el mismo Concilio dice: en la Iglesia fundada por Cristo, sobre la base de los apóstoles, dejó todos los medios de satisfacción, de tal manera que una persona que dude de que en la Iglesia Católica puede estar la plenitud de la salvación y no hace un esfuerzo para conocerla y para hacerse miembro suyo, sí estaría en pecado, estaría pecando porque ya hay duda y la duda hay que sacarla a flote conociendo la verdad. Pero, mientras una persona con buena voluntad está adorando a Dios a su manera, allí hay elementos de verdad y de gracia porque sin la gracia nadie se puede salvar. ¿Y quién sabe, queridos hermanos católicos, si fuera de los límites de la Iglesia Católica hay gente más santa que en la misma Iglesia Católica? ¿Y quién sabe si los que nos gloriamos de estar en la institución Iglesia jerárquica los mismos jerarcas, no seremos tan santos como los que viven fuera, tal vez, de la Iglesia con un corazón más sencillo, con un respeto más grande a la persona, con un sentido de Dios y de espíritu, de agradecimiento al Señor.

Esta es la gran lección de los bienes espirituales.

Ejemplos de institución y espíritu

Fíjense ¡qué armonía más maravillosa la de Dios! Allí tenemos esas apariciones o revelaciones que Dios ha hecho en el transcurso de la historia. Generalmente no lo hace a la Iglesia institución, sino al humilde pueblo de Dios. Allá en Lourdes, una muchachita, Bernardita Soubirous, la cual la Virgen la manda al obispo para que le edifique un templo. Y en el Tepeyac, de México, al indito Juan Diego es a quien la Virgen le dá el Espíritu. Pero sí se necesita que la Jerarquía analice, de validez a esa inspiración, y la ordene a la construcción del Reino de Dios. Pero aquí está lo maravilloso, para que el jerarca no se enorgullezca del Espíritu, viene por un humilde miembro del pueblo de Dios y para que ese miembro del pueblo de Dios no se equivoque en su espíritu, tiene que ir a comprobarlo con la jerarquía. Las dos: institución y espíritu, hacen la Iglesia verdadera.

En nuestra Arquidiócesis

Por eso, queridos hermanos, y yo aquí ya bajando a la realidad de nuestra Arquidiócesis, quiero admirar y darle gracia al Señor porque en ustedes, pueblo de Dios, comunidades religiosas, comunidades eclesiales de base, gente humilde, campesinos, ¡cuántos dones del Espíritu! Sí yo fuera un celoso como los personajes del evangelio y de la primera lectura, diría: ¡prohíbaselo, que no hable, que no diga nada, sólo yo Obispo puedo hablar!” ¡No!, yo tengo que escuchar qué dice el Espíritu por medio de su pueblo; y, entonces, sí, recibir del pueblo y analizarlo y junto con el pueblo, hacerlo construcción de la Iglesia.

Así tenemos que construir nuestra Iglesia: respetando el carisma jerárquico del que discierne, del que unifica, del que lleva a la unidad los diversos carismas variados; y los jerarcas, los sacerdotes, respetando lo mucho que en el pueblo de Dios deposita el Espíritu. Porque mucha veces sucede lo que deseó Moisés: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el Espíritu del Señor!” Yo creo que en nuestra Arquidiócesis está pasando ésto: es el pueblo que está recibiendo el espíritu de Dios. Yo cuando visito las comunidades las respeto y trato de orientar la mucha riqueza espiritual que yo encuentro hasta en la gente más humilde y sencilla. Esta construcción en la armonía es lo que el Señor nos pide.

Yo quisiera bajar esta consideración a la situación de nuestra patria. Queridos hermanos, nadie tiene la clave para resolver la situación del país, el solo. Si una organización política popular no quiere entrar en diálogo con otras fuerzas liberadoras del país, está cometiendo el pecado de mezquindad y está diciéndole a Moisés: “¡Prohíbeselo, los otros no tienen razón, sólo yo tenga la razón!” ¡En una hora tan grave de nuestra historia nadie tiene toda la verdad! Es necesario un esfuerzo, esfuerzo que tenemos que hacer entre todos: pedirle a Dios! Y lo que nos inspire como individuo, como grupo, como organización, aportarlo al bien de todos, al bien común. Esta es la gran lección que, en la mezquindad de los que criticaban a los profetas, tenemos que aprender. El fin de todos esos dones que dá el Señor es la construcción del reino.

Espíritu apostólico y organización pastoral

Yo, en mi carta pastoral, en la parte ya pastoral, cuarta parte, hago una distinción entre el espíritu apostólico y la organización pastoral. Esto me interesa mucho que lo tengamos bien claro. Hay en nuestra Iglesia muchos movimientos: carismáticos, cursillos de cristiandad, movimientos conyugales, una serie de inspiraciones divinas que yo le doy gracias a Dios, y no sintamos la mezquindad de que Dios esté dando estos dones tan maravillosos, pero sí quiero decirles, como allá en la carta pastoral, que una cosa es el espíritu apostólico que surge donde quiera que el Espíritu habla y otra cosa es la organización pastoral. Un espíritu evangélico, apostólico, sin pastoral, se parece a esos torrentes sin canalizarse: en vez de hacer el bien, muchas veces se estorban las corrientes diversas. Es el pastor responsable de la organización de todo ese espíritu que Dios nos dá, el que tiene que organizar pastoralmente la pastoral de conjunto; en que nadie se sienta más que nadie, en que todos sintamos que hemos recibido una partecita de Dios y que esa partecita de Dios tenemos que ponerla al conjunto de todo el bien de Dios que constituye una Iglesia particular.

La Iglesia particular no es toda la Iglesia, la fisonomía de nuestra Arquidiócesis es muy nuestra, y habrá otras aún en El Salvador y más allá de Centro América que tienen su propia fisonomía y dice el Concilio, “de la variedad de iglesias particulares, surge la belleza de la gran Iglesia universal, unificada en el magisterio del Papa, la autoridad del Papa, que es el que le dá coordinación, le dá pastoral a toda la riqueza espiritual del don carismático del Señor.

En otras palabras, queridos hermanos, en este primer punto de mi meditación, procuremos ver cuáles son mis carismas. Mis carismas de mi grupo; cuando miré a mi alrededor y vea otros carismas tal vez más llamativos, más hermosos que los que Dios me ha dado a mí, no sentirme envidioso como los discípulos de Jesús o de Moisés: “¡prohíbeselo: ¡De ninguna manera! Oigamos más bien a Jesús: “Si profetizan en mi nombre, no pueden estar contra nosotros, déjenlos”. “Ojalá- dice Moisés- todo el pueblo se sintiera inundado del Espíritu. De verdad, es la profecía que se cumplió en nuestro bautismo. Por el bautismo todos los que nacemos nos incorporamos al gran carisma de la Iglesia. Vocaciones, carismas, modos de ser. ¡Qué diferencia más enorme! A nos unos dá vocación de sacerdotes, a otro de religioso, a otro de matrimonio, a otros de la vida soltera, a otros para una profesión, a otros para jornaleros; el mal no está en tal o cual oficio sino en saberlo aportar al bien de la comunidad. Si Dios les dá a ustedes la vocación política y organizan para bien del pueblo, aprovechen ese don del Señor, también es una vocación. Es una vocación la política, no todos la tiene y por eso no se puede organizar a todos; así como yo no puedo empujar a todos; vénganse por el sacerdocio, o un casado no puede empujar a todos: métanse por el matrimonio, sino que tiene que buscar su propia vocación. Respetemos que le dice Dios a este hombre, a esta mujer, pero sí, entre todos aportemos a la unidad, bellísima y pluriforme, del Reino de Dios de la Iglesia.

HECHOS DE LA SEMANA

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Aqui podíamos detenernos un poquito antes de pasar al segundo pensamiento para ver si nuestra Iglesia particular se está construyendo de acuerdo con estos principios de generosidad. Echemos una mirada a las realidades eclesiales de nuestra semana y alegrémonos de tantos dones y tan variados que el Señor nos dá.

Hoy es día de San Jerónimo, 30 de septiembre, es el patrono de la parroquia de Nejapa, allá están en fiesta patronal; los saludo y les digo que el patrono también dá una fisonomía a la parroquia. El hombre de la Biblia fue San Jerónimo.

También San Jerónimo es el patrono de nuestro querido hermano Monseñor Rivera Damas, que está cumpliendo años hoy y a quien le enviamos nuestra cariñosa felicitación… Que sienta nuestro querido Monseñor Rivera en este aplauso la simpatía y la comunión de nuestra Arquidiócesis, con su diócesis de Santiago de María y con su inteligente dirección de la diócesis.

Quiero decir que en el plan de sacerdotes, esta semana han estado haciendo sus ejercicios espirituales los sacerdotes de la vicaría de la Asunción, Flor Blanca y que del 8 al 12, la Vicaría de Cuscatlán hará igualmente sus ejercicios.

Con gran satisfacción- esto prometí comunicarlo a ustedes- un misionero de la India vino, precisamente- dice- que ha oído hablar mucho de nuestra Arquidiócesis y siente que es una inspiración para la Iglesia universal; quería vivir entre nosotros unos días “y de veras- dice-, siento que lo que aquí se está viviendo, es algo milagroso”. Le digo: “Talvez nosotros porque ya nos hemos acostumbrados a esta vida de persecución y de aventura no nos damos cuenta, pero sí le agradezco esta palabra que yo comunicaré a mi Arquidiócesis de los que en otras partes se espera para que no defraudemos estas esperanza y estas ilusiones que se ponen en nuestra pastoral arquidiocesana”.

Hubo una reunión de la Vicaría de Mejicanos con los sacerdotes de aquella Vicaría para dar un homenaje fraternal al P. Nicolás González, Párroco de Paleca, por haber obtenido su Título de Licenciado en Filosofía.

Esta misma Vicaría de Mejicanos, está preparando para esta semana desde mañana lunes, el sábado, una semana, un curso de cristología bíblica, que tendrá lugar en el Externado San José, de las 6:30 de la tarde hasta las 9 de la noche. Hacen un llamamiento a quienes quieran aprovechar este esfuerzo de la Comisión de Evangelización y Crecimiento en la Fe de aquella vicaría que se está organizando muy bien.

Saludamos a la parroquia de la Merced, que celebró su fiesta patronal el 24 de septiembre, patrona también de las cárceles, la Virgen de la Merced. Quiero dar un voto de admiración a las queridas religiosas del Buen Pastor, por el trabajo de promoción, de cariño maternal que están llevando en la cárcel de mujeres, a donde fui a celebrar.

Los padres, religiosas y seminaristas somascos, también celebraron a su patrona esta semana: María, Madre de los Huérfanos es el título que les dejó San Jerónimo Emiliani. Y compartimos allá con los sacerdotes que estaban en Ejercicios Espirituales.

Lo mismo con los paulinos y hermanas de la caridad, que celebraron esta semana a su Patrono y Fundador San Vicente de Paúl.

Me he alegrado mucho que en la comunidad parroquial de San Pedro Perulapán, el padre ha organizado una especie de congreso parroquial de catequistas para promover este gran trabajo de la catequesis del cual hacía tanto honor el Papa que estamos homenajeando, Juan Pablo I y el actual Juan Pablo II.

En la parroquia de la Divina Providencia tendremos esta tarde el aniversario de la Legión de María.

En el Hospital de la Divina Providencia, tendremos mañana, la hora santa a la 5 de la tarde. Yo quiero decirles, como un voto de admiración a la Providencia que de veras se siente en aquel lugar, sobre lo que prometieron las hermanas: comprar el terreno para hacer allí una casa para los huérfanos de las enfermas que mueren; ayer, precisamente, era el plazo fijado y pudieron ya terminar el contrato aunque todavía les falta mucho dinero, pero ya se puede decir que el terreno es de ellas y que nuestro compromiso para la caridad cristiana está aquí tendiéndonos la mano. ¡Ayudémosles con toda generosidad!

En el Seminario menor de Chalatenango, el lunes de esta semana, a las 9 y media de la noche fueron sorprendidos los muchachos y el Rector por el Ejército de Chalatenango. Les habían informado que había una reunión subversiva y los pobres muchachos dormían muy tranquilamente. Los levantaron y los pusieron manos arriba. Yo creo que ya hemos dicho mucho de Chalatenango. ¿Qué de especial hay en Chalatenango que hay tanta desconfianza para nuestra Iglesia, para nuestro seminario, para nuestro vicario episcopal?. Si viven al lado de la Iglesia los soldados y los militares, ¿qué no ven que no tenemos ninguna pretensión de escondernos y que estamos haciendo el trabajo del Reino Dios a la luz del sol: Yo les suplicaría que tuvieran más cuidado al recibir informaciones y que no hicieran el ridículo que hicieron con estos pobres muchachos…

En nuestros medios de comunicación social, tengo buenas noticias. Nos comunica Orientación que el periódico se agotó, ya casi desde ayer. Yo quiero agradecer a la prensa y a la radio por la gran propaganda que nos están haciendo, y ojalá que aumentemos la circulación de este periódico que está llegando hoy a más hogares…

Quiero protestar contra ciertas anomalías del correo. Me consta que el corresponsal de Excelsior en Guatemala, no lo recibe a pesar de que se lo mandamos por correo. El Padre Juan Deplank de Bélgica tampoco; el Dr. Segovia, muy conocido en San Miguel, también se queja de no recibirlo a pesar de que se lo estamos enviando. ¿Qué no se han dado cuenta que estamos ya sin Estado de Sitio y que nos están violando la correspondencia?…

En cambio nuestra Emisora YSAX ha tenido que sufrir el retiro de varios anunciantes por amenazas de la UGB. Yo quisiera proponerles a los queridos católicos que ojalá un día tengamos una emisora que no tenga que depender de lo comercial y que la sostuviéramos, de veras, como una emisora cultural de los católicos. Si nos proponemos, creo que pudiéramos llegar a ésto, no estar pendientes de la UGB que solamente permite aquellos que no hablan contra los abusos que la UGB defiende…

Una noticia muy grata es que la carta pastoral se está vendiendo con mucha rapidez. En esta semana dos veces ha sido agotado el depósito de la Librería San Pablo. En Excelsior de México se ha publicado un resumen, quiero agradecer al corresponsal de aquel importante periódico. Lo mismo que se ha enviado a diversas oficinas del Continente y del mundo.

Quiero agradecer- y ésto lo digo para que vivíamos en comunión estas satisfacciones pastorales- una invitación que desde Estados Unidos me hace el Consejo Nacional de Iglesias y en el programa de esa visita me señala algunos contactos con la conferencia episcopal de aquel gran país, por eso les encomiendo a ustedes, para que se resuelva lo mejor…

Quiero agradecer los elogios que el FAPU ha hecho a la pastoral de la Arquidiócesis, lo mismo al servicio informativo PAI-NEWS que sigue reproduciendo íntegras las homilías e informa con toda lealtad lo que nadie quiere informar: las relaciones, las solidaridades que llegan al Arzobispado de diversas partes, como la que llegó del obispo de Cuernavaca y la solidaridad de Puerto Rico a través del periódico El Visitador.

Quiero pedirles, queridos hermanos, por nuestra Catedral, que está en un momento muy difícil y allá está la Secretaría donde pueden ayudarnos llevando ayudas, ya sea en efectivo o en los materiales que ya pueden indicar.

EN LA IGLESIA UNIVERSAL

En cuanto a la Iglesia Universal ya dijimos que estamos celebrando ésto en homenaje también al Papa, que en este momento está de viaje, de peregrinación y espera él que el viaje a Irlanda sirvan para promover la gran causa de la paz y la reconciliación. El periódico comentaba el gran contraste del Boston de hace 200 años y el gran homenaje que hoy espera al Papa. Hace 200 años se quemaba la efigie del Papa junto a una imagen grotesca del demonio y hoy es un homenaje de fe católica al sucesor de Pedro.

Así va la Iglesia, como dice el Concilio, “entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios”. No nos asustemos que todavía en San Salvador no hemos llegado a quemar efigies, pero quizás hay algo más grave y es que se publica con toda impunidad toda clase de calumnias contra la Iglesia, aún fingiendo firmas de campos pagados que sabemos que se van a cobrar no a las personas que allí sino a ANEP o a otras instituciones…

El Papa recordó que el aborto es tan serio como el uso de la fuerza física y la opresión. Hay una consideración sumamente útil para tener en cuenta la ligereza con que legisladores y gobiernos tratan asuntos que pisotean la moral. El Sumo Pontífice expresó que el fin prematuro de la vida humana es tan serio como el uso de la fuerza física y de la opresión, y dijo esto: “Toda la historia de derechos de muestra que las leyes pierden su estabilidad y autoridad moral, cuando son usadas para restringir con fuerza física o cuando renuncian lo que es incumbente en ellas con respecto al niño no nato o en cuanto a la santidad del casamiento. En el plano internacional no podemos renunciar a la ley para los oprimidos o a una búsqueda de la verdad, la que si es abandonada, dejaría espacio libre a peligrosas formas de relativismo. La búsqueda de la verdad es difícil pero necesaria y ningún jurista puede evitarla”…

Digo que ésto es muy profundo porque muchos creen que ya porque lo aprobó la Asamblea- el aborto, el divorcio- ya esa legalización convertiría en moral un acto. Y el Papa lo que está diciendo aquí es que la Iglesia tiene sus criterios propios que aún cuando mil legislaciones legislaran contra sus principios cristianos, sería un pecado contra la moral; la Iglesia no puede claudicar, aunque todo el mundo acepte una ley, si esa ley está contra las fuentes de la vida, contra la santidad del niño para nacer, siempre es una ley que hay que respetar, no depende de los hombres sino de Dios…

Miremos , queridos hermanos, como la Iglesia en esta pluriforme inspiración del Espíritu en el Papa, en los obispos, en las comunidades, está trabajando lo que decía Cristo: “Si en mi nombre están lanzando demonios, haciendo milagros, están con nosotros”. Cuántas cosas no veremos nosotros nunca, pero pertenecen a nuestra vida. ¡Qué hermoso pensar en la universalidad de la Iglesia, de su moral, de su dogma, que donde quiera que haya alguien que confiese esta fe, es nuestro, aunque no lo conocemos nunca en esta tierra, pero sí formamos Iglesia.

Me he imaginado muchas veces yo, como el árbol corpulento una ramita al extremo y otra ramita al otro extremo, nunca se conocerán pero están recibiendo la sabía de un mismo tronco y pertenecen a la misma vida. Asi también el Papa no conocerá a mucha gente de la que está aquí ahora, pero sabemos que entre el Papa y nosotros hay una comunión de vida y que en la medida en que nosotros vamos enriqueciendo ese espíritu que se nos dá, estamos haciendo Iglesia junto con el Papa. Lo importante no es ser Papa, obispo, sacerdote, sino dejarse llevar por el Espíritu de Dios por que esto es lo que hace grandes, el Espíritu de Dios que se posesiona del hombre para que cumpla su misión y si no la cumple está haciendo más mal que bien.

2. LOS BIENES MATERIALES

JUSTICIA DE DIOS Y EGOISMO DE LOS HOMBRES

a) Condena el abuso de la propiedad

Este es más grave, o mejor dicho, más visible, los bienes materiales. Alguien me dijo una vez: “En vez de sus discursos incendiarios, ¿por qué no lee simplemente el evangelio? Y a mí se me ocurría hoy no hacer otra homilía más que leer el texto de Santiago. Fíjense si hay algo más incendiario que Santiago cuando hoy nos dice: “Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracia que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego”… Que conste que están aplaudiendo al apóstol Santiago… Y continúa el apóstol: “¡Habéis amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final! El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Os habéis cebado para el día de la matanza, condense y mataste al justo; él no os resiste”. Aquí encuentro, nada más para ordenar el pensamiento de Santiago, los tres grandes males de la riqueza cuando se abusa de ella. No se condena la riqueza sino el abuso de la riqueza.

-Lo primero es absolutizar un bien limitado. Su abundancia injusta, es testimonio contra el mismo propietario.

Cuando habla de oro que se enmohece, y de abundancia de vestidos que se están picando, en vez de darlos a los pobres, está diciendo: esa abundancia es un testimonio de que no hay que absolutizar lo que se tiene, sino compartirlo. Es lo segundo: pervertir el fin de la riqueza. Compartir con los trabajadores que te ayudan a levantar la cosecha…

Y tercero, lo que yo digo en mi carta pastoral, destruir al propietario injusto. La idolatría de la riqueza no sólo ofende a Dios sino que destruye al mismo que la posee. Y es lo que dice Santiago en la carta de hoy: “…habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer, os habéis cebado para el día de la matanza”.

El domingo pasado yo no me acordaba del autor de aquella frase que les cité en italiano y cuando salíamos, Televisión Italiana que había estado con nosotros, me dijo: “Esa frase es del Cardenal Montini, cuando era obispo de Milán. El Papa Pablo VI, dicen que llamó a todos los empresarios de Milán y les dijo esa famosa frase: “Spogliatevi, se non, vi spoglieranno”, es decir: “Despojaos, sino os despojarán”. Yo creo que antes que nos quiten por la sangre y la violencia, demos por amor…

b) Discurso de Juan Pablo II en Puebla

Y ya que estamos también en un homenaje a Juan Pablo II yo quisiera que hiciéramos un contrato con todos ustedes y los que están oyendo por radio: que vamos a aceptar todo lo que diga el Papa en las Naciones Unidas y que nuestros periódicos no manipulen solamente un aspecto de la noticia… Yo desde ya quiero decirles que quiero ser fiel al Papa hasta la muerte y que lo que diga Juan Pablo II en las Naciones Unidas será para mí también una orientación; yo trataré de repetir y de acomodar mi pensamiento- como siempre lo hago- al pensamiento del magisterio del Papa, que habla en nombre de Dios…

Miren como en Puebla, el Papa, cuando les dice a los obispos: “Ustedes son defensores y promotores de la dignidad” y recuerda como la historia de la Iglesia recoge figuras de obispos profundamente empeñados en la valiente defensa de la dignidad humana, de aquellos que el Señor les ha confiado dice; “Nace – son palabras de Juan Pablo II en Puebla- la constante preocupación de la Iglesia por la delicada cuestión de la propiedad. Una prueba de ello son los escritos de los padres de la Iglesia a través del primer milenio del cristianismo”. Quien lee los padres de los primeros siglos francamente que ya se les podía llamar comunistas y no es más que los intérpretes de la doctrina tradicional de la Iglesia.

Aquí cita a San Ambrosio y otros papas y dice: “Lo demuestra claramente la doctrina vigorosa de Santo Tomás de Aquino, repetida tantas veces-el gran teólogo de la Edad Media habla de que la propiedad privada no es un derecho absoluto sino relativo-. En nuestros tiempos- palabras del Papa- la Iglesia ha hecho apelación a los mismos principios en documentos de tan largo alcance, como son las encíclicas sociales de los últimos papa. Con una fuerza y profundidad particular, habló de este tema el Papa Pablo VI en su Encíclica Populorum Progressio.

Esta voz de la Iglesia, eco de la voz de la conciencia humana, que no cesó de razonar a través de los siglos en medio de los más variados sistemas y condiciones socio-culturales, merece y necesita ser escuchada también en nuestra época, cuando la riqueza creciente de unos pocos sigue paralela a la creciente miseria de la masa…

“Es entonces- continúa diciendo Juan Pablo II – cuando adquiere carácter urgente la enseñanza de la Iglesia, según la cual sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social”.

El otro día alguien me dijo que no había entendido esta frase y por si alguno necesita esta explicación, el Papa quiere decir que así como cuando uno tiene una casa hipotecada no es toda de él, si no paga la deuda se la quitan. El Papa dice lo mismo, la propiedad privada, aunque tengas bien hechos tus registros, tus escrituras, no es un derecho absoluto, esta hipotecada al bien social, y el bien común es la pauta para la propiedad privada. Por eso decimos que es necesaria una reestructuración de nuestro sistema económico y social, porque no puede ser esta absolutización, esa idolatría de la propiedad privada que es francamente un paganismo. El cristianismo no puede admitir una propiedad privada absoluta…

“Con respecto a esta enseñanza- dice el Papa-, la Iglesia tiene una misión que cumplir: debe predicar, educar a las personas y a las colectividades, formar la opinión pública, orientar a los responsables de los pueblos. De este modo estará trabajando en favor de la sociedad, dentro de la cual este principio cristiano y evangélico terminará dando frutos de una distribución más justa y equitativa de los bienes, no sólo al interior de cada nación, sino también en el mundo internacional en general, evitando que los países más fuertes usen su poder en detrimento de los más débiles ”. La carta de Santiago apóstol puesta al día y para América Latina, por Juan Pablo II.

Por tanto, cuando se nos critica de estar aqui predicando cosas incendiarias nosotros decimos: no estamos haciendo más que recordar un principio que se ha olvidado y que es necesario a la base de las transformaciones de nuestra sociedad. Si queremos que cese la violencia y que cese todo ese malestar, hay que ir a la raíz. Y la raíz está aquí: la injusticia social.

Es necesario educarse, como dice el Papa, y aqui, desde la palabra de Dios yo hago un llamamiento a todos los queridos hermanos salvadoreños, sobre todo a aquellos que han pervertido en su mente y en su corazón, en su apego, la doctrina verdadera y cristiana de la propiedad privada: que revisen y verán que son más felices cuando por amor se desprenden para sus hermanos y comparten con todos lo que no es felicidad disfrutarlo uno solo.

HECHOS DE LA VIDA CIVIL

Finalmente, o mejor dicho aqui, en este aspecto de la justicia social, yo quiero poner antes de terminar los acontecimientos de nuestra semana civil.

En primer lugar, denunciar más violencia. Cabalmente estamos diciendo que la raíz no se toca, que está fértil, tiene que seguir produciendo malestar una injusticia social a base de una aberración de la propiedad y de una absolutización de la riqueza, que para colmo se trata de defender con la represión. Allí está la causa de todo: injusticia social y represión… que no es otra cosa que contradecir la doctrina que hoy hemos leído en la misma Biblia: Que Dios no ha dado el oro, los vestidos, las riquezas, para que se apolillen y se herrumbren, porque así están dando testimonio del egoísmo del que los posee, sino para que se compartan y para que se hagan felices a todos aquellos que cada día se van haciendo más débiles porque está imperando esa idolatría de la riqueza y de la propiedad entre nosotros.

Por eso tenemos que denunciar la violencia en formas cada vez más vergonzosas. Esta semana ha sido de muchas violencias pero más que enumerar los diversos casos concretos yo quisiera llamar la atención, hermanos, en la forma embustera con que se trata de encubrir verdaderos crímenes. He analizado, por ejemplo, las diversas informaciones que se dieron de los tres que fallecieron allá junto a Casa Presidencial. ¡Qué contradicciones en una y en otra información!, hasta terminar diciendo que habían sido como encontrados en una violencia. Ahora se presenta como que el vehículo quedó atrapado entre dos fuegos, después de haber dicho que dispararon también. Una serie de contradicciones que lo mejor es lo que hemos dicho, que se investiguen hechos como éstos, que no queden impunes. Es inútil ya atraer nuevos inversionistas al país tratando de encubrir lo deteriorado de nuestra imagen con una ligera capa de pintura. Son estos hechos que quedan sin aclarar ni sancionar los sancionar los que ahuyentan el turismo, la inversión, y manifiestan la imagen real de represión que vive nuestra patria.

También otro caso inmoral por su información. La muerte de la señora María Gladis Molina de Jardín, cerca del Cuartel de la Guardia Nacional. Cuántas versiones se han querido dar pero los testigos presenciales hablan de una bala que mató a la señora, procedente de la Guardia Nacional…

Se quiso presentar, también, a los cuatro muertos de Panchimalco como víctimas de un enfrentamiento, pero varios de los que fueron a reconocer los cadáveres notaron que sus dedos los tenían completamente ceñidos por las pitas.

Algunos de los que resultaron muertos el martes pasado entre los disturbios del centro fueron alcanzados por balas y eran gente transeúnte, de paz. ¡Cuántas versiones también se han querido inventar al respecto!

Yo quiero que oremos por tanto muerto, víctima de tanta injusticia y que las familias de todas estas personas sientan que la Iglesia está con ellos y que no puede compartir el engaño de la información sino que sabe que tiene que reclamar la injusticia y llevar a los tribunales a los culpables. Y al fin y al cabo, si en la tierra no hay justicia para la Iglesia está el último pensamiento que vamos a analizar hoy, la trascendencia.

Se informa de otras violencias. De parte de los grupos guerrilleros, se desalojó el Ministerio de Trabajo. El Ministro denuncia a la LP-28 de haber usurpado algunos documentos. Esperamos que las Ligas expliquen, así como me ha gustado la explicación que dio cuando dicen que el bus de la Ruta 41 no fue quemado por ellos. Y me parece muy ejemplar esta consideración: manifiestan que ellos saben que los trabajadores de la industria del transporte son parte del pueblo y que en vez de tratar de hacerles daño en sus medios de ganarse la vida, están tratando de que se incorporen a la defensa justa del pueblo. Respetamos al pueblo, dice, sus símbolos patrios y sus creencias, en la misma medida que respetamos la necesidad de reivindicar a cada uno de todos los salvadoreños…

De parte del Socorro Jurídico- quiero decir también el gran bien que está haciendo esta Institución de nuestra Iglesia- se han denunciado el desaparecimiento del campesino Mariano Escobar Rivera, desde el 5 de agosto, deja cinco hijos y su familia ha presentado Recurso de Exhibición Personal que no se responde. Denuncia también las capturas de Carlos Alberto Aldana, desde el 10 de septiembre; de la doctora María Teresa Hernández Saballos, desde el 15 de septiembre; de José Adrián Minero, desde el 17 de septiembre; de Ricardo Cisneros Castro, de José Humberto Sorto, de Raúl Mercado Amaya, de Víctor Manuel Rivera Valencia, de Germán Flores Cañas, Jacinto Huezo, de Ovidio López Mejía y de José Oscar López Mejía. De todos éstos se ha presentado Recurso de Exhibición Personal y aún no se sabe nada de ellos. Han llegado otras denuncias, pero yo quisiera decirles que mientras no comprobemos, nosotros tenemos como principio solamente decir cosas que están plenamente seguras, no estamos inventando aquí falsas.

Los familiares de Félix Antonio Abrego denunciaron el asesinato de éste. Con éste ya son tres miembros de su familia que son asesinados: Pedro Abilio Abrego y José Osmín Abrego. ¡Qué triste suerte la de ciertas familias destinadas a morir asesinadas por falta de una justicia en nuestro ambiente!

En el campo laboral, se solucionó la huelga de Cartotécnica. Esta semana se originaron conflicto en Lido, en Santa Mercedes. Continúan conflictos en IMES, COGEFAR, DURAMAS, ARCO.

Apex ha acudido al Arzobispado para denunciar que hace ya 44 días está una huelga que no tiende a terminar; son cerca de 300 trabajadores que necesitan una solución y hay también un rehén el Señor Escobar Ezeta. Suplicamos que se haga lo posible de un diálogo que resuelva estas situaciones inhumanas.

Se indemnizaron otros 125 empleados al cerrar el Gran Hotel San Salvador y así tenemos más desocupados en nuestro ambiente.

La Unión Nacional Jornalera ha publicado una plataforma reivindicativa en base a lo que una familia jornalera de seis personas, gastaría diariamente: ¢10.41.

La Asamblea aprobó que los dueños de fincas paguen a cada uno de sus trabajadores ¢1.50 si no les proporcionan la comida ¢0.50 si les dan alimentos sin cocinar. Se aprobó aumentar a las enfermeras el salario mensual a ¢725.

Finalmente, queridos hermanos, quiero referirme como una nota de esperanza al llamamiento que hace ANEP: enumeró varios factores que están influyendo en la situación anárquica de nuestro país, pero nos sorprende que lo que no se menciona es lo que nosotros estamos diciendo como raíz y fuente de todo el malestar: la absolutización de la riqueza y la propiedad privada. ANEP invitó a los empresarios a examinar lo que pueden ofrecer y ésto ya es una esperanza. Decimos que no basta ver el camino que hay que recorrer sino dar pasos en ese camino. Y cuando se pregunta que se puede ofrecer, creo que se están dando pasos ya iluminados por ese Dios que quiere los bienes para todos. Sugirió aunar esfuerzos para asegurar el goce de la libertad, de la salud, bienestar económico y la justicia social a todos los habitantes de El Salvador. Esto nos llena de esperanza, cuando ya se deja de mirar mi salud, mi bienestar económico, y se ve el bienestar de todos los habitantes del país. Bendito sea Dios y ojalá nos den estos horizontes, las reflexiones que estamos haciendo. Reconoció que es mucho lo que aún queda por hacerse, individual y gremialmente, que hay que interesarse más por la distribución de las riquezas.

Yo espero que esta esperanza se lleve adelante; que todavía estamos a tiempo de no tener que comprar con tanto dolor y sangre lo que todavía podemos alcanzar por amor por racionalidad.

3. LA TRASCENDENCIA CLAVE PARA ENTENDER LA MENTE DE DIOS Y FUERZA PARA REALIZARLA

a) La meta

Yo he repetido mucho esta palabra de la trascendencia y creo que cada día se hace más necesaria porque solo allí podemos encontrar la explicación racional de lo que estamos diciendo. Trascendencia, como lo he repetido varias veces, es la perspectiva no sólo a la mirada terrenal, sino a los horizontes del Creador, del Señor, y es allí donde nos invita a mirar las lecturas de hoy, sobre todo.

-Sobre los bienes el gran bien

Señala una meta. Habla de los bienes y del gran bien. Cuando habla de los dos pies, de las dos manos, de los dos ojos, son los bienes: pero cuando dice que si es necesario cortarse un pie, o una mano, por el gran bien del Reino, hay que preferir entrar tuerto, o manco, o cojo al reino de los cielos y no hundirse con los dos ojos, y las dos manos, y los dos pies al fracaso. Los bienes hay que subordinarlos al bien y el hombre no tiene que perder de vista lo único absoluto, lo trascendente, Dios, el gran bien. También como una meta, entrar en la vida, entrar en el Reino.

Como una motivación para caminar hacia esa meta, Cristo ha mencionado: en mi nombre.

Mirar en el pequeñuelo alguien que representa a Cristo.

Y volvemos aquí a la opción preferencial por los pobres. No es demagogia, es evangelio puro, si no nos preocupamos de los intereses del pobrecito, del pequeñuelo, pero no de cualquier modo, sino porque representa a Jesús, por la fe que abre el humilde, el marginado, el pobre, el enfermo: mira en él a Jesús, esa es la trascendencia. Cuando no se mira más que un rival, un imprudente, alguien que viene a aguarme mis fiestas, naturalmente, el pobre, estorba. Pero cuando se abraza como abrazó Cristo al leproso, y cuando levanta el buen samaritano al herido del camino porque lo que le haga a él se lo hace a Cristo, esta es la trascendencia, sin la cual no es posible una perspectiva de justicia social, Cristo presente en los pequeñitos.

Reflexión de lo transitorio: “en el tiempo final…”

La segunda lectura nos habla también de una reflexión de lo transitorio. “Ahora están amontonando riquezas, dice, cuando ya llega el juicio final”. Según la mente de los apóstoles el juicio ya estaba a la puertas y parecía ridículo que los hombres viendo lo transitorio de la historia y del tiempo, estuvieran almacenando cosas que se van a quedar aquí en la vida. ¡Ah, si pensáramos que transitorias son las cosas de la tierra!, no sería alienación, si no sería darle el justo valor relativo a los bienes de la tierra para comprar con ellos- como dice el evangelio -las amistades del cielo y no para hundirse con ellos en las mazmorras del abismo. Por eso el estorbo lo menciona Cristo hoy, bien claro. El estorbo de los que no quieren entender; esto es, cuando apartan a otros de los criterios cristianos: El que escandaliza a uno de estos pequeñuelos.

Queridos hermanos, aquí quisiera yo pensar en cuántas ideologías políticas que han envenenado la mente de tantos cristianos. Yo quisiera decirles a todos los que sienten la vocación política que la incorporen a esta trascendencia de Cristo, que no traten de matar el espíritu sobrenatural y trascendente de aquellos jóvenes, de aquellos hombres que de veras sienten la necesidad de luchar. Porque como decía Juan Pablo I en su famosa carta a Chesterton: “El Dios que nosotros profesamos no es un Dios alienante: sino que quiere darnos ya también a los que trabajamos por la liberación de la tierra, el premio eterno si sabemos incorporarlo a la trascendencia, ese esfuerzo”.

Los signos actuales: “se quitará con sangre lo que no se dé con amor”

Cuando la tentación arrecia dentro de nosotros mismos es, entonces, hermanos, la hora en que hay que cumplir con esa palabra paradójica, oriental del Evangelio: Si tu pie te escandaliza, cortátelo; si tu mano te estorba, arráncatela; si tu ojo te es ocasión de escándalo, es decir, si los bienes de la tierra los quieres tanto como quieres una mano, un pie, un ojo, no dudes en arrancártelos, por el gran bien. Si tú quieres salvar tus ojos, tus manos, tus bienes y no quieres compartirlos ni someterlos a una justicia según el pensamiento de Dios, lo perderás todo. Demos por amor para que no tengamos que dar después por la fuerza y tener que entrar sin los bienes y sin el bien, a la eternidad.

Los signos actuales nos urgen a una sociedad según el pensamiento de Dios. Ojalá hagamos nuestra la frase de Moisés: “Ojalá todo el pueblo profetizara”, ojalá los dones del Señor no los mezquináramos sino que deseáramos que vengan a todo el pueblo de Dios”. Y como Cristo, también: “el que no está contra nosotros, está con nosotros”.

ES EL DIOS DE JUAN PABLO II

Voy a terminar leyendo el final de la bonita carta del Papa Luciani- no nos olvidemos que en su nombre hemos hecho esta reflexión- y dice: “Querido Chesterton: estoy convencido como tú, este Dios se hará conocer y amar cada vez más y de todos, incluidos los que hoy lo rechazan no porque sean malos, (son quizás mejores que nosotros dos) sino porque le miran desde un punto de vista equivocado”. Queridos cristianos, miremos a Dios desde su plena perspectiva, no lo rechacemos antes de mirarlo desde la verdad- y el Papa termina diciendo con esta pregunta- ¿Qué ellos siguen sin creer en Dios? Dios les responde: “Pero yo sí creo en vosotros”. Así sea.

Lee más

En Cristo se revelan las tres dimensiones de los verdaderos grandes

25º Domingo del Tiempo Ordinario

23 de septiembre de 1979

Lecturas:

Sabiduría: 2, 17-20

Santiago: 3, 16-18. 4, 1-3

Marcos: 9, 29-36

Queridos hermanos:

-Ofrecimiento de la cuarta carta pastoral y edición de Puebla.

Gracias a Dios, está ya en circulación la cuarta carta Pastoral que les recomiendo mucho, porque es un esfuerzo por dar a este momento del país la palabra de nuestra Arquidiócesis. Al mismo tiempo es la presentación oficial del documento de Puebla a nuestra comunidad arquidiocesana para que -según es el deseo del Papa- muy pronto se hagan vida estas sabias directrices pastorales. Nuestra Arquidiócesis quiere ponerse siempre dócil a la voluntad del Papa, iluminada siempre por el magisterio de la Iglesia universal y continental.

Esto nos dá mucha fortaleza, por eso quisiera que todos los que se sienten comprometidos con nuestra Arquidiócesis, y aún aquellos que nos critican también, estudien cuál es el pensamiento auténtico, no falseado, de nuestra Arquidiócesis.

-El hombre, primer camino que la Iglesia debe recorrer en cumplimiento de su misión.

En esta carta pastoral se resalta- según es el pensamiento del Papa actual y de Puebla- la doctrina sobre el hombre. En un afán de querer ser dócil a esta voluntad y a esta doctrina, copiamos: “El hombre por su dignidad e imagen de Dios merece nuestro compromiso en favor de su liberación y total realización en Cristo Jesús. Sólo en Cristo se revela la verdadera grandeza del hombre y sólo en él es plenamente conocida su realidad más íntima; por eso hablamos al hombre y le anunciamos el gozo de verse asumido y enaltecido por el propio Hijo de Dios, que quiso compartir con él las alegrías, los trabajos y sufrimientos de esta vida y la herencia de una vida eterna”.

-Necesitamos conocer el “Misterio del Mesías”

-Cada domingo

Cabalmente a eso venimos a misa todos los domingos: a conocer a Cristo y su gran misterio. Al tratar de conocer el misterio de Cristo nos estamos descubriendo a nosotros mismos. Nadie tiene una idea tan exacta del hombre como aquel que reflexiona en Cristo. “El misterio del hombre -ha dicho el Vaticano II- no se descifra sino en el misterio del Hijo de Dios que se hizo hombre”.

Primera parte: San Marcos el misterio del Mesías

Cabalmente la lectura del evangelio de San Marcos que va marcando domingo a domingo nuestro estudio de Cristo, en este año nos ha presentado el primer aspecto: en la primera parte del año que culminaba el domingo pasado: el misterio del Hijo de Dios, del Mesías, hasta lograr una confesión maravillosa en San Pedro; “¡Tú eres el Mesías!”.

Segunda Parte: el misterio del Hijo del Hombre

Pero Cristo comienza la segunda parte de su evangelio a explicarnos que ese Mesías es también el Hijo del Hombre. Asi podía titularse la segunda parte del evangelio de San Marcos: el evangelio del Hijo del Hombre. Porque es allí donde Cristo perfila la figura del Mesías, no un falso Mesías, triunfalista, de conquistas fáciles, de dominaciones mundiales que afloran casi espontáneas, milagrosas. ¡No! Es un mesianismo que hay que conquistar con la cruz, el sufrimiento y el dolor. Es un Mesías que tiene que encarnar en su grandeza divina el dolor del Siervo de Yahvé. El Siervo que aparece ya en Isaías: escupido, azotado, coronado de espinas, humillado como no ha habido otro hombre. Esto extrañaba a los que esperaban un Mesías triunfal: ¿Cómo puede ser un Mesías doliente? Ese empalme del triunfo y del dolor es lo que está trabajando Cristo en estas páginas que se ponen a consideración en estos domingos desde el domingo pasado.

Por eso, la doctrina sobre el hombre y nuestra reflexión sobre Cristo van paralelas. Y yo creo que hoy, más que nunca, en El Salvador necesitamos conocer a Cristo. Hoy se necesitan cristianos y desde el cristianismo serán los verdaderos liberadores del hombre; si no se nos darán movimientos políticos violentos, agresivos, de extrema derecha o de extrema izquierda. Pero no nos darán al verdadero hombre. Es del cristianismo – de ustedes queridos hermanos, comunidades que reflexionan la Palabra de Dios como lo estamos haciendo hoy para conocer el misterio de Cristo- de donde saldrán los verdaderos liberadores que la patria necesita.

Seamos cristianos actuales, no nos asustemos de las audacias de la Iglesia actual. Con la luz de Cristo iluminemos al hombre hasta en sus antros más horrorosos: la tortura, la prisión, el despojo, la marginación, la enfermedad crónica. El hombre oprimido hay que salvarlo pero no con una salvación revolucionaria solamente a lo humano, sino con la revolución santa del Hijo del Hombre que muere en la cruz precisamente para limpiar la imagen de Dios que se ha manchado en la humanidad actual tan esclavizada, tan egoísta, tan pecadora.

EN CRISTO SE REVELAN LAS TRES
DIMENSIONES DE LOS VERDADEROS GRANDES

Sólo serán grandes los que llenen estas tres dimensiones:

1a.    La justicia que se prueba en la persecución
2a.    Un servicio animado por el amor
3a.    Una trascendencia que identifica con Dios hasta a los más pequeños y humildes

¡Esta es la verdadera liberación! La que se anuncia en las lecturas de hoy, principalmente en el evangelio: en Cristo se revelan las tres dimensiones de los verdaderos grandes. Yo creo, hermanos, que los santos han sido los hombres más ambiciosos. Los que han querido ser grandes de verdad. Y son los únicos verdaderamente grandes. Ni los heroísmos de la tierra pueden llegar a la alturas de un santo. Eso es lo que yo ambiciono para todos ustedes y para mí: que seamos grandes, ¡ambiciosamente grandes! Porque somos imágenes de Dios y no nos podemos contentar con grandezas mediocres.

Quiero para todos la envidiable aspiración de la grandeza, pero según estas dimensiones que Cristo nos ofrece hoy; si no, no hay verdadera grandeza.

1º. LA JUSTICIA QUE SE PRUEBA EN LA PERSECUCION

a) Paralelo evangelio- primera lectura

¡Qué hermoso paralelo nos ofrece la liturgia de hoy! Entre la primera lectura del libro de la Sabiduría hablándonos de la persecución de los impíos contra el justo. Unas palabras que las oímos en el evangelio cuando nos narra la burla de los enemigos de Cristo crucificado ya, muriendo y riéndose de él: “¡Bah!, decía que era Hijo de Dios. ¡Que venga y nos salve! ¡Creemos en él si baja de la cruz!” Era la burla de los impíos contra el justo tal como hoy leemos en la primera lectura, del libro de la Sabiduría.

-Segundo anuncio de la pasión… difícil tarea

Ese paralelo con el evangelio de hoy que nos cuenta la segunda vez Cristo anuncia su pasión. ¡Tres veces en el evangelio de San Marcos! La primera fue el domingo pasado. En la pintoresca región de Cesarea de Filipo, allá en las faldas del monte Hermón, junto al Lago de Genesaret. Hoy desciende de aquellas alturas, y caminando a las orillas del lago llegan hasta lo que él llamaba “su ciudad”, cafarnaum. Quizá en la casa de Pedro es donde sucede el episodio de hoy.

Al llegar, Cristo les explica nuevamente que el Hijo del Hombre ha de sufrir, ha de ser entregado: ¡lo van a matar, pero al tercer día resucitará! Otra vez la preciosa síntesis del anuncio de Cristo. Esto es Cristo, lo que vamos a decir en el momento de la consagración: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección”. Ahí está la esencia del cristianismo: el Cristo tiene que morir humillado pero resucitará al tercer día. Este es el camino de la verdadera salvación.

-no entendían, les daba miedo preguntarle

Es el Hijo del Hombre cuyo anuncio de sufrimiento los apóstoles no entienden. “No le entendían- dice el evangelio de hoy- y tenían miedo de preguntarle”. Tenían miedo de preguntarle porque intuían que les iba a afirmar y les iba a aclarar horrorosamente lo que tenía que sufrir. Y como no queremos saber las cosas que no queremos… Ahí se explica muchas veces por que no se quiere aceptar una Iglesia perseguida, no se quiere oír de una persecución y parece que todo eso es demagogia.

Tienen miedo de preguntarle a Cristo el por que del sufrimiento. En vez de rehuir una explicación cruda y sangrienta, hay que enfrentarse, y preguntar, y hacer nuestra esa persecución. Eso es lo que Cristo quiere: ¡No tengan miedo, tienen que seguirme si quieren ser fieles! ¡Niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame! Sólo asi tendré verdaderos seguidores. No quiero cristianos miedosos. No tengan miedo. Entérense bien de la persecución. Sepan que este es el único camino auténtico del que quiere salvar al mundo junto a mí.

b) ¿Por qué la persecución?

¿Por qué la persecución hermanos? Porque es la verdadera fuerza de la redención de la voluntad de Dios: “Padre, si es posible, quita de mí este cáliz.

¡Pero no se haga como yo quiero sino como Tú!” Y Cristo tuvo que sorber el cáliz amargo de la pasión.

Cuando Pedro sacó su espada para defenderlo le dice: “Mete tu espada en la vaina, porque el que a hierro mata a hierro muere. Y tú ¿no crees que el Padre podía enviarme doce legiones de ángeles para librarme?” Pero es necesario cargar la cruz y aparecer como un vil condenado a muerte. No importa, asi lo quiere el Padre. Es la voluntad del Padre que se lave con sangre de Cristo, Hijo de Dios, el pecado del mundo porque es muy grave. Ojalá pensáramos cuando somos rebeldes que la verdadera rebeldía es ésta; la rebeldía santa de Dios, que no se somete al pecado del hombre sin pedirle purificación. Fue necesario pedirle la sangre de su propio Hijo y no perdonarlo para que sobre sus espaldas cargara todas nuestras iniquidades.

c) Porque la buena conducta es reproche de los malos

La primera lectura nos dá la razón del por que de la persecución. Ayer, en Guazapa, me preguntaban algunos catequistas: “¿Por qué la persecución? Si predicamos el bien, ¿por qué no nos quieren entender? Si nos reunimos para reflexionar la Palabra de Dios, ¿por qué nos mal informan como reuniones subversivas?”. ¿Saben por qué? Ojalá tuviéramos la sabiduría de la lectura primera de hoy. Dicen los impíos: “¡Su actitud reprocha nuestros pecados!” Esta es la primera razón: ¡la actitud de los justos reprocha la actitud de los injustos! Es como cuando amanece el día que las tinieblas tienen que esconderse, huir. No puede compaginarse la justicia santa de Dios con el pecado del mundo. El mundo tiene que perseguir la cruz. Cristo lo dijo: “¡Amaron más las tinieblas que la luz!” Aqui podemos conocer de quien somos nosotros: si de Dios o de las tinieblas.

“Es ahora- les decía yo ayer en Guazapa -cuando se conoce quien es quien”. Quienes son los verdaderos seguidores de Cristo a pesar de la persecución, del mal entendido, de la calumnia. Y no flaquean, porque saben que llevan la luz.

d) Porque la persecución prueba el ideal trascendente del verdadero grande

Otra razón que encuentro en la primera lectura es que la persecución prueba, pone de manifiesto el ideal trascendente que uno lleva por dentro. “¡Se dice que es Hijo de Dios! ¡Probémoslo a ver si nos salva!” Pobrecitos, creen que todo se resuelve en la historia temporal. Creen que humillando a un  cristiano  entre torturas, entre prisiones, entre cárceles, están triunfando…

Decía San Agustín, hablando de los mártires: “¿Ves al verdugo con su espada triunfante sobre el cadáver del mártir? ¿Quién ha venido?. ¡No hay duda de que ha vencido la víctima! El que ha vencido por la fuerza bruta de la espada no ha comprendido la grandeza del que ha sabido dar su vida por un ideal altísimo. Esta es la verdadera victoria que vence al mundo.

Pasará esta hora de prueba y quedará refulgente el ideal por el cual murieron tantos cristianos. Es una noche negra la que estamos viviendo, pero el cristianismo vislumbra que tras la noche ya fulgura la aurora, ya se lleva en el corazón la esperanza que no falla. ¡Va Cristo con nosotros! No temamos, somos Hijos de Dios, aunque se rían de ese título como se reían frente a Cristo: “Dice que es Hijo de Dios. ¡Que lo salve!” Y se reían pensando que habían triunfado sobre el Hijo de Dios. Cristo podía bajar de la cruz y aniquilar, hacer polvo a sus enemigos; sin embargo, esconde toda su grandeza por dentro porque tiene que salvar al mundo, precisamente, con esa convicción que los ciegos no pueden comprender.

Por eso, la persecución es necesaria para que los que llevan esa esperanza profunda en su alma la sometan a la prueba y para que, tal vez, asi se conviertan los incrédulos y para que sepan que el horizonte de la historia no termina con la vida, sino que se extiende mucho más allá a donde llegan los ideales de los verdaderos hijos de Dios.

-Elogio de Juan Pablo II a Pablo VI: “Apóstol del Crucificado”

He leído con cariño los elogios que el Papa Juan Pablo II ha hecho del Papa Pablo VI. Precisamente me viene -como dicen: como anillo al dedo -en esta domínica en que recordamos la razón de la persecución. Llama al Papa Montini un “Apóstol del Crucifijo”. “Conocía la dimensión interior de la cruz. No fue ajeno a los insultos y faltas de respeto que sufrió como maestro y servidor de la verdad. No fue ajeno a la pena ni a la angustia”.

Yo tuve la dicha de ver muy de cerca al Papa Pablo VI y veía en su mirada triste la serenidad del verdadero perseguido por la justicia. La encíclica Populorum Progressio fue llamada en las grandes revistas del mundo como “un recalentamiento de marxismo”. Su maravillosa encíclica Humanae Vitae, en que se prohíbe todos los atropellos a las fuentes de la vida, verdadero defensor de la civilización, fue calumniada vilmente como “ingorante”. El Papa dijo cuando firmaba aquella encíclica: “Nos ha costado todo un Getsemaní- la oración de Cristo en el huerto- porque sabemos que es duro lo que vamos a afirmar, pero es necesario”. ¡Verdaderamente fue el Apóstol del Crucificado!

Que bonito título para que de todo cristiano se pudiera decir lo mismo: “¡El Apóstol del Crucificado!”. El que supo la filosofía y la teología profunda de la cruz y llevó esa teología en la intimidad de su corazón. No es cristiano el que no ha comprendido esta dimensión: del justo probando su justicia en la perque no ha comprendido esta dimensión: del justo probando su justicia en la persecución para nuestra Iglesia y no nos avergüenza. Aunque se quiera calumniar el motivo de la persecución, diciendo que es porque la Iglesia se ha metido en política, se ha hecho comunista, se ha hecho subversiva. Ya sabemos lo que esos términos significan ya que desde Cristo se lo aplicaron a él para llevarlo al cadalso. Pero sabía él que no moría por nada de eso, moría por obedecer al Padre que quería probar en la intimidad de su corazón la dimensión inmensa de los verdaderos grandes: la dimensión del sufrimiento, la dimensión del dolor.

Nadie se asuste, hermanos, de ser inocente y tener que sufrir. Cuanto más inocente es el que lleva la cruz más digno es de grandeza ante Dios. Esta semana yo celebré la misa por un niñito que murió víctima del cáncer. Le decía a sus padres afligidos y a los que acudían a la misa: Nadie se escandalice de que Dios tome estas medidas. Parece una injusticia. ¿Por qué este inocente? ¡No! ¿Es que Dios quiere demostrar ante el cielo y ante la historia que en esta tierra todo está perdido? De esta tierra donde hay tanta violencia y odio, tanta maldad y pecado, Dios es capaz de arrancar una florecita tan pura y llevarla a su reino y colocarla cerca de su trono. Los inocentes no se avergüencen de ser inocentes, ni se escandalicen de sufrir. Son las flores puras que en este valle de fango y de pecado Dios está cultivando. Son víctimas santas que Dios necesita para su purificación.

En ese mismo hospital hoy está sufriendo una niñita. Tendrá, quizá, unos diez años, ya víctima de cáncer. Le han operado la cabeza y sin duda va a morir. ¿por que ésto, Señor? Aquí nos está dando la respuesta el libro de la Sabiduría: “Los impíos quieren echar en cara a Dios estas injusticias. Pero Dios devuelve la sentencia diciendo que la buena conducta de los inocentes es el reproche de los pecadores; y diciendo, también, que es necesario manifestar al mundo la trascendencia de lo humano, que no termina todo en la historia sino que Dios lo está cultivando todo para su vida eterna. Esto no es opio, sino que es darle el verdadero valor a la vida que sufre aquí abajo.

¡Cuanto sufrimiento!, ¡cuanta pobreza!, ¡cuanta choza! donde hasta el mismo gobierno ha dicho: “En condiciones absolutamente carentes de higiene, de salud y de subsistencia”. ¿Por qué ésto, Señor? él pecado de los malos. Al mirar esas injusticias, naturalmente que se escandaliza el pecador que disfruta y que no deja margen para una vivienda más decente al pobrecito que está sufriendo. Le está echando en cara la propia injusticia que está cometiendo. Pero Dios está santificando el dolor y nos debemos de convertir. Como decía el Papa también, hablando de la Virgen al pie de la cruz: “No era un sufrimiento de alienación. María no recibía con conformismo estas injusticias del imperio. María sabe- y lo canta en su Magnificat- que Dios es capaz de despachar vacíos a los soberbios y, si es necesario, botar de sus tronos a los poderosos cuando la injusticia ya es demasiada”…

Ojalá que la lección de Cristo que nos quiere dar a través del evangelio de San Marcos sea comprendida y hecha vida en este tiempo en que la necesitamos de verdad. Necesitamos que nuestra pobreza, que nuestra marginación, nuestro sufrimiento, nuestra hambre, nuestro subdesarrollo, no sea sólo inspiración de violencias, inspiración de venganzas o de odio; sea sobre todo, inspiración de verdadera liberación. Ofrecerlo como Cristo aceptó la cruz: voluntad del padre. Pero no para morir conformista bajo una opresión, sino para convertir su resurrección de la opresión en la verdadera fuerza liberadora de nuestro pueblo.

2o. UN SERVICIO ANIMADO POR EL AMOR

Pensamiento que nos dan las lecturas de hoy. Otra dimensión de los verdaderamente grandes. “No he venido a ser servido, sino a servir y a dar mi vida para la salvación de muchos”. La palabra es de Cristo, que nos quiso enseñar, precisamente, la lección que tuvieron que aprender, humillados, los apóstoles en el pasaje del evangelio de hoy.

a) Evangelio-discusión de los apóstoles

Venían discutiendo: “¿Quién es más grande en el reino de los cielos?” Cuando Cristo- que adivina los pensamientos de los hombres- llegando a la casa de Cafarnaum les pregunta: “¿De qué venían discutiendo en el camino?”. No se atrevían a decirle. Era un tema tan vergonzoso ante un Cristo tan humilde hablar de estas pretensiones.

Nos hemos  olvidado del verdadero espíritu de cristianos y estamos pensando quien es más grande, quien puede más, quien tiene más dinero, quien puede más en política. Estas grandezas de la tierra a Cristo le salen sobrando, como decimos. Porque si un hombre llegara a escalar esos puestos de dirigencia  en la política, en lo social, en lo económico, no debe de hacer consistir su grandeza en ese apoyo de cosas materiales que se escapan de las manos cuando menos se cree.

-El más grande es el que mejor sirve

“La verdadera grandeza- dice Cristo-, él que quiera ser grande entre ustedes, el que quiera ser el primero, hágase el último y sea servidor de todos”. Discutan, entonces, a la luz de este principio cristiano ¿quién es más grande? ¿Será más grande el que sirve con más humildad y con más amor? Si un hombre, por la necesidad de la sociedad, es elegido para Ministro, para Presidente de la República, para Arzobispo, para servidor, es servidor del pueblo de Dios. ¡No hay que olvidarlo! La actitud que hay que tomar en esos cargos no es decir: “Yo mando y aquí se hace despóticamente lo que yo quiero”. No eres más que un hombre Ministro de Dios y tienes que estar pendiente de la mano del Señor para servir al pueblo según la voluntad de Dios y no según tu capricho.

La voluntad de Dios es la que prevalece en el servicio de la autoridad. Cierto, muchos han querido echarnos en cara, como una subversión, que nosotros predicamos contra la autoridad. Nunca hemos predicado contra la autoridad verdadera. ¡Sí hemos predicado contra el abuso de autoridad!… Toda autoridad viene de Dios y hay que respetarla. Y si una autoridad es grande, es precisamente cuando él administre esa autoridad sabiendo que le viene de Dios y que pertenece a un orden moral que no tiene que transgredir. Pero cuando esa autoridad traspasa ese orden moral y manda cosas inconvenientes, atropellos del pueblo, otra clase de abusos de autoridad, es la hora de que el mismo apóstol dice- no lo olvidemos aquellos que no quieren recordar el texto de San Pablo: “Que toda autoridad viene de Dios”. Acuérdense también de este otro texto de San Pedro- “¡No podemos obedecer al hombre antes que a Dios…!”

b) Iglesia al servicio de los hombres-diaconía.

Cuando Cristo organizó su Iglesia, les enseño a sus apóstoles la verdadera característica de la Iglesia. En otro nombre la Iglesia se llama “diaconía”. Es una palabra griega que quiere decir “servicio”. La palabra nació cuando los apóstoles ya no eran suficientes para atender a los cristianos que iban aumentándose. Entonces llamaron a siete hombres llenos de Espíritu de Dios, los llamaron “diáconos”. Diáconos quiere decir: “servidores”. Entonces se le dio también a la Iglesia el nombre de “diaconía”, servicio; la Iglesia es servicio.

Cuando el Concilio Vaticano II, que ha vuelto a poner las cosas en su puesto, piensa en la jerarquía, nos dice a los obispos que ya no pretendamos ser los príncipes con los que se había prostituido la figura del obispo. No somos príncipes, no somos reyes. No hemos venido a ser servidos sino que tiene que ser, he aquí las palabras del Concilio: “Los ministros que poseen la sacra potestad están al servicio de sus hermanos”.

Yo soy el diácono de ustedes, queridos hermanos, soy el servidor y toda la pastoral que deriva de la responsabilidad del pastor tiene que ponerse toda en esta actitud de servicio: sacerdotes, religiosas, comunidades. Me alegra mucho, -yo quiero decirlo con gran alegría, que nuestra Arquidiócesis va comprendiendo cada día mejor este sentido de servicio. Si acaso van quedando resabios de imperialismos, de potestad terrena, de paternalismo, yo los invito a todos: a los queridos sacerdotes, a las comunidades religiosas, a las superioras, a los superiores, que su papel no es sólo ser el jefe, sino el servidor de la comunidad, el que sabe escuchar los deseos y sabe orientarlos hacia Dios para servir a las necesidades del pueblo…

A ustedes, los laicos, que no son presbíteros, ni obispos, ni religiosos, ni religiosas, ¿qué les dice el Concilio?: “Sirviendo a Cristo, también, en los demás, conduzcan en humildad y paciencia a sus hermanos al Rey a quien servir es reinar”. Esta es la grandeza del servicio cristiano: “Servir es reinar”. Cuando yo digo que soy el diácono, el servidor de ustedes, no quiero ser yo un acomodaticio para ganarme esos aplausos. De ninguna manera los he buscado yo; ustedes me los han dado espontáneamente, ni me envanecen, porque se que no es más que la expresión de un pueblo que están sintiendo con aquel que les está dirigiendo la palabra y que está tratando de servirlo, precisamente, en sus sentimientos más hondos…

Digo que no es oportunismo, sino que es más todavía, perdonen que les diga: No me interesa tanto la simpatía de ustedes como la simpatía de Dios, no me interesa tanto reinar sobre sus corazones, que gracias a Dios siento un cariño que me constituye casi rey de esta comunidad, sino que me hace sentirme, sobre todo, rey ante Dios. Servirlo a él es reinar y cuanto más humildemente lo quiera servir en el pueblo, más reinaré…

Lo mismo, hay alguien que ha invertido este dicho precioso del Concilio: “Servir es reinar”. Podemos decir, también, al revés: “Reinar es servir”. Es decir, el que llega a tener una posición de autoridad tiene que considerar como servicio y sólo desde el servicio podrá reinar. Por eso hay tanto malestar, porque no se ha comprendido la felicidad de ser humilde, porque no se ha comprendido la dicha de ser servidor, porque vamos discutiendo todavía por el camino como los apóstoles: “¿Quién es más grande aqui en la tierra?”, porque estamos haciendo consistir la alegría y el poder sólo en las vanidades de la tierra. Ojalá se convirtieran, nos convirtiéramos todos los que tenemos cargos de autoridad para no creernos que por nuestra linda gracia estamos en el puesto alto, sino que estamos por la voluntad de Dios…

Que este Dios, que nos va a pedir cuenta a todos, hasta al más humilde, pedirá cuenta con más estrechez a aquel a quien le depositó la autoridad en sus manos para que la administrara según su corazón. “¡Ay, de los poderosos- dice la Biblia- porque serán castigados más poderosamente por Dios!” Podíamos seguir hablando de este aspecto, porque es bello. Y sería la lección más grande que aprendiéramos este domingo: ser humildes. A hacer consistir nuestra alegría en servir a Dios en la persona del pobre. A ésto viene mi tercer pensamiento, una tercera dimensión, una tercera medida del verdadero hombre grande según Cristo. La primera, no la olvidemos, es ser justo en medio de la persecución; la segunda, la acabo de reflexionar, es un servicio animado por el amor y la humildad.

3o. UNA TRASCENDENCIA QUE IDENTIFICA CON DIOS HASTA LOS MAS PEQUEÑOS Y HUMILDES

Aquí vamos a hacer un honor al Año Internacional del Niño. ¡Qué bella figura la de Cristo tomando un niño de la muchedumbre y poniéndolo en medio para hacerlo el símbolo de su predicación! Cristo es el intérprete del mensaje del niño. Que bien haríamos en este Año del Niño, en vez de tantas cosas como sentimentales, románticas, pero que dejan al niño, en la realidad, siempre en la miseria, la pobreza. Anoche, me decía un amigo: “Esta mañana ¡qué dolor me dio ver una pobre muchachita que ahí en el Boulevard de los Héroes estaba durmiéndose con un rollito de periódico que no lo había podido vender, porque sabía que al llegar a la choza le esperaba una buena reprimenda. No había cumplido su tarea. Eran casi las 11 de la noche”. Esta es la triste realidad de nuestro niño.

a) Escena del niño

Cristo toma uno de esos niños y lo pone en el centro de la asamblea. ¡Qué hermosa parábola viviente de Cristo! Entonces dice la palabra del evangelio de San Marcos hoy: “El que acoge a un niño como éste es mi nombre, me acoge a mí. Y el que me acoge a mí, no me acoge a mí sino a que me envío”. Miren que relación más bella entre el niño y Dios a través de Cristo. Hasta el  más chiquito, el niño, es grande cuando Cristo lo asume como su propia causa. Esta es la lucha de la Iglesia cuando en Puebla dice “opción preferencial por los pobres”, porque el niño es la figura más elocuente de la pobreza.

-Invitación a la trascendencia… desde la pequeñez

Yo leí en el comentario de este texto de San Marcos una nota histórica que dice: “El niño, en el derecho antiguo no era persona en el pleno sentido legal… Además de tener que vivir bajo la autoridad de sus padres… se consideraba propiedad de sus padres; no tenía capacidad de autoafirmación, ni independencia para actuar”. Era verdaderamente la negación de sí mismo. Cristo dice: “El que quiere venir en pos de mí niéguese a sí mismo”, es decir, hágase niño. El ser humano que no tiene derecho a nada, el que no se puede mover si no es de la mano de su papá o de su mamá. Por eso, de la debilidad del niño se abusa tanto y no se respeta. Porque cuando esa debilidad, esa fragilidad cobija Cristo con ese abrazo del evangelio de hoy, reta al mundo entero: “El que reciba uno de estos pequeñitos en nombre mío, a mí me recibe. No sólo a mí, sino a mi Padre que me ha enviado”.

El que respeta a los niños es querido por Cristo y es querido por Dios, pero no con un sentido así romántico, como acabamos de decir. Son simpáticos los niños y es peligroso que nos quedemos solamente en la simpatía humana.

Son tan sencillos, son tan ingenuos, cualquier broma les cae bien, parecen cosa de nadie porque cualquiera que llega ante una mamá que está chineando a su niño le dice: “¡Préstemelo!” y se lo coge como cosa propia y todos sentimos que es de nosotros el niño. Una sonrisa de niño equivale a millones. ¡Cuánto vale más para mí que un niño me tenga la confianza de sonreírme, de abrazarme y hasta de darme un beso a la salida de la Iglesia, que si tuviera millones y fuera espantable a los niños!

¡Vale mucho un niño!, pero no sólo en ese aspecto humano, sino, sobre todo, de la perspectiva que hoy nos dá Cristo: desde la perspectiva de la fe acogerlo en su nombre. Esto es lo divino del cristianismo, acoger al niño en nombre de Cristo, es decir, como si de veras sintieras al niño Jesús, como si de veras sintieras al Hijo del Hombre con toda su grandeza divina encarnada en ese niño. Por eso dice Puebla, cuando habla de la opción preferencial por los pobres: no es una demagogia, no es una división que queremos hacer, una lucha de clases, al contrario, hacemos una invitación a todas las clases sociales sin excepción para que tomemos como propia la causa del pobre; más aún, como causa de Cristo que es, que nos dirá al fin de los tiempos casi parecido al dicho que nos ha dicho hoy: “Todo lo que hagas a uno de ellos a mí me lo haces”.

Es transcendencia. Digo en mi cuarta carta pastoral “… la trascendencia que la Iglesia predica no es una alienación, no es al cielo para pensar en la vida eterna y olvidarse de los problemas de la tierra, es una trascendencia desde el corazón del hombre”. Es meterse en el niño, meterse en el pobre, meterse en el andrajoso, en el enfermo, en la cabaña, en la choza, es ir a compartir con él. Y desde la entraña misma de su miseria, de su situación, trascenderlo, elevarlo, promoverlo y decirle: “Tú no eres una basura, tú no eres un marginado… Es decirle cabalmente lo contrario: Tu vales mucho, tu vales tanto como el Señor que vive en las grandes moradas que tu ves y no podrás poseer. Tu eres igual, tu eres hombre como todos, imagen de Dios, estás llamado también al cielo”. Esta es la trascendencia que dá la verdadera dimensión de los grandes, de los hombres grandes.

Cuando un hombre se deja trascender, cuando un hombre no se cierra a los límites de las liberaciones temporales, cuando un hombre se cree no sólo líder para conducir a los otros a una masacre, si no cuando un hombre encarna un liderazgo pero para dar a todos esos que van con él una dimensión de verdadera grandeza, de trascendencia divina, ésa es la verdadera liberación que la Iglesia predica. Si predicara otra cosa, la Iglesia misma se estuviera mutilando y estuviera perdiendo su originalidad, la fuerza de su liberación. La liberación que la Iglesia predica es ésta que parte del corazón del hombre: librándolo del pecado para elevarlo hasta Dios y hacerlo hijo de Dios.

Entre esas medidas de dimensión trascendente, el Papa Pablo VI, que analizó tan profundamente la humanidad actual decía: “Hay que cultivar también el espíritu de pobreza. El espíritu de pobreza que está lejos de toda codicia que hace consistir la grandeza del hombre en tener más; en cambio la grandeza es ser más. Es allí donde el Papa decía: “Cultivemos ese espíritu de pobreza que hace verdaderamente grande y trascendente al hombre porque lo quita de estar de rodillas ante el dinero para ponerle de rodillas ante Dios…

b) La trascendencia divide a los hombres en justos e injustos

Es, cabalmente, en esta dimensión de la trascendencia donde encontramos la línea divisora entre los verdaderamente grandes santos, y los impíos, los malos, los materialistas. Esto no lo digo yo, lo dicen las lecturas de hoy.

-Los impíos… visión terrenal del justo (no ser destino eterno)

La primera lectura nos presenta a los impíos con una visión terrenal: “¡Atormentemos al justo, burlémonos de él, veamos si le vale todo eso que anda diciendo que es Hijo de Dios; su conducta nos reprocha, nos estorba; matémoslo, quitémoslo!” ¡Qué lenguaje el de la Biblia, que podía decirse en lenguaje de muchos criminales hoy!

¿Por qué se mata? Se mata porque estorba. Para mí que son verdaderos mártires en el sentido popular. Naturalmente, yo no me estoy metiendo en el sentido canónico, donde ser mártir supone un proceso de la suprema autoridad de la Iglesia, que lo proclame mártir ante la Iglesia Universal. Yo respeto esa ley y jamás diré que nuestros sacerdotes asesinados han sido mártires todavía canonizados. Pero, sí son mártires en el sentido popular, son hombres que han predicado, precisamente, esta incardinación con la pobreza, son verdaderos hombres que han ido a los límites peligrosos donde la UGB amenaza, donde se puede señalar a alguien y se termina matándolo como mataron a Cristo.

Estos son los que yo llamo verdaderamente justos. Y si tuvieron sus manchas, ¿quién no las tiene hermanos? ¿Qué hombre no tiene algo de que arrepentirse? Los sacerdotes que han sido matados también fueron hombres y tuvieron sus manchas. Pero el hecho de haber dejado que les quitarán la vida y no haberse huido, no haber sido cobardes y haberlos situado en esa situación de tortura, de sufrimiento, de asesinato, para mí es tan valioso como un bautismo de sangre y se han purificado. ¡Tenemos que respetar su memoria!…

-“La sabiduría que viene de arriba” produce justicia como futuro de la paz

En la segunda lectura de hoy, más claramente vemos la línea fronteriza entre los impíos y los justos perseguidos. Pone Santiago claramente- el hombre práctico: “La sabiduría que viene de arriba es la que produce  la justicia, la paz y todos los bienes.

-La palabra sabiduría

En cambio dice, la falsa sabiduría-él la llama “los deseos del placer que combaten en vuestro cuerpo”. ¡Qué fuente podrida la que nosotros somos! Es de allí, de estos deseos de placer que combaten en el cuerpo del hombre donde surgen esa larga lista de la segunda lectura de hoy: “envidias, peleas, desórdenes, toda clase de males, luchas, conflictos, codicia, asesinato, ambición, derroches en el placer”. Dos fuentes, naturalmente, diametralmente opuestas.

La sabiduría que viene de arriba, la que Cristo nos está enseñando: la de saber darle a la vida la dimensión de servicio, de amor, de sufrimiento, de ofrecimiento por los demás; y la sabiduría que nace del deseo del placer del hombre. ¿Qué combate en el cuerpo? Todos sentimos este deseo de placer que lo dice tan gráficamente el apóstol Santiago. Casi está describiendo la situación de El Salvador cuando dice: ¿De dónde salen las luchas y los conflictos entre vosotros? ¿No es acaso de los deseos de placer que combaten en vuestro cuerpo? Codiciáis lo que no podéis tener: y acabáis asesinando. Ambicionáis algo y no lo podéis alcanzar; entonces lucháis y peleáis. Pedís y no sabéis pedir, porque pedís con ambición y porque pedís mal para derrocharlo en placeres”. Para eso no hay que pedirle a Dios. Dios no va a ser cómplice de nuestras sinvergüenzadas, pero Dios sí va a ser colaborador de nuestro sufrimiento…

HECHOS DE LA SEMANA

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Iluminados por esta palabra, yo quisiera revisar nuestra Arquidiócesis. Las diversas actividades, las vivencias de esta semana, deben de significar para la diócesis un ponernos al hilo con la sabiduría que viene de Dios. Yo, como pastor de la Arquidiócesis, no ambiciono otra cosa que construir la Iglesia. En mi carta pastoral yo digo: “La primera colaboración que la Iglesia está ofreciendo al país en esta hora de crisis es ser ella misma”.

Cuando yo llamo a mis queridos hermanos sacerdotes, comunidades religiosas y agentes de pastoral, al trabajo pastoral, es construir nuestra Iglesia. Me pregunta alguno: “¿Y cuando mañana se arreglen las cosas, ¿qué va a hacer la Iglesia?”. Le digo: “Seguirá siendo lo mismo”. La Iglesia no está haciéndose para oportunismos, sino que está queriendo ser actual, en cada momento, siendo siempre la Iglesia. Dichosa se sentirá si mañana en un orden más justo ella no tiene que denunciar tantas injusticias, pero siempre tendrá su trabajo de construirse sobre la base del evangelio. Este trabajo lo tendremos haya paz o haya persecución.

En la curia, o sea la cabeza de la Arquidiócesis, la oficina central, diríamos, hemos tenido reuniones muy importantes; por ejemplo: la del Senado Presbiterial. Es la representación de todos los sacerdotes para mantenerse en diálogo con el obispo. A través del Senado el obispo tiene relación con todos los sacerdotes que vienen representados en ése.

Hemos tenido Asamblea Plenaria de la Sociedad Anónima Difusión Salvadoreña que es la propietaria de YSAX Quiero decirles que la YSAX se rige por el sistema de una sociedad anónima y que tiene toda la legalidad. No es un contrabando  ni  mucho menos, sino que está legalmente construida.

Tuve una reunión muy importante de la que ustedes deben de tener conocimiento: la reunión de la Comisión de Sacerdotes Pro Seminario junto con los sacerdotes que se llaman el equipo de formadores; precisamente, para un diálogo de mayor perfeccionamiento en la formación de nuestros sacerdotes. Aquí sí les pido siempre mucha oración, para que nuestros seminaristas se formen sacerdotes según las necesidades del momento de nuestra Iglesia.

Otra comisión que me interesaba informarles es la de la administración de bienes, que ayuda al Arzobispo para llevar siempre una administración según la justicia de los bienes que la Iglesia necesita para su misión pastoral. Se trató especialmente de la situación de nuestra Catedral, que con las ocupaciones ha sufrido trastornos muy serios no sólo en su culto, sino también en su construcción. Yo quisiera que se tuviera en cuenta estas cosas inconvenientes para que las ocupaciones, si siempre luchan por justas reivindicaciones del pueblo, no estorben otras obras del pueblo. Lo cierto es que la Catedral está en un impase muy serio; hasta quería el rector despedir a los trabajadores indemnizándolos, pero hemos dicho: “Sería echar a perder todo”. Mejor hacemos un esfuerzo. Vamos a ver como conseguimos el dinero que hace falta para terminar la cúpula, que es lo que urge y después, aunque sea en forma pobre, vamos a cubrir los ventanales y aunque sea sobre tierra ya podemos habilitar la Catedral, una Catedral de un pueblo pobre. Así, aunque sea sin repello, con ventanales no definitivos, pero estará clamando testimonio de un pueblo que quiere ofrecerle al Divino Salvador algo grandioso, pero que termina allí donde alcanzan sus limitaciones. Les suplico que no nos abandonen en esta hora de prueba en la construcción de nuestra Catedral.

El clero está en ejercicios espirituales esta semana que viene, en la vicaría de la Asunción. Cada vicaría organizará sus grupos de reflexión. Los ejercicios espirituales, que son la semana en que los sacerdotes nos apartamos del trajín ordinario para ir a reflexionar y evaluar nuestra conducta y nuestra situación.

En el orden de las religiosas, regresó de Guatemala Sor Judith Chávez, a quien habían expulsado. Esta retractación nos dá la esperanza de que en Migración se puedan tener en cuenta no sólo las malas informaciones que llegan de ORDEN, sino, sobre todo, la justicia que la Iglesia expresa al defenderse. Lo que sí me duele es que violaron una conversación telefónica entre la hermana y el pastor, que creo que tiene derecho a que no se le juzguen sus conversaciones telefónicas.

Las religiosas guadalupanas que trabajan en Arcatao están defendiéndose de falsas acusaciones ante Migración. Allí fueron sorprendidos los servidores de Migración en algunas inexactitudes y se faltó el respeto a nuestro vicario general. Yo quiero decir: que el obispo está representado en su vicario general y que en situaciones como éstas, tiene el derecho de acompañar a sus agentes de pastoral en la defensa de la verdad y de la justicia.

Me alegro de la comunidad de padres y seminaristas claretianos en Santa Tecla a quienes tuve la dicha de visitar; así como, también a los seminaristas pasionistas que se están instalando en el convento de la Iglesia de San Francisco de Mejicanos.

Una religiosa, la hermana Cristina Rivas, dominica, que trabaja en Chiltiupán, ha recibido la amenaza de la Unión Guerrera Blanca. La carta en que la madre me cuenta esta situación me parece aquella palabra de Cristo cuando lo apedreaban y dijo: “He hecho muchas obras buenas, ¿por cuál me quieren apedrear?” La hermana dice que la han amenazado: que se vaya de ahí porque si no la van a matar, porque está haciendo obra mala. Y dice ella: “Lo que estoy haciendo es atendiendo la enfermería de la casa comunal, doy clases de religión, trabajo en el cantón Las Termópilas, doy cursos de primeros auxilios en la escuela y en el mismo Cantón atiendo a mucha gente con medicina. ¿Por cuál de todas estas obras me quieren apedrear?” ¡Esta es la Iglesia siempre perseguida y siempre haciendo el bien!

EN LAS COMUNIDADES

Hubo ceremonias de confirmación muy bonitas en la parroquia de San Juan, Cojutepeque. Lamento no haber podido estar personalmente en la otra parroquia de Cojutepeque, pero fue por situaciones especiales. Pero sé que estuvo muy hermosa también.

En Guazapa y Aguilares tuvimos la ceremonia de confirmación a jóvenes que van comprendiendo lo que significa este compromiso de recibir la fuerza del Espíritu Santo.

En la comunidad de Comasagua se celebró la fiesta de San Mateo el 21 de septiembre. Yo quiero excusarme porque dicen que me estuvieron esperando; pero francamente yo no tenía idea de haber confirmado un compromiso y por eso siempre que tengo compromisos los cumplo, gracias a Dios. Les suplico que si hubo un mal entendido, que me dispensen. ¡Y los felicito por su fiesta patronal!

Un sentido de solidaridad que he recibido de diversas partes para nuestro trabajo pastoral. Pero quiero destacar, por el significado y la actualidad, la solidaridad que me manifiesta la Comisión de Derechos Humanos a nuestro periódico Orientación Y dice: “… Es el único que dice la verdad, informa y orienta al pueblo.” Asegura que quienes el deseo de que no llegue a los campesinos, ni al pueblo, ese deseo no se les concederá, pues, Orientación como David… -sigue diciendo la Comisión de Derechos Humanos- puede vencer todas las campañas gigantescas de desprestigio e intento de desinformación que levanta la fracción Goliat ultraderecha”. Muchas gracias por ese apoyo y por lo que también dice la Comisión cuando dice que se solidariza con obispos y Clero, que está tratando de llevar una pastoral liberadora en pro de la construcción del Reino de Dios en la tierra y la consecuente vigencia real y permanente de los Derechos Humanos en El Salvador…

Sigue sufriendo hostigamiento psicológico el director de la oficina de Socorro Jurídico, el Dr. Roberto Cuéllar. Quiero pedir de nuevo de que se sea consciente que nuestro Socorro Jurídico es un servicio auténticamente popular y tratar de estorbarlo es francamente una persecución más a nuestro pueblo.

También se hostiga al gerente de nuestra YSAX. Yo quiero expresarle mi apoyo y mi felicitación por el progreso que va logrando esta emisora. A este propósito tengan en cuenta los nuevos programas de mensaje católico que nuestra emisora está tratando de realizar. Ya los mencionaré en otro día o lo pueden leer en Orientación.

Quiero protestar por una broma de mal gusto de la promoción de bachilleres del Liceo Salvadoreño: que fueron a asustar a los colegios de señoritas y niñas Guadalupano y La Asunción. Las circunstancias y la psicosis de nuestro pueblo no está para esas bromas. Yo veo aquí una poca sensibilidad en esos muchachos, del momento que vivimos. Ojalá usaran esa alegría y esa audacia juvenil para de veras emprender un trabajo de verdadera liberación a nuestro pueblo… El colmo fue que el periódico que dio la mala información sobre esa broma de mal gusto tuvo que desmentirme porque no era como la había dicho> ¡La mentira y la falsedad por sí sola se destruye!

EN LA IGLESIA UNIVERSAL

Ahora digamos del orden universal de la Iglesia. Oremos mucho por el viaje del Papa a Estados Unidos. Ya ustedes habrán leído en los periódicos las malas interpretaciones que al mismo Papa se le hacen. Ya se dice que es un viaje político para apoyar a Kennedy. ¡El Papa está muy lejos de estas cosas! Pero yo digo con consuelo: si eso lo dicen del leño verde ¿qué dirán del leño seco?

En un periódico, a primera página, dice que el Papa censuró a los jesuitas. Alguno dirá que voy a callar yo esta noticia porque no me conviene. ¡No! Ya digo en mi carta pastoral que la Iglesia tiene en su seno a pecadores y que su trabajo es de purificación y de penitencia siempre. No me extrañaría que el Papa reconviniera a los jesuitas. Pero si me ofende que la prensa manipule una noticia que, por otra parte, cuando se lee allá al fondo es una mala información. Dice que los censuró por deficiencias pero que no explicó qué deficiencias. Ya aclara, ya diluye bastante la noticia. Nosotros, como queremos ser siempre objetivos, vamos a esperar una información que ya hemos pedido y ciertamente tendremos la franqueza de decirlo. Pero, por mi parte, quiero decir que aquí en la Arquidiócesis la Compañía de Jesús está desempeñando un trabajo de mucha utilidad para la Iglesia y para la liberación del pueblo. Yo creo que merecen plenamente nuestro apoyo aquí en la Arquidiócesis…

EN EL ORDEN CIVIL

Quizá podíamos calificar esta semana como la semana de los pronunciamientos. Ha habido pronunciamientos y por cierto muy valiosos.

ANEP reconoció que sólo creando un clima de libertad y de paz se logrará la credibilidad en el proceso democrático y la participación en el mismo de la ciudadanía.

AGEUS señala que durante los últimos meses, en lugar de irse creando este clima, se ha agudizado la crisis económica, política y social en el país. Enumera algunos de los principales hechos represivos, sucedidos recientemente.

A este propósito yo quiero subrayar lo que ya mencioné la semana pasada; pero que después, dándome cuenta de la gravedad, creo que debe de hacer reflexionar mucho a los protagonistas de aquella masacre en la manifestación del 14 de septiembre y de aquella otra de los escolares que iban a un paseo a El Cuco. Si no hay libertad de manifestación, si se reprime con tanta violencia y sangre ¿qué se puede esperar, que confianza puede haber en una apertura democrática que tanto se manifiesta?…

La Cámara de Comercio e Industria, también recuerda importantes artículos de nuestra carta magna. Urge el cumplimiento de la misma. Yo creo que aquí está una gran clave de solución: simplemente un retorno a la constitucionalidad. Nuestra Constitución, gracias a Dios, es buena aunque siempre es vida y puede mejorar. Pero creo que si se le pisotea como se le está pisoteando  actualmente, pues no somos un pueblo con ley. Un retorno a la Constitución será un paso a la civilización. Estamos de acuerdo con este reclamo. Propone la Cámara de Comercio e Industria una propuesta muy audaz: un cambio del régimen tradicional de tenencia del poder por valores civiles que representen la posibilidad real de dar a nuestra vida pública una más definida y provechosa orientación democrática…

La Asociación Textil de Industriales en pequeño apoyó el pronunciamiento de FENAPES y recalcó, entre otras cosas, que hagan una tregua las fuerzas de extrema derecha, como de extrema izquierda. Maravilloso, toda vez que esa tregua no sea un cese pasivo, sino que se aproveche para dar siquiera el principio, la señal de un cambio de estructuras que tanto urge. Que si se aprovecha una tregua para iniciar  de veras los cambios que están pidiendo todas las voces del pueblo creo que cesarían muchas violaciones que son reacción precisamente de la indolencia con que se está viendo la necesidad urgente de los cambios del país. Yo sí sería partidario: hagamos un paréntesis de derecha y de izquierda pero que sirva para poner las bases ya o poner los principios de los verdaderos cambios.

Por eso, yo diría que todos estos manifiestos que se han publicado y que indican caminos racionales muy buenos no se contenten con sólo proponer teorías, sino que yo pediría a todas estas organizaciones que se han pronunciado que comiencen a ofrecer concretamente qué pueden dar. No solamente indiquen que se debe de hacer, sino qué se puede dar ya, porque la cosa es urgente. Cada hora es más tarde y es necesario; todavía estamos a tiempo de unas soluciones racionales.

Por eso me alegra haber recibido y quiero agradecer la atención con que se me llevó la plataforma común se ha elaborado en el diálogo popular, donde han participado partidos políticos, organizaciones populares, sindicatos, etc. Una plataforma de puntos de coincidencia con respecto a buscar una salida democrática y popular a la actual crisis política del país. Yo creo que es una “primera piedra”, como me dijeron al entregármela. De verás, nuestro pueblo salvadoreño- aunque como dijo Medellín de los cristianos- sabe combatir también pero prefiere los caminos pacíficos. Si pudiera ir formando en torno de esta plataforma las realizaciones, no solamente las teorías sino las realizaciones concretas que todos los que se han pronunciado en esta pueden aportar también, creo hermanos, que podemos tener todavía una salida a la paz y a la justicia sin tener que pagarla con tanta sangre como sería una insurrección que vendría cuando ya se han agotado todos los medios pacíficos. Todavía no se han agotado. Yo creo que estas manifestaciones de organizaciones y este ofrecimiento de una plataforma común nos están invitando a colaborar con un espíritu generoso, magnánimo, a reconstruir nuestra patria: no amasada con sangre la reconstrucción sino amasada con razón, con fe, con esperanza cristiana, como la puede hacer un pueblo auténticamente salvadoreña.

Por eso, quiero criticar un poco el fruto del llamado Diálogo Nacional. ¡Qué conclusiones más pobres! Como se ve que de veras no hay ánimo de los cambios que el país necesita. Es necesario no solamente oír a los que piensan como uno, sino abrir los oídos, también, a las voces que claman la angustia del pueblo y que se puede percibir perfectamente en tantas manifestaciones que por no encontrar eco en quienes lo deben de oír, se van a la violencia. Por eso, repito, que es urgente este entendimiento racional antes de tener soluciones de sangre y de dolor.

Me alegro que varios problemas se han resuelto. Por ejemplo el problema de los buses después de seis días de paro. Aquí me viene una felicitación muy cordial a nuestro querido pueblo por su sentido de laboriosidad y de superación de las dificultades. Creo que todos nos hemos reído y hemos tenido impresiones. Sí, gratas dentro de lo trágico, del servicio que prestaron los pick-up y los camiones que fueron verdaderos servicios de transporte. Alguien me ha dicho: “Creo que hemos compartido más nuestra alegría y aflicciones montados sobre un pick-up que cuando vamos sobre una camioneta”.

Por otra parte quiero solidarizarme con aquellos que sufrieron pérdidas de buses en las violencias pasadas. Yo recibí el caso doloroso de un dueño de bus en el cual pone toda su esperanza, don José Parada Alas, de la Ruta 30. Le queman un bus de ¢118.000 de costo, que debía todavía en gran parte y está viendo como salva algo para poder seguir trabajando. Estas situaciones no las podemos desconocer. Yo creo que aquellos que llevan la violencia hasta estos extremos debían de recapacitar que así no se reivindica un pueblo hundiéndolo más, sino que deben de tomar los lenguajes apropiados para que se escuche por el pueblo y sea simpática al pueblo una promoción liberadora.

De mi parte, he hecho lo posible por completar a familias que se han acercado en favor de rehenes de Cartotécnica y de Arco Ingenieros. Nuestro Socorro Jurídico tiene buenas noticias al respecto. Yo quisiera únicamente -lo mismo que dije antes-, llamar la atención en esta nueva modalidad de las huelgas cuando se capturan rehenes, proceder con verdadero sentido humano. Hay que humanizar el movimiento reivindicativo del país. Que no vaya a ser un movimiento salvaje, que sea un movimiento que de veras busca y ama al pueblo y que tiene en cuenta al hombre humillado en una prisión que ha perdido su libertad. Respetémoslo como nos ha dicho Cristo del niño que es la imagen de una impotencia humana.

Las asociaciones de empresarios agrícolas confirmaron que el 60% de la 481.000 viviendas de campesinos que investigaron no ofrecen ni comodidad higiénica, ni seguridad. Proponen construir 200.000 casas. Quiera Dios que sea una mejora de veras para nuestro campesina y que no vaya a ser un nuevo modo de luchar y de explotar al pobre campesino.

Se han multiplicado los ataques político-militares en contra de comandancias y agentes de seguridad. El saldo de esta semana deja seis guerrilleros muertos, cuatro agentes muertos, cuatro heridos y dos transeúntes heridos.

Han sido secuestrados y sentimos la suerte de ellos y el sufrimiento de sus familias: el Sr. Jaime Battle, desde el 13 de septiembre; el Señor Dennis MacDonald, desde el 21 de septiembre; el Señor Mardoqueo Arnoldo Castillo, tenedor de libros de la Alcaldía de Alcaldía de Apaneca; el Señor José Obdulio Borja, Cuarto Regidor de la Municipalidad de Apaneca, desde el 20 de septiembre y el joven Roberto Renderos, hijo del mandador de una finca del mismo lugar, desde el 20 de septiembre.

Por último, ya es de todos conocido que Ligas Populares 28 de Febrero se ha tomado el Ministerio de Trabajo, reclamando solución de conflictos laborales, libertad de varios compañeros trabajadores y respuesta satisfactoria en el caso de Andrés de Jesús Aguirre, capturado en Armenia. Quiera el Señor que no vaya a ser aquí otra fuente de violencias, ya que se ven ahí, también, cerca, las fuerzas de seguridad y han lanzado gases lacrimógenos. ¡Ya basta de sufrimientos para el pueblo! Pero creo que a la raíz de todo está la urgencia de emprender los cambios que están a la raíz de todo nuestro malestar.

REFLEXION SOBRE LA VIOLENCIA

Yo no me cansaré de señalar que si queremos de veras un cese eficaz de la violencia hay que quitar la violencia que está a la base de todas las violencias; la violencia estructural, la injusticia social, el no participar los ciudadanos en la gestión pública del país, la represión; todo eso es lo que constituye la causa primordial. De ahí, naturalmente, brota lo brota lo demás. Es un diálogo de razón. Los manifiestos, las indicaciones que esta semana se hacen, para mí son un presagio de esperanza.

Yo quisiera estimular ese esfuerzo de reflexión pero llevándolo también a un esfuerzo de generosidad. Les podría decir como aquel Obispo en Italia, poco antes de la guerra, el cardenal… -no recuerdo el nombre actualmente- decía a los italianos de su diócesis: “Spoglíatevi; se non, vi spoglieranno”. Quiere decir: “Despojaos a tiempo; si no os despojarán”. Esto es lo que la Iglesia está diciendo también: “¡Sean generosos! ¿qué pueden aportar? No es posible que sigan disfrutando egoísticamente lo que es de todos. Participemos todos, compartamos como hermanos, todavía es tiempo de resolver con caridad y amor, con justicia y racionalidad, si no después nos despojarán a la fuerza y entonces sí será a base de sangre. ¡Son victorias muy caras! Ojalá que no tengamos que llegar a eso.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Por eso Cristo nos está señalando hoy y termino ya diciendo la síntesis del pensamiento de la homilía: Cristo señala la verdadera grandeza de lo humano. Perseguidos, pero justos. Sirviendo a otros en el amor. Y, sobre todo, abiertos a la gran dimensión de lo Absoluto: sólo de Dios nos puede venir la sabiduría que hace sabios a los hombres en la tierra. Así sea.

Lee más

Jesús es el verdadero Mesías

24º Domingo del Tiempo Ordinario

16 de Septiembre de 1979

Lecturas:

Santiago: 2, 14-18

Marcos: 8, 27-35

Queridos hermanos:

-Noticia del Papa. Piensa en El Salvador
Les agradezco su presencia, doblemente meritoria, porque faltan medios de transporte y el tiempo está muy mal- mucho temporal. Sin embargo, me ha sorprendido gratamente encontrar una asistencia numerosa con la cual pueda compartir una gran alegría que yo traigo para participarla: ¡es el sentirnos, como pueblo salvadoreño, en el corazón del Papa! Esta semana su Santidad se refirió pidiendo oración nuestra patria, El Salvador, y por las innumerables víctimas de la sostenida lucha y tensiones internas, para que recibamos el bien de la paz sin la cual es imposible el verdadero progreso civil y humano.

El Papa pregunta por el Arzobispado
Además de esta alegría de carácter nacional y religioso, tengo también otra más íntima porque un personaje de mucha influencia en la Iglesia visitó nuestros países de El Salvador, Nicaragua, Honduras; y cuando regresó- conversando personalmente con el Papa- el Papa se interesó de manera especial por el Arzobispo de San Salvador… Este gesto de comunión, de su aplauso, me hace sentir más íntima la satisfacción que me dió la noticia; porque este hombre imparcial, profundamente espiritual, hombre de iglesia, pudo decirle al Santo Padre lo que vio, lo que ustedes ven y viven. Pudo también aclarar varios aspectos que se distorsionan en informaciones mal dadas. El Santo Padre se vio como recibiendo de nuestra Arquidiócesis, de nuestro humilde ministerio, un testimonio de comunión con él y de alegría de sentirnos siempre seguidores de su magisterio. No necesito extenderme más, pero les digo que la alegría que me inunda es muy grande. Me dá valor saber que el Santo Padre conoce mi trabajo y, sin duda, se siente en comunión con este Arzobispo…

El hecho es éste: que precisamente este momento dominical que yo veo como un regalo providencial del Señor porque nos congrega a todos los que sinceramente queremos conocer el pensamiento de la Iglesia- yo trato de aprovecharlo para dar una verdadera catequesis. Si hay un título que me enorgullece es éste: el catequista. Yo quiero ser eso: el catequista. Yo quiero ser eso: el catequista de mi diócesis, el que trata de dar con la sencillez de una catequesis la instrucción que nos hace conscientes de ser una Iglesia de Cristo. Desde esa Iglesia de Cristo que se afirma, que se consolida en la fe, iluminar los contornos que nos rodean, sin los cuales no sería verdadera Iglesia servidora del mundo. Una Iglesia que nosotros queremos, fiel a la palabra de Dios, fiel reflejo de la voluntad de Cristo, para iluminar desde nuestra misma naturaleza de Iglesia- que la somos todos nosotros- la realidad, para que sea una iluminación evangélica.

Ministerio de Cristo, objetivo de la celebración del domingo: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?”
Por eso, las lecturas de hoy- que nos dan siempre el pie para nuestra catequesis- es siempre el misterio de Cristo. Pero hoy, ese evangelio que ha sido escogido para este año, el de San Marcos- el que recogió directamente de Pedro la enseñanza que daba en Roma-, nos dice uno de los comentaristas de aquellas homilías de San Pedro: “No explicaba ordenadamente sino que, según las circunstancias, iba presentando las enseñanzas y la vida del Divino Maestro”. Y San Marcos por eso- decían aquellos comentaristas- escribió un evangelio que parecía poco ordenado pero que correspondía a una enseñanza de Cristo encarnado en las realidades de la Roma de Pedro, donde predicó ese evangelio. Pero comentaristas que en los tiempos modernos han profundizado más el evangelio de San Marcos, han encontrado un orden maravilloso más que todo de carácter teológico, de tal manera que hoy este pasaje que hemos leído constituye como la clave del evangelio.

Evangelio de hoy, momento culminante de Marcos
Los primeros ocho capítulos esclarecen el misterio del Mesías y la segunda parte, del octavo para adelante. San Marcos quiere esclarecer el misterio del Hijo del Hombre. Son dos calificativos de Cristo, que Cristo mismo se encargó de empalmar. Ese empalme, precisamente, es el que encontramos hoy, cuando culmina la primera parte de la confesión de Pedro: “Tú eres el Mesías”; y la segunda parte ya se inicia cuando Cristo comienza a explicar qué clase de Mesías es él: un Mesías sufriente. Y enseña a Pedro y a los apóstoles como es su mesianismo.

-Confesemos como Pedro: “Tú eres el Mesías
En esta cumbre del evangelio de San Marcos nos encontramos hoy. Es interesante que si venimos cada domingo a aprender el misterio de Cristo, hoy salgamos de nuestra misa con la convicción de Pedro: “Tú eres el Mesías”, pero al mismo tiempo enmendando nuestro concepto falso que tal vez tenemos por la propias instrucciones de nuestro Señor Jesucristo: ¿qué clase de Mesías soy yo?

JESUS ES EL VERDADERO MESIAS

1º. El mesías verdadero

2º. Falso mesianismo

3º. Los seguidores del verdadero mesías

El esquema es sencillo y simplemente es un repasar las lecciones que se nos acaban de hacer:

1º. EL MESIAS VERDADERO

a) Un episodio sin el cual no existiera el cristianismo hoy
-Cesarea de Filipo = Antiguo Paneas.
El episodio es pintoresco.  Nos encontramos en Cesarea de Filipo. Era una ciudad muy antigua. Paneas se llamaba en la antigüedad pero cuando el tetrarca Filipo la reconstruyó en honor del César- Augusto- le puso Cesarea, y para que se distinguiera de la otra Cesarea marítima que está junto al mar, esta Cesarea que está a unos 40 kms. al norte desde del lago de Genesaret, la llamó así: Cesarea de Filipo.

-¿Quién dicen “los hombres”?
Allí están, en esos pintorescos alrededores de la ciudad reconstruidas por Filipo, donde Cristo hace una interesante pregunta: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?”

Los “hombres”: en San Marcos, encontramos como tres círculos con este título, “los hombres”.

“Los hombres” son, en primer lugar, su círculo íntimo, sus apóstoles, los seguidores, los discípulos.

Pero más allá hay un círculo de indiferentes, gente que no necesariamente tiene interés por Cristo. Los hay siempre en torno de toda religión: los indiferentes. Y a éstos parece que se refiere el Señor: ¿Qué dicen “los hombres”, los que no están con nosotros?

Más allá, Cristo encuentra un tercer círculo: los enemigos. Como lo va a decir a Pedro: “Tú piensas no como Dios, sino como los hombres, los enemigos de Cristo”. Los que aquí se mencionan también son los que van a ultrajarlo, los que lo van a matar.

A este segundo círculo- inmenso círculo de gente indiferente, que ni ama ni odia a Cristo, pero siempre hay una inquietud- se había hecho noticia Jesucristo en su tiempo y hasta los más indiferentes pensaban de él.

-“Unos… otros…”
En ese ambiente es donde se oyen estas respuestas que los discípulos han recogido en sus comentarios que han oído por allí: “Unos dicen que eres Juan Bautista que ha resucitado”. El mismo Herodes se asustó cuando le dijeron que Cristo andaba predicando. Dice: “¡Ese es Juan que ha resucitado!”. “Otros dicen que eres Elías”. Porque así lo esperaban los antiguos, que Elías que había sido llevado en las nubes iba a venir a preparar la venida del Mesías. “Otros dicen que eres alguno de los profetas”. Cuando Cristo hacía milagros, decían: “Es el gran profeta que ha de venir”, porque Moisés había dicho que Dios iba a dar otro profeta parecido a él. Estas eran las opiniones.

-“Y vosotros”- responsabilidad de la vocación cristiana
Pero él, entonces se refiere a su círculo íntimo: “Y ustedes, los que han  compartido conmigo mis peregrinaciones, mis noches, mis días, mis enseñanzas, ¿quién dicen que soy?. Entonces surge la respuesta que dá tema a nuestra homilía. Pedro le dice a Cristo: “¡Tu eres el Mesías!”. Simplemente una palabra que dice mucho. “¡Tú eres el Mesías!” es como el fruto de todas las enseñanzas de los ocho capítulos de San Marcos: todos los milagros, todas las enseñanzas, todo lo que han visto en Cristo ya les hace sospechar, si no no lo hubieran seguido dejando todas las cosas: “¡Algo grande hay en este hombre!”. Al ir viendo sus revelaciones, su amor, su cariño, su ternura, su potencia. Hay una gracia de Dios en el corazón de Pedro como lo dice el evangelio de San Mateo: “No te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo”. Nadie conoce el verdadero sentido de Cristo si mi Padre no se lo revela.

b) ¿Qué es el Mesías?

“¡Tú eres el Mesías!” quiere decir: “¡Tú eres el esperado!”. ¿Qué era lo que esperaban los judíos con este nombre: “el Mesías”? ¿Qué es el Mesías?

-Ungido… Cristo
El Mesías es una palabra de origen Arameo que traducido al griego es Cristo y traducido al español el un Ungido. Cristo es el Mesías, es lo mismo que el Ungido.

Los ungidos en el Antiguo Testamento eran los reyes, los sacerdotes, los patriarcas; hombres que Dios escogía para una misión especial, especialmente el rey que era una presencia de Dios en la comunidad. Y ¡ay! del que tocara al ungido del Señor. Pero luego fueron siendo ungidos también los sacerdotes, esperaban en Cristo esas dignidades de profeta, de sacerdote, de rey.

-Un liberador del poder extranjero… Todas la esperanza de Israel… “El que ha de venir”
Un hombre extraordinario, algo que iba a revelar la presencia de Dios entre los hombres, que traía la liberación del pueblo. Una liberación que cada día sentía más la necesidad de venir cuanto que aquel pueblo humilde en el que nace Cristo es un pueblo continuamente invadido por extranjeros.

El tiempo en que Cristo llegó como ustedes  saben- Palestina era una provincia de Roma. Poncio Pilato era el representante del imperio que subyugaba al pobre pueblo de Palestina. Asi surgía el anhelo de un libertador: “¡El que ha de venir!” ¿Recuerdan cuando la samaritana le contesta con esta frase a Cristo?: ¡Sabemos que ha de venir!”. Era la expectativa del pueblo. Ha de venir alguien que nos traiga unos bienes que han anunciado los profetas: paz, libertad, unidad, alegría, bienestar, felicidad. ¡Un pueblo que carece de estos bienes anhela un mesías!

Esto es cuando Pedro dice; “Tú eres el Mesías! Está dando una palabra al pueblo que es toda una esperanza. Por eso, Cristo, que ha recibido en carne propia la impresión de esa expectativa; una vez lo quisieron hacer rey cuando multiplicó los panes: “¡Este es el gran Mesías, hagámoslo rey!”. él se escondió. Otra vez, también, el demonio que sospechaba de aquel Cristo como Mesías lo quiso someter a pruebas, subyugarlo a sus tentaciones. El vence las tentaciones de un vano mesianismo. Cristo huye la aclamaciones de un mesianismo popular, mal entendido.

c) Precisiones importantes
Por eso, aquí comienzan en este capítulo 8- al final- las aclaraciones de Cristo: “Les prohibió terminantemente decirlo a nadie”. Porque todavía no lo comprenderán. “Van a ir ustedes, al mundo a enseñar que yo soy el Mesías, pero ahora aprendan ustedes, todavía.” Es lo que dice Isaías en la primera lectura: “Me abrió el oído”. Primero quería discípulos. Primero, queridos hermanos, antes de proclamar al Mesías, hay que conocerlo. Por eso todo aquel que predica tiene que ser primero un alma- discípulo, que oye, que medita, que reflexiona, que ora.

-La precaución de un mal entendimiento y el tiempo para precisar conceptos es lo que obliga a Cristo: Espérense, no digan a nadie lo que acaban de oír a Pedro. Porque yo quiero tomar, de aquí en adelante, una tarea con ustedes. Es que el verdadero Mesías no es tan fácil como la popularidad lo está entendiendo.

-Mesías glorioso con el carácter sufriente del “Siervo de Yahvé”.
El Mesías que Dios ha ideado y que ha mandado al mundo es un Mesías que ya fue anunciado en el tiempo de Isaías: “el Siervo de Yahvé”. Es hermoso que, ahora, este sentido tan bonito de la liturgia moderna a un evangelio le ponga siempre el parelelismo del Antiguo Testamento. Siete siglos antes de que Pedro hiciera esta confesión Isaías había marcado en un personaje misterioso que se llama “el Siervo de Yahvé” unas características que parecen inconcebibles para un Mesías. Parece que no puede empalmar esa profecía de alguien que dá su mejilla para que le mesen la barba, de alguien que mete sus espaldas para ser golpeado, de alguien que va a ser coronado de espinas, ultrajado, escupido ¿Cómo es posible si se anuncia un gran rey Mesías? Isaías dice estas características de una víctima.

-Mesías- Hijo de Hombre; anuncio de la pasión
Este es el trabajo de Cristo en el evangelio de San Marcos de aquí en adelante. Por lo menos tres veces aparecen los anuncios que han aparecido en el evangelio de hoy: “Subimos a Jerusalén porque el Hijo del Hombre va a ser entregado, va a ser humillado, va a ser maltratado”. Es el símbolo del destino de la evangelización. Dice: “Padecerá mucho” no sólo cuando sufrió los días del jueves y viernes santo. Padecerá mucho porque todo su servicio es de humildad, de humillación; no va a ser comprendido.

Será rechazado por los dirigentes de Israel, tanto en el campo civil como religioso, sumos sacerdotes y gobernantes civiles lo rechazan. Es el símbolo de la persecución de la Iglesia que siempre ha existido y existirá.

-El rechazo de Dios
Pero ya ese rechazo al mismo tiempo está diciendo el triste destino del que rechaza a Dios. Dice San Juan: “El que no escucha mi Palabra ya está juzgado. El rechazo que me hacen a mí revierte en rechazo de Dios también”. ¡Qué triste!  Ojalá, queridos hermanos, que jamás vayamos a pertenecer a  ese tercer círculo de los hombres que existen en la historia siempre, que rechazan a Cristo, que mal informan a la Iglesia, que persiguen, que distorsionan, que no la quieren comprender porque no es el mal sólo el que ellos rechacen a Dios, sino el mal que ellos se hacen rechazando a Dios.

Ser ejecutado y resucitar = Kerigma.
Será ejecutado, será muerto, será matado, pero al tercer día resucitará. Es una síntesis preciosa de lo que llamaban y de lo que llaman hoy el kerigma, el anuncio de que Cristo ha salvado al mundo por su muerte y su resurrección. Cristo nos dá el ejemplo de como está lo esencial de la predicación: dar a conocer al pueblo que el Mesías, que ha de salvar con su potencia de Dios al mundo, tiene que soportar primero las humillaciones, la cruz, el asesinato, la tortura, la violencia inferida a él mismo. Pero de allí resucitará.

-El Plan de Dios es la reparación del pecado. “Sin efusión de sangre no hay redención” – dice San Pablo-. Es necesario que el Mesías que salva al mundo sufra, y el sufrimiento será una característica de la Iglesia y de los verdaderos seguidores de Cristo.

2o. LOS FALSOS MESIANISMOS

Que quede claro que el verdadero Mesías es un Mesías poderoso porque es Dios, pero sufriente y humillado porque es el Siervo de Yahvé, el Hijo de Hombre. No nos escandalicemos, sepamos comprender para no hacer de nosotros unos falsos seguidores de un falso mesías.

¿Cuáles son las características del falso mesianismo? Aquí están en las lecturas de hoy; yo he encontrado tres: Primera) en el incidente de Pedro un mesianismo sin cruz, sin sufrimiento. Segunda) en la represión de Cristo a Pedro: “Tú piensas como hombre y no como Dios”: un mesianismo político de intereses humanos, sin pensar en Dios. Tercera) la segunda lectura: un mesianismo de espiritualidad vana, una religión sin compromisos. Creo que es bien oportuno que meditemos la palabra de Dios y veamos cual es el mesianismo que nosotros creemos.

a) Incidente de Pedro

Mesianismo triunfalista, sin cruz. Religión sin compromiso
Si esta mañana podemos decir como Pedro a Cristo: “Señor, Tú eres el Mesías”. No nos vaya a reprender el Señor: “No has comprendido, vive como seguidor del verdadero Mesías”. Eres un falso seguidor si como Pedro llamas aparte a Cristo y lo increpas y te escandalizas: “¡Eso no puede ser, Señor!, ¿cómo vas a subir a sufrir todo eso?”. Sin duda que era buena voluntad la de Pedro, desde luego que lo seguía con tanto sacrificio y pobreza; sin embargo, no había entendido a pesar de que sus labios acababan de pronunciar la proclamación del mesianismo que tanto esperaba Cristo. ¡Que desilusión, no me ha entendido! y le dijo una palabra dura: “¡Apártate, Satanás!” Eso es para Cristo todo aquel que quiere predicarlo sin cruz, sin sacrificio.

Satanás fue el que tentó a Cristo en el desierto: “Si eres el Mesías, convierte estas piedras en panes”. ¡Que fácil te será que te crean y no estés aguantando tanta hambre! “Si eres el Mesías, tírate del pináculo del templo y los ángeles te van a recibir. Si quieres el dominio del mundo, póstrate ante mí y me adoras”. Cristo rechazas las tentaciones del maligno. Todo aquel que quiera botar la cruz del verdadero Mesías, es falso seguidor; no ha entendido el mesianismo verdadero. Es un mesianismo triunfalista, es un decir: “Yo soy cristiano pero no me quiero meter en líos”. Es el de aquellos que formaban comunidades o eran catequistas, pero cuando han visto la hora de la persecución, corren a esconderse; “Mejor esperemos mejores tiempos”. Es el de aquellos que dicen: “¡Prudencia, no se metan tanto, cuidado! ¡Cuánto abunda este Pedro, Satanás, en nuestro tiempo! Pero gracias a Dios hay también quienes como el otro discípulo dicen: “¡Vayamos en pos de él y, si es necesario, muramos con él!” Estos son los que han comprendido que un Mesías no puede terminar su vida en un lecho de rosas, sino que tiene que caminar camino del Calvario con su cruz a cuestas, coronado de espinas, dando su espalda a los altigazos y morir en una cruz pobre, despreciado, desconocido.

El mesianismo sin cruz está muy de moda entre nosotros. Mesianismos sin compromisos, mesianismos facilones, mesianismos que, aún, a los que están trabajando quieren hacerlos retroceder. ¡Déjenlos! Si ustedes son cobardes, dejen a los valientes que sigan adelante. Y que éstos, que han comprendido el verdadero mesianismo, nos conviertan a nosotros los cobardes y nos den la verdadera clave que Cristo va a dar al final cuando trate de sus seguidores. Pero mirémoslo a él, que no es que aconseja y se queda atrincherado, sino que va adelante: “¡Síganme, tome su cruz!”

b) Mesianismo político

“Piensas como los hombres”. Intereses de hombre
Otro falso mesianismo hoy, también muy de moda, es cuando Cristo le dice a Pedro: “Tú piensas como los hombres y no como Dios”. Tal vez hay buena voluntad en las liberaciones reivindicativas del pueblo, las organizaciones políticas populares; todo aquel que se preocupa por la justicia social, todo aquel que ve evidente las injusticias, el atropello por todas partes y tal vez lucha, porque ésto no puede ser así. Hoy nadie puede ser insensible a lo que está pasando. Todos tenemos que tomar acción, pero que no vaya a ser una acción como la que Cristo le critica a Pedro: sólo preocuparse de los intereses de los hombres sin pensar en los proyectos de Dios. Por eso fallan mucha iniciativas y estrategias de la política actual; porque sólo piensan como hombre, sin trascendencia, sin mirar el proyecto de Dios como Cristo lo miraba: “Sí yo soy el liberador. Yo soy el Mesías que Dios ha mandado pero ante todo quiero respetar la voluntad de mi Padre: Padre, si es posible, quita de mi este cáliz, pero no se haga como yo quiero, sino como Tú”. Esta es la verdadera liberación: la que arranca de la voluntad de Dios y en Dios tiene fijos los ojos para no apartarse a un falso mesianismo, a una falsa liberación.

Diversas expectativas.

¡Cuanta opinión política había en tiempo de Cristo! ¿Recuerdan cuando lo quisieron hacer rey? Era una visión de Cristo. Recuerdan cuando ya para subir a la Ascensión, todavía sus discípulos le dicen: “¿Es ahora cuando vas a restituir el poder del reino de Israel?”. Es la visión de aquella mujer madre de los dos apóstoles, Santiago y Juan, que le dice: “Cuando establezcas tu reino, te pido que sientes a mis dos hijos uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Es decir, que los hagas ministros de ese reino. !Visiones políticas!

Visión política es todo esto que hace pensar en Cristo como un liberador de la tierra. Asi surgieron en tiempo de Cristo ¡Qué parecidos los tiempos de Cristo a los tiempos de San Salvador de 1979! Había muchas corrientes políticas, había grupos políticos populares; había también fuerzas armadas de la liberación; ahí están los zelotas, ahí está algún apóstol que también vino de la organización a formar parte del equipo de Cristo. Los tiempos son parecidos. En este tiempo tan politizado, de un pueblo oprimido por el Imperio Romano, donde hay visiones de hombre nada más, Cristo tiene que predicar un Reino de Dios. Tomemos en cuenta, hermanos, que a Cristo por encarnar una palabra  de Dios en un pueblo politizado lo llamaron político, subversivo, anda subvirtiendo el orden desde Galilea hasta Jerusalén. Esta era la sentencia que en definitiva preocupó a los políticos y al rey. Para arrancarle una sentencia a Poncio Pilato dijeron una razón política: “Si sueltas a éste, no eres amigo del César y todo el que no e amigo del César, lo vamos a denunciar”. ¡Qué terrible la tentación política!, ¡qué tremenda la hora en que se pierde de vista la perspectiva de Dios! Y Cristo, aunque pierda la popularidad ante estas organizaciones que sin duda lo quisieron manipular, llevarlo a su partido, prefiere quedarse sólo. Pero no está solo el que está con Dios. El designio de la historia lo lleva Dios y eso es lo que vence a la larga, no los inmediatismos políticos, no los inmediatismos reivindicativos.

Hay mucho de justicia que se pide ahora y lo apoyamos como Iglesia, como Cristo lo apoyó. El derecho de organización, nadie lo puede violar. La represión que quiere deshacer los grupos organizados hace muy mal, porque la organización es un derecho humano que nadie lo puede violar. Las reivindicaciones que esas organizaciones piden cuando son justas, hay que oírlas. No está el asunto en reprimir una manifestación que va pidiendo, tal vez, cosas justas, sino en oír que dicen para saber atender por el bien común el clamor de un gran sector del pueblo. Por eso Cristo también apoya lo justo, lo defiende. Todo aquello que el derecho humano, que Dios, le ha dado, tiene que ser defendido; pero también Cristo no se deja manipular, no se deja parcializar.

Yo quisiera aquí hacer un llamamiento a los queridos cristianos: No les está prohibido organizarse. Es un derecho y en ciertos momentos, como el de hoy, es también un deber. Porque la reivindicaciones sociales, políticas, tienen que ser no de hombres aislados, sino la fuerza de un pueblo que clama unido por sus justos derechos. El pecado no es organizarse, el pecado es, para un cristiano, perder la perspectiva de Dios. Si van cristianos a organizarse, no vendan su fe en Dios por los intereses políticos de la organización. Mantengan su fe limpia en el Señor.

Desde esa fe, iluminen en el diálogo con la organización las estrategias para que no pisoteen los sentimientos religiosos o nobles del pueblo. Sepan ser verdaderas voces del pueblo evangelizado por Cristo cuando hablan en el seno de sus organizaciones. Esto esperamos de los cristianos que, precisamente, tal vez, en una reflexión de la palabra de Dios encontraron su vocación política, como yo encontré también mi vocación sacerdotal. El hombre político es una vocación y si Dios le ha dado esa vocación tiene que secundarla porque Dios le pedirá cuenta de ese don que él le ha dado. Pero según  Dios, que Cristo le diga como a Pedro: “No pienses como hombre nada más, piensa como Dios, tú, cristiano”. Aquí me dirijó a todos, aún a los no organizados.

Dice el Concilio que el laico vive en el mundo junto con otros que no son ni cristianos , ni tienen fe, ni esperanza, pero el cristiano tiene que dar testimonio de la esperanza que lleva adentro, de la fe que lleva adentro. Nuestro bautismo nos ha comprometido con criterios evangélicos y no podemos juzgar el mundo con los pecados del mundo, con las injusticias del mundo. Un cristiano que se solidariza con la parte opresora no es verdadero cristiano; un cristiano que defiende posiciones injustas que no se pueden defender, sólo por mantener su puesto, ya no es cristiano. Busca las cosas de los hombres, ya no habla ni piensa de las cosas de Dios.

Es difícil, queridos hermanos, pero es necesario. El Señor se lo ha dicho a Pedro con una grave reprensión para que todos lo entendieran. Hay un gesto, de esos gestos que San Marcos recoge con un sentido fino psicológico. Dice que cuando Pedro llevó a Cristo para reprenderlo, Cristo se vuelve a los apóstoles, le dá media vuelta a Pedro, le dá la espalda a Pedro y se dirige a los apóstoles y a la gente para decirles lo que le reprende a Pedro: “Tú eres para mí Satanás, tú eres un seguidor de los criterios del mundo, tú no quieres que yo sufra. Pero mi Padre sí me manda a sorber el cáliz del sufrimiento y de la pasión. Tú no hablas como pensamiento de Dios, sino como pensamiento del mundo. ¡Apártate, Satanás!” Y comenzó a instruir a la muchedumbre como debe de ser el verdadero seguidor de Cristo.

El primer mesianismo, no lo olviden, es un mesianismo sin cruz, sin sacrificio. El segundo mesianismo es un mesianismo político, sin perspectiva divina. ¡Se sufre mucho! ¡Ya sé que sufren! ¡Cuántos matados hay en estos momentos en los que luchan por las reivindicaciones del pueblo! Ojalá que todos pudiéramos decir: “Muriendo pensando como Dios”. Que triste sería decir: “Muriendo pensando como Dios”. Que triste sería decir: “Muriendo, pero sólo pensaban como hombres”. Yo quisiera la corona más bella para tantos héroes de nuestra hora, para tanto sensible a la cuestión social y política de nuestra hora. Bendito sea Dios que hay gente sensible a este momento. Pero sí quisiera elevarles esa sensibilidad como Cristo le quiso elevar a Pedro reprendiéndolo severamente.

No es mal querer cuando uno reprende, denunciar es un acto de caridad, es una corrección para decirles: Mira, no pierdas lo mejor por lo bueno. Es bueno lo que estás haciendo, pero si lo incorporas a Dios, a Cristo, es mejor todavía. Como quisiera que no me entendieran mal, sino que sintieran que mi pobre voz es la voz de un Cristo, de una Iglesia que se quiere solidarizar con sus esfuerzos reivindicativos, políticos, también. Pero que como Cristo yo no les podría decir: manipúlenlo todo al servicio de sus inmediatismos . Sino que les diría: Miren, tengan paciencia y ordenen toda su estrategia, toda su política, toda su manera de proceder hacia una gran política, la de Cristo, hacia una gran reivindicación, hacia una gran redención; aquella que arranca al hombre del pecado, del egoísmo, aquella que nos va a dar hombres nuevos para las estructuras nuevas.

No queramos, como decía Cristo, remendar trapos viejos con pedazos nuevos. Eso es muchas veces la reivindicación de la tierra cuando no se renueva el hombre entero. Es el hombre entero que hay que rehacer para que cuando vengan las nuevas estructuras hechas por hombres nuevos, tengamos de verdad trapos nuevos, remiendos nuevos. O más hermosos todavía, “vino nuevo en odres nuevos”. Que de verdad hagamos un Salvador nuevo, pero no sólo cambiando estructuras con odios y violencias que no conducen a ninguna parte. Comencemos por ver que es lo que Dios quiere. Renovémonos por dentro y seremos los hombres más adaptados para esa santa revolución que Cristo ha traído: la de las bienaventuranzas, la del amor, la de la renovación, la de la paz sobre la justicia verdadera.

c) Mesianismos de fe muerta

El tercer mesianismo falso es el de la segunda lectura, la lectura de Santiago, mesianismo de fe muerta, mesianismo que solamente aconseja pero no hace nada. Mesianismo sin sobras. Nos dice Puebla y yo lo cito en mi carta pastoral. A propósito, quiero decirles que ya ha comenzado a salir la pastoral pero como la semana fue bastante accidentada no me pudieron entregar toda la edición. Pero ya en estos primeros días de la semana sí tendrán a disposición el ejemplar de la pastoral, que se llama: Misión de la Iglesia en medio de la crisis del país.

Cuando me refiero precisamente a un pecado dentro de nuestra Iglesia, la falta de unión entre los cristianos, tomo de Puebla un pensamiento que nos dá la medicina: dice que “la medicina está en la opción preferencial por los pobres. Y dice Puebla: “No todos en América Latina nos hemos comprometido suficientemente con los pobres; no siempre nos preocupamos por ellos y somos solidarios con ellos. Su servicio exige, en efecto, una conversión y purificación constante en todos los cristianos para el logro de una identificación cada día más plena con Cristo pobre y con los pobres”. Pero la conversión que Puebla exige no es verdadera si no es una conversión radical a la justicia y al amor a transformar desde dentro las estructuras de la sociedad pluralista, que respeten y promueven la dignidad de la persona humana y le abran la posibilidad de alcanzar su vocación suprema de comunión con Dios y de los hombres entre sí”. En otras palabras, lo que nos divide aún dentro de la Iglesia y, mucho más, afuera de la Iglesia, los tres círculos que Cristo nos ha trazado hoy, es una fe muerta. La división está metida pero es porque los hombres no nos hemos convertido al verdadero ideal de Cristo.

Y el verdadero ideal es el que nos señala precisamente la segunda lectura de hoy: la opción. Es decir, el escoger como porción de mi vida, el entregarme a un interés como si fuera mi propio interés, los intereses de los pobres. Esto es lo que Santiago llamaría: las obras que prueban tu fe. No digas que tienes fe si no te preocupas de estas conversiones sinceras del evangelio. No digas que tienes fe cristiana si tu modo de vivir no se sacrifica un poco para darse, como entregarse a una causa para hacer un país nuevo de verdad. No basta con criticar, como la comparación que trae Santiago: “Ven a un pobre andrajoso que entra hambriento y le dicen: caliéntate, tienes frío. Come, estás con hambre. Vístete, estas desnudo. Pero no le das ni vestido, ni calor, ni comida. Eso es fe muerta”; de buenos consejos; no nos hace falta ya. Lo que queremos son hombres que encarnen el consejo y lo realicen de verdad. Hombres, como Cristo decía: “Si tienes  dos camisa, dale una al que no tiene. Si ves que a tu puerta llega un pobre  andrajoso, no lo trates con desprecio. Ve que haces por él y mira que está llegando a tus puertas el mismo reto de Dios, No desprecies a nadie, porque todo lo que hagas con él, conmigo lo haces- dice Cristo.

Este mesianismo de fe muerta es un mesianismo muy pernicioso. Muy pernicioso, que muchas veces por justificarse le hecha lodo a la Iglesia: “¡Ya se metió a comunista!”. Porque siempre que tocamos la justicia social se nos califica de comunistas. Pero la justicia social es la que está pidiendo Santiago en su carta. Es una carta que valdría la pena leerla muy en alto, sin comentario; y verían como Santiago habla mucho más fuerte que lo que se dice mucha veces en los púlpitos de nuestras Iglesias.

d) “Anticristo”

Quiero añadir a esta consideración de los falsos mesianismos, una respuesta a alguien que me preguntó hace poco y que me suplicó que dijera en una homilía que es el Anticristo. Pues aqui lo tienen: el Anticristo es ésto que estamos diciendo. Es el falso mesianismo, es el falso cristianismo. En las cartas de San Juan que es donde aparece esa palabra el Anticristo, es como un personaje o algo que personifica a una ideología, que al final de los tiempos va a entablar una lucha con Cristo para arrebatarle todos sus seguidores. Y ¡ay! del que se deje engañar. Pero no es necesario esperar hasta el fin del mundo; los comentaristas de ese término, el Anticristo, tienen muchas opiniones. Ya San Pablo -dicen- mencionó un Anticristo presente, y posiblemente se refería a los perseguidores de Roma contra las comunidades cristianas. Como el Apocalipsis también menciona las fuerzas del mal. Pues bien, la encarnación, la personificación de esas fuerzas del mal, esto que Cristo le ha dicho a Pedro: “Tú no piensas como Dios, sino que piensas como hombre”, ese pensamiento que le dá la espalda a Dios, ese pensamiento de mundo, eso es lo que llamaríamos el Anticristo.

Tiene personeros, tiene organizaciones que lo encarnan muy bien. En nuestra patria es muy conocido el Anticristo. El Anticristo es aquel que va delatando la labor pastoral de nuestra Iglesia, el Anticristo es aquel que va denunciando al hermano campesino para estar bien con los de arriba. El Anticristo es todo aquel oreja de nuestras reuniones para irlas a mal intencionar… No esperemos, pues, un personaje mitológico. También Lutero y algunos de nuestros hermanos más furibundos llaman Anticristo al Papa, a la jerarquía católica. Es decir, el Anticristo es un término que se presta a muchas interpretaciones pero creo que la verdadera es ésta que nos han dado grandes comentaristas de la Biblia cuando nos dicen todo esto que les acabo de expresar: todo lo que se opone al verdadero Dios, todo lo que se opone al verdadero Mesías. No olvidemos que lo que me interesa más esta mañana es que quede clara la idea del verdadero Mesías, dios que viene a salvarnos pero a salvarnos en el dolor.

3o. LOS SEGUIDORES DEL VERDADERO MESIAS

“Después llamó a la gente… el que quiera venirse conmigo…”
¡Son todos ustedes, queridos hermanos! “Después llamó a la gente aparte dice San Marcos- y comenzó a instruir como debe ser el verdadero seguidor suyo. Y les dijo: El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y síganme“. Tres incisos verdaderamente difíciles como una montaña.

“Negarse a sí mismo” es no darse gusto uno, no seguir sus caprichos, decirles no, a mi propia yo.

“Tomar su cruz”. Leí un comentario muy bonito: no es precisamente la cruz en que murió Cristo. Eso ya era una reflexión cristiana. Pero antes de Cristo, los judíos marcaban con una tau, con una T la frente o marcaban con un fierro que quemaba la piel con una especie de cruz para indicar- en sentido religioso- el arrepentimiento de un pecado o el seguimiento, la consagración a una persona, a un rey, a alguien, a quien seguían. Cuando Cristo dice: “Tomar su cruz” parece que quiere decir, no precisamente tomar la cruz material y cargarla, o simplemente cumplir el deber de llevar el sacrificio, sino que quiere dejar también, dejarse marcar por mi ideología cristiana. Algo así como se marca un esclavo con un fierro para que no se pierda de vista. Así como se lleva una marca en la frente que no se puede borrar.  Marcarse con la cruz como arrepentimiento, como conversión a Dios y como pertenencia a Dios del cual no me quiero desprender. Esto es seguir la cruz.

“Y sígame” ¡Qué hermoso es saber que cada sacrificio que yo haga, Cristo va delante de mí! Leí en la catequesis una pequeña historia que me conmovió mucho cuando dice que un rey de Francia muy santo llamaba a su pajecito que lo acompañaba en noches de invierno a ir a visitar los templos, porque era muy fervoroso. Pero el pajecito, el sirviente, sentía frío en los pies en aquellas noches de invierno. Y que le dijo el rey: “Mira, procura poner tus piecesitos donde yo pongo los míos”. Y lo que sintió el sirviente es que había un calorcito agradable; donde el rey iba poniendo los pies no sentía frío, sino que sentía el cálido humor de alguien que hacía un milagro. ¿Será milagro, será leyenda?, pero en Cristo es pura verdad. Ver y seguirlo, ir en pos, ir siguiendo sus pasos. Donde yo pongo mis pies sé que ya los puso Cristo y ha dejado un gran calor de amor; porque aunque vea ahí señales de sangre, de espinas, de escupidas, de polvo, de dolor, sé que son los paso del amor que va donde el Señor y que todo aquel que lo sigue no va siguiendo a un tirano, va siguiendo al Salvador, al verdadero Mesías. Esto es lo que Cristo dice de sus cristianos: “Niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame.”

-El que quiera salvar su vida
Y como comentando lo de Pedro les dice: “El que quiera salvar su vida la perderá. Pero el que pierda su vida por mí y por el evangelio la salvará”. Esta es una frase profunda de Cristo que nos dice como él avisora en la existencia humana un horizonte escatológico. Tu vida no terminará con la muerte, tu vida no se circunscribe solamente a la historia, más allá de la historia está lo principal. El que sabe ganarse ese horizonte escatológico, vale la pena que arriesgue hasta su propia vida porque no la perderá. En cambio el que no la arriesgue, el que quiera estar demasiado bien, el que quiera salvar su vida, eso quiere decir la expresión: estar bien, salvar la vida, no comprometerse, no meterse en líos, en problemas, pues ése la va a perder. Hermanos, y esta es una sentencia de Cristo. Yo creo que vale la pena pertenecer a una Iglesia.

Yo quiero terminar mi reflexión homilética con esta palabra que siempre me ha conmovido mucho en el Concilio Vaticano II. Cuando habla de la Iglesia, pueblo de Dios: “Como Cristo realizó la obra de la redención en pobreza y persecución, de igual modo la Iglesia está destinada a recorrer el mismo camino a fin de comunicar los frutos de la salvación a los hombres. Cristo Jesús, existiendo en la forma de Dios, se anonadó así mismo, tomando la forma de siervo, y por nosotros se hizo pobre, siendo rico. Así, también, la Iglesia, aunque necesite de medios humanos para cumplir su misión, no fue instituída para buscar la gloria terrena, sino para proclamar la humildad y la abnegación, también, con su propio ejemplo”. Y al final dice: “La Iglesia, pues, va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz del Señor hasta que venga. Está fortalecida con la virtud del Señor resucitado para triunfar con paciencia y caridad de sus aflicciones y dificultades, tanto internas como externas, y revelar al mundo fielmente su misterio, aunque sea entre penumbras, hasta que se manifieste en todo el esplendor al final de los tiempos”.

El verdadero Mesías todavía no se ha revelado. El Mesías que conocemos es en la fase de la historia, al que la Iglesia trata también de imitar en el sufrimiento y en la pobreza. La verdadera gloria del Mesías será cuando Dios recoja todo lo glorioso que ha dejado en la historia y bote todo lo superfluo, lo pensamiento de hombre nada más, para hacerse el rey glorioso, que con su Iglesia gloriosa se gloriará para siempre en la felicidad ¡Ojalá, hermanos! Este es mi afán: hacer una Iglesia que verdaderamente responda a las ansias de Jesucristo, que cuando se sintió proclamado Mesías, él aclaró cuál es el verdadero mesianismo y denunció los falsos mesianismos.

¿Será así nuestra Iglesia?

HECHOS DE LA SEMANA

Revisemos nuestra historia, y perdonen el tiempo. Alguien decía: “¿Por qué predica tan largo? Pobrecitos los que están de pié”. Les digo yo: “Yo también estoy de pié. Yo sentiré cuando ya estemos cansados”. Aguántense un poquito; y si no hay bancas, pues, hay suelo y hay donde estar a gusto. Pero sí me gustaría interesar este momento porque para mí es el más importante de la semana, en que la Iglesia cumple su misión aquí en la Arquidiócesis, y gracias a la bondad de ustedes, que me escuchan; pues, entre ustedes y yo, hacemos esta homilía que lleva la vida de nuestra Iglesia y la vida de nuestro país.

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Quiero recordar con cariño y solidarizarme fielmente con los sacerdotes asesinados. Investigaciones de nuestro Arzobispado y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA nos dejan claro que los padres Rutilio Grande, Alfonso Navarro, Rafael Palacios y Alirio Napoleón Macías no fueron asesinados por grupos de izquierda, sino que por la UGB o agentes vestidos de civil. En cuanto a los otros dos sacerdotes, Neto Barrera y Octavio Ortiz, es claro que perecieron en poder de agentes de seguridad.

yo encontré a la mano la carta en que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA pide a nuestro gobierno una explicación del caso 2336. Es el caso del asesinato del Padre Navarro. Y nuestro gobierno contestó a la OEA: “Sobre este reprochable hecho, la organización clandestina Unión Guerrera Blanca (UGB), de ultraderecha, se atribuyó haber cometido el hecho, como lo dio a conocer por noticias por noticias que superficialmente hizo llegar a los periódicos… publicadas el 13 de mayo de 1977 y de lo cual remito a usted fotocopia”. El mismo gobierno responde a la OEA que el Padre Alfonso Navarro no lo mató la izquierda sino la UGB.

Por no prolongarme me basta mencionar ese caso y decir que otra versión acerca de estas muertes dolorosas de nuestros queridos hermanos sacerdotes es falsa, infundada, encubridora y cómplice de los asesinos…

Con esta ocasión, más que el respeto a los sacerdotes difuntos, yo quiero expresar mi solidaridad con los sacerdotes, religiosas y demás agentes de pastoral que están en peligro sus vidas. Solidarizarme porque sé que sus actuaciones y enseñanzas responden a las exigencias de una Iglesia que nos pide, cabalmente, lo que hemos meditado hoy: un compromiso con el verdadero mesianismo de Cristo, que lleva, como Cristo, a las fronteras de la muerte, ¡hasta el Calvario! Y les diré a los queridos sacerdotes, religiosas y fieles que trabajan y viven este verdadero mesianismo: que no se desanimen; que nos apoyemos juntamente para seguir dando honor a Jesucristo y saber también representar en nuestra patria una Iglesia digna de este momento.

Han amenazado a otro sacerdote. Miren que bonita carta de una comunidad. Dice a propósito: “…es dar a conocer ante el pueblo salvadoreño la persecución de nuestra Iglesia por elementos identificados como UGB, ya que el 31 de agosto fue amenazado a muerte nuestro querido sacerdote Miguel Angel Flores por estos individuos que dicen pertenecer a esta agrupación, los cuales han dejado sesenta días de plazo para que cambie su actitud guerrillera y su forma de predicar. Y al no hacerlo será ejecutado; por lo tanto, nosotros estamos solidarios con nuestro Reverendo y aclaramos que es totalmente falso, solamente pensamos que son las mismas acusaciones que le hicieron a nuestro Señor Jesucristo diciéndole que era un agitador y alarmante del pueblo. Pero consideramos que el mismo Cristo dijo: “Si lo han hecho con el leño verde ¿cómo no lo van a hacer con el palo seco?” ¡Preciosa consideración de una comunidad humilde de base!

También quiero solidarizarme con la petición que los sacerdotes, religiosos y religiosas dirigieron a la Conferencia Episcopal de El Salvador suplicándole:  “Que se ordene a los sacerdotes y religiosos que se abstengan de difamar, en homilías y reuniones, a los sacerdotes y sus colaboradores pastorales”… Esto es más importante. Suplicaban también: “Que se hable directamente con  las personas de las que se recibe alguna queja por parte de las autoridades civiles y militares, para que puedan dar explicación de su trabajo apostólico y comprobar la veracidad o falsedad de dichas acusaciones”. Siempre pedíamos ésto cuando expulsaban y maltrataban a nuestros sacerdotes. Tienen su jerarquía; entiéndanse primero, dialoguen para aclarar la situación de éste acusado.

Me la remitieron a mí pero es una carta que el clero dirigió a la Junta de Gobierno de Nicaragua junto con otros gobiernos de América Latina. Creo que pueden conocer a través de estas líneas los pensamientos del gobierno de la hermana República de Nicaragua cuando dice, contestándole a los sacerdotes: “Después de muchísimos años de intensa lucha para establecer un gobierno de justicia en nuestro país y después de tantos años de presenciar, de ser testigos de tanta sangre derramada en nuestra patria, pueden sentirse seguros de que sabemos comprender todos los sufrimientos y las inquietudes tanto de la Iglesia Católica salvadoreña como del pueblo salvadoreño en general. Ustedes son testigos de lo que nos ha costado llegar a esta etapa de la revolución y ahora que ya hemos llegado, podemos asegurarles que estamos dispuesto no sólo a solidarizarnos con todas las causas justas sino a poner todo lo que esté de nuestra parte para ayudar a todos los pueblos que sufren y para que los derechos humanos sean respetados en cada rincón de la tierra”.

Quiero denunciar el hostigamiento psicológico que se está haciendo al gerente de nuestra emisora YSAX. Ya son dos noches que llegan grupos con actitudes amenazadoras. Quiero recordarle que el mismo Señor Presidente proclamó que una de las señales de libertad es que nuestra emisora, a pesar que -dice él- siempre está acusando al gobierno, la ha dejado en libertad y la respeta. Creo que esta palabra hay que respetarla porque nuestra emisora quiere hacer honor al derecho de libre expresión… Y que nuestro gerente de la YSAX. No es el autor de la ideología, sino un administrador del pensamiento que allí se quiere difundir.

Quiero resguardar, si mi palabra puede hacerlo, la seguridad del estimado Dr. Roberto Cuéllar, director de la oficina de Socorro Jurídico. A él también lo están hostigando con una guerra psicológica hasta el punto de haber regado ayer la noticia de que había sido ametrallado. Lo cual es falso, y sí quisiera se respetara una institución que ha hecho tanto bien al pueblo, que ha mediado en muchas huelgas, ha llevado a solución con su asesoramiento muchas circunstancias difíciles. Nuestro Socorro Jurídico es un servicio leal a los Derechos Humanos para dar voz, precisamente, a los que no tienen voz. ¡Respetémoslo, por favor!…

Tengo que lamentar en esta semana el destierro de otra religiosa, Sor Judith Chávez, que trabajaba en El Paraíso de Chalatenango. Venía de Costa Rica, de una reunión de su congregación y sólo le dieron veinticuatro horas para salir por el otro lado para Guatemala. Le quitaron el pasaporte y se lo iban a entregar allá en la frontera. Creo que puedo dar testimonio de su trabajo que no es de temerse, sino que es una verdadera promoción cristiana de nuestro pueblo, así como lo dije de las hermanas que trabajaban en Arcatao.

Las hermanas que trabajan en Arcatao. De las cuales me dice el Ministro de Defensa, contestando a la carta: “… existen evidencias de que su trabajo no está enmarcado dentro del ministerio pastoral como debía de estarlo. Pero ésto es competencia de otro ministerio por lo cual prefiero no entrar en detalle”. Queridos hermanos, ¿con qué derecho puede juzgar los límites de una acción pastoral un militar?…. Y si en mi carta que yo le mandé, decía que garantizaba el trabajo que yo mismo he presenciado allá, esta respuesta es ofensiva, porque prácticamente me dice que estoy mintiendo. Pero puedo ratificar que el trabajo de las hermanas es auténticamente pastoral y que cualquier atropello que se les haga será considerado objetivamente un nuevo tipo de represión a nuestra Iglesia. Que se crea al pastor, que se tenga confianza en su criterio para llevar la pastoral de su diócesis. Si no estamos juzgando, y también que se justifica la recomendación de la OEA: de una sistemática persecución a la Iglesia.

En este campo colocamos la calumnia que nuevamente recibe el Colegio Sagrado Corazón, como si alla se diera indoctrinamiento marxista a las alumnas. ¡Qué ridículo en las clases de matemáticas! De acuerdo estamos con la investigación como ellos piden, pero que sea una investigación verdaderamente inteligente, imparcial. Lo que pasa – les acabo de leer el pasaje de Puebla- es que no nos queremos convertir a la verdadera opción preferencial por los pobres. Y todas aquellas instituciones o pastorales que ya lo están haciendo tratan de mentalizar, con unos criterios evangélicos, la mente de sus alumnos para que cambiemos, para que transformemos esta sociedad pecaminosa de injusticia social en un orden más justo; ésto no es sembrar marxismo, sino, simplemente, sembrar la justicia social y la mentalidad del evangelio en aquellos que le han confiado. Por último, diríamos: si no hay confianza en el colegio ¿para qué tienen ahí sus niñas?

Visitas a las comunidades

En el cantón Araditas de Aguilares y El Paisnal estuve el domingo pasado para animar el espíritu que es muy bueno en aquellos lugares, sobre todo, ante el asesinato del catequista Jesús Jiménez; y visitar también  la tumba muy querida del Padre Grande.

Estuve el lunes con Cursillos de Cristiandad y les pedí una colaboración para la pastoral urbana. Es decir, que me ayuden a planificar los medios como podemos hacer una evangelización más eficaz en el ámbito  de la ciudad.

Las carmelitas de San José se entenderán con Catholic Relief Services para continuar una obra muy buena en la colonia Utila de Santa Tecla. Una obra de promoción de la mujer campesina.

Las hermanas pasionistas y el Colegio de la Divina Providencia que ellas dirigen ofrecieron una misa por el eterno descanso del Ingeniero José Mauricio Flores Aparicio, que murió asesinado, como ustedes saben, uno de estos días. Les dije que era un signo de la hora trágica de nuestra patria. Allí oramos junto a la cruz  de Cristo que ellas veneran como fiesta patronal. Igual condolencia a su familia.

Condolencia a una gran colaboradora de la Iglesia a la Señorita Elsa Herrera por la muerte de su mamá. Así como a otra gran colaboradora y amiga, allá en Santa Elena, la Señorita Luisa Arévalo por su padre, Pedro Jesús Arévalo, en el aniversario de su muerte.

En la colonia Dolores celebramos ayer la Fiesta Patria, ya que pasa un poco desapercibido que el 15 de septiembre es también el día de la Virgen de Dolores. Les invité a que la oración que hacíamos allí como fiesta patronal, fuera una oración por toda la patria; que miráramos en la figura de la Virgen, al pie de la cruz, la imagen de la patria expresada en tantas madres dolorosas que ahora lloran el desaparecimiento, el asesinato, la muerte de tantos hijos.

Esta noche, a las 7, será la toma de posesión del párroco de San Francisco, Mejicanos. Equivocadamente lo señale para el domingo pasado, pero es para hoy, a las 7 p.m.

En el calvario continúa ocupada la Iglesia. Como quiero ser eco de las comunidades, yo les transmito literalmente una nota que me han mandado de la Parroquia de El Calvario: “Las asociaciones y fieles en general de la parroquia de El Calvario, San Salvador, protestan enérgicamente por la ocupación violenta de la Iglesia y casa rural por parte de elementos del Bloque Popular Revolucionario, el domingo 9 a las 8 a.m. Deploran y repudian tal actitud de estos elementos que exigieron la entrega de las llaves de la Iglesia y del convento, coartando la libertad debida y de trabajo pastoral de los sacerdotes; demandan la desocupación de los locales, siendo que ya el pueblo está consciente de las exigencias de la agrupación”.

Al mismo tiempo un grupo de ocupantes de iglesias justifica la tomas de iglesias. Se publicó en un periódico este comunicado de Las Ligas Populares 28 de Febrero, donde dice que:  “… al pueblo se le reprime salvajemente y por ésto, la falta de libertad de expresión y de organización es la que nos empuja a recurrir a esta toma de iglesias como manifestación de nuestros sentimientos”, dicen. Dejan en claro que siempre han respetado los bienes materiales de los templos y el fervor religioso del pueblo. Quiero respetar ambas opiniones y ya he manifestado yo mi propio modo de pensar: que comprendo esta situación en que faltan cauces donde expresarse, pero también los grupos populares tengan en cuenta el mal que se hace al ocupar los templos. Ojalá que un diálogo abierto a los verdaderos intereses lleve a encontrar solución de carácter normal, racional; y no de carácter irracional. Represivo, que es la violencia tanto del Estado como de las respuestas. Está creando más sangre y más confusión entre nosotros.

Se publica ya la cuarta carta pastoral, dice

Quiero agradecer las expresiones del Ingeniero Duarte en una entrevista acerca del ministerio del Arzobispo.

EN LA IGLESIA UNIVERSAL

Ahora, de esta Iglesia nuestra con su problema típico, nos elevamos a una Iglesia universal en la cual entramos en comunión.

El Papa -y yo les suplico hacer nuestro este deseo pide oraciones para que sea un éxito su viaje a Irlanda y a Estados Unidos. En las Naciones Unidas pronunciará un discurso ante 152 naciones. Recordamos con cariño las palabras tan sabias del Papa Pablo VI en las Naciones Unidas. Decía: “Nos consideramos el mensaje que desde hace veinte siglos recibió de Cristo: Predicad a todas las naciones. Y éste es el día en que estamos predicando a todas las naciones”. Por eso, el Papa ha dicho que su discurso y su visita será una continuación de la visita que hizo su antecesor.

En Colombia los obispos han hecho reclamos que yo los traigo a cuentas por que están muy de acuerdo con lo que aquí estamos diciendo. La conferencia episcopal en Colombia reconoció que en ese país se han de hacer grandes sacrificios, y que los que tienen más deben de renunciar al exceso de ganancias para entrar en un proceso de distribución más equitativa de la riqueza nacional.

También en Chile ha habido actitudes de solidaridad con los desaparecidos y con los que sufren.

EN LA VIDA CIVIL

Tenemos que lamentar una semana de tremendas violencias: asesinatos de 20 personas ya sea que militan o simpatizan con alguna organización; más de 30 heridos; 8 asesinados por motivos no políticos, entre ellos una niña de siete años.

En San Martín se asesina a Jesús Fabián, mientras con otros siete compañeros ponían mantas pidiendo la desocupación del cantón Tres Ceibas. Testigos aseguraran que se procedió demasiadamente con violencia, que no se dió tiempo ni de capturarlos y que se mató asi a una persona innecesariamente.

Las FPL, según los periódicos, asesinaron dos personas y explotaron bombas en la Alcaldía de Sacacoyo y de Coatepeque. El ERP, según informaciones, ametralla casa cuartel de Sonsonate, hiriendo a un guardia nacional, y el puesto de guardia de Soyapango.

Se secuestra al Señor Jaime Batle, no se sabe por quien. Se reportan atropellos a símbolos de la patria, se pisotea la bandera.

Se reprime una manifestación del BPR el 14 de septiembre. En la desbandada el BPR quema buses y carros. Han llegado a nuestra vista fotografías y testimonios de la agresión de los cuerpos de seguridad, que por otra parte los negaban oficialmente.

Varios familiares de los adolescentes que fueron masacrados en la carretera del Cuco han pedido al Arzobispado que se pida justicia para este crimen. la policía de San Miguel ha hecho promesas de investigar “exhaustivamente”. Pero ya la palabra nos suena muy huera, siempre que se dice ésto. Ojalá que de veras la justicia en nuestro país tome más cartas en el asunto.

Con el asesinato de los profesores Juan Antonio Hernández y Eusebio  Orlando Córdoba Ulloa, asciende ya a 30 el número de maestros asesinados este año.

En la huelga de Cartotecnia hay rehenes a quienes el BPR no permite ver. Sus familiares han pedido la intervención del Arzobispado. Quiero decirles, si esta palabra llega a los responsables, que procedan con humanidad y que tengan en cuenta las angustias de estas familias.

Lo más triste en todo esto, hermanos, es que a pesar de ver la situación que crece en violencia, no vemos el ánimo de unos cambios estructurales que son los necesarios.

Algunos Cañeros, algodoneros, cerealeros y ganaderos fueron a la Asamblea a manifestar que no pueden pagar el aumento de la alimentación de sus trabajadores. Algunos cafetaleros también piden que no se aumenten los impuestos. Y se defienden diciendo que no es ningún pecado grave dedicarse a estos cultivos. Había que distinguir entre grandes y pequeños agricultores. Naturalmente, los que cultivan en más grande serían también más afectados en impuestos que los pequeños que tienen menos ganancia. También estamos de acuerdo en que las situaciones hoy no son tan bonancibles como en otro tiempo, pero lo que nos preocupa es que el que sufre el hambre es el campesino y que tienen que ver por esta dignidad del hombre.

El Gobierno mismo reconoce el problema de la desnutrición de nuestro pueblo. El pecado no está en dedicarse a uno u otro cultivo, sino en despreocuparse del hombre, de sus derechos, de su organización, de la dignidad de su familia. etc.

El colmo es que algunos diputados consideran denigrante la expresión de que nuestro campesino sólo come tortilla y frijol, pidieron que se suprimiera ese párrafo del decreto para no dar una mala imagen en el exterior. Yo digo que si no se quiere dar una mala imagen, lo que hay que cambiar no son palabras sino la misma realidad.

Todo esto nos indica la necesidad de tomar conciencia de la necesidad de los cambios estructurales que tanto pide nuestra situación. Mientras no se tenga el valor de ir a la raíz de estos males, siempre existirán estos males.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Volvamos a nuestra reflexión evangélica y oigamos al Mesías, que si es cierto que viene con toda la potencia de Dios a salvar al mundo, cierto que también necesita pasar por el dolor, por la prueba, por el sufrimiento.

Hagamos de nuestra cruz, de nuestro sacrificio, una fuerza redentora que no nos inspire nunca la venganza, la violencia, el odio, sino que llamados por el amor de Cristo, que por amor nuestro sufrió todas las humillaciones de su mesianismo verdadero, seamos capaces de seguirlo a través de esa cruz como él nos invita. Asi haremos que por el camino verdadero que Dios quiere, restableceremos esa paz sobre justicia que tanto necesita nuestro pueblo. Así sea…

Lee más

Solo de Cristo puede venirnos la verdadera independencia

23o. Domingo del Tiempo Ordinario

9 de Septiembre de 1979

Lecturas:

Isaías: 35, 4-7a.

Santiago: 2, 1-5

Marcos: 7, 31-37

Queridos hermanos:

Introducción: Otra vez en la Basílica; el Corazón de Cristo
Otra vez las circunstancias nos obligan a celebrar nuestra eucaristía en esta Iglesia consagrada al Sagrado Corazón de Jesús. Esto me llena a mí de mucha esperanza, porque el Corazón de Jesús es el símbolo del amor infinito de Dios mostrado en Cristo hacia los hombres. ¿A qué venimos cada domingo a misa? A empaparnos más, como cristianos, del misterio que está a la base de nuestra fe y de nuestra esperanza: el misterio de Cristo, misterio que no es otra cosa que el amor infinito, el proyecto infinito de Dios para salvar a los hombres, elevarlos y hacerlos con él, una sola familia. Peregrinamos entre las vicisitudes de la historia, entre las tentaciones y halagos del mundo. Hay el peligro de que nos vayamos quedando instalados en la tierra y olvidemos ese llamamiento amoroso de un Padre que nos espera con los brazos abiertos y que no sólo nos espera, sino que nos está dando para el camino nada menos que a su propio hijo, a Jesucristo.

Las circunstancias de este mes nos impulsan a esta reflexión: el mes de la independencia, que suena como a un sarcasmo en unas horas de tantas esclavitudes. Por eso se celebra de distintas maneras hoy en nuestro pueblo. Hay quienes como que planean cosas espectaculares: de sangre, de tragedia. Así hay en el ambiente como una expectativa: ¿qué será septiembre para El Salvador?

Un reto… no temer a los hombres, sino hacerse digno instrumento de Dios
Por mi parte, yo creo que septiembre significa, para los cristianos, un reto. El reto de un hombre: la independencia. Pero no para tener represalias, hechos sangrientos, tragedias dolorosas, sino para ponernos del lado de Dios, junto a Cristo: “Señor, Tú eres el único que puede dar la libertad verdadera a los hombres. La independencia de nuestra patria, que se celebra el 15 de este mes, significa el reto de Dios mismo que nos ofrece su fuerza para ser libres. Entonces, la reacción de un buen salvadoreño, cristiano, no debe de ser de temor: “¿Qué va a pasar en septiembre?. Los hombres no pueden más de lo que Dios puede permitirles para su bien o para su mal. “No cae de la cabeza un pelo sin el permiso de Dios”, ha dicho Cristo. “No temáis”, decía el Señor. Yo creo que hoy, más que nunca, necesitamos esa tranquilidad, esa seguridad. Más que temer a los hombres, temamos no ser dóciles en las manos de Dios.

El reto está aquí: solamente unidos con Dios, en Jesucristo, podemos ser artífices verdaderos de nuestra historia. Dios es el maestro de la historia, Cristo es la piedra angular de toda civilización: sólo en él hay consistencia. Entonces, yo les diría: hermanos, formemos un propósito -por amor a la patria- de ponernos al lado de Cristo y reflexionar: ¿qué quiere Dios de mi vida? Ojalá todos -y aún aquellos que con una sensibilidad evidente de lo social, de lo político, van por caminos extraviados- vayamos a decirles lo que Cristo les decía: “Sin mí, nada podéis hacer”. Y unirnos a Cristo. Sólo en Cristo lo podemos todo, como decía San Pablo: “Todo lo puedo en aquel que es mi fortaleza, mi esperanza, mi orientación, el sentido de mi vida”. Sin Cristo es un absurdo la vida humana, es convertir al hombre en chacal, convertir al hombre en fiera, en demonio. ¡Qué triste es el hombre separado de Cristo, apartado de Dios!

Figura central: Cristo y el sordomudo
Pues bien, las lecturas de hoy, precisamente, quisiera que las centráramos en la figura central: Cristo frente a un sordomudo. El sordomudo es la imagen del hombre esclavizado, marginado; no oye, no habla, no se puede comunicar. Expresión de una verdadera esclavitud. Cristo tocándole las orejas y la lengua, lo libera.

Las otras dos lecturas explayan la imagen de la esclavitud

El desierto, sediendo de agua y vida.
Pero hay un complemento en las otras lecturas. Hay una imagen triste de la esclavitud: el desierto. ¡El desierto! Dicen que los beduinos, cuando atraviesan el desierto, oyen allá en la lejanía el zumbido del viento. Fantástico, como ellos son, dicen “¿Oyes cómo suena el viento?, ¡es el desierto que se lamenta y llora porque quisiera ser jardín!”. Yo creo que no hay figura más elocuente de la necesidad del hombre que el desierto sediento, inmensidad de arena, estéril. Figura de la verdadera necesidad de independencia, de promoción.

El andrajoso marginado por el poderoso -el servil del poderoso
Hay otra figura en la segunda lectura de hoy, nos ha dicho Santiago -el hombre práctico-: -el andrajoso que llega a una ceremonia litúrgica, y al mismo tiempo otro señor bien vestido y le dicen: “Pase adelante”, y al andrajoso: “quédate ahí en la puerta siéntate en el suelo”. Dos figuras de la marginación, de la esclavitud: el andrajoso marginado, y el servil más atento al señor que al hermano pobre. Estas son las figuras de las lecturas de hoy.

SOLO DE CRISTO PUEDE VENIRNOS LA VERDADERA INDEPENDENCIA

1. Cristo es Dios en persona que viene a liberar al hombre.

2. Es a todo el hombre al que le interesa salvar.

3. La salvación que Cristo nos trae no es destruyendo sino rehaciendo.

Creo que son pensamientos, que se sacan de las lecturas de hoy, tan oportuno para este momento trágico que se hace cada día más sangriento. Tengamos serenidad y con fe acerquémonos a esta reflexión de la palabra de Dios. Como complemento, de costumbre, veremos como se realiza ésto en nuestra Iglesia de la Arquidiócesis y en nuestro ambiente del país.

1. CRISTO ES DIOS EN PERSONA QUE VIENE A LIBERAR AL
HOMBRE

La Profecía:

¡Qué hermosa se oye la profecía del profeta Isaías, frente a los exiliados de Babilonia!: “Sed fuerte, no temáis, mirad a vuestro Dios que trae el desquite. Viene en persona, resarcirá y os salvará. ¡Viene en persona!”. Esta era la fe la maravilla inaudita que los profetas anunciaban. No va a mandar sólo profetas como eramos nosotros -decían aquellos hombres que hablaban en nombre de Dios-, es que él vendrá en persona. Y lo que os manda a decir, por medio de nosotros, no es más que la preparación de los caminos. Preparar los corazones para que, cuando llegue en persona, pueda encontrar verdadera tierra nueva donde su palabra produzca fruto.

a) Ambiente de la profecía: necesidad de liberación
-El cautiverio de Babilonia

El ambiente en que se pronunciaba esta palabra era el cautiverio de Babilonia. Por los pecados de la tierra prometida, los invasores se habían operado de reyes y pueblos y los habían llevado con crueldad. Allá estaban. Hay salmos que nos cuentan la tristeza, la nostalgia de vivir lejos de la patria. Aquel precioso salmo de los sauces junto a los ríos de Babilonia que han inspirado tantas cosas de música y poesía es, cabalmente, la nostalgia del hombre que ama su patria pero que reconoce que por sus pecados han ido al desierto y espera un día el perdón de Dios: “Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos a llorar. Y cuando nos decían: cantad un cántico de vuestra tierra, les respondíamos: ¿cómo vamos a cantar en tierra extraña? Que se me pegue la lengua al paladar y se me seque la mano, si te olvidare, Jerusalén!”.

-Cobardes de corazón
Este amor a la patria hace pensar, precisamente, en lo que hoy Isaías nos ha dicho: “Decid a os cobardes corazón, y decir a los ciegos: que veréis; y los oídos del sordo se abrirán… “Es decir, una situación. El hombre, queridos hermanos, vive necesitando de esa presencia de Dios, porque como que es nuestro destino humano: sin Dios, vivir bajo la opresión. La opresión del miedo, los cobardes de corazón. ¡Cuantos hay en nuestra tierra, ahora, cobardes de corazón, miedosos, temerosos, inseguros! Son signos de la necesidad de liberación, es el desierto que gime y llora queriendo un mundo mejor.

Pero una señal más evidente de la opresión del hombre es la enfermedad. Por eso, siempre habrá enfermos en el mundo: ciegos, sordos, paralíticos; los hospitales siempre tendrán oficio; muchas veces porque los hombres son crueles, les dan oficio.

Qué triste leer que en El Salvador, las dos primeras causas de muerte de los salvadoreños son: la primera es la diarrea; y la segunda, inmediatamente, es el asesinato; se muere por homicidio o por consecuencia de lesiones. Así está la estadística. De modo que, inmediatamente después de la señal de la desnutrición, la diarrea, está la señal del crimen, el asesinato. Son las dos epidemias que están matando a nuestro pueblo.

Este es el ambiente en el cual Isaías habla -y hablaría a los hombres de hoy-: “Cobardes de corazón, enfermos -señales de la opresión, víctimas de la situación- ánimo, vendrá Dios en persona. Mirad a vuestro Dios que viene”.

-La profecía: figura de salud para enfermos, figura de floración del desierto
Y cuando ya está entre nosotros. Este es el paralelismo bello del evangelio de San Marcos que se ha leído hoy con la profecía de Isaías. Isaías anuncia como una presencia de Dios, como una acción de Dios, el florecimiento del desierto, la salud de los enfermos. Así se representaban, por los profetas, las señales de la presencia personal de Dios en el mundo: los bienes mesiánicos. Los profetas no acertaban a distinguir porque veían a una distancia enorme los bienes ya presentes de la redención y los bienes escatológicos. Cuando ya termine la historia y se recoja todo el fruto de Cristo, entonces, ya no habrá crímenes, ya no habrá muertos; pero, mientras tanto, ya comienza el bien mesiánico. Ya podemos decir que el desierto está floreciendo y que los enfermos están siendo curados. Cristo mismo ya dio las evidentes señales cuando Juan Bautista le mandó a preguntar: “¿Eres Tú el Mesías o hemos de esperar a otro?” Cristo sólo le responde con los signos anunciados: “Díganle a Juan que ya están viendo los ciegos, que ya resucitan los muertos”.

¡Ya hay señales de salud, Dios ha venido, ya está entre nosotros! Aunque sigamos viendo que la muerte pasea su bandera, y el crimen, también, se sacia de sangre, ya está vencida la muerte y el pecado. Ya es como una de esas ballenas heridas que tiran hacia el mar, pero van heridas, van a morir. “La última enemiga en ser vencida, será la muerte”, dice San Pablo. La muerte ya está herida de muerte y se le van a escapar los muertos de la tumba. No canten victoria los pecadores, porque ellos ya están vencidos. El pecado, Cristo ya lo crucificó en su propia cruz y el que cree en Cristo ya tiene la victoria. Por eso, cobardes de corazón, ya Dios está entre nosotros; enfermos, paciencia que eso pasará; oprimidos, convertid en redención vuestro sufrimiento y vuestro dolor. Esto no quiere decir opio o pasivismo, sino que la lucha legítima pero sin perder la esperanza del Dios que ya está presente, sin apartarse de ese Dios y de esas orientaciones que el Dios de la historia va dando ya.

b) Presencia y misión de Cristo

La presencia misma de Cristo en el evangelio de hoy. Precisamente el evangelio de San Marcos tiene esto de típico: de que él no es el que menos enseñanzas de Cristo presenta. Porque a él le interesa decir que no es la doctrina de Cristo lo principal, sino la persona de Cristo que encarna el Reino de Dios presente en la tierra. Es hermoso pensar que el evangelio de San Marcos, que se lee en este año -año de tragedias para El Salvador- nos está diciendo que lo que Isaías anunció en su profecía ya es verdad en Cristo. Y todo aquél que cree en Cristo -en esta Basílica del Sagrado Corazón hay tantos motivos para creer en su amor- ya está redimido, ya no tiene necesidad de la cobardía, del temor. Es tiempo de que los cristianos fortalezcamos nuestro ánimo y no seamos cobardes, no nos dejemos deprimir por las circunstancias, sino, al contrario, apoyar en el Señor -presente ya en la historia- nuestra debilidad, nuestra desorientación. Como cieguitos, como sordos, agarrémonos de la mano de Jesús. El nos va llevando a la victoria, vendrá la luz de nuestros ojos, vendrá la claridad de nuestra historia propia salvadoreña. Sólo él nos puede dar la verdadera independencia.

-La fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso… los pobres… criterios de Dios y de los hombres

En la segunda lectura se habla también de esta presencia cuando Santiago nos dice a los cristianos: “No quieran unir dos extremos irreconciliables, la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso y la acepción de personas”. Es inconcebible que se diga a alguien “cristiano” y no tome, como Cristo, una opción preferencial por los pobres. Es un escándalo que los cristianos de hoy critiquen a la Iglesia porque piensa por los pobres. ¡Eso ya no es cristianismo! El cristianismo verdadero es el Cristo que le dice, por medio de Santiago, al cristiano: “¡Es irreconciliable!, si tienes fe en el Señor Jesucristo glorioso, trata como a hermanos iguales a ricos y pobres, que no te engañe la apariencia…”

Es que muchos, queridos hermanos, creen que cuando la Iglesia dice: “por los pobres”, ya se está haciendo comunista, ya está haciendo política, es oportunista. No, si ésta ha sido la doctrina de siempre. La lectura de hoy no fue escrita en 1979, Santiago escribió hace veinte siglos, lo que pasa es que los cristianos de hoy nos hemos olvidado de las lecturas que deben de regir la vida de los cristianos.

Cuando decimos “por los pobres”, no nos parcializamos hacia una clase social -fíjense bien-. Lo que decimos -dice Puebla- es una invitación a toda las clases sociales sin distinción de ricos y pobres. A todos les decimos: “Tomemos en serio la causa de los pobres como si fuera nuestra propia causa; más aún, como de verdad es: es la causa de Jesucristo que en el día de juicio final pedirá que sólo se salven los que atendieron al pobre con fe en él: “todo lo que hicisteis a uno de esos pobrecitos marginados, ciegos, cojos, sordos, muchos, a mí me lo hicisteis”. El nos está dando el ejemplo: que su presencia, que todavía vive gracias a Dios- y una Iglesia que trata de renovarse a pesar de la persecución y de la incomprensión, seguirá siendo la misma política de Dios. Esta sí es la política verdadera: la que trata a los hombres no como hombres de primera clase y de segunda clase, sino la que dice; “No puede haber acepción de personas en aquel que cree en el glorioso Señor Jesucristo, encarnado en la miseria de los hombres”.

2. ES A TODO EL HOMBRE AL QUE LE INTERESA SALVAR

Es una palabra de los últimos documentos de la Iglesia, sobre todo, en el Concilio Vaticano II, en la encíclica Populorum Progressio de Pablo VI, donde dice: “Todo el hombre es el que hay que salvar; alma y cuerpo, corazón y espíritu, trascendencia y temporalidad”.

a) Las esclavitudes

Lamentablemente, queridos hermanos, somos el producto de una educación espiritualista, individualista. Donde se nos enseñaba: procura salvar tu alma y no te importe lo demás. Como decíamos al que sufría: “Paciencia, que ya vendrá el cielo, aguanta”. ¡No!, no puede ser eso, eso no es salvar, no es la salvación que Cristo trajo. La salvación que Cristo trae es la salvación de todas las esclavitudes que oprimen al hombre. Ya decíamos, en las lecturas de hoy, cuáles son esas esclavitudes: figuradas en el desierto, en la aceptación de personas, en los criterios del mundo para relacionarnos con los hombres. ¡Son esclavitudes! Es necesario que el hombre que vive bajo el signo de tantas opresiones y esclavitudes -el miedo que esclaviza los corazones; la enfermedad que oprime los cuerpos, la tristeza, la preocupación, el terror que oprime nuestra libertad y nuestra vida- rompa todas esas cadenas. ¡Por ahí hay que comenzar!…

¿No les parece una esclavitud, que verdaderamente humilla, ser servil? Con tal de quedar bien con los poderosos se tiene que humillar a los humildes…

b) La liberación en Cristo

Dios trae el desquite
Fíjense como se anuncia, en la primera lectura, la liberación que Dios trae: “Dios vendrá en persona, El trae el desquite, él resarcirá, él dará salud a los cuerpos, el hará florecer el desierto”. ¡Qué frases más magistrales para pensar lo que es la verdadera liberación que Dios quiere: ¡el desquite! No es una venganza de egoísmo, es el poner las cosas en su puesto, es el decirles: todos son hermanos, ya no hay por qué unos humillen a otros. El desquite de Dios será su amor, que lo sepan comprender todos los hombres.

Resarcirá
¡El resarcirá!, como cuando se ha ofendido a alguien y viene alguien a resarciar, a reparar, a pedir perdón. Viene Cristo, precisamente, a esto, a pedir perdón el Padre porque los hombres lo han ofendido con tanta acepción de personas, porque lo han ofendido con tantos temores y opresiones, que no son fe en Dios. Cuando Cristo muere en la cruz está resarciendo, está trayendo el desquite. Estos son los desquites, estas son las reivindicaciones que Dios quiere, las que se apoyan en el desencadenamiento de nuestro corazón del propio pecado. Ahí está la causa y todo aquel que grita, habla y hace obras de liberación, pero: oprimiendo,, matando, haciendo el mal; no ha comprendido que la verdadera violencia que salva es la que se hace uno a sí mismo. Resarcir a Dios por mis pecados y desde mi propio corazón…

Este hombre total tiene una dimensión trascendente y una dimensión histórica. Por eso es el gesto de Cristo yo quisiera ver estas dimensiones.

c) Misión trascendente

En primer lugar: Cristo se preocupa de un sordomudo. Cristo, si fuera de verdad la espiritualidad individualista o egoísta, hubiera pasado como el sacerdote de la parábola, sin hacerle caso al pobre sordomudo; sin embargo, se detiene frente a él y con la paciencia de quien administra un sacramento hace estos gestos sacramentales: le pone sus dedos en las orejas y con saliva le toca la lengua. Miren que potencia la del cuerpo de Cristo. Cristo es Dios en persona, encarnado en un cuerpo de hombre, y todo lo que Cristo toca tiene potencia de Dios. Los dedos de Cristo, dedos de hombre como los míos, pero dentro de él iba lo que no va en mí: la persona divina del Hijo de Dios. ¡Toca la enfermedad y sana! Podría haber hecho florecer el desierto materialmente como calmó las aguas y las tempestades.

Hay potencia en Dios. Por eso. El, a aquel sordomudo, al que tal vez no le podía hablar porque no le oía -era sordo- con un gesto se lo dice todo: tocándole las orejas y la lengua y levantando los ojos al cielo, y dando un suspiro. Estos son los gestos que hablan aún al mudo necesitado de lengua y al sordo necesitado de oído: las señales de la liberación. Les estaba diciendo: “Tú tienes un destino trascendente -cielo-. yo mismo he venido de allá”. Que dulce debió ser aquella mirada de Cristo hacia el Padre: la infinidad con Dio. Estos son los verdaderos liberadores, hombres que no olvidan que sólo en Dios está el destino de la liberación del hombre. Hombres que saben orar y que saben elevar, hasta lo que no entienden, al sentimiento de Dios. Esta es la dimensión de toda redención. ¿De qué le hubiera servido al pobre sordito y mudo que Dios le hubiera dado una lengua expedita y unos oídos bien claros, si, después, no los usa para Dios y se condena? ¿De qué sirve la belleza del mundo, de qué sirve, el dinero en la tierra, de qué sirve tener mucho si no se es más trascendente? Esta es la promoción que Cristo quiere del hombre en su dimensión trascendente.

d) Dimensión histórica

Pero esto no quiere decir que el hombre solamente sea trascendencia; sino, lo que hoy necesita más nuestra liberación es la dimensión histórica. Quiero anticiparles -espero, esta semana, les pueda entregar mi carta pastoral- que al hablar de los servicios que la Iglesia presta en El Salvador para la situación crítica del país, entre ocho cosas que ofrecemos, ofrezco esto; “Promover la libertad integral del hombre a partir de un concepto del hombre, un concepto integral que el Papa en Puebla calificaba así: El hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en cumplimiento de su misión. El hombre es el camino primero y fundamental de la Iglesia”.

Se trata de este hombre concreto, histórico, tal como hoy vive. Y, por eso, los padres, en Puebla, tratamos de ver el hombre latinoamericano y de ahí yo deduzco al hombre salvadoreño, nosotros al que yo visitaba en estas visitas a los tugurios; que vive allí en la miseria, en la pobreza, en el hambre. A este hombre es al que tenemos que anunciar: “cierto que oro y plata no tenemos como Iglesia pero te queremos dar lo que tenemos: en el hombre de Jesús de Nazaret, levántate y camina”. Promuévete, no queremos hombres masa, no queremos hombres que los manipulen, queremos hombres verdaderas imágenes de Dios que, aunque vivan en el tugurio, en el monte, sean respetados. Son iguales que el señor que vive en la capital…

“Este ideal -digo en mi carta pastoral- recoge todas las dimensiones de la realidad del hombre, sin excluir ninguna, reducir la fe a la mera promoción de lo social y de lo político. Sin embargo, debemos hoy recalcar la dimensión social e histórica de esta liberación tal como lo pide Puebla que dice: El evangelio nos debe de enseñar que ante las realidades que vivimos no se puede hoy, en América Latina, amar de verdad al hombre y por lo tanto a Dios, sin comprometer a nivel personal y, muchas veces, incluso a nivel de estructuras con el servicio y la promoción de los grupos humanos y de los estratos sociales más desposeídos y humillados, con todas las consecuencias que se sigan en el plano de estas realidades temporales”.

Por tanto, la dimensión del hombre es trascendente pero también histórica, temporal, concreta. Es ese hombre llamado a la salvación eterna pero que hoy se está muriendo de hambre o no tiene el salario debido. Es ese hombre que tiene una vocación para el cielo pero también Dios lo ha creado para ser feliz en la tierra. Es el hombre que será hermano en la eternidad con toda la humanidad pero ya tiene que aprender a ser hermano en la tierra, no para odiarse ni para matarse uno contra otro.

El destino de los pobres: ricos en la fe
Cuando Cristo, a través de Santiago dice por qué no hay que despreciar al pobre por preferir al rico, hace una pregunta que podía ser un examen de conciencia para cada uno de nosotros: “Si hacéis eso, ¿no sois inconsecuentes y juzgáis con criterios malos? Queridos hermanos, escuchad; acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que le aman?” No basta ser pobre, pobre pero amando a Dios, pobre en gracia de Dios. Es que los pobres -dice la Iglesia y la revelación divina- tiene como cierta capacidad mayor que otras clases sociales para percibir el mensaje y la redención de Jesucristo.

Por eso la dimensión de la tierra no la podemos olvidar pero también es a partir de su conversión. Porque dice: “Los eligió para hacerlos ricos en la fe”. Y que por su amor a Dios ya disfruta un destino eterno que -Dios- lo mira ya en su preferencia aquí en la tierra. Queridos pobres, la mayoría de los que estamos haciendo esta meditación, porque yo quiero contarme también entre los pobres. Porque se que sólo en ese camino y en ese ambiente nos podemos encontrar de verdad, con sinceridad y autenticidad. Tratemos de ser dignos de esa preferencia de Dios. Seamos pobres, dignos de que Dios nos haga ricos en la fe y ricos en el amor al Señor. Esta es nuestra riqueza; no ambicionemos otra mientras no sea para nuestro desarrollo, también, en la dimensión histórica. Porque yo no quiero ser, como alguien ha dicho en el Bloque Popular Revolucionario, que yo soy opio. ¡Nunca!, estoy diciendo que, precisamente, estas promociones a la trascendencia son para excitar más la promoción de lo histórico, de lo social, de lo económico, de lo político. Estoy diciendo que Dios no sólo ha hecho el cielo después de la muerte para el hombre, sino que ha hecho esta tierra para todos los hombres. ¡Esto no es opio!…

-Interioridad… llevándolos aparte
Hay un detalle que yo quisiera que lo profundizáramos, no tanto en el tiempo, sino en la intensidad de nuestra reflexión. Cuando Cristo quiere tratar la promoción de este sordomudo, nos dice el evangelio: “…llevándolo aparte”. ¡Qué gesto más significativo para nuestra hora! San Marcos, fiel a su ideal teológico, nos presenta un Cristo que lleva el misterio del Reino de Dios pero que el pueblo no se lo puede comprender. Por eso, él trata de ocultar muchas cosas que él pudiera hacer lucir. ¡Las oculta! A aquellos que son sus íntimos -los apóstoles- les reprocha, muchas veces, no hacer lo posible de comprender esta intimidad. Pero ante el pueblo él es, más bien, reservado, porque a su hora Dios dirá la palabra que necesita el pueblo para presentar al Hijo de Dios.

Pero aparte de este sentido teológico del reino de Dios oculto como un misterio en Cristo, y por eso aparta al sordomudo, yo quisiera ver este otro gesto: “…la muchedumbre”, el ruido del mundo, los gritos de los parlantes, la música estentórea; todo eso aturde, aturde. Sólo hay una cosa donde el hombre se encuentra con Dios y donde Cristo pudo hacer los gestos de trascendencia y de amor al pobre mudo: la soledad, la interioridad -que decíamos el domingo pasado. Hermanos, hoy hay mucho ruido: tomas de iglesias y con el ruido de los parlantes todo el día, que ya cansan al vecindario; manifestaciones, tiroteos, gritos. Todo eso no salva ni eso no lleva un trasfondo de interioridad, de reflexión, de planificación; es demás, nos están arruinando más.

Dice el Concilio, lo que hoy hace falta al mundo no son sólo técnicos de las artes, de las ciencias, de las cosas exactas; hacen falta, sobre todo, los técnicos en humanidad. Lo que hoy hace falta a la civilización es la sabiduría, la reflexión. Por eso, yo voy pidiendo como un mendigo a todas partes; ¡recen!, ¡recen mucho por la Iglesia!. ¡reflexionen! Y si es cierto que aquí yo estoy usando también parlantes, pues, es necesario para la comunicación. Pero las cosas son para lo que deben ser, si un parlante es para transmitir un mensaje de reflexión, de serenidad, de paz, también de justicia, y de una denuncia, también, valiente, ¡bien usados los parlantes! Pero usados únicamente por demagogia, no hacen bien…

Grábense bien esta frase de Pío XI -un Papa de frases cortas y bien cinceladas- que bien podían ser el comentario de este gesto de Cristo: “…llevándolo aparte, lo curó”. Decía el Papa: “El bien no hace ruido y el ruido no hace bien”.

3. LA SALVACION QUE CRISTO NOS TRAE NO ES DESTRUYENDO SINO REHACIENDO

No es una salvación que destruye, sino una salvación que rechace; rehacer, hacer de nuevo.

Cristo, el hombre que rehace
Cuando el profeta Isaías, que se ha leído hoy, anuncia el carácter del Mesías en la figura misteriosa en el Siervo de Yahvé, dice esta frase que muchos no la comprenden: “El no quiebra la caña cascada, él no apaga la mecha que todavía humea”. Frases lindas para decir: Cristo no es el hombre iracundo que ya, porque se le quebró una caña, la acaba de quebrar y la tira por allí. Sino que, con la mansedumbre de un médico, la endereza, la remienda y ya tiene, otra vez, la caña buena. No apaga el fuego porque ya sólo quedó una brasita entre cenizas. Con paciencia aparta la ceniza, comienza a soplar, le pone una tuza, un poquito de ocote, de leña y comienza a hacer el fuego otra vez. Esta es la comparación de Cristo. Es el hombre que rehace.

Llama a los pecadores
¿Qué otra cosa es Cristo entre sordos, mudos, leprosos, pecadores? Los hipócritas lo reprochaban: “Miren, su maestro come con los pecadores y está prohibido en la ley”. “Hipócritas -les dice Cristo-, no son los sanos los que necesitan el médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, esos ya están camino del cielo, he venido a llamar a los pecadores”. Es hermoso en estos días -en que en El Salvador nos estamos tirando los platos unos contra otros, como si el otro tuviera la culpa y yo no, yo soy víctima- mirar para dentro; y mirar en que yo estoy necesitado de Cristo. Porque el que cree que no necesita de Cristo, ni del Papa, ni del obispo, ni de la Iglesia, es un orgulloso. Es uno de aquellos que dice la Virgen en el cántico del Magníficat: “Desecha a los orgullosos de corazón y recibe con cariño a los humildes”.

Cristo es el hombre que rehace la historia de su propio pueblo. Se diría que los desechos humanos, el resto de Israel, la pita que ya va a reventar por lo más débil, Cristo la coge a tiempo y la une y de ahí sale la salvación para todo el mundo.

Se encarna y se hace uno de nosotros
¿Qué otra cosa es la encarnación? “Dios -dice San Pablo- no tuvo reparo es dejar su dignidad de Dios para hacerse uno de nosotros. Más aún, esclavo hasta morir en una cruz como morían los esclavos. Los ciudadanos romanos nunca daban una sentencia de crucifixión contra un paisano. Era indigno del ciudadano libre de Roma morir crucificado. Morir crucificado era sentencia de muerte de esclavos, de bandidos, de gente indigna de desechos de la sociedad. Esta es la muerte que Cristo aceptó, la de un bandido. Por eso los primeros cristianos tenían tanta dificultad en presentar el crucifijo, porque decían: si ese hombre murió así, no es digno de que se le adore. Así destruyó Cristo su propia dignidad, precisamente, para acercarse a lo más profundo donde había caído la dignidad del hombre y levantarla. “Por eso -dice la misma frase, el mismo texto- Dios lo exaltó y le dio un nombre sobre todo nombre, de modo que a su nombre se dobla toda rodilla en el cielo, en los abismos, en la tierra”. Esta es nuestra esperanza, el Cristo que se encarna y que se hace uno con nosotros. Nosotros debíamos de asumir, queridos hermanos, también la humanidad tal como está.

Dichoso el salvadoreño que en esta hora no se avergüenza de su propia patria, pero la asume, no para hacerla peor, ¡sino para rehacerla! Dichoso el salvadoreño que en este día, en este mes de la independencia, reconoce: No todo es gloria en mi patria. El himno que cantamos, suena, muchas veces, a un sarcasmo horrible, sin embargo, yo quiero que ese himno sea cantado un día por el futuro, al que yo debo de contribuir con una promoción del hombre en todas sus dimensiones.

Jesús resucita y su resurrección es el hombre que da la vida eterna. Desde el día en que cristo sale glorioso de su tumba ha comenzado la nueva historia de la humanidad. Y los pueblos pueden sentir su redención en la medida en que crean en esa vida eterna resucitada en Cristo. “Ya -dice el Concilio- la transformación del mundo comenzó en Cristo resucitado”. La Iglesia tiene ese empeño de seguir predicando, domingo a domingo, y en cada misa: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús!…”

En resumen, mi pensamiento ha sido éste:
Dios viene en persona a salvarnos. Es Cristo entre las necesidades del mundo.

Segundo, la promoción que Cristo quiere hacer del hombre es todo el hombre en su dimensión trascendente, en su dimensión histórica, en su dimensión espiritual, en su dimensión corporal. Es todo el hombre al que hay que salvar. El hombre en sus relaciones sociales, el hombre que no considere a unos más hombres que a otros, sino a todos hermanos y con preferencia a los más débiles y más necesitados. Este es el hombre integral que la Iglesia quiere salvar. ¡Difícil misión! La catalogarán muchas veces entre subversivos comunistas y revolucionarios, pero la Iglesia sabe cuál es su revolución: la del amor de Jesucristo.

Y porque la revolución de la Iglesia es la misma de Cristo, mi tercer pensamiento ha sido éste: no quiere deshacer, no quiere destruir, sino rehacer, y de la propia debilidad y miseria humana, por eso llama a conversión. Porque si el que oye es un criminal, mañana puede ser un apóstol. ¿Cómo rehizo Cristo a Pablo, el perseguidor? Una autoridad eclesiástica drástica hubiera lanzado excomunión contra ese Saulo. Pero Cristo, que no apaga la mecha que aún humea, lo manda a un director espiritual, lo bautizan, lo mandan al desierto a reflexionar y viene hecho otro. El apóstol que puede decir: “No soy digno de llamarme apóstol porque perseguí a la Iglesia. Pero la gracia de Dios no fue vana en mí”. Como quisiera yo, hermanos, que un día, todos los que hoy van sembrando el terror como Saulo por Jerusalén y la Tierra Santa se convirtieran. Después de una reflexión profunda, como quisiera yo que en vez de que los que han sido mandados a matar gente, o los que mandan a matar antes de dar esa orden, o de ejecutar esa orden por dinero, reflexionaran un poquito: ¿Qué voy a hacer? Creo que muchos se detendrían…

LA MISION DE CRISTO HOY EN SU IGLESIA

Por eso, yo trataré de aplicar ahora, en nuestra propia historia, estos rasgos de la palabra de Dios. Les invitaría a que miráramos la misión de Cristo hoy en su Iglesia. Y que miráramos el desierto del mundo ensangrentado, doloroso, corazones cobardes. Todo eso que nos ha dicho la necesidad de liberación. La Iglesia le puede dar liberación a ese mundo porque de ese mundo surgen, como el rumor del desierto, voces muy buenas. No son manifestaciones cristianas pero yo leo en los periódicos ciertas expresiones de reclamo, de petición. Es el desierto que gime y hay que atender esas voces. La Iglesia que ve en esos brotes del Espíritu Santo, que también habla en el mundo profano, ella que lleva la fuerza del Espíritu, se encuentra con esos corazones nobles del mundo; podría realizar el milagro de hacer florecer nuestro desierto.

¿Cuál es la Iglesia? Tratemos de que esa Iglesia que ahora les voy a describir -nuestra Arquidiócesis- y la Iglesia universal, no se confunde con el pueblo en general de El Salvador, sino que con la selección que Cristo ha escogido por el bautismo y forma la Iglesia. Jamás confundamos, queridos hermanos, la Iglesia pueblo de Dios con el pueblo salvadoreño, la patria. Son cosas distintas aunque un mismo hombre puede ser salvadoreño y miembro del pueblo de Dios, pero son dos aspectos de su personalidad: como Iglesia tiene que ser el hombre que cree, que espera, que pone toda su confianza en Cristo nuestro Señor. Hace una Iglesia cada vez más comprensiva y servidora del mundo, sin traicionar su propia identidad, no vende por ventajas de la tierra sus ideologías cristinas, su fe y su trascendencia. Esta es la Iglesia concreta de la cual yo doy estas noticias.

HECHOS DE LA SEMANA

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Una reunión del clero esta semana, en que, precisamente, los sacerdotes de toda la diócesis estudian la manera de hacer comunidades eclesiales de base. Secunden a los queridos sacerdotes, queridos hermanos laicos, incorporándose a esos pequeños grupos de reflexión. No es nada malo lo que estamos haciendo, es la reflexión de la palabra de Dios y lo que esa palabra exige al hombre en su compromiso histórico en la tierra.

Esta Iglesia lamenta la enfermedad de estos sacerdotes: el Padre Cristóbal Cortez, que todavía reside en esta Basílica, sufre una operación; ya está en camino de recuperación. El Padre Antonio Vides, párroco de Fátima en la colonia La Rábida, ha estado muy enfermo durante varios días; pidamos por su salud. El Padre Raúl Flores tuvo un pequeño derrame cerebral, pero ya se recupera, gracias a Dios. Y Monseñor Oscar René Campos, que aunque no pertenece a nuestra diócesis pero es muy amigo de la diócesis, está en fase de recuperación.

Entre los sacerdotes, quiero mencionar un sacerdote calumniado esta semana: el Padre Bernardo Fernández Trejo, joven párroco de la parroquia del Corazón de María, difamado por un falso católico que lo llama “Lobo con piel de oveja”. Yo quiero expresar no una respuesta a ese artículo,  insolente, sino una solidaridad de cariño y de pastor, de sinceridad y honradez, con la persona del Padre Fernández Trejo y con su congregación claretiana. Quiero aprovechar esta oportunidad para decir a todos los que me escuchan: que el Arzobispo está muy contento de que la congregación claretiana y, hoy, en especial, el Padre Fernández Trejo, tengan la responsabilidad de esa parroquia, que la están llevando muy bien… A este propósito, repudiamos la calumnia, han llegado muchos testimonios de solidaridad. Pero especialmente quiero referirme a la del consejo de coordinadores de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento de El Salvador, que tiene su sede en aquella Iglesia y que trata continuamente con el padre y que está muy lejos de creer que es un “lobo con piel de oveja”. Así, como ellos también saben que ser católicos no quiere decir creer en “vírgenes y ángeles”, ser católico quiere decir ser más respetuoso con los sacerdotes y saber adaptar aquellas orientaciones que los pastores dan en sus parroquias. Lo que pasa es que el padre llamó la atención, como lo explican los adoradores, porque cuando él salió a decir la misa, allá en la puerta de la Iglesia estaban como en una recepción social más atendiendo a las amistades del mundo que el culto de Dios. Esto es lo que él llamó la atención y molestó. Así tenemos que, muchas veces, la Iglesia por el celo de Dios, naturalmente, recibe el reproche de los hombres cuando no aman el celo de Dios. Quiero agradecer estos gestos de solidaridad que han llegado de diversos sectores de aquella parroquia.

A las religiosas, también quiero referirme, porque la vida religiosa, entre nosotros, queridos hermanos, es una señal de presencia de la Iglesia que hemos de estimar mucho y nos alegran sus éxitos como la fiesta de profesión y fiestas patronales que van a celebrar hoy las hermanas pasionistas. Las carmelitas de Santa Teresa llevan hoy seis postulantes al noviciado. Las franciscanas van a tener este mes una promoción de bachilleres, todas religiosas. Las betlemitas llevan a la profesión nuevas novicias. Y no sé cuantos detalles más, pero me alegro de que en nuestra comunidad de la Arquidiócesis la vida religiosa de mujeres esté tan floreciente. Ojalá, las jóvenes, las familias, atiendan un poco, en el silencio de sus meditaciones y sus vidas, y puedan acuerpar esta presencia de Cristo a través de la vida religiosa y consagrada.

En las comunidades también hay cosas muy bonitas como en Ateos y Tepecoyo, donde el Padre Manuel Loarca y las Hermanas de la caridad prepararon una confirmación  de jóvenes, todos conscientes de que la venida del Espíritu Santo supone un nuevo compromiso cristiano.

Las hermanes de la Asunción  que cuidan la zona de la Chacra me llevaron  a ver la situación difícil de aquella  gente, sobre   todo , en los días  del  temporal. Muchas casitas,  arrimadas  al barranco, perciben, naturalmente, la humedad del temporal, lo que atenta contra, la salud sobre  todo,  de los  niños.

En Aguilares, una comunidad donde  el martirio está haciendo  sus selecciones dolorosas, pero gloriosas. Allá  nos mataron al  catequista  Jesús  Jiménez, del cual  pueden leer en orientación un precioso testimonio yo iré a unirme con aquella gente en este homenaje  que con verdadera justicia le debe de tributar la Iglesia a quien se entregó aún  sabiendo que Corría el peligro que le  llegó.

En San Francisco, Mejicanos, hoy a las 7 de la  noche  se  le entregará la parroquia, que dejó al  ser asesinado el Padre Rafael Palacios, al Padre Juan Macho  Merino, que  representando a la  congregación de Padres pasionistas va a tener allá  un grupo de jóvenes teólogos, vocaciones para su congregación,  Nos atenderá la parroquia, colaborando  en  aquella viciaría.

Quiero  felicitar a Cursillos de Cristiandad, Tuve   una reunión con su secretariado diocesano. He notado mucha madurez  cristiana en los que han perseverado, llevando ese método de maduración cristiana cuando no se  aferra a métodos, sino  que vive  el Espíritu  que vevifica  y sabe solidarizarse con el pastor que  es el responsable  de la pastoral de la diócesis. Quiero a este propósito decir, hermanos, que en esto se  conoce un auténtico católico: en que está con su obispo: si no está con su obispo no puede decirse  buen católico… Esto no quiere decir que el obispo va a tener un despotismo: “Hagan lo que yo digo”. Porque,  precisamente, el servicio  que el obispo dá está en función del pueblo. Precisamente, en esta   reunión que yo menciono de Cursillos de Cristiandad, hicimos una reflexión tan profunda que yo creo que el obispo siempre tiene mucho que aprender de su pueblo y, precisamente, en los carismas que  el Espíritu dá al pueblo, el obispo encuentra la piedra de toque de su humildad y de su autenticidad. Yo quiero agradecer a todos aquellos que cuando no estén  de acuerdo con el obispo tengan la valentía de dialogar con él  y de convencerlo de su error, o de convencerse de su error.

Las enfermeras del Seguro Social tuvieron un gesto bonito al mandar a celebrar una misa  de agradecimiento por la solución pacifica de su conflicto laboral. Yo al darle gracias a Dios les decía a ellas: “Ojalá un día no sea sólo el grupo  de enfermeras en esta capilla, sino  toda la patria de El Salvador, dándole gracias a Dios porque ha encontrado caminos de racionalidad, por que ha encontrado el diálogo verdadero y la comprensión de las dos partes  en conflicto.! Qué hermosas son las soluciones cuando las dirige la razón !, que es el  distintivo del hombre, no la fuerza bruta que es el distintivo de los animales……

Este   fin de semana, en los cantones Los Martínez y Jardín de la Parroquia de Tejutla, se han reunido los cristianos en sus ermitas, a celebrar unas jornadas de oración y ayuno  por la paz del país y por  la unidad de la Iglesia. Estos son gestos que me  llenan de mucha satisfacción, porque la oración y  el ayuno, la reflexión en la palabra de Dios, son las fuerzas de nuestra Iglesia.

Quiero agradecer a esta Iglesia la solidaridad que le manifestó la CUTS cuando dice: “…muy en especial buscar la solidaridad que los obreros debemos impulsar en favor de la Iglesia Católica, que tan tenazmente ha sido perseguida en los últimos años, incluyendo asesinatos de sacerdotes, exilios de sacerdotes y una campaña publicitaria en contra de las posiciones -a nuestro juicio justas- que ha manifestado la Iglesia Católica de El Salvador”. Y muy en particular se refiere aquí a algo personal que yo les agradezco muy profundamente.

Agradezco aquí una carta que llegó por un conducto muy honroso para nosotros, la Señorita Teresa Drumon junto con un reverendo pastor metodista. Me trajeron una carta del Dr. Jorge Lara-Braud. Ustedes recordarán, fue aquel pastor que participó conmigo en la homilía cuando celebramos el funeral del Padre Octavio frente a Catedral. Sus palabras todavía vibran en nuestro corazón. Se ve que la simpatía nos ha unido en el amor en Cristo. Envían una carta en la cual mandan un sentido profundo de solidaridad no sólo para mi persona, sino para todos ustedes que forman esa comunidad que a él lo dejó verdaderamente prendado, dice.

Esta Iglesia de la Arquidiócesis necesita de todos

Todos hacemos la Iglesia. Una de las ayudas que yo quisiera sugerirles como más urgente, es que nos ayuden a la difusión del periódico Orientación. Nunca había tenido un tiraje tan alto como en nuestro tiempo, pero todavía falta mucho para llegar a todas partes, de modo que los cristianos -campesinos o de la ciudad- que quieran ayudarnos, aún corriendo el riesgo, que se presenten a la Administración cualquier día de la semana y se comprometan a ayudarnos a difundir la Palabra de Dios. Naturalmente, que si es verdadera Palabra de Dios lleva algo explosivo y no muchos la quieren llevar. Si fuera una dinámica muerta ya nadie le tendrá miedo. Por eso, la redacción, el cuidado de hacer una Orientación que de veras oriente pero en el verdadero sentido de la vida de la Iglesia. Una Iglesia que por sus medios de comunicación quiero promover la dimensión histórica tiene que encontrar choques en la historia. No basta la dimensión trascendente, que eso es muy bonito escribir de lo trascendente. Lo histórico y lo trascendente en equilibrio, eso es lo que tratamos de hacer de nuestros medios de comunicación social.

Por eso me valgo de esta oportunidad para decirles que en YSAX hay un nuevo esfuerzo por mejorar. Una de las cosas que quizas un poco egoístas les quiero recomendar es el nuevo programa de mis homilías en trozos. Se reproduce un pequeño pasaje de la homilía del domingo a las 6.30 a.m.; a las 11 a/m. y a las 5 p.m. Es un cuarto de hora y no por ser mío, sino porque yo trato de hacer de la homilía del domingo -gracias a la paciencia, la bondad de ustedes que me escuchan y difunden esta palabra, y a los que a través de la radio les puede servir de algo- el momento fuerte de la evangelización de nuestra Arquidiócesis. Por eso le agradezco a YSAX el prolongar, como ecos en la semana, este magisterio desde la cátedra de la misa de la Arquidiócesis. Porque yo celebro mi misa unido con toda la Arquidiócesis. Yo siento presentes aquí a todos los párrocos, comunidades religiosas, comunidades de fieles. Cuando sé que me escuchan allá por Arcatao, por Chalatenango, por Cuscatlán, siento que no estoy fuera de puesto porque yo estoy presente allí, también, en espíritu y con cariño…

EN LA IGLESIA UNIVERSAL

Quiero felicitar -ya saliéndome del nivel de nuestra Arquidiócesis misma- a Monseñor Barrera, obispo de Santa Ana. Porque ha promovido en estos días de la patria una campaña de oración y de verdadero amor a la Patria. En el periódico salieron sus declaraciones y yo suplicaría, quienes quieran hacer bien a la patria, secundar estas orientaciones de mi querido hermano en el episcopado: oración y amor verdadero a nuestra patria.

El Papa nos invita a orar por el fin de la guerra. Dice que esta será su intención en su próximo viaje a las Naciones Unidas. Que va a hacer ese viaje como una continuación del que Pablo VI realizó el 4 de octubre de 1969. El Papa se lamenta que la historia de nuestro siglo es la historia de la guerra. El vivió -como yo también viví en Europa- los tristes años de la segunda Guerra Mundial.

El Papa también, se refiere a los damnificados de la República Dominicana, pidiendo que ayudemos moral o económicamente. El desastre del huracán David costó 1,000 muertos, 3,000 heridos, 400 desaparecidos -también los ciclones desaparecen-, 150,000 refugiados y una pérdida de 1,500 millones de dólares. ¿Cómo se va a rehacer esta pobre nación? Esperamos que la creatividad de aquella gente del Caribe sabrá arrancar a su tierra fértil lo que le arrasó el huracán.

EN LA VIDA CIVIL

El huracán tuvo entre nosotros consecuencias muy trágicas. En nuestra patria el temporal nos dejó: en la colonia marginal Renson-Irca murieron siete personas que eran miembros de una misma familia, la familia Vásquez; en el barrio Lourdes al final del Pasaje Arriaza, murió soterrado Nelson Armando Rojas; en el barrio del Calvario, en San Pedro Masaguat, murieron otras tres personas al caerles una pared de bahareque. Más de 750 familias residentes en los poblados y caseríos de la Bocana del Río Paz, en Ahuachapán, resultaron damnificadas al desbordarse el río. Sus cultivos fueron arrasados.

Todas estas víctimas, hermanos, no sólo son del temporal, sino que lo triste es que es una situación que delata nuestra manera pobre de vivir. Me dio verdadero horror la descripción que hace el periódico al describir la casita que se hundió: “… paredes sencillas, de improvisado bahareque, techo de lámina viejas. Está ubicada como a 10 metros de distancia del paredón que dá a la planicie de la entrada de la Policía de Hacienda -y dice- en esas zonas pasa la vía férrea, y en las hondonadas que no se utilizan para el mercado, se han ubicado cerca de mil familias. Las construcciones empiezan frente a la Policía… etc “O sea que una vivienda como esa no merece el nombre de vivienda. Así viven miles y miles. De modo que la carta de Santiago apóstol tiene una actualidad espantosa entre nosotros.

La violencia entre nosotros ha crecido esta semana por motivos políticos. He de lamentar, sinceramente, el asesinato del Profesor José Javier Romero, hermano del Señor Presidente. Me solidarizo con los comentarios de YSAX que han  condenado el crimen.

Acerca de las declaraciones hechas por el Señor Presidente, también, yo quisiera que se tomaran en cuenta estas palabras. Recordó que en los crímenes políticos anteriores, las víctimas han sido o bien funcionarios del gobierno o bien hombres de empresa; “pero ahora -dijo- han buscado tocar a mi propia familia en abierta provocación, como queriéndome obligar a que reacciones para luego justificar sus actos. Pero no lograrán su objetivo…” Es una expresión magnánima y ojalá que no sigamos esta carrera violenta de venganzas estúpidas cuando la víctima es una persona inocente.

Campesinos del Bloque Popular Revolucionario causaron daños en la hacienda Talcualuya, Opico, administrada por el ISTA. Hirieron al administrador, Raúl Valencia, quemaron equipos y muebles. Yo me acordaba, en este momento, de una grabación que me mandó el Padre Astor Ruiz de Estelí, donde está trabajando en Nicaragua. Dice que está instalado en una sacristía de Iglesia porque aquello quedó desolado. Que un colegio lo destruyeron ciertos guerrilleros, pero que el movimiento de liberación sancionó esa actitud loca de esos muchachos. Porque la liberación de Nicaragua no llevaba el signo de la anarquía, del crimen. Sí, hubo ciertamente excesos -en toda guerra los hay-, los obispos señalaron esos excesos. Hubo más bien una reivindicación inteligente, unida. Yo creo que en ésto nuestra reivindicación nacional está muy torcida, porque no es quemando haciendas, quemando buses, haciendo estas cosas como vamos a construir. Estoy recordando que Cristo, la liberación que trajo, no era destruyendo sino rehaciendo.

Lamentamos el asesinato del Profesor Miguel Angel Flores Joya en Santa Tecla. El asesinato de tres policías en la carretera a San Marcos, donde quemaron también, un radiopatrulla. Se atribuye a la FPL este asesinato de los policías.

En San Miguel ametrallaron a seis estudiantes y se teme el recrudecimiento en esos días. Yo quisiera hacer un llamamiento. ¡Sé que me escuchan! No es por sembrar odio sino por sembrar paz que yo les digo a unos y a otros; ¡cordura! No es destruyendo, sino rehaciendo, como Cristo nos dice, que vamos a hacer la patria. Es tomándose momentos serenos de reflexión no es el vértigo de la lucha y de la guerra el que nos haga irracionales. Sino que seamos teniendo en cuenta el espíritu verdadero del pueblo salvadoreño, el que ansía como el desierto la independencia verdadera pero no por caminos de sangre y de violencia, sino por caminos de racionalidad…

Así se expresa los representantes de la industria del transporte. La Asociación Cooperativa que me visitó para pedirme la colaboración: “Durante los últimos meses hemos sido víctimas de grupos o de personas que se han dedicado a la tarea de quemar nuestras unidades de servicio de pasajeros, lo cual consideramos no tener arte ni parte de la situación en que atraviesa el país. Tal vez por la única razón de que personas mal intencionados o mal informadas se han dado a la tarea de manifestar que nuestra empresa es del expresidente de la república Coronel Arturo Armando Molina; por lo tanto, le suplicamos haga un llamado a la opinión pública: que las puertas de nuestra Asociación Cooperativa están abiertas para demostrar la realidad de nuestra empresa y que la opinión antes vertida es equivocada…” Es el diálogo antes de la violencia. Por eso les digo: ojalá tuvieran tiempo de reflexionar siquiera unos minutos antes de prenderle fuego a un bus. Unos minutos de reflexión antes de disparar el gatillo de la metralleta. Unos momentos de reflexión antes de dar la orden sangrienta de Herodes: “Ve a matarlo”. ¡Si hasta Herodes sintió vergüenza de dar la orden! Y si hubiera reflexionado un poco, no hubieran decapitado a San Juan Bautista. Pero la pasión libidinosa, por una bailarina impúdica, muchas veces ciega la razón de los hombres. El orgullo de la organización, el orgullo de no doblar la cabeza, lleva a una humillación más tremenda: llevar las manos manchadas de homicidio.

Quiero referirme a la agrupación, también de transporte, que reclama a las autoridades eclesiásticas. Me fijo en ese detalle: “que se pronuncien y que les extraña el silencio…” Les digo: perdonen, desde mayo estoy diciendo que no es lícito quemar buses. La Iglesia ha proclamado en esto su palabra y la mantiene, y ahora la estoy ratificando. Sí estoy de acuerdo con ese pronunciamiento de los buceros: de que haya diálogo entre las agrupaciones que los toman como precio de las reivindicaciones y los empresarios, que inocentemente sufren pérdidas para ellos, para sus trabajadores, para sus familiares. ¡El diálogo! ¡Hablen! No actúen en la clandestinidad, sino lo que se busca honradamente hay que decirlo con la cara descubierta, no a escondidas. Hay que platicar. Entre todos coincidimos en una cosa: en buscar la solución de los problemas del país. Nadie se opone, más que aquellos que injustamente quieren mantener un orden; y a los cuales, también, los llamaremos: que ese orden injusto, esa violencia institucionalizada, tiene que cambiar también para no dar causa a tantas otras violencias que se provocan con esta situación.

Nuevo reclamo de desaparecidos. Ya lo hemos dicho varias veces, sin embargo, nos aflige la perseverancia de estas madres, esposas, hijos que llegan al Arzobispado: hagamos algo. No se ha sabido nada de Carlos Antonio Mendoza Valencia, estudiante de los últimos años de medicina, cumple ya 72 días de captura y no se encuentra; su señora quedó embarazada y espera que su papá conozca a su tierno. Miguel Angel Terezón Ramos, ya lleva 52 días de desaparecido; Santos Ortiz Asencio, capturado el 26 de julio. Luis Alfredo Amaya desde el 17 de mayo, allá en Usulután. Son cartas para mí muy dolorosas, o visitas, cuando yo siento, también, con ellos, la incapacidad de poder hacer algo por ellos. Pero aquellos que lo pueden hacer, aquellos que saben donde están, ¡díganlo, por favor y saquen de angustia a tanta gente!

Ya fue liberado, gracias a Dios, el Señor Rafael Nieto Alvarez, secuestrado durante 84 días.

En cuanto a los conflictos laborales, yo tengo dos aspectos breves que decir. El primero es la urgencia de una legislación adecuada. Ya hace mucho tiempo que estamos clamando, junto con los obreros y sindicatos, la necesidad de una revisión. Pero no de una revisión que venga impuesta de arriba a abajo. Una revisión que tenga en cuenta las voces que sienten al vivo el problema: los sindicatos, los obreros. Esta es la reforma que hay que hacer en diálogo de intereses mutuos: de empresarios, de obreros y de la autoridad. Que se dé más participación al obrero, si no se dá esta situación labora que hoy tenemos tan conflictiva, tan explosiva: rehenes en fábricas, en empresas, intranquilidades de familias, de empresarios. Todo ésto sigue siendo la violencia del día, porque no existen canales legales de una expresión adecuada de los intereses laborales. Quiero decirles a los obreros, también que cuiden, como Cristo, llamado a la reflexión; que no se dejen manipular por intereses ajenos a sus reivindicaciones laborales. Y sean, también, ecuánimes en sus reclamos, teniendo en cuenta el conjunto social y no solamente su situación personal. Otros casos particulares los podrán leer en Orientación.

Yo quiero, finalmente, fijarme en dos declaraciones, que como les decía antes, aunque no vengan de la Iglesia ni de la fe cristiana son las voces del desierto, donde el Espíritu clama vida. Yo quisiera que las atendieran también.

Por ejemplo, el pronunciamiento de FENAPES. Federación Nacional de Pequeña Empresa, cuando insiste: “Las huelgas, tomas de fábricas, propiedades, iglesias, por un lado; los secuestros y asesinatos de maestros, estudiantes, sacerdotes, etc. Las fugas de capitales y las actitudes beligerantes de algunas publicaciones, lejos de contribuir a la comprensión y  la calma, propician y animan un estado de psicosis colectiva, totalmente dañino para el logro de los objetivos que anhela la población”. También, muy de acuerdo en esa atención a la clase media que en El Salvador, como cualquier país, son fuerza de salvación. No las destruyamos, ni las despreciemos, sino sepamos revitalizarlas y que ellas se revitalicen con criterios cristianos para ser, verdaderamente, la clase providencial en la situación del país. Cree necesario recordar a la ciudadanía en general que el logro de la paz social es necesario al concurso de todos los salvadoreños, incluso los que actúan como meros espectadores pasivos: a las asociaciones profesionales y de gremio; deben de pronunciarse y aportar ideas alternativas de solución, razonamientos que concurran a una salida legal de pacificación y democratización de la salvadoreñidad. Muy de acuerdo, siempre hemos estado diciendo que en esta hora nadie tiene que ser pasivo y que el que más recibió tiene que dar más. El profesional, los gremios de profesionales, que no vivan solo para sí, para sus ventajas, para su familia, que den lo que han recibido para el bien común de la patria.

El otro pronunciamiento es del Centro de Estudios Jurídicos. El cual, de manera especial, denuncia lo irrisorio que la Suprema Corte de Justicia ha hecho al recurso del habeas corpus. Algunos no saben que es el habeas corpus. Es aquella petición que la familia hace cuando le han capturado a un ser querido, algún familiar. El presenta una denuncia con testigos. Que fulano de tal… en tal parte, a tal hora, fue capturado por tales y tales, y lo llevaron preso. Y pide exhibición personal. Eso es lo que se llama habeas corpus. Pues ésto, infinidad de documentos han presentado a la Corte Suprema de Justicia o creo que la Corte Suprema de Justicia tiene una gran responsabilidad en la situación de nuestro país. Por la flojera, por la irresponsabilidad, por la complicidad con que está tratando todos estos asuntos tan graves que lesionan la misma Constitución del país… Porque el habeas corpus es una institución amparada por la Constitución. No atenderla, y lo que es peor, prostituirla, combinándola con operativos de carácter militar, ¡es un horror! Horroroso pecado contra la Constitución!…

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Esta es la Iglesia y este es el panorama en que la Iglesia desarrolla su misión. Ojalá, queridos hermanos, que todos nos comprometamos en esta eucaristía de este domingo, junto al Cristo liberador, que lo que interesa es como a Cristo le interesa, venir en persona a salvarnos. Pero a salvar el hombre todo entero, en su dimensión trascendente y en su dimensión histórica.

Su método de salvar no es negativo, sino muy positivo no destruye sino que rehace. Hoy precisamente es lo que vamos a hacer. En el altar el sacrificio eucarístico nos dá la presencia de Cristo muerto y resucitado. Allí comenzó la historia de la restauración, todo hombre por más pecador y traidor que haya sido cuando se incorpora a esta muerte y a esta resurrección ya se hace un elemento útil para la patria. Ojalá atendieran este llamamiento quienes hasta ahora no han hecho más que sembrar sangre, desolación, muerte, dolor, crimen. Ya es tiempo de que se conviertan y vivan. La Iglesia los ama demasiado, Dios los ama demasiado para estar tranquilo de que sigan caminando por esos caminos de sangre y de violencia.

La patria, madre querida, que espera de sus hijos el restañamiento de todas sus heridas, no quiere que la abofetemos más, que la hiramos más, sino que desde nuestra situación, aún de traidores, le digamos como San Pablo convertido: no soy digno de llamarme tu hijo. Pero si me llamas y me convierto, puedo reparar con una vida patriótica, con una contribución positiva al bien común a rehacer los enormes estragos que ha hecho entre nosotros esta situación irracional y violenta. Señor Jesucristo, somos el sordomudo, pero miramos tu gesto que nos eleva hacia el cielo y sentimos que tus manos divinas tocan nuestros miembros ateridos de horror, de tremenda miseria. ¡Sálvanos, Señor, que perecemos!…

Lee más

Jesús maestro de la verdadera religiónJesús maestro de la verdadera religión

22º Domingo del Tiempo Ordinario

2 de septiembre de 1979

Lecturas:

Deuteronomio: 4, 1-2. 6-8

Santiago: 1, 17-18. 21b-22. 27

Marcos: 7, 1-8a.14-15. 21-23
Queridos hermanos:

Introducción: Circunstancia de la toma de Catedral y el Rosario y tener que peregrinar a la Basílica; todos tenemos la culpa
Me dá la impresión, esta mañana, que ustedes y yo somos una imagen de la Iglesia peregrina. Afuera hay un cielo que llovizna, un día gris, un día triste. No tenemos una catedral donde celebrar nuestra eucaristía. La misa que en esa ocasión vamos a celebrar a la Iglesia de El Rosario, tampoco se puede celebrar allá porque está ocupada. Y venimos a pedir hospedaje a la Basílica del Sagrado Corazón Agradecidos con esta hospitalidad somos la imagen de una Iglesia parecida a aquel pueblo que con Moisés a través del desierto levanta su tienda y camina otro tramo. Siempre se dá el signo, el de algo que se busca, de un peregrinar, de algo que no está establecido: la Iglesia peregrina,  la que no puede instalarse en la tierra, la que no se identifica con ninguna ideología ni cosa de la tierra. Ella siempre será aquella columna de luz del desierto conduciendo a la humanidad hacia la felicidad definitiva que no existe en este mundo.

Este hecho -que lo podemos interpretar así- merece, por otra parte, analizarse: ¿por qué han estado ocupadas la Catedral, la Iglesia de El Rosario, Cojutepeque, Apopa, Suchitoto, Mejicanos, -anoche- Aguilares, San Francisco en San Miguel y quien sabe cuantas más? Es fácil decir que los jerarcas  tenemos la culpa. Es fácil echar la culpa a otros. Yo quisiera llamar a la reflexión esta mañana precisamente con la Palabra de Dios que se nos ha leído: “En cierto modo todos tenemos la culpa”.

-Frente a los ocupantes
Culpa de las organizaciones políticas populares: ¿Qué mentalidad tienen sus dirigentes? ¿Qué respeto hay en esos corazones para la vida y la misión de la Iglesia? ¿Qué sentimientos de solidaridad hay con el pueblo que es el que se beneficia de la celebración pública de su culto? Pasan por encima de todos esos valores para hacer prevalecer únicamente su estrategia; para gritar, para clamar -desde la ocupación del templo- sus justas reivindicaciones tal vez. Ellos son culpables también.

-El fin no justifica los medios
Les quisiera recordar -como a todo aquel que lucha por fines justos- que el fin no justifica los medios. No se pueden hacer cosas inconvenientes para lograr fines buenos. Los puede desprestigiar mucho el que estén usando fines, medios que ofenden los sentimientos del pueblo aunque digan que luchas por el bienestar de ese mismo pueblo. Sería la manera de que estudiaran a ver como pueden perfectamente, sin ofender estos sentimientos populares de la religión, luchar. Contarán con el apoyo del pueblo en lo que es justo porque es para bien del pueblo.

-Frente a las autoridades
Por eso, también son culpables las autoridades de la patria.

-No hay cauces
Ellos tienen que buscar dónde dar escape al grito de la angustia del pueblo que no encontrándolo en los canales normales, busca las expresiones anormales. Como cuando un tumor no tiene salida, explota por cualquier lado. Como cuando una caldera va a reventar, si no tiene las válvulas adecuadas, estalla. Al gobierno le toca poner cauces adecuados para que se oiga la voz del campesino, del obrero, del que tiene necesidad. Pero van a la Asamblea Legislativa y no se les quiere escuchar, van a los ministerios y se les trata como gente de segundo orden. Van a todas partes donde las instancias que deben de servir al pueblo los marginan, no los escuchan. Creo que si hubiera estos cauces normales no habría ocupación de templos. Gran parte de la ocupación, en la culpa, está en el gobierno y principalmente en el gobierno.

-También han ocupado iglesias
Por otra parte, que no se rasgue los vestidos hipócritamente, porque también el gobierno ocupa templos… Nos ocupó -el gobierno- la Iglesia de Aguilares sin permiso de la autoridad y para fines sangrientos. Ya es costumbre y nos hemos ya hecho ambiente: a la ocupación de las fiestas patronales cuando las municipalidades no respetan al templo y le montan toda clase de ventas, estorbando el culto del patrono. Ocupación de templos, en forma de rapiña, es historia de nuestros pueblos. México, Guatemala y alguno que otro lugar en El Salvador dan testimonio de que los gobiernos han robado a la Iglesia. Eso les debía escandalizar y hacer justicia.

-Frente a los medios de publicidad
Culpa también -y en mucha parte- tienen los medios de comunicación social.

-No se prestan a la voz del pueblo
No hay lugar para esos reclamos en la prensa. ¿Dónde se ha publicado el atropello que están sufriendo campesinos allá por Arcatao, por Aguilares? Se presentan distorsionadas las noticias. Para hacer presente ese atropello tienen que venir a gritar al pueblo, y lo gritan desde una Iglesia. La Iglesia tiene que comprender -aunque no justificar- que a falta de prensa, de radio, de televisión con el que cuentan los grandes medios de la mentira y de la oposición… se den estas formas de expresión. Para ellos no hay lugar muchas veces ni en campo pagado; la Iglesia ha experimentado, con el pueblo, esa marginación. ¡Cuantas cosas hemos querido publicar! y no hay lugar, porque ofende a la opresión y a la represión a la que se hacen serviles. Muchos medios que debían de servir a la verdad y a la libertad… no lo hacen.

-Frente a nosotros mismos
No se piense, pues, que es tan fácil sacar la culpa de las ocupaciones de los templos. No seamos tan simplistas. Yo no estoy de acuerdo pero trato de comprender todas estas otras razones. Ojalá ellos también analizaran, con más respeto al pueblo, lo que significa de estorbo para nuestro culto esta anomalía en la cual todos hemos puesto las manos.

Por eso, con un sentido más sincero, yo les invito a que esta mañana, a la luz de las palabras divinas, analicemos precisamente no sólo el fenómeno de la ocupación de los templos, sino tantas hipocresías que bajo la capa de religión se cometen entre nosotros. “Hipócritas” -les dijo cristo. Ojalá no fuera la dura palabra -casi como una maldición en los labios del Señor- la que nos fustigara a todos en esta mañana.

-Diversidad de juicios
Frente a los católicos yo les diría: queridos hermanos, comprendo la confusión, la diversidad de juicios con que se juzga este hecho que merece la pena analizarlo más a fondo y lo vamos a hacer con todos nuestros sacerdotes.

-Distinguir entre tiempos normales y circunstancias de emergencia
Comprendiendo esa diversidad y juicio, yo les diría, por de pronto, dos cosas: distingamos los tiempos normales de los tiempos de emergencia.

En tiempos normales nadie ocuparía una Iglesia. En tiempos normales, cuando hubiera cauces normales de expresión, las iglesias serían la expresión del sentimiento religioso y nada más.

Pero nuestro tiempo no es normal, es un tiempo de emergencia. Y así como si por desgracia nos sacudiera un terremoto, las iglesias se abrirían para recoger tantos golpeados y heridos. Y nadie diría: “Es una profanación”. También hoy es un tiempo de emergencia y hay que comprender que en tiempos de emergencia no es fácil condenar actos que en tiempos normales sí se pueden condenar.

-Reflexión sobre la verdadera Iglesia y los templos materiales
Pero más a fondo, todavía, mi reflexión va -y les decía: la imagen que me dá gusto contemplar aquí en la Basílica es una Iglesia peregrina- cuando Cristo quiso quitar a los judíos la mentalidad de un templo material para traducirlo en la verdadera adoración a Dios.

Dijo: “Destruid ese templo y en tres días lo reedificaré”. Entendieron los judíos que se trataba del templo material, pero -dice el evangelio explicando- no decía nada del templo. Estaba trasladando todo el espíritu del templo a él mismo. El es el que iba a resucitar al tercer día. El es el templo verdadero de los cristianos; a través de él ofrecemos a Dios nuestra acción de gracias, nuestra adoración. Sin Cristo de nada sirven todos los templos por más hermosos que sean. “Ya no se adorará -decía Cristo a la samaritana- ni en Jerusalén, ni en Samaria, ni en los templos materiales. Ya llega el tiempo en que Dios busca adoradores en espíritu y en verdad”.

Uno de nuestros compositores populares, cantando a la muerte del Padre Rafael Palacios, dice esta preciosa frase: “Dios no está en el templo sino en la comunidad”. ¡ustedes son el templo! ¿De qué sirve tener iglesias bonitas de las cuales podría decir Cristo lo que les dice hoy a los fariseos?: “¡Vuestro culto es vacío!”. Asi resultan muchos cultos lujosos, de muchas flores, de muchas cosas, invitados y demás. ¿Pero dónde está la adoración en espíritu y en verdad? Creo que es para nosotros una lección, queridos hermanos, y yo soy el primero en recibirla y tratar de interpretarla. Tal vez no he sabido cumplir bien con mi deber de sacerdote del culto de Dios. Tal vez, con mis hermanos sacerdotes, hemos hecho consistir el culto en arreglar bien bonito el altar y, tal vez, cobrar tarifas más altas porque se adorna mejor. ¡Hemos comercializado! Por eso, Dios, como entrando a Jerusalén con el látigo, nos está diciendo: “Habéis hecho de mi casa de oración una cueva de ladrones”. Todos tenemos que reflexionar: todos somos culpables. La base nos la ofrece la palabra divina hoy.

-Coincidencia de este tema con las lecturas de hoy
Vuelve al año, el libro del año: San Marcos, el evangelio que presenta a Cristo como la personificación de la redención del Señor. Y viene con nosotros, hoy, Moisés. El que tenía miedo que se desvirtuara el culto del Señor por los falso ídolos que iban a encontrar en la tierra prometida. Por eso les llama hoy el respeto a la ley de Dios.

Nos habla hoy también Santiago, no el Mayor, sino el que llaman el Menor. Hombre práctico, hombre que no se deja alucinar por apariencia y nos dice: “La fe sin obras es falsa”. Y, sobre todo, el Maestro de apóstoles y maestros: Cristo nuestro Señor. El es el principal Maestro:

JESUS, MAESTRO DE LA VERDADERA RELIGION

Yo me alegro de que ustedes y yo, esta mañana, estemos estudiando la verdadera religión. Porque tal vez tenemos que purificar mucho nuestros conceptos de falsas religiosidades, de hipócritas interpretaciones, de echar la culpa a otros y no mirar para adentro.

1. “El culto vacío”

2. “La religión agradable a Dios”

3. “El honor del pueblo de Dios”

1. “EL CULTO VACIO”

-Episodio de las purificaciones
El episodio que nos presenta San Marcos, traduciéndolo del ambiente oriental al ambiente de Occidente -Roma-, donde está escribiendo el evangelio bajo la predicación de San Pedro. San Marcos era como el Secretario de Pedro y escribía lo que Pedro predicaba y explicaba a los romanos lo que no podían entender porque eran costumbres judías. Una de esas costumbres judías era la de lavarse mucho las manos y lavar los platos y las copas porque las sentían contaminadas. El sentido de impureza no es como lo entendemos hoy, era algo material. ¡Cuántas leyes hay de las cosas que manchan! Tocar un cadáver era mancharse. Recordarán ustedes la hipocresía más colmada cuando no quisieron entrar a la casa de Pilatos porque Pilatos era un gentil. Y ¡ay si un judío se revolvía con un gentil! Pero en cambio no sintieron remordimiento de que lo que le estaban pidiendo al gentil era la muerte contra el inocente Jesús. Así vinieron a convertirse esas leyes hipócritas de apariencia, de legalidades, en traiciones a la verdadera ley del Señor.

-Otros actos
Nos cuenta Cristo -a continuación de este episodio de lavarse las manos- que también les echó en cara otra costumbre: era la de que aquel que al dar una ofrenda al templo ya podía decirle a su padre y a su madre: “No te puedo ayudar porque ya lo ofrecí al templo”.

“¡Hipócritas! -dice Cristo-, de esa manera desvirtuáis el cuarto mandamiento: Honrar a padre y madre”. No mandó Dios dar ofrendas al templo sino honrar al padre y a la madre. ¿Con qué derecho sustituyen el deber del hijo para con el padre por un sentido religioso falso? Así, si analizáramos ahora cuanta razón tenía Cristo de enojarse y llamar hipócrita a una religión que se pagaba de purezas legales, de impurezas hipócritas. Es la religión falsa.

Dice nuestro Señor: “Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está muy lejos de mi”. ¡Culto vacío! Primero: vacío de interioridad; segundo: vacío de revelación y de verdad de Dios; y tercero: vacío de obras. Estos son los tres vacíos que se condenan hoy en una religión falsa. ¡Cuidado si nosotros estamos careciendo también y estamos dándole al Señor un corazón vacío!

a) Vacío de interioridad. “No es lo que entra de afuera lo que mancha el corazón si el corazón no lo quiere recibir. Es lo que sale del corazón manchado lo que hace sucio al hombre y al mundo”. Cuando uno tiene el corazón limpio aunque esté en medio de lodazal, el lodo no le hace nada porque no lo recibe dentro; depende de la libertad de uno recibir adentro la podredumbre. Cuando uno oye una mala conversación, o ve en un mal ejemplo, o algo que seduce hacia el pecado, el que no quiere pecar no peca, sólo peca el que acepta esta podredumbre en su corazón. Las conciencias timoratas muchas veces piensan que ofenden a Dios por oír malas palabras, por ver malas cosas. No queridos hermanos, lo que entra de afuera, si el corazón no lo quiere recibir, no mancha al hombre. Si en este tiempo de crímenes, de violencias y de venganzas, el hombre conserva su corazón sin odios, más bien amando, no le hace daño todo el ambiente; le hace daño al que lo recibe ya predispuesto para hacerse también él un corazón envenenado.

La interioridad consiste en que Dios no tenga que quejarse: “El corazón está muy lejos de mí”. ¡Que el corazón esté cerca! ¡Cómo ansía el Señor la cercanía de sus hijos! Aunque sea un pecador pero vuelve arrepentido. Por eso, nuestra denuncia contra el crimen, contra tantas cosas que hay que denunciar hoy, no es por un prurito de lucirse aquí y ganar aplausos. Eso no me interesa, lo que me interesa es la conversión del pecador; de que el hombre señalado porque ha cometido un secuestro, porque ha hecho una injusticia, ha matado, ha torturado, se convierta. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. No me repugnaría -si tengo la dicha de poseer un cielo- de estar en ese cielo cerca de los que hoy se declaran mis enemigos, porque allá no seremos enemigos. Yo nunca lo soy de nadie; pero los que gratuitamente quieren ser mis enemigos, conviértanse al amor y en el amor nos encontraremos en la felicidad de Dios. Yo anhelo para todos la alegría de esta intimidad del Señor.

Que no tengamos el corazón vacío de interioridad, que lo principal en la religión es lo interior, ahí donde Dios mira. Dice la Biblia: “los hombres conocemos por la cara, pero Dios conoce por el corazón”. “No es el que dice: ¡Señor!, ¡Señor!, el que entrará en el reino de los cielos, sino el que adora con sincera interioridad al Señor”. Ojalá, hermanos, que este vacío de interioridad no vaya a ser para nosotros fuente de condenación. Porque para muchos no les llena la religión porque ellos prefieren estar vacíos de religión.

Llénense de interioridad y verán lo que decía San Agustín pecador: “Andaba fuera de mí y no encontraba la paz. Y, tonto, yo no sabía que las hermosuras que andaba buscando afuera, ¡Tú les dabas hermosuras! ¡Estabas dentro de mí, llamándome, para que por dentro yo mirara mi hermosura interior! Cuando entré de esas falsas hermosuras que me hacían pecar, a la interior hermosura de mi vida y mi relación contigo, ¡Oh hermosura!, siempre antigua y siempre nueva, ¡que tarde te he conocido!”. Pero lo conoció, se salvó y fue santo. No importa lo pecador que haya sido un hombre cuando encuentra la hermosura interior de la relación con el Señor. A ésto nos llama hoy, contra todos esos vacíos, de hacer consistir la religión en cosas exteriores.

b) Otro vacío tremendo que Cristo denuncia hoy: el vacío de revelación y de verdad. Aquí nos puede tocar muy cerca.

-Falsa religiosidad. Actitudes tradicionalistas

“Se cuidan muy bien de lavarse las manos, de no tocar muertos”. ¡Tradiciones humanas! Pero por esas tradiciones humanas han descuidado la verdadera revelación de Dios. Quien sabe, hermanos, si muchas de las críticas a los cambios de la Iglesia proceden de este espíritu. Han hecho consistir una religión de tradiciones humanas. Tradiciones humanas son ciertos cultos, ciertas maneras de vestir, ciertas formas de rezar. Rezar de espaldas o de frente, en latín o en español, son tradiciones. Busquemos lo que más agrada a Dios, lo que más dice de una religión en medio del pueblo.

Se ha hecho en Francia una encuesta y ha dado un resultado que para mí es tremendo. Dice: la Iglesia perdió en Francia a los obreros desde el siglo pasado. Y en este siglo está perdiendo a la mujer. Entre los 18 y 35 años se ha hecho una encuesta entre las mujeres para las cuales la Iglesia no les dice nada. Apenas un 9% de mujeres, en Francia, de esa edad, es prácticante de la religión católica. Podríamos llegar a eso también entre nosotros si hacemos consistir la religión sólo en cierto aferramiento a cosas tradicionales y no un esfuerzo en ponernos al día y tratar de comprender a las muchedumbres, a los anhelos, a las ansias del pueblo. No digo que nos identifiquemos con todo lo que el pueblo pide, pero sí que sepamos ser eco de sus angustias y de sus esperanzas; que sepamos, como el Concilio Vaticano II quiere; ser intérpretes de los hombres de hoy, ser una religión que exprese el anhelo de nuestra gente.

Yo me alegro de que nuestras comunidades, muchos de nuestros sacerdotes, la línea pastoral de la Arquidiócesis quiere ir por aquí por donde marca el Concilio de nuestro siglo y las reuniones grandiosas de América Latina -Medellín y Puebla-, que no son otra cosa más que el esfuerzo por traer al siglo actual; y Puebla dice: “en el presente y en el futuro”. Una Iglesia que es la única que puede salvar pero que puede echar a perder toda su fuerza de salvación por no ser oída por el mundo.

Queridos hermanos, a todos nos toca un esfuerzo por hacer una religión que no esté vacía de los pensamientos de Dios por estar atendiendo las tradiciones de los hombres. Que triste fue para Cristo, él que era la Palabra revelada de Dios, tener que decir que no lo atendieron: “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”; prefirieron sus tradiciones de lavarse las manos, de no tocar muertos, de huir de los leprosos -todas esas hipocresías- y no aceptar el llamamiento de espiritualidad y de actualidad que Cristo les trajo.

Aquí quisiera señalar, también, cuantos hombres en El Salvador; jóvenes, estudiantes, profesionales, están siguiendo falsas religiones. Allí está muy fuerte la corriente del agnosticismo, allí están los testigos de Jehová, los mormones. Y van ganando gente. Pero a todos ellos les podía decir hoy Jesucristo: “ustedes están siguiendo doctrinas de hombres y se están olvidando de la revelación del Señor”. Estudiemos, hermanos, no dejemos que se nos vaya a ir esta fe que es gracia de Dios pero que estamos jugando con ella comparándola y aún poniéndola en grado inferior a otras cosas, que no son la verdadera Iglesia que se esfuerza por comprender a nuestro pueblo. Me da dolor, de verdad, ante el esfuerzo pastoral de querer ser la voz de la angustia del pueblo. Los que están instalados, ¡claro que no les gusta que los molestemos!. Pero la Iglesia no cumpliría su deber si -así como otras clases humanas- estuviera sólo defendiendo las minorías en sus privilegios y no amando al pueblo y tratando de dar su vida por él.

c) Un vacío de obras. Es la segunda lectura de hoy: la carta de Santiago. -Yo les invito a que la lean detenidamente toda esa carta. Santiago es el hombre práctico que dice a  los cristianos convertidos del judaísmo, precisamente, con todas estas mañas de los fariseos: “¡Mucho cuidado! No hagan consistir su religión sólo en cosas teóricas”. Si una religión está vacía de obras, no entrarán en el reino de los cielos. Ya lo dijo el Señor: “No es el que dice: Señor!, Señor! -el que reza mucho y bonito- el que entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos”.

Pone dos ejemplos la carta de hoy, de Santiago: “visitar a las viudas y a los huérfanos, y conservarse limpio en el mundo”. Esto es la verdadera religión. No sólo conservarse limpio sino visitar a viudas y huérfanos. Es una expresión bíblica que quiere decir: ocuparse del necesitado. Puebla no fue más que el eco de esta voz cuando dice que la opción preferencial de la Iglesia en América Latina tiene que ser la opción preferencial por los pobres. Explica perfectamente: no se trata de dividir entre pobres y ricos. Fíjense bien, hermanos, ¿no es eso lo que estamos diciendo? Puebla explica así; quiere decir llamar a todos sin distinción social, a que nos interesemos del pobre como se interesa uno de su propia causa, más aún, como uno se debe por la causa de Cristo que ha dicho: “Todo lo que le hagas a uno de estos pobrecitos, a mí me lo haces”.

Aquí están llamados todos, no excluimos a nadie. Los ricos, principalmente, vengan y se salvarán; pero sólo aquí se salvarán si vienen a hacer lo que Cristo quiere: no a vivir derrochando en ofensa de la pobreza de la mayoría… Los pobres nos dan la oportunidad de no hacer una religión vacía de obras, ¡Si las obras que Dios va a ver, para salvarme, son precisamente esas!: “tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve en la cárcel y me fuiste a visitar, estuve enfermo y me fuiste a consolar”. En fin, todas las situaciones humanas de la pobreza, del sufrimiento, de la marginación. Todo eso, queridos hermanos, es la mina de donde está la riqueza para no profesar una religión de obras. ¡Qué cerca está esa mina y que despreciada está por muchos!

No sirvamos al pobre con paternalismo: de arriba abajo, socorrerlo. No es eso lo que Dios quiere, sino de hermano a hermano. Es mi hermano, es Cristo y a Cristo no le voy yo de arriba a abajo, sino de abajo a arriba, a servirle. Como decía la poetisa chilena, maestra: “¡Perdona, Señor, que yo enseñé! Casi así debíamos acercarnos al socorro, a la limosna, a la misericordia: ¡Perdona, Señor, que te sirva!; porque en este pobrecito yo te miro a ti.

Este cinco, este colón, esta tortilla, este pedazo de costal que le voy a dar para su frío, esta camisa que me sobra en mis roperos, recíbela Tú, Señor, porque a tí te la doy. ¡Ah!, si llenáramos nuestra vida de obras buenas.

Yo quiero felicitar, desde aquí, tantas obras buenas que voy viendo a lo largo y ancho de toda la Arquidiócesis. Hay gente buena, hay gente que se presentará al cielo con las manos bien repletas de obras y no les echará en cara el Señor que su religión fue una religión sin obras. No basta la fe, sino las obras que prueban la fe.

Por eso, cuando Cristo habla de todos estos vacíos, nos señala todavía una cosa más horrorosa; es el corazón podrido. No es lo que entra de afuera lo que mancha al hombre, sino lo que sale del corazón del hombre. Hace una larga lista que bien podía ser el catálogo de nuestra triste situación salvadoreña. ¿De dónde ha salido todo ésto que estamos respirando en El Salvador? Pues, no les quepa duda, Cristo lo ha señalado hoy: “Del corazón del hombre salen los malos propósitos: las fornicaciones, los robos, homicidios, adulterios, difamación, codicia, injusticias, fraudes, desenfrenos, envidia, orgullo, frivolidad.

HECHOS DE LA VIDA CIVIL

Aqui quiero empalmar yo, con la palabra divina del Señor, la denuncia que la Iglesia tiene que hacer a todo eso podrido que sale del corazón de muchos corazones salvadoreños.

Por ejemplo, esta semana han habido muchas declaraciones de fuentes gubernamentales informando ante la Asamblea Legislativa: Se reconoce ciertamente que hay en el país graves problemas de orden político, social y económico. Pero fíjense, ¿cuando se va a analizar por qué existe esto en El Salvador? Dicen: los recursos limitados con que cuenta nuestro país, el que la economía gire en torno del cultivo y exportación del café, algodón y azúcar, por lo que está expuesta a fluctuaciones del mercado -según estas fuentes- ésto determina que los recursos del Estado y del sector particular no son suficientes para que todos los salvadoreños alcancen el mismo nivel de prosperidad. Pero no señalan las causas: por que esas diferencias económicas, políticas y sociales; sino, más bien, sostienen que los que las denuncian son los promotores de la violencia y siembran el odio. De modo que no quieren que les moleste esa diferencia que existe. Todo aquel que protesta contra esta diferencia tenga en cuenta que El Salvador no puede producir más.

Déjennos tranquilos a nosotros, no nos molesten, ustedes son violentos, ustedes son terroristas. ¡Esto no es justicia! La Iglesia también señala esas diferencias pero dice: que la causa principal de estos problemas es la injusticia social. La Iglesia no promueve violencia ni odio, sino que predica paz; les dice: la paz que podría haber, que se ha perdido, no puede venir si no hay justicia. Si precisamente ustedes están reconociendo que no podemos tener todos iguales, eso mismo justifica que no debía de haber muchos que lo tienen todo y dejan a los demás sin nada. Procuren que se reparta…

La verdadera expresión del amor es compartir, y no digamos que somos una sociedad que nos amamos mientras no hay compartición de las cosas. Fíjense si no son signos de malos corazones estos datos estadísticos: el 60% de la población urbana -en las ciudades- tiene un ingreso personal entre ¢42.00 y ¢140.00 mensuales. Lo cual quiere decir: que millón y medio, casi, de habitantes en las ciudades. Lo cual quiere decir: que millón y medio, casi, de habitantes en la ciudades cuentan para vivir apenas con ¢1.40 o a lo más ¢4.60 ¿Creen ustedes que una persona puede vivir diariamente con ¢1.40? ¡Esta es la situación!

Tendríamos que decir algo parecido de la Asociación Salvadoreña de Industriales, que se pronunció sobre la crisis actual y subrayó el rol importante que desempeña ese sector empresarial. Ciertamente hay que alegrarse de que sean sensibles también a la situación. ¡Qué se preocupen! Son una clase determinante en la economía del país. Pero una cosa se olvida en ese pronunciamiento: que no son sólo ellos la parte determinante; hay que tener en cuenta la perspectiva del trabajador sin el cual la empresa no puede ser fuerza determinante del país. No podemos oponer capital y trabajo humano. En el plan de Dios, el hombre es lo primero; y si es cierto que hay un malestar de tipo empresarial, había que buscar la causa; también buscar soluciones positivas en un entendimiento que respete, sobre todo, al hombre; y haga sentir al empresario que él sin el obrero no puede nada, como el obrero sin el empresario tampoco puede. Ya desde los tiempos de León XIII se decía: “La unión del capital y del trabajo”. No tiene que arrogarse uno de los dos, el ser la parte determinante en el país; los dos juntos. Ni uno, ni otro tiene que olvidarse.

En la Comisión de Derechos Humanos ha habido valiosas declaraciones en estos días, caracterizando o señalando causas de la situación actual. Se ha dicho que quien se opone a las elecciones es un subversivo. Creo que hay que distinguir un poco la apreciación injusta que con esto se quiere hacer. Porque no se trata de no aceptar las elecciones, sino que se está pidiendo un ambiente de confianza, de credibilidad, de libertad, para poder hablar de libertad en las elecciones. ¿Cómo se va a improvisar si mientras tanto no vemos más que la represión brutal de las armas y ante las cuales tiemblan campesinos y otra gente?, ¿Quién va a votar con “libertad” así? No se trata de subversión, se trata del reclamo justo del pueblo a quienes le pueden dar una migajita de libertad.

Es ofensiva la explicación del Ministerio de Defensa cuando, en la Asamblea Legislativa, refiriéndose a los desaparecidos, dice que los familiares preguntan a las autoridades porque no saben nada de ellos puesto que desconocen la forma en que se van del país para recibir educación marxista -¡del corazón salen las maldades! Debía de recordar el Ministerio de Defensa que, por lo menos hay 188 desaparecidos que tiene registrados el Arzobispado. Los familiares preguntan por ellos a las autoridades no porque no sepan nada de ellos, sino, precisamente, porque saben que sus subalternos los han capturado y quieren saber de ellos…

Me alegro de que en este sentido, de tanta injusticia para con los capturados, Amnistía Internacional ha presentado ante la ONU -o lo va a hacer- un recurso universal de habeas corpus internacional. Que gran idea: ¡un habeas corpus internacional! Es decir, ya que la fuerza de los abogados de El Salvador es burlada en el Supremo Tribunal de la Patria, a ver si acudiendo todas las fuerzas jurídicas del mundo al Supremo Tribunal de las naciones, se respeta un poco más el recurso de exhibición personal que en El Salvador es tan irrisorio.

“Ya estamos hastiados de tanto desorden” -se ha dicho hoy”. Ciertamente lo estamos, pero quienes lo dicen, si es de parte gubernamental, tenemos que decir que estamos hastiados de que ese desorden venga precisamente de los cuerpos de seguridad. ¡Tanta injusticia y represión en nuestros pueblos!

Gracias a Dios liberaron a don Jaime Conde, que había sido secuestrado durante diecisiete días. Pero aún no han liberado a don Carlos Rafael Nieto. Ustedes vieron un pronunciamiento en que se hace un llamado al ERP para que los liberen. Ya cumplió la familia las condiciones que le pusieron y es imposible que cumpla una nueva exigencia. Hermanos, por eso decimos que nuestro juicio tiene que ser imparcial: si es cierto que juzgamos durante las injusticias del gobierno, también tenemos que ser severos en el abuso de ciertos poderes de la extrema izquierda.

Quiero felicitar a Fe y Alegría porque ya salió en defensa de sus maestros.

Se constituyó la Unión de Cooperativas de Cafetaleros. Me alegro. Es justo, todo hombre tiene derecho a organizarse. Solamente quisiera decir a los cafetaleros que ya se organizaron que sepan comprender ahora a los cortadores de café y demás campesinos y que les apoyen, también, su derecho a organizarse, que son tan hombres como ellos.

Ha habido otros conflictos laborales que han llevado a desilusión por la intransigencia de algunas de las partes. En cambio, ha habido negociaciones muy valiosas en las cuales nos dá ejemplo de que somos capaces de negociar racionalmente las cosas. Quisiera hacer honor a la verdad al decir que he conocido, en estos días, empresarios privados que mantienen buenas relaciones de trabajo con sus obreros aún más allá de lo que la ley pide. Están dispuestos a que se cree un clima nuevo, mejor en el país, en todo los órdenes. Yo digo que no tenemos que despreciar las voces aunque sean muy parciales y pequeñas lucecitas, pero son luces de esperanza. No somos nosotros demagógicos de una clase social, sino que somos de parte del Reino de Dios los que queremos impulsar dondequiera que haya un corazón de buena voluntad a la justicia, al amor, a la comprensión. No es necesario con tanta sangre la liberación de El Salvador cuando todavía es tiempo de que si ponemos todos la buena voluntad, el renunciamiento de las cosas materiales y la búsqueda de estos valores divinos, encontraremos ciertamente el camino. Para eso, naturalmente, hay que tener el valor de ceder en aquello que había sido una institución ya intocable y que era la base de todas las violencias: la violencia institucionalizada, la injusticia del país.

Quiero unirme al sufrimiento de estas familias. Tres campesinos: Santana Arguete, Moisés Barillas Pleitez y Carlos Eguizábal García. Y el estudiante Eladio Franco Valle. Fueron capturados en una de estas madrugadas y después se les encontró matados en la carretera del Litoral.

También se encontró el cadáver de José Osmín Abrego. ¿Quién lo mató? ustedes pueden deducir: en el recurso de exhibición personal sus familias testificaron ante la Corte Suprema de Justicia que había sido capturado el 15 de agosto por un retén permanente combinado de guardias y soldados. Juan Francisco Romero, conocido catequista, ya cumple 105 días de haber sido capturado. Todavía no se sabe nada de él. También otros; Rubén Darío Portillo, etc. Todos éstos podrán verlos ustedes más detenidamente en la página de solidaridad de Socorro Jurídico en Orientación.

Que bien dice Cristo: “Del corazón salen las maldades”. En El Salvador sólo se mancha de todas estas cosas, el corazón que está pensando todas estas miserias. Pero, gracias a Dios, en El Salvador hay hombres buenos que tienen el corazón como fuentes de agua pura para lavar tanta mancha de la patria. A ésto estoy llamando.

2. “LA RELIGION AGRADABLE A DIOS”

¿Cuál es la religión verdadera? Religión falsa es esa que hemos dicho. Y Puebla dice: lo más horroroso de esos estados de fuerza regidos bajo la ideología de la seguridad nacional, es que se crean que ellos son cristianos y defensores del cristianismo del Occidente. ¡No hay hipocresía más grande que, en nombre del mismo cristianismo, se esté apuñalándo al hombre y al pueblo cristiano! En cambio, la religión verdadera, la que no es vacía de interioridad, de revelación, ni de obras, es ésta.

a) Interioridad. En el evangelio de hoy cuando Cristo dice: “lo que entra de fuera no mancha si el corazón no lo recibe”. Siempre, otra vez, ¡la interioridad! Hermanos, si no sabemos encontrarnos con Dios en el interior de nuestra conciencia, no hemos conocido la verdadera religión. Y que fácil es, hasta los alcohólicos anónimos tienen en una de sus reglas: “ir ganando en conciencia del trato con Dios”. Esto lo diría a mis queridos cristianos: “Vayamos ganando cada día más en la conciencia de que puedo platicar y de veras platicó con mi Señor y Dios, con mi Padre. Esa es la interioridad que inspirará mi sinceridad. ¿Cómo podrá engañar a otros, aunque hable en la Asamblea Legislativa, el que no trata de engañarse así mismo? No se engaña a sí mismo el que ora con Dios nuestro Señor. Por eso dicen los santos: “El que ora, vive bien; y el que no ora, vive mal”. Si mucha gente en El Salvador vive mal, aqui está la causa: falta de interioridad, falta de oración.

b) Otra condición de la ley de la verdadera religión: “cumplir la ley de Dios antes que las tradiciones de los hombres”. La ley de Dios es tan hermosa, tan fácil, tan sencilla, que ahí estaría compendiado todo, en vez de tantos códigos penales, civiles, constituciones, etc., que no se cumplen para nada. Bastarían diez mandamientos de la ley de Dios y El Salvador se transformaría. La religión verdadera cumple la Ley de Dios y no tanto las tradiciones y los enredos que los hombres hacen con sus legalidades, con sus legalismos.

c) Condición que nos pone la segunda lectura de hoy: que haya obras que prueben la fe: visitar a la viuda, socorrer al huérfano. Es decir, hacer obras buenas, sobre todo, en sentido de caridad y de amor, con verdadero sentido de igualdad humana. Nadie se sienta superior a otro, porque si a tí te sobra es porque Dios te lo ha dado a tí, y, por tu medio, se lo quiere dar al otro. ¡Siéntelo como hermano!

d) Condición: elementos de una religión sobrenatural, nos propone hoy Santiago en su segunda carta. Yo quisiera -ya que estoy hablando a un auditorio católico: muchas religiosas, muchos laicos comprometidos con la Iglesia, a las comunidades que me escucharán por radio- decirles, queridos hermanos cristianos, que nuestra religión no sólo se contenta con esas tres cosas: de interioridad, de ley de Dios y de obras buenas. Tenemos todavía un horizonte más divino, es la vida sobrenatural: la trascendencia.

-La gracia: Donde Santiago hoy nos dice: “El Padre, por propia iniciativa, nos engendró para el amor y nos ha hecho como primicia de sus criaturas”. Quiere decir aquí: el que está en gracia de Dios, está como engendrado directamente por Dios. No basta la vida que me dieron mis padres. Esa es una vida natural que, desde Adán, viene privada de la gracia de Dios. Como decíamos el domingo pasado: lo más hermoso de mi vida cristiana es que, sobre esa vida que me dieron mis padres, tal vez muy agradable, inteligente, capaz de todo lo humano, le falta, diríamos, un segundo piso. Es la gracia, lo que Dios te quiere dar: el perdón de tus pecados y hacerte hijo suyo, heredero de su gloria, que cuando mueras lo puedas ir a poseer eternamente. Este es el primer elemento: vivir en gracia de Dios.

-La palabra de la verdad. Nos engendró en la palabra de la verdad. Santiago no exhorta hoy a “aceptar dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvarnos”. Sólo esta palabra es capaz de salvarnos. Creer, esperar, esta es la gracia del cristiano en nuestro tiempo. Cuando muchos desesperan, cuando les parece que la patria ya no tiene salida, como que todo se acabó, el cristiano dice: No, si todavía no hemos comenzado, todavía estamos esperando la gracia divina que, ciertamente, ya se comienza a construir en esta tierra, y seremos una patria feliz y saldremos de tanto crimen. Habrá una hora en que ya no haya secuestros, habrá felicidad, podremos salir a nuestras calles y a nuestros campos sin miedo a que nos torturen y nos secuestren. ¡Vendrá ese tiempo! Canta nuestra canción: “Yo tengo fe que todo cambiará”. Ha de cambiar si de veras creemos en la palabra que salva y en ella ponemos nuestra confianza.

Para mí, este es el honor más grande de la misión que el Señor me ha confiado: de estar manteniendo esa esperanza y esa fe en el pueblo de Dios. y decirle: “Pueblo de Dios, sean dignos de ese nombre”.

Pueblo de Dios no equivale a pueblo de El Salvador. En el pueblo de El Salvador están ustedes como pueblo de Dios. Ustedes son una selección, ustedes son como -lo que ha dicho aquí Santiago- la primicia de la salvación. El pueblo de Dios, los bautizados que formamos comunidades, los que hacemos Iglesia tenemos que hacer honor a esa elevación de esperanza, de fe, de gracia, de filiación divina, para no dejarnos perder en la confusión de las cosas de abajo, que aunque sean religiosas pero muchas veces se tornan falsas religiosas y se torna muchas veces confusión y hasta en la misma religión como comenzamos diciendo, hasta en los mismos templos puede haber falsa adoración del Señor. En cambio, esto no equivoca: arrepentirse del pecado, vivir en gracia de Dios, poner la confianza en el Señor, esto es lo que hace al pueblo de Dios su característica más propia, la que lo hace pueblo de esperanza.

Yo quisiera que mi Iglesia, mi Arquidiócesis, mis comunidades queridas, mis sacerdotes, mis religiosas, todos fuéramos de verdad una expresión de esta vida divina, de esta trascendencia, de esta esperanza que está más allá de nuestra historia, y que ya en esta historia comenzará a hacerse realidad en la medida en que nosotros vivamos esa realidad trascendente. Por eso no nos pueden entender los que no entienden la trascendencia. Cuando hablamos de la injusticia aquí abajo y la denunciamos, piensan que ya estamos haciendo política. Es en nombre de ese reino justo de Dios que denunciamos las injusticias de la tierra y en nombre de aquel premio eterno que les decimos a los que todavía trabajan en la tierra: “Trabajen, pongan al servicio de la Patria todo su esfuerzo, sus capacidades técnicas, profesionales, políticas, para dar a El Salvador una Patria que no sea ya el producto de tantos corazones podridos; sino que sea de verdad la política santa, la profesión y la justicia tal como la debían de hacer los hijos de Dios manejando la política de la tierra.

3. EL HONOR DEL PUEBLO DE DIOS

“Escucha los mandamientos”. Así:
Con que elocuencia Moisés se dirige hoy al pueblo llegando a la tierra prometida para decirle: “Ahora Israel, escucha los mandatos y derechos que yo os mando a cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posición que el Señor os va a dar. Estos mandatos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia. A los ojos de los otros pueblos, cuando tengan noticias de ustedes y de sus mandamientos, dirán: cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente. En efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor, siempre que lo invocamos?” Aqui tenemos varios honores para el pueblo que de veras pone su honor en obedecer a la ley del Señor.

a) Viviréis. Esta es la verdadera vida

De mi parte, queridos hermanos, no quisiera tener vida como la tienen muchos poderosos de hoy cuando no viven de verdad; viven custodiados, viven con la conciencia intranquila, viven en zozobra. ¡Esto no es vida! “Si cumplís la ley de Dios, viviréis”. Aunque me maten, no tengo necesidad… Si morimos con la conciencia tranquila, con el corazón limpio de haber producido sólo obras de bondad ¿qué me puede hacer la muerte? Gracias a Dios que tenemos estos ejemplares de nuestros queridos agentes de pastoral, que compartieron los peligros de nuestra pastoral hasta el riesgo de ser matados. Yo, cuando celebro la eucaristía con ustedes los siento a ellos presentes. Cada sacerdote muerto es, para mí, un nuevo concelebrante en la eucaristía de nuestra Arquidiócesis. Sé que están aqui dándonos el estímulo de haber sabido morir sin miedo, porque llevaban su conciencia comprometida con esta ley del Señor: la opción preferencial por los pobres.

b) “Entraréis en la tierra que el Señor os prometió”. ¿Quién puede vivir con más alegría en la tierra que el que lleva esta esperanza en el corazón? Cuando se cumple la Ley de Dios y a pesar de las muchas tentaciones que hoy abundan: “Pero si sólo usted es honrado aquí. Mire como todos se aprovechan”. Decir: Pobrecitos los que se aprovechan, y aunque yo parezca un loco en medio de un pueblo de aprovechados, yo no quiero cambiar mi esperanza de ese cielo que se me dará por el cumplimiento de la Ley de Dios, aunque todos pisoteen la Ley de Dios y le vendan el alma al diablo.

c) Características del pueblo que tiene esa ley: sabiduría, inteligencia, justicia. ¿Qué daríamos, hermanos, para que El Salvador tuviera esa imagen? No fingida, sino que de verdad fuera el pueblo inteligente, sabio, justo. Lo podemos hacer nosotros si obedecemos la ley del Señor. Sobre todo, esto: sentir a Dios tan cerca cuando lo invocamos. Saber que si yo trato de obedecer a su ley, cuando tengo necesidad de Dios, lo invoco y sé que está aqui nomás. No se me ha ido. Yo soy el que tomo conciencia de su cercanía. “Allí estaba -decía San Agustín- y no lo sentía porque vivía fuera de mí”. Pero cuando oro con la tranquilidad de hacer la justicia y obedecer a Dios, lo siento de verdad. “¡Oh hermosura siempre nueva y siempre antigua!”. Hermanos, nosotros la Iglesia, los peregrinos que hemos venido hoy a buscar aquí en la Basílica un cobijo para nuestra eucaristía, porque no tenemos casa permanente, porque nos la quitan -hoy unos, mañana otros-, no nos aflijamos, somos el pueblo de Dios. Tratemos de hacer honor a ese título obedeciendo al Señor y veremos como de verdad somos: sal, fermento, luz para toda nuestra patria.

NUESTRA COMUNIDAD HECHOS ECLESIALES

Esta comunidad Iglesia -permítanme unos minutos más, quiero hablarles ya para terminar. Cuando yo me refiero a los trabajos propios de nosotros, la Iglesia de la Arquidiócesis, y, más allá, con el Papa de la Iglesia universal, yo los quiero llamar a todos a un sentido de solidaridad de Iglesia, que a pesar de la persecución, nos apiñe cada vez más para ser de verdad el pueblo honrado por la sabiduría, la inteligencia y la justicia y ser luz de nuestra patria. Hagamos una Iglesia así. Esta es la Iglesia que ha sido calumniada esta semana:

Ustedes leyeron como a las queridas hermanas religiosas que trabajan en Arcatao se les dijo que eran las culpables de aquellos desórdenes y que ellas instigaban a la subversión de aquel pueblo. Yo soy testigo de como se enojó el retén cuando llegué yo y me encontré a las valientes hermanas esperándome a pesar de la prohibición de los militares. Yo quiero felicitarlas y decirles que si es cierto que les aconsejé que se vinieran, también les apoyo en todo su esfuerzo apostólico, porque sé que es pura mentira lo que de ellas se ha dicho…

Quiero contar con ustedes -ya que son la comunidad Iglesia; somos la Iglesia- para mandar esta carta al Presidente de la República y al Ministro de Defensa, que dice así:
“Desde hace varias semanas he estado señalando, en mi homilía dominical, el sistemático hostigamiento que los cuerpos de seguridad están realizando en la zona de Chalatenango en contra de la labor pastoral de la Iglesia y la tranquilidad del pueblo. De este hostigamiento no sólo tengo información fidedigna y lo he podido presenciar; sino, también, en varias ocasiones he sido personalmente víctima.

En vista de que hasta ahora no se ha variado en esta actitud, sino tiende a aumentar, me dirijo directamente a ustedes para pedirles orden a los responsables que dejen inmediatamente de obstaculizar la acción eclesial y de reprimir injustamente a la población campesina.

El hostigamiento de los cuerpos de seguridad consiste en haber intensificado injustamente los señalamientos, cateos y calumnias en contra de los catequistas, religiosas, sacerdotes y vicario episcopal que ejercen su ministerio pastoral, por encargo mío, en la zona de Chalatenango. El impedir que los cristianos asistan a las misas que he celebrado en esa zona, o realicen tranquila y libremente sus fiestas patronales, o se reúnan periódicamente a reflexionar sobre la palabra de Dios. En realizar numerosas capturas ilegales, desaparecimientos, etc. Han llegado hasta asesinar impunemente a personas capturadas como sucedió con el señor Francisco Fuentes Landaverde, cuyo cadáver apareció el pasado viernes, 24 de agosto, junto con el de otras seis personas.

Recientemente se ha manifestado, también, este abuso, en la publicación de un comunicado en el que atribuye a dos monjas de Arcatao el instigar actos supuestamente vandálicos y de provocación a las autoridades. Lo que nos consta que no es la verdad.

Creo que con esta calumnia pública, hecha en un ambiente de sistemática persecución en contra de la Iglesia y de represión contra el pueblo, pretenden desvirtuar la labor de las religiosas ya antes expulsadas temporalmente del país. Según declaraciones hechas públicas, fue aquello una equivocación. Y, sobre todo, temo quieran deformar los hechos para tratar de justificar, ante la opinión pública, una futura acción represiva en contra de ellas y los demás agentes de pastoral de esa zona.

Para evitar tengan que lamentar una nueva equivocación irreparable de parte de sus subalternos, he pedido a las religiosas de Arcatao se retiren del lugar durante un tiempo prudencial, que les permita a ustedes pensar mejor este problema y girar órdenes a los responsables para que las respeten y dejen de hostigarlas. Pasado este tiempo, regresarán nuevamente a Arcatao con todo mi mayor apoyo, pues no tengo ninguna prueba en contra de ellas que me muestre estén instigando acciones vandálicas. Y, sí he recibido numerosos testimonios del excelente trabajo eclesial que están realizando en esa zona, cuyo fruto yo he podido confirmar personalmente.

Espero que ustedes, -Señor Presidente y Señor Ministro- actuarán garantizando el libre ejercicio pastoral no sólo de las religiosas, sino de todos los agentes de pastoral aprobados por la Arquidiócesis. Y tomarán medidas para que cese el hostigamiento y la represión en contra de la Iglesia y el pueblo en Chalatenango y todo el país. Queremos creer en las promesas verbales del Señor Presidente sobre la democratización del país. Pero lamentablemente estos hechos tienden a contradecir esas promesas”.

Esta es la carta que voy a mandar…

Ya, por no abusar mucho del tiempo, voy señalándoles nada más las comunidades  en las que he tenido algún contacto pastoral, para decirles con alegría como  está viva la religión verdadera en muchos sectores de nuestra Arquidiócesis. En El Salitre, Tejutla, celebramos el segundo aniversario de la muerte por asesinato de Felipe de Jesús. En la Palma, el segundo aniversario de la cooperativa “La Semilla de Dios”. El martes 28 en la comunidad cristiana de Santa Tecla, recogiendo recuerdos del Padre Rafael Palacios. He comprobado lo del evangelio: “Por sus frutos los conoceréis”. Allí no había más que frutos de Iglesia y de amor. El miércoles 29 en San Juan Cojutepeque festejando la fiesta patronal. El jueves 30 hubo una preciosa convivencia con párrocos de la vicaría de Mejicanos. Hoy, en Ateos, a las 4 tendremos una confirmación.

Quiero anunciarles que en San José de la Montaña se va a instalar una especie de laboratorio vocacional. Orientaciones psicológicas para jóvenes de ambos sexos. Y también para personas que quieran algún subsidio de carácter psicológico.

Dos seminaristas nuestros han ido, favorecidos con dos becas, a la República Dominicana.

El Socorro Jurídico está celebrando, en el próximo mes, el cuarto aniversario de trabajos. Aqui tengo un trabajo a la mano pero lo voy a dejar para que lo lean en Orientación, el próximo número, donde se podrán dar cuenta. Mencionando el número de casos: 47 casos de carácter penal, 12 casos en materia civil, 8 casos de inquilinato, 2 tránsito, 23 en materia laboral individual, 7 en laboral colectiva, 94 casos de exhibición personal -o reos que no se ha podido saber de ellos, muchas veces- y 19 casos en materia de orden público, durante el mes de enero.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Esta es la comunidad que vivimos y a la cual yo quisiera referir todo este concepto de nuestra reflexión de hoy. Como quisiera que todos comenzando por mí mismo, fuéramos miembros de una Iglesia que, como Jesucristo la ha definido hoy, no sea vacía de interioridad, de obras buenas y de revelación de Dios, sino que esté muy llena de esa interioridad, de esas obras y viva la verdad de la revelación divina, no las doctrinas de los hombres. Que desde allí nosotros seamos el pueblo que se honra porque cumple la ley de Dios.

Queridos hermanos cristianos, que cada uno de ustedes y yo hagamos honor al honroso título que recibimos el día de nuestro bautismo: el pueblo de Dios. Así sea…

 

Lee más

El Divino Salvador del Mundo, tiene palabra de vida eterna

21º Domingo del Tiempo Ordinario

26 de agosto de 1979

Lecturas:

Josué 24, 1-2a. 15-17. 18b.

Efesios 5, 21-32

Juan 6, 61-70

Querido hermanos, estimados radioyentes:

Introducción: Ambiente de tempestad y confusión
Hay momentos en que la tempestad de la historia se agiganta y crea confusión, angustia, desaliento, pesimismo. Hasta algún pastor que debía de ser signo de tranquilidad, de seguridad y de orientación se muestra también desorientado como si le fallara la fe. Hay violencia, hay desorden y hay vicio también. Y hay la honradez de los que se creen buenos porque no hacen ningún mal, olvidándose que ser bueno no es algo negativo sino hacer todo el bien que se puede hacer. En fin, hay en nuestros ambiente un ambiente de tempestad, de confusión.

-Hay una voz de calma y de luz
Se oye a veces: “¡Ya no hay salvación!” “¡Esto es un callejón sin salida!” Hermanos, ante este pesimismo y desorientación, gracias a Dios que los cristianos contamos con una voz que ha estado resonando durante todo el mes de agosto: “Este es mi Hijo el amado, escuchadle¡” El tiene palabras de vida eterna, nos dice el evangelio de hoy. Es una voz de calma y de luz. Es como cuando uno sabe que más allá de las nubes del temporal hay un cielo claro donde el sol brilla y que ha de pasar el temporal. Y las nubes pasarán y brillará ese cielo y ese sol. ¡Tengamos fe!

-Oportunidad de iluminar la figura del Divino Salvador durante todo el mes de agosto con el bello capítulo de San Juan
Es providencial que durante este mes del Divino Patrono de nuestra Patria, la liturgia dominical nos ha ido desplegando el bello capítulo sexto del evangelio de San Juan, donde está el verdadero conocimiento de este Cristo que en nuestra patria llamamos el Divino Salvador del Mundo. ¡él nos ha de salvar!

-Resumen de su lectura en los cuatro domingos anteriores
Han resultado los domingos de agosto una verdadera escuela del conocimiento de Cristo. Si recuerdan, podemos resumirlo así:

a) Todo arranca de un hecho; la multiplicación de los panes. Los hombres se contentan con haber comido y saciado el hambre del estómago.

b) Es una reflexión teológica por Aquel que conoce la verdad de las cosas y la verdad de Dios: el Maestro de la Historia, Jesucristo, la piedra fundamental de todo cuanto existe. Nos ha dicho: “En ese pan que ustedes han visto multiplicarse, descubran al verdadero pan que ha bajado del cielo para dar la vida al mundo”. Es él. “Yo soy el pan que ha bajado del cielo para la vida del mundo”. Nos ha dicho en esa reflexión también -llevando a un punto de nuestra fe católica- que él está presente con su carne acribillada en la cruz para salvar al mundo y, unida al Padre Eterno, para darnos vida eterna. Es la carne que se dá en la misa y en la comunión, es su presencia eucarística en nuestra Iglesia.

c) Las tres conclusiones (homilía de hoy).
Después de ese hecho reflexionado por Cristo con una teología que sólo él -naturalmente- puede darnos, el capítulo sexto concluye con el pasaje que se ha leído hoy y que podíamos decir las tres conclusiones de todo el sermón de Cafarnaún.

EL DIVINO SALVADOR DEL MUNDO TIENE PALABRAS DE VIDA ETERNA

Las tres ideas serán como las tres conclusiones del hermoso discurso, trascendental discurso, del Señor en Cafarnaún.

1. “La carne no sirve para nada”. (Es palabra de Cristo).
2. “¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.
3. Necesidad de solidarizar la carne con las Palabras de la vida eterna.

1. “LA CARNE NO SIRVE PARA NADA”

a) No quiere decir inutilidad absoluta, sino incapacidad de la vida natural para alcanzar la trascendencia divina que se ofrece
En primer lugar, analicemos esta frase de Cristo. Es como la conclusión de toda su idea: “La carne no sirve para nada”. No debemos de entender que Cristo proclama aqui una inutilidad absoluta del hombre, sino que está hablando -Cristo- de la impotencia, de lo imposible que es para la carne humana alcanzar esa vida eterna. Es, pues, una consideración frente a la trascendencia que sólo Dios posee y que la carne, para esa trascendencia no sirve para nada.

b) Hay que distinguir entre “la carne”…; de “mi carne”
¿Qué es la carne? Ya lo analizamos precisamente a propósito de este discurso, distinguiendo entre lo que Cristo llama: “Mi carne para la vida del mundo”. Ya dijimos: es su carne unida con el sacrificio que salvó al mundo en la cruz y unida vitalmente con el Dios de la vida eterna. Esta carne de Cristo es como el vehículo para darnos la salvación y la vida eterna. No hablamos de esa carne divina de Cristo, hablamos de lo que él llama “la carne”: los hombres en general, toda vida humana.

“La carne” es la descendencia de Adán (“hombre terrenal”)
Esta es la que podemos decir ahora, en su situación actual, es la carne del hombre que desciende de Adán y San Pablo lo llama: el “hombre terrenal”, el hombre que perdió su gracia original.

-Sentido del pecado original
No olvidemos que en nuestra fe cristiana la humanidad se remonta a un paraíso perdido. Fuimos creados por Dios en justicia y santidad: pero nuestros primeros padres desobedientes al precepto de Dios perdieron esa justicia y santidad que los había elevado al orden de Dios y se quedaron -como dice la teología- en estado de naturaleza caída. Como un águila que la han desplumado siente ansias de volar, pero ya no puede volar. Como un pájaro que le cortan el ala. Es el pecado original. Nosotros muchas veces no lo reflexionamos. ¡Y pensar que por esa culpa original el hombre ha perdido su capacidad de vuelo al infinito, su capacidad de enfrentarse a la vida trascendente de Dios y se ha quedado privado de su gracia!

El pecado del niño que nace no es un pecado personal; él no puede pecar, no tiene todavía voluntad, pero nace privado de algo que debía de tener. Dios quería en el principio que todo niño que naciera, naciera en justicia y en gracia. Pero  por la desobediencia de nuestros primeros padres, nacemos privados de la gracia de Dios. Así, como si un hombre favorecido por su patrón hubiera tenido la oportunidad de disfrutar de una hacienda para él y para toda su familia. Todos los que nacieran allí debían de ser felices, pero por una desobediencia el patrón le dice al señor, al dueño de aquella familia: “Retírate, porque asi no podemos seguir”. Entonces los niños que nazcan allá, afuera de la hacienda, no tienen culpa pero nacen privados de un privilegio. También la gracia era un privilegio del hombre y Dios se lo quita y el hombre nace sin ese privilegio. Esto es lo que llama Cristo: la carne, el hombre caído, el hombre sin gracia, sin justicia, sin filiación divina.

Pero esta carne privada de la vida de Dios tiene  capacidad para las cosas de la tierra. Naturalmente, el pecado original no es algo que se mira en una forma sencilla. El hombre, hoy caído en el pecado original, se vería lo mismo, así como se ve hoy, si no hubiera perdido la gracia. Aqui estuviéramos en la Catedral, todos, en gracia de Dios. No se distinguiría externamente. Quiere decir ésto que la carne, si no aprovecha para nada en cuanto a ese orden divino que se perdió, sí aprovecha para muchas cosas en la tierra.

c) Una actualización moderna
Quiero explicarles aquí una corriente moderna que se debe de tener muy en cuenta para comprender la relación entre el hombre caído y el hombre recuperado por la redención de Cristo. Caído o recuperado, hoy, en el mundo, hay una  corriente que se llama la secularización. Fíjense bien, que quiero explicarles algo que todos deben de tener muy presente.

-La secularización es aquella corriente actual que propugna la autonomía de las cosas creadas pero en apertura hacia Dios. Les repito: la secularización es la palabra que quiere definir ese estado de la humanidad actual, que defiende que las cosas de la tierra son autónomas pero que, al mismo tiempo, reconoce la soberanía de Dios. Es lo contrario de otra palabra que también se puede confundir con ésta y se llama el secularismo.

-El secularismo es malo, el secularismo también proclama la autonomía de las cosas creadas, pero se cierra a Dios. Y dice: “Aquí no tiene Dios nada que hacer con nosotros”. ¿Ven la gran diferencia?

La secularización dice: las cosas, las leyes de la técnica, las relaciones humanas, lo que los hombres hacemos, tiene leyes propias; las podemos desarrollar sin pedirle a Dios cada cosa, pero siempre teniendo en cuenta a Dios.

Les he contado -en otra ocasión- la exclamación de aquel científico cuando se preparó un viaje a la luna y dijo: “Todo lo que la técnica tenía que hacer, está preparado. Este viaje tiene que resultar; pero ahora nos toca encomendar a Dios el éxito”. Esta es la verdadera secularización; autonomía de la ciencia, autonomía de la técnica; los hombres no necesitan rezarle a Dios por todo. Dice el Concilio que antes se rezaba a Dios porque de Dios se esperaban muchas cosas que el hombre puede hacer por sí mismo. Esto también es un progreso de la hora moderna. Sabemos  que hoy existen abonos,  insecticidas, materiales que los hombres han inventado y que antes se consideraban, tal  vez, milagros. El milagro siempre existe porque el hombre llega a un límite en que ya no puede más. Pero, mientras está caminando sobre ese límite, está en un campo propio, autónomo; eso es lo que se llama la  secualización.  El hombre ha secularizado, ha hecho de este mundo.

Eso quiere decir secularizar, saeculum, el siglo, el mundo; ha traído a la historia, a su propia competencia cosas que los inventos le van dando cada vez más dominio. Pero siempre quedará cierto que por más que el hombre ensanche su progreso, Dios estará todavía más alto y más ancho abarcando al hombre en toda su dimensión; y, en cuanto más el hombre desarrolle su personalidad, dará más gloria a Dios y Dios será siempre el Señor del hombre, el Señor de la técnica, el Señor de la historia. Por eso, cuando dice Cristo: “La carne no sirve para nada”, no se está metiendo en el campo de la secualización, sino que le está diciendo al hombre que no se cierre al Absoluto.

Tenemos en las lecturas y de hoy bellos ejemplos de secularización
Perspectivas temporalistas del Viejo Testamento
La primera lectura que es del Antiguo Testamento, tenía sólo perspectivas del presente. Lo absoluto, lo eterno, la vida íntima de Dios todavía no se había nivelado en toda su magnitud. Por eso, el hombre del Antiguo Testamento hace consistir la felicidad en las cosas de la tierra: en tener, en ser  liberado del Egipto, en caminar hacia una tierra de promición. Pero para nosotros, ya cristianos, sabemos que todo eso  acontecía en signo -como dice San Pablo- indicándonos que existe una vida eterna que es la verdadera tierra de promoción.

El matrimonio visto en su aspecto temporal sin negar su misterio divino
En la segunda lectura de hoy aparece la vida del matrimonio. Me interesa mucho, queridos hermanos -casados, casadas- que ustedes pueden tener dos perspectivas de su matrimonio. Una perspectiva de secularización: viendo los verdaderos valores humanos que su matrimonio tiene pero en apertura al signo de lo infinito. Nos ha dicho San Pablo: “El matrimonio tiene un significado de algo divino”. Hay otra perspectiva de secularismo: hay quienes no descubren ese misterio divino y viven su matrimonio solamente como un secularismo; viven su matrimonio únicamente como cosa humana, como un contrato de un hombre y de una mujer; a lo más, como un amor de hombre y de mujer pero no elevados, no trascendentes.

Querido hermanos, hay que hacer un signo del hijo de Dios y de la hija de Dios, que están reflejando en el mundo el amor infinito del Señor: el amor con que Cristo ama a su Iglesia. Ojalá todos los matrimonios descubrieran, dentro de la autonomía que su matrimonio tiene, la trascendencia de su significado y se respetará al marido como verdadera figura de Cristo, con la responsabilidad del que dá su vida por su esposa hasta quedar muerto en una cruz; y la esposa, mirara en ella el signo de una Iglesia fiel al Señor; a pesar de los martirios y persecuciones, de su sangre también por él. Cuando se transforma, cuando se trasciende el matrimonio, sus leyes seculares- que le dan también unas leyes civiles para herencia, para asuntos de la tierra-, tendrá toda su dimensión maravillosa. Pero mientras el matrimonio no descubre esa dimensión divina del amor que une a la familia, siempre estará corriendo el riesgo de despedazarse como toda cosa humana.

Si preguntáramos ¿por que se desbaratan tantos matrimonios?, ¿por que se desorganizan tantas familias? La base está aquí. No han contado con el Absoluto, no se han puesto a pensar que tiene una misión trascendente en la tierra y solamente han tratado de vivir a lo humano; ni siquiera rezan, no se acuerdan de volverse a Dios y de reflejar al mundo la imagen de Dios que todo matrimonio tiene que reflejar. La carne no vale para nada.

El pan de la multiplicación visto sólo para saciar el hambre del cuerpo, pero Cristo eleva a sus reflexiones de vida eterna
Sobre todo, en el evangelio de hoy encontramos signos de esa inmanencia, esta cosa de la tierra, donde los hombres pueden contentarse sólo con lo que se ve y no trascender a la reflexión y al signo divino. Cristo lo ha mencionado: “Ustedes me buscan porque les di pan para alimentar su estómago. No busquen el pan que parece, busquen el pan que dá la vida eterna”. El pan del desierto era ambivalente; para el hombre que no trasciende, para el que se cierra al Absoluto, le basta tener pan. Pan para el estómago, dinero para sus bolsillos, cosas para gozar la tierra. Pero para el hombre que piensa como Jesucristo, se eleva del pan que come; mientras está masticando su tortilla, se eleva para el Señor que nos dá un alimento que no se muere.

El maná… signo del pan que da inmortalidad
Cristo recuerda también el maná: “El maná lo comieron vuestros padres pero murieron”. No daba inmortalidad, el pan que yo daré, sí dará inmortalidad;  el  que se come por la fe, el que se acepta aceptando a Jesucristo.

La secularización hay que respetarla, porque los hombres tenemos la obligación de descubrir las maravillas de Dios. Cuando aquellos sabios y técnicos descubrieron en sus matemáticas y en las fuerzas físicas de los elementos, de los combustibles la potencia para lanzarse a un viaje tan aventurado como el de la luna, los hombres no hicieron la energía que los llevó; los hombres no hicieron las matemáticas de sus cálculos; todo eso no fue más que descubrir lo que Dios tiene para que el hombre lo descubra. Eso se llama la secualización. “Allí están las cosas, dice Dios: “Poseed la tierra, gobernadla”. Y cuando los ingenieros van haciendo carreteras que parecen imposibles entre cerros y hondonadas, están dominando la tierra; y cuando se levantan esos edificios de altos pisos, están dominando la materia. Es el hombre, imagen de Dios, que está contribuyendo con su Papá, Dios, a hacer más bella, más organizada, más hermosa la vida. Esto es la secularización, cuando el hombre trabaja como si todo dependiera de él, pero ora como si todo dependiera de Dios.

En cambio, el secularismo es pecado. El secularismo es cerrarse a Dios, es la posición estúpida del ateo que dice: “yo no cree en Dios”. Tanto más estúpido, cuanto más sabio sea; porque cuanto más sabio es un hombre, su verdadera sabiduría debía llegar a empalmar con el Dios que los humildes aceptan por la fe, por un camino más sencillo: “Creo en Dios”. El sabio también, descubriendo las leyes de su técnica, de su arte, de su ciencia llega como de la mano conducido a Dios. Si un sabio llega en su conclusión científica a decir que Dios no existe, se parece al alumno que su profesor le ha propuesto un problema y le ha salido mal. Y el maestro le dice: “Repita ese problema, no está bueno”. También Dios le debía de decir a todos los ateos: tú te crees sabio, universitario, profesional, hombre de ciencia capaz de reírte de la viejecita que reza porque tú ya no crees y la viejecita reza. Te ha salido mal el problema, ateo, tú eres más ignorante que la viejecita. Vuelve a revisar tu problema religioso y encontrarás que Dios existe, el Dios de las matemáticas, el Dios de la astronomía, el Dios de las leyes, el Dios de la medicina, el Dios de la ingeniería, el Dios de todo lo que el hombre puede inventar. Te tienes que encontrar con él si tu problema científico se resuelve bien, si tu secularización es verdadera; pero has pecado haciéndote, más bien, un secularista. El secularista cierra sólo a esta vida, a este siglo, la autonomía, y dice: “Aquí, Dios no tiene nada que hacer”.

-Encontramos en las lecturas de hoy, ejemplos de ese secularismo

-Las idolatrías de Egipto y de Canaán
¿Qué dice la primera lectura? Es bonito cuando vemos a Josué capitaneando al pueblo que ya entra a la tierra prometida, porque Moisés murió antes de llegar y le encomendó a Josué que terminara la obra. Ya entrando en aquellos pueblos cananeos se adoran dioses falso, este pueblo que viene de Egipto, del otro lado del Eufrates, que ha adorado también  falsos dioses, le dice Josué: “Recuerden que el verdadero Dios es el que nos sacó de Egipto, y nos hizo pasar el desierto, y nos está entregando esta tierra. Aquí hay muchos dioses falsos, no sé si ustedes querrán volver a adorar a los dioses de Egipto o a los dioses cananeos, o al Dios verdadero. Yo y mi familia, vamos a adorar al único Señor, al Dios que ha hecho maravillas, que nos ha liberado de Egipto; ¿qué dicen?” Y este reto de Josué fue contestado por el pueblo: “Lejos de nosotros otro Dios más que el único Dios”.

Aquí se está denunciando la existencia del secularismo. Todo el que adora un ídolo es un ateo del verdadero Dios, es un seguidor del secularismo, está cerrado a la trascendencia del verdadero Dios. La idolatría no es herencia de aquellos siglos; en nuestro tiempo también hay idolatrías, Josué podía volver a preguntarle a los salvadoreños, a la sociedad salvadoreña, a los políticos salvadoreños y decirles: “Hay muchos ídolos en esta patria; ídolo dinero,  ídolo política, ídolo organización, ídolo carne, vicio, aguardiente, drogas, ¡cuantos ídolos!; si ustedes quieren ser verdaderos cristianos, digan si van a adorar al verdadero Dios”. No hay más que un Dios y hay que dejar de adorar a esos falsos ídolos. Y porque la Iglesia, como Josué, proclama la existencia de un único Señor, los idólatras se enojan y no quisieran que se les turbara su falsa adoración; pero la Iglesia no cumpliría su deber si se solidarizara con los idólatras y no indicara al verdadero pueblo que quiere encontrar el evangelio, que no hay más que un sólo Señor y a él sólo hay que servir. Y  lo adoramos, porque es el Señor que está salvando a nuestra patria.

-Si el matrimonio se absolutiza y se sobrepone a las leyes de Dios (pecados del matrimonio hoy)
En la segunda lectura, cuando otra vez volvemos al matrimonio, se puede correr también el peligro de abolutizarlo: lejos de ser un signo de lo divino, es un signo de lo carnal. Yo creo que la crisis de muchos matrimonios está aquí. Se han cerrado al único valor sexual del matrimonio. Así se explica campañas desvergonzadas de anticonceptivos, del aborto, del placer del hombre y de la mujer sin pesar que lo absoluto en el matrimonio no es lo sexual, no es lo carnal. “La carne no sirve para nada”, dice Cristo, la carne sólo sirve para dar un sentido de lo divino; y el matrimonio que ha hecho del  placer su único dios y a él sacrifica la fecundidad, la honradez, la pureza, la santidad del matrimonio, está idolatrando y ha manchado una ley del Señor. Es un matrimonio secularista, es un matrimonio cerrado a lo absoluto. Por más que rece, si no ora con la conciencia de abrirse a Dios y obedecer sus leyes hasta en la intimidad del matrimonio, no se puede decir que es un verdadero adorador del Señor. Es un ejemplo de una absolutización, de un secularismo espantoso, que está haciendo mucho mal entre nosotros.

El rechazo de Cristo… la duda… la traición de Judas
El evangelio también nos habla de casos de secularismo, de cerrazón a lo divino cuando Cristo se siente rechazado. Hoy el evangelio es triste. Después de las hermosas revelaciones de Cristo, él podía esperar que lo aclamara todo el pueblo que lo andaba siguiendo. Sin embargo, Cristo está corriendo ahora el riesgo de quedarse solo. Cuando se predica la verdad, se corre el riesgo de estar solo. “Comenzaron a irse”, dice el evangelio hoy. Sus discípulos se iban. Y cuando quedaron solos los doce, también les pregunta Cristo: “Y ustedes, ¿también se quieren ir?. Es la crisis. En esta hora de crisis aparece precisamente por qué se apartan los hombres de Cristo. Porque Cristo no predica conforme a sus caprichos. ¡Ah, decían, nosotros esperábamos un mesías político! ¡Ah, nosotros queríamos un mesías que nos diera siempre pan del que alimenta el estómago! Nosotros lo seguíamos por cosas físicas, materiales, pero todo ésto se ha derrumbado. “Dura es esta palabra, dice el evangelio de hoy. ¿Quién la puede aceptar? “Murmuraban, criticaban.

Siempre la crítica es el pan de la predicación del verdadero evangelio y Cristo no se desdice ante aquel rechazo, ante aquella duda que se expone en él, ante la misma traición de Judas que prefiere treinta monedas a la amistad del Señor. Cristo está resuelto a quedarse solo. No, solo: sólo con su Padre, que es lo principal, sólo con Dios. Esto es lo único que vale. Y desde Dios, predicar la verdad y el que la quiera seguir, estará no con el que la predica sino con Dios. Por eso Cristo pregunta: “¿Ustedes se quieren ir?”. La respuesta de Pedro nos orienta “¿A quién iremos, Señor? ¡Si sólo Tú nos dices palabras de vida eterna!”. Los ídolos que otros siguen se quedan cuando los hombres se mueren, los ídolos traicionan. No hay peor cosa que un político caído, que un rico empobrecido, cuando los ídolos abandonan. ¡Qué triste es mencionar el caso del vecino presidente de Nicaragua que no encuentra hoy patria donde estar! ¡Qué triste es la caída del que idólatra a un dios que no lo puede salvar! ¿De qué sirve todo el dinero y todo el poder en la hora de la muerte? “Sólo Tú, Señor, tienes palabras de vida eterna”.

NUESTRO  SECULARISMO…  HECHOS  DE  INJUSTICIA DE LA
SEMANA

Yo creo, hermanos, que vale la pena detenernos aquí un poco y mirar si nosotros vivimos un secularismo, una situación de pecado. Yo creo que sí hay mucho de pecado y que la Iglesia, como Josué, tiene que decirle a la sociedad salvadoreña: que no idolatre, que se convierta al verdadero Dios. Analicen ustedes mismos estas noticias que todos las conocen.

Que importancias más grande le están dando a las próximas elecciones “libres”, y, por otra parte, los partidos políticos diciendo que no creen. Esto no es ambiente de verdad. Hemos leído en el manifiesto del partido UDN, las condiciones para poder creer en unas elecciones libres. 1º) Cese de la represión contra la Iglesia Católica, los partidos políticos, los sindicatos y demás organizaciones populares, sin ninguna discriminación. 2º) Libertad de todos los presos políticos y desaparecidos, o cuentas claras acerca del destino sufrido por aquellos que ya fueron asesinados. -En los pueblitos por donde voy, esta es una angustia horrible que sólo allá se puede sentir. Cuando la viejecita en su propio rancho, recordando el apoyo de su hijo o de su esposo, cuenta: “Me lo llevaron y no lo he vuelto a ver”-. 3º) Castigo de los culpables de la violación de la Constitución y de crímenes contra el pueblo salvadoreño. 4º) Disolución de las bandas asesinas UGB, Falange, Mano Blanca y de ORDEN, que son instrumentos de represión estatal, cuya finalidad es hostigar y descubrir las organizaciones populares. 5º) Retorno de todos los que han sido exiliados desde 1972. 6º) Libertad efectiva de organización sindical, gremial y política, tanto en la ciudad como en el campo. Todas las organizaciones de trabajadores agropecuarios y campesinos existentes en la actualidad, sin ninguna discriminación, deben ser reconocidas legalmente y respaldadas. 7º) Reconocimiento efectivo del derecho de huelga de los trabajadores, eliminando los obstáculos legales, administrativos y de hecho, que actualmente lo vuelven inoperante. 8º) Libertad de expresión de pensamiento, reunión asociación y manifestación en todo el territorio nacional, para lo cual deben cesar todas las actividades y procedimientos policiales y militares que hoy se utilizan para anular en la práctica el ejercicio de esos derechos y libertades”. El pronunciamiento, después de decir los ocho puntos -que no se ve que den principio por ningún lado agrega: “El cumplimiento de estas demandas sería apenas la creación de premisas y condiciones favorables para abordar con la efectiva participación ciudadana, la solución de los graves problemas políticos que le han impuesto al país, etc…”

Tiene entonces un secularismo de represión que todo el mundo siente.

Quisiera decir algo, hermanos, que no se publicó en los diarios y, sin embargo, es un escándalo para el país. Es una ley de la Asamblea Legislativa del 25 de julio, en que se refuerza el presupuesto de Defensa con 52 millones de colones. ¿De dónde se sacan? Más escándalo todavía. Del ramo de Planificación y Coordinación del Desarrollo Económico y Social: ¢4.000.000.00; del ramo del Interior: ¢1.500.000.00; del ramo de Justicia: ¢1.400.000.00; del ramo de Educación -es decir, armas a costa de nuestras escuelas-: ¢7.600.000.00; ramo de Economía: ¢9.000.000.00; ramo de Agricultura y Ganadería: ¢4.100.000.00; ramo de Obras Públicas: ¢18.000.000.00. Total: 52 millones de colones, sisados a las obras que el pueblo necesita, para dárselo al ejército: que tenga más armas ésto es precisamente el absolutismo de un gobierno que quiere poner su fuerza sólo en la fuerza bruta de las armas y no en la cultura…! Yo quisiera decir como comentario a este escándalo de los millones para dar más fuerza al ejército, lo que decía el comentario de YSAX”: ¿52 millones destinados a las “democratización del país” y al “bienestar para todos”?

En el campo laboral ha salido un comunicado muy valiente de varias organizaciones sindicales en que se refieren a la necesidad de la renovación del Código de Trabajo. También, como el 31 de julio ellos asistieron a la invitación del Ministerio de Trabajo y pidieron un plazo prudencial para poder presentar un proyecto de reformas, por considerar que no estaba estudiado a fondo conjuntamente, y no había sido posible la consulta a las bases sindicales. En esta reunión, las organizaciones solicitaron un plazo de 90 días al Ministerio de Trabajo sin que hasta el momento el funcionario se haya pronunciado correctamente sobre dicha solicitud. Yo creo que el asunto laboral no puede imponerse de arriba abajo; tiene que escucharse la voz de los obreros, de los sindicatos, para que salga una ley que verdaderamente corresponda a la realidad de nuestro pueblo. Ojalá sea pronto, porque el sistema de huelgas está minando mucho la vida de nuestro país.

Tenemos que gracias a Dios, se resolvió el caso de La Fabril, el jueves, después de tres meses y medio de negociaciones y dos meses de huelga. Ambas partes cedieron y se logró llegar a un arreglo final que satisface, en parte, las pretensiones de los trabajadores.

De IMES, se espera una respuesta para la próxima semana de la Junta Directiva de la empresa que está reunida en Estado Unidos. Y se están haciendo negociaciones en el conflicto con APES, foremost y otros, en los que esperamos impere la comprensión y buena voluntad de las partes obrero-patronales.

La represión y la violencia siguen sembrando espanto en nuestro pueblo. Encuentran el cadáver del profesor Mauricio Antonio Menéndez, otro maestro asesinado, víctima de estrangulamiento y lesiones internas.

En la Escuela Urbana Mixta, barrio El Campamento de Acajutla, sucede lo siguiente. Desde el 26 de mayo en que fue asesinado el profesor Pedro Colorado, varios civiles enmascarados han llegado a intimidar a los alumnos; últimamente -fines de este mes de agosto- han preguntado insistentemente por la Directora. Es una religiosa, la hermana Adela Guardado López, quien ya se dirigió al Director de Educación Básica y al supervisor del Circuito 0-41; y lo que le han aconsejado es que mejor se vaya, se retire. Ese mismo día por la noche, catearon la escuela, rompieron la oficina de la Directora, robaron el sello de la escuela. Lo que nos extraña es que siendo de Fe y Alegría, esa situación católica no haya levantado su voz.

En la comunidad de Aguilares ha habido cosas muy feas. Yo pedí informes de aquella parroquia y es espeluznante cuando me dicen que desde mayo se vienen contando muertos, que han sido capturados por los cuerpos de seguridad y han desaparecido. Pero la grande son los cateos del 20 de julio: un operativo combinado de Guardia Nacional, Policía de Hacienda y soldados se tomaron Valle Nuevo, Tres Ceibas, Buena Vista, Loma de Ramos, Mirandilla y el Zapote. En Tres Ceibas derribaron y quemaron la casa de la antigua escuela, quemaron la casa de la señora Luz Rivera vda. de Calles; a Pedro Dolores Rivera, lo atacaron, lo golpearon y le quemaron los pies. Golpearon a Mariano Canales y Osmaro Contreras. Intentaron quemar la casa de Bernardina Carreo obligándola a sacar todo, pero como estaba embarazada le dijeron que por eso no le quitaban la vida también. Después, el 15 de agosto, a las 2 de la tarde, entraron a Tres Ceibas, llevaban cuatro camiones de Guardia Nacional y soldados, una máquina para abrir calles, una unidad de Cruz Roja con personal médico. Dicen que no han llegado en forma violenta, imparten un cursillo cívico, dan medicinas, se ha prohibido toda clase de reuniones y de las 6 de la tarde en adelante, no se puede andar fuera de casa. Dijeron que van a estar unos 22 días. El viernes 17, por la noche, detonaron bombas en la parte alta y han estado vigilando todos aquellos montes donde duermen pobres campesinos que no tienen seguridad de ir a sus casas. Es divertido, se presentan como bienhechores llevando medicinas y haciendo obras de cultura; mientras, por otro lado, matan, asesinan y golpean… Yo pregunto si no sería mejor dejar los millones a los respectivos ministerios para que lo hagan mejor y no le quiten a los ministerios el dinero con el que podían hacer el bien al pueblo. ¿No serán entonces estas ocupaciones “pacíficas” -entre comillas- un camuflaje para seguir molestando a nuestro sufrido pueblo?…

Aparecen seis cadáveres de hombre y uno de mujer en la carretera Troncal. Fueron localizados el viernes; entre ellos se encuentra el del campesino Francisco Fuentes Landaverde, de quien sus familiares presentaron recurso de exhibición personal, manifestando que fue capturado el 15 de agosto de 1979 en El Coyolito, por uno de los temibles retenes de la Zona Norte integrados por soldados y guardias. Tememos que los otros cadáveres sean los de Eugenio Francisco Guardado y Esperanza Menjívar de Guardado, de los cuales ya hemos hecho mención en otras ocasiones.

Familiares del Ingeniero Valle y de los siete asesinados cerca del Parque Infantil piden que se investigue este crimen.

Denunciamos capturados que han sido ultrajados en sus derechos de exhibición personal: Mardoqueo Arnoldo Castillo Olla, de Apaneca, José Efraín Ganuza, de Acajutla, y Félix Ganuza, y padre del anterior, agricultor. Estas tres personas han desaparecido hasta hoy, a pesar de presentar el recurso de exhibición personal y preguntar insistentemente en los cuerpos de seguridad. Siempre la misma respuesta hipócrita: “No los tenemos, no los hemos capturado”. Hay testigos de que así ha sido. ¡No miente nuestra pobre gente cuando va buscando un consuelo a su tremendo dolor!

Por otra parte, la izquierda también comete crueles desmanes. Se atribuye al ERP, la muerte del Regidor de Armenia, donde Modesto Jacobo Villalta. También son grupos extremistas de izquierda quienes asesinan a dos miembros de ORDEN, destruyeron vehículos, máquinas costosas que están trabajando para el progreso de aquellos cantones. Abren zanjas en las carreteras, estorban la circulación libre, ocupan templos sin reparar los daños que hacen. Tampoco podemos decir que ésto está bueno. En una palabra, parece una guerra civil clandestina en que no se repara en el gran mal que nos estamos haciendo. Ya es tiempo de reflexionar que la paz tiene que ser lo que tanto necesita nuestra patria, pero tiene que ser una paz sobre bases de justicia.

Es justo apoyar el juicio que se está haciendo acerca del asesinato del Padre Macías. Las Ligas Populares 28 de Febrero han escrito al Papa y al Señor Nuncio y han apoyado la justicia en este crimen. No hay que olvidar las palabras últimas del Padre Macías, que reconoció: “Son judiciales”. Y la voz del pueblo, que dice: “Son ellos mismos”. Que no vaya a suceder que por querer librar a los cuerpos de seguridad, son culpables, que torture y se  haga culpables a campesinos inocentes, ya que, cosa rara, me dieron el pésame el presidente de la Asamblea Legislativa y el presidente de la Corte Suprema de Justicia. En primer lugar les quiero decir que no soy yo el obispo del Padre Macías, sino Monseñor Aparicio en San Vicente. Supongo que a él también le escribieron un telegrama. Como respuesta yo les diría: “Ya que ustedes tienen en su poder las leyes y la justicia, más que un telegrama, yo les pediría el uso de esos poderes para que se esclarezca este crimen…”

La muerte del Padre Macías ha sido un estímulo para que en esta semana se apoyara la voz de la justicia, el sufrimiento del pueblo, el anhelo de paz para el País y de unidad para la Iglesia. Reconocemos, como Iglesia, nuestros pecados y los hemos llorado y deplorado en jornadas de oración y penitencia a lo largo de todas las diócesis; muchas han sido las comunidades que han estado en oración durante todo estos días. Yo le pido al Señor, que tanta súplica, tanto valor evangélico en nuestra diócesis, tanta santidad de gente buena, atraiga las bendiciones del Señor que tanto necesita nuestro pueblo.

“La carne no sirve para nada”. Que justo el Señor cuando dice esta palabra. Cuando la carne se olvida del espíritu, de lo racional, de la justicia, de la paz, y cuando el secularismo cierra a los hombres en idolatrías de tener más dinero, de tener más poder, de reprimir al pueblo, el mundo se hace un infierno, porque no se abre al cielo, que es el Reino de Dios. Es, entonces, la misión de la Iglesia de proclamar ese Reino de Dios que tanto necesita nuestro pueblo. “La carne no aprovecha para nada”. Por eso hay tanta situación de pecado. Los cadáveres putrefactos, torturados, despellejados que vamos encontrando por todos los caminos, valles y montañas de nuestra patria son el signo de que en El Salvador nos hemos olvidado de esa palabra de Cristo. Son signo de una carne que no sirve para nada, porque la carne se deshace cuando el espíritu se va. Démosle sentido a nuestro cuerpo y a nuestro ser, buscando lo que sigue en nuestra reflexión.

2. “¿A QUIEN IREMOS? TU TIENES PALABRA DE VIDA ETERNA

a) Se proclama la trascendencia de Cristo y su mensaje
Es la palabra de Pedro a Jesucristo. Cuando Cristo reta al colegio apostólico: “¿Ustedes también se quieren ir?”, Pedro tiene la valentía de un cristiano convencido de su fe en Cristo. “¿A quién iremos Señor? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna”. Es la proclamación de la trascendencia de Cristo. Queridos hermanos, la vocación del hombre no está completa por más felicidad que logre  en esta tierra si no logra la vocación del Trascendente, si no logra su diálogo con Dios, su intimidad con el Señor. “Nos hiciste para tí -decía San Agustín- y el corazón está inquieto hasta que descanse en tí”.

-¿Esto os hace vacilar? (origen trascendente)
He aqui que el Divino Salvador del Mundo nos proclama hoy, en el evangelio, lo que significa su presencia en medio de la historia. Cuando murmuran y lo critican, él explica una palabra: ¿“Esto os hace vacilar? ¿y si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?” La primera proclamación de la trascendencia de Cristo: He venido de arriba, ustedes no comprenden mientras he estado con ustedes; son incapaces de comprender cuando yo retorne a mi origen divino. Para el cristiano que tiene fe y sabe que cree en un Cristo que vive en la eternidad y que todas la inspiraciones que dá a su Iglesia son pan que alimenta al mundo y que baja del cielo: la trascendencia de Cristo.

-“Mis palabras son espíritu y vida
Cuando continúa diciendo Cristo como una segunda proclamación de su divinidad: “El Espíritu es quien dá vida, la carne no sirve de nada”. Cristo es el espíritu que dá vida: “Mis palabras son espíritu y vida”. ¿Qué quiere decir San Juan con ese lenguaje tan místico, tan profundo? Cristo es el ungido del Espíritu Santo, Cristo es llevado por el Espíritu de Dio. Toda su carne está como espiritualizada y al clavarla en la cruz será, precisamente, la fuente de santidad y de gracia porque está  ungido por el Espíritu. Es vida, porque él nos ha traído la vida de Dios. El que come de este pan vivirá porque “Yo traigo los gérmenes de la vida eterna. Nadie puede venir a mí, si el Padre no lo trae”.

-Nadie puede ir a Cristo si el Padre no lo trae… sólo por la fe en la trascendencia
Queridos hermanos, creer en Cristo es una gracia muy grande. Yo no quisiera que alguno de los que están oyéndome o meditando dudara de Cristo, no creyera en Cristo. Me daría mucha lástima porque a ese no se lo ha revelado el Padre. Y ¿por que no se lo ha revelado? La culpa no es Dios, sino de la disponibilidad del corazón humano. No quieres dejar de adorar tus ídolos; por eso, el Dios verdadero no puede venir a tí. Por eso, la Iglesia te dice: ¡Cinviértete!, deja las vanidades, deja los falsos dioses y encontrarás la trascendencia que te hace feliz! Nadie puede venir al Padre si no dispone su corazón para que el Padre se lo llene de Cristo.

-Sólo Cristo tiene la palabra de la trascendencia
La palabra de Pedro, la más bella proclamación de la trascendencia cristiana: “Señor, ¿a quién iremos? ¡Tú sólo tienes palabras de vida eterna!”

b) Llamamiento a todos los que son Iglesia a proclamar bien clara esta trascendencia sin la cual pierde su fuerza la liberación que la Iglesia promueve entre las liberaciones temporales

A la luz de esta revelación de la trascendencia de Cristo que nos revela al Dios absoluto, que hermoso es explicar el reto de Jesús a todo un pueblo: “Ya conocen al verdadero Dios, pero también conocen los falsos dioses. ¡Decídanse a quien van a adorar!”

-Un llamamiento aquí a la intimidad de la Iglesia. Si la Iglesia está cumpliendo hoy en la patria la función de Jesús, señalando al único Dios verdadero y advirtiendo contra los falsos dioses, queridos sacerdotes, queridas religiosas, religiosos, instituciones católicas, comunidades eclesiales, parroquiales y de base, todos los que nos llamamos Iglesia, ¡por favor! que se distinga en nuestra voz, la voz de la trascendencia. Que aquellos que como los judíos quisieran utilizarlos haciéndonos reyes políticos de la tierra encuentren la respuesta rotunda de Cristo: Se huyó al monte para proclamar únicamente el reinado de Dios que está, sí, por encima de toda política. Y si la Iglesia ilumina las realidades de la tierra, acompaña a los hombres que pertenecen a organizaciones, entra a los palacios tal vez de la política, nunca debe de confundirse con la política de partido, sino siempre debe de ser luz que ilumina y apoya lo bueno, y denuncia y mal informa lo malo…

La voz de la Iglesia, por mi parte, he tratado de hacerla nítida; tal vez no lo logre, porque hay mucha mala voluntad, mucha ignorancia y mucha idolatría; y el idólatra no quiere que le boten su ídolo. Sin embargo, esta voz quiere reclamar, una vez más, que esto es lo que yo quiero predicar: a este Cristo que dice que no busca las cosas de la tierra, sino para salvarla. Me dá risa cuando dicen que yo estoy propugnando por el poder. ¿Qué capacidad tengo yo para ser un presidente o un ministro? Dios me ha llamado para ser un sacerdote y servir desde mi Iglesia, desde mi sacerdocio.

Ayer en San Juan Opico, el Canal 13 de televisión de México me preguntaba: “Si le ofrecieran a usted o a la Iglesia el liderazgo en una revolución, ¿usted lo aceptaría?” Le dije yo: “Haría un disparate, la Iglesia no está para eso en la tierra. La Iglesia no está para ser un capitán de un ejército. La Iglesia no está para llevar una revolución. La Iglesia está para ser madre de unidad. Se mantiene autónoma entre dos partidos que pelean para poderle decir, a uno y a otro, lo justo y lo injusto; y para poder reclamar a la hora de los pecados de guerra, lo que no se debe de hacer ni en situaciones conflictivas”. La Iglesia quiere ser siempre la voz de Cristo, el pan que baja del cielo para la vida, para la luz, para la salud del mundo. Yo les suplico, queridos colaboradores de la Iglesia, manifestemos de la forma más nítida este pensamiento de Cristo, esta trascendencia de la Iglesia que decía Pablo VI: “Si la Iglesia predicara otra liberación que no es la de Cristo, que no es la del pecado, ni la de llevar a los hijos de Dios hasta el cielo, hasta la vida eterna; una Iglesia que se confundiera con liberaciones únicamente de la política, de la economía y de lo social perdería su fuerza original y no tendría derecho a hablar de liberación en nombre de Dios”.

3. NECESIDAD DE SOLIDARIZARSE CON LAS PALABRAS DE VIDA ETERNA

a) Sólo así la vida alcanza su vocación en plenitud. Si la carne no sirve para nada y sólo Cristo tiene palabras de vida eterna, que estúpido resulta no unirse con esa vida eterna que se nos dá tan fácil. Cerrarse a sólo la tierra y no aprovechar ese regalo que Cristo nos trae, por el cual renuncia él a todas las cosas de la tierra y, sólo para santificarlas, las acepta, es un secularismo imperdonable.

-El reto de Josué: o Dios o los ídolos
¡Qué hermoso es el momento bíblico que nos presentan las lecturas de hoy! Ya lo expresé: Josué frente a un pueblo, entrando a la tierra prometida para pedirle al pueblo que se mantenga fiel a su Dios, y que hay muchos peligros en los que puede caer.

-El reto de Cristo: ¿También ustedes se quieren ir?
Pero más emocionante me parece el momento de crisis en la vida de Cristo, cuando después que la muchedumbre lo sigue, se le van yendo, se va quedando solo. Y cuando él pregunta, también en esa soledad que cada vez se hace más aguda: “¿Ustedes también se quieren ir?”, la respuesta de Pedro es maravillosa: “¿A quién iremos? ¡Sí sólo Tú tienes palabras de vida eterna!”

b) Un signo de solidaridad entre la carne y las palabras de la vida eterna: el matrimonio debe ser un signo de la unión entre Cristo y la Iglesia
En la segunda lectura se expresa el signo de esta alianza, de esta solidaridad entre la carne y lo  divino. San Pablo nos ha expresado hoy: “El matrimonio es un gran sacramento, pero yo lo digo refiriéndole a Cristo y a su Iglesia”. Una mujer y un hombre, de familias muy distintas, hasta de pueblo y de países lejanos, se conocen, se aman y sellan para toda la vida una alianza matrimonial. No es sólo el amor de ese hombre y de esa mujer. Ellos representan dos familias, dos pueblos, y representan una identificación  a  pesar de ser tan distintos que sucede lo que San Pablo dice hoy: “Ya no son dos, sino una sola carne”. Este es el signo que Cristo quiso poner en la tierra para que los hombres, al ver los matrimonios, pensaran en la alianza de la carne con el Espíritu. Así como el hombre se enamora de una mujer y la ama y es capaz de dar su vida para conquistarla; y así como una mujer que ama se entrega totalmente al hombre, eso es cabalmente un signo de unión. Y cuanto más se amen y más se entregan, son más signo del amor infinito de Dios que nos buscó.

Que frase más bella ésta que hemos leído en  la segunda carta de hoy: “Cristo amó a la Iglesia”. El que no ama a la Iglesia, no es cristiano. Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para purificarla con un baño de su propia sangre y hacerla santa, hermosa, sin arruga, bella, por toda la eternidad ¿Qué no daría un novio por mantener siempre hermosa y joven a su novia con quien se casa? Pues eso lo logra Cristo, una Iglesia siempre bella, siempre joven. Nosotros se la embellecemos con nuestros virtudes, nosotros la hacemos agradable con nuestro modo cristiano. Por eso no nos cansemos de hacer Iglesia. Cuando vayan muriendo estos miembros de nuestra comunidad, se van incorporando a la eterna juventud del cielo. Iglesia que arrancó de la Iglesia de la Arquidiócesis para formar parte en la Iglesia del cielo. ¡Bello trabajo pastoral! Obispos, sacerdotes y todos los agentes de pastoral, no estamos haciendo otra cosa que embelleciéndole la bella esposa de Cristo en la cual formamos parte también nosotros.

Esta es la alianza que Cristo pide. Cristo no se cansará de amar. El es fiel aún cuando nosotros lo traicionamos, pero nosotros tenemos que hacer un esfuerzo por esa santidad, por esa fidelidad.

c) El evangelio nos ofrece tres medios maravillosos para vivir esta solidaridad con Cristo. La gracia, la fe y la vida de Iglesia.

-La gracia, por la cual el Padre nos dá a conocer al Hijo y nos hace sus hijos, hermanos de Cristo.

-La fe, que nadie la tiene si el Padre no se la dá. Creer en Cristo es obra de Dios. Agradezcamole si la tenemos y si no la tenemos, esa fe, pidámosela que no la podemos lograr nosotros si no nos la dá él.

-Vivir en Iglesia, hacer comunidad.

-¿QUE IGLESIA HEMOS HECHO ESTA SEMANA?

Por eso hermanos, y permítame que me alargue un poquito, pero también quisiera mencionar esta Iglesia que se hace en nuestra Arquidiócesis en comunión con el Papa y con la Iglesia universal.

HECHOS ECLESIALES

Po eso, en este momento de Iglesia, nosotros vivimos también nuestra semana histórica.

Hemos pensado con el Papa su preocupación por China. Quiere entablar relaciones con el gobierno y con la Iglesia. En China sucedió algo muy trágico allá en 1949: la jerarquía se independizó de la Santa Sede y desde entonces se constituyó una Iglesia autónoma. Ultimamente se nombró un nuevo obispo para Pekín y, cuando ha sabido que el Papa quiere entablar esas relaciones de comunión Iglesia con la separada Iglesia de China, el obispo elegido por el pueblo de China se ha opuesto al Papa y no admite la comunión plena con la Santa Sede. Sí, desea una relación con el gobierno de su país, pero quiere que se deje independiente a su Iglesia. Hermanos, es triste el cisma. Hemos de pedir mucho por estas situaciones cismáticas y jamás vayamos a pensar nosotros en una autonomía que es suicidio; “como cuando se corta una rama, dice Cristo, ya no está pegada al tronco yano le corre la vida”. ¡Se marchita y muere!

Por mi parte, quiero aprovechar esta ocasión para quienes quieren enfrentarme con la Santa Sede: de que el Arzobispo de San Salvador se gloria de estar en comunión con el Santo Padre, respeta y ama al sucesor de Pedro… Se que no haría un buen servicio a ustedes, querido pueblo de Dios, si los desgajara de la unidad de la Iglesia. ¡Lejos de mí! Preferiría mil veces morir, antes de ser un obispo cismático.

Quiero decirles -en comunión con la jerarquía de Costa Rica- que hermoso que allá, los cinco obispos se unen ante la huelga de Puerto Limón y proponen unos pasos para que la comunidad pueda encontrar nuevamente la paz. Yo creo que son pasos que para nosotros son muy válidos; aprendámoslos de los obispos de Costa Rica porque con maestros de la Iglesia:

“1º) Cese de la violencia
«2º) Comprensión por parte de los que mucho tienen de las necesidades de los que poco tienen
«3º) Visión objetiva de los que plantean demandas de la difícil situación económica por la que atraviesa no sólo Costa Rica, sino el mundo entero
«4º) Voluntad firme de salvar la vida democrática, la libertad y la dignidad, valores fundamentales de la institucionalidad costarricense
«5º) Escuchar y ser escuchado con apertura y comprensión para que el diálogo sea fructífero”

La voz de Costa Rica, de la jerarquía tica, puede ser válida para nuestra situación en el país. Sobre todo, fijémonos en esa clausura: “Comprensión por parte de los que mucho tienen de las necesidades de los que poco tienen”. Y también ser realistas a los que plantean huelgas y demandas, pero que los que significan la parte patronal no se cierren en que es imposible, sino que sepan que sus grandes cantidades que han ganado, tal vez, no hay pero sí en el pasado, constituyen esa propiedad que el Papa decía: “La propiedad no es un derecho absoluto, la propiedad tiene sobre sí una hipoteca social”. Toda propiedad está hipotecada ante el bien común; y en momentos de crisis, si es necesario perder y sacar del propio bolsillo, hay que hacerlo, porque por encima de las ganancias de la fábrica y de la Empresa está el hombre, que para la Iglesia es lo más sagrado.

En esta comunidad en que estamos construyendo la Arquidiócesis, hay noticias de carácter sacerdotal. Regresó de Estados Unidos nuestro querido vicario general, Monseñor Ricardo Urioste. Por eso había estado ausente y su visita a Estados Unidos ha sido para bien de nuestra Arquidiócesis; será un servicio a nuestra Iglesia. El próximo miércoles… si Dios quiere, en la entrevista, le pediremos que nos exprese sus impresiones acerca de este viaje. Pueden escucharlo a través de YSAX.

El Padre Cristóbal Cortés, que fungió como vicario general durante la ausencia de Monseñor Urioste seguirá siendo vicario general. La diócesis tiene mucho trabajo y según lo permite el derecho canónico, puede haber dos y más vicarios generales. De modo que el Padre Cortés y Monseñor Urioste son vicarios generales, de mi plena confianza y de la confianza de los sacerdotes y del pueblo…

Deseamos que la salud del Padre Raúl Alberto Flores, capellán de la Vega, se vaya recuperando poco a poco, está todavía en mal estado de salud.

Les invito a elevar una oración, el 31 de agosto, aniversario de la muerte de nuestro querido hermano, Monseñor Rafael Valladares, que fue obispo auxiliar de San Salvador.

Las religiosas han sufrido también un luto. La Hermana Rosita Díaz, de Bethania, en Santa Tecla. Reciban nuestra condolencia, que ya la fuimos a expresar personalmente.

Por las comunidades, la vida florece también. En San Antonio Abad se clausuró la celebración de la fiesta de la Asunción. En Arcatao hubo una bella fiesta patronal en honor de San Bartolomé, el 24 de agosto.

Yo quisiera llamar, otra vez, la atención contra el estorbo que ocasionan los retenes militares a las entradas de estos pueblos donde se celebran sus fiestas tradicionales. ¡Que respetaran la alegría del pueblo! ¡Hasta los cohetes les quitaron! Y en un pueblo no hay fiesta sin cohetes. ¡Los decomisaron! Alguien ha dicho que cuando yo hablo de que me catearon a mí, de que me registraron, como que ando buscando alabanza propia. Hermanos; cuando yo voy a estos pueblos, no voy a envalentonarme ni a hacer fanfarronadas. Voy porque me llama mi deber pastoral y la comunidad me pide… Y yo creo que es digno, para un Arzobispo, protestar cuando lo bajan nuevamente del carro y lo que nunca me habían hecho, registrarme, como un vil sospechoso, mis bolsillos y todas mis cosas. Yo protesto por que el pastor tiene derecho a ir a visitar su rebaño dondequiera que sea y, también, a que no le estorben los encuentros que el pueblo con cariño le ha preparado…

En la comunidad de San Juan Opico, ayer, hubo una hermosa ceremonia de confirmación preparada por todos los sacerdotes de la vicaría. Yo alabo ese hermoso gesto de unidad sacerdotal.

Hoy, esta tarde, celebraremos el segundo aniversario del asesinato de don Felipe de Jesús Chacón, que fue despellejado, como San Bartolomé, por proclamar el evangelio.

En La Palma habrá una reunión de carácter cooperativo, dándole gracias al Señor.

Hay quejas de Cáritas, de que las comunidades de Aguilares, El Salitre, Los Martínez, Arcatao, El Portillo y el Paraíso sufren estorbo de parte de organizaciones oficiales.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Bastan por hoy estas noticias, hermanos, para decirles que es una comunidad viva. Que gracias a Dios me siento muy orgulloso de mi Arquidiócesis y sé que dondequiera que voy, hay espíritu evangélico, hay seguimiento de Cristo. No voy a negar que está sucediendo con nuestra Iglesia lo que le pasó a Cristo en el evangelio de hoy: muchos se le retiran, otros la critican. ¡Qué dura es esta palabra! Otros la rechazan, no la creen; pero hay un grupo que siempre le dice; “¿A quién iremos? ¡Si sólo Tú tienes palabras de vida eterna!” Así sea…

Lee más

El Divino Salvador personalmente presente en nuestra eucaristía

20º domingo del Tiempo Ordinario

19 de agosto de 1979

Lecturas:

Proverbios: 9, 1-6

Efesios: 5, 15-20

Juan: 6, 51-59

Queridos hermanos sacerdotes concelebrantes, queridos hermanos todos:

-¿Por qué otra vez misa en la Iglesia de El Rosario?
De nuevo pedimos la hospitalidad de los padres dominicos en esta Iglesia de El Rosario para celebrar nuestra eucaristía dominical, y les agradecemos ya que nuestra Catedral continúa ocupada por obreros en una huelga de hambre. Aqui en El Rosario encuentran ustedes también algo especial: una concelebración, es decir, varios sacerdotes rodeando al obispo para celebrar una eucaristía más solemne. Ya explicaba al principio que un grupo de sacerdotes por iniciativa propia, en apoyo con otras comunidades religiosas y cristianas en general, han querido promover unas jornadas de intensa oración y ayuno. Fuerzas espirituales que la Iglesia tiene para momentos muy graves de la vida cristiana. Al final, un sacerdote explicará de qué se trata.

-Diferencia entre la ocupación de Catedral y la acción sacerdotal que ha promovido esta vigilia de oración y ayuno aqui en El Rosario
Pero sí quisiera que distinguieran, y muy claramente, que una cosa es la ocupación de Catedral, donde no podemos celebrar nuestra liturgia, y otra cosa es esta reunión cristiana en la Iglesia de El Rosario, donde se unen con el obispo para celebrar la eucaristía; y sentir de allí, precisamente, la fuerza y el alimento, la inspiración, para que el lenguaje que ellos quieren expresar sea comprendido por la Iglesia, sobre todo, y desde la Iglesia, al mundo. Porque la Iglesia está en medio del mundo precisamente para continuar la misión de Jesucristo, que tuvo que vivir y actuar en servicio del mundo, obediente a la misión que su Padre le envió.

-Agradecimiento por felicitaciones de cumpleaños
Quiero agradecer solemnemente las diversas manifestaciones de simpatía y solidaridad que me brindaron con motivo de mi pasado cumpleaños. Créanme que me han dado una nueva riqueza a mi espíritu: en los testimonios de solidaridad, de felicitaciones y, sobre todo, aquellos mensajes que venían ofreciéndome sus dolores, su enfermedad, sus sufrimientos. Que riqueza siento yo cuando le dá a uno un enfermo, un paralítico, alguien que sufre, el sentido de oración unido con su pastor. Recibí una carta muy bonita que me dice: “Yo siento que junto con usted, estamos salvando al pueblo, salvando almas para la eternidad”. De estos testimonios abundan muchos. Lo mismo agradezco la misa celebrada con sacerdotes, religiosas y fieles en la Iglesia de San José de la Montaña y la que celebramos en Chalatenango, expresión de comunidades que comprenden que una Iglesia encuentra en su obispo el signo de la unidad, del magisterio, de la verdad, de la misión que tiene que predicar en el mundo. Todo ésto para mí significa no una felicitación de carácter personal, sino una vivencia muy rica de Iglesia que me lleva a la alegría de sentir que nuestra Arquidiócesis va madurado, cada vez más, en su sentido de Iglesia. Por eso, que el Señor les pague tantas demostraciones más que de simpatía, de fe verdaderamente eclesial.

-Evangelio  de San Juan: eclesial… sacramental
Buscando en las lecturas de hoy, cabalmente esta fuerza de unidad, esa inspiración que nuestro Señor quiso darle a su Iglesia, quiero recordarles que desde cuatro domingos venimos leyendo como evangelio el capítulo sexto de San Juan. San Juan es el evangelio más eclesial, más sacramental; no se puede entender todo lo que él dice acerca de Cristo si no lo vemos a través de la comunidad Iglesia, si no nos lleva a la vida sacramental.

-Capítulo VI: ilumina la figura del Divino Salvador
En un evangelio -sobre todo en este capítulo sexto- riquísimo para conocer la relación que existe entre el Divino Salvador y nuestra Iglesia. Por eso, desde hace cuatro domingo, le decía yo, que consideramos estas tres lecturas dominicales como un verdadero regalo providencial para iluminar mejor la figura de nuestro Divino Patrono. Asi ha resultado que los domingos de agosto han sido todos, los cuatro, un homenaje espléndido desde la palabra de San Juan, al divino patrono de nuestro país, al Divino Salvador del Mundo.

-Signo de la multiplicación de los panes
Todo arranca de un milagro de Cristo: la multiplicación de los panes. Pero San Juan, el hombre del signo, no sólo quiere ver la alegría de unos cinco mil hombres saciados de pan. Cristo les reprocha: “No me busquen por el pan que perece, busquen el pan que dá la vida eterna”. Y todo el cuarto evangelio, en su capítulo sexto, es una bella explicación de ese pan de la vida eterna.

-Bienes de la redención en Cristo
En el signo de la multiplicación de los panes, encontramos, según San Juan, los bienes de la redención. Todo lo rico que Cristo ha traído al venir a morir por nosotros y resucitar y ofrecernos una nueva vida, está simbolizado en ese pan.

-La verdadera liberación y promoción
En él está la verdadera liberación, la verdadera promoción del hombre. No trabajemos -dice Cristo- sólo por el pan que perece; no luchemos las luchas reivindicativas solamente por las liberaciones de la tierra. Todo eso está bueno y es necesario, pero si todo termina allí, hemos dicho mil veces, son liberaciones truncas. El servicio que Cristo y su Iglesia nos dá a los esfuerzos de liberación de las esclavitudes de la tierra, es elevar esos esfuerzos hasta la liberación que Cristo, el verdadero Salvador del Mundo, nos está ofreciendo: liberación del pecado, ante todo.

Ningún hombre que está todavía esclavizado al pecado, puede hablar de liberación. El es el primer necesitado de liberarse del odio, de la venganza, de la violencia injusta, de todo aquello que atropella. Es necesaria la liberación del pecado y promover -con la promoción de Cristo- no simplemente a un pueblo libre, sino a la libertad auténtica, a la dignidad de los hijos de Dios aquellos derechos humanos donde, sublimados, nos dicen de verdad que el hombre es imagen y semejanza de Dios. Por más dichoso, libre y digno que se crea un hombre en esta tierra, pero sin fe para promoverse a la altura de aquel  cielo donde seremos ciudadanos de Dios para siempre, será una promoción mutilada, sin un sentido trascendente.

Por eso, el cuarto evangelio nos está ofreciendo en el símbolo del pan la verdadera liberación que arranca del pecado y la verdadera promoción que llega hasta la altura de hacernos hijos de Dios y ciudadanos de la eternidad junto a nuestro Padre Dios.

Culmina hoy revelándonos su presencia eucarística
Hoy, el pasaje que se ha leído, culmina con la revelación maravillosa de la eucaristía. Yo quisiera, queridos hermanos, que ilumináramos hoy nuestra presencia de cada domingo en la palabra que se ha leído. No vengamos a misa por curiosidad o por tendencias políticas, por fines meramente humanos, que nos quedaremos desilusionado. La misa no responde a esas curiosidades. Si venimos a misa, sea como Cristo decía: “No me busquéis por el pan que perece; buscad el pan de la vida eterna”. Yo quisiera que al terminar mi meditación sobre esta  palabra del Señor, ustedes y yo, nos sintiéramos más cristianos, más agradecidos con Cristo que nos ha dado la misa de cada domingo, la eucaristía que nos alimenta en el peregrinar. Me da tristeza que mucha gente no siente cariño por la misa, porque no conoce la eucaristía ni el don de Dios.

Cristo comienza hoy su evangelio con la gran revelación: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El pan que yo daré, es mi carne para la vida del mundo”. Nos damos cuenta, hermanos, que hay una presencia de Cristo en persona, cuando venimos a misa; que aunque no le veamos su cara, como nos vemos nuestras caras, él es el principal. Pero así, personalmente aqui presente: Jesucristo. Por eso quiero titular mi homilía sacando de la palabra de Dios el gran argumento de su presencia:

EL DIVINO SALVADOR PERSONALMENTE PRESENTE EN NUESTRA EUCARISTIA

Este es el título que yo quisiera que nos grabáramos bien hondo y lo viviéramos de verdad. El Divino Salvador no es una imagen que sacamos en las procesiones del 5 de agosto. Muchos se ríen de nuestra fe en las imágenes. Si la imagen -ya sabemos- es de madera, es algo material, un retrato que nos refleja. Pero si alguien se remonta  a la realidad de un Cristo que vive entre nosotros, no en un retrato, en una imagen de palo, sino en su persona misma aquí presente, entonces sí es una religión que vale la pena seguirla porque allí encontramos al Salvador Divino en persona.

1. Nuestra Iglesia, signo sacramental de la salvación de los hombres

2. La Eucaristía, signo de la presencia personal de Cristo

3. Los hombres, frente a este signo de contradicción. (O la aceptamos o lo rechazamos; y, entonces, o vamos con Cristo o vamos sin Cristo)

1. NUESTRA IGLESIA, SIGNO SACRAMENTAL DE LA SALVACION DE LOS HOMBRES

a) Profecía de los bienes mesiánicos bajo el signo de un palacio y un festín Ya en la primera lectura de hoy se presagia una Iglesia que será signo de la sabiduría de Dios. La sabiduría se ha construido una casa con siete columnas, ha preparado un banquete. La figura del banquete, del edificio, de la alegría y de la magnificencia de un festín es lenguaje de los profetas. Y asi Cristo no podía prescindir, también, de esa comparación. Y precisamente el signo que hoy aprovecha San Juan es la alegría de comer pan.

-El evangelio usa la misma comparación en parábolas del reino
Cuántas veces lo que hoy la primera lectura pone en labios del que construyó el edificio y preparó el banquete mandando a sus sirvientas a llamar a todos los hombres, aparece en el evangelio en las preciosas parábolas del reino. El reino es un festín y el que ha preparado el festín manda a llamar a todas las encrucijadas de la historia: “Vengan, que ya he preparado este vino que yo he mezclado, esta riqueza que yo quiero obsequiar a todos mis invitados”. ¡Qué hermoso esto de que cada domingo que venimos, somos invitados a un festín!

b) El Concilio Vaticano II llama  a la Iglesia “Sacramento universal de salvación”
Porque en ella están todos los medios que el Divino Salvador ha querido poner para que los hombres seamos salvos. Hombres y pueblos tienen que escuchar aquello que dice San Pablo: “No se ha dado otro nombre en el cual los hombres puedan ser salvos, fuera del nombre de Jesús. Sólo en él hay liberación, sólo en él hay salvación”. Y quiso representar Cristo toda esta riqueza en la Iglesia convocada como un festín. En ella está presente el Divino Salvador con todos los medios de salvación.

No quiere decir que sólo los que estamos en la Iglesia Católica nos podemos salvar. Tengamos muy en cuenta esto: fuera de la Iglesia hay también muchos caminos de salvación, pero lo cierto es que en la Iglesia auténticamente fundada por Cristo y depositada sobre los apóstoles es donde Cristo dejó los medios completos, absolutos, llenos de la salvación. Muchos no los aprovecharán, muchos viviendo en esta Iglesia, festín de Dios, prefieren apoyarse en los ídolos del mundo. Y de esos, dice el Concilio: “Están en el cuerpo de la Iglesia, pero no están en el corazón de la Iglesia”. Así como al revés, aquellos que no han conocido la Iglesia Católica, pero quieren salvarse según su religión, “están en el corazón de la Iglesia, aunque no estén en el cuerpo de la Iglesia”. Es mucho mejor ser del corazón, pero mucho mejor es ser del corazón y del cuerpo de la Iglesia. Un buen católico que sabe que en su Iglesia Dios ha dejado  todos los medios maravillosos de la salvación tiene que aprovecharla y vivir de esa riqueza que el Señor ha puesto tan a nuestra mano.

-Porque nos comunica la salvación por los siete sacramentos
Desde el catecismo aprendimos que la Iglesia tiene siete sacramentos. Iglesia sacramental, ella misma es sacramento universal de salvación. Pero ¿por qué? Porque en ella Cristo actúa mediante los sacramentos que no los administra un hombres, sea obispo o sacerdote. El obispo y el sacerdote no somos más que humildes instrumentos del Dios que verdaderamente bautiza, perdona, alimenta. Tengamos muy en cuenta ésto, porque muchas veces en la administración de los sacramentos nos llevamos de un personalismo, como si el padre tal, sí hiciera buenos sacramentos y el padre tal no hace buenos sacramentos. ¡Si no depende esto de la santidad o de la maldad de un sacerdote!

Decía aquel gran escritor Manzoni, italiano: “Cuando yo me arrodillo a pedir perdón de mis pecados ante un sacerdote, no me importa saber si él, tal vez, está más necesitado que yo de perdón. Puede ser un gran pecador, pero en el momento en que me dice: Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, yo estoy absuelto. No por él, no es él el que me perdona, sino Dios por medio de él”. Y escribía un protestante ya convertido: “Que engañado estaba; yo pensé que los sacramentos eran como estorbos entre Cristo y yo. Y yo, que quiero salvarme por mi fe en Cristo, rechacé los sacramentos para entenderme directamente con Cristo. Pero ahora que he reflexionado, miro que no hay tal mampara entre Cristo y yo, sino que los sacramentos son acciones del mismo Cristo. Que cuando yo voy a decir mis pecados a un sacerdote, no es a él que se los estoy diciendo, sino a Cristo, que está en él y que a través de sus labios me va a decir: Yo te perdono. Y que la mano del sacerdote que bautiza no es él el que le quitará el pecado original, sino la virtud de la redención de Cristo que mandó a ese hombre; id y bautizad en el nombre -no tuyo- sino de Dios”.

-Los siete sacramentos
Así, hermanos, sería aqui la oportunidad de hacer un recorrido por los sacramentos, pero creo que todos ustedes los conocen: bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia, unción de los enfermos y los dos grandes sacramentos sociales, sacerdocio y matrimonio. Son siete canales por donde el Redentor Divino, por medio de su Iglesia sacramental, está salvando a los hombres, a la sociedad, santificando el amor del hombre y de la mujer en el hogar fecundo o la misión del sacerdote que por vocación se metió a este papel tan difícil de continuar la misión de Jesucristo, la redención de los hombres.

-Los sacramentos son signos de la pertenencia a la Iglesia
Gracias a los sacramentos nosotros disfrutamos los bienes de la redención, más aún, hemos de estar con los que dice el Papa Pablo VI: “que para significar mi pertenencia a la Iglesia, tengo que manifestarla por los sacramentos”. Nadie puede decir: “Yo soy católico pero yo no necesito confesarme”. Es que esos signos, los sacramentos, son signos, son las señales de tu pertenencia a Cristo. De tal manera que no puedes decir que perteneces a la Iglesia, si desprecias estos signos de su pertenencia. La Iglesia pues, es la continuadora y la depositaria de todos los medios de la salvación que Cristo ha dejado en ella.

2. LA EUCARISTIA ES EL SIGNO DE LA PRESENCIA PERSONAL DE CRISTO

San Juan completa el relato de los sinópticos, y nos describe la presencia de Cristo en la eucaristía

Fíjense bien, que en los otros sacramentos no está Cristo en persona. En el bautismo sólo está la virtud redentora de Cristo que por medio del sacerdote, de la Iglesia, perdona el pecado original de aquel niño y lo incorpora a hacerse hijo de Dios, pero no está personalmente Cristo en el bautismo. Lo mismo en la confirmación, donde el obispo impone las manos un unge con el sagrado crisma la frente del cristiano, no está Cristo personalmente presente, sino que por su virtud, por medio del obispo, le dá el Espíritu Santo de la confirmación. Lo mismo en la penitencia no está Cristo personalmente presente, sino virtualmente perdonando a través del sacerdote. En la unción de enfermos también es una presencia virtual, es decir, la virtud, el poder de Cristo está allí, pero no él en persona. Y en el sacramento del matrimonio y de la ordenación sacerdotal, también los dos que se casan, son ministros, presencia de Cristo, pero representando la bendición de su amor; y en el sacerdote tampoco va Cristo personalmente. Pero hay un sacramento donde sí está personalmente, y es éste que estamos estudiando esta mañana: “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.

a) Se afirma su presencia
Ante todo aquí, hermanos, en las palabras del evangelio de hoy se afirma una presencia personal, la palabra que acabo de citar: “El pan que yo daré es mi carne”. El domingo pasado expliqué qué significaba carne, es decir, el hombre, la persona. Cuando Cristo dice, “El pan que yo les estoy anunciando es mi persona; yo mismo estoy en ese pan de vida eterna”, y cuando los judíos dudaban “¿Quién se puede comer esa carne y beber esa sangre?”, Cristo, que sabe que le han entendido bien, que se trata de El como carne y sangre, no se retracta sino que se afirma. “Así como lo han entendido, así es. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, tendrá vida eterna”.

-Cuando la entienden mal, Cristo corrige: el renacer a Nicodemus
Que distinto cuando Nicodemo le entendió a Cristo mal y Cristo lo corrigió. Cristo le dice: “Si no renaces de nuevo, no podrás entrar en el Reino de Dios”. Nicodemo entiende al pie de la letra: “¿Cómo va un hombre a hacerse chiquito y meterse otra vez en el seno de una mujer para nacer?” Cristo dice: “No, no es así como te quiero decir; renacer quiere decir bautizarse, renovarse el hombre”.

-El agua que no dá más sed a la samaritana
Cuando la samaritana también oye que Cristo le dice: “El que toma de esa agua vuelve a tener sed, pero el que toma del agua que yo daré no tendrá sed jamás”. La samaritana entiende al pie de la letra y le dice: “Dame de esa agua para que no esté viniendo al pozo a sacar todos los días”. Y Cristo la corrige; “No se trata del agua de este pozo, se trata del agua de la gracia, de la vida eterna, el don de Dios que salta hasta la vida eterna”. Quiero decir, que cuando el evangelio nos presenta a Cristo afirmando algo y que se le entiende mal, él lo corrige.

-Cuando se le entiende como él quiere decir, aunque sea un misterio que el hombre no comprende, lo reafirma y lo precisa
El caso de su pan, que es su carne y que su carne es comida y así lo han entendido, así lo ratifica: “Sí, yo daré mi carne, mi sangre, hay que beberla para tener vida eterna”.

El Concilio de Trento precisó esta presencia: verdaderamente-realmente substancialmente.

Por eso -El Concilio de Trento puso estas tres palabras en la presencia de Cristo frente a los enemigos de la eucaristía. Los que dicen que ¿cómo va a estar Cristo en persona presente en ese pedacito de pan y en ese vino?, el Concilio, inspirándose en estas palabras del evangelio, dicen: “Cristo está verdaderamente presente, realmente presente, substancialmente presente”. Son tres matices de una presencia personal que responden a las objeciones de los que dicen: Puede estar pero sólo en un signo: “Tomad y comed, esto significa mi cuerpo”. No es así. Verdaderamente, es decir, esto es mi cuerpo, realmente en realidad y substancialmente. Esto es lo que hay que entender bien. No vamos a entender un comer a Cristo como antropófagos, no se trata de eso.

b) Cristo precisa en qué forma está la carne que ofrece presente
Ahí sí, Cristo aclara: es mi carne, pero hay que entender que carne soy yo, en las condiciones que yo aclaro en este discurso de Cafarnáun.

-Es su carne que dá la vida al mundo
Primero, carne ofrecida en la cruz, este es el pan para la vida del mundo. Es una expresión de Cristo dando su vida por el mundo. “La carne no aprovecha para nada -decía Cristo-, lo que aprovecha es el espíritu que anima esa carne”. Y la carne que Cristo está ofreciendo es su vida del mundo, la que reconcilió a los hombres con Dios, es decir, como nosotros vamos a decirlo dentro de poco en la Eucaristía: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Esa es la carne personal de Cristo en la Eucaristía, un Cristo que murió entre dolores, acribillando su sangre y su carne. “La sangre que se derrama para perdón de vuestros pecados”. Esta carne y esta sangre es la que se recoge en nuestra misa y la presencia personal de Cristo es el momento culminante de la redención.

-Otra cosa maravillosa es la vida de Cristo unida a la vida del Padre. “Yo vivo por el Padre y todo aquel que me come, vive por mí”. Es decir, una corriente de vida. Yo no soy más que el Dios hecho hombre. Y yo voy a inventar un modo de esta carne de hombre, darla en alimento pero porque trae vida de Dios. El que se alimenta de este cuerpo y de esta sangre bajo especie de pan, come no una carne simplemente humana sino la carne del Hijo del Hombre donde se conjuga lo humano y lo divino, donde Dios se hace vianda, alimento para los hombres.

No olvidemos estas dos condiciones: el Cristo ofreciendo su carne en la cruz y el Cristo unido en intimidad divina con el padre. Esa es la carne que se dá y que hay que comer. Esa es la carne de la eucaristía. Esa es la presencia personal de Cristo. No está sólo su virtud, está personalmente su carne así como la acaba de describir él: unida al sacrificio de la cruz que salva al mundo y unida a la vida eterna del Padre. Sólo, podría asegurar cosas tan inauditas: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tendrá vida eterna, el que no come mi carne ni bebe mi sangre, no tiene vida en sí”.

c) La presencia de Cristo, también se indica por los efectos. ¡Que efectos más maravillosos nos presenta Cristo en el discurso de hoy!

“Vivirá para siempre… no como el maná… sacramento escatológico Vuestros padres comieron el maná, era un pan misterioso, pero el maná saciaba el hambre del estómago de cada día y los que comieron el maná murieron. Pero el que come de este pan no morirá, tendrá vida eterna. El efecto de la eucaristía es hacernos inmortales, hacernos partícipes de la misma vida de Dios que no parece, de la vida de Cristo resucitado, ¡que una vez resucitado ya no puede morir! -dice la Sagrada Biblia. Lo cual quiere decir, queridos hermanos, que el sacramento de la eucaristía es el sacramento de lo escatológico. Ya lo  hemos explicado muchas veces. Lo definitivo de la historia, hacia donde marchan los ríos de los hombres, el mar donde vamos a desembocar todos, se llama lo escatológico, lo último, el fin. Cristo ya nos trae, en la presencia de su eucaristía, el mensaje; no sólo el mensaje, la realidad en su propia carne para aquel que comulga. Aquel que viene a misa el domingo, aquel que se postra ante el sagrario, está captando lo escatológico; ya está ante la eternidad, ya está saboreando la vida de Dios.

-Otro efecto que aparece en la palabra de Cristo, hoy: “Habita en mí y yo en él”… sobrenaturaliza la vida identificándonos con él.
Que cosa más inaudita: “el que me come habita en mí y yo en él”. Piénselo, los que van a comulgar esta mañana, que momento más divino: “Cristo habita en tí, y tú habitas en él”. Es decir, hay una compenetración que puede llegar a decir como San Pablo: “Ya no vivo yo sino que es Cristo que vive en mí”.

Esta transformación que lejos de comprenderla cuando no se tiene fe, pero cuando se tiene fe, hermanos, sucede lo que yo vi ayer en dos comunidades religiosas. Allá en Usulután, las hermanas franciscanas lo primero que me fueron a enseñar: “Mire como nos ha quedado nuestra casita arreglada, casita pobre pero arreglada. Pero mire la capillita, lo más bonito de la casa”. Donde había antes un salón de belleza, allí han levantado el sagrario a todo lujo, porque para la comunidad no hay cosa más linda que el sagrario donde Cristo habita con la religiosas y las religiosas habitan con él. -Y anoche cuando fui a celebrar al Buen Pastor el novenario de la Madre María Mercedes, muerta hace nueve días, también el sagrario, lo principal, ¡Ah!, ¡cuando se comprende lo que es la hostia consagrada como que quisiéramos un cielo para ponerla! Dá lástima pensar en las iglesias abandonadas, en los sagrados polvosos, sin flores o con flores marchitas. Que poca fe indica una iglesia donde no se estima la vida eucarística.

Cuentan que cuando unos turistas u hombres de ciencia visitaron la isla de Molokai donde el Padre Damián vivía con los leprosos -él que le pidió a Dios ser leproso para quedarse con ellos, porque su superior lo iba a mandar ya fuera y dice: No, déjenme. Y le pidió a Dios la gracia de la lepra. Un día levantando la hostia consagrada miró en su mano la señal de la lepra y desde ese momento su palabra con los leprosos era: “nosotros los leprosos”. Se identificó tanto con ellos, que lo sentían como el hermano- le ofrecieron apoyo. ¿Cuantos dólares necesitaría?, le preguntaron. Dijo “¿Por dólares?, ni un minuto más. Si yo estoy aquí, es por él, por el amor a Jesucristo”. Lo que le daba fuerza al Padre Damián, lo que le dá fuerza a todos los misioneros, a todas las religiosas, a todos los sacerdotes, lo que le dá vida a la comunidad eclesial de base, lo que hace el centro de la parroquia, es el pan de vida eterna”. El que me come, se alimenta de vida eterna. Yo estoy con él y él está conmigo”.

No comprenderán esto, hermanos, los que no han vivido la experiencia de la eucaristía. Y asi se explica que las comunidades cristianas sean calumniadas, mal informadas; no conciben la locura de unos hombres y unas mujeres exponiéndose hasta morir, si no es pensado en que hay un sentido subversivo, revolucionario, en el corazón. No, hay una fuerza más grande que todas las revoluciones, el amor del hombre y de la comunidad que ha descubierto el tesoro que hoy nos está revelando Jesucristo: su presencia viva y vivificante, su eucaristía.

Quisiera, les decía yo, que a la luz de estas cosas presenciáramos nuestra misa dominical. Con qué gusto vendríamos si es que no me voy a encontrar allí con el obispo tal o con el sacerdote tal, sino que voy a encontrarme a través de él, con Cristo, la vida eterna. Voy a comulgar y lo voy a adorar y voy a sentir que él está en mí y yo en él, y voy a sacar fuerzas para mi semana, y mi vida de familia será más santa, más suave, más dulce, más amorosa porque me alimenta el amor de Jesucristo. Será más sacrificado y trabajaré mejor y cumpliré mejor mis deberes. ¿Ven como la eucaristía verdaderamente es el pan que dá la vida al mundo?

3. LOS HOMBRES FRENTE A ESTE SIGNO DE CONTRADICCION

Los hombres frente a este signo de la eucaristía, podíamos decir de la hostia consagrada: signo de contradicción. Lo aman unos hasta la locura y otros lo desprecian hasta el odio o no le hacen caso porque no tienen fe.

-En las lecturas de hoy encontramos, en las tres lecturas, catalogados los hombres precisamente por su posición frente a la sabiduría de Dios que se encarna en Cristo.
Así podemos decir con la primera lectura, los inexpertos, los falsos de juicio, aquellos que rechazan la obra de la sabiduría. Y por otra parte, los prudentes, los que se alimentan de la ciencia de Dios, los que a pesar de ser, tal vez, menos inteligentes según el mundo, pero tienen la sabiduría de Dios que se dá en la santa Eucaristía donde Cristo está presente.

En la segunda lectura San Pablo presenta una categoría de hombres insensatos, aturdidos, borrachos, libertinos. No seáis así, dice San Pablo, sino la otra clase, sensatos, cumplidores de lo que Dios quiere; dejándose llenar del espíritu y haciendo de la vida una liturgia alegre: “Cantad cánticos al Señor, dadle gracias en todo momento”, ¡Ah, la vida que hermosa se convierte cuando la ilumina la fe y cuando uno sabe que su cuerpo sano o enfermo, unido a una hostia consagrada que se recibe en la comunión, es una vida y un cuerpo que se hace hostia! Todos los actos de nuestra vida, todos los deberes que cumplimos, todos los sacrificios que hacemos, todo se convierte en Cristo crucificado, la carne que salva al mundo; y yo le estoy aportando mi sacrificio, mi pequeña hostia, mi pequeña gotita de agua en el cáliz de vino que se convierte todo él. Donde ya no se distingue la gotita de agua y el cáliz de vino, sino que sólo se percibe la sangre que se derrama para la salvación del mundo. Entonces, la vida de los hombres se hace liturgia; todos somos sacerdotes cualquiera que sea nuestro oficio cuando lo hacemos unido con el Señor.

-Cristo Nuestro Señor también aparece hoy distinguiendo a los hombres frente a su gran promesa, los que dudan de él o los que lo entienden tan materialmente que casi lo hacen un antropófago. No es así como Cristo quiere entender, es un lenguaje tan delicado que no lo entiende el ambiente burdo del mundo donde la carne sólo se entiende carne para el placer, carne para la explotación, carne para la soberbia, para el orgullo, carne idolatrando ídolos de la tierra.  Esta carne claro que Cristo no la dá. Pero la carne divinizada en el sacrificio de la cruz y unida con Dios en el misterio de la encarnación, esa carne sí es divina y esa es la que el Señor nos ofrece y la que entienden los que tienen fe, pero no la entienden los que han perdido la fe o no la tienen. Quisiera que a la luz de esta reflexión, analizáramos a que clase de hombres pertenecemos.

NOTAS DE NUESTRA IGLESIA

Quiero presentarles, en primer lugar, la serie de hechos como acostumbramos dentro de nuestra Iglesia, y ojalá que en la Iglesia todos tuviéramos una locura santa por la eucaristía.

Pero eso, en primer lugar me refiero a los queridos sacerdotes. ¿Han pensado, hermanos, que el sacramento de la eucaristía nació gemelo con el sacramento de nuestro sacerdocio? Para mantener ese tesoro de pan de vida que dá la vida al mundo, Cristo inventó la misma noche el sacerdocio comunicado a los hombres. El, el Eterno Sacerdote, celebró la primera misa y repartió la primera comunión, pero luego les dijo a los hombres apóstoles: “Hagan ésto en mi memoria”. Entonces los sacerdotes nacimos como un encargo para mantener la eucaristía. Esta es nuestra principal misión, pero dándole a la eucaristía todo el sentido no sólo de repartir hostias consagradas, sino lo que significa redimir un pueblo, salvar los hombres para que al venir a comulgar sientan que de verdad se van promoviendo. Por eso estamos insistiendo tanto en que los sacramentos hay que recibirlos con más conciencia, que nadie debía de comulgar si no se siente verdaderamente responsable del pan que dá la vida al mundo.

Nuestros sacerdotes comprendiendo que su misión los lleva también a una encarnación en la tierra -y no hablo aquí sólo de los sacerdotes de la Arquidiócesis, sino sacerdotes de todo el país- han estado estos días en profundas reflexiones. Por eso les decía yo: comprendan los gestos que ahora están haciendo como gestos sacerdotales. No lo confundan con otros gestos meramente políticos, revolucionarios. Ya sé que saldrá la noticia de que los curas revoltosos se tomaron la Iglesia de El Rosario. ¡No hay nada de eso! Lo que pasa aqui en la Iglesia de El Rosario en estos días, es que los sacerdotes llaman al pueblo a una oración y a un ayuno. Es una iniciativa que ellos han tomado como miembros de la Iglesia. Y yo, como pastor, respeto y les suplico a ustedes un esfuerzo de comprender, como lo van a explicar dentro de poco. La preocupación de los sacerdotes yo lo trato de comprender y yo les suplico a ustedes, querido pueblo de Dios, que estamos muy unidos con nuestros sacerdotes y sepamos ayudarles también a ellos  a que su lenguaje, su actuación, todo, sea verdaderamente como todos queremos: un lenguaje de evangelio, pero de un evangelio no muerto sino ¡de un evangelio vivo!

Me refiero en esta comunión de Iglesia de la Arquidiócesis a diversas comunidades. He tenido la dicha de visitar Mejicanos para su fiesta patronal, el 15 de agosto; san Jacinto, su fiesta patronal el 16 de agosto; Chalatenango, donde las comunidades de allá me ofrecieron una santa misa.

Por cierto, que este cariño de las comunidades de Chalatenango, contrastaba con el ultraje que me hizo el retén cuando entraba a Chalatenango. Me hicieron bajar del carro, casi me ponían con las manos sobre el carro, me registraron hasta el motor del carro. Abrieron todo, hasta correspondencia, lo cual yo creo que es anticonstitucional porque la correspondencia no se debe violar. Y una serie de cosas en las que yo veía, más que todo, la cobardía; esa cobardía que se solaza cuando puede mostrar prepotencia. Sentía yo que de mi parte no había más que una respuesta, la respuesta que siempre he dado, la respuesta de la Iglesia, la respuesta de la verdad: “Registren lo que quieran, no encontrarán nada”. No les bastó, porque después en la misa, en Chalatenango, tuvimos una continua vigilancia. Hasta el señor comandante departamental llegó con sus grabadoras y sus oficiales. Por suerte que al terminar mi homilía, yo pregunté al pueblo: ¿Creen ustedes que he dicho algo subversivo?; si lo he dicho, díganlo; porque yo quiero corregir. ¿Han entendido algo subversivo en mi palabra? Y todo el pueblo dijo: ¡No, Monseñor, nada subversivo! Más bien hubo un aplauso cerrado y yo les dije: Los que están vigilando este acto tengan en cuenta como ha entendido el pueblo. No vayan a decirlo de otra manera”.

Visité la Comunidad de Usulután y de Santa Elena, en la diócesis de Santiago de María, por una amable invitación.

Aqui tenemos que alegrarnos con el Buen Pastor. Hoy se está celebrando la fiesta de su fundador, San Juan Eudes. Sobre todo, quería mencionar esta comunidad porque la religiosa que ha muerto, Sor María Mercedes Peñate, es un ejemplo de cristianismo vivido en el silencio y en la santidad. Hoy que se recojen los testimonios de sus escritorios, de sus actuaciones, de su vida, verdaderamente creo que es una de esas santas ocultas que favorecen y bendicen tanto la comunidad de nuestra Arquidiócesis. Yo felicito a las hermanas del Buen Pastor y les deseo que produzcan muchas mujeres santas como la que acaban de entregar al cielo, y lo mismo deseo para todas las religiosas y todas las comunidades.

Me alegro con las carmelitas de Santa Teresa, donde cuatro religiosas celebraron sus bodas de plata esta semana. Que el Señor les conserve más allá de los 25 años su entusiasmo por nuestro Señor Jesucristo.

Lo mismo, a las hermanas franciscanas que florecen en la Diócesis de Santiago de María, en Usulután, en Berlín.

Una cosa importante: desmienten la carta que se publicó aqui, con gran lujo de detalles como una carta abierta de la Conferencia del Clero Diocesano de Bolivia. Ustedes recordarán. Nos interesamos en saber la verdad y hemos escrito a Bolivia y desde allá nos contestan:

“Muy estimado Señor Arzobispo:
Se nos ha enviado un recorte de periódico de una carta abierta dirigida a usted por el Padre Luis Rojas, sacerdote diocesano perteneciente a la Arquidiócesis de Santa Cruz. Deseamos manifestar a usted nuestro desagrado y desacuerdo con el Contenido y el tono de dicha carta que se expresa en forma tendenciosa y alejada de la verdad.

Creemos necesario informarle además, que la Conferencia del Clero Diocesano es una organización de sacerdotes diocesanos bolivianos, que no cuenta con la aprobación de los señores obispos de Bolivia. Por otra parte, tampoco pertenecen a ella todos los sacerdotes diocesanos bolivianos ni mucho menos, sino unos cuantos de algunas diócesis. Por ello conceptuamos que dicha carta puede ser considerada como algo personal del sacerdote Luis Rojas, o a lo más como representativa de la opinión de un grupo muy reducido. Por último, queremos hacer llegar a usted a la Iglesia salvadoreña nuestros sentimientos de admiración, aprecio y adhesión por su valiente y sacrificada labor pastoral en defensa y promoción de los valores humanos y evangélicos en ese hermano país”.

Esta es la respuesta a la calumnia que aqui se quiso levantar. Mejor afuera se busca más la verdad que aqui donde se vive muchas veces de la falsedad.

NOTAS DE LA IGLESIA UNIVERSAL

El Papa ha anunciado ya el lema de la próxima Jornada de la Paz. Me parece muy inspirador que el Papa, siguiendo la costumbre del anterior, va a celebrar el primero de cada año como Día de la Paz y ha señalado un lema para cada año. El de este año 1980 se tituló: “La verdad fuerza de la paz”. El Papa explicaba: La verdad, fuerza de la paz, porque demasiado frecuentemente, la mentira está presente en muchos sectores de la vida personal y colectiva, y conduce a la sospecha entre los miembros que a ellos pertenecen. La sospecha sustituye a la confianza del hombre en el hombre y de los pueblos en los otros pueblos. Construir la paz sobre la verdad, que es el hombre, significa ayudar al hombre mismo a salir de sus actuales alineaciones, invitándole a convertirse de nuevo en sujeto y ya no más en objeto de sus propias invenciones. Significa dar la prioridad a la ética sobre la técnica, a la persona sobre las cosas, al espíritu sobre la materia, al primado del ser sobre el tener”. Procuremos revestirnos de este espíritu de la paz verdadera, no con la falsa paz.

De la Iglesia Universal también un dato muy interesante. Los obispos en Argentina defienden el derecho de organización, como un derecho natural de los trabajadores que no puede ser negado ni tampoco retaceado. Y como allá Monseñor Jorge Novak celebró en la Catedral de Quilmes misa con los familiares de los detenidos políticos y desaparecidos.

Otro eco de nuestra Iglesia centroamericana: Estuvo visitando Nicaragua y Honduras el Padre General de los jesuitas, Padre Pedro Arrupe, por dos motivos. Primero, por visitar en Nicaragua la situación y luego para arreglar en Honduras la misión que allá tenían los padres jesuitas de San Luis Missouri, pero de aqui en adelante será una misión de la provincia centroamericana. Y acerca de Nicaragua, el Padre Arrupe expresa cosas muy interesantes que serían buenos criterios para cuando aquí se publican noticias muy tendenciosas. En primer lugar, la necesidad de colaborar positivamente en la obra de reconstrucción, conservando la libertad evangélica para señalar posibles desviaciones pero ayudando con entusiasmo a una tarea que representa un reto para la sociedad. Parece una postura muy libre en lo evangélico y muy práctica también en el momento. Lo que hoy necesita Nicaragua no es la crítica, el apagar sus esperanzas, sino el ayudarle y mantener el espíritu libre, por que la Iglesia no se puede comprometer con ningún sistema pero sí puede animar y ayudar a todos los sistemas. Lo más grave es que el Padre Arrupe descubre una gran necesidad para socorrer el hambre de aquel pueblo y dice que todos los países tienen que preocuparse para que llegue a todos ese pan que necesitamos y que en Nicaragua hace mucha falta.

NOTAS DE LA REALIDAD NACIONAL

Desde esta Iglesia, representada en estos hechos, nosotros enfocamos la realidad de nuestro país. No es un afán político, o curioso, o crítico, sólo por ser críticos, es la obligación de un evangelio que como Cristo ha dicho: “Tiene que ser pan para la vida del mundo”. Si en El Salvador el pan  de vida que la Iglesia reparte, la palabra del Señor, la religión cristiana, no toca las realidades políticas, sociales, económicas de nuestro pueblo, será un pan guardado y el pan que se guarda no alimenta; solo es el pan que se come que se asimila. De allí que necesitamos que este pan se asimile en las realidades del país.

Como no vamos a iluminar con la palabra del pan de vida, las palabras que el Señor Presidente anuncia en esta semana cuando habla de cambios necesarios, indispensables y urgentes. Que no debemos aferrarnos a moldes anacrónicos de la convivencia social. Repitió que el pueblo quiere paz y declaró que la autoridad no debe mostrarse prepotente. También hemos oído frases en que ya se dieron instrucciones para que puedan entrar al país los exilados. Que ya prometió investigar exausivamente la muerte del Padre Macías. Que invita a la Cruz Roja para que constate que no hay presos políticos. Son cosas que nos llenarían de mucho aliento, queridos hermanos, si por otra parte no viéramos las realidades contrarias. Y por eso quisiéramos decir, pues, que si de verdad urgen los cambios en el país, ¿por qué se llama subversiva a una persona o a una organización que propugna precisamente esos cambios? Nuestra Iglesia quiere precisamente los cambios que el evangelio le pide.

Si de veras no se quiere una autoridad de demostraciones prepotente, nosotros nos preguntamos: ¿por qué sigue la represión a nuestro pueblo? Tenemos en las listas de los atropellos de esta semana: Amado Guardado Mejía, Eugenio Guardado, Francisco Guardado, Esperanza Menjívar de Guardado, Francisco Fuentes Landaverde. Todos capturados y a los cuales no se hace el amparo que dá la Constitución de redimirlos a los jurados o darles libertad. Y también el cateo de tantos efectivos militares en cantones: Valle Nuevo, Buena Vista, Las Tres Ceibas (en Aguilares), donde ha habido atropellos a la tranquilidad de aquella gente.

Parecen expresarse -todos estos atropellos- en las cartas que llegan frecuentemente al Arzobispado como la de una madre que dice:

“Soy una esposa y una madre angustiada porque desde el 29 de mayo pasado la Guardia se llevó preso a mi esposo, Mercedes, y a mi hijo José Mario, juntamente con mi hermano Pedro Juan. Cuando los apresaron estaban sembrando arroz cerca de la casa. Los hemos buscado por muchas partes y no los hemos encontrado. Usted se imagina la angustia que tengo con mis hijos y le ruego que, por favor, en su predicación del domingo pregunte a las autoridades por estos desaparecidos. Se lo pido de todo corazón”.

Esta es la voz que no se oye y a la que nosotros tenemos que hacer oír. No sería verdadero evangelio si fuéramos indiferentes ante tantas angustias, sobre todo cuando estas angustias tratan de apañarse con promesas y noticias que no dicen la realidad sino que esconden siempre eso que tanto tenemos.

En cuanto a investigar la Cruz Roja los lugares vacíos, podemos decir que ya pasaron antes la OEA y los parlamentarios ingleses. Pidieron cuenta de atropellos y de prisioneros. Si ahora la Cruz Roja no los encontrara, podía preguntar: ¿Qué los han hecho? ¿Dónde están? Pero ciertamente hay una constancia de que hay un atropello por el cual la Iglesia no puede callar.

En el campo laboral, queridos hermanos, tenemos cosas muy aflictivas. Por ejemplo, cuando en el Ministerio de Trabajo se teme la supresión de varias fuentes de trabajo, pensamos en tanta gente que ahora tiene su trabajo y que lo puede perder. Quisiera que todos los que se interesan en los campos laborales: tanto la parte patronal, como la parte obrera, como el Ministerio de Trabajo, tomaran en serio un diálogo para buscar las verdaderas causas. Que ni unos ni otros abusen de sus derechos y de su autoridad, sino que todos vean, por el bien del pueblo, un lugar donde podamos encontrar pan, trabajo, paz, tranquilidad.

En el campo de la represión hay que lamentar muchas cosas en esta semana. Por ejemplo, lo del asesinato de un profesor en San Miguel, profesor Sánchez. También, todos se dieron cuenta de una noticia del señor Valentín Contreras, comerciante, asesinado por las FPL. En cambio, la muerte de un ingeniero con siete obreros, ejecutados cerca del Parque Infantil. Según las publicaciones eran miembros del FPL. No se sabe quien los asesinó, pero la impresión es que son fuerzas violentas de la derecha. Y lo que decíamos, ésto nos dá la impresión de una guerra civil clandestina en que están pereciendo tantas vidas y en la que es necesario buscar soluciones para que se juzgue la culpabilidad y no se tomen venganzas por propia cuenta.

Podíamos lamentar, pues, otros hechos violentos para los cuales yo pido que así como en esta Iglesia se ora y se ayuna, podamos todos también, desde nuestra oración y desde nuestros recursos humanos, profesionales, buscar solución a nuestros problemas. Todavía es tiempo de no pagar ya con tanta sangre.

Vamos a unirnos también en el dolor de unos 10.000 muertos en la India, como ustedes ya saben también, por una inundación.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Queridos hermanos, esta es la historia de nuestro país en esta semana. Hay muchas otras cosas que ustedes podían completar pero que todo viene a ser como el marco en el cual nosotros queríamos vivir nuestra misa de este domingo: el pan que baja del cielo, la carne en la que Cristo nos dá toda su vida divina, su rendención, su amor. Desde allí miremos y contemplemos cuanto se puede hacer cuando se pone la fe en el Señor y cuando de veras nosotros queremos ser instrumentos de ese amor del Señor, que se alimentan con la vida eterna de la eucaristía. Así sea…

Lee más

El Divino Salvador, carne para la vida del mundo

19º Domingo del Tiempo Ordinario

12 de agosto de 1979


Lecturas: