Diario de Oriente

Número 30826 – Pág. 4 – DOBLE DINÁMICA DE LA IGLESIA

Por Monseñor Oscar A. Romero
Se han publicado en estos días, dos oportunos documentos de nuestro magisterio episcopal: un mensaje conjunto ante el próximo DÍA MUNDIAL DE LAS MISIONES y una exhortación arzobispal sobre la oración, con motivo del «mes del rosario».
Fieles a nuestro propósito de adhesión a la Jerarquía queremos subrayar, con esta modesta colaboración, la importancia, coherencia y oportunidad de ambas orientaciones pastorales, dirigidas a la feligresía salvadoreña.
En realidad, es importante y consolador, el hecho de unos pastores de la Iglesia que están en lo que deben estar y que enmedio de tantas voces y consignas que se proyectan exclusivamente a nivel de la tierra, horizontalmente, se oiga la serena palabra de la fe que da a las mismas realidades temporales su verdadera dimensión y grandeza.

La Iglesia es «luz del mundo» y para serlo, debe mantener su claridad original, la que le da su fe, esa fe que desde el corazón del mundo y de los hombres, proclama la trascendencia de Dios y la meta escatológica de la historia. Todo esfuerzo de «aggiornamento» y de acercamiento al mundo, lo puede comprometer en nada, esta interioridad original de la Iglesia, so pena de perder su eficacia salvadora y convertirse en «sal insípida».
Gracias a esta unión con Dios, que le proporciona su oración, y gracias a la perspectiva ultrahistórica, del mundo que le otorga su fe, la Iglesia puede cumplir su difícil tarea de identificarse con la misión de Cristo y «ser, para todo el género humano, germen de unidad, de esperanza y de salvación». (LG 9).

Cuando se pierde el sentido de esta originalidad salvífica y universalista en la Iglesia y se le quiere relativizar con los problemas inmediatos y locales, periclita «el porvenir de la Iglesia y nuestra misma existencia cristiana». Al recordar «este atinado diagnóstico del Papa», los Obispos exhortan a los católicos salvadoreños a despertar o profundizar su conciencia, misionera, asegurándoles, en cambio, «una primavera de santidad, de pastoral práctica y fecunda, de vocaciones en nuestras parroquias, colegios, escuelas, centros de promoción y agrupaciones seglares, etc».
Por su parte, Monseñor Chávez, nos indica, en su breve exhortación, un camino sencillo y eficaz para esta labor de interiorización evangélica: el Rosario. Y este Arzobispo que, por no haber perdido la ternura filial que muchos ya no sienten para la Virgen, sienten también la valentía pastoral de mencionar ese nombre del que otros se ruborizan. Y no es el consejo de una pastoral barata o «alienante», es para que él y para todo hombre que sabe rezar el rosario, «al concentrarnos en los misterios principales de la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo, el Rosario es una oración eminentemente teológica, bíblica y eclesial, de un hondo sentido comunitario, para los cristianos que quieren ser fermento de evangelización».
Noviembre de 1972Número 30826 – Pág. 4 – TRADICIÓN Y PROGRESO

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Número 31009 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
Signo visible de Nuestro Encuentro con El

Y, al mismo tiempo que la Iglesia es portadora de la verdadera luz de Cristo, es también meta de la evangelización de los pueblos. Porque la Evangelización, predica «la búsqueda de Dios, a través de la oración y también a través de la comunión, con ese signo visible del encuentro con Dios, que es la Iglesia de Jesucristo; comunión que a su vez se expresa mediante la participación en esos otros signos de Cristo viviente y operante en la Iglesia, que son los Sacramentos». Así destruye Pablo VI, en su magistral exhortación «Evangelizando», esa dicotomía de inspiración protestante que quisieron eregir ciertas pastorales, al oponer «evangelización» y «sacramentalización».
Nuestro retorno a las fuentes nos ha llevado también a este feliz encuentro con nuestra Iglesia. La que nos trajo, como regalo de la providencia, esta teofanía tan cargada de mensaje, la que nos ofrece un lugar seguro, de nuestro encuentro con Cristo vivo y salvador. Esto es un reclamo a los que somos representantes de esa Iglesia, Obispos, sacerdotes y religiosas, a hacernos cada día más aptos para una vocación que tiene la trascendental misión de hacer brillar el rostro de la Iglesia sobre nuestra patria; y la mayor desgracia seria ocultar ese resplandor, camuflando o presentando víctimas de una crisis, nuestra gloriosa identidad sacerdotal y religioso. También inspira este momento la franqueza, la confianza de acercarnos al Gobierno y al pueblo, para repetir un reclamo de la Iglesia, formulado así, por el Concilio Vaticano II: «La Iglesia no os pide más que la libertad; la libertad de creer y predicar su fe; la libertad de amar a su Dios servirle; la libertad de vivir y de llevar a los hombres su mensaje de vida. No la temáis, es la imagen de su Maestro, cuya acción misteriosa no usurpa vuestras prerrogativas, sino que salva a todo lo humano de su fatal caducidad, lo transfigura, lo llena de esperanza, de verdad, de belleza» (mensaje a los Gobernantes).
Como un solo corazón
En verdad, más que la piedad de Pedro de Alvarado fue la Providencia de Dios, la que tan altamente nos bautizó con el nombre de El Salvador. Y más que un nombre, nos entregó un mensaje, que es el resumen de su divino proyecto de salvar al mundo, en su hijo amado. Por eso, hoy que las fiestas agostinas nos parecen un plácido retorno a la casa solariega, como quien se inclina, para estampar un beso de fe, de gratitud y de compromiso, sobre la cuna de su infancia y sobre la pila de su bautismo…los pastores de la Iglesia, las Supremas Autoridades del Estado, que mucho se enaltecen, presidiendo a su pueblo en este homenaje, al Celestial Patrono y el Pueblo entero de El Salvador, como formando un solo corazón y una sola voz que ora y adora, es decir el corazón de la Patria, cae de rodillas ante el altar de esta eucaristía nacional, preparado ya para que ofrezca un nuevo sacrificio por su pueblo y ratifique su misericordiosa alianza con nosotros EL DIVINO SALVADOR DEL MUNDO.

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Número 31008 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
III Como llega hasta nosotros su obra
CRISTO VIVE EN SU IGLESIA
Porque Cristo vive. Y está realizando la gran obra de la liberación del mundo. La Iglesia, por él fundada, prolonga entre los hombres, el misterio de su encarnación y de su salvación. En la Iglesia resplandece la luz de Cristo.
El episodio de la transfiguración nos revela también este misterio de la iglesia y su misión en nuestra historia nacional. San Pedro, el primer Papa elegido para esta Iglesia que nace, nos describe en el poético símbolo de una lámpara, la misión de la Iglesia, que recoge la luz de los profetas y al ponerla en contacto con el Cristo de la transfiguración, se torna más luminoso porque constata en él, la realización de los profetas, y así la lleva luego por los caminos de los hombres hasta que despunte el día y el lucero se levante en vuestros corazones (2a. lectura).

Esta es su misión, «iluminar a los hombres con la luz de Cristo que resplandece sobre su faz» (LG. 1). Ella nos trae al Cristo verdadero. No podemos olvidar que, si el 6 de agosto fue posible para nosotros, como un encuentro de nuestra Patria con Dios, fue gracias a la Iglesia. «Al principio de nuestra fe, está el credo de la Iglesia. De la Iglesia pues y no de la crítica filosófica o fisiológica, hemos recibido la fe en Jesús». Cualquier otro Cristo y cualquiera otra liberación que no sea el Cristo, ni la liberación predicados por la Iglesia, serán siempre Cristo y liberación imaginados, por más «históricos» que se les quiera llamar. En nombre de la Iglesia, pudo decir San Pablo a los Gálatas: «Si alguien os predica un Evangelio distinto del que habéis recibido, sea anatema» (Gal. 1,6).

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Número 31007 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto

Si esto fuera así, la Iglesia perdería su significación más profunda, su mensaje de liberación no tendría ninguna originalidad y se prestaría a ser acaparado o manipulado por los sistemas ideológicos y los partidos políticos…No tendría autoridad para anunciarla de parte de Dios. (Exhort Cit.)
Es en cambio la de Cristo y su Iglesia, una liberación que abarca al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al absoluto que es Dios. Y al asociarse a los que trabajan por la liberación, la Iglesia no circunscribe su acción al sólo terreno religioso, desinteresándose de los problemas temporales del hombre, pero reafirman la primacía de su vocación espiritual…y no substituye la proclamación del Reino de dios por el anuncio de liberaciones humanas. Su mejor contribución es anunciar la salvación el Jesucristo; una salvación, por tanto, que exige una conversión de corazón. Está de acuerdo a la Iglesia en que es necesario cambiar estructuras por otras más humanas y más justas; pero está convencida de que estas nuevas estructuras «se convierten pronto en inhumanas, si las inclinaciones inhumanas del hombre no son saneadas, si no hay una conversión de corazón y de mente, por parte de quienes viven o rigen estas estructuras».
Arbitro de Nuestro Conflictos
Que bello sería este 6 de agosto, si al salir de este hogar solariego, después de compartir un retorno sincero a nuestros orígenes, llevaremos en nuestras almas el propósito de entendernos mejor desde el puesto donde ha colocado a cada uno la mano de la Providencia; si los hombres de gobierno y los pastores de la Iglesia, si el capital y el trabajo, los hombres de la ciudad y de los campos, las iniciativas del gobierno y las de la empresa privada…todos dejáramos que de verdad el Divino Salvador del Mundo, Patrono de la Nación, fuera nuestras transformaciones nacionales que urgentemente necesitamos, fuera el inspirador y el árbitro de todos nuestros conflictos, el artífice de todas nuestras transformaciones nacionales que urgentemente necesitamos, para una liberación integral que sólo El puede construir.
Continuará.

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Número 31006 – Pág. 3 – Nacionales, El Día Mundial de las Misiones

Por Monseñor Oscar A. Romero
Ya estamos llegando a todas las parroquias, los carteles que anuncian el próximo DOMUND, para el 24 de Octubre y los «sobres», donde los católicos, al mismo tiempo que ofrecen a Dios oraciones y sacrificios por las misiones, de depositarán una generosa ayuda económica, para la obra universal de las misiones de la Iglesia.
DOMUND, significa, Domingo Mundial de las misiones, y es una celebración que nace del universalísimo misionero de la Iglesia. Fue instituida por el Papa Pío XI en 1926 y se propone estos tres objetivos:
• FORMAR LA CONCIENCIA MISIONERA DE TODO EL PUEBLO DE DIOS, TANTO DE SUS INDIVIDUOS, COMO DE LAS COMUNIDADES.
• CULTIVAR LAS VOCACIONES MISIONERAS
• EL AUMENTO PROGRESIVO DE LA COOPERACIÓN ESPIRITUAL Y MATERIAL, A LA ACTIVIDAD MISIONERA EN TODA SU DIMENSIÓN ECLESIAL.
Más que una celebración pasajera, el DOMUND es todo un espíritu…nace como expresión de un deber que pesa constantemente, sobre la conciencia de cada católico. Lo inspira la naturaleza misma de la Iglesia. Y por eso se le ha llamado «EL GRAN DÍA DE LA CATOLICIDAD».

Pero muchos cristianos-observa con tristeza el Papa, en su mensaje para el próximo DOMUND- muchos cristianos creen cumplir su obligación misionera, con sólo ofrecer oraciones y limosnas el Día misionero de Octubre. Y se olvida que el deber misionero pesa constantemente sobre su conciencia, como pesa sobre nosotros todos los días del año, la obligación del «amor fraterno», aunque sólo un día al año se consagra de manera particular a esa finalidad.
El DOMUND pues, no es un día de las misiones…es una expresión del espíritu misionero, que debe vivir todo católico.

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Número 31006 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
¿Cuál es pues la liberación que patrocina y protagoniza el Divino Salvador de los hombres?

Los depositarios autorizados de su pensamiento, el Papa y los Obispos, se reunieron hace dos años, en el Sínodo mundial de 1974, para confrontar ese pensamiento divino con la trágica realidad de nuestro mundo actual…En su acento pastoral -comenta Pablo VI, en la exhortación sobre la evangelización del mundo actual, vibraban las voces, de millones de hijos de la Iglesia que forman tales pueblos (del tercer mundo). Pueblos empeñados con todas sus energías en el esfuerzo y en la lucha por superar todo aquello que los condena a quedar al margen de la vida: hambres, enfermedades crónicas, analfabetismo, situaciones de neocolonialismo económico y cultural, a veces tan cruel como el político, etc.
Y los Obispos reconocieron el deber de la Iglesia, de denunciar y ayudar a que nazca la liberación total, para estos millones de seres humanos. Pero los mismos Obispos, ofrecieron en aquella histórica reunión, «los principios iluminadores, para comprender mejor la importancia y el sentido profundo de la liberación, tal como lo ha anunciado y realizado Jesús de Nazaret y la predica la Iglesia (exhort. cit.)
La liberación de Cristo y de su Iglesia, no se reduce a la dimensión de un proyecto puramente temporal. No reduce sus objetivos a una perspectiva antropocéntrica: a un bienestar material o a iniciativas de orden político o social, económico o cultural.
Mucho menos puede ser una liberación amparada o que ampara la violencia.
Continuará

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Número 31005 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
Continuación
Porque sólo una persona divina podía dar categoría y mérito de Dios, al dolor y a la Sangre humana que debía ser el precio de la redención.

El Divino Salvador, es el hombre más acertado que se pudo dar a este cuadro luminoso de la Transfiguración; porque en él, Dios revela con el lenguaje divino de los signos, su designio misericordioso de salvar al mundo por medio de su hijo amado. Moisés y Elías son la presencia de las promesas y profecías con que dios venía anunciando y preparando, con mensajes y hechos portentosos, la gran liberación de la humanidad en Cristo. Pedro, Santiago y Juan, contemporáneos del cumplimiento de aquellas promesas de Dios, están allí, templando ya su fe y su esperanza para asistir y ser testigos ante el mundo del escándalo doloroso de la cruz; por eso, cuando la visión termina, el Señor les ordena el secreto de la teofonía, «hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». Por una paradoja insospechada, la luminosa visión del tabor ha sido un trágico anuncio de sangrienta transfiguración del Calvario.
Solo Salva su Liberación
Y así fue como nuestra Patria, junto con la presentación del nombre Dios, recibió, a través de Profetas y Apóstoles, la revelación auténtica de la verdadera salvación de Dios. No tenemos que mendigar a otras fuentes ateas o de inspiración intrascendente el concepto de nuestra liberación. Desde nuestros orígenes nacionales, Dios nos favoreció con su verdadero pensamiento. Y es allí, en la entraña de nuestra propia fe y de nuestra auténtica espiritualidad nacional, donde podemos encontrar las luces y la fuerza, que el Divino Salvador ofrece para eficaces liberaciones y promociones y transformaciones de nuestro país.
Continuará.

2 de Octubre de 1976Número 31005 – Pág. 5 – Octubre y sus Dos Grandes Mensajes

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Número 31001 – Pág. 2 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
Continuación
Era un evangelio que llegaba hasta nosotros, enriquecido con las exquisitas esencias de la teología y de la liturgia oriental y con el eco de las oraciones, las luchas y las victorias de la Iglesia creadora y guardiana de la civilización occidental; porque esta fiesta del 6 de Agosto que España nos regaló, comenzó a celebrarse con gran esplendor, el Siglo V, como la más destacada fiesta de verano, allá en el oriente, en honor de Cristo Rey y el Papa Calixto III, la adoptó en 1457, en la liturgia de occidente, como fiesta motiva, por la victoria cristiana de Belgrado, con las invasiones del Islamismo.

Así, la providencia de dios, preparó los largos caminos de la Iglesia para llegar hasta nosotros a comenzar aquí, su tarea de evangelización, bajo el signo de la Transfiguración; un signo de plenitud, la plenitud del Kerigma y de la catequesis cristiana, nos llegaba con esa visión espléndida del tabor. Porque en ella Dios nos ofrece, en maravillosa síntesis, como en semilla o fermento, toda la revelación de su divino proyecto de salvar al mundo en el hijo de sus complacencias. Por eso no creo que el mejor servicio que un humilde predicador del Evangelio puede prestar a la patria, en esta solemne ocasión en que retorna con cariño la familia, para revisar y confrontar, si nuestra realidad religiosa y nacional se está edificando sobre esas tres macizas coordenadas del cristianismo que se iluminan con este misterio nacional de nuestras fiestas patronales: Cristo, su Salvación, Su Iglesia.
Continuará.

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Número 30999 – Pág. 2 – El Divino Salvador

Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial
de la Catedral de San Salvador,
el 6 de Agosto
Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Una Canción de Cuna
El Evangelio de la transfiguración del Señor, que acaba de proclamar, se me ocurre que tiene para nosotros los salvadoreños, la nostálgica dulzura de una canción de cuna. Y a la luz de ese Evangelio, nuestras fiestas agostinas recobran para nosotros la emoción de un retorno al hogar que no vio nacer.
Sí. Así nacimos, a la civilización cristiana, bajo el signo de la Transfiguración del Señor. Su rostro divino, convertido en sol y el níveo resplandor de sus vestido, fueron los primeros rayos cristianos, que iluminaron la opulenta geografía de Nuestra Patria, al emerger de su nebulosa prehistoria, cuando el Capitán Don Pedro de Alvarado, en 1528, después de poner su conquista bajo la protección de la Santísima Trinidad, fundaba la Capital de nuestra República y la Bautizaba con el incomparable nombre de San Salvador.

El Siervo de Dios, Pío XII, al comentar, en el esplendor de nuestros primer congreso Eucarístico Nacional, este privilegiado origen de nuestra historia cristiana, observaba con perspicacia teológica: «No fue solamente -queremos pensarlo así-la acendrada piedad de Pedro de Alvarado, la que, en los albores de la Conquista, tan altamente os bautizó, sino más que nada la providencia misma de Dios».
Un Regalo de Bautismo
Efectivamente, era la Providencia misma de Dios, la que bautizaba e imprimía a esta ignota tierra un carácter inconfundible e indeleble con el esplendor de la más luminosa teofanía del Evangelio.
Continuará.

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Número 30995 – Pág. 1 – Reflexión sobre dos fiestas Julias

Dos «Iglesias Particulares»
Por Monseñor Oscar A. Romero
El 25 y 26 de julio celebran las fiestas de sus patronos respectivamente, la Diócesis de Santiago de María y de Santa Ana. La una bajo el patrono del Intrépido Apóstol Santiago y la otra bajo el privilegio patrocinio de la Abuelita de Cristo, son dos porciones de la Iglesia Universal, llamadas «Diócesis» o como confieren los eclesiólogos modernos «Iglesias Particulares».

Dos «Iglesias particulares» están de fiesta en El Salvador. Es una buena oportunidad para reflexionar sobre el significado de la Diócesis y sus relaciones con la Iglesia Universal.
«La Diócesis, explica el Concilio Vaticano II, es una porción del Pueblo de Dios que se confía a un Obispo, para que la apaciente con la cooperación del presbítero, de forma que unidad a su pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por el Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular, en que verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo» (Ch. D.11). Subrayemos estas últimas palabras: en la Diócesis «verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo». Quiere decir que toda la fuerza de la redención que Cristo confió a su Iglesia, está presente y operante en la vida de una Diócesis.
Por eso el Concilio llama a la Diócesis «Imagen de la Iglesia Universal»; porque así como el Papa es principio de Unidad de la Iglesia Universal, «del mismo modo cada Obispo es el principio y fundamento visible de unidad en su Iglesia particular. ..Y de todas las Iglesias particulares, queda integrada la única Iglesia católica.
Por eso cada Obispo representa a su Iglesia, tan como todas ellas, a una con el Papa, representan toda la Iglesia en vínculo de la paz, de la amor y de la unidad» (LG 23).
Desde la Iglesia Particular de Santiago de María, en fiesta, a la hermana Diócesis de Santa ana, también en fiesta: ¡SALVE!

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Número 30992 – Pág. 2 – Elías, ha llegado tu hora

(Una carta de Monseñor Oscar A. Romero
para su nuevo sacerdote Elías Morales,
que fue ordenado el 29 de Junio en Ciudad Barrios)

La hora de la ordenación sacerdotal es par un hombre como la hora de Jesús se refería a su «hora» como a una obsesión de toda su vida. Para un jóvenes se torna una obsesión también la hora de ser sacerdote, desde que sintió allá en su niñez o juventud, la voz misteriosa y dulce que lo llamaba la voz del Señor que lo llamaba para ser sacerdote. «La hora» de Jesús, era la hora terrible de su muerte en la cruz para salvar a sus hermanos los hombres. También comenzar a ser sacerdote, es comenzar a ser crucificado: sólo desde la cruz puede el sacerdote colaborar con el Redentor, en la verdadera liberación de sus hermanos. Pero junto con la espantosa visión de la cruz, «la hora» de Jesús significaba sobre todo la hora de su exaltación, la hora de la glorificación de su padre, la hora de la Redención y de la felicidad de todos los que quisieran creer en El. Así también la cruz de la vida, sacerdotal, tiene mucho de alegría y satisfacciones pascuales para el sacerdote y para los dichosos fieles que tengan la fortuna de seguir a un sacerdote y para los dichosos fieles que tengan la fortuna de seguir a un sacerdote santo. Y ese placer sacerdotal que arranca de la cruz, supera todas las otras alegrías frívolas de quienes se olvidaron del secreto pascual de la cruz.
Elías, ha llegado tu hora. La hora que marcarán las de tu Obispo, cuando se posen sobre tu cabeza, como signo sacramental de la gracia y del carácter con que el Sacerdote Eterno te participa sus poderes sacerdotales para siempre. Que, como «la hora» de Cristo, esta hora de tu ordenación no pase nunca. Que a la fidelidad del Eterno Sacerdote, que nunca se arrepentirá de haberte obsequiado esta hora, corresponde la fidelidad de tu entrega a El, incasable y absoluta. Son los deseos de:
TU OBISPO

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Número 30993 – Pág. 1 – Dos actitudes de CONTRASTE

Por Monseñor Oscar A. Romero
En esta semana, dos poblaciones de la Diócesis han sido escenarios de dos actitudes contrastantes: Ciudad Barrios y Ozatlán.

Ciudad Barrios nos conmovió con su espléndida apoteosis de unidad eclesial, el martes, Día de San Pedro. En torno del Papa. sucesor de San Pedro representado por el Señor Nuncio Apostólico Monseñor Emmanuele Gerada, y en torno también de su propio Obispo, signo de la unidad diocesana, una corona magnífica de sacerdotes, cuya mística se remozaba con la impresionante ordenación sacerdotal de Elías Morales, y una abigarrada muchedumbre de miles de fieles llegado de todas las Parroquias de la Diócesis, la pintoresca «Ciudad de los cipreses» ofrecía un inolvidables testimonio de la unidad que Cristo pidió a su padre para su Iglesia.
Al día siguiente, por la tarde, una pequeña comitiva de sacerdotes y laicos, presidida por el Padre Juan Macho Merino, Vicario General de Pastoral, entraba a Ozatlán, a dar posesión al Padre Vitalino Zilli como nuevo Párroco de aquella población que más parecía un desierto asolado por la desunión y la confusión, pero donde el nuevo Párroco, con mansedumbre franciscana, ha comenzado ya a sembrar la verdad, la unidad y el amor.
Son dos experiencia de contrastes que, en esta semana han enriquecido la historia de la Diócesis. Son dos episodios de la vida diocesana que viene a confirmar una eterna lección de la iglesia: que ésta no se puede construir sólidamente si no se pone como cimiento la Jerarquía puesta por el mismo Cristo: NIHIL SINE EPISCOPIO» (Nada sin el Obispo). O como lo expresó el Papa Pablo VI en su reciente discurso a los Cardenales, sin causarse jamás, que quien se separa de la Iglesia, de sus Pastores, de su doctrina, de sus normas morales, corre el peligro de colocarse por sí mismo fuera de la comunión clesial» (21 VI-76)

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