Inicio Su Pensamiento Prensa Escrita Diario de Oriente Número 30896 - Pág. 1 - Liberación es Salvación

Número 30896 – Pág. 1 – Liberación es Salvación

Por Monseñor Oscar A. Romero
Una Semana Santa más, en el gigantesco rodar de los ciclos del tiempo, nos trae otra vez el siempre impresionante recuerdo del drama del Calvario. Nuestra fe se revive y al escenificar la Pasión de Cristo, su muerte y resurrección, afirmamos que esos actos, junto con todos los de su vida, pero ellos principalmente, tuvieron un poder salvador para la humanidad.
Sin embargo, al decir «salvación» al pronunciar esta palabra, en un mundo donde hasta algunos presuntos líderes espirituales, prefieren hablar de demografía, de tercer mundo, de empresas multinacionales, de reforma agraria…nos parece que hemos resucitado un arcaísmo y que estamos haciendo el ridículo.
Ciertamente, está bien que una sana evolución teológica, impulsada por el noble afán de dialogar con un mundo que también evoluciona, y necesita respuestas cristianas para su crecida sensibilidad socio-política, explicite aspectos humanos, sociales y temporalistas, que una teología más individualista y espiritualista no enfatizaba tanto. Pero una evolución de teología, siempre es homogénea; y los nuevos énfasis que hoy se quieren poner, con el nombre de «teologías», a la única Teología de la Salvación, no pueden desvirtuar en nada el incasable concepto de salvación que ha venido enseñando, a través de los siglos, el Magisterio autorizado por el mismo Cristo.

«Para entender la liberación cristiana -ha escrito un teólogo Latinoamericano de confianza, Monseñor Pironio- es preciso penetrarla y descubrirla desde el interior del Ministerio Pascual de Cristo. Cristo es el que vino a quitar el pecado del mundo (Job I, 29), a salvar a su pueblo de sus pecados» (Mt. 1,21). Es el sentido de la encarnación redentora…Cristo ha venido a quebrar el imperio del demonio y para arrancarnos de la esclavitud del pecado, de la ley y de la muerte (Rom. 8,2). Pero el misterio pascual de Cristo recrea totalmente al hombre- lo que integralmente nuevo y «llamado a la libertad» (Gál. 5,23) y lo libera de toda servidumbre derivada del pecado: egoísmo, ignorancia, hambre, miseria, injusticia, muerte….La Iglesia prolonga la misión salvadora del Señor (GS 3). Su tarea primordial es quitar el pecado del mundo; del corazón de los hombres o del interior de las instituciones, proclamar el cambio radicar y urgente de las estructuras (PP 32); pero sin incitar a la violencia ni alentar la desesperación o la amargura. Grita la conversión y crea una conciencia nueva, con la fuerza del Evangelio y el poder del Espíritu» (Encíclica Ecclesia» 18-XI-72).
Una liberación entendida así, que enfatiza los aspectos sociológicos y políticos de la historia, pero sin perder un vigoroso contacto, con los valores espirituales, personales y escatológicos de la salvación cristiana, sí merece llamarse Teología, porque no Evapora la Redención, en peligrosos naturalismos, inmanentismos, materialismos y hasta ateísmos, en planteamientos de ciertos «intelectuales» cristianos. Es muy probable que algunos cristianos, incluso «teólogos» de exageraciones temporalistas, hasta hayan perdido la fe. Es posible, cuando el mismo Papa advertía recientemente contra el peligro de esos «principios pseudo-liberadores» y de esas «profanae vocumnovitates, opiniones frecuentemente de origen hostil y de ningún modo liberadoras, a las que algunos prestan obediencia servil, en vez de prestarla a la fe auténtica» (25-11-74).
Que esta Semana Santa, al darnos la oportunidad de reflexionar en nuestra salvación, con las luces nuevas de una sana evolución teológica, nos enseñe a vivir enmedio de las tareas temporales, como testigos y artífices de una salvación cristiana y trascendente del mundo.

Compartir:

También te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Select your currency
USD Dólar de los Estados Unidos (US)