Inicio Su Pensamiento Prensa Escrita Diario de Oriente Número 30905 - Pág. 1 - De Acuerdo con una Teología de Liberación

Número 30905 – Pág. 1 – De Acuerdo con una Teología de Liberación

bien Intencionada
Por Monseñor Oscar A. Romero
Nos ha agradado mucho encontrar, en dos teólogos latinoamericanos de renombre, nuestro mismo modo de pensar, acerca de lo positivo de una verdadera teología de la liberación y también acerca de los serios reparos contra una mala comprensión de la misma.
El P. Segundo Galilea, en su artículo, «Lenguaje político y Teología Pastoral» distingue «por lo menos cuatro sentidos del término liberación en América Latina; uno estrictamente teológico pastoral y los otros socio-políticos. En el sentido teológico es antítesis de la opresión del pecado y de todas sus consecuencias socio-políticas, se identifica con la salvación en Cristo que devuelve su destino sobrenatural al hombre a través de la historia, pero no sólo a través de ésta».
Es aquí en el momento de llevar la salvación en Cristo a una continuidad con las concepciones puramente sociológicas, donde el verdadero teólogo se cuida de no desvirtuar en nada, el divino contenido de la redención y donde un falso teólogo cae en la tentación de vaciar de su sentido más profundo la Redención cristiana, para hacerla consistir: O en una «liberación en sentido de desafío histórico en América Latina como proceso global para suprimir en la liberación de una clase -la obrera, de la opresión burguesa -con su asunción al poder» o finalmente, hasta en una «liberación de lucha armada contra los imperialismos».

«Por eso, concluye el P. Galilea -al hablar de una teología de la liberación y de una pastoral -o educación-liberadora, se hace necesario no trasladar simplemente la noción sociológica por la que hemos optado y formular en torno de ella una teología a una pastoral. De ahí a hacer de la Evangelización una pura acción política liberadora, no hay más que un paso».
Sin ese cuidado, solo se ofrecerá «una teología político-pastoral, latinoamericana ambigua e ilegítimamente politizada, un lenguaje que afuera de repetirlo indiscriminadamente, se va haciendo hoy impuro y prostituido al perder su verdadero contenido».
Con precisión más nítida y más profunda, el Franciscano Buenaventura Kloppenbtg, teólogo brasileño actual director del Instituto Pastoral del CELAM, elogia como «absolutamente legítima y excelentemente cristiana», la preocupación de la teología de la liberación por subrayar la dimensión social o «política» del mensaje cristiano, la función crítica de la fe (y de la Iglesia) ante las realidades sociales concretas. No desconoce pues, «su lado positivo». Pero precisamente como un servicio a la verdadera teología de la liberación, para apartarla de posibles desvíos («que temo está más o menos atentos o patentes en las fuentes y que no son pura imaginación de meras posibilidades»), hace diez serios reparos contra un mal entendida Teología de la Liberación. con graciosa delicadeza llama «tentaciones» a sus reparos («la tentación explica, no es pecado, pero es una tendencia a cierta dirección no verdadera, ni correcta»). Y son: «1.- Primado de la situación sobre el Evangelio. 2.- Menosprecio de la dimensión Ontológica de la Teología. 3.- Reducción de la Teología a la politología. 4.- Desvalorización del pecado individual o personal. 5.- Unión exclusiva del Evangelio con el Socialismo. 6.- Descuido en la consideración de la ambigüedad de la Liberación. 7.- Olvido de la reserva escatológica. 8.- Injusticia en las denuncias proféticas. 9.- Nuevo tipo de clericalismo. 10.- Recurso a la violencia».

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