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El Señor viene, preparémosle el camino

El Señor viene, preparémosle el camino
HOMILIAS 1978

Segundo domingo de Adviento.

Homilía del 10 de diciembre de 1978

Lecturas:
Isaías: 40, 1-5. 9-11
II Pedro: 3, 8-14
Marcos: 1, 1-8

Nota: El Dr. Roberto Lara Velado habló, unos minutos antes, en nombre de la Comisión de los Derechos Humanos para El Salvador en el XXX Aniversario de su Declaración Universal. Expresó el agradecimiento y la unión de la Comisión con nuestro Pastor Mons. Oscar A. Romero y con todo el pueblo salvadoreño. También manifestó la disposición de la Comisión de hacer todo el esfuerzo que sea necesario para que en nuestro país se vivan y se respeten los Derechos Humanos, concluyendo: «Ese es nuestro pequeño y humilde grano de arena para cumplir el nobilísimo mensaje de Cristo Nuestro Señor».

Queridos hermanos.

INTROITO Y ORACION DEL DIA.

Ese aplauso de ustedes a la expresión del pueblo auténticamente libre y digno que se ha escuchado en los labios del Dr. Roberto Lara Velado esta mañana, con ocasión de celebrarse hoy un aniversario más de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, constituye el mejor respaldo a nuestra fe en esta Palabra de Dios, desde la cual iluminamos inconveniencias políticas, sociales o económicas, siempre desde la perspectiva auténtica del Dios que creó a los hombres; es el trabajo por esa dignificación que la Iglesia asume como un compromiso sagrado. Yo le agradezco al Dr. Lara Velado haber puesto, en esta mañana, no un granito de arena sino un poderoso respaldo, con su palabra, a esta palabra que quiere seguir siendo fiel en la interpretación del mensaje de Dios.

Y ese mensaje de Dios, que vamos tratando de tomarlo de la sagrada Biblia y del lenguaje que la Iglesia hace su vivencia de plegaria, se llama la Liturgia; en estos domingos preparatorios de la Navidad nos llenan de esperanza y de alegría. El domingo pasado decíamos: Adviento, el Tiempo de la Alegre Esperanza; y hoy la Sagrada Liturgia se inicia con un grito de alegría y de esperanza: ¡Qué salgamos al encuentro! ¡Qué el Señor viene! Y en la plegaria le hemos pedido a Dios que quite todos los obstáculos que puedan estorbar ese encuentro con él.
(Homilía del 10 de diciembre de 1978)
Isaías: 40, 1-5. 9-11
II Pedro: 3, 8-14
Marcos: 1, 1-8

Nota: El Dr. Roberto Lara Velado habló, unos minutos antes, en nombre de la Comisión de los Derechos Humanos para El Salvador en el XXX Aniversario de su Declaración Universal. Expresó el agradecimiento y la unión de la Comisión con nuestro Pastor Mons. Oscar A. Romero y con todo el pueblo salvadoreño. También manifestó la disposición de la Comisión de hacer todo el esfuerzo que sea necesario para que en nuestro país se vivan y se respeten los Derechos Humanos, concluyendo: «Ese es nuestro pequeño y humilde grano de arena para cumplir el nobilísimo mensaje de Cristo Nuestro Señor».

Queridos hermanos.

INTROITO Y ORACION DEL DIA.

Ese aplauso de ustedes a la expresión del pueblo auténticamente libre y digno que se ha escuchado en los labios del Dr. Roberto Lara Velado esta mañana, con ocasión de celebrarse hoy un aniversario más de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, constituye el mejor respaldo a nuestra fe en esta Palabra de Dios, desde la cual iluminamos inconveniencias políticas, sociales o económicas, siempre desde la perspectiva auténtica del Dios que creó a los hombres; es el trabajo por esa dignificación que la Iglesia asume como un compromiso sagrado. Yo le agradezco al Dr. Lara Velado haber puesto, en esta mañana, no un granito de arena sino un poderoso respaldo, con su palabra, a esta palabra que quiere seguir siendo fiel en la interpretación del mensaje de Dios.

Y ese mensaje de Dios, que vamos tratando de tomarlo de la sagrada Biblia y del lenguaje que la Iglesia hace su vivencia de plegaria, se llama la Liturgia; en estos domingos preparatorios de la Navidad nos llenan de esperanza y de alegría. El domingo pasado decíamos: Adviento, el Tiempo de la Alegre Esperanza; y hoy la Sagrada Liturgia se inicia con un grito de alegría y de esperanza: ¡Qué salgamos al encuentro! ¡Qué el Señor viene! Y en la plegaria le hemos pedido a Dios que quite todos los obstáculos que puedan estorbar ese encuentro con él.

EL SEÑOR VIENE, PREPAREMOSLE EL CAMINO

1º. La venida de Dios
2º. Los caminos por donde Dios llega al hombre
3º. Cristo es el camino.

1º. LA VENIDA DE DIOS PARA SALVARNOS

a) Sentido litúrgico de Adviento: La venida de Dios para salvarnos es el sentido litúrgico de la palabra que le da estilo y unidad a esta temporada densa de la preparación navideña bajo el sugestivo nombre de «adventus», el Adviento, la venida, la preparación para un encuentro. ¿Quién no ha tenido en su vida una psicología de adviento? La preparación para recibir al amigo, al hijo, a la esposa, a la mamá que viene de lejos; se le prepara la casa, se le prepara una bienvenida, una fiesta tanto más cordial cuanto más se le ama. Eso indica algo, lo que quiere infundir la Iglesia en este tiempo: Una preparación cariñosa.

b) Sentido teológico: La venida de Dios para salvarnos. Hay un sentido teológico que lo expresa así el Concilio Vaticano II cuando habla de la dignidad del hombre, que nos acaba de recordar el Dr. Lara Velado: «La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando se confía por entero a su Creador». (G.S. 19). «Nos hiciste para tí -dice aquel gran humanista San Agustín-, nos hiciste para tí y nuestro corazón está inquieto hasta descansar en tí». Hay un atractivo mutuo entre el Dios que nos creó para él y los hombres que hemos recibido inteligencia, libertad y muchas capacidades; no para malbaratarlas ni para abusar, sino para encontrar su plenitud en ese objetivo de su naturaleza, en ese principio y fin de su ser.

c) Las tres lecturas revelan este destino del hombre que corresponde al deseo de Dios.

Por eso, las tres lecturas que quieren darle espiritualidad a este domingo y a esta semana de los cristianos, nos hablan precisamente de ese destino del hombre que corresponde al deseo de Dios. Y cuando el corazón del hombre expresa toda la nobleza de lo más íntimo de sus sentimientos, habla; como acaban de escuchar a un hombre del mundo, a un seglar, el ansia de parecerse a Dios. Reclama la dignidad de ser imagen de Dios, y siente el hombre que no está satisfecho mientras no se encuentre con ese Dios que también anhela el encuentro del hombre.

PRIMERA LECTURA

a) Del destierro a la Patria. Corresponde a los finales del destierro de Babilonia. Son aquellos capítulos que se llaman del segundo Isaías. Un profeta anónimo inspirado en las esperanzas de Isaías, ve que ya se acerca el final del castigo de Dios. ¡Ya se levantará este destierro! ¡Ya volveremos a la patria! Y entonces escucha, como un mandato de Dios: «¡Consolad, consolad a mi pueblo dice vuestro Dios! ¡Hablad al corazón de Jerusalén y gritadle que se ha cumplido su servicio y está pagado su crimen».

b) La epifanía del desierto.

«Una voz grita en el desierto: ¡Preparad el camino del Señor!». Y se comienza a describir en forma de una procesión, como una epifanía, una manifestación de Dios que va a brillar entre las arideces del desierto el caminar de un pueblo que vuelve del destierro, con la alegría de encontrarse otra vez con su patria. Dicen los beduinos del desierto que cuando el viento produce un ruido extraño que parece un gemido, un gemido humano -como son poetas a lo oriental-, ellos mismos se preguntan y contestan: «¿Oyes hermano cómo gime el viento?… Es el desierto que se lamenta y llora porque quisiera ser pradera». Cuando uno ha conocido un desierto ¡Qué cosa más espantosa! ¡Arenas, polvo, sol, aridez! De veras que la mente del oriental siente el ansia de convertir esas arenas en jardín, en praderas, en bosque. Fue lo que sintió Isaías y quiso expresar en esa transformación de la aridez del desierto en un jardín, la esperanza de un pueblo que retorna de la esclavitud, del castigo de la opresión, a los brazos de la libertad, a la alegría de sentirse pueblo digno, autónomo.

c) Sentido redentor: ya está pagado el pecado.

Toda la primera lectura involucra un sentido redentor. El profeta no calla que todo ésto ha venido por los pecados por las idolatrías, por las injusticias sociales, por los abusos de los reyes en el poder. Y por eso Dios ha castigado a su pueblo, pero dice el profeta: «Ya está Dios satisfecho». No es que Dios se complazca en hacer sufrir a los hombres aunque sean pecadores. Es que Dios quiere hacer sentir al hombre que no puede encontrar en las cosas de la tierra la alegría que él le ha dado, sino que sólo puede llenarlo sólo él. Dios es celoso de llenar el corazón del hombre y por eso hace sentir el vacío cuando los hombres se apartan de él.

SEGUNDA LECTURA

a) La consumación del encuentro No confundir cercanía teológica con cercanía cosmológica.

La segunda carta de San Pedro, también se orienta en este sentido de un encuentro con Dios. Y nos viene a decir San Pedro, como en términos modernos: No confundamos una cercanía teológica con una cercanía cosmológica. Voy a explicarme. Había en tiempo de los apóstoles una preocupación: si la venida de Cristo que había sido prometida para juzgar al mundo iba a ser ya, si la iban a ver ellos; y cuando se morían, muchos de su generación se afligían porque los enemigos se reían: «¡Pobres ilusos, esperando una esperanza que nunca llegará!» Entonces San Pedro escribe para consolidar esa esperanza: «Tengan paciencia, un día ante Dios es como mil años, y mil años es como un día». Para Dios no valen las categorías cronológicas: El tiempo.

b) Lo que interesa a Dios es salvar.

Para Dios lo que vale es una preocupación más honda «Tengan paciencia, porque la paciencia de Dios esperando, es para que sus hijos se conviertan». El lo que quiere es encontrarse con los hombres. Puede que llegue a la hora tardía, cuando ha pasado la vida y en la ancianidad no se recogen más que los frutos podridos de una juventud mal vivida. Todavía, entonces, está esperando Dios con paciencia. Pueda ser en la juventud, y tenemos en esta hora, jóvenes que han encontrado la alegría en su Dios. En fin, para Dios el tiempo es como la comparación de mil años con un día. Para Dios hay algo más profundo: Su obra salvadora, su encuentro con el hombre, sea niño, sea joven, sea viejo; sea en la edad presente, o sea en el futuro. Lo que espera es que toda esta familia creada por él en el mundo, sea para compartir con él la alegría, la felicidad, la vida divina. «Nos hiciste para tí».

c) Destino del hombre y de los pueblos… cielos nuevos y tierra nueva.

Por eso la segunda lectura nos habla de ese destino de los hombres y de los pueblos, caminando hacia una tierra nueva y hacia unos cielos nuevos, para que no nos quedemos de rodillas idolatrando los bienes de esa tierra, que dice que se van a consumir.

d) Lo presente tiene validez relativa

La segunda carta de San Pedro es la que expresa con lenguaje más apocalíptico, la destrucción de los elementos. Tomado, sin duda, de apocalipsis contemporáneas no precisamente cristianas que intuían un fin de las cosas materiales, y hablaban de un cataclismo y de unos incendios del cielo y de los elementos. No es necesario tomarlo al pie de la letra. Lo que nosotros hemos de captar en ese lenguaje oriental, fantástico, de incendios y apocalipsis, es una gran realidad: Lo que existe en el tiempo tiene un valor relativo con el tiempo, se acabará. Sólo los cielos nuevos y la tierra nueva que Dios tiene prometidos, son el verdadero paraíso. Donde se estabilizará para siempre el encuentro de Dios con los hombres. ¡Hacia allá caminamos! Desde aquí, desde la tierra, en un encuentro que ya lo hemos de hacer nuestro, en nuestro propio corazón, en nuestra propia vida, en nuestro propio hogar. ¡Ya debe de ser un Dios que se encuentra!

Queridos hermanos, quien pusiera elocuencia de profeta a mis palabras para sacudir la inercia de todos aquellos que están como de rodillas ante los bienes de la tierra. Aquellos que quisieran que el oro, el dinero, las fincas, el poder, la política, fueran sus dioses inacabables. ¡Todo eso se va a terminar! Sólo quedará la satisfacción de haber sido un hombre en la política o en el dinero, fiel a la voluntad de Dios. Hay que saber manejar, según su voluntad, lo relativo y transitorio de las cosas de la tierra. ¡No absolutizarlas! Sólo hay un absoluto: El que nos está esperando en los cielos que no pasarán y en la tierra que no pasará. «Sólo hay un Dios y no hay otros dioses fuera de mí», decía con celo divino, Dios. Para que no adoraran a nada sobre la tierra, sino que en la tierra y en la eternidad supieran que el hombre había sido hecho para Dios. Y sólo en Dios se encuentra su satisfacción.

Esto quiere ser el mensaje de Adviento: El Señor que viene y el hombre que quiere salir a encontrarlo; la Iglesia que está preparando a su comunidad para la Navidad, para celebrarla no como una fiesta profana de comercio, de vicios, de comilonas, de negocios. Que triste es que la Navidad se haya comercializado y se haya profanado y no hayamos comprendido que la Navidad es este anhelo de Dios por encontrarse con el hombre y del hombre que no estará feliz mientras no se encuentre con Dios.

2º LOS CAMINOS POR DONDE DIOS LLEGA AL HOMBRE

Por eso quiero responder a una segunda pregunta, a un segundo pensamiento. ¿Por qué caminos viene Dios a la historia? ¿Por qué caminos voy a encontrar yo concretamente a ese Dios que viene a salvar? ¿Por qué caminos El Salvador, en esta encrucijada, en este callejón sin salida, va a encontrar la salvación en ese Dios? ¿O es que se van a reír de nosotros como se reían de los cristianos a los que escribió San Pedro? ¡No, hermanos! no es ilusión, Dios viene y sus caminos son bien cercanos a nosotros. Dios salva en la historia, en la vida de cada hombre que es su propia historia, allí sale Dios al encuentro. Que satisfacción saber que no hay que irlo a buscar al desierto, no hay que irlo a buscar a tal o cual punto del mundo. Dios está en tu propio corazón. «El Reino de Dios está en vuestros corazones», decía Cristo. Allí están los caminos de Dios, son los caminos de la historia, son los caminos concretos de nuestra vida nacional, familiar, privada.

a) Reminiscencia de los caminos que se preparaban a dioses y reyes.

Es hermoso como describe hoy el profeta Isaías los caminos de Israel: «¿Por dónde saldrá Dios a nuestro encuentro, nosotros pobres desterrados, humillados, oprimidos por un poder invasor que nos quitó la libertad y nos hizo cautivos?». Quien les hubiera dicho, que precisamente por esos mismos caminos por donde caminaron sus invasores para ir a humillar la Tierra Santa, por allí iban a venir triunfantes, cantando la alegría de volver. «¡Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor!». Jerusalén era la vida del judío, y sin Jerusalén se sentía como muerto. Recuerden aquel hermoso salmo de los ríos de Babilonia: «Nos pedían nuestros opresores que cantaramos un canto a nuestro Dios. ¿Cómo vamos a cantar un canto en tierra ajena? ¡Que se me pegue la lengua al paladar y se me seque la mano si me olvidara de tí, Jerusalén!» ¡Qué sentido patriótico! Yo creo que el sentido patriótico se aviva en el destierro. En el destierro, sobre todo, cuando se vive una esperanza de volver, la patria no se ha perdido. Dios se vale de estas humillaciones para darme más alegría cuando retorne convertido. Nos cuentan las historias de los tiempos de Isaías que cuando iban a llevar la imagen de un Dios, o un emperador, o un rey a visitar una ciudad, le preparaban caminos como también ahora se preparan los caminos para una visita de una persona importante. Y así es como de allí, de esa imagen, toma Isaías cuando dice: «Preparen una calzada para el paso del Señor. Que las llanuras sean terraplenadas. Que se hagan rectos los caminos tortuosos. ¡Se verá la gloria del Señor!». Este pasaje de Isaías, tiene el privilegio de haberle dado a la vida de
ada hombre, la comparación del camino.

b) La vida es el camino de cada uno.

Su conducta.

El camino por donde Dios se encuentra con el hombre, es su propia vida y por eso se llama el camino de la vida. Más que todo, la conducta por donde llevo mi vida. Si es una vida mal conducida no va por el encuentro de Dios, si es una conducta conforme a la ley y a la voluntad de Dios me voy encontrando con Dios. El encuentro con Dios con un pueblo, también será lo mismo. Como sea la historia de El Salvador, así será el encuentro de Dios con nuestra patria. Si está mal conducida, si se ha hecho materialista y en ella abunda la injusticia, no son esos los caminos del Señor. «Enderezad los caminos», esta es la voz de Adviento, la voz de los profetas que resuena plena en Juan Bautista, la última flor de los profetas: «Llega el Señor. Preparadle los caminos».

SEGUNDA LECTURA.

El Señor es paciente, no quiere que parezcamos, sino que nos convirtamos.

La Iglesia, cuando San Pedro nos habla en la segunda lectura de hoy, también nos dice que: «…El Señor tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que perezca nadie, sino que todos se conviertan». ¡Estos son los caminos!:

EL EVANGELIO.

El Evangelio es precioso. Yo le suplico que este año en que la lectura básica será San Marcos, sepamos escoger de ese secretario de San Pedro, la expresión más bella del Evangelio. Porque Marcos, como San Pablo, nos dice que el Evangelio no es contarnos la vida de Cristo. El Evangelio es la misma fuerza, la misma presencia divina de Cristo que ha venido al mundo. Por eso se oye solemne ya, en el primer versículo de San Marcos en este domingo: «Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios». Como quien dice: Todo está en conocer a Cristo, no importa las historias, los milagros; lo que importa es descubrir su identidad, Dios que ha venido a la historia de Israel, en ese humilde hijo de la Virgen de Nazaret. Y así se encontrará también en cada vida que se haga cristiana, Cristo se hará encontradizo de cada pueblo y de cada hombre en la medida en que lo sepamos escoger.

a) El Evangelio, síntesis de todo el kerygma.

El Evangelio de San Marcos, resume hoy toda la predicación de San Juan Bautista, de Cristo y de la Iglesia, en una palabra: «¡Preparadle el camino al Señor!».

b) Juan: vida-testimonio…

Vida, camino para el pueblo.

La figura de Juan es un camino, un hombre hecho camino. Eso debería de ser cada cristiano: Un hombre que se hace camino, que se hace luz, que se hace testimonio; que con su integridad, con sus virtudes, como San Juan Bautista, predica no sólo cuando levanta y señala al cordero de Dios, sino con su mismo porte de austeridad, de pobreza, de sinceridad, de sencillez, de valentía, de enfrentamiento, aunque sea el rey que le va a quitar la cabeza: «No te es lícito». Y grita la denuncia aunque cueste la vida. Juan Bautista es el modelo del camino. Sólo esos hombres son el faro que señalan caminos. Sólo esos hombres pueden decir con la grandeza que tienen y que el pueblo los sigue. Y sin embargo, dicen: «Detrás de mi viene otro más poderoso que yo. Yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo no hago más que señalar al que salva el mundo. Yo no soy salvador».

El cristiano tiene que ser tan transparente como Juan Bautista para señalar que existe un poder que salva al mundo: ¡Dios que se hizo hombre, Jesucristo! Y como Juan Pablo II, en la solemnidad de su inauguración pontificia en plena Plaza de San Pedro y frente al mundo, grita el mismo grito de Juan: «Abranle las puertas a Cristo, no tengan miedo. Y lo digo a todos los campos: Los de la política, los de la economía, los de los hombres del mundo; no le tengan miedo. Sólo él tiene palabras. Si, sólo el tiene palabras de vida eterna». Esta es la misión de la Iglesia, por eso cada uno de nosotros, que somos Iglesia, si de verdad queremos hacer honor a este pueblo de Dios que nos integró por el bautismo, tenemos que hacernos lo más transparentes posibles a la presencia de Cristo, salvador de los hombres en el mundo; y no creer en otras salvaciones, sino predicar al único Salvador; y no confundir esta liberación integral de Cristo, con otras liberaciones parciales de la tierra. Estos son los caminos.

3º CRISTO ES EL CAMINO Y EL ENCUENTRO DE DIOS CON LOS HOMBRES.

Mi tercer pensamiento es Cristo. Es el gran camino y el encuentro con Dios. Pero antes de terminar con este pensamiento. Yo quiero detenerme aquí, porque si ésto: Nuestras vidas, la historia de nuestro pueblo son los caminos concretos por donde Dios está saliendo hoy en 1978, a salvar a los salvadoreños, es necesario conocer estos caminos. Por eso es mi preocupación de que esta predicación del Evangelio no se desencarne, que la predicación de este domingo ilumine las realidades de nuestra semana. Esto que hago Yo aquí, desde una perspectiva bien incompleta, porque nuestra historia es mucho más compleja y cada familia, y cada uno de nosotros como individuos tiene su propia historia, no es más que poner un ejemplo de cómo tenemos que hacer un esfuerzo por meditar la Palabra de Dios: Iluminando la realidad de nuestra historia, de nuestra vida. Cada uno, cada familia, tiene que iluminar la historia de su propio hogar, de su propia conciencia en la luz del Evangelio que es la única que ilumina y salva.

HECHOS DE LA SEMANA

En esta semana recojo reverente y agradecido la palabra y el magisterio del Papa.

Y fíjense como el Papa también se preocupa de las realidades concretas que está viviendo la semana. Pidió a las Naciones Unidas que ayudaran a los fugitivos de Viet Nam. Denunció que son muy pocos los países que quieren recibir a esos pobres prófugos. Pidió para que unos secuestradores italianos liberaran a una señora que estaba 55 días bajo su poder. Habló de Nicaragua concretamente: Reclamó la libertad de los hombres y del pueblo: Señaló la religiosidad y la fe y la esperanza de los nicaragüenses; y los invitaba a perseverar fieles a esa inspiración cristiana y a no desfallecer. Envió al Cardenal Berttolli para que mediara en la crisis del Líbano. Miren como el Papa vive las realidades de la tierra. ¡Si es Pastor que camina iluminando como Moisés en el desierto, las realidades de un pueblo que tiene sed, que tiene hambre, que murmura, que se puede perder!

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Quiero felicitar al grupo de sacerdotes de esta Arquidiócesis que celebraron esta semana sus ejercicios espirituales. Miren como los sacerdotes buscamos realizar nuestra identidad, porque sabemos que cuando más difícil es el mundo en que tenemos que realizar este sacerdocio, y más propenso es ese mundo para calumniarnos y desfigurarnos, tenemos que ser más fieles a esta identidad sacerdotal.

En este ambiente sacerdotal, Yo tengo pena de referirme a una cosa que hubiera querido que quedara privada, pero como se ha echado al público y con cierta malicia, tengo que aclararlo también en público.

En la Prensa Gráfica ha salido varias veces con una pregunta y una sospecha: De por que fue privado de su cargo de Vicario General, Mons. Revelo. Era una nota privada que debía entregársele a él privadamente. ¿Cómo ha aparecido en público? No la ha mandado la Curia Diocesana. Y ha salido la mala interpretación de que entre el Señor Obispo Auxiliar y Yo no hay un entendimiento de carácter político; como si él no quisiera seguir mi línea «dura», como dice textualmente el periódico. Eso es falso. Ustedes saben que respeto la opinión de cualquiera, con tal de estar en comunión con la Iglesia. ¿Qué ha pasado entonces? Solamente el cumplimiento de estos cánones de la Ley de la Iglesia. La Ley o Canon 366 dice: «Es nombrado el Vicario General libremente por el Obispo, que puede también removerlo cuando le parezca». Y el Canon 369 manda: «Que el Obispo Auxiliar debe dar cuenta al Obispo de los principales actos de la Curia, e informarle de las medidas que se hubieran adoptado o convenga tomar para mantener la disciplina en el Clero y en el pueblo. Guárdese -manda el Canon al Vicario General- de hacer uso de sus poderes contra la mente y la voluntad de su Obispo». Quienes conocieron el episodio del cambio de estatutos de Cáritas de El Salvador, pueden tener la explicación suficiente. Un abuso de poder que no se toleraría en ningún ministro, en ningún vicepresidente de la República, es lo que ha motivado, en último término, esta destitución. Por lo demás, seguimos en comunión y él seguirá trabajando como Obispo Auxiliar, que ésto depende directamente de la Santa Sede.

A propósito del problema de Cáritas de El Salvador, les aviso también, que se ha elevado una denuncia jurídica ante el Ministerio del Interior, porque todos los juristas están de acuerdo en la ilegalidad con que se atropelló la autoridad del Arzobispo, que es el único que puede autorizar el cambio de estatutos. Y se cambiaron a espaldas de él.

Acerca de este caso del P. Ernesto Barrera.

Yo también quiero hacer unas aclaraciones, ya que las publicaciones de estos últimos días no dieron cabida a los comunicados de la Secretaría del Arzobispado y sí se prestaron con todo lujo de detalles y de escándalo a hacer eco de unas publicaciones de las FPL. Acerca de ésto podemos decir que:

1º) Esperamos la comprobación de que sean comunicados auténticos de las FPL.

2º) Pero aún cuando fueren auténticos, quiero declarar que acerca de la supuesta militancia política del P. Ernesto Barrera como perteneciente, según quieren decirlo, a las FPL ratifico lo mismo que dije el domingo pasado: No he recibido directamente ninguna información al respecto y sólo conozco el caso por lo que se ha publicado en los periódicos.

3º) No me consta tampoco de la veracidad ni autenticidad de tal información, pero con ocasión de esta difusión de tal noticia, quiero aprovechar para ratificar la posición de la Iglesia en la Arquidiócesis, que creo está bien definida en mi Carta Pastoral de la Iglesia y las organizaciones políticas populares, y que puede resumirse en estos pensamientos: «-Que en cualquier labor pastoral que les pidan a los sacerdotes las personas, los partidos, o las organizaciones, los sacerdotes deben tener siempre como primer objetivo ser animadores y orientadores en la fe y en la justicia que la fe exige, según los grandes principios cristianos. -Le corresponde- al sacerdote principalmente- mantener viva la norma evangélica de pensamiento y acción. Recordar como Jesús el amor del Padre a los hombres y urgir el seguimiento de Jesús hacia la implantación del Reino de Dios entre los hombres. -Si en un caso excepcional, a un sacerdote concreto se le pidiere una mayor colaboración en los mecanismos concretos del quehacer político, además de considerarlo como caso excepcional porque actuaría en un papel supletorio, que no le corresponde como algo normal a la vocación y ministerio sacerdotal, tocaría al Obispo en diálogo sincero con ese sacerdote, a la luz de la fe, hacer un discernimiento cristiano sobre el valor apostólico de dicho trabajo.

4º) Que todas las veces que yo dialogué con el P. Ernesto Barrera, hablamos sobre la importancia y los retos que se le presentaban para ser animador en la fe y en la justicia que la fe exige dentro de una pastoral obrera, pero que nunca me comunicó que él estuviera, como en un caso excepcional, prestando una mayor colaboración en mecanismos concretos del quehacer político. Ni que para ello se hubiera incorporado a las FPL ¡No me consta! No hubo nunca una información sobre ésto.

5º) Pero si fuera verdad que pertenecía a esta Organización, lo hizo sin que lo supiera el Arzobispo. Y ésto quede como un aviso para todos los agentes de pastoral; de que la línea del Arzobispado está clara y definida y no se cambiará.

Sí quisiera decir algo más sobre lo inoportuno que resultan a veces estas apropiaciones de ciertos grupos.

Por eso dije que fueron inoportunas las porras cuando en el entierro de Neto Barrera gritaban los del Bloque reclamando venganza. Es una palabra ajena al lenguaje de la Iglesia. Ahora también que las FPL quieren adjudicarse la pertenencia de Neto Barrera:

A este propósito la emisora Y.S.A.X. comentó: «…la orientación Pastoral es clara… Hacen un flaco servicio a la Iglesia, al Arzobispo y a la causa de los pobres, tal como ésta es definida por su Arzobispo, los posibles sacerdotes que estén relacionados orgánicamente con grupos como las FPL, ERP, FARN, o cualquier otro. Y las FPL hacen un flaco servicio a la Iglesia, cuando se vanaglorían de que un sacerdote pertenece a sus filas. Pero por lo menos dejan en claro que ellos no miran por la Iglesia, que les tiene sin cuidado la forma cuidadosa como la Iglesia predica en El Salvador el Reino de Dios; que les tiene sin cuidado el daño que puedan causar a la Iglesia, porque cualquier observador agudo de la situación se dará cuenta de que si alguien quiere hacer daño al Arzobispo en este momento, el mejor modo de hacerlo es decir que el P. Barrera pertenecía a las FPL. Tan es así que queda abierta la sospecha de si el comunicado no es falso, de si el comunicado está hecho por las FPL o por agentes de extrema derecha que quieren dañar al Arzobispo. Pero este mismo daño se convierte en bien. Debe quedar claro, después de ésto, no sólo que el Arzobispo no está con las FPL sino que las FPL no están de ningún modo con el Arzobispo. Si lo estuvieran, hubieran buscado proteger la imagen, respetando su buena intención».

Tampoco quisiera que se dijera que es ingenuidad del Arzobispo, de que sacerdotes como el P. Barrera estuvieran a sus espaldas haciendo este papel. La Iglesia, téngalo muy en cuenta, no tiene sistema de vigilancia interna como lo tiene la Fuerza Armada, cometen toda suerte de fechorías, pensamos, que sin saberlo las autoridades. Hoy mismo los periódicos nos hablan de un Mayor perteneciente nada menos que al Estado Mayor, sorprendido en un atraco a mano armada para robar ¢25.000.00 colones…

Pero quiero que quede también claro que, lo que Yo he visto y en lo que he acompañado al P. Neto Barrera, mucho más en la hora de su muerte, y en que la comunidad lo acompaña en su dolor junto a su familia, es debido a que habían muchas cosas buenas en él. Muchos conocían cosas sacerdotales muy buenas del P. Neto. Las pruebas abundan… y precisamente, su ejercicio frecuente del sacerdocio ministerial, quitaba toda sospecha de cualquier compromiso prohibido por el Arzobispo. Y recuerdo que en una de sus últimas intervenciones, pedía solidaridad con el Arzobispo y ésto es lo que pone en duda la autenticidad del comunicado que no se puede aceptar como definitivo hasta que sea absolutamente comprobado. Quiero recordarles que la Comisión de Investigación no ha terminado su trabajo y que irá dando el resultado de sus comprobaciones. Tengan paciencia como nos ha dicho hoy San Pedro, «porque mil años de Dios son como un día para nosotros». Las impaciencias de los que quieren calumniar, deben de ceder ante la paciencia de la verdad que se va abriendo paso con más majestad que sus turbulencias del odio y de la inquina.

De parte de la Colonia Amatepec quiero invitar a los jóvenes.

Para que hoy acudan a la convivencia o encuentro juvenil que se está celebrando desde las ocho de la mañana en el Colegio Cristóbal Colón de la Colonia Centro América. Allá los espera el P. Luis Burguet. El mismo padre, encargado de Amatepec, avisa que la bendición de la Iglesia y las confirmaciones que se habían preparado para el próximo domingo, se trasladarán al domingo 24, cuando tendré también la felicidad de estar con esta comunidad.

Quiero avisar que la Comisión de Laicos ha preparado para el próximo domingo 17, una concentración de comunidades eclesiales de base y movimientos laicales bajo el tema de estudio «La Comunidad». Tendrá lugar en el colegio Guadalupano. Allá invitamos a todos los católicos que pertenezcan a comunidades eclesiales de bas

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