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Pentecostés – Venida del espíritu que vivifica la nueva alianza

Pentecostés – Venida del espíritu que vivifica la nueva alianza
HOMILIAS 1979

Homilía de Pentecostés

3 de junio de 1979

Lectura:
Hechos 2, 1-11
Corintios 12, 3b-7. 12-13
Juan 20, 19-23

Queridos hermanos:

Pentecostés es una fiesta de juventud.

– Dos expresiones de juventud. Por eso me alegro de poner en el altar de la celebración de esta mañana como dos magníficos ramos de juventud: Los jóvenes que se han preparado para recibir hoy el don del Espíritu Santo! y la juventud del Seminario! -Cerca de 400 muchachos en el Seminario Mayor Interdiocesano y en los diversos seminarios menores de las diócesis y de las congregaciones religiosas-. Todo ésto nos está diciendo que la Iglesia es siempre joven y que la juventud, tanto la que ha sido llamada a la vida consagrada -que llena seminarios, noviciados, casas de formación- como la juventud que no siente ese llamamiento pero que tiene que seguir en el mundo un compromiso para el cual ha recibido su vida, es signo de una Iglesia siempre joven, siempre en fase de renovación. Y el Espíritu Santo es el alma de esa renovación, de esa espiritualidad.

– Corresponde al anhelo de los hombres hoy: Justicia, verdad trascendencia. Si en algún año la fiesta del Espíritu Santo recobra una actualidad urgente, creo que es hoy cuando vemos tanta confusión, tantas voces falsas de redención, tanto materialismo, tanto egoísmo, tanto odio, tanta violencia. Es un momento precioso para sentir que esa ansia de justicia, de verdad, de absoluto, de trascendencia, corresponde a un anhelo profundo del hombre que nadie lo puede llenar si no es el Espíritu mismo de Dios que viene a tomar posesión y a llenar ese inmenso vacío que -el hombre- como San Agustín va buscando en el mundo soluciones y no puede encontrar: «Nos hiciste Señor para Tí y nuestro corazón anda inquieto hasta descansar en Tí».

Se explica que ustedes, queridos jóvenes, busquen muchas veces esos caminos de lo espiritual en doctrinas que en vez de llenar hacen más misteriosa la sed de infinito que todos llevamos. Cuántos buscan en falsos gnosticismos, en espiritualismo de tipo oriental; o quien sabe lo que es peor: En evasiones de las drogas, del vicio, del placer, o buscando en las luchas falsas de la violencia, de la revolución, de la guerrilla. ¡Cuánta juventud se pierde! que lleva el ansia de la justicia, de lo absoluto, de lo espiritual, que está como intoxicada en medio de un mundo que no se levanta más allá de las tejas. ¡No pierdan esa ansia, nunca!, pero no la busquen por caminos torcidos.

Explicación de la fiesta de Pentecostés
– Fiesta bíblica

La Iglesia tiene una respuesta y es la que está dando este día: «Pentecostés». Es una fiesta de origen bíblico. Nació como una fiesta de acción de gracias en el tiempo de la recolección. Pentecostés suena a 50 días, 7 semanas. Siete semanas después que se recogía la primera gavilla, cuando ya se terminaba la cosecha iban a ofrecer al Señor las primicias y a darle gracias por ella.

– «Fiesta de la alianza del Sinaí»

Posteriormente los judíos le dieron también el sentido de un aniversario de la fiesta de la Alianza de Dios con Moisés en el Sinaí, y renovaban en Pentecostés los compromisos de la Alianza.

– «Fiesta cristiana

Pero el cristianismo le dió otro sesgo más profundo: Pentecostés, número 50, símbolo de perfección, de plenitud. Desde la resurrección de Cristo hasta hoy 50 días, la plenitud pascual como el gozo completo que decía Cristo. La paz que nadie puede turbar. Se celebra como plenitud de la resurrección de Cristo y de su Ascensión a los cielos. La venida del Espíritu de Cristo enviado por el Padre y por el Hijo como lo había prometido el Señor: «Les conviene que me vaya porque si no me voy y no soy glorificado, no les puedo enviar el Espíritu». Los mandó estar en oración como han estado estos jóvenes preparándose para la Confirmación. Un día como éste, vino el Espíritu: Es el nacimiento de la Iglesia, es la clausura de la Pascua, es el tiempo que marca profundamente el espíritu de nuestra misa de cada domingo y nuestra vida cristiana donde quiera que se desarrolle. Tenemos que ser un testigo de Pentecostés, del espíritu de Cristo que ha venido a sus cristianos.

RESUMEN DEL CICLO PASCUAL: «La alianza de Dios con los hombres».

Me alegro de presentar en este domingo, de la plenitud pascual, como un resumen desde toda la temporada en que hemos estado celebrando la redención cristiana. Recordarán los que han seguido el hilo de estas predicaciones -y no se fijan solamente en los aspectos que tocan las realidades políticas y sociales de la tierra y me han calumniado diciendo que es una predicación política la mía- los que han seguido con sinceridad, con lealtad cristiana mi catequesis durante la Cuaresma, la Semana Santa, la Pascua, que la hebra principal que va uniendo mi pensamiento con el de ustedes como comunidad que quiere alimentarse de la palabra de Dios, ha sido una reflexión larga y profunda sobre la Redención presentada este año bajo el signo de la Alianza entre Dios y los hombres.

– Cuaresma: Las alianzas antiguas, presagio y preparación

Fueron los domingos de Cuaresma los que aprovechamos siguiendo las lecturas bíblicas para bosquejar aquellas preparaciones que presagiaron y anunciaron la redención de los hombres. El arco-iris con el que Dios señala a Noé la primera alianza del hombre, señor de la naturaleza, que no volverá a ser destruída por un diluvio pero que los hombres se comprometen a conservar y cuidar, a repartir justamente, a considerarla los dones de Dios en la naturaleza; no para derrocharlos. Hicimos una aplicación bien urgente de la conservación de los bienes que nos comprometen con Dios. Es espantoso oir por todas partes que va escaseando la gasolina, que el aire se está corrompiendo, que no hay agua que hay regiones de nuestra capital donde el agua apenas llega por minutos y a veces nada, que los mantos de agua se están secando, qué ya aquellos ríos pintorescos de nuestras montañas han desaparecido. La alianza del hombre con Dios no se está cumpliendo porque el hombre es el Señor de la naturaleza y se está convirtiendo en un explotador de la naturaleza.

Hemos dicho también que la alianza significada en la circuncisión aparecía en los domingos de Cuaresma, Abraham y luego Moisés y luego los profetas anunciando que Dios hará una nueva alianza con los hombres.

– Semana Santa: Celebración de la alianza nueva

Y vino la Semana Santa, y la Semana Santa la presentamos como la celebración de esa alianza ya presente. El Domingo de Ramos, el pueblo que sale al encuentro del mediador de la alianza. El Jueves Santo, la ley de la alianza: El amor. El Viernes Santo, el precio de la alianza; la vida misma de Cristo.

– Pascua: Cosecha de los frutos de la alianza nueva

El domingo de Pascua y todo el tiempo pascual: La flor y el fruto de la alianza, la alegría pascual, la vida eterna, la renovación del mundo iniciada en el Cristo resucitado. Así llegamos, el domingo pasado, a la Ascensión del Señor que nos eleva en una invitación de trascendencia para darle sentido a las cosas de la historia y de la vida. Cuando se pierde esa perspectiva del camino del Redentor que nos invita a consumar la alianza con el Padre absoluto de todas las cosas, los hombres rompen la alianza con Dios y quieren resolver los problemas a solas, en la historia, ineficazmente.

Por último, llegamos a la clausura de toda esta temporada preciosa: El Espíritu Santo.

PENTECOSTES.
VENIDA DEL ESPIRITU QUE VIVIFICA LA NUEVA ALIANZA

1.- Los signos visibles de Pentecostés.
2.- La presencia invisible del Espíritu vivificante.
3.- La Iglesia, alianza vivificada por el Espíritu.

1.- LOS SIGNOS VISIBLES DE PENTECOSTES

a) Sentido de los signos

Los signos los hemos escuchado hoy. Pero antes quisiera que reflexionáramos como la Iglesia continuando la pedagogía de Dios, habla por signos. El signo es como un lenguaje, y así como el que no entiende un idioma sólo percibe los signos pero no sabe lo que le están diciendo, así sucede con el que recibe los signos, los sacramentos, sin una catequesis como la que ha preparado esta confirmación de hoy.

– Los sacramentos y la Iglesia: Signos de la gracia y de la alianza nueva: Hoy en la confirmación.

Los signos son lenguaje incógnito y por eso no le hemos dado el sentido de nuestro Bautismo, de nuestra Confirmación, de todos los sacramentos. El amor del matrimonio no es simplemente el amor de ese hombre y de esa mujer, hay un signo en ese amor y el que no lo descubra, no vive la profundidad de su matrimonio. La Confirmación es un signo y el que no lo ha descubierto es como un lenguaje incógnito. ¿Qué significa la mano de un obispo ungiendo la frente de un muchacho? Si no tiene conocimiento de eso, el que va a recibir ese sacramento, mejor que no lo haga, ¿para qué venir a hacer un signo sin significado?

– Los signos de Pentecostés

Así sucedería también si Pentecostés no tuviera una catequesis, una profundización. Los signos que hoy aparecen: Un ruido del cielo, un viento huracanado, unas lenguas de fuego que se posan sobre los apóstoles y la Virgen; y el evangelio nos da otro signo: Un Cristo resucitado que sopla, exhala aliento sobre los apóstoles. ¡Esos son los signos!

Pero ¿qué significa un hombre soplando sobre otros hombres? ¿Unos huracanes y unos vientos y unas lenguas de fuego? Esos son los signos de Pentecostés.

2. LA PRESENCIA INVISIBLE DEL ESPIRITU VIVIFICANTE

a) Necesidad de descubrir el significado de los signos

¿Cuál es el contenido invisible de ese digno? Es necesario descubrir el significado de los signos de Pentecostés para comprender esta mañana lo que significa esta muchedumbre de Catedral y las comunidades donde se reúnen hoy, a su misa de cada domingo, y el sentido cristiano de la vida. No tiene sentido si no descubrimos lo que ha pasado este domingo cuando bajo esos signos del soplo de Cristo y del viento huracanado y de las llamas, se esconde algo invisible, muy grande.

b) El contenido de los signos de Pentecostés

Lo voy a reducir a estas cuatro notas que son como el mensaje de Pentecostés.

– El don del Espíritu
– El perdón de los pecados y la vida de Dios que se retorna a los hombres.
– La fe.
– La capacidad de ir por el mundo a predicar en todas las lenguas, el mensaje único que salva.
– El contenido del don del Espíritu Santo.
Dentro de un momento le voy a decir a cada muchacho y muchacha, poniéndole el santo crisma en la frente: «Por esta señal recibe el don del Espíritu Santo».

¿Qué es el don? En la primera lectura nos dice: «Se llenaron del Espíritu Santo». Y Cristo explica el sentido de su soplo: «Recibid el Espíritu Santo». Son gestos parecidos a los del Génesis cuando sobre el caos de la nada, sopla Dios su palabra omnipotente: «Hágase la luz, háganse las cosas y fue la creación y vio Dios que todo era bueno». Pentecostés es un nuevo Génesis. Hoy nace el mundo nuevo, hoy el Espíritu de Dios se dá en un don. Dichoso el hombre que lo comprende porque en su corazón ya ha nacido la eternidad; porque en su corazón ya ha nacido la esperanza de un mundo mejor; porque no se dejará abrumar por los problemas históricos, políticos y sociales; porque sabe que por encima de todo, el soplo del Espíritu está alentando una vida que nadie la puede detener y vendrá. Por eso el Concilio comentando este don del Espíritu que dice: «fue enviado el Espíritu Santo para que los fieles tengan acceso al Padre por medio d Cristo en un mismo Espíritu» (L6. 4) ¡Qué profundo pensamiento! ¡El Espíritu viene!

¿Qué es ese Espíritu? El que une en la eternidad con relaciones misteriosas al Padre y al Hijo: «Todo lo del Padre es mío y todo lo mío es del Padre». ¿Quién hace esa comunión absoluta entre las personas de la Trinidad Santísima? La fuerza que une es el Espíritu Santo. Por eso ese mismo Espíritu que une al Padre y al Hijo se nos comunica y dichosos aquellos que entran en esta corriente que arrolla al hombre a unirlo con el Padre y con el Hijo. La expresión del Concilio es incomparable: «para que los fieles tengan acceso al Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo». El Espíritu nos une a Cristo y Cristo es el Hijo que está unido con el Padre. Unidos por el Espíritu en el Hijo somos una familia con el Padre. Este es el pueblo de Dios.

No confundamos al pueblo, pueblo, con el Pueblo de Dios. Así como las organizaciones políticas-populares no deben decir: Somos el pueblo, sino una parte del pueblo. La Iglesia tampoco puede confundirse con todo el pueblo porque hay muchos incrédulos que no creen en esta comunión del Espíritu. Pero gracias a Dios hay muchos de esos fieles que dice el Concilio: «se dejan arrebatar por la fuerza del Espíritu a unirse con Cristo y unidos con Cristo, tienen en Cristo el acceso al Padre».

Ya desde esta vida, vivimos en la eternidad, no esperamos morir para poseer la vida eterna. El cristiano que se ha dejado invadir por el Espíritu y se ha unido a Cristo, ya está viviendo en la comunión con el Padre. La muerte no será más que como romper el vaso que ocultaba esa realidad.

Qué hermosa es la vida cristiana vista así, bajo la efusión del don del Espíritu. Queridos jóvenes que van a ser confirmados hoy, esto es lo que va a pasar hoy con ustedes. Ustedes van a ser invadidos por el Espíritu de Dios y por ese Espíritu que es el Espíritu de Cristo, se van a unir a Cristo; y en Cristo mantienen una relación íntima con el Padre. Pertenecerán, se robustecerán en esta fuerza de la vida divina.

– El perdón de los pecados y la gracia de adopción

¿Qué otra cosa es el contenido de los signos de Pentecostés? Cristo ha dicho: «A quienes perdonáreis los pecados, les quedan perdonados»; es una expresión para decir: Toda la fuerza de la redención que arranca al hombre del pecado y lo hace hijo de Dios por la gracia. Esto dá el Espíritu Santo. Hay una relación entre la verdadera promoción humana.

Promoción humana no es sólo sacar de la pobreza al hombre para que tenga dinero. Si no ha entrado en esta promoción de hacerse hijo de Dios, de nada sirve tener dinero y nada estorba ser pobre. La verdadera promoción es aquella que eleva al hombre hasta hacerlo santo. Esta es la verdadera promoción: La santidad. El Espíritu de la Santidad, se da precisamente para arrancar a los hombres de sus pasiones, de sus idolatrías, de sus pecados, de sus desórdenes, de sus egoísmos, de sus injusticias. Dénle gracias a Dios que la Iglesia cumpla este deber, y no se disgusten cuando la Iglesia señale el pecado en el mundo y quiera arrancar a sus hijos de ese pecado. Cuando le dice a la fuerza política: No abusen; cuando le dice a la fuerza económica: No abusen; no se está metiendo la Iglesia más que en cumplimiento de su deber de derrocar el pecado del mundo y promover a los hombres por el verdadero camino de la promoción y de la santidad.

-La fe

¿Qué otra cosa contiene este don del Espíritu?: La fe. La segunda lectura de hoy ha dicho una cosa que, si no la comprendemos bien, nos puede dar hasta risa de ridículo: «Nadie puede decir Jesús es Señor, si no es bajo la acción del Espíritu». Claro que materialmente cualquiera puede decir: «Jesús es Señor», pero lo estamos entendiendo como una profesión de convencimiento y como una profesión que lógicamente me lleve a adorar a sólo Jesús y no estar queriendo hacer adulterios en mi corazón, reconociendo a Jesús como Señor pero en cambio viviendo de otros ídolos: El dinero, las fuerzas sociales, los materialismos de la tierra. Cuántos hay que mejor no dijeran que son cristianos porque no tiene fe; tienen más fe en su dinero y en sus cosas que en el Dios que construyó las cosas y el dinero.

Por eso, Jesús es Señor, sólo lo puede decir el que tiene fe. Y eso nos da el Espíritu. Nadie puede decir con una convicción de lógica de fe: «Jesús es el único Dios», «Jesús es el Señor», más que el que ha sido envuelto en el ropaje de la fe y ungido por ese conocimiento que sólo Dios tiene. Cuando Pedro le dijo a Cristo que preguntaba: «¿Quién dicen los hombres que soy Yo? Y oyó la
diversas opiniones de los hombres: Unos que eres un profeta, que eres un gran filósofo, que eres un gran hombre. «No me llena -dice Cristo-, ustedes que han vivido conmigo tanto tiempo, que han estado con la palabra de la revelación que soy Yo, quien dicen que soy Yo?» Y Pedro levanta la voz: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». A este dijo el Señor Jesús y por eso Cristo lo felicita: «Bienaventurado Simón de Jonás, porque lo que has dicho no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sólo el Espíritu de Dios, mi Padre, te ha podido inspirar esa fe en mi persona divina».

Sólo el que tiene fe animado por el Espíritu, puede creer en Cristo. Por eso, con tristeza lo digo, y con triste experiencia, hay muchos que se dicen cristianos y que rezan a Cristo pero no lo conocen como Señor porque son cristianos sin fe, porque tenemos entre nosotros muchos paganos bautizados y confirmados, por que han recibido los signos pero no han estudiado el contenido de los signos porque no se han dejado invadir del Espíritu, al contrario, lo han rechazado. Si en algo me entristece mi ministerio es el rechazo que se le dá muchas veces, como si yo quisiera hacerles el mal y no el bien. Sólo me consuela que Cristo también, que quiso comunicar esta gran verdad, también fue incomprendido y lo llamaron revoltoso y lo sentenciaron a muerte como me han amenazado a mí en estos días.

-La capacidad de predicar a todos: Lenguas y pueblos

¿Qué otra cosa da el Espíritu? ¡Esto es hermoso comprenderlo! ¡El hecho de Pentecostés es maravilloso! «¿Cómo es esto que les oímos hablar en nuestra propia lengua siendo galileos, siendo judíos?» ¡El don de pridicar en todo el universo! Aquel milagro se está realizando hoy porque lo que yo estoy diciendo aquí, en la Catedral de San Salvador, con mi pobre español, lo está diciendo en Norteamérica, en inglés, el predicador de la misa de este domingo; y lo está diciendo en los dialectos de nuestros indígenas el misionero que se adentra en las selvas de Guatemala o de Colombia o de cualquier parte del Sur; o lo está diciendo en francés, en el Canadá y en Francia, el sacerdote de aquellas regiones; o en italiano, o en los inmensos dialectos del Africa. Es la misma Iglesia que está predicando en muchas lenguas, esta mañana y siempre, el mensaje de Dios. Y es un mensaje que no lo podemos alterar.

Es divertido, yo he recibido en esta semana acusaciones de los dos extremos: De la extrema derecha, porque soy comunista; y de la extrema izquierda, porque ya me estoy haciendo de derecha. Yo no estoy ni con la derecha ni con la izquierda, estoy tratando de ser fiel a la palabra que el Señor me manda predicar, al mensaje que no se puede alterar, al que a unos y a otros les dice lo bueno que hacen y las injusticias que cometen. Hemos dado ya, creo, muy claro testimonio de que el don del Espíritu, al que trato de ser fiel, da esta capacidad también de poder indentificar la Iglesia verdadera y sólo la mala voluntad puede identificar esa Iglesia con otros lenguajes, con otros idiomas. En la Babilonia de nuestro tiempo donde cada uno se quiere adjudicar el triunfo, hasta los mismos grupos reivindicadores están en rivalidad unos con otros, qué clara es la voz de la Iglesia. Hasta poder llegar a decir como Cristo un día: «No les puedo predicar otra cosa si ustedes también, por esto que les digo, se quieren ir» Entonces Pedro también contesta: ¿»A quién iremos Señor? sólo Tú tienes palabras de vida eterna». No se fijen hermanos en las deficiencias que puede tener un predicador. Traten de pedirle al Espíritu Santo de comprender el mensaje que quiere llevar en nombre del Evangelio y de Jesucristo.

3. LA IGLESIA, ALIANZA NUEVA VIVIFICADA POR EL ESPIRITU

-Pentecostés inaugura los tiempos mesiánicos profetizados como tiempos del Espíritu.

Pentecostés de hace veinte siglos no hizo más que inaugurar una época nueva. Ya la anunciaron los profetas, la era mesiánica, como una era nueva inspirada por el Espíritu. Los tiempos que vivimos después de Cristo se llaman los tiempos del Espíritu.

-La Iglesia y los sacramentos signos de la alianza nueva

Es el tiempo en que la Iglesia va siendo como el signo, como el germen, como la fuerza que unifica en la fuerza de Dios a los hombres. Y dice el Concilio: «No se asusten si es un pequeño grupo la Iglesia en comparación de la inmensa mayoría de la humanidad». «No temáis -dijo Cristo-, pequeño rebañito, porque a vosotros se os ha dado el Reino de Dios».

Debíamos de sentir este santo orgullo de poseer en nuestra Iglesia el germen de un mundo nuevo, la fuera de una esperanza, la luz clara que clarifica todas las obscuridades y nebulosidades. La Iglesia es el signo de la presencia de Dios que ha comenzado a hacer la nueva creación desde aquel soplo de Cristo resucitado: «Recibid el Espíritu nuevo».

– El Espíritu vivifica la unidad en la variedad: Diversidad de carismas vocaciones

Por eso, en la segunda lectura de hoy -yo quiero fijarme mucho-, allá aparece ese prodigio de la Iglesia: Unidad en la diversidad. Porque uno sólo es el Espíritu, a unos se les da un carisma, a otros se les dá otro carisma: A uno se le dá una vocación, otro tiene vocación. El día del Seminario que es hoy, debemos de recordar esto: Hay jóvenes llamados a la vida consagrada y hay jóvenes que no son llamados a esa vida, pero tienen que ser cristianos: Como ingenieros, como médicos, como abogados, como obreros, como campesinos, como señoras del mercado, como señoras de su hogar; no importa el puesto, lo que importa es lo que dice la lectura de hoy: «Todos bebemos del mismo Espíritu». El Espíritu le da la unidad.

San Pablo compara esa unidad en la diversidad, con el cuerpo: Así como en el cuerpo hay órganos con funciones tan diversas pero todos conspiran a la unión del organismo, así el Espíritu Santo ha dado dones, vocaciones, carismas para que todo conspire hacia la unidad. ¡Hacia la unidad! No nos dividamos. Si yo no comprendo al otro cristiano, respételo, porque él, si de veras ama a la Iglesia, está sirviendo a la unidad que yo también sirvo desde mi perspectiva con tal que sea sincero mi amor a la Iglesia y no sea criticarla porque no se acomoda a mis caprichos. Yo tengo que acomodarme a la voluntad del Espíritu Santo que es unidad y vida de esa Iglesia.

Queridos jóvenes de la confirmación y queridos jóvenes del Seminario, yo siento optimismo al pensar en ustedes como renovación, ola renovadora de la Iglesia. ¿Quién puede describir la riqueza de cada uno de ustedes si se dejara impulsar por el Espíritu de Dios? No maten los ideales que Dios tiene en la vida de cada uno de ustedes! El seminarista, para que llegue a ser un sacerdote santo según el corazón de Dios; y el laico, que sacará un bachillerato o una profesión en la universidad, o será un humilde obrero, o un campesino, no importa lo que sea, sea instrumento del Espíritu Santo en el puesto donde le toque desarrollar su vida.

HECHOS ECLESIALES

A la luz de esta perspectiva es como nosotros miramos la realidad que estamos viviendo, realidad que estamos encarando nosotros, peregrinos en 1979. El Pentecostés de hoy es este: Nosotros, enmarcados en una situación difícil que hasta nos puede absorber nuestra capacidad de Espíritu Santo.

Desde ayer, el Papa, cabeza de este pueblo de Dios, ha peregrinado a Polonia y en el centro de Varsovia, después que un representante del Gobierno comunista le dá la bienvenida y le dice que están trabajando por la paz y la unificación del País, el Papa contesta su preocupación por el respeto a los derechos humanos en su país y le dice: «No puede haber paz sin libertad» Esta es la voz de la Iglesia. Y es que ese mismo Espíritu que anima al Papa en su función universal y en Polonia, en un ambiente de una comunidad cristiana mandada por una autoridad comunista, se siente con esa santa libertad que en un país como México también, le hace decir cosas de acuerdo con nuestras realidades latinoamericanas. Y es el mismo Espíritu que tiene que hablar en otras situaciones para decir: «Ojalá no se llamaran cristianos los que así atentan contra la libertad de la propia Iglesia».

También es el Espíritu Santo el que anima a esa juventud que se va renovando ya en nuestros seminarios. En este día del Seminario yo les recomiendo que reflexionen esas respuestas de los seminaristas en el periódico ORIENTACION, que han contestado «¿Por qué quiero ser sacerdote?». Uno dice: «Para poder salvar al pueblo del pecado y llevarlo por el camino de Cristo»; otro dice: «Para poder responder fielmente al llamado del Señor que voy clasificando en el caminar de mi formación»; otro dice: «Para promover la justicia en los individuos y en la sociedad, luchar por la paz y la unidad fomentando la fraternidad, entregando mi amor y mi vida a Dios y los hombres, mis hermanos»; otro dice: «Porque quiero correr el riesgo que muy pocos jóvenes saben ver». Oiganlo jóvenes, el Seminario, la vocación al sacerdocio, no mutila, al contrario, creo que son ustedes con sus condicionamientos en su vida laical en el mundo, sobre todo en ciertas esferas sociales, los que mutilan las ansias de un joven. Me dio mucho gusto escuchar: «para correr el riesgo que muchos jóvenes no saben ver, porque quiero ser en el pueblo de Dios signo de unidad y proclamar la buena nueva a los necesitados, porque de esa forma hago presente a Cristo y su Evangelio en el mundo, de una manera más completa y más entregada». Y fíjense lo que dice un muchacho del seminario: «El sacerdocio, en estos momentos, es para unos una necesidad y para otros, locura». El seminarista se identifica con la cruz de la cual dijo San Pablo: Es necedad para los gentiles y locura para los judíos. Y así sucesivamente.

En este día del Seminario yo quiero agradecer voces que han llegado como aliento de otros Seminarios. Del Seminario San Felipe de Jesús. Los Angeles-California, expresa su admiración por nuestra Arquidiócesis y promete orar por la paz de El Salvador. Del Seminario de la Inmaculada Concepción, de Nueva York, Ramón Rodén escribe: «Aunque nunca nos hemos encontrado, admiro su lucha que vale mucho para el mundo de hoy, donde el miedo y la injusticia domina la vida de demasiados Rezaré con Ud y con su gente todos los días». Seminaristas unidos con sacerdotes, religiosos y laicos en número de unos 230 en San José de Costa Rica, han enviado también un testimonio de solidaridad: «Nos unimos a la opinión mundial condenando la violación institucionalizada de los derechos humanos, nos solidarizamos con Ud y con su Iglesia en la denuncia de una situación de pecado que clama al cielo y nos unimos con el compromiso pastoral-liberador de su Arquidiócesis»

Esta comunidad ha vivido en estos días, en esta semana, acontecimientos muy consoladores. Por no abusar del tiempo, solamente me refiero a la reunión de reflexión de las religiosas, para analizar el caso de las religiosas Guadalupanas sacadas de Arcatao hacia Guatemala en forma engañosa; aunque, gracias a Dios, el Gobierno aquí corrigió su error, aunque las está acusando sin poder comprobar ni definir bien de qué las acusa, yo quiero decir: Que están plenamente apoyadas por su Arzobispo; y lo que predican, de ninguna manera está fuera de la línea que la Iglesia quiere que ese predique hoy.

Lo mismo quiero defender al P. Modesto Villarán, de Soyapango y al P. José Luis Burguet como fieles colaboradores a quienes conozco profundamente y de quienes no voy a creer las viles calumnias que se han publicado en estos días.

Quiero sentir también y sintamos como comunidad, la trágica muerte del P. Cabanillas, que fue párroco en San Jacinto y murió allá en un choque de tránsito, por Santa Rosa de Lima.

Quiero felicitar a varias comunidades, tanto de religiosos como de laicos, que están promoviendo oración. Mucha oración hay en nuestra Diócesis. No hay duda que el Espíritu de Dios sabrá responder a esa oración que yo la siento como una fuerza vital en la Pastoral de nuestra Arquidiócesis. Aprovecho esta fiesta del Espíritu Santo para recordarles que el Espíritu ora en nuestro corazón la oración más bella que puede surgir al cielo porque la inspira el mismo Espíritu de Dios en nosotros, para que sigamos, como una comunidad religiosa me decía: «pedimos mucho por Ud. para que le de siempre el don del discernimiento». Es lo que más hace falta ahora, saber discernir entre lo bueno y lo malo; entre lo engañoso, lo ambiguo y lo verdadero. Con la ayuda del Espíritu Santo, creo que vamos llevando este deber tan difícil pero tan consolador cuando cuenta con tanta oración.

Mientras la YSAX dure en sus trabajos de reparación -son muchas las preguntas que están llegando-, les pido que procuren tener contacto con el pensamiento de la Arquidiócesis a través del periódico ORIENTACION y de los Boletines que se van a mandar a todos los Párrocos para que los lean en todas sus misas.

HECHOS DE LA REALIDAD NACIONAL

Supieron ustedes que nuestra Catedral y la Iglesia del Calvario fueron ocupadas por el FAPU en estos días. Yo quiero solidarizarme con Mons. Modesto López, cuando dijo que: La Iglesia ciertamente es para el pueblo pero que tiene una finalidad, y es orar; y que no hechemos a perder esa misión de la Iglesia pervirtiendo sus fines con otros fines profanos.

Esta semana se ha caracterizado también por la violencia y la tensión. El secuestro del Sr. Miguel Miguel, el asesinato del Sr. Delegado de Suiza, el asesinato de varios dirigentes sindicales y magisteriales. Haciendo un resumen de las muertes violentas de mayo, resultan 115 muertos, tanto de Cuerpos de Seguridad, de ORDEN y de BPR, y de otras agrupaciones, como de transeúntes. Y se ha acrecentado un número trágico de gente que aparece asesinada en los caminos.

Nuestra Comisión de Socorro Jurídico ha tenido que acudir a muchos lugares para ayudar a las familias -10 familias por lo menos- a identificar cadáveres en exhumaciones. Dice el Socorro Jurídico que dentro de poco, tal vez, en vez de defender vivos estará solamente desenterrando muertos.

También 55 capturados en este mes, de los cuales 30 han entrado en el número de los «desaparecidos». Triste condición de nuestro país. Hay una madre de un desaparecido que está sumamente grave del corazón y, sin embargo, no encuentra una respuesta a la pregunta: ¿Dónde está mi hijo?, 92 heridos, 64 vehículos quemados; 28 locales quemados, ametrallados, apedreados, destruídos, entre éstos la Inspección General de Servicios Eléctricos, de donde tuve una grata impresión de que los servicios de muchas de esta oficinas son para el bien del pueblo, y para tener, ellos, que sustentar a sus familias. Una violencia así, indiscriminada, o tal vez aprovechando la revoltura de las circunstancias para tener venganzas de otro tipo, son violencias irracionales.

Quisiéramos llamar a no abusar de la situación de Estado de Sitio. Si es cierto que se capturaron las gentes que participaban en un velorio, dejando sólo al muerto, ¿cómo se entiende la ley? Este es el fruto de los legalismos, cuando el hombre está muy por debajo de la ley y se olvidan del gran principio humano «No es el hombre para la ley, sino la ley para el hombre»

En este ambiente de la semana violenta, yo dirigí un comunicado en que me refería de manera especial a los extranjeros, ya que lo motivó la muerte del delegado del Embajador de Suiza y de la situación de los diplomáticos en la Embajada francesa; recordaba que: «No se justifican estas acciones violentas contra extranjeros enviados para mantener y estrechar los lazos de amistad de su pueblo con el nuestro que siempre se ha caracterizado por su hospitalidad y presionarlos para violar sus principios de no intervención». Pero advierto también a las comisiones diplomáticas que: «Otra es la fuerza con que desde sus relaciones diplomáticas, pueden colaborar con nuestro pueblo en su justa defensa de los derechos humanos, que por ser humanos, universales y explícitamente aceptados por todos los pueblos civilizados, sobrepas

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