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Vigilia de Navidad

Vigilia de Navidad

24 de Diciembre de 1977

Lecturas:
Is. 62, 1-5
Hechos 13, 16-17
Mt. 1, 1-25

En las lecturas que acaban de escuchar, yo encuentro estos tres pensamientos, que serán como el mensaje de la navidad; lº) es cuando el apóstol y evangelista San Lucas hablando de María dice: «se le llegó la hora. 2º) pensamiento es recoger de las tres lecturas las maravillosas descripciones o calificativos que se hacen de ese niño que nace en Belén. 3º) consideración es el llamamiento que la palabra de Dios hace a cada uno de nosotros como colaboradores en esta empresa que Dios ha mandado realizar a su propio hijo.

1º POR QUE ESTA ALEGRIA

El primer pensamiento, pues, se refiere a explicarnos el por qué de esta alegría de Navidad. Parece como si esta noche, 24 de diciembre de 1977, por primera vez los ángeles cantarán sobre todos nuestros pueblos: . Y parece como que los hombres escuchan por primera vez con la sorpresa de una buena noticia, lo que los ángeles anuncian en Belén. «Os anunciamos una buena nueva, hoy os ha nacido un salvador. «Es una hora solemne, hermanos, la que el evangelista hablando de María dice: le llegó su hora, no solamente la hora que llega a cada mujer cuando va a dar a luz a su hijo, sino que ese hijo que va a brotar de las entrañas virginales de María, marca una hora tan solemne en el momento de su nacimiento, que desde ese punto el mundo se divide y la historia, en un antes de Cristo y después de Cristo. Antes de Cristo todo era esperanza, promesa, profecía. ¿Tú eres el que ha de venir o esperamos a otro? Le decían a Cristo cuando ya le vieron presente; el esperado de las naciones. Era la esperanza de los viejos profetas y patriarcas la que hoy se hace realidad en el niño que nace y, a partir de Belén, toda aquella esperanza que ha llegado a la plenitud de los tiempos, a la realización de Dios, ya no puede vivir sin Cristo. Desde ese momento, se puede decir lo del Concilio , y aún esa historia que era antes que él, no ha habido un nacido de mujer del cual se haya hablado con tanta profundidad antes de nacer, como de Cristo nuestro Señor. ¿Qué es lo que viene a marcar esa hora de Cristo? Viene a marcar el gran ideal de Dios sobre los hombres: . No es que Dios espere de la benevolencia humana como el motivo para ser bueno con los hombres. En esto conocemos que nos ha amado tanto, en que siendo pecadores y viviendo de espaldas a Dios, él nos ama y ha trazado un proyecto sobre nosotros los pecadores, el proyecto que el profeta Isaías nos ha descrito esta noche como un reino que va a ser construido por ese niño, un reino con una paz sin límites, un reino sostenido y consolidario con la justicia y el derecho, un reino que durará ahora y por siempre; o como San Pablo lo ha descrito en su carta a Tito que se ha leído, se trata de que este Cristo viene a formarse un pueblo purificado de sus pecados que será su gloria, no sólo en el tiempo sino en la eternidad.

CRISTO EN LA HISTORIA

Hermanos, con Cristo, Dios se ha inyectado en la historia, con el nacimiento de Cristo el Reino de Dios ya está inaugurado en el tiempo de los hombres. Desde hace XX siglos todos los años esta noche, recordamos que el Reino de Dios ya está en este mundo y que este Cristo ha inaugurado la plenitud de los tiempos. Ya su nacimiento marca que Dios está marchando con los hombres en la historia, que no vamos solos y que la aspiración de los hombres por la paz, por la justicia, por un reino de derecho divino, por algo santo, está muy lejos de las realidades de la tierra; lo podemos esperar, no porque los hombres seamos capaces de construir esa bienaventuranza que anuncian las sagradas palabras de Dios, sino porque está ya en medio de los hombres, el constructor de un reino de justicia de amor y de paz.

RETORNARA

Estamos en la plenitud de los tiempos. Desde la primera venida de Cristo que marca el origen del cristianismo hasta la segunda venida a la cual se refiere también San Pablo diciéndonos a los que estamos celebrando la Navidad que si hoy hay alegría en el recuerdo de aquella espera de Cristo hace 20 siglos, los cristianos deben de vivir la gran alegría, la gran esperanza del que retornará para coronar la plenitud de los tiempos, a recoger todo el trabajo de su Iglesia, a recoger toda la buena voluntad de los cristianos, todo lo que se ha sembrado en el sufrimiento, en el dolor, lo recogeremos convertido ya en el reino definitivo que no puede dejar de cumplirse. Vendrá ese reino de justicia, vendrá ese reino de paz, no nos desanimemos, aún cuando el horizonte de la historia como que se obscurece y se cierra, y como si las realidades humanas hicieran imposible la realización de los proyectos de Dios. Dios se vale hasta de los errores humanos, hasta de los pecados de los hombres, para hacer surgir sobre las tinieblas lo que ha dicho Isaías: .

En esta noche Santa, hermanos, la luz que fulgura en Belén es el signo de nuestra esperanza, no nos desanimemos ante las pruebas de nuestra esperanza, esperemos contra toda esperanza, aferrémonos a esa plenitud de los tiempos, vivamos ese ideal de Dios que tiene que realizarse. La Navidad es un mensaje de optimismo que yo quisiera clavar muy adentro en el corazón de cada cristiano para que esta noche marcara, como la palabra divina nos lo está haciendo, una noche que marque el principio de un Reino de Dios que se espera con seguridad.

2ºCRISTO, EL CONSTRUCTOR DEL REINO

¿Por qué? Este es mi segundo pensamiento; no lo vamos a hacer nosotros los hombres, ese reino ya lo está construyendo Cristo. Hemos oído con que belleza nos ha descrito el profeta Isaías la bella figura de Cristo Nuestro Señor: Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, lleva al hombro el principado y es su nombre maravilla de consejero, Dios guerrero, padre perpetuo, príncipe de paz. Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David, y sobre su reino. Cuenta la historia que cada vez que un descendiente de David era ungido como sucesor en el trono que Dios había prometido mantener, se pronunciaban como un ritual, estas palabras de Isaías, en las cuales, no era propiamente el hombre que se coronaba en el trono de David el que iba a realizar este proyecto de Dios, sino que se pensaba en la profecía. Todos los reyes de la dinastía davídica tenían un ideal y se realizaría no con un simple hombre de la historia, sino cuando ese hombre fuera, al mismo tiempo, un Dios, Enmanuel, Dios con nosotros; de tal manera que los reyes de Israel y de Judá sabían que ellos eran muy limitados, pecadores, imperfectos y que ningún rey, ningún gobernante, puede realizar la plenitud del proyecto de Dios. Y la Iglesia y el Reino de Dios será el que le toca criticar, concientizar, analizar, que los reinos de la tierra todavía les falta justicia, les falta paz, les falta eficiencia y sólo cuando el rey verdadero anunciado por Dios, Cristo, sea verdaderamente el rey de todos los corazones, entonces habrá ese reinado que Dios proyecta. El rey ideal nunca se realizó en el trono de David, hasta esta noche en que pudieron cantar los ángeles las palabras del profeta: .

JESUCRISTO, EL SEÑOR

Sólo Cristo lo puede dar, por eso también leemos en la segunda lectura, donde San Pablo define a este Cristo, esta Navidad, como la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo. En esta noche, hermanos, nos acercamos a una cuna que no es la de un niño, es la de un Niño Dios y ante esa cuna, esta palabra de San Pablo debe ser la iluminación de nuestra fe, confesión de su divinidad.» Es el gran Dios y salvador nuestro que ha nacido: Jesucristo». Y por eso también en el evangelio, cuando los ángeles van a anunciar a los pastores al recién nacido en Belén lo describen así: , Miren que tres bellos nombres: . Mencionar , en aquellos tiempos en que se escribió el evangelio, era dirigir un reto a los ídolos de la tierra. Para el cristiano no hay más que un Señor, ha nacido hoy y hemos de adorarlo, al único Señor ante los hombres, ante el cual los hombres deben doblar las rodillas; ante ningún otro Señor de la historia ni del tiempo; Cristo es el Señor, Cristo es el Mesías, Cristo es el Salvador.

3ºLO QUE DIOS ESPERA DE LOS HOMBRES

Y finalmente hermanos, si este es el proyecto de Dios y su propio hijo es el artífice de ese proyecto, no quiere hacerlo solo. El tercer pensamiento de este mensaje navideño, es traducir de la palabra divina lo que Dios espera de los hombres. Lo que Dios encuentra muchas veces es la oposición, es el desprecio de Dios; y aquí en la lectura de Isaías encontramos cómo las sombras que se cernían sobre aquella región de tinieblas era precisamente el fruto del atropello que los hombres hacían. Pero ya anuncia Isaías: . No es el triunfo de la grosería ni de los hombres, lo que va a prevalecer; está profetizado que los hombres también que se oponen al Reino de Dios, servirán para manifestar más el esplendor de la gloria de Dios y se convertirá en combustible de incendio todo aquello que se opone al Reino de Dios.

TODOS, INSTRUMENTOS DE SU REINO

En cambio, encontramos en la lectura del Nuevo Testamento, el evangelio y San Pablo, como hasta los hombres que ignoraban a Cristo, Dios los hace instrumentos de su reino. Oyeron cómo comenzó el evangelio de hoy: . Los gobernantes, los grandes de la tierra, son instrumentos de Dios. ¿Quien le iba a decir al imperio romano que toda su grandeza iba a terminar aquí, de rodillas ante la cuna del Niño Jesús? «¿Quien le iba a decir al emperador Augusto, que su orden de irse a empadronar cada uno a su pueblo de origen, iba a ser obedecido por José desde Nazaret y María, para que Cristo cumpliera una profecía, nacer en Belén?. Los hombres, aún sin saberlo, somos instrumentos de Dios, pero cuando el hombre no se opone a Dios y no ignora a Dios sino que se hace conscientemente instrumento de Dios, es María, es José, es el grupo de pastores, es Pablo apóstol, es la Iglesia, somos los cristianos, que habiendo recibido en el bautismo la incorporación a este pueblo santo que Cristo se está formando para hacerlo presente en todas las horas de la historia tenemos que escribir estas consignas que nos dá San Pablo hoy.

¿DE QUE GRUPO SOMOS?

Trae Dios la salvación y nos está enseñando a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos y a llevar desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dichosa esperanza. Hermanos, esta es la llamada de Dios en esta noche. Como quisiera yo ir acercándome a cada corazón para preguntarle a ¿cuál de estos grupos humanos perteneces en esta noche santa? ¿A los que se oponen a Dios y siembran tinieblas en la tierra? ¿a los que desconociendo a Cristo le sirven sin saberlo de instrumento de su reino como el emperador y los grandes en tiempo de Cristo?. Ojalá, sean más bien como el tercer grupo, el de la Virgen, el de los pastores obedientes, el de los que acuden al llamamiento del Señor.

CRISTO ESTA NACIENDO HOY

Nosotros los cristianos, tomemos conciencia en esta noche que Cristo no nació hace 20 siglos, Cristo está naciendo hoy en nuestro pueblo, en nuestro corazón, en la medida en que cada cristiano trate de vivir a integridad el evangelio, la vida cristiana, las consignas de la Iglesia verdadera de Dios, en esa medida, cada uno de nosotros es como el apóstol, es como María, es como el pastor que dá gloria a Dios, canta la alegría de haber conocido a Cristo y trata de llevar esa noticia a otros como los pastorcitos de Belén. Para esto es necesario convertirse sinceramente a Cristo, convertirse al amor que nos visita, hacer eco a la bondad infinita de Dios que nos trae la redención; no rechazarla , no ser tiniebla, ser corazón abierto como una cuna para que nazca Cristo en cada alma esta noche y desde entonces se inunde de luz cada corazón para cantar con los ángeles el anuncio que tenemos que llevar a todos los hombres, a toda la sociedad, a toda la patria: . Hermanos, desde este mensaje de la gloria de Dios, de la paz a los hombres, quiero decirles respaldado por la palabra divina: ¡FELIZ NAVIDAD!

Vamos a pronunciar ahora de manera especial nuestro Credo.

 

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