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Proceso de Canonización

HISTORIA DE LA CAUSA DE CANONIZACION
Por: Mons. Rafael Urrutia, Postulador Diocesano de la Causa de Canonización.

Roma, 3 de abril de 1988. La Pascua de aquel año había comenzado y, una semana después, hacía su aparición en Roma el Venerable Monseñor Modesto López Portillo, Vicario General de la Arquidiócesis de San Salvador, para participar en algún evento de la Infancia Misionera; y para hacerle saber al Padre Rafael Urrutia, que el Arzobispo de San Salvador, Monseñor Arturo Rivera Damas, había reflexionando acerca el evento martirial de Monseñor Romero y que, a su juicio, veía que confluían en él los dos elementos esenciales que constituyen la esencia del concepto de martirio cristiano: el testimonio publico en favor de Cristo y la muerte voluntariamente aceptada para confirmar ese testimonio; por lo que, junto al Consejo Presbiteral, había determinado que era el momento de “introducir la causa de canonización de Monseñor Óscar Arnulfo Romero” por vía del martirio, y que era necesario, entonces, que se preparara en la Sagrada Congregación para las Causas de los Santo para actuar en el Proceso como Postulador Diocesano.
Así, el 24 de marzo de 1990 apareció oficialmente la iniciativa de la Arquidiócesis de iniciar ante la Iglesia el Proceso de Canonización de Mons. Oscar Arnulfo Romero Galdámez por vía del martirio. Diez años de su asesinato habían transcurrido y su figura había crecido con una magnitud que confirmaba la grandeza de un mártir legítimo de nuestro tiempo.
El Postulador debía comenzar con la Fase de Investigación. Providencialmente María Julia Hernández, no sólo tuvo la acertada ocurrencia de registrar las homilías de Monseñor Romero, sino también de transcribirlas en pequeños fascículos, con los cuáles publicó cuatro volúmenes que comprendían algunas de sus homilías, las que más tarde fueron completadas con todas las homilías registradas en las diversas predicaciones que Monseñor Romero fue haciendo. Se recogieron, además, sus Cartas Pastorales, Su Diario, el cual hubo que transcribirlo de los casetes que había grabado a lo largo los años de vida arzobispal, y los artículos periodísticos que escribió en La Prensa Gráfica y El Chaparrastique en San Miguel. En la Diócesis de San Miguel, el Obispo, permitió que tomáramos de los Archivos Diocesanos toda la documentación pertinente a Monseñor Romero. Finalmente se confeccionó una lista de 34 testigos para ser interrogados.
Propiamente la historia de la Causa Beatificationis seu Declarationis Martyrii del Siervo de Dios Óscar Arnulfo Romero Galdámez, Arzobispo de San Salvador comenzó en 1993. El 24

de marzo de 1993 el Postulador Diocesano envía al Arzobispo de San Salvador, Monseñor Arturo Rivera Damas, el «Supplex libellus» para el inicio de la Causa. La Congregación para la Doctrina de la Fe da su «nulla osta» el 9 de junio de 1993. La Congregación para el Clero comunica el 1 de julio de 1993 que «si se decidiera iniciar dicha Causa de Canonización, sería necesaria una revisión atenta y profunda de la documentación» que obra en la misma Congregación para el Clero. El 3 de julio de 1993 Monseñor Jean-Louis Tauran informa de que «el Santo Padre Juan Pablo II ha concedido el nulla osta para empezar la Causa». El 10 de julio de 1993 llega el dictamen de la Congregación para los Obispos: «parece oportuno sobreseer la apertura de una Causa durante un cierto tiempo, para no reabrir contenciosos dentro de la Iglesia en El Salvador y en América Central que no están totalmente aplacados». El 13 de septiembre de 1993 la Secretaría de Estado, que había recibido dictámenes discordantes sobre la oportunidad de abrir la Causa, informa: «el Santo Padre ya ha manifestado un ‘nulla osta’ al respecto … Será el propio proceso el que ponga de manifiesto los problemas que pudieran afectar a la figura del difunto Prelado, así como su cuestionada actuación». El 22 de septiembre llega el «nihil obstat ex parte Sanctae Sedis».
Del 24 de marzo de 1994 es la publicación del Decreto de inicio de la Causa, junto al Decreto de nombramiento del Delegado Episcopal, del Promotor de Justicia y del Notario, de los tres Peritos en materia histórica y archivística, así como de los dos Censores Teólogos. La Investigación diocesana sobre la vida, sobre el martirio y sobre la fama de martirio del Siervo de Dios fue instruida en la Curia arzobispal de San Salvador del 24 de marzo de 1994 al 1 de noviembre de 1996, a lo largo de 44 sesiones. Instruida, pues, super martyrio, la Investigación procedió a la excusión de 34 testigos, a quienes se añadió, por rogatoria, el ex Nuncio en El Salvador, Monseñor Emanuelle Gerada, que en 1995 se encontraba en Irlanda. Se recopilaron escritos y documentos del y sobre el Siervo de Dios, de los que el presidente de los peritos históricos comprobó que eran completos y fiables. Los Censores Teólogos dieron su parecer sobre la ausencia de elementos «contra fidem et bonos mores» en los escritos del Siervo de Dios. La Declaración sobre el no culto se publicó el 8 de septiembre de 1994.
El 26 de noviembre de 1994 murió Monseñor Arturo Rivera Damas, Arzobispo de San Salvador, y se alertó la duda para la continuación del proceso. En abril de 1995 fue nombrado Monseñor Sáenz Lacalle Arzobispo de San Salvador, quien pronunció un rotundo “procédase según lo previsto por Monseñor Rivera hasta que la causa llegue a su fin de acuerdo a la normativa eclesiástica, pues si ha sido asesinado por odio a la fe ya es mártir y hay que demostrárselo a la Santa Sede”; y con este impulso, y terminadas las investigaciones en sede diocesana, se llevó a cabo la sesión de clausura del Proceso Diocesano, el 1o de noviembre de 1996 y todo el material recogido y presentado en esa histórica sesión realizada en la Arquidiócesis, fue llevado cuidadosamente a Roma.

El 20 de noviembre de 1996 fue nombrado el Postulador de la Causa, Monseñor Vincenzo Paglia, para la fase del Proceso en Roma. El 25 de noviembre de 1996 llega el Decreto de Apertura del Proceso diocesano sobre el martirio del Siervo de Dios. Empieza la elaboración de los Actos. El 26 de abril de 1997 la Congregación para el Clero envía a la Congregación para las Causas de los Santos un Apunte sintético de la posición de Archivo sobre el Siervo de Dios, del 21 de junio de 1993, donde se dice que «parecería oportuno aplazar, al menos durante un largo periodo, la promoción de esta Causa». Revisada por la Congregación para las Causas de los Santos, el Proceso diocesano recibía el Decreto de validez el 4 de julio de 1997, con la siguiente indicación: «cauto lamen ut omnes aliae pervestigationes de martyrio materiali et formali eiusdem Servi Dei fieri debeant». El 10 de julio de 1997 el Congreso Ordinario de la Congregación para las Causas de los Santos deja la Causa en manos del Relator, el Padre Daniel Ols, O.P. Mientras está en curso la elaboración de la Positio, el 3 de marzo de 1998 la Congregación para la Doctrina de la Fe escribe, con firma del cardenal Joseph Ratzinger, a la Congregación para las Causas de los Santos, comunicando que le ha llegado documentación sobre Monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez cuyo atento examen ha llevado «a la conclusión de tener que proceder a un detallado estudio -desde el punto de vista doctrinal- de todo el cuerpo de las homilías de S.E. Mons. Romero Galdámez. Así pues, tras la concesión del nulla osta mediante carta del 9 de junio de 1993, en lo referente a ‘de vita et de moribus’ se invita a dicho Dicasterio a suspender el iter de la Causa de Canonización en cuestión, hasta la conclusión del antedicho estudio». El 15 de noviembre de 2004 el Cardenal Joseph Ratzinger, de la Congregación para la Doctrina de la Fe escribe al Cardenal José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos: «la Congregación para la Doctrina de la Fe -tras haber sometido toda la documentación en su poder a un detallado examen- ha decidido un ‘Dilata’ a la antedicha Causa [de beatificación del Siervo de Dios], por considerar que hay que ahondar más en la relación entre fe y praxis en las decisiones pastorales de Monseñor Romero, pues la visión del marxismo del antedicho Siervo de Dios todavía provoca perplejidad y -a juicio de este Dicasterio- exige un análisis más a fondo, mientras que se puede considerar ortodoxa la expresión de su fe».
Mientras tanto, el 27 de diciembre de 2008 fue nombrado Arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar Alas, quien tomó posesión de la Diócesis el 14 de febrero de 2009, celebración en la que el Arzobispo manifestó un profundo afecto por el Siervo de Dios Monseñor Romero y desde su llegada buscó motivar al Conferencia Episcopal de El Salvador para que todos juntos solicitaran al Papa Benedicto XVI la continuación del Proceso de Canonización del Siervo de Dios Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

El 1 de abril de 2011 el Cardenal William Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, escribe al Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, para comunicarle, tras haber resumido las decisiones anteriores de la Congregación para la Doctrina de la Fe respecto a la Causa del Siervo de Dios: «Ahora, una vez finalizado el estudio en cuestión, la Sesión ordinaria de esta Congregación ha decidido cuanto sigue: 1) En los escritos examinados de Monseñor Romero no se aprecian errores doctrinales. No obstante, se han detectado ambigüedades, y ello -más allá de las intenciones del Candidato se debe a una influencia objetiva del pensamiento marxista, al menos en cuanto a los métodos de análisis social y a la terminología. 2) Todavía no se han superado los riesgos de una instrumentalización del pensamiento y de la figura de Monseñor Romero. 3) Al mismo tiempo que se mantiene el nulla osta en lo referente a de vita et moribus, se confirma asimismo el Dilata de la Causa ya manifestado por este Dicasterio y se invita a las instancias competentes a proseguir profundizando en los problemas, tanto de carácter doctrinal como prudencial, que hasta el momento han puesto de manifiesto el estudio en cuestión. El Santo Padre, en la audiencia que me concedió el 18 de febrero de 2011, aprobó las decisiones antedichas». Casi dos años después justamente el Postulador de la Causa, Mons. Vincenzo Paglia, informa al Papa Benedicto XVI de que se están estudiando a fondo los problemas, tanto de carácter doctrinal como prudencial, de los que se habla en la carta del Cardenal Levada anteriormente citada. El Papa Benedicto XVI considera que, pro veritate, ha llegado el momento de que se reanude con normalidad el iter de la Causa de Canonización del Siervo de Dios, revocando el anterior Dilata de la Causa. En ese sentido, en los últimos días de su pontificado, habla con Mons. Gerhard Ludwig Müller, que acaba de ser nombrado Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El 24 de abril de 2013 la Congregación para la Doctrina de la Fe revoca el anterior Dilata de la Causa.
En una sorprendente e histórica decisión, el Papa Benedicto XVI anunció, el 11 de febrero de 2013, su renuncia debido a su avanzada edad, argumentando ya no tener fuerzas para ejercer de forma adecuada el ministerio petrino e indicó que, desde el 28 de febrero del mismo año a partir de las 8:00 p.m., hora local, “la Sede de Pedro quedará vacante”. Así, tras la renuncia del Papa Benedicto XVI al Pontificado, fue elegido el 13 de marzo de 2013 el Papa Francisco.
El 22 de febrero de 2013 el Papa Benedicto XVI lo nombra Nuncio Apostólico en El Salvador a Monseñor León Kalenga, con este nombramiento llega una auténtica primavera para la figura de Monseñor Romero y su Proceso de Canonización. El Nuncio Kalenga, haciendo buen uso del arte de mezclar una evangélica diplomacia con la caridad fraterna, ayudó a nuestros Obispos a tomar conciencia de que “Romero es nuestro”, “es nuestro hermano en el episcopado” y, por lo tanto, “debemos recuperarlo para la Iglesia”; y así buscó hacerlo en toda la Iglesia de El Salvador. Como le estamos de agradecidos a Monseñor Kalenga. Fueron aquellos días, tiempo de resurrección para Monseñor Romero. Y entonces llegó el 4 de febrero del año 2015, el anuncio de la Beatificación y la Iglesia explotó de alegría. Y así comenzamos un nuevo caminar con Monseñor Romero hacia el 23 de mayo de 2015, día de la beatificación, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, pero con el sentir de una Iglesia más unida en torno a Monseñor Romero, su vida, su obra y su pensamiento.
Después de la Beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero el 23 de mayo de 2015 en San Salvador, la Conferencia Episcopal de El Salvador, algunos sacerdotes y numerosos fieles laicos viajaron a Roma para agradecer al Papa Francisco en el mes de octubre de ese mismo año. En ella el Papa Francisco hablo de las dos muertes de Monseñor Romero. Hablar de las “dos muertes” o las “dos veces que mataron a Monseñor Romero”, fue una expresión profunda que broto del corazón del Papa Francisco, aquella ocasión cuando estuvimos con él en la Sala Clementina, para darle gracias por la beatificación de Monseñor en octubre de 2015. Ciertamente todos comprendimos de qué nos estaba hablando el Papa: Del martirio material perpetrado el 24 de marzo de 1980 en la Capilla del Hospital Divina Providencia y del otro martirio, que, aunque todos lo conocíamos, nunca se nos ocurrió pensar que “el silencio en general en el que la Iglesia institucional lo soterró” o, incluso, “ciertas manifestaciones de desprecio verbal que se vertieron sobre él”, eran también la ejecución de un segundo martirio. Podríamos haber contado con los dedos de las manos a quienes, en el seno de la Iglesia, dijesen “Romero es nuestro”. La posición más cómoda fue intentar olvidarse de Romero, hablar mal de él, prohibir que se predicara sobre su testimonio; y con estas actitudes de olvido, se lo servimos en bandeja de plata a los movimientos populares que sí expresaron su simpatía sincera por él y, en el peor de los casos, a partidos políticos que quisieran hacer de él una bandera. Por eso aquella mañana que el Papa Francisco hizo esos comentarios, para muchos de nosotros fue como hacer un examen de conciencia, quizás hasta nos reprochamos no haber sido valientes para defender su testimonio. Y hubo quienes nos atrevimos a juzgar a nuestros antepasados, pero con la conciencia clara de que también era responsabilidad nuestra haberlo defendido y no lo hicimos por temor, por celos, por envidias. Dios sabrá perdonar nuestras negligencias.

Desde luego que hubo en la Institución quienes lo amaron desde el primer día, defendieron su pensamiento y su obra; y difundieron su devoción. Debe recordarse a Monseñor Ricardo Urioste y de modo muy particular al Cardenal Gregorio Rosa Chávez, quien por todas partes del mundo ha ido difundiendo la devoción hacia Monseñor Romero y llenando al mundo, de afiches y estampas del San Óscar Arnulfo Romero.
La euforia del encuentro con el Papa Francisco y el deseo por la pronta canonización motivó aún más a Monseñor José Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador, a solicitar a la Oficina de Canonización ponerse en movimiento en la búsqueda de un milagro alcanzado por la intercesión del Beato Óscar Arnulfo Romero después de la Beatificación. Y por fin, llego el esperado milagro.

Historia del milagro obtenido por intercesión del Beato Óscar Arnulfo Romero
Mayo 31 de 2016: Cecilia Maribel Flores de Rivas visita la Oficina de canonización del Arzobispado de San Salvador para agradecer al Beato su intercesión y hacernos conocer el milagro, el cual fue puesto por escrito.
Junio 28 de 2016 Monseñor Rafael Urrutia, Postulador Diocesano y el Padre Edwin Henríquez, Vicepostulador Diocesano piden la beneficiada con el milagro, solicitar al ISSS copia del expediente clínico de Cecilia Maribel Flores de Rivas, el cual se obtuvo 7 días después.
Septiembre 14 de 2016: Declaración tomada en la Oficina de Canonización a Cecilia Flores de Rivas por Monseñor Rafael Urrutia y el Padre Edwin Henríquez, a fin de proporcionar a los médicos un relato lo más claro posible. A ambos médicos se les entregó una copia del mismo y una copia del expediente clínico a cada uno de los médicos.
Septiembre 28 de 2016: La Oficina de Canonización recibe la opinión de los dos Médicos consultados en San Salvador sobre al milagro de Cecilia Flores de Rivas y ambos coinciden en que en el presente caso hay una intervención externa superior.
Septiembre 29 de 2016: La Oficina de Canonización envió a Monseñor Vincenzo Paglia, vía Nunciatura Apostólica, el testimonio de Cecilia Flores de Rivas, el archivo clínico y las opiniones de los dos médicos consultados en San Salvador.
Noviembre 23 de 2016: La Oficina de Canonización solicita una primera reunión con el Director del Hospital Primero de Mayo del ISSS, Dr. Armando Lucha.
Noviembre 30 de 2016: Monseñor Vincenzo Paglia pide a Monseñor Rafael Urrutia, Postulador Diocesano de la Causa de Canonización, que solicité a Monseñor José Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador, instalar el Tribunal e instruir al Proceso sobre el milagro obtenido por intercesión del Beato Óscar Arnulfo Romero.
Diciembre 15 de 2016: Primer reunión con el Dr. Armando Lucha en el Hospital Primero de Mayo del ISSS y después de haberle explicado detalladamente la cuestión del milagro, se le solicita tener una reunión con todos los médicos que intervinieron en la crisis de salud de Cecilia Flores de Rivas.
Enero 31 de 2017: Reunión con los seis médicos que intervinieron en la crisis de salud de Cecilia Flores de Rivas en el Hospital Primero de Mayo del ISSS y en el Hospital General de ISSS.
Febrero 07 de 2017: Sesión de Apertura y Primera Sesión: Declaración de Cecilia Flores de Rivas.
Febrero 08 de 2017: Declaración de Alejandro Rivas, esposo de Cecilia Flores de Rivas y quien oró al Beato Óscar Arnulfo Romero por la vida de su esposa.
Febrero 09 de 2017: Declaración de Melvin Rubio, testigo del milagro. Hermano de Comunidad del Camino Neocatecumenal de los esposos Rivas-Flores.
Febrero 13 de 2017: Se toman los interrogatorios de los Médicos del Hospital Primero de Mayo del ISSS y en el Hospital General de ISSS.
Febrero 17 de 2017: Sesión para recibir el Dictamen de los Médicos Peritos del Tribunal Eclesiástico.
Febrero 28 de 2017: En presencia de Monseñor José Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador, del Cardenal Gregorio Rosa Chávez, Obispo Auxiliar de San Salvador, de Monseñor León Kalenga, Nuncio Apostólico, de todos los miembros de Tribunal Eclesiástico que Instruyó el Milagro y los miembros que trabajan en la Oficina de Canonización se realizó la Sesión de Clausura. Monseñor Rafael Urrutia y el Padre Edwin Henríquez hicieron entrega en la Nunciatura Apostólica de todo el Proceso al Señor Nuncio Apostólico Monseñor León Kalenga, para ser enviado por esa vía a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos.
Abril 10-13 de 2017: Declaraciones Suplementarias solicitadas por Monseñor Vincenzo Paglia a la Familia de Cecilia y Alejandro; y a miembros de su Comunidad del Camino Neocatecumenal.
Abril 19 de 2017: Vía Nunciatura son enviadas a Roma las Declaraciones de los Familiares y de los Hermanos de Comunidad de Alejandro y Cecilia.
Marzo 07de 2018: Su Santidad Papa Francisco firma el Decreto para la Canonización del Beato Óscar Arnulfo Romero, Obispo y Mártir.
Mayo 19 de 2018: Su Santidad Papa Francisco da a conocer la fecha y el lugar de la Canonización: 14 de octubre de 2018 en la Plaza San Pedro en la Ciudad de Vaticano.
Octubre 14 de 2018: Su Santidad Papa Francisco canoniza al Beato Óscar Arnulfo Romero, quien será llamado San Óscar Arnulfo Romero, Obispo y Mártir.
Este día la Plaza San Pedro se cubrió de azul y blanco con la asistencia de aproximadamente 7500 salvadoreños, unos 3750 fueron acreditados desde la Oficina de Canonización de la Arquidiócesis de San Salvador. El resto llegaron a participar por devoción e iniciativa propia de varias ciudades de Italia y de toda Europa donde viven muchos salvadoreños y de otras nacionalidades que le guardan amor y devoción a San Óscar Arnulfo Romero, San Óscar Romero, San Romero de América o San Romero del Mundo. Participaron en la Ceremonia de la Canonización la Conferencia Episcopal de El Salvador en pleno, 285 Sacerdotes, la mayoría de ellos salvadoreños que viajaron desde El Salvador y otros de diversas partes del mundo, y muchísimos fieles laicos llegados desde El Salvador y de todas partes del mundo. Asistieron a la ceremonia dos hermanos del Beato Óscar Arnulfo Romero, sus hijos y otros familiares cercanos, No falto una numerosa Delegación de Ciudad Barrios, lugar del nacimiento de San Romero.

Breve reseña del milagro del Beato Óscar Romero
Mientras se realizaban los preparativos para la Beatificación de Monseñor Romero para el 23 de mayo de 2015, la señora Cecilia Flores de Rivas y su esposo, Alejandro Rivas, rezaban juntos con sus hijos Emiliano y Rebeca por la buena marcha del embarazo de quien ahora se llama Luis Carlos; y, con esta intención, peregrinaron juntos el 23 de mayo hacia la Beatificación de Mons. Romero para participar en la ceremonia realizada en la Plaza Salvador del Mundo. Se trataba del embarazo de su tercer hijo, éste le había sido declarado de alto riesgo a causa de su preeclampsia y pérdidas anteriores. Cecilia ingresó de emergencia al Hospital de Maternidad “Primero de Mayo”, debido a que comenzó a inflamarse y le practicaron la cesárea de emergencia. Luego su presión se elevó a niveles muy altos, mientras su inflamación seguía en aumento.
De la “Primero de Mayo” la trasladaron al Hospital General del I.S.S.S., para brindarle una mejor atención, pero todo se fue complicando a tal grado que los médicos le practicaron un coma inducido para que sus pulmones y riñones se fueran estabilizando. Su situación empeoró y entre los estudios de investigación que realizaron descubrieron que se trataba de un Síndrome de HELLP el cual era agravado por el antecedente personal de Cecilia de un síndrome fosfolípidico.
El Síndrome de HELLP es un grupo de síntomas que se presentan en las mujeres embarazadas que padecen: hemólisis, elevación de enzimas hepáticas y disminución de plaquetas. Toma su nombre de las siglas de estos síntomas en inglés (“hemolysis”, “elevated liver enzymes” y “low plateler count”). Resulta ser una enfermedad fulminante. El Síndrome de HELLP muy poco habitual que fue descrito por primera vez como tal por Louis Winstein en 1982, quien tres años más tarde lo catalogaría como una variante de pre-eclampsia severa que puede desarrollarse antes y después del parto. Este síndrome se presenta en aproximadamente uno a dos de cada mil embarazos, aunque en las mujeres con preeclampsia o eclampsia, la afección se desarrolla entre el 10% y el 20% de los embarazos. Casi siempre, el síndrome de HELLP se presenta durante el tercer trimestre del embarazo y algunas veces se manifiesta en la semana posterior al nacimiento del bebé. Entre las complicaciones del síndrome de HELLP se encuentran: edema pulmonar, insuficiencia renal, insuficiencia y hemorragia del hígado y separación de la placenta de la pared uterina (desprendimiento prematuro de placenta).
Cuando Cecilia entró en el momento más grave de su vida, después del nacimiento de Luis Carlos, y todo parecía que iba de mal en peor, su esposo Alejandro tomó en sus manos la Biblia que le había regalado su abuela, y de ella cayó una estampa de Monseñor Romero con la Oración para pedirle su intercesión por un milagro. El comenzó a hacerla y pidió a los hermanos de su Comunidad del Camino Neocatecumenal que se unieran todos los días para orar por un milagro, por la intercesión del Beato Óscar Romero, Obispo y Mártir. Así lo hicieron todos en fe. El fruto de ello es que Cecilia salió pronto del coma y hoy agradece a Dios y al Beato Romero por su salud y la vida de Luis Carlos. Desde entonces, nos unimos a la alegría de esta familia Rivas-Flores. Y hoy damos gracias a Dios por la noticia de la pronta canonización del Beato Óscar Romero, Obispo y Mártir.

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