Prensa Escrita

Número 30826 – Pág. 4 – DOBLE DINÁMICA DE LA IGLESIA

Por Monseñor Oscar A. Romero
Se han publicado en estos días, dos oportunos documentos de nuestro magisterio episcopal: un mensaje conjunto ante el próximo DÍA MUNDIAL DE LAS MISIONES y una exhortación arzobispal sobre la oración, con motivo del «mes del rosario».
Fieles a nuestro propósito de adhesión a la Jerarquía queremos subrayar, con esta modesta colaboración, la importancia, coherencia y oportunidad de ambas orientaciones pastorales, dirigidas a la feligresía salvadoreña.
En realidad, es importante y consolador, el hecho de unos pastores de la Iglesia que están en lo que deben estar y que enmedio de tantas voces y consignas que se proyectan exclusivamente a nivel de la tierra, horizontalmente, se oiga la serena palabra de la fe que da a las mismas realidades temporales su verdadera dimensión y grandeza.

La Iglesia es «luz del mundo» y para serlo, debe mantener su claridad original, la que le da su fe, esa fe que desde el corazón del mundo y de los hombres, proclama la trascendencia de Dios y la meta escatológica de la historia. Todo esfuerzo de «aggiornamento» y de acercamiento al mundo, lo puede comprometer en nada, esta interioridad original de la Iglesia, so pena de perder su eficacia salvadora y convertirse en «sal insípida».
Gracias a esta unión con Dios, que le proporciona su oración, y gracias a la perspectiva ultrahistórica, del mundo que le otorga su fe, la Iglesia puede cumplir su difícil tarea de identificarse con la misión de Cristo y «ser, para todo el género humano, germen de unidad, de esperanza y de salvación». (LG 9).

Cuando se pierde el sentido de esta originalidad salvífica y universalista en la Iglesia y se le quiere relativizar con los problemas inmediatos y locales, periclita «el porvenir de la Iglesia y nuestra misma existencia cristiana». Al recordar «este atinado diagnóstico del Papa», los Obispos exhortan a los católicos salvadoreños a despertar o profundizar su conciencia, misionera, asegurándoles, en cambio, «una primavera de santidad, de pastoral práctica y fecunda, de vocaciones en nuestras parroquias, colegios, escuelas, centros de promoción y agrupaciones seglares, etc».
Por su parte, Monseñor Chávez, nos indica, en su breve exhortación, un camino sencillo y eficaz para esta labor de interiorización evangélica: el Rosario. Y este Arzobispo que, por no haber perdido la ternura filial que muchos ya no sienten para la Virgen, sienten también la valentía pastoral de mencionar ese nombre del que otros se ruborizan. Y no es el consejo de una pastoral barata o «alienante», es para que él y para todo hombre que sabe rezar el rosario, «al concentrarnos en los misterios principales de la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo, el Rosario es una oración eminentemente teológica, bíblica y eclesial, de un hondo sentido comunitario, para los cristianos que quieren ser fermento de evangelización».
Noviembre de 1972Número 30826 – Pág. 4 – TRADICIÓN Y PROGRESO

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Nº. 62 Pág. 3 La Voz del Pastor

«Cortadores» y «Ayudas»
Estamos en plena recolección del café, que aquí designamos con su nombre quizá discutible gramaticalmente: «la corta» «el corte» como quiera que se llame, lo cierto es que Dios, siempre espléndido en sus obras, nos está regalando también este año esa espléndida lluvia de rubiés que atraen millares de brazos de todas partes para recoger la rica dádiva de nuestras montañas.

Y es aquí donde comienza la discriminación con que el pecado de los hombres hace gemir la hermosura de una creación destinada a todos los hijos del Creador (como diría San Pablo a los romanos, Cap.8). Y por eso la Iglesia tiene que clamar por mandato de Dios: «Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todo el género humano. En consecuencia los bienes creados deben llegar a todos en forma justa, bajo la egída de la justicia y con la compañía de la caridad. Sean las que sean las formas de la propiedad…jamás se debe perder de vista este destino universal de todos los bienes (Concilio Vaticano II, GS. 68).

Por eso nos alegra la alegría de «la corta». Porque no solo es alegría de los terratenientes sino que colma de felicidad a tantos «cortadores» que con esta cosecha ven colmada su única esperanza de ingresos de todo el año. Pero así también nos entristece y no preocupa el egoísmo con que se inventan medidas y disposiciones para neutralizar el salario justos de los trabajadores. Piénsese por ejemplo, en esa nueva categoría de «Ayudas» con que se designa a verdaderos «cortadores» para privarseles de su legítimas prestaciones.

Cómo quisiéramos que la alegría de esta lluvia de rubiés y de todas las cosechas de la tierra no se vayan a ver ensombrecida por la trágica sentencia de la Biblia: «Mirad, el jornal de los braceros que cegaron vuestros campos, defraudado por vosotros, está clamando, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos» (Carta de Santiago 5,4).
EL OBISPO

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Número 31009 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
Signo visible de Nuestro Encuentro con El

Y, al mismo tiempo que la Iglesia es portadora de la verdadera luz de Cristo, es también meta de la evangelización de los pueblos. Porque la Evangelización, predica «la búsqueda de Dios, a través de la oración y también a través de la comunión, con ese signo visible del encuentro con Dios, que es la Iglesia de Jesucristo; comunión que a su vez se expresa mediante la participación en esos otros signos de Cristo viviente y operante en la Iglesia, que son los Sacramentos». Así destruye Pablo VI, en su magistral exhortación «Evangelizando», esa dicotomía de inspiración protestante que quisieron eregir ciertas pastorales, al oponer «evangelización» y «sacramentalización».
Nuestro retorno a las fuentes nos ha llevado también a este feliz encuentro con nuestra Iglesia. La que nos trajo, como regalo de la providencia, esta teofanía tan cargada de mensaje, la que nos ofrece un lugar seguro, de nuestro encuentro con Cristo vivo y salvador. Esto es un reclamo a los que somos representantes de esa Iglesia, Obispos, sacerdotes y religiosas, a hacernos cada día más aptos para una vocación que tiene la trascendental misión de hacer brillar el rostro de la Iglesia sobre nuestra patria; y la mayor desgracia seria ocultar ese resplandor, camuflando o presentando víctimas de una crisis, nuestra gloriosa identidad sacerdotal y religioso. También inspira este momento la franqueza, la confianza de acercarnos al Gobierno y al pueblo, para repetir un reclamo de la Iglesia, formulado así, por el Concilio Vaticano II: «La Iglesia no os pide más que la libertad; la libertad de creer y predicar su fe; la libertad de amar a su Dios servirle; la libertad de vivir y de llevar a los hombres su mensaje de vida. No la temáis, es la imagen de su Maestro, cuya acción misteriosa no usurpa vuestras prerrogativas, sino que salva a todo lo humano de su fatal caducidad, lo transfigura, lo llena de esperanza, de verdad, de belleza» (mensaje a los Gobernantes).
Como un solo corazón
En verdad, más que la piedad de Pedro de Alvarado fue la Providencia de Dios, la que tan altamente nos bautizó con el nombre de El Salvador. Y más que un nombre, nos entregó un mensaje, que es el resumen de su divino proyecto de salvar al mundo, en su hijo amado. Por eso, hoy que las fiestas agostinas nos parecen un plácido retorno a la casa solariega, como quien se inclina, para estampar un beso de fe, de gratitud y de compromiso, sobre la cuna de su infancia y sobre la pila de su bautismo…los pastores de la Iglesia, las Supremas Autoridades del Estado, que mucho se enaltecen, presidiendo a su pueblo en este homenaje, al Celestial Patrono y el Pueblo entero de El Salvador, como formando un solo corazón y una sola voz que ora y adora, es decir el corazón de la Patria, cae de rodillas ante el altar de esta eucaristía nacional, preparado ya para que ofrezca un nuevo sacrificio por su pueblo y ratifique su misericordiosa alianza con nosotros EL DIVINO SALVADOR DEL MUNDO.

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Número 31008 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
III Como llega hasta nosotros su obra
CRISTO VIVE EN SU IGLESIA
Porque Cristo vive. Y está realizando la gran obra de la liberación del mundo. La Iglesia, por él fundada, prolonga entre los hombres, el misterio de su encarnación y de su salvación. En la Iglesia resplandece la luz de Cristo.
El episodio de la transfiguración nos revela también este misterio de la iglesia y su misión en nuestra historia nacional. San Pedro, el primer Papa elegido para esta Iglesia que nace, nos describe en el poético símbolo de una lámpara, la misión de la Iglesia, que recoge la luz de los profetas y al ponerla en contacto con el Cristo de la transfiguración, se torna más luminoso porque constata en él, la realización de los profetas, y así la lleva luego por los caminos de los hombres hasta que despunte el día y el lucero se levante en vuestros corazones (2a. lectura).

Esta es su misión, «iluminar a los hombres con la luz de Cristo que resplandece sobre su faz» (LG. 1). Ella nos trae al Cristo verdadero. No podemos olvidar que, si el 6 de agosto fue posible para nosotros, como un encuentro de nuestra Patria con Dios, fue gracias a la Iglesia. «Al principio de nuestra fe, está el credo de la Iglesia. De la Iglesia pues y no de la crítica filosófica o fisiológica, hemos recibido la fe en Jesús». Cualquier otro Cristo y cualquiera otra liberación que no sea el Cristo, ni la liberación predicados por la Iglesia, serán siempre Cristo y liberación imaginados, por más «históricos» que se les quiera llamar. En nombre de la Iglesia, pudo decir San Pablo a los Gálatas: «Si alguien os predica un Evangelio distinto del que habéis recibido, sea anatema» (Gal. 1,6).

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Número 31007 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto

Si esto fuera así, la Iglesia perdería su significación más profunda, su mensaje de liberación no tendría ninguna originalidad y se prestaría a ser acaparado o manipulado por los sistemas ideológicos y los partidos políticos…No tendría autoridad para anunciarla de parte de Dios. (Exhort Cit.)
Es en cambio la de Cristo y su Iglesia, una liberación que abarca al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al absoluto que es Dios. Y al asociarse a los que trabajan por la liberación, la Iglesia no circunscribe su acción al sólo terreno religioso, desinteresándose de los problemas temporales del hombre, pero reafirman la primacía de su vocación espiritual…y no substituye la proclamación del Reino de dios por el anuncio de liberaciones humanas. Su mejor contribución es anunciar la salvación el Jesucristo; una salvación, por tanto, que exige una conversión de corazón. Está de acuerdo a la Iglesia en que es necesario cambiar estructuras por otras más humanas y más justas; pero está convencida de que estas nuevas estructuras «se convierten pronto en inhumanas, si las inclinaciones inhumanas del hombre no son saneadas, si no hay una conversión de corazón y de mente, por parte de quienes viven o rigen estas estructuras».
Arbitro de Nuestro Conflictos
Que bello sería este 6 de agosto, si al salir de este hogar solariego, después de compartir un retorno sincero a nuestros orígenes, llevaremos en nuestras almas el propósito de entendernos mejor desde el puesto donde ha colocado a cada uno la mano de la Providencia; si los hombres de gobierno y los pastores de la Iglesia, si el capital y el trabajo, los hombres de la ciudad y de los campos, las iniciativas del gobierno y las de la empresa privada…todos dejáramos que de verdad el Divino Salvador del Mundo, Patrono de la Nación, fuera nuestras transformaciones nacionales que urgentemente necesitamos, fuera el inspirador y el árbitro de todos nuestros conflictos, el artífice de todas nuestras transformaciones nacionales que urgentemente necesitamos, para una liberación integral que sólo El puede construir.
Continuará.

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Número 31006 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
¿Cuál es pues la liberación que patrocina y protagoniza el Divino Salvador de los hombres?

Los depositarios autorizados de su pensamiento, el Papa y los Obispos, se reunieron hace dos años, en el Sínodo mundial de 1974, para confrontar ese pensamiento divino con la trágica realidad de nuestro mundo actual…En su acento pastoral -comenta Pablo VI, en la exhortación sobre la evangelización del mundo actual, vibraban las voces, de millones de hijos de la Iglesia que forman tales pueblos (del tercer mundo). Pueblos empeñados con todas sus energías en el esfuerzo y en la lucha por superar todo aquello que los condena a quedar al margen de la vida: hambres, enfermedades crónicas, analfabetismo, situaciones de neocolonialismo económico y cultural, a veces tan cruel como el político, etc.
Y los Obispos reconocieron el deber de la Iglesia, de denunciar y ayudar a que nazca la liberación total, para estos millones de seres humanos. Pero los mismos Obispos, ofrecieron en aquella histórica reunión, «los principios iluminadores, para comprender mejor la importancia y el sentido profundo de la liberación, tal como lo ha anunciado y realizado Jesús de Nazaret y la predica la Iglesia (exhort. cit.)
La liberación de Cristo y de su Iglesia, no se reduce a la dimensión de un proyecto puramente temporal. No reduce sus objetivos a una perspectiva antropocéntrica: a un bienestar material o a iniciativas de orden político o social, económico o cultural.
Mucho menos puede ser una liberación amparada o que ampara la violencia.
Continuará

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Número 31006 – Pág. 3 – Nacionales, El Día Mundial de las Misiones

Por Monseñor Oscar A. Romero
Ya estamos llegando a todas las parroquias, los carteles que anuncian el próximo DOMUND, para el 24 de Octubre y los «sobres», donde los católicos, al mismo tiempo que ofrecen a Dios oraciones y sacrificios por las misiones, de depositarán una generosa ayuda económica, para la obra universal de las misiones de la Iglesia.
DOMUND, significa, Domingo Mundial de las misiones, y es una celebración que nace del universalísimo misionero de la Iglesia. Fue instituida por el Papa Pío XI en 1926 y se propone estos tres objetivos:
• FORMAR LA CONCIENCIA MISIONERA DE TODO EL PUEBLO DE DIOS, TANTO DE SUS INDIVIDUOS, COMO DE LAS COMUNIDADES.
• CULTIVAR LAS VOCACIONES MISIONERAS
• EL AUMENTO PROGRESIVO DE LA COOPERACIÓN ESPIRITUAL Y MATERIAL, A LA ACTIVIDAD MISIONERA EN TODA SU DIMENSIÓN ECLESIAL.
Más que una celebración pasajera, el DOMUND es todo un espíritu…nace como expresión de un deber que pesa constantemente, sobre la conciencia de cada católico. Lo inspira la naturaleza misma de la Iglesia. Y por eso se le ha llamado «EL GRAN DÍA DE LA CATOLICIDAD».

Pero muchos cristianos-observa con tristeza el Papa, en su mensaje para el próximo DOMUND- muchos cristianos creen cumplir su obligación misionera, con sólo ofrecer oraciones y limosnas el Día misionero de Octubre. Y se olvida que el deber misionero pesa constantemente sobre su conciencia, como pesa sobre nosotros todos los días del año, la obligación del «amor fraterno», aunque sólo un día al año se consagra de manera particular a esa finalidad.
El DOMUND pues, no es un día de las misiones…es una expresión del espíritu misionero, que debe vivir todo católico.

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Número 31005 – Pág. 3 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
Continuación
Porque sólo una persona divina podía dar categoría y mérito de Dios, al dolor y a la Sangre humana que debía ser el precio de la redención.

El Divino Salvador, es el hombre más acertado que se pudo dar a este cuadro luminoso de la Transfiguración; porque en él, Dios revela con el lenguaje divino de los signos, su designio misericordioso de salvar al mundo por medio de su hijo amado. Moisés y Elías son la presencia de las promesas y profecías con que dios venía anunciando y preparando, con mensajes y hechos portentosos, la gran liberación de la humanidad en Cristo. Pedro, Santiago y Juan, contemporáneos del cumplimiento de aquellas promesas de Dios, están allí, templando ya su fe y su esperanza para asistir y ser testigos ante el mundo del escándalo doloroso de la cruz; por eso, cuando la visión termina, el Señor les ordena el secreto de la teofonía, «hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». Por una paradoja insospechada, la luminosa visión del tabor ha sido un trágico anuncio de sangrienta transfiguración del Calvario.
Solo Salva su Liberación
Y así fue como nuestra Patria, junto con la presentación del nombre Dios, recibió, a través de Profetas y Apóstoles, la revelación auténtica de la verdadera salvación de Dios. No tenemos que mendigar a otras fuentes ateas o de inspiración intrascendente el concepto de nuestra liberación. Desde nuestros orígenes nacionales, Dios nos favoreció con su verdadero pensamiento. Y es allí, en la entraña de nuestra propia fe y de nuestra auténtica espiritualidad nacional, donde podemos encontrar las luces y la fuerza, que el Divino Salvador ofrece para eficaces liberaciones y promociones y transformaciones de nuestro país.
Continuará.

2 de Octubre de 1976Número 31005 – Pág. 5 – Octubre y sus Dos Grandes Mensajes

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Nº. 51 Pág. 3 La Voz del Pastor

-En nuestro primer aniversario-
Nuestra Diócesis es la Iglesia y, por eso, es mensaje de la gran noticia de la salvación de los hombres, y por eso también, necesita un vocero de su mensaje. La Diócesis es también familia, una familia agrupada en comunidades parroquiales que cubren su amplia geografía; y por eso, necesita un vehículo, aunque sea humilde, pero en la cual pueda llevar familia, las noticias, las experiencias, los éxitos, los proyectos y hasta los fracasos…de nuestros queridos Párrocos, de nuestras comunidades religiosas, de los diversos grupos de apostolado seglar, de todo católico que sienta interés por la vida de su Diócesis.

Eso ha sido y eso ha hecho, dentro de sus modestia, «El Apóstol» durante un año: vocero del mensaje de la Iglesia…carta de familia de la vida de la Diócesis. Eso queremos seguir siendo y haciendo.

Junto con nuestro agradecimiento al Señor y al Apóstol y Patrón Santiago, quiero hoy decir «mil gracias» a quienes ayudan y comprenden a «El Apóstol»: a los párrocos que le hacen eco…a los que colaboraron en su redacción, publicación y administración…a los amables anunciantes que lo patrocinaron…a los entusiastas agentes y distribuidores que le abren camino a su difusión…a los lectores que le muestran su interés compartiendo o criticando su mensaje… a todos Dios se lo pague.
EL APÓSTOL

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Nº. 50 Pág. 2 La Voz del Pastor.

«Evangelii Nuntiandi»
Más de un sacerdote y apóstol seglar han felicitado a nuestro modesto boletín por la publicación del texto completo del documento pontificio sobre «ética sexual».

Y son innumerables las personas que han solicitado y siguen solicitando ese ejemplar de «EL APÓSTOL».
Estas mismas personas nos han sugerido que publiquemos así los principales documentos de la Santa Sede pues son muy oportunos y orientadores y el pueblo no tiene otra manera de conocerlos. Por eso tenemos el gusto de ofrecer hoy otro famoso documentos que salió recientemente de la sabia pluma de Su Santidad Pablo VI:
Se trata de la exhortación «Evagelii Nuntiandi» sobre la evangelización del mundo contemporáneo. El Papa recoge las inquietudes y sugerencias de los Obispos que se reunieron en el Sínodo de 1974 y nos presenta una verdadera Carta Magna de la evangelización moderna.
El Padre Oscar René Campos preparó para una reciente reunión misionera interdiocesana el amplio resumen de la «Evangelii Nuntiandi» que como un gustoso servicio de orientación cristiana ofrecemos a continuación.
EL OBISPO.

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Nº. 49 Pág. 3 La Voz del Pastor

Nuestra Reunión fue Pastoral
Durante los días 12 y 13 de este mes, celebramos en nuestra residencia episcopal una «Jornada de estudio sobre la ley de transformación agraria y sus repercusiones en la pastoral diocesana». Este título de nuestra reunión define claramente el carácter y la finalidad de la misma.
No nos reunimos como técnicos para apoyar o desaprobar una ley. Nos reunimos como pastores, es decir, como hombres responsables de iluminar con la luz del Evangelio y las enseñanzas de la Iglesia a los acontecimientos y las realidades en que se mueven los hombres, para orientarlos hacia una auténtica promoción integral. La Ley de T.A. es una realidad que afectará a gran parte de los hombres de nuestra Diócesis y necesitábamos una información exacta que con gusto y competencia nos dieron los propios responsables de esa ley. Invitamos también a la ANEP para tener una información directa de sus criterios. No era una invitación para una confrontación de técnicas e intereses que nos hubiera llevado a una polémica inútil para nuestro caso.

Nuestro caso era sencillamente una reflexión pastoral. Y fue eso lo que tuvimos todo el viernes 13 con una rica recogida de recomendaciones para el quehacer propio de la Iglesia, en esta coyuntura de la Diócesis.

Este rico material será llevado a la Conferencia Episcopal, como una aportación de la Diócesis que los Señores Obispos podrán tener en cuenta para una posible orientación conjunta a los católicos salvadoreños en esta difícil coyuntura del país.
EL OBISPO

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Número 31001 – Pág. 2 – El Divino Salvador

Quién es…
Cómo es su Liberación
Cómo llega hasta nosotros su Obra…
Homilía de Monseñor Oscar A. Romero
en la concelebración pontificial de la Catedral
de San Salvador, el 6 de Agosto
Continuación
Era un evangelio que llegaba hasta nosotros, enriquecido con las exquisitas esencias de la teología y de la liturgia oriental y con el eco de las oraciones, las luchas y las victorias de la Iglesia creadora y guardiana de la civilización occidental; porque esta fiesta del 6 de Agosto que España nos regaló, comenzó a celebrarse con gran esplendor, el Siglo V, como la más destacada fiesta de verano, allá en el oriente, en honor de Cristo Rey y el Papa Calixto III, la adoptó en 1457, en la liturgia de occidente, como fiesta motiva, por la victoria cristiana de Belgrado, con las invasiones del Islamismo.

Así, la providencia de dios, preparó los largos caminos de la Iglesia para llegar hasta nosotros a comenzar aquí, su tarea de evangelización, bajo el signo de la Transfiguración; un signo de plenitud, la plenitud del Kerigma y de la catequesis cristiana, nos llegaba con esa visión espléndida del tabor. Porque en ella Dios nos ofrece, en maravillosa síntesis, como en semilla o fermento, toda la revelación de su divino proyecto de salvar al mundo en el hijo de sus complacencias. Por eso no creo que el mejor servicio que un humilde predicador del Evangelio puede prestar a la patria, en esta solemne ocasión en que retorna con cariño la familia, para revisar y confrontar, si nuestra realidad religiosa y nacional se está edificando sobre esas tres macizas coordenadas del cristianismo que se iluminan con este misterio nacional de nuestras fiestas patronales: Cristo, su Salvación, Su Iglesia.
Continuará.

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